Capítulo 10: Sinisterly Sweet
La rutina normal para Halloween de los niños: volver a casa de la escuela, golosinas parte uno, ponerse los disfraces, dulce o truco, golosinas parte dos, dormir.
La rutina normal para Halloween en secundaria: golosinas parte uno, volver a casa de la escuela, golosinas parte dos, ponerse los disfraces, casa embrujada, golosinas parte tres, segunda casa embrujada, fiesta en la casa de Jean, emborracharse, golosinas parte cuatro, quedarse dormido donde sea, golosinas parte cinco.
La rutina normal para Halloween en la universidad: dulces, estudiar, llorar y más dulces.
Este era el patrón que Eren había notado a largo de los años y por mucho que odiaba la rutina de la universidad, estaba actualmente en la mitad de la fase dos y tres.
Su libro del curso de psicología criminal estaba abierto en su regazo y su lapicero estaba a medias en su boca mientras nerviosamente mordía la punta. Estaba en shorts y una camiseta de Ride the Lighting que Levi le había comprado como un pequeño regalo por no saltarse una conferencia de un invitado en su clase de psicología criminal.
Levi estaba ocupado arrastrando los pies alrededor de la casa, volviendo a llenar un tazón con caramelos mientras el timbre sonaba por cuarta vez en los últimos diez minutos.
—¡Dulce o truco!
Las pequeñas voces se podían oír a través de la puerta y el hombre suspiró, caminando de regreso para dar más dulces.
Mikasa estaba ocupada con Annie. Ambas estaban libres y fueron a una fiesta de Halloween juntas con Connie y Sasha. Armin estaba ocupado con el hospital, trabajando en el área de los niños y repartiendo caramelos. Incluso Jean estaba ocupado ayudando a Marco en su noche de la iglesia "Holy-Ween" (irónicamente, pensó Eren, porque probablemente los pensamientos de Jean no tenían nada de santos trabajando con Marco).
Así que Eren terminó en la casa de Levi por la noche, estudiando sus apuntes y escuchando a Levi repartir dulces a regañadientes.
—Una de esas pequeñas mierdas acaba de llamarme "Señor Malhumorado" —gruñó Levi, dejando el tazón en la mesa y tomando una barra de Kit-Kat de él.
—Bueno, tal vez si sonreirías más, ellos no lo harían —bromeó Eren.
—Que se jodan. Odio a los putos niños.
Eren recostó la cabeza en el sofá.
—Y yo odio estudiar. ¿Dejemos ambos y vemos una película?
—¿Puedo dejarlo y no ver una tonta película?
—Leviiiiiiiiii —se quejó Eren—. Es Halloween. Saca el palo de tu trasero, siéntate y mira una película de terror conmigo.
Antes de que Levi pudiera responder, el timbre sonó de nuevo. Rodó sus ojos y cogió el tazón de dulces.
—Escoge algo entonces —dijo, señalando vagamente a la televisión—. Y más te vale que sea una buena película. No elijas una sangrienta con una rubia de tetas enormes.
—¿Qué tal una castaña con tetas grandes? —llamó Eren. Alcanzó a ver a Levi sacándole el dedo medio y soltó una carcajada, encendiendo el aparato.
Abrió Netflix (ahora tenía la contraseña de Levi y todo para eso) y fue directo a la sección de terror. Pasó la sección de Thriller y empezó a buscar en las películas sobrenaturales.
Levi regresó y se dejó caer en el sofá, lanzando su brazo alrededor de los hombros de Eren. Puso el tazón en su regazo y Eren se estiró para coger una pequeña bolsa de M&M's.
—¿Qué tal suena Siniestro?
—No me importa. Lo que quieras. Y no ensucies el sofá con dulces, Eren, lo juro.
Eren ordenó la película y los dos se pusieron cómodos. Levi colocó el tazón de golosinas en la mesa junto al sofá y Eren apoyó la cabeza contra su pecho. Jaló los brazos de Levi alrededor de su pecho y presionó play.
No pasó mucho tiempo para que Eren se convirtiera en un tenso desastre. Había sustituido el sentarse en el regazo de Levi por esconderse detrás de una manta. La manta hacía más que ocultar su miedo; también escondía la sonrisa en su rostro cada vez que Levi saltaba.
—Mierda.
—¡Mierda!
—Jo-¡MIERDA!
—Jódete, me largo. No, Eren, detente. Eren, no, carajo, ¡suéltame! ¡MIERDA!
La larga serie de palabrotas iba y venía a lo largo de la película. Eren eventualmente dejó las comodidades de su bola para enrollarse de nuevo en los brazos de Levi, la cobija aún tirada sobre sus cuerpos. Pasó su mano sobre el brazo de Levi, tratando de calmar al hombre. Escuchó el corazón acelerado de Levi y decidió para sí mismo que las películas de terror posiblemente eran la peor (pero aun así la mejor) idea que se le pudo haber ocurrido.
Y de repente la película perdió su atractivo. Eren estaba envuelto en los brazos de Levi, inhalando su aroma, escuchando su corazón, observando su garganta moverse de arriba hacia abajo cada vez que tragaba. Era sereno y completamente aterrador.
Eren estaba demasiado relajado. Demasiado contento. Demasiado cómodo en los brazos del hombre y eso hacía que su mente girara fuera de control. Sus pensamientos abrumados y sus emociones hirviendo hacia la superficie. Quería correr y gritar y llorar y romper otro jarrón y llorar más. Estaba dispuesto a hacerlo también, pero los brazos de Levi lo mantuvieron en su lugar.
En su lugar.
Su lugar contra el pecho de Levi, en sus brazos. Envuelto y seguro y cálido y querido.
Por primera vez en años, se sentía querido. No se sentía como una molesta carga a la cual apartar o tirar a un lado. Algo dejado en un segundo plano; una segunda opción; un último recurso; una ocurrencia tardía.
La tensión en su cuerpo desapareció, dejándolo acomodarse contra el cuerpo de Levi. Deslizó su mano sobre el brazo de Levi, y la empujó debajo de los hombros del mayor para sostenerlo cerca. Se acurrucó bajo el cuello de Levi y oyó un suave zumbido escapar de la garganta del hombre. Eren sonrió y aceptó, por ese momento, que estaba feliz.
Pero mientras más se asentaba, un miedo empezó a surgir. No tenía ningún sentimiento real por Levi, ¿o sí? Nada demasiado serio. Pudo haber sido un flechazo. Pero nada más.
Al menos, eso es lo que pensaba. Y cuanto más lo pensaba, más se preocupaba por ello y se daba cuenta de que tal vez, solo tal vez, era algo más que un simple enamoramiento de secundaria. Que tal vez, era algo más profundo.
Y eso era más aterrador que cualquier película de demonios. Era más espantoso que cualquier sentimiento de rechazo o de ser echado a un lado.
Porque la última vez que Eren estuvo enamorado, terminó con el dolor de un corazón roto.
—No vuelves a escoger películas de nuevo.
La repentina y firme voz de Levi sacudió a Eren de sus pensamientos salvajes. Parpadeó para contener las lágrimas —no sabía si habían aparecido porque estaba echado en su costado o si eran a causa de sus ideas— y se sentó lo suficiente para ver a Levi a los ojos.
Cansados ojos grises lo atravesaron y Eren clavó su barbilla en el pecho de Levi.
—Bueno, puedes elegir la próxima vez —Eren cantó, meneando sus hombros juguetonamente—. Pero yo sigo teniendo la última palabra.
—Consentido de mierda.
Eren sonrió, Levi rodó sus ojos y el timbre sonó. El familiar sonido de "dulce o truco" de un grupo de niños resonó por toda la casa.
—Joder, no voy a responderles.
—Sí, pero ya viste lo que pasó con los niños —espetó Eren, señalando a la pantalla. Soltó a Levi para sentarse correctamente. Agarró el tazón de caramelos restantes, la mayoría de ellos siendo envoltorios, y se fue pisoteando hacia la puerta—. No voy a arriesgarme.
—¡Fue solo una película!
—¡No me voy a arriesgar!
Eren abrió la puerta y le dio dulces a Rapunzel, Optimus Prime y Capitán América. Ellos dijeron sus gracias con amplias sonrisas y corrieron hacia la noche. Eren tarareó felizmente antes de apagar la luz del porche y cerrar la puerta. Apagó una de las luces del vestíbulo, con la esperanza de que los niños entendieran la indirecta de que ya no tenían dulces, y se arrastró de vuelta a Levi.
—¿Quieres ver una maratón de Iron Man? —preguntó Levi. Eren colocó de nuevo el tazón de dulces sobre la mesa. Se dejó caer contra Levi, espalda a pecho, y jaló el brazo de Levi para apoyarlo sobre sus hombros.
—Hagámoslo.
Probablemente no fue la mejor decisión el quedarse en la casa de Levi un día de semana, pero Eren había tomado decisiones peores. Era todo sonrisas felices y cuello adolorido. No por una noche de hazañas sexuales, sino por haberse quedado dormido en el sofá, con Levi aún envuelto alrededor de él.
Era la primera vez, en mucho tiempo, que había despertado en los brazos de alguien y sin sexo la noche anterior. La sensación era extraña, pero no tan terrible como podría haber pensado.
Levi se detuvo en la acera cerca del departamento de Eren, su Maserati retumbando bajo. Eren se estiró y bostezó, inclinándose para lanzar sus brazos alrededor de los hombros de Levi.
—Me divertí —murmuró.
—Ve a prepararte para las clases —dijo Levi.
—Ugh, tengo tiempo —gimió Eren.
—Puede que sí, pero tengo trabajo —dijo Levi, mirando su reloj; un brillante Rolex de platino. Eren hizo un puchero—. Anda.
—Oh, bien —Eren soltó una risa, dejándolo ir. Cogió su mochila y abrió la puerta.
—Eren.
Se detuvo y se echó hacia atrás otra vez, observando a Levi. El sarcasmo en la voz del hombre había desaparecido y Eren sintió que su corazón se aceleraba ansiosamente. Levi puso una mano en su mejilla, acariciando la suave piel con el pulgar y Eren se sonrojó, mirando hacia abajo.
—Me divertí.
—Y-yo también… —la voz de Eren se apagó inesperadamente. Volvió a mirar hacia arriba cuando la mano de Levi se deslizó por su mejilla colorada.
—Que tengas un buen día. Hablamos más tarde —Levi sonrió un poco antes de que su usual, severa mirada regresara—. Ahora date prisa.
Eren sonrió y se arrastró fuera del coche, observando a Levi manejar. Abrazó su mochila contra su pecho, una cálida sonrisa aún en su rostro que era el equivalente de un resplandor. Levi le estaba haciendo cosas a su corazón que en realidad no le gustaban. Pero realmente no había manera de detenerlo tampoco.
—¿Eren…?
Y luego todo se detuvo.
Eren se dio la vuelta mientras Jean caminaba por el estacionamiento, sus ojos muy abiertos y las manos extendidas en confusión. Eren tragó y dio un paso hacia atrás, la sonrisa borrándose de su cara.
—Hey… uhh… ¿qué estás haciendo aquí?
—Bert me pidió que le diera un aventón a clases —dijo Jean—. ¿Qué estás… qué es todo esto? —hizo un gesto vago con la mano hacia Eren y este supo exactamente a lo que se refería.
—No es nada —espetó Eren.
—Te acaba de dejar un muy lindo auto. Estás a medio vestir y sé que esa no es tu camiseta. Y tienes este extraño y feliz… brillo. ¿Estás follando con un viejo rico?
Los ojos de Eren se agrandaron.
—¿Qué? ¡Jean, no! No es nada. ¡No exageres, no es la gran cosa!
—No estoy haciendo eso, solo estoy preguntando —rio Jean—. Deja de ponerte loco. ¿Estás saliendo con alguien a mis espaldas?
—Tú y yo no estamos saliendo, así que eso no debería de importar.
—Pues no, pero aún estamos…
—Tengo que ir a clase —dijo Eren secamente, dándole la espalda. De repente se detuvo y giró de vuelta—. Y solo para que sepas, esta es mi puta camiseta. ¡Él la compró para mí!
Sin decir otra palabra, Eren se dirigió hacia las escaleras, mientras Jean seguía tremendamente confundido. Eren no podía mirar hacia atrás. Volvería a verlo más tarde ese día y decidió que sería mejor lidiar con él entonces. No podía arruinar la dulce sensación que se le había quedado después de dejar a Levi. Y ciertamente no podía ser arruinada por el molesto entrometimiento de Jean.
—Buenos días, Eren —dijo Bertholdt mientras cerraba la puerta de su departamento.
Eren se puso detrás de él y trató de sonreír. Terminó dándose la vuelta otra vez para ir a su propia puerta.
—Buenos días. Jean te está esperando. Tengo que alistarme para ir a clase.
Y antes de que Bert pudiera decir algo más, Eren desapareció en el departamento.
N/T: Un capítulo corto, pero el fic necesita algo de fluff también. Muchas gracias a todos por sus comentarios, me alegra que la traducción sea bien recibida.
¿Y recuerdan que pregunté si alguien había visto Siniestro? Pues ahí está la razón xD Yo la vi por el fic y estuve igual que Levi (?)
El siguiente capítulo tiene algo de pet play. Para los que no saben, aquí les dejo una pequeña definición: "juego de rol en el que la parte sumisa adopta el papel de una mascota." ¿Qué tal, les gusta? xD
P.D. ¡Feliz Año! Mis mejores deseos para todos :3
