Capítulo 13: Pecan Pie

El Día de Acción de Gracias llegó más rápido de lo esperado y, entre proyectos finales y el estudio, planes fueron hechos libremente. Eren sabía que tendría que ir a casa en algún momento, porque perderse la comida de su madre estaba completamente fuera de discusión, pero ir a casa significaba enfrentarse a su padre.

Y enfrentar a su padre significaba el que le recordaran a diario que no era el hijo ideal.

Quería escaparse donde Levi por las fiestas, para evitar a su padre. Pero antes de que siquiera pudiera pensarlo-

—¿Oh, fotografía?

Había vuelto a casa por el largo fin de semana.

Eren levantó la vista de su pila de ropa sucia y asintió. Estaba sentado en su antigua habitación, rebuscando entre su bolsa de ropa, mientras su madre le echaba un vistazo a su horario para el nuevo semestre.

—Sí, pensé que debía darle una oportunidad. El profesor Schultz me la sugirió —dijo Eren, tirando una camiseta por la habitación—. Si eso está bien.

—Todo depende ti. Lo que quieras hacer —respondió Carla—. Y estás tomando un curso de arte digital. ¿Otro curso de dibujo?

—Sí, es un curso de dibujo superior —dijo Eren—. Tienes que tener muy buenas calificaciones y recomendaciones para ello. Y desde esa muestra de arte, bueno…

—¿Bueno?

—Bueno —continuó Eren—, otros maestros en el departamento de arte me preguntaron sobre mis pinturas. E incluso me ofrecieron un lugar destacado en una de las exhibiciones de la universidad. Digo, es solo un escaparate, pero está en medio de una zona del edificio de arte muy concurrida y-

—¡Eren! ¡Eso es increíble! —exclamó Carla, llevándose las manos a la cara—. ¡Estoy tan orgullosa de ti! ¿Por qué no me lo dijiste antes?

—¡Porque me acabo de enterar! —exclamó Eren de vuelta, riéndose un poco—. Quería decírtelo en persona.

—Eso es espectacular —dijo Carla—. ¿Ya sabes cuáles pinturas van a utilizar? ¿O vas a pintar más?

—Umm… Estoy usando la de las flores —dijo Eren distraídamente, sentándose en un montón de jeans—. Y acabo de terminar un retrato de Mikasa y Annie. Quedó muy bonito y me hubiera gustado traerlo aquí, pero aún está secando. Te enviaré una foto de él cuando regrese al departamento.

—Me encantaría verlo, definitivamente —dijo Carla—. ¿Y estás tomando otro semestre de francés? Pensé que odiabas el francés.

—Lo hago, pero tengo que tener un crédito de un tonto idioma extranjero —respondió Eren, rodando los ojos, exasperado por su propia elección de curso—. Era francés, español, italiano o japonés. Y como ya tomé la primera parte de francés, Schultz sugirió que siguiera y lo terminara en vez de empezar otro idioma desde el principio.

—Eso tiene sentido.

—Ajá, pero debería haber escogido español en vez de dejar que Jean me arrastrara hacia la clase francés. Pendejo.

—Pero al menos lo tienes a él para que te ayude.

—Supongo. Aunque sigue siendo un idiota.

—¿Cómo está Jean, por cierto? Espero que le esté yendo bien.

—Él… —la voz de Eren se puso más aguda antes de que pudiera ser capaz de continuar. Su pecho se sentía apretado mientras recordaba todo lo bueno. Todo lo feliz. Todo lo estúpido. Cada emoción que tenía por Jean volvía corriendo hacia él al mismo tiempo.

Y tan pronto como las emociones lo golpearon, algo se apoderó de él que calmó sus repentinos nervios. Jean era un amigo. Solo un amigo. Y Eren sabía que habría momentos en los que lucharía con sus sentimientos por Jean, porque en verdad era un proceso el poder superarlo completamente.

—¿Eren?

—¿Huh? ¡Él está bien! ¡Está muy bien! Está con Marco y haciendo toda su cosa de derecho —contestó Eren.

Carla sonrió.

—Me alegra oír eso.

—Sí…

—¿Tú no estás saliendo con alguien?

Eren se atragantó y la miró.

—¡Ma! ¿Qué clase de pregunta es esa? ¡¿Qué diablos?!

Carla se rio mientras Eren arrojaba una camisa delante de él.

—Solo pensé en preguntar. Sé que no me vas a decir si no lo hago.

—Bueno… —murmuró Eren. Y al igual que sus pensamientos de Jean volvieron hacia él, fue inundado con mejores pensamientos de Levi. Trató de reprimir una sonrisa y falló miserablemente con su madre mirándolo con atención.

—¡Oh, Eren!

—En serio no es la gran cosa…

—Si estás sonriendo así, niño, creo que sí lo es. Pero no voy a presionarte demasiado por respuestas —dijo Carla—. Conociéndote, me lo contarás todo cuando estés listo.


Por cualquier razón que Eren pensó que Acción de Gracias sería una cena decente, esto realmente demostraba lo contrario. Porque con cada cena, Grisha estaba ahí. Y estaba ahí, mirando el nuevo horario de Eren con los ojos entrecerrados. Sus labios se habían apretado y Eren sabía que la tormenta iba a venir en cualquier momento.

Tormenta. No, en absoluto. Grisha era el equivalente a una mina terrestre. Eren sabía que estaba ahí. Solo que no sabía dónde estaba escondida. Al menos una tormenta se podía ver a unos kilómetros de distancia.

—¿Cómo van tus clases actuales? —preguntó Grisha, sorprendiendo a Eren de sus pensamientos.

—Van bien —respondió Eren—. Aunque todos estamos preparándonos para los finales, así que no hay mucho que hacer. Solo estudiar y proyectos finales. Oh, mamá, hablando de eso, tengo que hacer un boceto de naturaleza y me preguntaba si tú-

—Así que no hay mucho que hacer excepto estudiar y trabajar en tus proyectos finales —repitió Grisha—. ¿Así que no es un trabajo de verdad? Solo garabatos.

Y ahí estaba.

—Exacto. No es trabajo de verdad. Excepto por mi curso de psicología criminal —dijo Eren inexpresivamente—. Me la paso perdiendo el tiempo en mis clases de arte de mierda con la polla de alguien más en la boca.

Grisha estampó su tenedor contra la mesa y Carla escupió su bebida de vuelta en el vaso.

—¡Eren Jaeger! —ella gritó—. ¡Te he dicho que cuides tu boca en la mesa!

—Lo siento, mamá —suspiró Eren. En realidad se echó hacia atrás en su silla. Sabía que a su madre no le importaba lo que hacía (bueno, con quién lo hacía en este caso), pero ser vulgar sobre ello fue pasarse un poco de la raya. Lo admitiría. Pero la rabiosa mirada en el rostro de Grisha valió la pena.

—Solo eres una decepción tras otra.

—Olvidé que odias el hecho de que chupo pollas-

—Eren. Lenguaje.

—Penes.

El silenció se apoderó de la mesa. Colosal meneó felizmente la cola, su respiración caliente contra la pierna de Eren. Este cogió un trozo de pavo de su plato, que no estaba cubierto de salsa, y se lo dio al perro. Grisha había vuelto a revisar su horario.

—Un curso de fotografía —reflexionó—. ¿Cuán difícil es sacar una puta foto?

—Te lo haré saber.

—¿Estás llevando francés?

—Ajá.

—¿Por qué francés? Las únicas personas que lo hablan son las que están en Francia. Eso va a ser inútil aquí. Deberías haber escogido español.

—Sí, bueno, teniendo en cuenta que tengo que asumir un montón de gastos por mi cuenta ahora, es mejor económicamente que siga con francés. No tengo que esperar a tomar el primer semestre de español y luego el segundo —contestó Eren. Grisha arrugó la nariz ante la respuesta del castaño y volvió la atención a su comida.

Carla suspiró.

—Solo quiero una cena donde ustedes dos puedan comer sin discutir.

—Al menos no estamos gritando esta vez —dijo Eren.

—No tendríamos que discutir si Eren se esforzara más.

—No tendríamos que discutir si solo aceptaras que yo no soy tú —espetó Eren. Una vez más, Grisha entrecerró los ojos en su dirección, dejando su tenedor.

Eren tragó con fuerza y su corazón se hundió ante el chirrido de la silla contra el suelo mientras Grisha se ponía de pie, caminando fuera de la habitación.


—Invité a Levi a cenar con mis padres —dijo Mikasa. Eren se atragantó con su té mientras Armin se le quedaba mirando en confusión.

Habían decidido ir a un Black Eyed Pea (1) por Acción de Gracias durante sus vacaciones. Pensaron que era mejor que tratar de meter un pavo en el horno y cocinar en su pequeña estufa. Además, no sería necesaria la limpieza (y Eren había optado por pagar la comida entera).

—¿Tú… lo… invitaste así nomás? —preguntó Eren, tratando de calmarse a sí mismo.

—Bueno, sí. Pero solo se quedó un rato ya que suele comer con sus amigos.

—¿Te mantienes en contacto con él?

—Por supuesto… De alguna manera es familia.

—¡Nosotros somos familia! —gritó Eren, señalándose a sí mismo y a Armin.

—¡Lo sé, pero vivo con ustedes dos y los veo todos los días! No he visto a Levi desde que se fue a la universidad. Y ciertamente no he visto al tío Kenny tampoco, aunque dudo mucho que Levi quiera verlo.

—Pero-

—Eren, ¿por qué estás tan sorprendido por esto? Armin está bien, Annie estaba bien. ¿Por qué te estás alterando?

Eren soltó un bufido.

—No me estoy alterando para nada. ¿Por qué dirías eso, Mikasa? Estoy totalmente bien. No es la gran cosa o algo. Solo estoy sin palabras, no lo sé.

Mikasa alzó una ceja al ver sus orejas rojas.

—¿Él te da una mala vibra? Generalmente no estás así de preocupado.

—Estoy siendo protector, eso es todo —dijo Eren encogiéndose de hombros indiferentemente. Mikasa suspiró.

—Sea cual sea tu problema, está bien. No te voy a fastidiar sobre ello, pero solo cálmate un poco, ¿de acuerdo? Conócelo y asegúrate de que no es un asesino en serie.

Ese era el problema, pensó Eren. Ya había conocido a Levi muchas veces.

—Si estás tan preocupado, creo que eso sería algo bueno, Eren —dijo Armin.

Sin embargo, Eren sacudió la cabeza.

—No voy a conocerlo. Eso es tonto.

Mikasa entrecerró los ojos y Eren se encogió bajo su aguda mirada, tomando sorbos de su té. Hizo una nota mental de preguntarle a Levi cómo salió todo el evento la próxima vez que salieran.

—Alégrense, ustedes dos —dijo Armin—. Es nuestra cena de Acción de Gracias y estamos en vacaciones de la universidad. Pensamientos felices. ¿Ya se inscribieron en sus clases?

—Espera, ¿cómo es eso un pensamiento feliz? —rio Eren. Armin se encogió de hombros—. Bueno, en realidad, sí.

Armin alzó sus cejas en shock.

—Me sorprende que no esperaras hasta el último minuto, de nuevo —dijo Mikasa.

—Lo sé. Pero estoy realmente emocionado por ello, así que me registré antes.

Mikasa sonrió pensativamente.

—Es bueno escucharlo —dijo Armin—. También estoy entusiasmado por mis clases del siguiente semestre. Finalmente llevaré química orgánica.

—Armin, no te sobre esfuerces como lo has estado haciendo este semestre —añadió Mikasa rápidamente—. Sé que QO es bastante difícil.

—¡Puedo manejarlo! —se quejó Armin.

—Beber café en lugar de dormir no es manejarlo.

—Dale un descanso, Mikasa —dijo Eren—. Él estará bien.

Mikasa se apretó el puente de la nariz.

—Por cierto, ¿cómo estuvo tu Acción de Gracias? —preguntó Eren—. ¿Con cuál-era-su-nombre?

—¿Levi? —corrigió Mikasa—. ¿Vamos de nuevo a esto?

—Eren, ¿en serio estás bien? —preguntó Armin—. Por lo general no eres insistente con algo como esto.

—¿Qué? ¡No, estoy bien! Solo por curiosidad —Eren se encogió de hombros—. ¿Es eso malo?

Armin hizo un pequeño ruido y se giró para mirar a una muy confundida Mikasa. Ella pasó un mechón detrás de su oreja, frunciendo los labios y continuó.

—Bueno, fue muy agradable. Me alegro que él haya logrado venir. Y mis padres estaban encantados de verlo también. Trajo una increíble tarta de nuez pacana hecha en casa.

—Es genial que hayas sido capaz de contactarte de nuevo con él —dijo Armin—. ¿No es raro?

—Supongo que un poco. Ya que ha pasado tanto tiempo, pero él sigue siendo el mismo. Aún es un gran tonto que apesta en Street Fighter.

Eren sonrió para sí mismo. Sabía que no debía, no queriendo delatarse, así que agarró su bebida y mordió la pajilla, escuchando a Mikasa hablar. No estaba seguro de lo que esperar, pero ciertamente no era ese sentimiento de felicidad creciendo dentro de él.

Levi podía hornear tartas. Increíbles tartas al parecer. Apestaba jugando videojuegos. Él tenía esta otra vida; esta otra parte de sí que Eren no conocía. No le molestaba, que no estuviera al tanto, pero algo sobre eso trajo una sensación de emoción hacia él. Todavía había mucho que descubrir sobre Levi y sobre quién era. Quién es.

—Teníamos que ponernos al tanto de muchas cosas —ella suspiró—. Solo… un montón de años perdidos.

—Parece un buen tipo —dijo Eren—. Digo, por lo que sé de él. No lo conozco.

Armin soltó una risa y Mikasa sonrió de nuevo.

—Bueno… tal vez debas llegar a conocerlo —ella dijo—. Puede que te agrade.

Eren parpadeó. En serio no estaba escuchando correctamente, ¿cierto? ¿Mikasa le estaba animando a hablar con alguien? ¿Que ella conocía?

¿Y si Levi le dijo? Claramente no lo haría sin preguntarle a Eren primero. Eso era indudable. Pero… ¿tal vez lo hizo? ¿O tal vez Mikasa había revisado el teléfono de Eren?

—¿Qué?

—¿Qué? —respondió Mikasa—. Sé que no es un tipo raro. Y no te haría daño conocer a más gente, Eren.

—Lo siento, ¿estás aprobando que hable con alguien fuera de nuestro grupo? —preguntó Eren con incredulidad—. En serio no la capto.

Mikasa le dio una patada debajo de la mesa.

—No soy tan protectora contigo.

—Mikasa, una vez ahuyentaste un gatito porque pensabas que lo iba a rasguñar —dijo Armin.

—Probablemente lo iba a hacer —espetó Mikasa—. Era la gata de Bert. Ya sabes lo temperamental que puede ser.

Eren rodó los ojos y suspiró.

—Ella es temperamental.

—Creo que deberíamos preocuparnos menos de que Eren conozca nuevas personas y mejor hablar de su hombre misterioso —tarareó Armin. Las mejillas de Eren se encendieron.

—Armin, no.

—Armin, sí.

Mikasa negó con la cabeza.

—Cuando esté listo para hablar. Mientras estés usando protección.

—Joder, no la charla de nuevo. ¿Por qué no hablamos de Armin y su adicción al café?

Armin inhaló con fuerza, jalando su café helado cerca de su pecho.

—Estoy bien.

—Ustedes dos —Mikasa suspiró, riendo un poco.


Eren esperó hasta que sus padres estuvieran fuera de la casa antes de coger su teléfono. A menudo visitaban el club de campo, y a pesar de las insistencias de Carla, Eren decidió quedarse en casa y saltarse la parte de socializar. Así que en vez de eso, había pasado las últimas horas estudiando, Colosal descansando a los pies de su cama.

El teléfono sonó una vez. Dos veces. Una tercera vez.

Eren se desplomó contra las almohadas, balanceando un lápiz entre su labio y nariz. Después del cuarto timbre-

—¿Qué?

—¡Hey! —dijo Eren, una repentina sensación de alivio inundándolo—. Joder, es genial escuchar tu voz, Levi, en serio. Te he extrañado.

Hubo un silencio y Eren escuchó algo moviéndose en el fondo.

—¿E-en serio?

Eren sonrió ante el pequeño tartamudeo inseguro en la voz de Levi.

—Por supuesto. No te he visto en un tiempo. Y solo nos hemos mandado mensajes. Sé que ambos hemos estado ocupados y sin mucho tiempo libre, pero sí. Te extraño, eso es todo.

—Eres lindo, para un mocoso de mierda.

—Y tú adorable, para un viejo idiota.

Levi se rio y fue el sonido más perfecto que Eren había oído en mucho tiempo. Solo quería escuchar a Levi hablar y oír su risa a medias. Diablos, incluso oír a Levi respirar hacía que Eren sonriera.

—Vi a Mikasa. Me invitó para Acción de Gracias.

El estómago de Eren se hundió.

—Lo sé. Me lo dijo. Okay, sé honesto, ¿es raro para ti que estemos saliendo pero también eres algo así como familia para ella? ¿Y que no tiene idea? Porque es raro para mí a veces.

Levi inhaló.

—Es extraño. Pero creo que estará bien. Vamos a tomar las cosas con calma respecto a eso.

Alivio. Al menos estaban en la misma página. Y al menos Levi no le había dicho a ella aún.

—Puedo decirle.

—Si le dices, será un puto desastre. Conociéndote, solo lo soltarás.

—¿De qué otra forma debería hacerlo? ¿Con una lechuza? Por cierto, ella dijo que deberíamos conocernos. O algo.

—Eso es bueno. No piensa que soy demasiado horrible.

—¿Quién podría pensar que eres horrible, en verdad?

Hubo silencio y más movimiento. Eren lanzó una carcajada.

—¿Estás bien?

—Estoy bien, solo vistiéndome. Acababa de salir de la puta ducha cuando llamaste.

Eren se enderezó.

—Espera, ¿entonces estás desnudo?

—Lo suficiente. Me puse ropa interior y ahora estoy buscando unos pantalones de mierda.

Eren se mordió el labio mientras la imagen se volvía bastante clara en su mente. Un Levi mojado, con la toalla colgada a lo largo de sus anchos hombros, caminando por su casa medio desnudo, y músculos a plena vista. Sin duda era algo que no había visto en mucho tiempo y de repente recordó cómo extrañaba mucho más que la voz de Levi.

—Deberías quedarte desnudo —tarareó Eren, pasándose la mano por el cuello, piel más caliente de lo que esperaba—. Y mandarme una foto.

—¿En serio quieres una foto desnudo?

—Uh… sí.

—Mocoso cachondo.

—¡¿Qué?! —rio Eren—. Ha pasado tiempo y he estado atrapado en la casa.

—Viste a Mikasa y Armin, no estás atrapado en la casa.

—No he visto tu trasero en un tiempo así que una foto de tu polla sería muy apreciada —dijo Eren—. Y sí, estoy un poco cachondo. Juguemos por un rato.

Eren escuchó unos movimientos de nuevo y lo que sonó como el familiar sonido de la cama.

—¿Quieres jugar, gatito?

El profundo ronroneo en la voz de Levi hizo que Eren se mordiera el labio. El mayor estaba dispuesto a jugar y Eren suspiró, dejando caer una mano entre sus piernas.

—Quiero jugar —respondió Eren—. Dime-

—¿Hm?

—Mierda, el perro está viendo.

Colosal todavía estaba sentado a los pies de la cama, su cola ahora meneando. Eren gimió.

—Espera.

Dejó su teléfono boca abajo y aplaudió sus manos para llamar la atención del perro. Colosal lo siguió felizmente hacia la puerta y Eren lo empujó fuera, cerrando la puerta detrás de él. Eren escuchó un gimoteo del otro lado de la puerta y patas rascando contra la madera.

—Te daré golosinas extra más tarde, Colosal —dijo Eren—. Solo espera un rato.

Corrió de vuelta a su teléfono y lo recogió, tratando de relajarse otra vez.

—Lo siento.

—Eres un tipo especial de idiota.

—Cállate —dijo Eren, reprimiendo una risa—. Y dile a tu gatito qué hacer.

—Tú no haces las reglas.

Eren dejó de frotarse a través de sus bóxer.

—L-lo siento.

—Bien. Ahora desvístete para mí.

El tono de Levi regresó a su sensual control y Eren dejó su teléfono a un lado. Se quitó la camiseta y los calcetines. Deslizó lentamente su ropa interior, disfrutando de la sensación de libertad de su polla. Estiró una mano, solo para darse una caricia, cuando escuchó un fuerte grito desde su teléfono.

—¡No te manosees, pendejo de mierda! ¡Regresa tu culo al teléfono!

Eren apartó su mano y se sentó en la cama.

—Sí, señor.

—Buen chico —dijo Levi—. ¿Quieres estar de espaldas o en cuatro, para mí?

—¿No deberías elegir tú?

—Quiero que estés cómodo —dijo Levi en respuesta—. No puedo hacer que mi caliente gatito esté incómodo, ¿o sí?

Eren se mordió el labio.

—E-espalda.

—Bien. Ahora, quiero que explores tu cuerpo. Toca tu pecho, juega con esos lindos pezones.

Eren se estremeció ante el comando, pasando los dedos por su estómago y hacia su pecho. Rozó sus dedos contra un pezón, un pequeño suspiro escapando de sus labios.

—Se siente bien, ¿no es cierto? Desearía ver tu rostro ahora mismo.

—Levi…

Eren empujó sus caderas en el aire, queriendo desesperadamente fricción.

—¿Estás imaginando que soy yo jugando con tus pezones, gatito? Ya puedo oírte jadeando y sé que soy el único que te hace sonar así.

Eren apretó su pezón entre sus dedos hasta sentir un pequeña punzada.

—Mmm…

—Deberías abrir tus piernas y tocar tus bolas. Apuesto que te están doliendo.

Eren no dudó en llevar su mano entre sus piernas. Agarró sus testículos, frotándolos suavemente y rozando su brazo contra su polla. Gimió en el teléfono, presionando más su brazo contra su miembro.

—Ne…necesito más, Levi…

—¿Quieres tocar tu polla, mi gatito?

—Sí, carajo.

—Pídele permiso a papi como un buen chico.

Eren suspiró, todavía jugueteando con sus testículos.

—¿Por favor?

—¿Por favor…?

—Déjame tocarme para ti.

Hubo un jadeo en la voz de Levi, seguido de un contento suspiro con el que Eren estaba muy familiarizado. Lo que sea que Levi estuviera haciendo al otro extremo del teléfono, Eren estaba seguro de que requería que estuviera desnudo.

—Mn. Justo así. Tócate para mí —se las arregló Levi para decir—. Hazlo lento.

Eren exhaló, y lamió una rápida línea desde su palma hasta la punta de sus dedos antes de envolver su mano alrededor su hinchada erección. Se dio una caricia larga, lenta, jugando generosamente con la punta. Recostó su cabeza a un lado, esparciendo una gota de líquido preseminal sobre la punta con su dedo.

—¿Qué tal?

—Se siente tan bien. Pero joder, desearía que estuvieras aquí haciéndolo por mí. Nada se siente tan bien como tú.

Eren apretó su agarre, acelerando sus movimientos. Soltó un gruñido, cerrando sus ojos y disfrutando la respiración dificultosa de Levi en la otra línea.

—Oi, no dije que vayas más rápido —espetó Levi repentinamente—. De hecho, ve más despacio. Saca el lubricante.

Eren apartó la mano de su polla, observándola reposar contra su estómago. Se inclinó para la mesita de noche al lado de su cama y empezó a rebuscar en ella. Tenía la costumbre de tener una botella de lubricante donde sea que tuviera una cama. Eso significaba en su apartamento e incluso en casa, y su madre sabía muy bien que no debía hurgar en sus cosas por ello.

Sacó una botella de lubricante y abrió la tapa.

—Métete los dedos para papi. Déjame escucharte.

Sosteniendo el teléfono entre su hombro y oreja, Eren vertió lubricante en sus dedos, poniéndolos resbaladizos. Dejó que el líquido salpicara sobre sus dedos y su estómago, haciendo de sus músculos un desastre. Colocando cuidadosamente la botella de vuelta en la mesita, y tomando el teléfono en su mano de nuevo, Eren llevó la otra entre sus piernas para empujar lentamente en su entrada.

Jadeó en el teléfono, ante el agudo dolor inicial, pero una vez que pasó ese anillo de músculos, su dedo se deslizó en su lugar.

—Ahh… mm…

—Eren.

—¿Hm? ¿Sí, qué?

—¿Por qué no te pones boca abajo? Llegarás más profundo de esa manera —la voz de Levi era suave, no del todo exigente. Pero Eren asintió, como si Levi pudiera verlo, y se apoyó contra las almohadas—. ¿Listo? Cierra los ojos. Deja volar a esa vívida imaginación tuya.

Eren se estremeció ante la orden, dejando que sus ojos se cerraran. Imaginó que Levi estaba ahí con él, pasando las manos sobre su cuerpo. Tocándolo y provocándolo. Eren se mordió el labio, empujando su dedo de nuevo.

—Mete otro dedo, Eren. Hazlo lento también. No te lastimes.

Eren soltó un chillido mientras deslizaba un segundo dedo, retorciéndolo dentro de sí mismo. Escuchó a Levi haciendo un suave sonido, otro suspiro de placer.

—Oh, mierda, Levi…

—Está bien, Eren, lo estás haciendo tan bien. No pares. Sigue moviendo esos dedos. Tienes que meter uno más; esa es la cantidad que papi siempre usa. Y quieres estar listo para mi verga, ¿cierto?

—Ngh, sí… —Eren suspiró, curvando sus dedos. Jadeó con fuerza y sus rodillas flaquearon, mientras agarraba las sábanas con dedos temblorosos. Su teléfono fue dejado en la cama junto a su boca y las palabras del mayor se convirtieron en susurros sin sentido—. Joder, Levi… Levi, te necesito aquí. Te necesito aquí para que me cojas rico y duro. Quiero tu polla.

La saliva se acumuló en su cama y Eren empujó ese tercer dedo, incapaz de seguir escuchando las palabras de Levi. Se las arregló para levantarse lo suficiente y meter una mano debajo de él, agarrando su miembro para masturbarse a la par con sus dedos. Escuchó a Levi en el otro extremo de la línea, respirando con dificultad y perdido en sus propios placeres.

Eren se vino en su cobertor, colapsando contra el colchón con una mano alrededor de su miembro y la otra todavía jugando con su entrada. Presionó su oreja contra el teléfono, su respiración errática y sus ojos pesados.

—¿Levi…?

—¿Mn? Estoy aquí.

Hubo un silencio que se apoderó de ellos y Eren sonrió.

—Lo hiciste bien, Eren. Muy bien…

—¿Papi está satisfecho con su gatito?

—Como siempre.

Eren volvió a sonreír, abrazando una almohada y sosteniendo el teléfono cerca de su oreja.

—Gracias.

—Mierda, tengo que ducharme otra vez.

—¿Te corriste también?

Levi hizo un ruido molesto y Eren se rio entre dientes. Estaba cansado y bastante contento con su desenfreno actual. Quería escuchar a Levi por el resto de la noche; solo divagando o respirando o lo que sea. Mientras pudiera escuchar a Levi, nada más importaba.

—Eres tan ridículo-

¿Eren?

Eren permaneció en silencio mientras el golpe resonaba por su habitación. Se puso de pie de un salto y agarró su ropa interior, luchando para ponérsela.

—Hey, Levi, tengo que irme —dijo el castaño.

—¿Te sorprendieron?

—Ajá.

—De acuerdo, ten cuidado.

Eren tiró su teléfono en una almohada y se puso los shorts antes de correr hacia la puerta. La abrió antes de que su madre pudiera, respirando fuerte y tratando de parecer tan normal como podía.

—¿Qué estás haciendo?

—Tarea. ¿Qué pasa? ¿Cuándo regresaron? ¿Qué hicieron? —dijo Eren en un solo aliento, las palabras escapando de su boca más rápido de lo que podía pensar. Carla alzó una ceja.

—Normalmente no dejas la puerta cerrada con Colosal fuera mientras no estamos en casa —dijo Carla. Su voz estaba cargada de sospecha.

—Sí, uh, hábitos de la universidad y eso —respondió Eren con una sonrisa cautelosa. Carla levantó sus manos en derrota.

—Dejaré que laves tus sábanas. No quiero saber.

Eren gimió, golpeando una mano contra su rostro mientras ella se alejaba. Dejó la puerta abierta y se dirigió de vuelta a su cama. Comenzó a sacar el edredón mojado cuando vio que su teléfono se iluminaba. Se detuvo, cogiéndolo para ver "Papi" a lo largo de la pantalla. Desbloqueó el teléfono y su boca se abrió.

Era una imagen vulgar del cuerpo de Levi desde el pecho hacia abajo, semen manchando su estómago y su miembro a la vista, los piercings brillando en la luz. Su mano se mantenía baja, sacándole el dedo a la cámara justo al lado de su pene.

Eren empezó a reír y rápidamente envió un mensaje de vuelta.

Eres tan perfecto (*)


Eren odiaba regresar a la universidad, debido al sufrimiento inminente de los exámenes finales. Pero era inevitable y Armin le había dicho que se lo tomara uno a la vez, paso a paso. Estas eran las palabras de Armin, sin la influencia del café, así que Eren sintió que era justo escucharlas.

Y de todos los lugares para estudiar, a Eren se le hacía más cómodo en la casa de Levi.

—¿Cuáles son tus planes para Navidad? —preguntó Eren, mirando por encima de su hombro.

Estaba sentado en el sillón de la oficina de Levi, su libro de psicología criminal abierto y sus notas en su regazo. Levi estaba en su escritorio, gafas en su nariz y laptop abierta. Tecleaba rápido, completamente absorto en su trabajo, pero ante la pregunta de Eren se detuvo.

—Concéntrate en tu trabajo.

Eren rodó los ojos.

—Lo hago. Pero solo estaba preguntando.

Levi tecleó, mirando hacia una pequeña pila de papeles en su escritorio. Sorprendentemente, Levi era firme cuando se refería al estudio, para desesperación del corazón cachondo de Eren.

—Leviiiiiiiiii.

—¿Hm?

—Navidad —repitió Eren—. ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a ir donde Mikasa?

—No —respondió Levi.

—¿Oh…?

El mayor hizo una breve pausa.

—Me voy a Francia.

—¡¿Qué?!

—Mhm.

—¿Solo… vas a ir así? ¿A otro país?

—Vacaciones —dijo Levi—. Es un regalo para mí mismo. Generalmente hago al menos un viaje al año. Para relajarme y alejarme de toda esta mierda. Y lo hago en Navidad porque es mi cumpleaños. ¿Y qué mejor regalo que salir de la ciudad, en tu cumpleaños?

Eren soltó una risa.

—Eres ridículo.

—¿Lo soy?

Eren asintió, regresando a sus notas. Y ahí se fueron todos los planes románticos que tenía pensado para las vacaciones.

—¿Tienes pasaporte?

—Ajá.

—Bien —dijo Levi, tomando un sorbo de su té—. ¿Te gustaría venir conmigo?

Esta vez Eren dejó caer sus notas.

—¿Q-qué?

—Solo es una idea. ¿Pero te gustaría venir conmigo? ¿A Francia? Por las vacaciones. Todos los gastos pagados, por supuesto. Me voy después de Navidad, así que podrás pasar tiempo con tu familia. Pero estaremos ahí por unas dos semanas.

—Levi… yo…

—Puedes decir no —Levi rio—. Y puedes pensar en ello si estás inseguro. Sé que es muy repentino. No espero que tú-

—¡No! ¡Digo, por supuesto que quiero ir! Pero carajo, ¡¿cómo voy a explicarle a mi madre por qué me voy del país?!

Eren se deslizó de la silla, con las manos en su boca para ocultar la sonrisa ridículamente enorme. Levi se apartó de su escritorio mientras Eren se acercaba.

Era increíble. Era repentino y perfecto y el corazón de Eren se estaba acelerando. Se deslizó sobre el regazo de Levi, sorpresa aún en su cara que se estaba convirtiendo en aturdimiento. Levi colocó una mano en la parte baja de la espalda de Eren y alzó los ojos para verlo.

—¿En serio quieres ir?

—¡Sí, por supuesto! —gritó Eren—. Levi, eso es increíble y… ¡Me encantaría! ¿Puedes imaginarlo?

—Ya lo he hecho —dijo Levi suavemente. Hizo un gesto hacia su laptop y Eren le echó un vistazo. El mayor cambió de pestañas, de su archivo de trabajo a una página de aerolíneas. Una orden para dos boletos, de ida y vuelta, a Francia estaba en la pantalla, pero aún tenían que ser comprados—. Es por eso que quería preguntar. Para ver qué pensabas.

Eren bajó sus manos, mirando a la pantalla. Se volvió a Levi, ahuecando la cara del hombre en sus manos, y lo besó fuerte y rápido con entusiasmo. Lo soltó rápidamente y se giró hacia la laptop, moviendo el mouse.

—¿Puedo?

—Hazlo —dijo Levi.

Y con un suave clic, Eren le dio al botón de "hacer el pedido" para los boletos. Se recostó contra el pecho de Levi mientras la pantalla cargaba, una gran sonrisa en su rostro. Levi envolvió sus brazos alrededor de su cintura y besó su hombro.

—En serio vamos a hacerlo —susurró Eren—. Vamos a ir a Francia.

Probablemente era estúpido e impulsivo y loco. Y Eren sabía que debería haberlo pensado más; y sabía que Levi probablemente pensaba lo mismo. Pero por el momento, no le importaba. Iba a ir a Francia con Levi al final del año.

Eren besó a Levi de nuevo, tomándose su tiempo para dejar que sus pensamientos lo alcanzaran. Tendría que empacar. Y posiblemente comprar un nuevo bloc de dibujo y lápices. Tendría que explicárselo todo a Mikasa y Armin y su madre. Había mucho que hacer y su mente ya estaba corriendo.

—Oi, regresa a estudiar —dijo Levi, con una juguetona palmada al trasero de Eren—. Aún tienes que terminar tus finales primero.


Aclaraciones:

(1) Black Eyed Pea: cadena de restaurantes en Estados Unidos, donde sirven comida del sur del país.

(*) Al final del mensaje, Eren pone un corazón, pero Fanfiction no me permite hacerlo.


N/T: Ay, son tan lindos. Espero haberles alegrado su día aunque sea un poco con esta actualización.

Ya lo he dicho, pero el salseo se me hace difícil de traducir, sobre todo cuando hablan sucio… Y recién dándome cuenta, ya voy un año desde que empecé este fic. Gracias a todos los que me han seguido desde el principio y a los que se unieron en el camino también, saben que sin ustedes no seguiría :'D

Y a los que leen HCL, ¿es extraño que en los dos fics ya se acerque Navidad? xD

Una última cosa: he estado considerando publicar el fic (y los otros) también en wattpad. Obviamente tendría que consultarlo con la autora, pero, ¿les parece una buena idea?

Sus comentarios son muy apreciados :3