Capítulo 15: Birthday Cake
—¿Le mentiste completamente a tu madre?
Eren saltó ante el regaño en la voz de Levi. Se hundió en el asiento del coche mientras el Porsche retumbaba fuertemente y se las arregló para encogerse de hombros en un movimiento.
—¿Qué más se supone que debía hacer, Levi? —preguntó Eren—. ¿Decirle que voy en un viaje con mi Sugar Daddy?
Levi rodó los ojos.
—Con tu novio habría funcionado bastante bien.
—Pero luego ella querrá conocerte. Y si supiera quién eres… no lo sé. Creo que estaría molesta.
—¿Por mi puta edad?
—Eso y que conoces a Mikasa —dijo Eren—. Es solo que…. No sé.
—¿Así que en vez le mientes porque eso no te llevará eventualmente a una mierda más grande?
—¡Sí! Eso es exactamente lo que hice porque no estoy listo para explicarle mi situación a mamá.
Levi suspiró y tomó la mano de Eren en la suya.
—No quiero presionarte o hacerte sentir mal al respecto, Eren —dijo Levi—. Eso es lo último que quiero.
—Lo sé —exhaló el castaño—. Pero… mentirle a mi madre está mal. Supongo. Pero es solo una mentira piadosa. No sé. Se lo diré en algún momento… Solo tengo miedo.
Levi apretó su mano.
—Sé que le dirás cuando estés listo. Si es que alguna vez lo estás. Y sabes que estaré aquí para ti cuando lo hagas también.
Eren permaneció en silencio, jugueteando con sus manos en su regazo. Levi tenía un punto. Sabía que no debía mentirle a su madre sobre algo como esto. Pero al mismo tiempo, tampoco había una manera fácil de decirle la verdad. Así que, por ahora, Eren decidió que la mentira bastaría. Y puede que sea la única verdad que ella conozca en lo concerniente a ese viaje.
Levi se detuvo en el restaurante y habló con el valet. Eren bajó la ventana para examinar el lugar en donde estaban.
El centro de la ciudad. Altos edificios que los rodeaban. Hermosos coches que pasaban volando a su lado.
Todo hacía que Eren se pusiera nervioso.
—Oi, ¿qué pasa con esa expresión? —Eren no se volteó ante la voz de Levi, pero la suave mano encima de la suya lo hizo sonreír y que sus gestos se relajen.
—Voy a conocer a tus amigos esta noche —dijo el menor—. Solo estoy un poco ansioso.
Levi besó su mano mientras se detenía cerca del otro valet.
—No lo estés. Te amarán.
Salieron del coche y Levi caminó hacia el lado de Eren, colocando una mano en la parte baja de su espalda. Eren dejó que el pelinegro lo guiara mientras obtenía una mejor vista del lugar.
—Cuidado.
Eren miró hacia Levi y tropezó con el primer escalón delante de él. El mayor suspiró.
—Dije que tengas cuidado.
—¡Lo siento! ¡Estaba mirando!
Levi tomó su mano y lo condujo al interior del edificio al lado del restaurante. Eren alzó sus cejas con curiosidad.
—Espera… ¿no vamos a comer aquí?
—No —Levi siguió caminando a través del edificio; un gran espacio abierto que llevaban a lo que Eren suponía eran oficinas. Sus zapatos repiquetearon contra las baldosas mientras Levi se dirigía a un ascensor y al valet de pie en la entrada.
—¿El Bar Titán? —preguntó el hombre, presionando un botón.
—Por favor —respondió Levi. Los ojos de Eren se ampliaron mientras las luces en el ascensor parpadeaban a la vez que el carro descendía.
Las puertas sonaron y se abrieron y Levi entró, llevando a Eren con él. El menor miró alrededor de la pequeña caja mientras las puertas se cerraban y el ascensor empezaba a subir.
—Nunca he estado —Eren respiró—, aquí arriba. Digo, he visto el edificio y pasado por él muchas veces, pero nunca he estado en el restaurante aquí.
—Es agradable —dijo Levi con un indiferente encogimiento de hombros—. Asegúrate de pedir lo que quieras. No te sientas intimidado por el menú.
—Mierda, Levi, ¿este es uno de esos lugares donde una ensalada te cuesta cuarenta dólares y solo son tres hojas de lechuga?
El mayor se quedó en silencio, sus ojos fijos en los números de las plantas.
—Levi, lo digo en serio joder…
Eren jadeó cuando el pelinegro lo jaló de su corbata, capturando sus labios en un beso lento y acalorado. Eren sintió que sus rodillas se debilitaban y agarró los hombros de Levi en busca de apoyo.
—No te preocupes, ¿de acuerdo? —susurró Levi contra los labios del castaño. Este asintió lentamente y las puertas se abrieron de nuevo. El mayor presionó una mano contra la espalda de Eren y salieron—. Por cierto, te ves increíble.
Eren se sonrojó y bajó la mirada hacia sí, muy consciente de sí mismo en ese momento. Levantó la mirada hacia Levi para ver la expresión satisfecha en el rostro del hombre. Eren apartó la mirada en molestia e hizo un puchero visiblemente mientras Levi tiraba de él.
El restaurante estaba tenuemente iluminado, las luces colgando bajo y en muebles de cromo. Las mesas eran todas de madera oscura con velas cubiertas sobre ellas. Había un gran acuario que ocupaba la pared del fondo; incluso creaba un arco por encima del ascensor así que tuvieron que caminar debajo de él mientras entraban al restaurante. Estaba lleno de bellos y exóticos peces de los que Eren no podía apartar la mirada.
Unos dedos tiraron de su mano y eso llamó su atención. Eren miró a su alrededor y siguió a Levi hacia al restaurante. Más allá de las mesas y acuarios, estaban las paredes de vidrio de piso a techo. Y a través de ellas podía ver claramente la ciudad. Luces encendidas por abajo e incluso la cima de algunos edificios se podían ver. Y no solo era una vista desde el suelo hasta el techo; el restaurante era circular y la pared de vidrio lo seguía por una vista panorámica completa. Eren sonrió, apretando la mano de Levi mientras una anfitriona se acercaba a ellos.
—¿Reservación?
—Para Smith —dijo Levi—, grupo de seis, creo.
La mujer echó un vistazo a su tabla sujetapapeles y asintió.
—Sí, por aquí por favor.
Levi empezó a caminar y Eren rápidamente lo sujetó de la mano. Todo era demasiado agradable; estaba casi asustado de perderse o tropezar con sus propios pies.
Vio a la profesora Hanji Zoe primero y supuso que esa era su mesa, porque sus ojos se agrandaron y ella los llamó animadamente. Tres hombres estaban sentados en la mesa con ella; el primero, un hombre con cabello rubio oscuro tratando de calmarla, el segundo era un hombre con el pelo rubio más largo oliendo su copa de vino.
Y el último hombre fue el que se puso de pie para saludarlos con una blanca sonrisa y brillante pelo rubio y luminosos ojos azules y pómulos que podrían cortar un puto diamante. Era todo lo que Eren no era y rápidamente se convirtió en todo lo que temía cuando Levi lo abrazó.
Eren tragó con dificultad y sintió un tirón en su mano otra vez.
—De acuerdo, pendejos, este es Eren —dijo Levi. Luego comenzó a señalar a cada uno en la mesa—. Eren, este es Moblit, Hanji; no le hables de sus putas clases, Hanji, carajo… Mike y Erwin, mis dos colegas.
Eren hizo una nota mental de todos ahí y los saludó respectivamente. Aunque observó los movimientos de Erwin de cerca mientras se sentaba de vuelta.
Levi jaló una silla e hizo un gesto para que Eren se sentara, junto a Erwin, antes de tomar el lugar al otro lado de Eren. Eren estaba reacio a sentarse —no necesariamente quería sentarse en el medio, pero no discutió tampoco. Se deslizó en la silla y cruzó las manos en su regazo. Les ofreció una sonrisa incómoda a todos en la mesa.
—Hanji, ¿por qué estás tan emocionada? —espetó Levi, cogiendo la carta—. Estás rebotando en tu puto asiento.
De hecho, lo estaba. Ella tenía sus manos apretadas fuertemente con una sonrisa que mostraba todos sus dientes.
—Es que estoy tan feliz, finalmente trajiste a alguien con nosotros y estoy muy emocionada por ti porque no has hecho esto-
—Hanji, ya es suficiente, no lo asustes —dijo Levi bruscamente. Ella gimió y recostó su cabeza contra el hombro del rubio sentado a su lado (el que se llamaba Moblit).
—No va a asustarme —rio Eren—. Logré estar en una de sus clases.
—¡Y pasaste! —añadió Hanji—. Entonces, ¿cómo se conocieron ustedes dos?
Eren miró hacia Levi por una respuesta. Admitir a una caliente noche de sexo que terminó en una relación no era la historia más romántica.
Levi aclaró su garganta.
—Después de tu clase, en realidad. Me encontré más tarde con él ese día y nos llevamos bien.
Hanji suspiró.
—Eso es tan romántico.
—¿Así que eres un estudiante?
Eren se volvió hacia Erwin. El apuesto hijo de puta tenía una expresión de arrogante interés en su rostro. Eren bajó su menú y asintió.
—Soy un estudiante de arte, sí —contestó el menor.
—¿Un estudiante de arte? —reflexionó Erwin. Tomó un sorbo de su vino—. Uhm, Levi sin duda sabe cómo escogerlos.
Eren inhaló profundamente ante el comentario malicioso.
—Por supuesto —agregó Levi, dejando caer su brazo sobre el respaldo de la silla del castaño—. Solo los más talentosos. Eren es un excelente artista.
—En serio lo es —intervino Hanji—. He visto su trabajo en los pasillos de la universidad. Estaban en exhibición. Eres muy talentoso, ¿sabes?
—Oh, gracias, profesora-
Hanji resopló y agitó la mano.
—No me llames "profesora Zoe" aquí. Solo dime Hanji. No tenemos que ser tan formales.
Era irónico de su parte el decirlo con ellos en un lugar tan exclusivo. Pero Eren asintió y volvió la vista a su carta mientras el mesero regresaba para tomar pedido de sus bebidas. Él pidió un vaso de té, como hizo Levi, y se concentró en su menú de nuevo.
Todo sonaba igual de intimidante y delicioso.
—Entonces, Eren, ¿trabajas? —preguntó Erwin, su propia carta en su mano.
—Sí, señor —respondió Eren. Erwin alzó sus cejas ante el término que usó el menor—. Trabajo en una cafetería del campus.
—Eso es bueno. Pensé que Levi había recogido a un callejero.
—No soy un callejero —espetó Eren mientras Levi abría su boca para replicar.
—Entonces Levi adoptó a-
El mesero regresó con sus bebidas antes de que Erwin pudiera terminar de hablar. Eren bufó y se relajó contra la silla, sus hombros encogiéndose. Unos dedos presionaron contra su nuca y volteó a mirar a Levi.
—¿Ves algo que luzca bien? —preguntó Levi, echando un vistazo a la carta de Eren—. Pide lo que quieras.
—Umm… En realidad, no sé —murmuró Eren de vuelta. La mayoría de las cosas ni siquiera podía pronunciarlas.
—Podemos pedir unos platos de sushi y compartirlos —ofreció Levi—. ¿Y tal vez tomar un aperitivo?
Eren acarició la cabeza de Levi en aprobación.
—¿Qué platos de sushi quieres pedir?
—Lo que desees, mocoso.
Hubo un largo suspiro soñador y Eren alzó la vista. Hanji había ignorado su menú para simplemente quedarse mirándolos con los ojos muy abiertos. Eren se enderezó y se hundió en su silla, lejos de Levi y la mesa. Moblit jadeó.
—Cariño, no puedes quedarte observando así a las personas.
—¡Lo sé, pero son tan lindos juntos! —exclamó—. ¡Quiero decir, solo míralos! Esas cositas que hacen como darse cariñitos-
—Voy a ir a cagar porque esto se está poniendo ridículo —dijo Levi, tirando su servilleta sobre la mesa. Besó a Eren en la cabeza—. Si no estoy de vuelta cuando el mesero regrese, solo pide lo que quieras. Y espero que dejes tus pendejadas melosas, cuatro ojos.
Y así, Levi se fue. Y así, Eren se quedó con los amigos de su amante.
Sonrió y agarró con más fuerza el menú.
—Umm…
—Entonces, Eren, ¿desde cuándo conoces a Levi? —preguntó Hanji. El castaño tamborileó sus dedos contra la mesa.
—Desde agosto. Así que cerca de cuatro meses.
—¿Cuatro meses? —preguntó Moblit—. Eso es algo. Quiero decir… teniendo en cuenta que te estamos conociendo también.
Eren levantó las cejas y Moblit casi tiene un ataque.
—No es como si Levi nunca saliera —añadió Moblit—. Digo, sí lo hace, pero-
—No sale con frecuencia —dijo Mike—. Raramente. O nunca.
Erwin colocó su copa de vino en la mesa.
—Debe haber gastado un dineral en la guardería estos últimos meses —intervino el rubio.
—¿Ustedes dos discuten eso en su asilo? —respondió Eren bruscamente, entrecerrando los ojos. Erwin alzó una ceja—. ¿O en el Bingo?
—¿No tienes escuela mañana? ¿Por qué no estás en casa?
—Porque es viernes.
—Oh, ¿entonces tienes tu reunión de exploradores mañana temprano?
Eren bufó y Moblit rio nervioso.
—Umm… Ustedes dos-
—Te ofrecería galletas, pero dudo que tu dentadura postiza-
Levi se acercó a la mesa, luciendo molesto. Eren dejó de hablar, bajando su vista a la carta. Erwin hizo lo mismo, removiéndose en la silla. Levi se desplomó en su asiento y tomó un sorbo de agua.
—Mierda, odio usar los baños públicos —dijo—. Siempre están putamente asquerosos.
—No me digas que trataste de limpiar ahí —se burló Hanji. Levi resopló y rodó los ojos.
—Como si fuera a perder mi puto tiempo. Aunque eso podría alejarme de ustedes.
—¿También yo? —bromeó Eren. Levi sonrió, dándole un codazo juguetonamente al menor.
—Especialmente tú.
Eren soltó un pequeño ruido que solo Levi pudo oír y fue recompensado con una afectuosa palmada en su nuca.
—Levi, te has conseguido un buen partido ahí —comentó Erwin, dejando su carta en la mesa. Levi alzó una ceja.
—¿Y cuál es tu problema con él?
—Nunca dije eso. Solo dije que es un buen partido. Uno muy sarcástico.
Hanji se quejó en voz alta, frotándose las sienes con sus dedos. Moblit le dio unas palmaditas en la espalda mientras Mike observaba en silencio.
—Estoy sorprendido, eso es todo —dijo Erwin—. Habría pensado que irías por alguien más cercano a tu edad de nuevo. A diferencia de un estudiante universitario. Aunque pensándolo bien, supongo que tener a un joven atractivo no es la peor parte de estar soltero tampoco.
¿Quién se creía que era este vejestorio? Eren inhaló, conteniendo la respiración en un intento por mantener la calma. Su cara estaba roja y sus ojos transmitían la ira que sentía bullendo en su interior. Tomó un largo trago de su té.
—Desde luego no es tan malo —dijo Levi—. Pero Eren es más que un buen polvo. Él es mío. Y apreciaría que no lo trataras de esa manera. Él no está aquí para tu disfrute. Está aquí como mi cita.
—Entonces, ¿no es tu propiedad?
—Eren no es propiedad —espetó Levi—. Así que respétalo.
La mesa permaneció en silencio por un momento y este finalmente se rompió cuando Levi tiró bruscamente su carta sobre la mesa, sobresaltando al mesero que se acercaba a ellos.
La cena avanzó como si nada hubiera pasado. Hanji siguió con la conversación, hablando mayormente con Eren, emocionada y feliz de que estuviera ahí. La tensión entre Levi y Erwin se desvaneció rápidamente después de una broma de mierda. Moblit seguía nervioso; Mike permanecía callado.
Eran las personas más extrañas que Eren había conocido en su vida, pero en realidad no tenía ninguna queja mientras salía del lugar con Levi, tomados de la mano.
Se despidieron de los demás y se fueron por caminos separados. Eren suspiró una vez que estaban en el coche, acurrucándose en el calor del asiento.
—Lo siento.
—¿Hm?
—Erwin —dijo Levi—. Puede ser un pendejo. Es solo su naturaleza.
Eren se encogió de hombros y miró por la ventana.
—Nunca voy a… ser realmente aceptado por ellos, ¿no?
—Lo serás —dijo Levi, saliendo por la calle—. Creo que simplemente no se dan cuenta de lo importante que eres para mí, porque eres joven.
Eren sonrió con amargura.
—Porque soy joven. Es una puta cuestión de diferencia de edad. Nadie me va a tomar en serio, Levi. Nadie nunca lo hace.
—No —dijo Levi—. Yo te tomo en serio.
—¿Por qué? ¿Porque puedo chupar tu polla como un profesional?
Levi suspiró, obviamente molesto. Sacudió la cabeza.
—Porque he pasado mucho tiempo persiguiéndote en mis sueños —confesó el mayor con sinceridad. Eren soltó una risa.
—Esa es una frase muy cursi. Pero… funciona para ti. Supongo.
Levi tomó la mano de Eren mientras esperaba a que la luz cambiara.
—Lo digo en serio.
—Sigue siendo cursi —dijo Eren—. Solo volvamos a casa. Tengo una sorpresa para ti.
—¿Es una de esas mamadas profesionales?
—Es mejor.
—Entonces voy a conducir más rápido.
Eren tomó a Levi de las manos y lo guio hasta el sofá una vez que estaban dentro de la casa. Empujó al mayor para que se sentara, una sonrisa traviesa jugando en sus labios. Levi lo atrajo hacia sí y Eren se inclinó, rozando coquetamente sus labios contra los del pelinegro, sin realmente besarlo.
—Espera aquí —dijo Eren, levantándose y quitando las manos de Levi de su cintura.
—Eren…
—¡No! —rio el castaño, sacudiendo la cabeza—. Espera aquí. Y no espíes.
Levi soltó un quejido y se dejó caer en el sofá en derrota. Eren rio y se quitó la corbata con un rápido tirón. La arrojó sobre los hombros de Levi y la llevó a los ojos del hombre. Levi alzó una ceja y cerró los ojos.
—¿Una venda? ¿En serio?
—Por si acaso —cantó Eren de vuelta, atando la corbata en su lugar. Sacudió una mano frente a la cara de Levi, pero este solo permaneció sentado—. ¡Muy bien, ya vuelvo!
Levi escuchó los pasos veloces de Eren, entusiasmo en cada movimiento e incluso en la manera que cerró la puerta. El mayor se acomodó en el sofá, después de quitarse el saco, y cruzó las manos sobre su regazo. Realmente no sabía lo que Eren tenía preparado, pero pensó que debía ser algo memorable. Diablos, estaba sentado en el sofá, con los ojos vendados y una erección creciendo en sus pantalones.
Pasaron unos minutos antes de que escuchara la puerta de su habitación abrirse y esos emocionados pies de nuevo. Levi inhaló y se sentó con la espalda recta, atento.
—Bien —vino la voz de Eren, mezclada con un poco de timidez con la que Levi no estaba acostumbrado. El castaño agarró las manos ajenas y lentamente las llevó hacia sus caderas.
Estaba desnudo. Tal vez. Los dedos de Levi rozaron con el borde de una camisa, pero sus caderas estaban descubiertas. Excepto por la tela de seda que sintió mientras toqueteaba el trasero de Eren. El pelinegro se mordió el labio.
—No lo hiciste.
Eren rio y tiró del nudo de la corbata, orbes grises mirándolo fijamente.
—Literalmente no sabía qué darte así que…
Verdes. Esas bragas de encaje verde y blanco cubrían el trasero de Eren. El castaño llevaba una simple camisa blanca y su cabello estaba despeinado por cambiarse. Sus mejillas estaban encendidas con un hermoso tono de rojo y sus pupilas dilatadas con evidente excitación.
Levi se tomó un minuto para disfrutar de la vista, para admirar a Eren. Para disfrutar de la belleza e inocencia y perfección que era ese chico.
Presionó sus labios suavemente contra el estómago de Eren, justo donde la camisa se abría al final. El castaño rio, mordiéndose el labio.
—Eres una cosita tan increíble —dijo Levi, frotando círculos en la cintura del menor—. ¿Cuándo las conseguiste?
—Tengo tiempo libre lejos de ti —dijo Eren con una sonrisa.
—Qué considerado.
—Es lo menos que puedo hacer.
Levi colocó otro beso sobre Eren, esta vez en el borde de las bragas, justo arriba de su pene. El castaño se estremeció.
—¿Te das la vuelta para mí?
—Solo porque es tu cumpleaños —dijo Eren coquetamente, dándole la espalda al mayor.
—Mierda…
Levi agarró el trasero con fuerza, admirando la forma en que las bragas se ajustaban a su cuerpo y cómo el encaje resaltaba sobre la piel bronceada. Le dio al menor una nalgada y observó como el firme trasero rebotaba ante el toque.
Eren se inclinó hacia adelante, arqueando su espalda y apoyando sus manos en la mesa frente a él.
—¿Te gusta?
—Eres literalmente perfecto, mocoso de mierda.
Eren arrojó una pequeña botella de lubricante en el sofá.
—Es gatito para ti.
—Estás siendo increíblemente sarcástico esta noche —dijo Levi, mordisqueando el interior del muslo de Eren, lentamente moviéndose hacia una de las redondas nalgas—. ¿Alguien debe ser castigado?
Eren negó con la cabeza y se mordió el labio.
—No esta noche. Solo quiero placer.
Levi sintió su polla palpitar dolorosamente en sus apretados pantalones. Jaló a Eren en su regazo y estiró una mano, frotando al menor sobre las bragas. Desabrochó la camisa con su otra mano, jugueteando con los pezones de Eren mientras la tela se deslizaba de sus hombros. Eren se agarró de las piernas de Levi, sus brazos ya flaqueando. Una mancha oscura y húmeda pronto se formó en el encaje verde claro, pero Levi no hizo ningún movimiento para quitárselo.
Aún no.
Levantó al menor de su regazo y lo puso en el sofá, recogiendo su corbata antes de mirar a Eren.
—¿Una venda está bien para ti? —preguntó Levi, dibujando círculos en las piernas del menor. Este asintió fervientemente.
—Suena como una aventura.
—Bueno, planeo convertirla en una.
Se agachó y Eren inclinó su cabeza hacia arriba, dejando que Levi atara la corbata sobre sus ojos. El pelinegro la ajustó, asegurándose de que no estuviera muy apretada, antes de darle a Eren un beso rápido en los labios.
—Relájate —ronroneó el mayor—. Papi va a cuidar de ti.
Eren se estremeció, gimiendo suavemente mientras Levi dejaba besos por su cuerpo. El pelinegro chupó esos pezones erguidos, deslizando un dedo en el borde de las bragas para tirar de ellas sobre la erección de Eren. El castaño se sujetó del sillón, clavando sus uñas en la tela mientras Levi bajaba más con sus besos, lamiendo generosamente la punta de su pene.
Retorciéndose debajo suyo, Eren logró agarrar el cabello de Levi y enredar sus dedos en él. Alzó sus caderas, más profundo en el calor húmedo de la boca del mayor mientras sus dedos de los pies empezaban a curvarse. Su voz quebrada mientras gemía desvergonzadamente.
Levi se apartó, besando su estómago y de vuelta al cuello del castaño. Eren recuperó el aliento, rodeando con sus brazos los hombros de Levi y tirando de su camisa. El pelinegro se la quitó y la tiró al otro lado de la habitación. A Levi no le importó dónde aterrizó, su completa atención estaba en Eren.
—Voy a ir por un condón —susurró Levi contra los labios de Eren. Pero el menor no le dejó moverse. En vez de eso se quitó la venda, grandes ojos verdes, con las pupilas dilatas, mirando a los grises de Levi.
—No tienes… que hacerlo…
La petición fue dicha en voz baja, íntimamente. Levi besó apasionadamente a Eren.
—¿Estás seguro?
—Sí… quiero sentirte —murmuró Eren mientras la corbata era removida de su cabeza—. Por completo.
Levi se apartó para deshacerse del resto de su ropa, arrojándola a un lado descuidadamente. Siempre podía ir de vuelta y doblarla. Siempre podía limpiar el sofá (por más que solo la idea le asqueara), porque en ese momento lo único que importaba era Eren.
Cogió el lubricante y volteó la botella en sus manos, observando las bragas apretujadas alrededor de la cintura de Eren, admirando la mancha de humedad que se había formado ahí y el delicado encaje contra el tono de piel. Abrió la tapa del lubricante y se agachó sobre Eren, dejando un suave beso en su clavícula.
Con cuidado, para no hacer un lío, Levi empujó las bragas a un lado, deslizando su mano debajo de la tela para presionar sus dedos en la estrecha entrada de Eren. El castaño se sacudió ante la fría sensación y el hecho de que sus bragas seguían puestas y muy probablemente no iban a ser removidas en este punto.
—No puedo dejar que una sorpresa tan perfecta se vaya a la basura —dijo Levi, retorciendo sus dedos en el interior de Eren, confirmando cualquier duda que tenía sobre quitarse la lencería. Eren agarró los hombros del mayor, clavando sus uñas hasta que unas ligeras marcas rojas se formaron en la piel fría.
Dos dedos se convirtieron en tres, se curvaron y giraron, antes de que Levi los sacara. Ajustó las bragas de nuevo, tirando de ellas hacia un lado para dejar que su miembro se deslizara por el anillo de músculos. Eren jadeó, cerrando los ojos mientras estos rodaban bajo sus párpados.
Levi dio una suave embestida antes de acelerar el ritmo, moviendo sus caderas tan fuerte como podía e ignorando la fricción que las bragas causaban contra su polla. La expresión de placer en la cara de Eren y los dulces sonidos que escapaban de sus labios valían la pena.
—¡L-Levi, Levi! ¡Ahh, Levi! —el nombre fue dicho como un canto histérico. Eren no trató de contener su voz con el vaivén de las caderas del pelinegro, la manera en que golpeaba hacia adelante, para después retirarse lentamente y empujar de vuelta.
Eren sentía las curvas de los piercings en su interior, las bolitas de metal deslizándose de arriba abajo, rozando contra su próstata. Lágrimas se formaron en las esquinas de sus ojos que terminaron derramadas por sus mejillas, solo para ser atrapadas por los labios del mayor en suaves besos.
Arrastró sus uñas por la espalda de Levi. Mordió el cuello ajeno y clavículas cuando sintió su clímax aproximarse.
Con un fuerte gemido, Eren se vino, ensuciando las bragas y su estómago con semen. Una sonrisita se expandió por los labios de Levi mientras se corría un segundo después, echándose hacia atrás para observarse a sí mismo llenando a Eren. Para observar su propio semen derramarse por la entrada de Eren, goteando sobre las bragas verdes y encaje blanco y piel bronceada.
Levi cayó sobre Eren, sus pechos agitados, y juntó sus cabezas. Eren seguía temblando, todavía sintiendo su orgasmo, pero sonrió dulcemente.
—Feliz cumpleaños —murmuró.
—En realidad aún no es mi cumpleaños-
—Shhh… no arruines esto, viejo —siseó Eren entre dientes, acariciando el cabello de Levi—. Solo acéptalo. Aunque hay un pequeño pastel en la refrigeradora.
Levi rio y besó al castaño en la nariz, saliendo con cuidado de su interior.
—Vamos a la cama. Allá tendremos más espacio para jugar.
—¿No estás cansado?
—Tienes bragas lindas. ¿Por qué lo estaría? —preguntó el mayor, sentándose y jalando a Eren en su regazo. El castaño soltó una risa y se colgó de él, sus mejillas aún sonrojadas y ojos pesados. Levi besó el camino de una lágrima seca en su mejilla y pasó una mano por el trasero de Eren—. No me gustaría que se echen a perder.
—Deberíamos poner manos a la obra, entonces —dijo Eren suavemente—. No me gustaría que pierdas tu desayuno madrugador.
Levi consiguió un mejor agarre del menor y se levantó, cargándolo con cuidado hacia el dormitorio. Eren se aferró a él, mirando las marcas dejadas en los hombros y brazos y cuello de Levi. Se acurrucó en el cuello del mayor, succionando la piel ahí.
—¿Marcándome, gatito?
Eren asintió.
—Se ve bien en ti. Me gusta.
La repentina necesidad de mostrar un poco de posesión sobre Levi era grande. En especial si el pelinegro tenía que ir a trabajar en la mañana. Eren solo necesitaba reafirmar que Levi era suyo. No para sí mismo, sino para todos los que trabajaban con el mayor.
Cayeron sobre la cama en un lío de brazos y piernas, y Eren sintió su corazón dar un salto que no estaba esperando. De una manera que no debería. De una manera que pensó que nunca sucedería otra vez. Quería que las otras personas vieran que Levi era suyo. Nunca tuvo que cuestionárselo a sí mismo.
En ese momento, supo que sus sentimientos eran reales.
Sintió las palabras en la punta de su lengua. Pero se las tragó a favor de besar a Levi. Porque siempre y cuando lo estuviera besando, sabía que no las diría.
—¿Qué te parece si voy por ese pastel de cumpleaños? —susurró Levi contra los labios de Eren—. Creo que suena delicioso justo ahora.
Eren asintió.
—Creo que deberías.
El pelinegro lo besó de nuevo y se deslizó fuera de la cama, desapareciendo por la puerta. Eren cayó hacia atrás, dedos cerrándose sobre las almohadas mientras su corazón se elevaba. Permaneció mirando el techo, escuchando a Levi en la otra habitación y suspiró.
Esa confesión de dos palabras tendría que esperar para otro día.
N/T: Hey… les traje fluff y lemon… DESPUÉS DE MESES, LO SÉ.
Nunca me había sentido tan frustrada con la traducción de un capítulo, volví a escribir muchas partes porque sonaba horrible y me estanqué un buen tiempo. Sé que mi trabajo no es perfecto, pero hago lo mejor para traerles algo decente. Más adelante puede que edite los primeros capítulos porque cuando los releo estoy así de: "¿POR QUÉ LO PUSISTE ASÍ, PENDEJA?"
Si siguen el fic hasta ahora o si recién lo leen, en serio se los agradezco, ustedes también me motivan a mejorar. Sus comentarios son de mucha ayuda, así que no se olviden de dejar uno aunque sea para regañarme :'D
De vuelta al fic, creo que está bien claro ahora. Reencarnación. No jugará un papel demasiado importante en la trama, pero algo para que tengan en cuenta. Y ya se viene el viaje a París, así que no me abandonden, ¿eh?
¡Nos leemos!
