Capítulo 16: Spiced Chai Latte

La Navidad vino y se fue, y trajo un festín y nuevos calcetines y ropa interior. Ropa interior de verdad y funcional que la madre de Eren compró para él; nada estético o para juegos de rol con Levi. Sencillo, simple y sin encaje. No es como si fuera exigente; nueva ropa interior era necesaria al igual que calcetines. Era un estudiante universitario, cualquier cosa era bien recibida.

Aunque cuando llegó al regalo de su padre, estaba renuente a abrirlo. No estaba seguro de qué esperar y ciertamente no esperaba un set nuevo de pinceles.

Así que cuando los desenvolvió, se quedó mirando en silencio a su padre, tratando de contener las lágrimas.

—…Gracias.

Grisha se encogió de hombros y murmuró entre dientes:

—Si vas a tirar tu vida al tacho al menos podrías hacerlo con los mejores productos.

Todavía era Grisha. Las fiestas no eran diferentes, pero Eren supuso que, ya que salía de la cuidad, Grisha tenía que ser amable. Y Eren estaba seguro de que era porque su madre no quería otras fiestas de mierda que incluían un agujero en la pared de nuevo. Diablos, por todo lo que el viejo sabía, Eren se iba del país para nunca regresar. La idea cruzó por la mente del castaño, pero recordó que Levi tenía un trabajo aquí.

Fue una idea que metió en el fondo de su mente.

Navidad con Armin y Mikasa pasó más tranquila, en su mayor parte. Eren y Mikasa fueron a la casa de Armin, ya que su abuelo era el más acogedor de todos sus parientes (el padre de Mikasa era estricto y no hacía falta mencionar al de Eren) para su propia celebración de Navidad.

Tenían una regla de un límite de veinte dólares para regalos que debían respetar cada año. Algunos años menos, dependiendo de cómo estuvieran económicamente. Después tuvieron el resto de la cena navideña de los Arlert, ya que Armin tenía una tendencia a cocinar demasiado.

—Así que Francia, ¿cierto? —preguntó Armin.

Eren les había dicho. Sabía que no podría desaparecer sin contestar algunas preguntas. Lo mantuvo al mínimo, y siguió con su misma historia: se iba de viaje para una próxima clase. Era creíble, en caso de que Mikasa decidiera investigar, pero había detalles que Armin captó que hicieron a Eren preocuparse.

Por supuesto, Armin nunca lo mencionó frente a Mikasa, por el bien de Eren, pero ya que sabía, quería enterarse de más; como era Armin con todo.

—La clase de francés no va a viaj-

—Lo sé, Armin —suspiró Eren—. Solo… no digas nada por favor.

—Solo si me dices con quién vas a ir.

Estaban ocupados arrastrando el árbol afuera, puesto que se habían pasado el resto del día quitando los adornos. El abuelo de Armin ya estaba muy mayor para cargar ese árbol y el rubio no podía hacerlo solo.

—Sabes exactamente con quién voy a ir.

—¿El novio?

Eren rodó los ojos e imitó la voz de Armin en un tono mucho más alto y estúpido:

—Sí, me voy con el novio.

—¿Cuándo vamos a conocerlo? —suspiró Armin, dejando caer su extremo del árbol. Eren se puso de pie, sosteniendo el tronco en sus manos.

—Luego. Tal vez cuando vuelva a casa.

—¡¿En serio?!

—¡Dije tal vez! Yo… él es…

—¿Él es…?

—Un poco mayor.

—¿Cuánto exactamente? Porque un poco puede significar mucho. ¿Como una diferencia de diez años o una de veinte?

Eren puso los ojos en blanco.

—Más como diez.

Armin llevó un dedo a su boca, dando toques.

—¿Lo conocemos?

—Sí. Algo. Bueno… ¿algo? —sabía que si decía que Mikasa lo conocía, Armin lo adivinaría con rapidez.

Armin chasqueó los dedos.

—El profesor Schultz.

—¡Oh Dios! ¡¿Qué carajos, Armin?! —Eren cogió el árbol y Armin agarró su extremo.

—Está bien… um… ¿El profesor Woerman?

—¡ARMIN! —gritó Eren—. ¡Dije diez años!

—Oh, sí… Hmm… Al menos no es Jean, ¿verdad?

Eren arrugó la nariz y sintió sus orejas calentarse incómodamente.

—Armin…

—¡Lo siento! —exclamó el rubio. Eren vio el arrepentimiento inmediato en la cara de su amigo y sonrió como una manera de mantener la situación tranquila. Armin suspiró—. De acuerdo, en definitiva no… él. Lo averiguaré eventualmente.

Eren temía ese "eventualmente", porque cuando Armin lo decía, realmente hablaba en serio.


Eren había empacado y estaba listo con antelación para variar, en vez de esperar hasta la noche anterior para meter cosas al azar en su maleta, pero todavía tenía un día más hasta el viaje. Levi estaba ocupado trabajando, pero le había dado a Eren instrucciones claras: ir a la librería y escoger algo para leer (o escuchar) en el avión. Incluso le había confiado su tarjeta de crédito a Eren y el castaño estaba temeroso de solo llevar el pedazo de plástico en su bolsillo.

Vagó alrededor de Barnes & Noble con un estuche de la colección completa de Harry Potter en audio. Estaba seguro de que sería suficiente para su largo vuelo. Eso combinado con un gran libro para colorear de Disney que no pudo resistirse a escoger.

Pero mientras se acercaba al mostrador, un par de llamativos ojos azules atraparon su mirada desde el otro lado de la sala.

Eren jadeó mientras Erwin Smith entraba a la librería y gimió en voz baja cuando se dio cuenta de que el hombre lo vio. Aun así, eso no le impidió a Eren esconderse entre dos estantes de libros e intentar desaparecer.

De todas las personas con la que podría encontrarse, tenía que ser Erwin. No un incómodo encuentro con Jean. No algo con Marco. Ni siquiera con la ex esposa de Levi. Oh, no. Erwin Smith. Un dios en el cuerpo de un mortal. Un pedazo perfecto de hombre que justamente tenía que trabajar con Levi. Quien casualmente tenía que odiar a Eren y pensaba que era basura. Estaba allí y vio al menor y-

—Creí haberte visto, Eren.

El chico maldijo su tendencia a usar las viejas camisetas de Metallica de Levi en público, porque aparentemente lo convirtieron en un blanco rápido (la playera de hoy era una deslavada de Ride the Lightning). Levantó la vista y empezó a alejarse cuando oyó que Erwin volvía a hablar.

—Eren.

Incluso su voz era perfecta. El castaño ni siquiera estaba seguro de cómo sonaba una voz perfecta, pero Erwin la tenía.

—Oh, hola… —respondió Eren rígidamente, fingiendo mirar los libros delante de él—. Ya sabes, justo estaba a punto de-

—Me alegra haberme encontrado contigo —interrumpió Erwin suavemente—. Me gustaría tener una charla a solas. Si eso está bien y tienes tiempo.

Eren tragó saliva. Lo último que quería era tener una charla con Erwin. Pero tampoco quería negarse y tener que lidiar con un enojado Levi en un vuelo de doce horas. Exhaló con resignación.

—Bien. Supongo.

—¿Con un café? Si estás bien con eso —no le dio la oportunidad a Eren de responder. Ya estaba caminando hacia el Starbucks dentro de la librería.

Eren lo siguió, mirándolo de cerca. Hombros anchos, perfecto cabello, una bufanda Burberry sobre un suéter Armani. Qué imbécil más pretencioso y bien vestido, pensó el menor.

Estuvieron en la fila menos de un minuto y la barista se quedó embobada por la mera existencia de Erwin. ¿Quién no lo estaría?

—¿Quieres algo, Eren? —preguntó el rubio con esa misma sonrisa amable. El castaño sacudió la cabeza.

—No, gracias —las palabras salieron más duras de lo que había querido y Erwin se rio entre dientes, divertido al parecer.

—No me importa.

—Y dije que no, gracias.

Con una sonrisa inquebrantable, Erwin tomó su recibo y esperó tranquilamente por su orden. El dulce aroma de la cafeína y los postres hicieron que Eren tenga hambre. Y casi deseó haber aceptado la oferta de Erwin, pero tampoco quería a ese bastardo todo arrogante por comprarle algo. O que le dijera a Levi. No es que significara mucho para Eren, pero el hecho de que era Erwin irritaría a Levi. Al menos Eren estaba seguro de eso. O diablos, quién sabe, quizá a Levi le divertiría más. Aun así, no quería arriesgarse.

Erwin tomó su café e hizo un gesto para que el menor lo siguiera a una de las mesitas. Se sentó primero y Eren lentamente se deslizó en una silla.

Entrecerró los ojos hacia el rubio mientras este tomaba un sorbo de su latte.

—Hoy está agradable. ¿Seguro de que no quieres nada?

—¿Por qué estás aquí? ¿De qué querías hablar conmigo? —a Eren se le salió antes de que pudiera detenerse. Erwin alzó las cejas y dejó su taza—. ¿Y por qué mierda estás siendo tan amable conmigo de repente? Si recuerdo bien, estabas muy firme en que yo era basura la otra noche.

—En realidad es sobre eso, Eren —dijo el mayor—. La otra noche en la cena, me di cuenta de que… me pasé de la raya.

Eren se echó hacia atrás.

—Oh…

—Demasiados tragos extra pueden hacer eso —dijo con una risa—. Sin embargo, eso todavía no es excusa para mis acciones.

—No me… importa… Digo… solo…

—Tampoco me di cuenta de lo mucho que realmente significas para él.

Eren abrió mucho los ojos.

—¿Q-qué?

—Levi. Cuando nos dijo que estaba saliendo con alguien, nadie lo tomó en serio. Pensamos que había saltado a otra relación porque estaba solo. Recientemente divorciado. Aburrido. Casi una crisis de mediana edad. Pero al día siguiente en el trabajo estaba jodidamente furioso —dijo Erwin juntando las cejas—. Explicó claramente que él estaba en una relación muy seria contigo. Que no eras solo… "un lindo trasero" para mostrar y presumir.

Eren miró hacia la mesa, incapaz de poder esconder el color rosa de sus mejillas.

—Dijo que tienes un lugar especial en su corazón —sonrió el rubio, bastante feliz al recordarlo—. Aunque personalmente creo que es más que un lugar.

—¿No eres… un ex celoso entonces?

—¿Yo? —jadeó Erwin, con los ojos muy abiertos—. ¿Te refieres al ex de Levi?

Eren asintió.

—Es solo que… parece encajar, ¿sabes? Compañeros de trabajo. Alrededor de la misma edad. Y eres… clásicamente perfecto. No mucha gente tendría una oportunidad contra ti…

—Me halagas —rio Erwin—, pero estoy seguro de que muchas personas se sentirían igual respecto a ti. Sin embargo, para responder tu pregunta, nunca he salido con Levi. Y nunca he tenido ganas de hacerlo. Sí, es un hombre bien parecido, para nada mi tipo, y somos buenos amigos, pero eso es todo. Hemos sido amigos desde la universidad.

—Oh, mierda… —respiró Eren—. Me siento un poco tonto por ponerme celoso de ti entonces…

—Lamento haberte hecho cuestionar tu fe en Levi —dijo el rubio—. Pero te lo aseguro, él te es leal y solo tiene ojos para ti. Y juzgando por las marcas que dejaste en su cuello, no tienes nada de qué preocuparte.

Las mejillas de Eren estaban ardiendo ahora. Erwin se rio entre dientes.

—Fue lo más escandaloso. Ni siquiera se molestó en cubrirlas. Estaba más que feliz de enseñarlas en la oficina y decirle a todos lo que había pasado.

—Es tan ridículo.

—Siempre ha sido así. Le gusta pretender que no, pero ya estamos acostumbrados.

Eren sonrió un poco y relajó los hombros, dando golpecitos a la caja de audiolibros en la mesa.

—Entonces… um… él… ¿habla de mí?

—Tiene una foto tuya en su escritorio.

Eren quiso chillar. Su pecho se apretó y su corazón se aceleró de golpe. Debió de ser aparente en su rostro porque Erwin continuó.

—Es por eso que quería disculparme. No quería que te fueras con preocupaciones a Francia. Deberías estar libre de estrés, disfrutando tus vacaciones. No estar inmerso en una idea loca de que los amigos de Levi te odian. No lo hacemos honestamente, es solo nuestro deber ser duro con nuestro amigo. El pobre de Moblit fue peor, solo porque lo conocimos en la universidad.

—¿Ritual de iniciación?

Erwin tomó un sorbo de su café.

—Básicamente.

—En serio eres… un buen amigo para él… Es increíble-

—¡Eren!

El castaño jadeó, mirando alrededor. Armin llegó corriendo hacia la mesa, libros cargados contra su pecho. Levantó una mano hacia Eren y echó un vistazo en la dirección de Erwin antes de dirigirse a su amigo de vuelta.

—Hey, Eren, qué bueno verte aquí —dijo Armin—. ¿Y este es…?

Eren sabía que el rubio se refería al "novio" por el cambio en sus ojos.

—En realidad es un amigo de mi novio —dijo el castaño—. Así que no, Armin, aún no lo vas a conocer.

Armin gimió y Erwin se empezó a reír.

—¿Sigue siendo un secreto? —preguntó el mayor.

—¡Sí! —exclamó Armin—. Es muy cruel.

—Eren, ¿no le vas a decir nada a tu amigo?

Eren gimió, apartando la mirada y haciendo pucheros.

—¡Es un metiche!

—Mocoso —se burló Armin.

—¿Qué estás leyendo? —preguntó Erwin. Los ojos del pequeño rubio se iluminaron rápidamente.

—Oh… um… es un libro de anatomía. Voy a tomar anatomía y fisiología el próximo semestre y pensé en ir repasando.

—¿Repasando? —preguntó Eren—. ¿En serio vas a estudiar durante las vacaciones? ¡Armin!

—Oh, ¿estudiante de biología?

—¡Sí, lo soy!

—Yo empecé con eso cuando estaba en la universidad —dijo Erwin, cogiendo el libro de los brazos de Armin para mirarlo más de cerca. El menor agarró una silla de otra mesa vacía y se sentó, acercándose a Erwin para escucharlo mejor—. Pero nunca pude soportar la sangre. Las palabras se me daban mucho mejor.

—Oh, a mí me encanta la anatomía —dijo Armin—. Quiero decir… eso sonó raro. Puedo manejar la sangre.

Eren observó a los dos hablar y lentamente sacó su teléfono.

En la libreria. Me encontre con erwin y armin. Estan coqueteando o hablando de ciencia ya no tengo idea.

Se levantó silenciosamente de su silla. No es como si le estuvieran prestando atención en este punto y el olor de un chai latte con especias ya le estaba provocando. Se puso de pie en la fila cuando sintió que su teléfono vibraba en su bolsillo. Lo desbloqueó para encontrar la respuesta de Levi en su pantalla.

Papi: Mierda, ¿hablas en serio? Mantén a Armin lejos. A Erwin le atraen los rubios.


N/T: Oie khé Erwin no seas un viejo asalta cunas como Levi :v :v

Espero que les haya gustado. El siguiente ya es el viaje a París. No se olviden de dejar un review, me anima saber qué piensan.

¡Nos leemos pronto!