Capítulo 18: Sweet Cream and Crepes
El día siguiente fue un infierno mental para Eren. Trató, hizo su mujer esfuerzo, de fingir que todo estaba bien. Como si todo estuviera bien. Como si no hubiera tenido un sueño tan horrible. Pero las imágenes fueron demasiado vívidas para simplemente librarse de ellas.
Un Levi herido, muerto. Todo por su culpa.
Levi presionó una mano en la espalda de Eren, sacándolo de su cruel sueño.
—Eren —dijo suavemente.
—Lo siento… ¿me distraje de nuevo?
—Un poco —respondió Levi—. Está bien. Solo no pienses en ello —le dio un golpecito a la cámara que colgaba del cuello de Eren y sonrió.
El castaño le devolvió la sonrisa, lo mejor que pudo, y se aferró a la cámara con dedos temblorosos. Levi lo sujetó por los brazos, frotando círculos en su piel. La sonrisa de Eren se ensanchó y asintió, pero no pasó mucho tiempo antes de que esa sonrisa volviera a desvanecerse.
Pasaron los siguientes días recorriendo París, contemplando todo lo que podían. Eren tomaba fotos de prácticamente todo, desde la arquitectura hasta la gente. Y se aseguraba de pedirle a unos cuantos desconocidos que tomen una foto de él y Levi. Se las arregló para empujar sus pensamientos acechantes a la parte posterior de su cabeza durante el día, pero era en la noche, cuando ellos se asentaban, que se preocupaba.
Temía que tuviera otra pesadilla. Temía que se despertara otra vez sudoroso con Levi a su lado tratando de calmarlo.
La paranoia de su última relación, completamente arruinada por sus propias inseguridades. Y luego casi arruinó otra relación, aferrándose a una falsa esperanza. Miró a Levi, acostado junto a él en la cama, dormido pacíficamente, y el miedo de arruinar otra relación trepó por su espina dorsal como un escalofrío letal.
¿Y si…?
Estaba en el fondo de su mente. Burlándose de él y diciéndole una y otra vez que lo estropearía todo. Que esta perfecta relación iba a fallar. Que se arrastraría de regreso a Jean o algún otro extraño en una noche ebrio. Que haría enojar a Levi y que gritarían y se golpearían, dejando moretones en sus caras o en sus cuellos.
—Eren.
Su nombre hizo eco en la habitación y trató de cerrar los ojos, esperando que Levi pensara que estaba dormido.
—Sé que estás despierto.
Mierda.
—¿Sí…?
Levi se sentó a su lado.
—¿Háblame? Hay algo más ahí, ¿no es cierto?
Eren se estremeció. No quería admitirlo. No a Levi.
—Eren —el mayor suspiró, esta vez sentándose derecho—. No quiero presionarte a hacer algo que no quieras. Ya lo he dicho antes. Pero ahora mismo, voy a entrometerme y hacerte hablar porque estás miserable. ¿Qué pasa? ¿Ese sueño te sigue molestando?
—No… es exactamente el sueño… —murmuró el chico—. Solo… tengo miedo de tener otra pesadilla así.
Levi asintió.
—Puedo entender por qué… Pero eso no es todo, ¿verdad?
Eren se encogió de hombros.
—Eren, tener otra pesadilla no es lo única que te molesta. Dime.
Como si Eren fuera a ganar esto. No tenía sentido tratar de esconderlo.
—No quiero perderte o herirte, Levi. Has sido realmente bueno conmigo, joder. Y esta ha sido una relación tan normal en comparación con mi última, pero tengo tanto miedo de joderla también.
Levi pasó una mano por el cabello de Eren, reconfortantes dedos peinando los mechones castaños. Eren se limpió la cara con la almohada.
—¿Qué quieres decir, joderla también? ¿Como en tu última relación…?
—Yo… hice cosas muy malas con Jean —susurró el menor—. Con él y a él. Y nuestra relación nunca fue… supongo… ¿estable? Siempre estaba al borde. Sí, nos divertíamos, pero nunca… fue algo seguro que nos despertaríamos a la mañana siguiente sin tener una discusión. O aún siendo una pareja.
—Entonces, ¿por qué te preocupas? —preguntó Levi—. Estamos estables. Sólidos. No peleamos. Eres mayor ahora, has crecido de eso. No hay nad-
—Lo engañé —dijo Eren, jalando la manta hacia su cara—. Fue solo una vez y estaba borracho, pero igual lo hice. Estaba tan enojado… Yo… Marco acababa de mudarse y estaba yendo a nuestra secundaria y se llevaban tan bien y… no podía soportarlo. Y estuvo tan mal y aún me siento como mierda por eso. Rompimos y él terminó con Marco un año después y yo estaba jodidamente rabioso, Levi. Estaba celoso porque… Marco era bueno y perfecto y tenían esta relación perfecta que yo nunca tuve con él. Y todavía lo amaba, así que… yo…
—Ustedes dos se enrollaban a espaldas de Marco —no fue una pregunta. Fue una declaración. Como si Levi supiera exactamente cómo se daban este tipo de cosas. Porque Eren sabía malditamente bien que Levi sabía cómo iban estas cosas, porque había estado allí con su esposa.
El estómago de Eren se apretó y se sintió enfermo. ¿Por qué diría todo esto justo ahora? En su viaje, su escapada romántica. Se suponía que tenía que ser perfecto y sin preocupaciones. No Eren derramándole su alma al hombre.
—Lo hicimos… —dijo el castaño—. Y fue lo peor que he hecho, porque incluso cuando no quería… no podía parar.
—¿Es por eso que nunca me besabas? ¿Al principio?
—Era algo que… siempre nos decíamos el uno al otro. Besarse es para una relación real —dijo Eren—. Lo decíamos para que no nos volviéramos a unir.
—Pero tú nunca estuviste des-unido.
Las palabras cortaron a través de Eren como una pieza de metal caliente.
—Él fue la primera persona a la que amé. Y él simplemente… siguió adelante como si esos tres años en la preparatoria le significaran una mierda. Y de repente se mete en una relación y es perfecto y su novio es perfecto. Y yo me quedo… solo ahí. Como un pedazo de cachorrito de mierda empapado en la lluvia —hizo una pausa, porque su voz se quebró y las piezas se atoraron en su garganta por un minuto. Cerró los ojos, lágrimas en sus pestañas, antes de ser capaz de continuar—. Dolió. Me dolió mucho y culpé a Marco por ello. Culpé a Jean. Culpé a todos excepto a mí porque no podía soportarlo. Pero me di cuenta… de que yo era parte de la razón por la que rompimos. Y sé que… tengo miedo de que lo mismo nos vaya a ocurrir y no quiero eso, Levi. Estoy aterrado por eso. Y sé que… con tu pasado-
Levi se inclinó repentinamente, de modo que su rostro estaba apenas a unos centímetros del de Eren. Y Eren retrocedió, asustado de lo que Levi podría decir o hacer. Porque cuando alguien estaba así de cerca, era peligroso. Eren quería golpear, antes de que Levi tuviera la oportunidad, porque ese era siempre su pensamiento inicial; en cambio, esperó, porque sabía que Levi no le alzaría la mano. Todo lo que Levi hizo fue pasar los dedos por el cabello de Eren, como lo hizo hace unos momentos; como lo hacía siempre.
—Nuestros pasados no nos hacen lo que somos ahora. Pueden, si los dejamos. Pero depende nosotros el cambiar eso. Para hacer una diferencia significativa. Yo jodí mi última relación. Y aprendí de ese error. Tú cometiste un error, reconoces lo que hiciste mal, así que arréglalo. No dejes que suceda otra vez. Haz que cambie.
Eren miró fijamente a Levi con los ojos muy abiertos, su corazón acelerado.
—¿C-cómo… puedes… ser tan indulgente?
—Porque no eres perfecto y yo no soy perfecto. Jean no es perfecto. Y por mucho que te sorprenda oír, Marco tampoco es perfecto. Somos humanos y cometemos errores y tomamos malas decisiones. Pero no sabemos a qué nos llevarán nuestras decisiones a menos que las hagamos. Podría ser rencoroso contigo, pero eso no lograría nada. Y puedes seguir creyendo que vas a joderla, pero como puedes ver, no está consiguiendo nada. Así que sé fuerte, porque sé que puedes.
Eren empezó a temblar. Quería llorar y gritar y correr y abrazar a Levi todo a la misma vez. Y Levi debió haberlo visto en sus ojos, porque acunó la mejilla de Eren y lo besó en la frente, manteniéndolo allí. El chico lanzó sus brazos sobre los hombros de Levi, su cuerpo sacudiéndose más fuerte.
—Solo quiero saber, Eren… ¿hiciste algo con Jean… cuando estuvimos juntos?
Eren negó casi desesperado.
—No… Le dije que ya no quería después de conocerte. Te lo juro, Levi, estoy diciendo la verdad, puedes preguntarle, así que por favor-
—Te creo —dijo el mayor, su voz temblorosa—. Sé que dices la verdad. Nunca me has dado una razón para no creerte. Siempre has sido honesto conmigo.
No era justo. ¿Cómo podía Levi ser así de tolerante? ¿Indulgente?
Tan jodidamente perfecto.
—Levi, ¿cómo puedes siquiera amarme? Soy una pésima excusa de novio.
Una gentil sonrisa se extendió por el rostro de Levi.
—Porque, Eren, te amo incondicionalmente. Y siempre lo haré. Siempre lo he hecho.
Las lágrimas se hincharon en los ojos del castaño. No pudo contenerlo. Su pecho parecía que iba a explotar. Lágrimas cayeron por sus mejillas mientras se aferraba al pecho de Levi, su cuerpo convulsionando y suaves lamentos escapando de su garganta. Este hombre, este perfecto hombre, era suyo y lo amaba. Levi lo amaba y se preocupaba por él y Eren nunca entendería por qué ni cómo. Qué hizo siquiera para merecer a alguien así.
Pero él le pertenecía a Levi y Levi era suyo y eso era todo lo que importaba.
Eren se despertó a una mañana más radiante. El sol brillaba a través de las cortinas y los brazos de Levi estaban a su alrededor, sosteniéndolo cerca y protector. Todo se sentía más suave y ligero. Esa pesada carga había sido levantada. Sonrió y se giró, acurrucándose bajo el cuello del mayor y este le sonrió.
La noche anterior había estado llena de emociones. Puras confesiones. Pero habían hecho el amor de una manera que Eren nunca había sentido. No fue una simple follada por placer. Fue lento y apasionado. No dos cuerpos arremetiendo contra el otro, sino dos almas uniéndose a través de sudor, lágrimas y besos. Eren dejó marcas profundas en la espalda de Levi, cada una llena de significado; Levi había dejado marcas en los hombros y cuello de Eren, los moretones más amorosos que jamás había tenido.
Así que ambos estaban contentos y seguían brillando cuando despertaron, envueltos el uno en el otro.
—Buenos días —dijo Levi, mordisqueando la oreja de Eren. El chico rio.
—Buenos días a ti —contestó, besando la garganta del mayor.
—Carajo, tu aliento.
Eren abrió la boca más grande y Levi se dio la vuelta, haciendo una mueca. El castaño se echó a reír y se acercó a Levi de nuevo.
—Muy gracioso.
—¡Lo sé! —Eren bostezó, estirándose. Se sentó y se revolvió el pelo, mirando a Levi, quien todavía estaba luchando contra el olor de su aliento. Eren rio y alcanzó la mesita de noche, cogiendo su cámara.
La encendió y sacó una rápida foto de Levi antes de que pudieran detenerlo.
—¿En serio? ¿Mientras nos despertamos?
—Es raro que te vea tan adorable y desordenado —dijo Eren, tomando otra foto—. Siempre te despiertas primero y te escapas para lavarte en la mañana.
—Y por una buena razón. Me siento como un maldito cavernícola.
Eren tomó otra foto y Levi lo agarró, tirando de él sobre su regazo. El menor se mordió el labio mientras sus cuerpos se tocaban y sacó otra foto de Levi debajo suyo. Les dio a sus caderas un pequeño contoneo y el rostro de Levi se retorció de satisfacción.
El ruido del obturador de la cámara sonó en el momento perfecto, capturando a Levi mordiéndose el labio con esa expresión de placer.
Levi de repente agarró a Eren por la cintura, volteando sus posiciones. Dejó que Eren cayera sobre la montaña de almohadas, besándolo posesivamente y mordisqueando su camino por el pecho y estómago del menor. Eren era el que estaba mordiéndose el labio ahora, temblando de anticipación e intentando mantener la cámara quieta mientras sacaba más fotos. Trató de sacar una última, antes de que se pusieran demasiado indecentes, pero terminó dejando caer la cámara sobre su estómago mientras Levi lamía su pene.
Envolvió su brazo alrededor de la pierna de Eren, agachando su cabeza lo más que podía para meterlo en su boca completamente. Levi se apartó y sorbió, repitiendo la acción. Eren gimoteó y se mordió el labio, ignorando su cámara para sujetarse del cabello negro del mayor, embistiendo ligeramente sus caderas en la garganta de Levi. Sus dedos de los pies se curvaron y su estómago se apretó mientras se venía, temblores sacudiendo su cuerpo.
Levi lo mantuvo en su lugar, sacándole hasta la última gota de semen con la punta de su lengua. Eren finalmente se echó hacia atrás y empujó a Levi de una vez para que la sensación se detuviera. Pero rápidamente se lanzó sobre el mayor, besándolo fuertemente, para coger su propia corrida en la boca.
Se besaron intercambiando el semen descuidada y desordenadamente, el líquido blanco chorreando por sus barbillas mientras era pasado de boca a boca. Eren se apartó primero, su orgasmo todavía recorriendo su cuerpo, y escupió su semen en la dura polla de Levi en un rastro fino y blanco perlado. El mayor suspiró y se recostó contra la cama, dejando que Eren envolviera una temblorosa mano a su alrededor para bombearlo, usando semen y saliva como un lubricante rápido.
Levi agarró las sábanas mientras Eren trabajaba, frotando su pulgar sobre el glande, por los piercings, bajando por esa impresionante vena hacia sus testículos; todo para hacerlo otra vez en sentido inverso mientras volvía a subir.
—Mmm… eres putamente increíble —Levi gimió, frunciendo el ceño en un orgasmo cercano.
Eren sonrió y se agachó. Para hacer que su novio acabara, presionó un lento beso en un lado de su miembro, rozando cuidadosamente sus dientes por la piel. Fue suficiente para que Levi llegara a su límite, arqueando su espalda mientras se corría en el cabello de Eren y en las sábanas.
Con respiraciones pesadas, los dos se quedaron donde estaban, simplemente inhalando el olor del otro. Levi estaba tendido sobre su espalda; Eren acostado en el estómago del azabache. Ambos estaban hechos un lío pegajoso y a ninguno de ellos le importaba mucho en ese tranquilo momento.
Era maravilloso y romántico.
—Okay, necesito una puta ducha.
Y nunca podía durar demasiado.
—Pero, Leviiiiii-
—Por más que trates, tus lindos ojos de cachorro no me harán cambiar de opinión —siseó el mayor, observando los grandes orbes verdes de Eren—. Estamos sucios. Los dos necesitamos un baño.
—Pero-
—Antes de que más semen se seque sobre nuestra piel —dijo con asco—. Es una ducha o empezamos a usar condones de nuevo.
Eren soltó un quejido y rodó, quitándose del abdomen del mayor.
—Gracias. Podemos ducharnos, ir a comer y luego ir al Louvre —dijo Levi—. Sé que has querido verlo desde hace un tiempo.
Eren frunció los labios.
—Realmente quiero verlo. Y la comida suena bien. ¿Podemos conseguir crepés?
—Por supuesto —Levi lo besó en la cabeza.
—Una cosa más —dijo Eren, tirando de los brazos del azabache—. Dos minutos más de cariñitos. ¡Levi, por favor! ¡Y luego podemos ducharnos todo lo que quieras! ¿Por fa?
Levi lo miró fijamente y Eren hizo un puchero.
—¿Porfis, porfis, porfis? (1)
—Bien —suspiró Levi, cayendo de vuelta contra la cama, lanzando un brazo sobre Eren mientras el chico se acurrucaba cerca—. Pero solo unos minutos. Todo se está secando y va a ser una mierda para limpiar.
El desayuno (aunque más un almuerzo temprano) fue delicioso. Frutas frescas sobre crepés con crema batida al lado y una taza de café. El clima estaba hermoso (mucho mejor de lo que estaba en casa), así que fueron capaces de aparcar el coche rentado y caminar hacia donde querían ir.
Eren tomó tantas fotos como pudo del Museo del Louvre, sin violar ninguna política del lugar por supuesto, y tomó aún más de él con Levi. Rápidas selfies que logró sacar en la luz natural del exterior.
Encontraron un parque, no muy lejos del museo, que estaba organizando un festival de arte. Hermosas esculturas y pinturas en exhibición. Gente sentándose y dibujando en el lugar por propinas. Había un mimo, que decidió que su persona favorita del día sería Levi, de hecho, así que fueron perseguidos por un tiempo. Eren consiguió sacar varias fotos de Levi con su nuevo amigo antes de salir huyendo para cenar.
—¿Sabes? Todavía no hemos visto la Torre Eiffel —dijo Eren, picoteando su quiche.
—Estoy guardando lo mejor para el final —respondió Levi sobre su sopa—. ¿O has olvidado qué día es?
—Umm… ¿martes?
—Víspera de Año Nuevo.
—Ohhh… —sus ojos se ensancharon de repente—. ¡OH!
Así que cuando llegó la noche, Levi y Eren subieron a la torre, uniéndose a cientos de personas en la cima para ver los fuegos artificiales. Consiguieron un lugar por el borde, mirando la ciudad desde arriba. Eren no podía sacar suficientes fotos de la vista; incluso le pidió (en francés y sin la ayuda de Levi) a una mujer a su lado que tomara unas fotos de él y Levi juntos.
—Merci, merci —dijo el castaño y la mujer sonrió, volviéndose hacia su esposo.
—Estás aprendiendo el idioma muy rápido —dijo Levi—. Je suis très impressioné.
—J'ai eu un bon professeur.
—Tu acento todavía es un poco… —hizo un gesto a medias con su mano y Eren le dio un codazo.
—Levi… Realmente quiero comenzar fresco este año.
—¿Con qué?
—Todo —dijo el menor, girando hacia él. Se apoyó en la barandilla—. Quiero ser bueno. No quiero joder esto. Pero… tampoco voy a seguir culpándome. Quiero seguir adelante.
El azabache presionó una mano en la mejilla de Eren.
—Me alegra. Vamos a avanzar juntos. Así que no estás solo en esto.
Los fuegos artificiales comenzaron detrás de ellos, ruidosos y coloridos y brillantes. Se agarraron de las manos, observando el espectáculo encima de ellos mientras la gente vitoreaba y se abrazaban y se besaban. Compartieron un beso casto, entrelazando sus dedos y volviendo su atención a los fuegos artificiales a su alrededor.
—Feliz Año Nuevo, Levi.
—Feliz Año Nuevo.
Aclaraciones:
(1) Aquí se hace alusión al título del fic, "pretty please with extra sugar on top". Literalmente sería: "por favor con azúcar encima", pero eso suena raro. Es una forma exagerada de pedir algo.
N/T: Me gustaría saber qué piensan de este capítulo, no se olviden de dejarme un review, en serio me animan.
¡Nos leemos!
