AVENTURAS EN TOKIO

XI.

El par ya estaba camino al karaoke, tuvieron unas horas solamente para ducharse, comer y hacer sus deberes, todo lo hicieron con algo de prisa porque algunos de esos deberes eran para el día siguiente, los otros no, pero si algo habían aprendido de su último año de preparatoria era que no debían dejar acumular sus trabajos. La lección fue para Nagisa más que nada, y no quería arrastrar a Honoka por culpa de su propia holgazanería.

Con la primavera recién iniciada, el clima era ligeramente frío por las noches, lo que obligó al par a ponerse ropa algo más abrigadora. Por práctica y debido a sus propias actividades escolares, a Nagisa se le veía más con pantalones, uniformes deportivos y shorts; de hecho su uniforme de lacrosse ya ni siquiera llevaba falda, era más un short holgado como el que usaban casi todos los demás equipos. Extrañaba la falda y ese día en particular se dio el gusto de ponerse una de sus faldas favoritas, una color negro con un corazón rosa estampado en el bolsillo derecho, llevaba botas y una blusa de manga larga color rosa. El negro y el rosa definitivamente eran sus mejores colores. Su compacta mochila cruzada con sus pertenencias y Mepple y ya estaba lista para salir.

Honoka optó por una falda larga de mezclilla, llevaba botas por igual en color azul y también por una una blusa de manga larga pero con cuello de tortuga. Su bolso con todo lo que necesitaba dentro, Mipple iba en un bolsillo de su falda, y ya estaba lista para salir también. Ambas llevaban el cabello suelto.

Una vez con todo listo y asegurado, salieron de casa poco después de la seis, el karaoke les quedaba como a cuarenta minutos de distancia, tenían que tomar el tren y saliendo en la parada indicada debían abordar un autobús que las dejaría a un par de calles de distancia del local, esas fueron las indicaciones de los chicos. Ellos vivían a unos quince minutos de ahí, el trabajo le quedaba perfecto en distancia a Fujimura.

Nagisa y Honoka platicaban en el camino, reían y mandaban mensajes a Hikari contándole que ya iban hacia el karaoke, que los chicos se encargarían de tomar vídeo para enviarle los que parecieran más graciosos. Honoka envió unos mensajes a sus padres también y estos le dijeron que se divirtiera mucho y le reiteraron su reunión para ese mismo fin de semana.

Debido a la hora tanto el tren como el autobús estaban repletos de personas, no tantas como para que no entrara un alma más, pero sí como para no poder moverse libremente a menos que el resto de personas se los permitieran. Por instinto se tomaron la mano y se quedaron una cerca de la otra. En el autobús les tocó de pie y fue toda una aventura moverse hasta el fondo del vehículo. Lo lograron pero quedaron contra uno de los tubos cerca de la puerta trasera del autobús, aplastadas. No podían hacer nada más que reír al quedar pegadas frente a frente, y bastaba conque el autobús se detuviera en la siguiente parada saber que subían más y por ende quedarían un poco más aplastadas. Al menos no estorbaban la salida.

─En serio no sé en qué momento creciste tanto, Nagisa ─comentó Honoka en voz baja y con una risilla, su frente estaba contra la nariz de Nagisa, la posición le causaba cierta gracia─. Se supone que yo era más alta.

─Soy una deportista, señorita Yukishiro, y mi padre es alto, era obvio que pronto daría un buen estirón ─dijo con una pequeña risa también, se hablaban en baja voz, casi susurrándose, era lo normal no hacer ruido en el transporte público, parte de los buenos modales de su gente. Se inclinó un poco más sobre ella para que pudieran hablar mutuamente al oído, no que tuvieran muchas opciones en ese momento─. Me gusta ser más alta que tú ─le dijo al oído, sonriente.

Pero qué iba a saber Nagisa que al hacer eso le provocó un escalofrío a Honoka. La científica tragó saliva por culpa del cosquilleo en su oreja. Éstas eran sensibles a ese tipo de estímulos, era normal reaccionar así, por lo que tomó aire para calmarse. ─Vaya que eres presumida, Nagisa ─le dijo al oído también. Por la posición, estar tomadas de la mano era algo incómodo, así que la soltó, pero solo para sujetarse de su blusa. Vio que Nagisa se sujetaba del tubo con ambas manos a la altura de su cintura., era su propia espalda la que estaba contra el tubo─. Supongo que eso me da derecho a presumir eso en que lo que te gano, ¿verdad?

Fue el turno de Nagisa para tragar saliva, esa posición y esa voz rozando su oreja encendió sus mejillas, pero pronto se calmó. Tonto autobús lleno, estaba demasiado caliente por culpa de tanta gente. ─Ni se te ocurra, sé bien lo que quieres presumir ─y claro que hablaba de su pecho. Nagisa era copa B, pero Honoka era una talla más grande, una vez se midió uno de sus lindos bras por mera curiosidad pero le quedó flojo. Y hablando de su pecho, podía sentirlo bastante pegado al propio, ligeramente por debajo por la pequeña diferencia de alturas entre ambas. Era bastante suave─. De acuerdo, no vuelvo a presumir cosas de mi físico, mejor presumo la paliza que te di la última vez en el juego...

Y sucedió lo esperado, que Honoka frunciera el ceño pero que no fuera capaz de dar una razón convincente del porqué Nagisa le había ganado, todo sin admitir abiertamente la derrota. Ya había pagado por esa derrota, Nagisa le pidió un masaje en los hombros.

Ya estaban por llegar a su parada, se volvieron a tomar la mano y comenzaron a pedir permiso a los pasajeros más cercanos para poder salir. Casi bajaron de un salto del autobús, como si una explosión las hubiera empujado. Se echaron a reír mientras el autobús se alejaba, fueron las únicas que bajaron ahí, por lo que nadie más las veía reír sin razón aparente. ─Solo debemos caminar dos calles en esa dirección y llegamos ─Honoka señaló un camino un poco más estrecho, en subida pero no tan pronunciado. Sin soltarse las manos, se dirigieron al karaoke─. ¿Qué hora es, Mipple?

─Faltan cinco minutos para las siete-mipo ─respondió la pequeña desde el bolsillo.

─Más vale que nos guarden un poco de pastel-mepo, lo han estado presumiendo por dos semanas ─se quejó el héroe.

─Guardarles un poco no es problema, solo espero que no se aplaste el pastel de regreso a casa ─comentó Nagisa, si más al rato había tanta gente como en esos momentos, entonces sería un problema.

─Nunca hemos salido tan noche de casa, es posible que después de las diez de la noche el transporte no esté tan lleno ─supuso Honoka con una sonrisa. Su mano y la de Nagisa se balanceaban conforme caminaban, a momentos Nagisa hacía el movimiento instintivo de ayudarla a subir un escalón o evadir ya fuera algún poste, letrero de negocio o árbol. Honoka correspondía el movimiento también ayudándole cuando el camino lo requería y lo indicaba.

─¿Recuerdas cuando tomamos un taxi desde la estación a donde serían los exámenes? ─preguntó Nagisa con una risa.

─No me lo tienes qué mencionar, pensé que mis padres exageraban cuando me dieron todo ese dinero para venir aquí la primera vez ─y de repente ya no tenía nada de dinero en las manos luego de pagar el taxi de ida y de regreso a la estación de tren. Fue toda una aventura aquella vez─. Ah, mira, debe ser ahí ─señaló el letrero de brillante neón del local de karaoke. Se apresuraron a llegar y justo en la la recepción estaban Fujimura y Kimata platicando. Había un chico detrás de recepción, seguramente uno de los familiares de Kimata, se les notaba el parecido de inmediato.

Las chicas no notaron cuando sus amigos miraron de reojo sus manos tomadas. El par de futbolistas les dieron la bienvenida y saludaron a las recién llegadas, pero a Honoka le dieron los mismos cariños que le darían a una niña pequeña, solo para enfadarla un poco.

─Feliz cumpleaños, Honoka ─dijo Fujimura con una sonrisa mientras le alborotaba un poco el cabello... Al mismo tiempo que Kimata.

─Feliz cumpleaños, has crecido mucho, pequeña Honoka ─no dejaban de despeinarla entre ambos, Nagisa solo reía y Kimata hizo una sobreactuación de padre conmovido, con ademanes y todo─. Y pensar que hasta hace poco eras de éste tamaño y corrías detrás de nosotros ─solo la primera parte de ese recuerdo era verdad, lo cierto era que Honoka solo los veía jugar mientras leía, y si corría detrás de algo, era de su perro.

─Ya basta ustedes dos ─se quejó la chica del cumpleaños y se los sacudió como pudo, dejó que Nagisa le acomodara el cabello. Finalmente les sonrió─. Muchas gracias por esto.

─Y apenas estamos comenzando, ¡andando! ─Fujimura la tomó por los hombros para animarla a ir a la sala que habían reservado, Kimata le sonrió a Nagisa y los cuatro pronto se encerraron en una linda sala de mesa circular, cómodos sofás, un par de micrófonos con pie y esa enorme pantalla donde saldría la letra de las canciones. Ya en la mesa había latas de soda, botellas de jugo, una jarra con un cóctel alcohólico hecho de té y repleto de hielos, ¡oh!, y un variado banquete que incluía takoyaki, una amplia selección de dulces como pocky, frituras y chocolates, también había sushi, pollo frito y más comida que mantendría con la boca ocupada a los que no cantaran. Y justo en el centro de la mesa había un pastel de fresa, adornado con fresas alrededor y una vela al centro.

Aunque de apariencia sencilla, ese pastel sabía bastante bien, los chicos lo garantizaban, lo reservaron con tiempo en una popular pastelería local.

La fiesta oficialmente comenzó y pidieron que la chica del cumpleaños cantara primero, pero le pidieron que cantara mal y Honoka estaba ahí para complacer a su público. Cantó tan mal como su dulce voz se lo permitió. La verdad era que se veía más tierna que cómica. Entre bocados, bebidas y pastel, los cuatro se turnaron para cantar, también actuaron en pares y en grupo y cada vez lo hacían peor

─Voy a pedir más bebidas, ¿alguien quiere algo en especial? ─preguntó Kimata, aun tenían comida pero sus bebidas se iban más rápido por culpa de la sed que les daba por cantar tan mal y tan fuerte. Tenía la cara algo roja por el cóctel pero no sabía porqué se había acabado tan pronto, juraría que él llevaba dos vasos al igual que Fujimura.

─Quiero té helado ─respondió Honoka desde el pequeño escenario, micrófono en mano, se le escuchaba bastante contenta.

─Té suena bien, yo también quiero ─dijo Fujimura con una sonrisa.

─Entonces yo también, comienza a dolerme la garganta ─agregó Nagisa entre risas mientras animaba a Honoka a seguir cantando. Notó sonrojada a su amiga, por el calor quizá.

Kimata asintió a sus amistades y levantó el teléfono que conectaba con recepción. ─Hey, Kenji ─le hablaba a su primo─. Trae cuatro tés helados, por favor, oh, y otro plato de sushi y otra jarra de cóctel ─y colgó para poder seguir atento a la fiesta y tomar su turno para cantar a dueto con Fujimura. Los cuatro la estaban pasando bastante bien, se tomaban fotos y las enviaban a sus familias y amistades.

Sus bebidas y sushi llegaron dos canciones después, todos estaban acalorados e hicieron una pausa a las canciones. Se sentaron alrededor de la mesa y Fujimura levantó su vaso. ─¡Salud por Honoka, que pase un muy feliz cumpleaños!

─¡Salud!

Y todos bebieron al mismo tiempo... Pero notaron que Honoka no tenía en la mano su vaso de té helado que acababan de traer, si no que se había servido cóctel de la jarra y la bebió casi por completo en el brindis. Los tres se quedaron callados al ver cómo se ponía más roja y le daba un pequeño ataque de hipo que se pasó pronto. ¿En qué momento se estuvo sirviendo de la jarra? Nagisa tampoco lo percató, sabía que los chicos estaban alegres por culpa del cóctel pero solo reían y eran algo más pesados entre ellos. Ella misma había estado bebiendo jugo y agua, pero no notaron en qué momento Honoka bebió tanto.

─Ah, Honoka... ¿Cuántos vasos llevas? ─preguntó Nagisa con una risa nerviosa, su amiga hasta ese momento comenzó a balancearse un poco, era obvio que estaba perdiendo el sentido del equilibrio.

La aludida se sentó de golpe, quedó totalmente recargada en el respaldo del sillón con un nuevo ataque de hipo, podía verse roja hasta las orejas, su nariz también y todo su rostro en general. Ahora entendían porqué cada vez se notaba más y más animada entre canciones. Honoka por lo general no era tan ruidosa pero, al parecer, ebria era más alegre.

─¿Uh? Como... Como cuatro... O seis, tal vez cinco ─la chica del cumpleaños tuvo que apretar los ojos para hacer memoria de cuántos vasos llevaba, incluso contó con los dedos de ambas manos. Se echó a reír luego de contemplar a Nagisa unos segundos en silencio─. Nagisa, te ves muy graciosa ─y como estaban sentadas lado a lado, sin fijarse siquiera se tumbó sobre Nagisa, quedó recostada en sus piernas entre risas─. Nagisa, deja de moverte, me estás mareando.

─No puedo creerlo ─genial, su amiga estaba ebria. Miró a Fujimura sin saber exactamente qué hacer─. Estuvo bebiendo y no nos dimos cuenta... Y ahora está ebria.

─Hay que darle agua o mañana tendrá un muy mal amanecer ─y fue su amigo Kimata quien salió corriendo por un par de botellas de agua a la recepción─. Si logramos que coma le ayudará a bajar algo el alcohol ─el futbolista sabía de esas cosas no solo por experiencia propia, trabajar ahí lo hacía lidiar con clientes que se pasaban de bebida. Los que estaban sobrios o más en sus cabales pedían comida y bastante agua para devolverle el suelo a sus ebrios. Eso debían hacer en ese caso─. ¿Tú no bebiste del cóctel, verdad?

─No, para nada, soy menor de edad aun, no quiero meterlos en líos ─explicó Nagisa con un gesto de graciosa seriedad. Sujetó bien a Honoka, debía estar más mareada a esas alturas. No estaba muy segura de si podía reír o debía preocuparse por esa situación, ver a Honoka así era bastante cómico─. Mira nada más cómo estás, Honoka.

─Nosotros podemos aguantar ésta bebida porque comimos bastante entre tragos, con agua normal y comida debería sentirse un poco mejor ─dijo a manera de calmarla. Le causó un poco de gracia ver que Honoka seguía riendo sin sentido aparente.

─Creo que esto puede quedar entre nosotros cuatro ─dijo la deportista con una risa pequeña, su superior rió también en total acuerdo.