AVENTURAS EN TOKIO
XXVIII.
Los días le sonreían a la joven pareja, salvo contados incidentes donde Nagisa sentía que los ánimos se subían mucho durante los entrenamientos, mismos donde Nagisa era la que trataba de calmar las cosas como siempre había sido su costumbre, todo quedaba en paz luego de algunos bruscos cariños. Desde mediados de Abril todos los equipos de lacrosse comenzarían con sus partidos. Los equipos principales masculino y femenino para los torneos inter-universitarios, y los equipos secundarios con otros equipos de tercera división. Sus partidos eran los menos ruidosos y con menos gente, pero todos sus triunfos serían tomados en cuenta, la Gran T tenía que mantener su reputación. Los equipos de fútbol también tenían sus torneos y Honoka se las tenía que arreglar para asistir a todos, sus amigos y amigas le hicieron prometer que estaría ahí para apoyarlos y lo iba a cumplir... ¿Cómo? Ya vería. Todos los partidos eran luego de las clases, por suerte, y también en sábados y domingos, así que podría asistir a tiempo a los del fin de semana, entre semana ya se las arreglaría, dependía totalmente de dónde fueran a darse los partidos entre semana.
Y precisamente desde el lado de Honoka, sus estudios iban bien, durante esos días se dio el gusto de hacer su propia explosión, pero sin ningún daño a terceros y tampoco destrucción excesiva de propiedad de la escuela. Estaban en el Tecnológico, las explosiones eran normales, algunos llegaban a presumir si su accidente en turno había sido el mejor o no. Honoka no estaba abiertamente interesada en romper ese récord, pero seguro lograría una buena marca en cuanto tuviera oportunidad de hacer su proyecto independiente dentro de un tiempo. De momento tenía que conformarse con lo que le ordenaran hacer en clases, y todo eso era interesante también, no había quejas al respecto.
Uno de los problemas de las escuelas para personas más cerebrales como ella, era que no faltaban los presumidos y los naturalmente superdotados a quienes propiamente se les podía llamar genios. Honoka no era una chica genio, era alguien que disfrutaba estudiar y lo hacía a consciencia, no sabía todo, pero lo que aprendía en el camino lo abrazaba y lo guardaba con sincero interés. Sus buenas notas llamaron la atención de más de una persona luego de la primera ronda de exámenes, pero la esquiva personalidad de Honoka solía alejar incluso a sus posibles rivales. Sin alguien como Nagisa, Yuriko o Fujimura que la hicieran más accesible, la chica seguía siendo un libro cerrado para los demás. El dichoso problema no era un problema para ella.
Ese par seguía siendo el Yin y el Yang, de eso no cabía duda.
Conforme avanzaban las semanas y los partidos dieron comienzo, Nagisa y Honoka comenzaron con la costumbre de tener sexo una noche antes de un partido de Nagisa para ayudarla a quitarse la tensión, con besos que iban con el claro afán de ser como amuletos de buena suerte y como inspiración. A Nagisa le funcionó todo eso, desde el primer partido del equipo secundario se lució anotando al menos dos goles por encuentro y ayudando en buena medida a ganar cada partido desde entonces. Honoka le hizo un amuleto más apropiado también, una pulsera tejida donde agregó el kanji de "Victoria", debía ser tejido, por reglas del uniforme Nagisa no podía llevar nada metálico, Honoka consideró eso. Y a cambio, Nagisa le hizo a Honoka un amuleto también, pero uniendo todas las partes sueltas de metales y tornillos que encontró en la caja de chatarra con la que su novia solía entretenerse, hizo una pulsera también y se las arregló para que la pieza quedara linda, procuró ocupar las piezas que le parecieron más bonitas. Y usando una herramienta de grabado marcó un kanji también en una de las piezas, "Éxito".
A las dos les gustó mucho el regalo que recibieron de su compañera.
Para antes de comenzar con las vacaciones de verano tendrían su siguiente ronda de exámenes. Nagisa se sentía más confiada al respecto ahora que se sabía capaz de aprobarlos todos con muy buenas notas, ¡moría por contarle a sus padres! Aun no les decía nada sobre sus calificaciones, pero apenas fueran de visita a casa en verano se los contaría todo.
Tendrían que contarles todo.
Sabían que Hikari lo entendería sin problema, era seguro que Akane también. Y confiaban en el amor de sus familias, pero era normal sentirse con esos nervios, les iban a contar que estaban saliendo con una chica, precisamente con esa mejor amiga de hace años. No era algo tan simple. Veían todo desde el lado positivo, claro, y su plan era ir a casa a visitar a la familia y pasar un par de días, y de regreso traer a Hikari consigo a que pasara con ellas unos días en Tokio, incluso si eso significaba acomodarla en su caja de zapatos y en el futón... Tendrían que contenerse esos días, pero no sería para tanto, sabían estar sin intimidad por cortos periodos de tiempo. Eran capaces de controlarse.
Durante esas semanas se dieron tiempo, también, de dar unas vueltas por los barrios más populares de Tokio, así podrían darle a Hikari un tour apropiado cuando estuviera de visita.
Eran sus planes, era lo que querían hacer y por todos los dioses que los harían realidad. Y al menos mientras llegaba verano y Nagisa tuviera su calendario de entrenamiento esos días, y Honoka un par de ferias de ciencias para esos días de verano, podían seguir sus planes justo como iban. Lo demás que se fuese a dar, lo enfrentarían cuando se diera el momento. Tenían que seguir trabajando, y duro.
Honoka se encontraba con Shougo en un café, el chico la invitó a salir a tomar algo, sabía que Nagisa estaría hasta tarde en un entrenamiento adicional que las chicas del equipo principal pidieron. Tenían que seguir ejercitando a las novatas hasta el límite, todo con permiso y aprobación de la entrenadora, claro. Las chicas sabían hasta dónde forzar a las novatas y varias de ahí realmente lo valían, jugadoras como Nagisa.
Que el par de amigos de la infancia salieran juntos de vez en cuando no era nada malo para su relación fraternal.
─¿Segura que no es grave? ─preguntó Fujimura mientras señalaba la mano de Honoka, la izquierda, la tenía vendada.
─Estoy bien, uno de los mecheros estaba flojo y me di cuenta tarde. Fue mi culpa por no revisar que el equipo estuviera en condiciones ─explicó. Solo fue una pequeña llamarada pero la piel le quedó un poco roja, en la enfermería le pusieron medicamento y una venda que le dejaba respirar la piel. Debería estar bien en un par de días─. Mira, puedo moverla sin problema ─y le mostró cómo abría y cerraba su mano. Además le dieron medicamento para que no le doliera mucho.
─Me alegra. Pero Nagisa se preocupará cuando te vea ─comentó con un suspiro. Sí, ya hacía un tiempo que llamaba a Misumi por su nombre de pila. Ya había más confianza entre ellos, se lo podían permitir.
─Lo sé, también me preocuparía si ella llegara con un golpe más grande que de costumbre, por suerte usa todo el equipo protector ─sí, su compañera se iba a preocupar, pero no pasó a más y quizá eso evitaría que Nagisa entrara en pánico, esa noche tendría que recordarse a sí misma que no podía hacer mucho con su mano izquierda.
Mientras seguían su plática sobre lo que habían hecho y recordaban ese genial primer partido de los dos equipos, alcanzaron a escuchar un comentario en una mesa cercana, unas chicas que murmuraban que ellos dos hacían una grandiosa pareja. Se miraron el uno al otro y rieron un poco. ─Decir que somos hermanos no ayuda porque no somos hermanos de sangre ─comentó Fujimura con una risa pequeña.
─No compartimos sangre pero seguimos siendo hermanos, Shougo ─dijo Honoka con una sonrisa y tomó su mano, lo que poco ayudó a cambiar la opinión de lo bien que se veían juntos─. ¿Sabes? Me gustaría poder salir con Nagisa de ésta manera, poder tomar su mano en público y al menos besar su mejilla, si fuera un chico como tú, al menos nos dirían que somos una pareja muy atrevida, solo eso ─y ahora que pensaba en ello, de haber sido chico quizá no se habría transformado en una pretty cure, ¿o sí? Esos posibles escenarios no tenían respuesta en realidad, pero en verdad pensaba que si fuera un chico podía salir con ella sin meterla en líos.
─Ahora que recuerdo, una vez las vi y tú vestías ropa de chico por alguna razón, fue el día que me dijiste que era el cumpleaños de Nagisa ─recordó el futbolista. Pero él no sabía que ese día Nagisa tuvo una cita con el chico de baloncesto y Honoka la siguió porque estaba preocupada por ella. Y usó un disfraz de varón que absolutamente nadie le pidió.
─Ah... Ah, esa vez ─rió un poco, nerviosa. No podía decirle sobre eso a su amigo, al menos no sin permiso y conocimiento de Nagisa─... Bueno, solo...
─¿Porqué no usas ropa más varonil para salir con ella? Al menos una vez ─sonrió─. Puedo prestarte ropa de la que ya no me queda, ¿qué dices? Podemos recoger tu cabello y dejarte irreconocible ─la idea comenzaba a emocionarle.
─Bu-bueno, supongo que no es mala idea intentarlo ─porque la verdad le gustaba mucho cuando Nagisa se ponía esas faldas que se había comprado antes de la mudanza. Le costaba decir sin sonrojarse que amaba las definidas piernas de Nagisa─. Hoy seguro que regresa cansada, pero puedo pedirle una cita para mañana.
─Bien, entonces vamos a mi casa para que te preste la ropa de una vez, buscaremos algo adecuado para tu disfraz ─hasta se puso de pie. Ayudar a Honoka en una cita era algo propio de un hermano mayor, la idea le encantaba. La iban a disfrazar pero era lo de menos.
─De acuerdo ─aunque nerviosa, la idea le encantó. Salir con ella sin que levantaran demasiadas miradas era tentador, ¡cada vez se emocionaba más con la idea! Se le notaba─. Vamos ─pagaron su cuenta y salieron de la cafetería con prisa. Tenía que estar en casa antes de que Nagisa llegara, no quería la atrapara con las manos en la masa, o en la ropa mejor dicho, y arruinar la sorpresa. Sabía exactamente a dónde llevarla para la cita, y si le pedía que salieran al día siguiente o una noche de esas, confiaba en que Nagisa aceptaría.
Y aceptó. No ese día, pero sí al siguiente donde saldría más temprano de su entrenamiento. Honoka tenía en planes salir a comer con ella a un sitio del que los chicos le hablaron, era económico y tenía buena comida, después podrían ir al cine, compró en línea dos boletos para una edición mejorada de una de las películas favoritas de Nagisa de "Awatenbu Shogun!" Luego del cine podrían volver a casa a buena hora. No que Tokio fuera una ciudad tan peligrosa por la noche, pero tenían escuela al día siguiente y debían estar bien descansadas, era el plan.
Ya con los consejos de Shougo y la ropa adecuada, Honoka solo tuvo qué esperar a que llegara el atardecer. Incluso se bañó primero, aprovecharía para arreglarse mientras Nagisa se duchaba. Sí, el plan era perfecto. Y a como quedó con Fujimura, la ropa la haría pasar por un chico quizá no tan masculino pero sí escondía lo suficiente sus curvas y su pecho para no llamar demasiado la atención. Por la hora no mucha gente les prestaría atención así que nada debía salirse de control, ¿verdad? Honoka confiaba en ello.
Nagisa llegó a casa a la hora que dijo, estaba cansada pero bastante contenta por su día y se puso más contenta aun al ver que Honoka justo terminaba de secarse el cabello, de momento andaba en ropa interior. Mepple fue a reunirse con Mipple y los vio secretearse pero no dijo nada a eso, solían hacerlo seguido y sabía que eran cursis palabras de amor. ─Me daré una ducha, no tardo.
─No te preocupes, vamos con bastante tiempo, así que reposa en la tina, estás cansada, ¿verdad? ─no quería que a Nagisa le pasara nada malo por excederse, la conocía, ya le había pasado antes y debía cuidar de ella.
─No tanto como ayer, siento que cada vez tengo más fuerza ─respondió Nagisa con una risa pequeña, y para confirmar sus propias palabras, le mostró sus fuertes brazos─. Estoy emocionada por salir, desde que estamos aquí no... No hemos tenido una cita apropiada como... Como pareja ─comentó con un sonrojo─. Bueno, no que podamos hacer mucho en media calle, pero salir siempre es divertido.
─Y lo será, ya verás ─dijo la científica con un gesto suave. Debía ocultar su propia emoción también─. ¿Me dejas elegir tu ropa?
─Claro, adelante, me ahorras el trabajo de buscar yo ─contestó entre risas y entró al baño, echó toda su ropa al balde para que se lavara mientras ella hacía lo mismo. Si Honoka decía que estaban bien con el tiempo, entonces le creería. Se tomaría su tiempo como de costumbre, no tenía tarea pendiente, el día le vino perfecto para la salida. Tenía hambre pero debía esperar un poco más, irían a comer de todos modos.
Por su lado, Honoka comenzó a arreglarse, Mepple estaba un poco sorprendido a pesar de que Mipple ya le había contado del plan al oído. La científica se recogió el cabello y lo ató bien, solo dejó algunos mechones al frente. Se puso un pantalón casual de vestir color azul, se consiguió un calzado claro que no le quedaba tan grande, podría andar bien por ese día. Tuvo que usar una prenda un poco ajustada en el pecho y se puso un camisa holgada, también una corbata que Fujimura le enseñó a atar y un chaleco que hacía juego con el pantalón; finalmente un sombrero tipo fedora. Con eso quedó completa. No usaba maquillaje, solo brillo labial pero ese día no se puso. Miró a sus compañeros. ─¿Qué tal me veo?
─Te ves muy galante-mipo ─dijo Mipple con una sonrisa.
─Es cierto, te ves bien-mepo ─respondió un emocionado Mepple─. Hay que buscar la ropa para Nagisa-mepo ─y los tres se abalanzaron donde Nagisa tenía su ropa. Sin duda Nagisa siempre ha vestido de manera muy femenina, pero últimamente no lo había hecho, debía usar el jersey de la Gran T y el uniforme de lacrosse. Y llegando a casa se ponía lo mínimo posible para estar fresca y cómoda. Esa era una gran oportunidad.
Eligieron una linda falda corta para la deportista de color rosa y negro, una blusa de manga corta y quizá Honoka abusó un poco del hecho de que tuviera escote. Jamás iba a mentirse a sí misma, adoraba admirar el cuerpo de Nagisa. Por la tarde se soltaba un poco el aire húmedo de las lluvias sin importar si llovía o no, así que unas mallas servirían, calzado cómodo, ropa interior más elegante que habían comprado hacía poco y ¡listo! Esa ropa llevaría Nagisa. De todos modos llevarían un abrigo extra para ella, hiciera o no frío por la noche. Solo debían esperar a que Nagisa terminara de bañarse y de acomodar su ropa para que se secara.
─¿Creen que a Nagisa le guste mi ropa? ─estaba graciosamente nerviosa, ansiosa por ello, de verdad quería que a ella le gustara.
─Le va a encantar-mipo, no te preocupes.
─Así podrán andar de la mano y hasta del brazo-mepo, justo como nosotros ─y abrazó y besó a su novia en la mejilla con el cariño de costumbre.
La sola idea de poder hacer eso con Nagisa en la calle la tenía emocionada. Tragó saliva.
Nagisa salió de la ducha un rato después, ya más limpia y descansada, envuelta en su toalla y casi se le cae el balde con la ropa lavada que iba a colgar. La deportista quedó sin palabras al ver a Honoka. ─Ah... ¿Honoka?
─¿Te... Te gusta? ─preguntó con tímido tono y la cara roja. Se puso de pie de todos modos para que la viera mejor.
─Te... Te ves increíble ─la deportista tragó saliva. Estaba tan caliente que casi podía jurar que evaporaba el agua que le quedaba en el cabello─... Honoka, esto... Ah...
─Quiero ir de la mano contigo, Shougo me ayudó, la ropa es de él. Quiero ir del brazo contigo y poder besarte... Y... Y solo así... Solo así no... No nos molestarán ─salvo comentarios de los más recatados sobre los atrevidos jóvenes de esos días, pero era una cosa con la que lidiaba su generación normalmente.
─Ah... Yo ─abrazó la cubeta con la ropa sin saber qué hacer─... Gracias, ah... Me... Me gusta esa idea ─y solo comenzó a reír con claro nerviosismo, se le notaba contenta─. ¿Sabes? Las chicas me sugirieron algo similar, pero era yo la que debía vestir de chico, sería más sencillo para mi por tener el cabello corto y... Bueno, ya sabes...
─Yo creo que eres una chica muy femenina, Nagisa ─sonrió Honoka con dulzura─. Y elegimos la ropa pensando en eso, ¿verdad? ─miró a sus compañeros.
─Anda, vístete, Nagisa, no puedes permanecer mojada-mepo, te va a gustar lo que elegimos para ti-mepo.
─Nosotros colgamos la ropa, tú arréglate-mipo ─en realidad Honoka sería quien iba a colgarla, pero ese era un detalle pequeño.
─Ah, ah, ¡de acuerdo! ─y se apuró a alistarse. Ver a Honoka vestida así le provocó un sonrojo y una sonrisa que no logró controlar─. Oye, Honoka...
─¿Hmm? ─y sí, ella era quien colgaba la ropa.
─Gracias por esto, en serio... Yo...
─Vamos a divertirnos en nuestra cita, Nagisa.
─¡Sí!
