AVENTURAS EN TOKIO
XXXII.
Las fotos fueron realmente inspiradoras.
Tanto Nagisa como Honoka se dieron un momento para mirarlas antes de cada examen y fue más que suficiente para sentir una inyección de emoción, de valor y de confianza. Se la pasaron estudiando mucho y los exámenes pasaron sin que los sintieran tan pesados, especialmente en el caso de Nagisa. Honoka siempre se lo dijo, que estudiando un poco todos los días el conocimiento se quedaba mejor guardado, hizo caso de ello desde preparatoria y ahora se sentía tan confiada que podía presumir sus exámenes a sus compañeros de clase con muchas y muy buenas razones.
Como era de esperarse, los exámenes escritos no eran un reto para Honoka, era simplemente un repaso general de todo lo visto. Esperaba, más que nada, los exámenes prácticos, esos eran más dinámicos y con resultados que podían ir de los planeado a lo inesperado en menos de un instante.
Toda su semana de exámenes y en las dos siguientes dieron mucho de sí.
Antes de darse cuenta ya era Julio y estaban en plenas vacaciones de verano. Hicieron algunos ajustes para esos días. Seguirían levantándose a la hora de siempre, pero ahora trotarían hacia el parque y harían ejercicio por la mañana. Llegando a casa se ducharían y desayunarían y tendrían el resto del día para hacer el resto de sus actividades. Nagisa debía acudir a su entrenamiento a las once de la mañana por toda la primera semana. Honoka tenía que ir toda esa primera semana a un par de talleres y exposiciones y, por supuesto, debía pensar en su proyecto de verano. Justo en su agenda tenía anotadas varias ideas para trabajar, pero ninguna en especial la convencía. Esperaba que yendo a los talleres encontrara la inspiración para algo nuevo y divertido.
Lo que el par sí aprovechaba era ponerse las manos encima a la mínima oportunidad, pero eso solo Mepple y Mipple lo sabían. Desde que las chicas se tomaron el trabajo de no dejarse marcas en el cuello, sus travesuras no eran evidentes para nadie más de sus amistades ni compañeros.
Justo se despedían con un largo beso que ninguna de las dos quería soltar, pero terminaron por hacerlo.
─¿Llevas todo, Nagisa? ─preguntó Honoka mientras peinaba el cabello de su novia con los dedos de las dos manos. Ambas decidieron cortar un poco su cabello, el calor de Julio en la capital era agobiante en las horas pico─. Dejaré algo de comer por si aun no llego cuando regreses a casa ─besó su mejilla, ella tenía que ir y pasar lista en una exposición en un centro de convenciones cerca de la Torre de Tokio.
─Llevo mi obento, toallas, mi uniforme, el equipo, las llaves ─revisó bien la mochila─. A Mepple, dinero... Umm... Y una botella de bebida deportiva ─le mostró el envase de litro y medio y lo volvió a meter─. Tú no vayas a olvidar nada ─su compañera se iría en un rato más─. Te diviertes en la exposición, sé lo mucho que te gustan esos sitios.
─Y tú enséñales a todas de lo que estás hecha, mi poderosa Black ─le ajustó bien su pulsera tejida de la victoria.
─Eso haré, Mepple te dirá bien que lo hice ─respondió con una sonrisa amplia y le dio un beso más─. Nos vemos al rato, Honoka.
─Ve con cuidado, Nagisa ─un beso más, un "te amo" y fue Nagisa quien salió primero.
La deportista tomó su bicicleta y bajó por el ascensor. Mepple de momento tomaba una siesta para estar con la batería recargada cuando Nagisa estuviera en la parte intensa del entrenamiento. Las carreras matutinas le estaban ayudando mucho, estaba totalmente llena de energía. Si no llegaba más rápido a la Gran T era porque debía respetar el límite de velocidad que marcaba la ley.
Ni siquiera parecían ser vacaciones, al llegar todo estaba como siempre. La única diferencia era que los salones estaban vacíos casi en su mayoría salvo los cursos de verano, todo estaba lleno de estudiantes de las distintas disciplinas. Fue corriendo a su salón de equipo donde otras compañeras ya se encontraban ahí y se alistaban para salir. Nagisa saludó a todas con entusiasmo y de inmediato se puso su uniforme.
─Oye, Nagisa, ¿es cierto que ya rompiste con tu novio? ─preguntó una de sus compañeras.
─¿Eh? ─enseguida soltó un suspiro buscando parecer decepcionada. La verdad era que sentía alivio. Los chismes y rumores hicieron todo el trabajo y ella solo tuvo que seguir la corriente. Sus amigas la tenían al tanto de los detalles de todo. Por cierto, que el trío ya debía ir en camino también─. Sí, siempre estaba demasiado ocupado como para asistir a uno solo de mis partidos, como saben, solo viene mi compañera de piso y mis amigos del equipo de fútbol.
─Ese tonto no sabe lo que se pierde ─dijo otra de las chicas, graciosamente ofendida─. Eres genial, Nagisa, y es obvio que solo alguien genial como tú podría estar a tu lado. Ya sabes, alguien igual de fuerte y amistoso.
Nagisa casi se ríe al escuchar eso, Honoka era fuerte y amistosa solo con sus más cercanos, pero no muy social. Nadie le creería que tenía por pareja a alguien completamente opuesta a su personalidad. ─Bueno, algunas cosas no siempre se dan. No voy a ponerme mal por un tonto, ¿podemos dejar el tema? Ya me ahogué en suficiente chocolate para olvidarlo ─solo la parte del chocolate era cierta, Honoka le había comprado muffins de chocolate hacía poco y los devoró todos menos uno, ese se lo comieron Mepple y Mipple. Honoka no era muy fanática de lo dulce y menos si rayaba en lo empalagoso.
─De acuerdo, ya no hablaremos de eso, pero podemos presentarte a algunos chicos guapos del equipo de lacrosse masculino si quieres ─propuso la primera compañera.
─Gracias por preocuparse pero no es necesario, creo que mejor me concentraré en esto, si se da otra oportunidad, pues ya veré ─y no tuvo necesidad de decir más, su escandaloso trío de amigas llegó, todas las demás también y pronto el equipo completo estuvo listo para salir a entrenar.
Las chicas del equipo principal ya estaban en la cancha practicando tiros y ejercicios. A ellas las pusieron a dar vueltas alrededor de la cancha en mezcla con otros ejercicios de evasión y pases. Nagisa demostraba seriedad y concentración en esos momentos, se le notaba divertida en parte porque siempre le sonreía a la compañera en turno que le daba ya fuera un buen pase o le recibiera el pase. En más de una ocasión una de las chicas del equipo principal la derribó y Nagisa solo se ponía de pie con un movimiento tan simple como rodar. Hasta parecía una broma, pero sabía caer, levantarse y seguir. Reía por el gran derribe y prometía no caer la siguiente, o al menos no tan fácil.
Las mayores la veían como una gran promesa.
Mepple estaba atento desde las mochilas en las bancas, Nagisa lo hacía fantástico, se lo contaba por mensaje a Mipple, quien a su vez se lo contaba a Honoka. Incluso tenía oportunidad de tomar algunas fotos, era la gran ventaja de su forma de teléfono inteligente. El héroe estaba bastante contento ahí, veía el entrenamiento con visible orgullo, pero su gesto cambió al sentir un par de destellos de luz. Se sentía familiar, se sentía cómodo... Se sentía como ellas. Sonrió. No sería él quien diría nada al respecto, pero sí quería ver si la voluntad de la Luz permitía esos encuentros sin que fuera por culpa de alguna batalla que alterara las Realidades.
La primera mitad del entrenamiento finalizó y las mayores les dieron una hora para comer y recuperar fuerzas. Luego de eso tendrían un partido contra ellas.
Nagisa se disculpó para ir al baño, refrescarse y lavarse antes de comer, estaba llena de sudor, pasto y tierra, pero esa era la apariencia general de todos los que entrenaban ahí. Tomó su mochila y quedó en alcanzar a las chicas en un momento. Quería mandarle un mensaje a Honoka para saber cómo le estaba yendo, para ese momento ella debería estar en la Exhibición que le tocaba ese día. Era algo sobre la luna según recordó, la Luna y la tecnología espacial que ayudó a llevar a la humanidad a la Luna.
Fue a asearse lo suficiente para quedar un poco más limpia y se sentó un momento en un banco bajo unos árboles, llevaba su mochila y tenía a Mepple en las manos. ─Parece que se está divirtiendo, ¿verdad? ─comentó Nagisa a Mepple en baja voz, su compañero asintió. Honoka le había mandado una selfie que se tomó junto a un stand infantil donde los niños podían interactuar. Rió un poco, su novia se veía tan feliz. Y estaba sola, es decir, no con otros compañeros. Sabía que Honoka podía estar perfectamente bien con Mipple a su lado, así que no estaba completamente sola en realidad─. Bueno, es hora de comer ─anunció con emoción, estaba por volver con su equipo, pero alguien le habló primero y la obligó a detener su paso un momento.
─Muy buenas tardes, disculpa, ¿nos podrías decir dónde está la oficina de Orientación Vocacional? ─preguntó una voz suave y amable, se trataba de una chica de largo cabello azulado y una apariencia muy delicada. Venía acompañada de otra chica.
─Nos perdimos un poco, es la primera vez que estamos aquí y no quisimos interrumpir a los que están entrenando ─continuó la segunda joven con gesto apenado, una muchacha más alta que su acompañante, con cabello verde oscuro recogido en una cola de caballo.
─¿Orientación Vocacional? Está al otro lado del campus, llegaron lejos ─dijo Nagisa con una risa divertida─. ¿Quieren inscribirse en la Gran T? ─preguntó enseguida, se puso de pie y se colgó su mochila en el brazo izquierdo. Con un gesto les indicó que le siguieran. Y notó que la chica de la cola de caballo era incluso más alta que ella, más alta incluso que sus compañeras del equipo principal.
─Yo ─respondió la chica alta─. Bueno, ah, una persona que dijo ser entrenador me dijo que tendría buena oportunidad de entrar aquí si quería. Soy futbolista en mi preparatoria y me dijo que si estudio aquí, tengo posibilidades de jugar en la liga nacional de fútbol femenil.
─Wow, te reclutaron ─justo como sucedió con ella─. ¡Ah, cierto! Soy Nagisa, Misumi Nagisa, pueden llamarme Nagisa... O solo "senpai" ─agregó en tono de broma, solo por jugar pero ellas se lo tomaron en serio. Eso la hizo reír una vez más.
─Ah, ¡senpai! ─dijo la alta chica con una sonrisa más natural. Siempre era bueno cruzarse con personas amigables─. Soy Midorikawa Nao.
─Aoki Reika, a tu servicio, senpai ─se presentó con mucha educación la otra chica. Ella también se sentía cómoda cuando se topaban con personas así de amables y accesibles.
─Nao y Reika, bien, lo recordaré ─dijo la castaña con una sonrisa. La chica más cortés le recordaba mucho a Honoka, si se la presentara seguro que se llevarían bien. Por alguna razón esas chicas le caían bien, se sentía demasiado cómoda con ellas y era Mepple quien sabía porqué, pero no era su trabajo decirle a Nagisa sobre la naturaleza de ese par─. Yo soy del equipo de lacrosse femenil, como pueden ver ─levantó su red con orgullo─. Las llevaré a la oficina, te darán la información que necesites.
─¿Tú qué estudias, senpai? ─preguntó Nao con una sonrisa y genuino interés. Esa chica en serio que era agradable, era como caminar con una amiga más.
─Orientación en Educación Física ─respondió con alegría─. Cuando me retire del deporte tendré un lugar como maestra de educación física donde yo quiera ─asintió con orgullo.
─Esa sería una buena opción, Nao ─comentó Reika con una mano en el mentón─. Eres muy popular con los niños. Eres popular en general ─agregó de suave manera y con una sonrisa─, pero veremos todas las opciones que ofrecen aquí, seguro que encuentras algo que quede contigo.
─Gracias por acompañarme, Reika, estaría bastante perdida por mi cuenta ─dijo con un suspiro de alivio y tomó la mano de su acompañante. Sonrió al sentir que Reika estrechaba su mano en respuesta. Sonrió de una manera muy, muy especial, incluso sintió las mejillas calientes.
Para Nagisa ese gesto no pasó desapercibido. ─¿Y tú, Reika? Pareces una chica lista, y lo digo porque me recuerdas a alguien que es muy, muy inteligente ─agregó con una risa pequeña.
─Me costó un poco decidirme por algo ─pero fue todo lo que pudo decir, porque Nao se echó a reír y tomó la palabra.
─Ésta chica sabe hacer de todo, aprende rápido y se le da bien el tiro con arco , pero nunca buscó competir abiertamente ─dijo Nao entre risas, recibió una seria mirada de su compañera.
─El Kyudo es sobre encontrar el camino de tu espíritu siguiendo el camino de la flecha ─explicó con una seriedad y una propiedad envidiable... Que solo tenía a su compañera sonriendo más y más─. Es una batalla individual donde te descubres a ti mismo en cada tiro ─asintió de nuevo.
─... En serio me la recuerdas mucho, te caería muy bien si te la presentara ─comentó Nagisa y le dio un cariño a Reika en la cabeza antes de soltar una risa─. Me agradas. Tú también, Nao ─volvió su atención a la chica de cabello largo─. ¿Y entonces qué decidiste tomar?
─Historia y Estudios Culturales ─respondió─. Quiero conocer más sobre los caminos que tomamos todos, nuestra gente está siguiendo un camino justo ahora y quiero saber sobre esos caminos, quiero registrar todo y estudiarlo para a su vez enseñarlo a los demás ─enseguida sonrió con visible entusiasmo─. Justo ahora no somos los mismos que hace diez, que hace quince o cincuenta años, o hace cien ─incluso su rostro se iluminó─. Senpai, ¿eres la misma persona que eras ayer?
─Ah ─Nagisa quedó algo sobrepasada, pero pudo sonreír luego de unos segundos─. No. Hoy soy más fuerte que ayer, más veloz que ayer, y más feliz de lo que ya lo era ayer ─esa chica era increíble─. Me alegra que ya tengas algo que te guste, es genial.
─Te lo dije, senpai, Reika es la mejor ─jugó su mano con la de su compañera. Se sonrieron, estaba por decir algo, pero de pronto el estómago de la universitaria rugió de hambre, la vieron sonrojarse.
─Ah, cierto, es mi hora de comer ─rió Nagisa con nerviosismo.
─Lo sentimos, te interrumpimos en tu hora de comer ─se disculpó Reika de inmediato, pero la mayor negó.
─No pasa nada, aun tengo tiempo. Y ademas ya llegamos, es ahí ─señaló un alto edificio con apariencia de recién pintado─. Por el pasillo, la tercera puerta a la derecha ─notó cuando ambas chicas se inclinaron ante ella. Sonrió.
─Muchas gracias por tu ayuda ─dijo Nao con mucho alivio, llegaron justo a tiempo, aun era horario de servicio.
─Mucha suerte en tu entrenamiento, senpai, espero que podamos coincidir de nuevo alguna vez ─compartió una sonrisa con Nao─. Eres muy agradable, es como si ya te conociéramos.
─Lo mismo pienso, es como si ya fuéramos amigas. Suerte en tu consulta, Nao ─le miró con brillante gesto─. Si de verdad quieres entrar aquí y estudias mucho, podrás hacerlo. Y más cuando tienes tanto apoyo, ¿verdad? ─le sonrió a Reika.
─Tienes mi apoyo, Nao, lo sabes ─le miró con un gesto suave, cálido, se notaba todo ese sentimiento apenas contenido.
─Gracias ─respondió la futbolista con una sonrisa─. Con tu permiso, Senpai, y buen provecho ─asintió a su compañera─. ¿Vamos, Reika?
─Vamos ─se volvieron a inclinar ante Nagisa y entraron al edificio.
Nagisa soltó un suspiro y se sentó en una banca cercana para comer, se quedaría ahí un rato, quizá podría alcanzarlas para cuando salieran, o eso esperaba. Sacó su enorme caja de almuerzo se y dispuso a comer. Honoka siempre le procuraba comida muy nutritiva y MUY deliciosa. Por eso dejaba que ella se encargara de los almuerzos, se sentía con mucha más energía y podía sentir el amor de Honoka en esa caja. Sonrió. También había amor en el par que acababa de conocer. Esperaba de todo corazón que Nao decidiera entrar ahí y que lograra un sitio.
Solo siguió comiendo.
