AVENTURAS EN TOKIO

XXXII. Anexo 1

Reika y Nao ya iban camino a la estación y de ahí abordar el tren bala hacia su distrito. Su visita a la Universidad Deportiva Takushoku, "la Gran T", había sido un éxito inesperado. Sin mencionar que se habían hecho de una inesperada amiga. Nagisa Misumi les cayó demasiado bien, era como si ya fueran amigas, como si se conocieran desde antes. La simpatía automática podría parecer demasiado rara, pero ninguna de ellas podía negar que la chica tenía un modo muy accesible. Era tan amistosa como su Miyuki. Es más, intercambiaron teléfonos con ella y les invitó a ver su entrenamiento un rato. Ambas vieron en primera fila lo bueno que era el equipo de lacrosse, terminaron viendo todo el entrenamiento e incluso conocieron a dos futbolistas amigos de Nagisa.

Gracias a ellos, Nao se dio una mejor idea de lo que podía esperarle si lograba entrar a la Gran T. El asunto de tener una beca sonaba bien. Sus calificaciones no eran excelsas pero sí suficientes para al menos media beca. Nagisa les contó que tenía media beca también y mucho apoyo en los gastos gracias a su compañera de piso, su mejor amiga desde secundaria. Incluso les mostró una foto de ella y la encontraron particularmente encantadora.

─¿Lo harás, Nao? ─le preguntó Reika mientras iban camino a la estación donde salía el tren bala─. Sabes que eso significaría "mudarte" aquí ─y dejar a su familia a la que tanto amaba.

─Mentiría si te dijera que no estoy interesada, lo hablaré con mis padres ─respondió Nao estrechando la mano de Reika. El vagón estaba lleno pero aun eran capaces de respirar sin que se apretujaran entre las personas. Hablaban en baja voz─. Ser maestra de educación física a futuro suena bien y, ¿sabes? Me emociona la idea de que mis hermanos algún día puedan verme jugar por televisión ─dijo con una sonrisa emocionada. Se le veía nerviosa aun, pero era normal, se trataba de una importante decisión de vida.

─Tu familia se pondrá feliz mientras tú estés feliz, Nao, lo sabes ─comentó Reika en suave tono. Estrechó más la mano de Nao─. Yui ya tiene cuatro años ─la hermana más pequeña de Nao─. Tus demás hermanos pronto serán tan altos como tú. ¡Qué mejor inspiración para todos ellos que su hermana mayor! ¿No lo crees?

─Tienes razón, lo hablaré con mis padres. Quiero entrar ahí, puedo conseguir un piso pequeño como senpai para marcarlo como domicilio y... Bueno ─miró a Reika, sonrió ampliamente─. Yo estoy muy feliz de que nuestros amigos ─Candy y Pop─, sigan con nosotros y podamos acceder a ese sitio ─la biblioteca mágica. Básicamente no había distancia que importara demasiado, sus amigos les dieron acceso libre a la biblioteca y pensaban usarla para reunirse y seguir juntas. Era una gran ventaja ser de una Pretty Cure con todas sus amigas.

─Viviremos juntas, Nao, eso tenlo por seguro. No es como si tuviéramos que separarnos, solo necesitamos un domicilio para los registros y asuntos legales ─miró el paisaje por la ventana del vagón. La gran ciudad de Tokio estaba ahí con todas esas oportunidades para quien sabía aprovecharlas. Hablaba casi a su oído─. Las chicas te dirán lo mismo, solo tendrás que contenerte de visitar a tu familia seguido, dar la impresión de que estás lejos, es todo. Yo estoy feliz de que incluso con caminos propios, podamos seguir juntas ─Miyuki y Yayoi asistirían a una universidad local para estudiar Artes, Yayoi tenía en mente ser mangaka, Miyuki quería hacer cuentos ilustrados. Akane asistiría con ellas pero en la carrera de Administración de empresas, debía hacerlo si quería seguir con el negocio de la familia, el volleyball pasó a ser un pasatiempo que le ayudaba a despejarse y decidió enfocarse más en su propio estilo de cocina para seguir con el legado de los Hino.

Nao sonrió, Reika tenía razón. Además ya no había batallas, Pop y Candy estaban con ellos, tenían acceso a la biblioteca mágica y prácticamente ese sería su hogar compartido... Aunque ella en especial quería también un espacio para estar con Reika. Si viajaron en tren y no por los libreros, fue porque querían saber la distancia real entre su hogar y Tokio, era importante tener todos los datos para dar una historia creíble a sus familias y conocidos.

─¿Quieres ir directo a casa a hablar con tus padres? ─preguntó Reika con una sonrisa, sabía que Nao debía tomar valor por sí misma y caminar un nuevo camino, así debía ser. La familia de su amiga nunca permitiría que Nao se estancara de ninguna manera por causa de ellos.

─Sí, pero... Pero antes de eso, ¿podemos pasear por la cancha de fútbol? Solo para acomodar mis pensamientos ─pidió con una sonrisa suave. Ganas no le faltaban de besarla, pero no era el momento ni el lugar adecuado. Tendrían un poco más de privacidad, pero debía aguantar el par de horas de viaje que aun les esperaba en el tren bala... Algo dentro de ella le decía que no podía esperar mucho. Rápidamente cambió de opinión─. Hey, Reika, ¿podemos pasar a una librería en la siguiente estación?

─Nao ─sabía que Nao a veces pecaba de impaciente, pero realmente necesitaba calmarse y ella no era nadie para negarle la paz que estaba pidiendo en ese momento. Sonrió─. De acuerdo, bajemos en la siguiente estación y busquemos por los alrededores ─y de ahí seguramente irían a la biblioteca mágica, no necesitaba que Nao completara ninguna frase más. Solo le sonrió.

Unos minutos después el tren se detuvo y el par bajó. Nao era la que dirigía el camino en ese momento, llevaba a Reika de la mano. No conocían en área en lo absoluto, pero bastó con preguntar a un policía de la entrada por la ubicación de una librería. Estaban a un par de calles solamente. Nao se sentía ansiosa, era normal, pero no podía llegar ansiosa con su familia, no debía llegar nerviosa con ellos. Había tantas posibilidades en esa universidad que se quedó sobrepasada. Necesitaba calmarse.

Procuraron que no muchos les pusieran atención al entrar, así nadie percataría que había dos clientes que ya no salieron. La librería estaba en sus horas de venta bajas, momento perfecto para abrir la puerta mágica, entrar y, con suerte, estarían a solas. Hasta ese momento lo estaban pensando.

Para suerte suya, ninguna de sus amigas estaba en la Biblioteca en ese momento, ambas suspiraron de alivio y fueron a la pequeña casa donde todas se reunían. Lo primero que hizo el par fue sentarse en el sofá por mudas indicaciones de Nao. Y lo siguiente fue la futbolista abrazándose del cuerpo de Reika. Se acomodó en su pecho mientras soltaba un hondo suspiro. Entre cariños terminó recostada en el regazo de su pareja.

─Todo estará bien, te lo prometo, Nao ─dijo Reika luego de unos minutos de solo acariciar su espalda y cabello, incluso deshizo su cola de caballo para que no sintiera tanta presión en su cabeza. Escuchó que Nao suspiraba de nuevo─. ¿Quieres tomar una siesta? Tenemos unas tres horas aun antes de que podamos "llegar" ─era tan útil tener ese sitio.

─Sí, una siesta me serviría mucho, gracias, Reika ─se giró lo suficiente para poder ver el rostro de su compañera, acarició su mejilla─. Pero después de esto ─se incorporó un momento para sentarse a su lado y poder besarla.

Reika correspondió el beso de inmediato y ésta vez fue ella la que recostó a Nao en el sofá. Se acomodó sobre su compañera procurando no cargar todo su peso, se acomodó todo lo que el mismo sofá le permitió, estaban en un espacio estrecho. El beso fue suave, fue ella quien lo guió para que Nao pudiera respirar mejor por la nariz, para que se concentrara en sus labios y nada más. Estaba disfrutando el beso, claro, pero su objetivo en ese momento era relajar el corazón de Nao, su espíritu, incluso su cabeza. Sintió las manos de la futbolista aferrarse a su cintura. Siguió besándola hasta que el fuerte agarre en su ropa se aflojó.

Nao finalmente se sintió mejor, su corazón ya no galopaba dentro de su pecho, sus manos ya no temblaban en el cuerpo de Reika. Soltó un suspiro tan hondo que tuvo que despegar su boca de la de Reika.

─¿Mejor?

─Sí, muchas gracias, Reika. Creo que... Ahora sí tomaré esa siesta.

─Todo lo que quieras, yo velaré tu sueño ─volvió a recostarla en su regazo─. Descansa.

─Gracias. Te amo.