AVENTURAS EN TOKIO

XXXV.

El saldo para Domingo en la noche fue una ventana rota, Honoka no quiso entrar en detalles de cómo la rompió, ella misma encontraba ridícula la cadena de eventos que terminó en tal accidente. Había prometido no trabajar en casa con el motor, pero el domingo llevó una parte consigo para afinarla y una hora y media después estaba colocando un vidrio nuevo. Y Nagisa sabía que era nuevo porque el anterior estaba desgastado. Y la buena noticia de todo eso fue que la científica logró lo que quería con esa pieza. Nagisa no encontró motivo alguno para reñirle, así era ella y bien sabía los riesgos que conllevaba vivir con alguien que tenía como meta fija ser una científica investigadora.

Honoka aceptó ir de nuevo a la cafetería con las chicas y ese lunes por la tarde se citaron las cinco de la tarde para pasar el rato. Por supuesto, el trío le contó a Honoka que Nagisa la mencionó en sueños al primer día, y que las siguientes noches abrazaba la almohada y daba la sensación de besarla, pero como esos días ya no dijo nada, solo fue el motivo de risas con quienes compartían el cuarto. Honoka no podía decir que ella hizo lo mismo abrazando la almohada de Nagisa solo porque tenía su aroma, eso ya se lo había contado a su novia y no había necesidad de contarlo a más personas.

La entrenadora recomendó a las chicas descansar los siguientes días para poder recuperarse del intenso fin de semana, y justo esos días eran los libres que Nagisa compartía con Honoka. Era hora de ir a casa, no podían esconderle ese secreto a sus familias. Nagisa no tenía otros deberes de momento más que descansar y comer bien, Honoka aun trabajaba en su proyecto de verano, pero al ser algo relativamente pequeño podía llevarlo consigo y trabajarlo en su casa... Al menos en casa de Honoka las puertas tradicionales se reparaban fácilmente, solo era papel y nadie se cortaría.

Avisaron por teléfono el día que iban a llegar. El primer paso era contarle a Hikari, sí, a su pequeña Hikari primero y luego a sus familias. El plan era llegar directo al local de Tako Café para comer algo y ahí decirle a Hikari a la primera oportunidad. Ya después de eso irían a casa. Se les notaba nuevamente nerviosas en su viaje en tren bala. No decían demasiado, solo estaban de la mano mientras Nagisa estaba recargada en Honoka hasta eventualmente acostarse en su regazo. La deportista seguía desgastada del intenso entrenamiento y algo del mejor takoyaki de estamina de Akane sería perfecto, ella más que nadie sabría por lo que estaba pasando y le daría algo adecuado para recuperarse.

Honoka dejó que Nagisa se quedara en su regazo todo lo que quisiera, esa era una posición que para nada llamaba demasiado la atención. Y el ver a una persona cansada luego de un duro trabajo era algo que nadie cuestionaba ni molestaba. Ella misma dejaba a Nagisa descansar todo lo que necesitara. Aprovechó el viaje para leer y hacer anotaciones de su trabajo, usaba el hombro de Nagisa para recargarse, sabía que Nagisa en ese estado de cansancio no despertaría a menos que fuera para comer algo... Y luego volver a dormir. Le gustaba mucho la sensación de tenerla en esa posición, Nagisa claramente le confiaba su integridad física y su seguridad. Velaría su descanso hasta que tuvieran que bajar. Tenía unos bocadillos en su mochila que la ayudarían a despertarla.

Para las tres de la tarde estaban de vuelta en su ciudad natal, llevaban ropa para esos días y Honoka cargaba como extra su proyecto de ciencias. Se aseguraron de dejar su apartamento bien cerrado, todo limpio y hasta el futón puesto solo para llegar a acostarse; tenían pensado llegar a casa en hora nocturna.

─¿Descansaste bien? ─preguntó Honoka mientras iban camino a la zona comercial, directo al Tako Café─. Espero que no te tensara mucho la posición en la que estabas.

─Estoy bien, descansé bien, me gusta mucho dormir en tu regazo, lo sabes ─dijo Nagisa con una sonrisa amplia, estrechó la mano de su compañera brevemente antes de soltarla─. A veces creo que de verdad me das fuerzas con solo estar pegadas, sin importar cómo.

─Están conectadas, por eso sientes eso-mepo ─explicó Mepple desde el bolsillo de Nagisa─. De verdad se dan energía cuando están juntas, pero en un nivel mucho más bajo que cuando están transformadas-mepo.

─Su lazo es muy fuerte-mipo ─continuó la pequeña princesa─. Y ahora que se tienen ese sentimiento de amor, seguramente podrán hacer mucho más estando juntas-mipo.

─A veces puedo sentir cuando Nagisa está por llegar a casa, es una sensación que no sé explicar, pero puedo sentirlo ─dijo Honoka y le sonrió a Nagisa─. No puedo medir tu tiempo de llegada con exactitud como Mipple con Mepple, pero puedo sentir cuando estás cerca de casa.

─Yo también puedo sentirlo, es una sensación aquí, en el pecho, y lo siento también en mi estómago ─explicó Nagisa como mejor pudo─. Es como una cosquilla que se siente más y más y se calma cuando llegas. Pero no se siente mal, es emocionante de alguna manera.

─Justo así lo siento, lo explicaste mejor que yo ─dijo Honoka con una risa pequeña.

No tardaron en ver el local, había clientela incluso entre semana y con ese calor, eso era genial. Tenían las mismas mesas con sombrilla en la parte de afuera para los clientes que quisieran estar al aire libre. El par apresuró el paso, y estando a pocos metros de llegar, Hikari salió a recibirles. Con una sonrisa enorme y un abrazo a ambas fue que la rubia les dio la bienvenida, Porun y Lulun fueron quienes le avisaron que el par de universitarias estaba cerca, sintieron la energía de Mepple y Mipple.

─Me alegra que estén aquí, veo que justo llegan ─comentó al notar que llevaban su equipaje en manos─. Vengan a comer algo, deben estar hambrientas.

─Justo necesito algunas órdenes del takoyaki de estamina especial de Akane ─dijo Nagisa con una risa pequeña mientras se palmeaba la barriga.

─Akane dice que debiste quedar molida luego del entrenamiento intensivo ─ambas le habían contado de ello por mensajes y Hikari a su vez se lo contó a Akane. Siempre estaban en contacto con Hikari─. Estamos en hora baja en éste momento, vamos para que coman antes de que se llene el sitio.

─Me alegra mucho que tengan toda ésta clientela, ¿y cómo te ha ido en la escuela, Hikari? ─preguntó Honoka a su amiga, quien les llevó dentro y las acomodó en una mesa cerca de la barra de servicio.

─Estoy por terminar mis deberes de vacaciones ─y la ventaja de ya saber a qué universidad asistiría le hacía menos pesada la espera y la preparación para sus exámenes de ingreso, Akane la ayudaría con todo ese asunto apenas pasara a tercer año e iniciara oficialmente con todo el papeleo─. Estudio todos los días un poco como me enseñaste, Honoka.

El par sonrió al ver a Hikari tan feliz y tan segura en esos momentos. Saludaron a Hikaru también, el chico debía hacer una entrega así que su saludo fue breve antes de salir a prisa por su bicicleta. Akane volvió a las parrillas con una caja llena de pulpo en trozos y al ver a Nagisa y a Honoka se dio un momento para ir a darles un saludo brusco en forma de abrazo. Rió al escuchar a Nagisa quejarse.

─Acabaron contigo en serio ─le dio una palmada más en la espalda─. Toma asiento, te prepararé takoyaki especial para que recuperes energías ─dijo Akane con una sonrisa amplia─. Ya casi es hora de tu descanso, Hikari, los demás pueden encargarse, come con ellas.

─De acuerdo, lo haré, pero deja que te ayude con su comida, recién llegan, las dos deben estar cansadas ─y eso lo decía mientras iba con Akane detrás de la barra para ayudarle.

Mientras estaba lista su comida, el par se miró mutuamente. Ya que Hikari tenía su descanso, podían ir al parque de siempre a platica en privado, ahí podrían contarle todo como tenían planeado con todo el detalle que ella quisiera saber. Y con Akane así de ocupada, tendrían que esperar a que llegara la hora de cerrar para hablar con ella... Todo eso lo planearon sin siquiera hablar, bastó una mirada. Comieron junto con Hikari entre pláticas sobre la escuela y cómo las estaba tratando el verano. Por supuesto, su plan de regreso a casa era llevar a Hikari consigo unos cuantos días, y con esa excusa fue que la sacaron del local y camino a donde tenían planeado.

─Sé que su apartamento es pequeño, espero no molestarlas ─dijo Hikari mientras se sentaba y se mecía en uno de los columpios del parque. Aprovechando el sitio, sus compañeros mágicos se saludaron entre sí y en ese momento jugaban al escondite en los alrededores.

─No hay manera de que nos molestes, Hikari, de eso no debes preocuparte ─dijo Nagisa con una sonrisa─. Pero no podrás quejarte cuando veas lo pequeño que es el baño ─agregó con una risa antes de tomar aire y asentir a Honoka─. Oye... Hikari...

La súbita seriedad en el rostro de ambas la asustó un poco, incluso juntó sus manos entre sí como suele hacer cuando se pone nerviosa. ─¿Pasa algo malo? Saben que pueden decirme lo que quieran, yo trataré de ayudarlas.

─Lo sabemos, Hikari ─fue el turno de Honoka de hablar─. Y no es algo malo, o eso creo... La verdad es que queremos confesarte algo ─su propio corazón comenzó a acelerarse por los nervios, por la ansiedad de saber cuál sería la reacción de Hikari─. La verdad es que...

─Honoka y yo somos una pareja, Hikari, una pareja romántica... Comenzamos a salir hace poco y queríamos decírtelo en persona y ─y el tenso tono de voz de Nagisa murió al ver el gesto de alivio de Hikari. Compartió una mirada de confusión con Honoka─... ¿Hikari?

─Era solo eso, qué alivio, pensé que era algo malo ─dijo la rubia con mucha calma y una sonrisa, antes de poner un gesto confuso al volver su atención a sus amigas─... Pensé que ya eran una pareja romántica desde antes. Miu y Nao y toda mi generación aun las mencionan mucho y que siempre han sido la pareja perfecta. Mis amigas incluso imitan cómo sería una cita suya ─sobretodo ellas que aun tendían a imitar y exagerar los comportamientos de las mayores─. Pero gracias por decírmelo ─finalizó con mucha alegría y casualidad.

La cara de Nagisa y Honoka era una mezcla de confusión, decepción y una graciosa incredulidad que no podían ocultar. Ambas se cubrieron las caras, sentían las mejillas arder.

─¿Qué pasa? ─preguntó la rubia, confundida.

─Es un alivio que nos digas eso, Hikari, pero ¿cómo es eso de que pensabas que ya éramos pareja? ─cuestionó Nagisa sin destaparse la cara. Su joven amiga siguió columpiándose como si nada, eso no le ayudaba a la deportista. ¿Acaso era tan obvio?

─Cuando entraron a preparatoria noté que ya no te sonrojabas cuando estabas con Fujimura ─explicó la rubia con calma─. Solo la pasaban juntas y siempre salían juntas a todos lados.

─Bueno... Siempre hemos salido juntas a muchos lados, incluso antes de conocerte ─comentó una Honoka hundida en su vergüenza.

─Lo sé, pero desde ese tiempo se sentía algo distinto al verlas. Miu y Nao imaginaban y actuaban la confesión con flores y música romántica y todo eso ─explicó con tono divertido─. Aun lo hacen. Incluso se imaginaban a Nagisa con una rosa en la boca ─eso último hizo respingar a Nagisa, que se compuso por culpa de eso último.

─No hubo música ni flores, pero ─murmuró Honoka, estaba bastante roja para ese momento─... Te daremos detalles después si quieres, pero... Pero... ¿En serio era tan evidente?

─Sí, siempre he sentido ese amor en ustedes dos y siempre han sido mi modelo a seguir. Si alguna vez me enamoro, quiero que sea como lo es con ustedes ─dijo con animado tono─. Incluso las generaciones actuales de la secundaria de Verone, ven y repiten el video de las dos obras de teatro en las que participaron, sobretodo la de "Romeo y Julieta" ─y eso volvió a descomponer a sus mayores. Solo rió un poco.

─Honoka, siento que se me acaba de romper algo por dentro ─dijo Nagisa con resignación, antes de echarse a reír sin poder contenerse.

─Siento lo mismo, se me acaban de borrar todos los discursos que tenía en la cabeza hace solo dos minutos ─murmuró Honoka mientras se frotaba el rostro, y terminó por reír al igual que Nagisa─. Gracias por escucharnos, Hikari. La verdad es que... Bueno, ese asunto de romance entre dos personas del mismo sexo suele ser algo complicado de aceptar para los demás y... Bueno...

─Eso lo sé, Akane me lo dijo, ella también cree que ustedes son pareja y me explicó que les sería un algo complicado, pero que siempre se las han arreglado para salir de líos juntas ─dijo con visible alegría.

─Ah, me alegra escuchar eso, quiere decir que... ¿¡Cómo que Akane también lo sabe!? ─preguntó Nagisa en gracioso pánico de nuevo.

─Sí, eso dijo, que por eso decidieron mudarse juntas, para poder estar como pareja.

Y efectivamente eso mismo les confirmó Akane. El pequeño grupo regresó de inmediato a local de takoyaki para aclarar ese asunto y confrontaron a Akane con su sorprendente secreto. Y sí, ella también pareció sorprendida. ─¿Cómo que apenas se confesaron? ¡Nagisa, cómo pudiste ser tan lenta, te creía más arrojada! ─fue el primer reclamo de Akane, casi le daba un golpe a Nagisa con su espátula, pero Hikari la detuvo─. ¡Y tú, Honoka, se supone que eres más lista que ésta bruta! ¿No fue por eso que se mudaron juntas a la capital?

Ninguna de las dos sabía qué decir. Y siguieron recibiendo pedradas incluso del siempre educado y risueño Hikaru, que también confirmó estar seguro de que ellas dos estaban juntas. Mágicamente aparecieron Miu y Nao que pasaron a saludar a Hikari y todos ahí coincidieron en que ellas dos eran pareja desde hace mucho, se sorprendieron también de que apenas se declararan; y Miu y Nao quedaron descorazonadas al saber que no hubo música romántica a la luz de la luna, ni una cena romántica y mucho menos una romántica rosa en la boca de Nagisa Misumi.

Nagisa y Honoka quedaron sin habla un rato más. Claro, solo los mencionados estaban ya al tanto de todo, los demás clientes afortunadamente no.

Se quedaron un rato más con Akane y llegó ese mágico momento donde no había clientes y tenían oportunidad de tomar un respiro, y los demás trabajadores en su hora de comer y descansar un rato. Akane le dio un parfait grande a Nagisa y un café a Honoka. Estaban más calmados los ánimos para ese momento.

─Entonces... ¿Les dirán a sus familias también? ─preguntó Akane con una sonrisa más comprensiva.

─Es el plan, esto no es algo que queramos ocultarles ─Honoka fue la primera en responder, luego dio un sorbo a su café.

─Espero que ellos tengan una reacción tan buena como la de ustedes ─dijo Nagisa mientras jugaba sus dedos entre sí.

─Hey, todo saldrá bien, no pongan esas caras ─la comerciante amplió su sonrisa─. ¿Lo dirán juntas o cada una por su lado?

─Por separado ─respondió Nagisa enseguida─. Así lo acordamos. Quiero decirle a mi familia que amo a Honoka y que salgo con ella y lo seguiré haciendo.

─Y yo quiero decirle lo mismo a mi familia, que estoy muy feliz con Nagisa y es con ella con quien quiero quedarme ─gracias al café, las palabras de Honoka salieron con más calma─. No quiero que piensen que es solo una fase o una confusión, es en serio lo que tenemos.

─Ellos entenderán, estoy segura ─repitió la comerciante y les dio un brusco cariño a ambas─. Están juntas en esto, saldrán juntas de esto. Y en el caso que no saliera tan bien, pueden venir conmigo.

El par miró con una sonrisa a Akane. Nagisa incluso soltó un suspiro mientras Honoka pegaba su frente a la mesa entre risas. Imposible no sentir alivio y algo de menos peso luego de todo eso. Estaban contentas, se les notaba.

─Gracias, Akane... Creo que ahora es cuando vamos a casa, mañana te contamos todo, ¿sí? ─dijo Nagisa y devoró su parfait de tres bocados más. Debían terminar con ese asunto, solo asintió a su compañera y ésta devolvió el gesto con seguridad.