AVENTURAS EN TOKIO
XXXVII.
─Entonces... ¿Te gustan las chicas? ─preguntó Aya a su hija, todos estaban en el jardín disfrutando el fresco de la noche.
─No, solo Nagisa ─ahora que pensaba en ello, nunca había sentido atracción en especial por algún chico o chica. Estaba enfocada de corazón en otras cosas, concentrada en sus estudios y todo conocimiento que se le cruzara por el frente. Kiriya no fue un interés amoroso, eso lo tenía bien en claro desde hace mucho─. Nunca me ha gustado ningún otro chico o chica, solo me he sentido cercana a ella ─debido a muchas razones que no estaba en el caso comentar, como todo eso de sus batallas contras las fuerzas de la oscuridad─. Y antes de darme cuenta, solo hacía las cosas con Nagisa. Cuando cierro los ojos y pienso en un futuro cercano o lejano, la veo a ella a mi lado, es lo que tengo más claro en mi cabeza ─explicó con una sonrisa, misma que se amplió cuando sintió un cariño de su abuela en la espalda.
─Nagisa y tú, juntas, han pasado por muchas cosas complicadas, mi pequeña ─dijo la abuela con esos aires serenos─. Es normal que se unieran tanto luego de todo eso.
El otro par de adultos no estaba del todo seguro si haber pasado juntas por secundaria y preparatoria se podría considerar como algo muy complicado, difícil sí, pero muy, muy complicado considerando lo inteligente que era Honoka... No, no lo veían tan extremo. Pero Honoka sí comprendió perfectamente lo que quería decir la abuela, solo le dedicó una sonrisa.
─Vas en serio, ¿verdad, cariño? ─preguntó Taro ahora─. ¿Cuáles son tus planes con ella?
─De momento solo seguir juntas, queremos graduarnos y llegar a donde queremos llegar... Y ya veremos cómo arreglárnoslas después. No puedo mentirles, no hemos planeado nada demasiado serio ─confesó. Era cierto, no tenían más planes que solo seguir una junto a la otra y seguir esforzándose en la escuela─. Lo hablaremos en su momento, lo sé. Por ahora, tenemos una primera meta a la cuál llegar.
─Eso es sensato, cariño ─comentó la negociante con una sonrisa, abrazó a su hija para pegarla a su pecho─. Cualquier cosa que decidan, lo que sea, por favor, dinos. Las apoyaremos todo lo que podamos.
─Gracias, mamá.
─¿O sea que comparten apartamento porque querían estar juntas? ─preguntó el padre ahora, curioso. No quería meterse demasiado en la intimidad de su hija, pero no podía evitar preguntar dos o tres cosas. La curiosidad era más grande.
─¿Uh? No en realidad, somos novias desde hace no mucho, nos declaramos poco después de mi cumpleaños ─explicó y notó los gestos de sorpresa de sus padres, su abuela solo soltó una risa pequeña.
─¿O sea que no son novias desde preparatoria? ─Taro estaba francamente sorprendido.
Honoka se sonrojó mucho y se soltó de su madre para hacer un pequeño berrinche. ─¿Ustedes también? Cuando contamos esto en el Tako Café nos dijeron lo mismo. Akane, Hikari, Hikaru, incluso unas amistades de Hikari dijeron lo mismo ─y no mencionó lo de la rosa en la boca y la cena romántica imaginaria.
─Siempre han dado la impresión de estar saliendo como pareja, cariño, no puedes culpar a nadie ─dijo la madre y volvió a abrazar a su hija─. Recuerda que puedes confiarnos todo lo que quieras, ¿de acuerdo? Si necesitas consejo, puedes decirnos.
─Lo sé, muchas gracias ─se abrazó de su madre, sintió que su padre cerraba el abrazo y ésta vez no la asfixiaron con amor. Sonrió─. Los quiero.
─Todo salió bien, ¿verdad, Honoka? ─dijo Sanae con esa dulce y siempre enigmática sonrisa suya. Su nieta asintió a sus palabras─. Recuerda que lo importante es lo que quieras hacer, y si puedes ser tú misma en armonía con tu compañera, entonces todo está bien.
─Quiero ser una científica investigadora, y en ese camino y el que me espera, quiero estar al lado de Nagisa, de su mano.
─Y así será mientras las dos así lo quieran, cariño ─y Aya le dio un beso en la frente a su hija luego de decir eso─. Nosotros siempre, siempre las apoyaremos.
En casa de los Misumi era lo mismo, todos se encontraban en la sala de estar y hablaban del asunto con Nagisa. Y al igual que en casa de los Yukishiro, la familia de Nagisa reaccionó de la misma manera al saber que llevaban relativamente poco tiempo en relación romántica. Nagisa se malhumoró unos segundos con eso antes de ir a los temas serios. Sus padres tenían algunas preguntas más, su hermano no pero estaba atento a la plática porque le importaba mucho lo que sucedía con su hermana.
─Entonces...¿Novias? ¿Las chicas te llaman la atención? ─preguntó Rie.
─No ─respondió Nagisa de inmediato, no tenía problema en decir lo siguiente─. Me gustaban los chicos, digo, toda la secundaria estuve suspirando por alguien pero no daré detalles, ya no viene al caso ─se cruzó de brazos─. Solo me gusta Honoka, se me han confesado chicos en la universidad, pero... En serio prefiero a Honoka. Hay muchas chicas lindas en mi grupo y mi equipo, pero nadie me llama la atención ─miró a sus padres con cierta pena─. ¿Es raro?
─No, no lo es ─respondió su padre de inmediato, le dio un cariño para calmarla─. Simplemente es la persona que prefieres a tu lado, pero no porque te complemente, si no que puedes ser completamente tú con esa persona a tu lado ─agregó con un tono bastante propio y vio que sus hijos le miraban con mucha admiración.
─¡Papá, eres genial! ─exclamó Ryouta y hasta se puso de pie─. ¿Entonces no es eso de tu otra mitad como dicen?
─No, ninguna persona es una mitad de nada, todos somos enteros ─explicó el patriarca de la familia─. Tu pareja ideal y romántica no es esa persona que te completa o la que oculta tus errores. Es la que te permite ser lo mejor de ti, con la que puedes ser tu mismo pero que a su vez te permita y te inspire a crecer ─miró a Nagisa─. ¿Has tenido que dejar de hacer algo o callar algo estando con Honoka?
─No ─respondió de inmediato─. Ella conoce todos mis hábitos, incluso los malos. Me ayuda y me apoya mucho, pero lo que hago es por mi misma porque de verdad quiero hacerlo ─sonrió─. Entonces... Es bueno que pueda ser completamente yo y ella también estando juntas, ¿verdad?
─Así es, las personas no son mitades de naranja, son enteros. Que se traten como tales es importante ─finalizó su explicación y asintió a su esposa.
─Con verte sé que esto es completamente serio, Nagisa ─fue el turno de Rie de hablar con su hija─. Tendrás que ser discreta, sé que lo sabes, la gente aun es cruel con lo que es diferente a lo normal. Por suerte, mientras mantengan todo en privado y solo su gente de confianza lo sepa, nadie debería molestarlas.
─Lo sabemos, mamá, hemos sido discretas incluso en la calle. Sabemos ser discretas, lo último que necesito es que gente idiota le diga algo malo a Honoka y la molesten ─rió por lo bajo, nadie le creería que su chica era una persona particularmente explosiva y muy temperamental cuando la enfadaban, así que prefirió omitir el hecho de que ella le rompería la cara a la gente que les molestara.
─No es ilegal que estén juntas, lo sabemos ─al menos la homosexualidad no estaba penalizada en su país, no se veía del todo bien, pero puertas adentro nadie tenía porqué decirles nada─. Y que tengan que esconder su romance seguro que es molesto, pero tendrán que resistir ─su padre se cruzó de brazos por igual─. ¿Están listas para enfrentar gente ignorante?
Nagisa asintió con seguridad. ─Si se da el caso, sabremos arreglar el asunto ─las personas ignorantes no eran un reto tan terrible como enfrentar a la mismísima oscuridad, pero ese dato era algo que no podía revelar─. Siempre habrá gente así, papá, eso lo sabemos. Las dos estaremos ahí para enfrentar lo que sea ─estaba muy confiada por muy poderosas razones, pero no podía darles detalles a sus familias, al menos NO esos detalles. Por suerte, la mismísima luz les ayudó a cubrir las huellas de cualquier batalla en la que participaron.
Solo la abuela de Honoka parecía saber todo eso, con ella les bastaba aunque nunca les hubiera dicho directamente nada al respecto. Lo agradecían.
─¿Y han pensado formalizar algo en un futuro? ─preguntó Takeshi.
─Papá, apenas estamos disfrutando de nuestro noviazgo y tenemos que terminar la universidad ─dijo Nagisa con tono de queja─. No hemos hablado mucho sobre algo más formal, al menos no de momento ─y lo harían tarde o temprano, pero no en ese momento. Ambas sabían qué decir y cuándo, era un instinto─. Lo único que sí sé, es que cada mañana que amanezca quiero tener a Honoka a mi lado, es lo único que tengo seguro de todo esto. Quiero estar con ella.
Y las seguras palabras de Nagisa hicieron sonreír a su familia. ─No sería mala idea hablar con los Yukishiro sobre esto ─comentó Rie─. Ya sabes, presentar formalmente a nuestra hija como pareja de la suya y...
Nagisa se sonrojó furiosamente al escuchar eso.
─¡Oh, eso! Sí, no sería mala idea ─continuó Takeshi entre risas antes de poner un gesto serio y juguetón─. Siempre he querido decir el discurso de "mi hija es inútil y no sabe hacer mucho, pero aprenderá y cuidará de su hija"...
─¡Oye, eso es el discurso del padre del novio! ─Nagisa conocía el protocolo, sí.
─Bueno, no es porque seas "el chico" de la relación, hermana, es que no sabes hacer mucho y...
─¡Ahora sí te la ganaste!
Y una buena pelea del par calmó los ánimos y la plática de Nagisa y su relación quedó por la paz. No había más qué discutir.
Mepple y Mipple mandaron mensajes entre sí avisando que todo había salido bien. Avisaron de eso también a Porun, que aunque mantenía su forma de polvera, podía recibir perfectamente los mensajes de sus amigos. Porun a su vez se lo contó a Hikari, quien a su vez se lo contó a Akane y a Hikaru.
Por ser un día entre semana, ambas familias se fueron a dormir a la hora de costumbre. Nagisa seguía agotada de su entrenamiento y sus padres le permitieron que durmiera hasta la hora que quisiera, lo merecía por todo su esfuerzo. Honoka, por su lado, tendría más espacio para trabajar en su proyecto de verano y no sentir culpa por romper algo en su hogar de toda la vida... No sería la primera vez, por cierto.
El par ya estaba acostado en sus respectivos cuartos y en sus respectivas casas. Se sentían contentas, sus familias eran las mejores, sus amigos también. Ya no tenían pesar alguno en sus pechos y podrían seguir sus caminos con la confianza de que sus seres más queridos estaban de su lado, que les apoyarían y que podían acudir a ellos si realmente lo necesitaban. Esperaban no se diera un caso tan extremo, pero de ser así, podían volver a casa con toda la seguridad del mundo.
De nuevo ese pinchazo mutuo, Nagisa tomó a Mepple-móvil y marcó. Quería escuchar a Honoka antes de dormir. Solo una llamada, no era necesario poner el video, le bastaba con escuchar su voz. Para sorpresa suya, Honoka respondió de inmediato.
─Estaba a punto de marcarte, Nagisa ─dijo Honoka con una sonrisa. Por costumbre solo usaba ropa ligera para dormir. Necesitaba descansar, al día siguiente podría seguir con su proyecto y planear paseos con sus padres─. Quería escucharte.
─Yo también ─respondió Nagisa y se acomodó de costado, estaba algo mas destapada debido al calor y usaba su bra deportivo y un short a juego─. Me alegra que todo saliera bien en tu casa, en la mía fue genial.
─Me alegra mucho, Nagisa. Creo que nos estábamos preocupando por nada. Nuestras familias nos aman y nos lo acaban de confirmar ─suspiró y puso un mal gesto que Nagisa podría imaginar perfectamente bien solo por su tono de voz─. Pero dijeron lo mismo que los demás en el Tako Café, que creían que salíamos desde preparatoria.
─Argh, no lo tienes qué mencionar, mi familia dijo lo mismo ─se quejó Nagisa por igual─. ¿De verdad fue así, Honoka? Digo, para mi era natural estar contigo, aun lo es.
─Bueno, no nos veíamos a nosotras mismas, pero si repasamos, sí teníamos comportamientos propios de una pareja ─puntualizó Honoka─. Éste es el cuarto año consecutivo que intercambiamos chocolates en San Valentín y que tenemos citas en el Día Blanco. Eres la única persona a la que he dado chocolates.
─¿Sabes? Me debes una cita más del Día Blanco ─mencionó de pronto. Recordó algo gracias a los susodichos chocolates─. Te di chocolates en secundaria, chocolates de los que hice ─rió─. Y sé que esos eran para senpai y no se los pude dar, pero seguían siendo mis chocolates de San Valentín hechos a mano.
─Oye, eso es trampa ─dijo Honoka con una risa pequeña─. Los chocolates no eran para mi, tú misma acabas de decirlo.
─Hey, son chocolates de San Valentín, cuentan, no es trampa ─se defendió Nagisa.
─¿Vamos al parque de diversiones en estos días? ─propuso la científica, tampoco hacía daño a nadie que tuvieran una cita más en esos días─. Tienes razón, siguen contando, así que debo pagar la cita como es debido.
─De acuerdo, vamos al parque de diversiones. Al menos ésta vez nada nos va a atacar ─rió─. ¿Planeamos todo mañana? ─la deportista soltó un bostezo─. Fue un largo día. Y mamá me dio permiso de levantarme tarde.
─Entonces descansa todo lo que debas, Nagisa, te lo mereces. Yo trabajaré en mi proyecto un rato, luego podemos salir a pasear y ver a Hikari, y planeamos la cita ─soltó un pequeño suspiro, no podía borrarse la sonrisa de la boca─. Descansa, Nagisa... Te amo ─y dio un beso a manera que se dio a escuchar.
─También te amo, Honoka ─y graciosamente correspondió el beso al aire de manera sonora y más juguetona─. Descansa, y no explotes nada en tu casa, ¿de acuerdo?
─Lo intentaré ─rió Honoka y terminaron la llamada al mismo tiempo.
La calma y la paz de saber que todo estaba bien por ese lado les ayudó a dormir sin extrañar en demasía a su compañera. Ambas abrazaron sus almohadas y Nagisa pudo hablar entre sueños sin pena, incluso decir el nombre de Honoka y más de un "te amo" que se perdía en el silencio de su habitación. Hubo algo que no se dijeron al teléfono pero que sí dirían cuando se tuvieran frente a frente. No veían un futuro demasiado lejano, no aun y ni qué decir asuntos en materia legal. Solo se querían la una a la otra juntas. Tocarían el tema pero ninguna de las dos pensaba discutirlo demasiado. Apenas estaban disfrutando de su noviazgo, de un tierno y sincero enamoramiento. Para Honoka la sensación era nueva y la disfrutaba mucho y a cada instante. Para Nagisa no era TAN terriblemente nueva gracias a Fujimura, pero sí era la primera vez que disfrutaba ese sentimiento de manera más plena y, sobretodo, correspondida.
Ni Honoka ni Hikari podían explicarse cómo era posible que el futbolista nunca notara el enamoramiento de Nagisa por él, pero eso era ya una noticia de ayer y no era necesario tomar ese tema tan a pecho.
Lo que importaba en ese momento, lo único que importaba, era que estaban juntas y que sus más cercanos y amados seres les apoyaban por completo.
Aunque separadas y bajo distintos techos, la pareja pudo dormir bien esa noche.
