AVENTURAS EN TOKIO
XLII.
Nagisa no estaba del todo contenta luego de escuchar de boca de su novia sobre el accidente en el laboratorio de la universidad. Estaban comiendo el ramen como quedaron pero su gesto de preocupación se convirtió en uno enfadado. Llevaba cinco minutos apretujando a Honoka en sus brazos, de alguna manera tenía que sacar su preocupación. Hikari estaba atenta a todo y sabía que Nagisa no estaba realmente enfadada, solo fue el susto, ¿y cómo no asustarse? ¡Honoka hizo explotar un aparato grande y terminó en la enfermería por casi asfixiarse e intoxicarse con humo!
─Nagisa, se van a secar tus fideos ─dijo Honoka como pudo, su novia tenía su mejilla pegada a la de ella. Aun tenía rastros de la mascarilla de oxígeno en su piel.
─Ten cuidado la siguiente, ¿de acuerdo? ─la deportista tomó por los hombros a su chica, le miró con firmeza a los ojos─. No quiero que te pase nada.
─Nagisa... Yo ─la científica tragó saliva y recargó su frente en el mentón de su compañera. Soltó un hondo suspiro y sonrió─. De acuerdo, tendré cuidado, no quiero preocupar a nadie ─cerró los ojos y sonrió al sentir un beso en la frente.
─Bien ─al fin la soltó─. Tu cabello aun huele a humo ─bastó tenerla cerca para sentir ese aroma a quemado.
─Solo pude lavarme la cara y quitarme la ropa, tomaré una ducha en un rato mas ─comentó Honoka. Para ese momento ya no sentía ninguna molestia corporal severa.
─¿Entonces senpai te trajo a casa? ─preguntó Hikari entre bocados, Honoka les contó todo lo sucedido desde el accidente y hasta que llegó a casa.
─Tuve suerte, me trajo aquí en su limusina, nunca había viajado en una ─respondió con una sonrisa. Bajó un momento su tazón de fideos y los palillos, miró a ambas, primero a Hikari y luego a Nagisa─. Ella... Senpai me preguntó mucho por ti, Nagisa, quería saber si estabas en una relación y... Le dije que estábamos juntas ─jugó un poco sus dedos entre sí─. No tuve tiempo de avisarte antes, la conversación se dio y no pude ocultarle nada, disculpa si lo hice sin consultarte, solo no quería que ella... Bueno ─y sintió cuando Nagisa se le recargó─. ¿Uh?
─Era la única que nos hacía falta ─por como contó todo Honoka, era obvio el porqué Yuka Odajima preguntó cosas tan personales─. ¿Cómo reaccionó? ─esa era la parte importante en realidad, no le molestó que Honoka le dijera todo a su superior. Nagisa solo podía corresponder y dar sus sentimientos a una sola persona, a la persona que estaba a su lado. Dio un bocado más a sus fideos. Hikari estaba atenta por lo igual.
─Lo tomó con calma, aunque sí se sorprendió como imaginamos que sería ─y se sorprendió bastante, pudo notarlo de inmediato─. Y no le pareció raro, solo me dijo que sabía seríamos muy felices. Oh, y me dio su número de teléfono ─sonrió al agregar eso último─. Le pediré a Mipple que se lo pase a Mepple ─y hablando de ese par, estaba con el otro par más pequeño comiendo en sus formas compactas.
─Genial, gracias ─besó la mejilla de su novia. Miró a Hikari con una sonrisa─. Si las personas que queremos están bien con lo nuestro, entonces estaremos bien nosotras. Solo nos faltaba ella ─y ahora que todos los importantes estaban cubiertos y tenían su aprobación, cualquier otra persona y su rechazo se podría ir a freír espárragos. En parte agradeció que Honoka le diera la noticia a su superior, Nagisa no quería ser una rompecorazones, suficiente fue ver a ese pobre chico descorazonado cuando lo rechazó. Romperle el corazón a Odajima Yuka, frente a frente, era algo que en su momento imaginó en su cabeza y nunca le gustó lo que veía sin importar el escenario ni las palabras. Quería demasiado a Yuka Odajima como para hacer algo así. Honoka tomó la carga por ella, se lo agradecería debidamente cuando tuviera oportunidad.
─Las dos estarán bien, lo sé, Akane me lo dijo ─la voz de Hikari avivó la conversación de nuevo─. Ustedes dos han pasado por mucho, así que las palabras de personas que no las conocen no serán problema, y si lo son, pueden contar con nosotros.
─Lo sabemos, muchas gracias, Hikari ─dijo Nagisa con una sonrisa, se acabó todos sus fideos y miró el tazón de Honoka, sabía cuando ya se había llenado porque solo jugaba con los fideos entre los palillos─. ¿Te comerás eso? ─y en cuanto su compañera negó, tomó el tazón ajeno para devorar la comida y se dirigió a Hikari─. ¿Jugamos un rato mientras Honoka se ducha y descansa? ─miró a su novia antes de que dijera algo─. Vas a descansar, ¿de acuerdo? Una siesta te vendría bien ─nunca, en todo ese tiempo que llevaban juntas, la había visto tomar una siesta solo porque sí, ¿de dónde sacaba tanta energía?
─Necesitas descansar, Honoka, para que mañana vayamos al planetario como quedamos y estés en buenas condiciones ─dijo Hikari a manera de apoyar las palabras de Nagisa. A la más joven del trío le constaba lo mucho que trabajaba Honoka cuando estaba metida en sus estudios y proyectos.
─De acuerdo, ustedes ganan, de todos modos debo tomar otra dosis de medicina en un rato más, la enfermera me dijo que descansara bien hoy ─la científica suspiró, no se sentía cansada pero no podía contra ese par cuando se unían para atacarla.
─Genial, entonces Hikari y yo limpiaremos todo mientras te duchas, pondremos el futón para que descanses mientras nosotras nos ocupamos en otra cosa. Podemos pedir pizza para la cena ─dijo Nagisa con alegría.
─¿Pizza? ─Honoka levantó una ceja, sabía que Nagisa aprovechaba que tenía a Hikari ahí para saciar sus antojos de comida chatarra, pero de todos modos cedió. Sonrió, le tocaba cocinar ese día y sabía que Nagisa la quería descansando, no la pondría a cocinar y era obvio que su novia no quería cocinar. Terminó por asentir─. De acuerdo, cenaremos pizza. Pide lo que quieras pero que no tenga piña.
─Eres la mejor ─la deportista besó la mejilla de su novia y volvió su atención a la comida─. Ve a ducharte, anda, nosotras terminamos aquí.
─De acuerdo, de acuerdo ─suspiró Honoka, rendida, miró a Hikari con una sonrisa suave─. Hoy no estarás de mi lado, ¿verdad? ─y rió cuando la rubia negó, sonriente al igual que Nagisa─. Iré a ducharme ─se puso de pie y fue por ropa limpia. Llegó a la conclusión de que no podría rescatar su bata y ropa manchadas, tendría que tirarlas. Tenía dos batas extras de todos modos, ya se estaba tardando en estrenarlas. Tomó a Mipple y fue al minúsculo cuarto de baño.
Nagisa y Hikari escucharon cuando Honoka puso algo de música en Mipple para escuchar mientras se aseaba.
─Estará bien, sabes que siempre se cuida, pero los accidentes pasan ─comentó Hikari al ver y escuchar a Nagisa suspirar.
─Lo sé... ¡Aaah! Esa chica va a matarme de un susto un día de estos ─la deportista sonrió de nuevo─. ¿Ves ese cristal? ─señaló la ventana que estaba encima de donde dormían─. Es nuevo, el anterior lo rompió. Y no quieres escuchar todo lo que destruyó en su casa estos días ─contó y volvió a reír cuando Hikari soltó una linda carcajada.
─Nos haremos cargo de que descanse, sé que hace calor, pero un poco de té le hará bien ─dijo la rubia con una sonrisa bastante dulce─. También podemos salir de la casa para dejar que ─y notó el gesto de negación de Nagisa, pronto entendió─... Si nos vamos se va a despertar y hará otras cosas, cierto ─asintió─. Juguemos, solo bajemos el volumen.
─Eso haremos, sí. Y ─sonrió para hablar bajo con ella─... Podemos salir a que te muestre el barrio cuando ella esté completamente dormida, ¿de acuerdo?
─De acuerdo.
El par limpió la mesa, lavó los trastes y levantaron la mesa para poder tender el futón. Honoka se tomó su tiempo en la ducha, cerca de cuarenta minutos, mucho más tiempo del que se tomaba normalmente, lo sabían. La harían dormir sí o sí.
Para cuando Honoka y Mipple salieron del baño, Hikari, Nagisa y los chicos ya estaban jugando en la consola. Jugaban Smash en línea y se turnaban para tomar el control, tenían el volumen bajo. A Honoka aun le faltaba secarse el cabello y, mientras Nagisa tenía su turno, Hikari se acercó a la mayor con la secadora de pelo en una mano y una taza de té en la otra. Sus intenciones eran obvias, Honoka se prestó a que le secaran el cabello mientras bebía ese té de aroma relajante. Debía admitir que se sentía bien ser consentida. Minutos después tenía el cabello cepillado y con su aroma usual a fresca lavanda. Nagisa terminó su pelea y le pasó el control a Porun y a Lulun, de inmediato tomó un letrero que solían pegar en la puerta para indicar cuando Honoka no estaba disponible para reparaciones o trabajos.
─¡Listo! Ahora ─Nagisa se llevó una mano al mentón, miró a Honoka, el futón... De nuevo a Honoka y luego a Hikari. No era normal que Honoka tomara una siesta de la nada, solo cuando estaba muy cansada por el ejercicio pero solo sucedió los primeros días, mientras que ella misma solía dormir seguido a la mínima oportunidad. Y al recordar cómo era que dormía con más comodidad, sonrió. ¡Claro, era tan obvio! Su sonrisa se amplió y regresó al futón. Se sentó con las piernas totalmente estiradas, palmeó su propio regazo─. Ven, Honoka, dormirás en mi regazo. Siempre me dejas dormir en el tuyo, es justo que ahora yo te ayude a dormir.
Y ante la idea de dormir en su regazo, Honoka se sonrojó sin poder evitarlo. Y su rubor fue tan visible que Hikari solo atinó a reír de suave manera, ¡se veía tan tierna! Nunca pensó ver a Honoka con ese gesto, normalmente era la más compuesta del equipo, tenía sus momentos de debilidad como cualquier persona, era humana, vaya, pero de las tres era la que tenía la cabeza en los hombros más tiempo... ¡Y verla así fue fantástico! La científica asintió como pudo y fue hasta el futón, se sentó primero pero no sabía muy bien qué posición tomar. Nagisa siempre se recostaba con el rostro contra su estómago y esa posición le gustaba porque así podía acariciar su cabello, hombros y espalda para ayudarla a relajarse. Al menos en casa, claro, estando en el tren bala debía dormir al lado opuesto debido a los asientos.
Verla toda roja era demasiado lindo, Nagisa casi pierde el piso pero pudo mantenerse firme. Podía sonrojar a Honoka de varias formas, pero así, por algo tan sencillo... Esa chica solo lograba enamorarla más y más. Solo atinó a sujetarla de un brazo y con gentileza la jaló hacia su cuerpo. La hizo recostarse. A ella misma gustaba estar de cara al cuerpo de Honoka, su aroma solía ayudarla a dormir, su calor también y sentir sus manos en su cabeza y espalda ayudaba mucho también, pensaba hacer lo mismo, esperaba ayudarla. Sintió a Honoka graciosamente tensa, seguía apenada, podía ver sus orejas rojas. Moría por besarla en ese momento, pero tenía que dejarla descansar. La besaría cuando despertara.
─¿Está bien el volumen, Honoka? Podemos bajarle más ─dijo Hikari con una sonrisa que no se borraba de su cara. Ella estaba sentada justo en la esquina, luego Nagisa y Honoka en el regazo de ésta última. Los chicos estaban en su lado del futón jugando.
─Está bien, no me molesta ─respondió Honoka con el tono más compuesto que pudo, pero estaba segura que tartamudeó.
─Entonces duerme, ¿sí? Quiero que descanses, Honoka ─dijo Nagisa con firmeza, escuchó a su novia decir un "sí" en baja voz y le sonrió a Hikari, ambas asintieron. Volvieron su atención al televisor, al juego que los chicos jugaban procurando hacer poco y casi nada de ruido, solo era la presión en los botones pero sus manos eran tan pequeñas que no hacían demasiado escándalo.
Nagisa comenzó a acariciar primero el cabello de Honoka. Tragó saliva. Podría haberla ayudado a lavarse y cepillarse antes, pero acariciar su cabello, solo así y con sus dedos se sintió demasiado bien. Pasó sus yemas por la cabeza de su pareja procurando una gentil caricia, justo como Honoka solía hacer con ella. Su otra mano estaba libre, así que la puso a trabajar. Acarició su brazo, desde el hombro y hasta el codo y repitió el movimiento un par de veces, la blusa que llevaba puesta permitía esa amplia caricia, pero lo que no esperaba era sentir de pronto la piel erizada de Honoka bajo su palma. Tragó saliva y se sintió sonrojar también. No detuvo lo que hacía.
Honoka apretó los ojos y pegó su cara al estómago de Nagisa. Esas atenciones se sentían demasiado bien, que la mimara de esa manera tan inocente le era nuevo. Tragó saliva, tenía el corazón acelerado y no estaba muy segura de poder dormir si su corazón se emocionaba en lugar de relajarse. Tuvo que respirar hondo, tan hondo como le fue posible. Podía sentir el calor de Nagisa, el aroma de su ropa. Se concentró en ello, en los mimos en su cabeza, brazos y espalda, en todo lo que Nagisa le estaba dando en ese momento. Sintió los dedos ajenos peinar su cabello, lo hacía tan suave que volvió a suspirar sin darse cuenta.
Por su lado, la deportista siguió los mimos hasta sentir que la piel de su novia dejó de erizarse, ya no la sintió tensa luego de un rato y sonrió al notar que estaba sujeta de su blusa pero sin apretarla. Se sentía tan bien darle todas esas atenciones. Suspiró.
Hizo una pausa cuando fue su turno de jugar, solo tenía uno de sus brazos ligeramente apoyado en su compañera. Sabía que no le molestaba así como a ella no le importaba mucho que Honoka la usara para posar su libro cuando era ella quien dormía en el regazo de Honoka. No pasó mucho tiempo antes de notar la respiración profunda y acompasada de Honoka. La miró bien y sonrió al notar que estaba profundamente dormida. Tocó a Hikari por el hombro para mostrarle que la incansable y trabajadora Honoka Yukishiro estaba tomando una siesta.
Ambas sonrieron y siguieron jugando.
