Hola de nuevo, si, lo se...me demoré en actualizar, es que estoy en finales en la universidad y bueno tengo que estudiar para mis exámenes, me estoy dando un tiempo ahora por ustedes mis amados lectores.. espero no reprobar mi examen de Aduanas por escribir jajaja. Al final del capi me gustaría saber sus opiniones, con gusto les responderé. A leer!


Te ando buscando, amor que nunca llegas,

te ando buscando, amor que te mezquinas,

me aguzo por saber si me adivinas.

Me doblo por saber si te me entregas.

-Alfonsina Storni.

Capitulo 8: Encontrarte.

Caminando hacia los aposentos de su querido hijo, Kagome iba reflexionando sobre como su "casa" se convirtió en el verdadero infierno. No podía creer hasta ahora que ella no hizo nada para hacerse respetar, para hacerse saber quien era ella.

Quien se creía que era Sesshomaru para hacerle eso! Encima pretendía que ella se quede en un lugar donde ni siquiera ella sabe en que lugares el no habrá follado con todas sus amantes! Vaya amor que me profesó. Lo único bueno de todo esto es su amado hijo, la única luz en toda esta oscuridad, sin el, ella no hubiera sobrevivido a la tristeza del desamor.

"Desamor" palabra amarga que guarda en su corazón. Cuantas noches llorando hasta quedarse dormida pensando en las porquerías que estaba haciendo su "amado" con sus putas; hasta ahora no entendía su comportamiento, no importa ya, lo iba a dejar sin volver jamás.

Caminando al dormitorio de su hijo para cerciorarse que ya estaban sus pertenencias empacadas, se encontró con un pequeño demonio verde "Yaken", tenia una cara triste, a pesar que al principio no se llevaron bien, poco a poco ambos aprendieron a respetarse y conocerse hasta hacerse amigos.

Ciertamente Yaken estaba increíblemente triste, su joven señor Kameromaru se iba con su amada Señora Kagome; aunque al principio detestaba a la humana chillona, pero con el tiempo supo sus virtudes y la llego a querer mucho y defenderla con ferocidad si alguien quería hablar blasfemias de su señora. Ciertamente cuando se entero de lo que su Amo Sesshomaru hacia, por primera vez se sintió decepcionado de el. No aceptaba a Aiko como su Lady, sabia que la hembra era amable,si,hermosa también pero no era sincera; guardaba negrura en su alma que hasta hoy no entiende como su amo no ve.

Cuando Yaken vio a Lady Kagome, hizo una profunda reverencia.

- Mi señora, vine hasta aquí para hacerle una petición - hablo Yaken.

- Yaken por que te estás comportando así? En amistades como las nuestras no hay formalidad - hablo Kagome a Yaken dándole una hermosa sonrisa.

- Lady Kagome, entienda que yo la respeto mucho, para mi es una alegría servirle - contesto un sonrojado Yaken.

- Yaken me voy a enojar, tu y yo somos amigos, basta de esto, dime amigo mio cual es tu petición?- respondió ella.

- Lady Kagome, quería pedirte si podría ir contigo y el joven señor, me gustaría estar con ustedes para servirles, no quiero quedarme en el palacio mas.

Kagome se sorprendió por su petición, ella no pensó que Yaken quería ir con ella ya que el siempre fue fiel a Sesshomaru. Que más quería ella que llevarse a sus amigos, este castillo de por se convirtió en desolado.

- Oh, Yaken, querido amigo, que mas quisiera yo pero hay algo que tienes que hacer y es muy importante- hablo ella con lágrimas en los ojos.

- Lo que digas Lady Kagome, yo lo haré- hablo con tristeza.

-Tienes que cuidar a Sesshomaru - hablo con tristeza- A pesar de todas las cosas que me ha hecho, creo que abra un momento en donde necesitara a gente que lo quiere y yo se que eres tu esa persona. Cuida a Sesshomaru, por favor Yaken, cuando uno amó, el odio no puede entrar en el corazón- termino de hablar.

Se sorprendió por lo que pidió de su señora, que triste perder un amor tan leal como el de la Señora Kagome. Su amo Sesshomaru se pierde un gran amor.

- Lo haré mi señora, pero la visitare a la aldea cada fin del mes- respondió el.

- Gracias Yaken, te extrañare y con todo mi corazón- hablo ella agachándose y dándole un fuerte abrazo a su amigo fiel. Yaken la abrazo con fuerza y lágrimas en sus saltones ojos.

Con reverencia el se retiro. Kagome entro a la habitación de su hijo, encontrándolo terminando de empacar sus cosas.

- Madre- saludo el pequeño.

- Maru, veo que estas listo, no falta mucho para que Inuyasha llegue con Kirara - acariciando a su hijo.

-Madre, quiero que al salir de palacio salgamos como lo orgullo y como lo que somos, tengo algo para ti- hablo el.

Le entrego un hermoso Kimono azul marino con incrustaciones de muchas estrellas plateadas y un obi color vino con algunas flores tejidas de color blanco.

-Debemos salir de aquí con nuestras mejores galas, yo soy el príncipe de Occidente y tu eres mi madre y por lo tanto te deben respeto por eso, te amo madre y yo jamás iría a ninguna parte sin ti- hablo el, con sus pequeños brazos abrazándola.

Kagome abrazo a su hermoso hijo con fuerza, el era el vivo retrato de su padre, el pelo plateado, sus ojos oro, la media luna en su frente, pero sus rayas en la cara son azules, y su personalidad es la de ella, cálida, amorosa, pero en el proteccionismo es feroz, como todo príncipe debe ser. Las palabras de su hijo la calmaba porque ella no podría dejar a su hijo jamás y si tenia que sufrir en el mismo infierno por el, lo haría.

Listos ya, Inuyasha llego con Kirara; Ah-Un estaba listo también par llevar las pertenencias y unos guardias preparando para su escolta a Edo.

Con la frente en alto y sus mejores ropas, la Shikon Miko Kagome y su primogénito el príncipe de Occidente Kameromaru, caminaron pasando por todos los criados y soldados que se reverenciaron ante la Sacerdotisa de Shikon y el príncipe.

Inuyasha estaba esperando con la mano en Tessaiga , con su parada recta y orgullosa, mientras su cabello se balanceaba al viento. Orgulloso de Kagome y su sobrino como daban su salida de palacio.

Por fin irían a su hogar, su amado bosque de Inuyasha, donde estaba la verdadera familia Sango, Miroku, Shippo y Kaede.

Kagome y su hijo al llegar a Inuyasha, Kirara se transformo en la gata enorme de fuego rugiendo con ferocidad. Inuyasha los puso en el lomo de la gata mientras el monto a Ah-Un. Los soldados se prepararon para correr y proteger sus señores y admirando de pasada la belleza de su señora Kagome.

Sin dar una mirada atrás Kagome hablo- Es hora de ir a casa Kirara- así la gata rugió a los cielos y se elevo rumbo a Edo.

Adiós Sesshomaru- pensó ella con lágrimas en los ojos.

Y así fue como todos vieron con la Ex Dama de Occidente partía del Oeste.

Nadie noto que en la torre mas alta del palacio unos ojos dorados observan la partida de la ex Dama occidental y su hijo.

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Con pesar Sesshomaru observaba como su ex compañera y su hijo se iban de su lado. Todo lo que tenia no valía nada sin ellos. Se sentía tan vacío palacio sin ellos, antes había bulla, ruido, amaba la risa de Kagome.

Pero no va a dejar llevar por estos éticos. pensaba el. No iba a caer como su padre, mejor que sea allá ido, antes de que este sentimiento crezca más.

Tenia una hembra que esperaba en una de sus recamaras, podía darle más cachorros pura sangre sin rastro de humanidad en ellos. Aunque Kameromaru era un demonio completo su madre era humana.

Al llegar a la habitación Aiko ya lo esperaba lista. El llego y la empujo en la cama rasgándole el camisón, dejándola completamente desnuda. Se paro sus piernas y la penetro con fuerza. Total nadie necesitaba una hembra humana cuando tenia a esta y muchas más.

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Mientras esto pasaba en Japón, en China un hermoso hombre miraba la luna.

Pronto partiría para Japón pero había algo que inquietaba su alma y a su bestia. Algo los llamaba era como si alguien los necesitaba.

Sin saber que una mujer miraba igual la luna, pidiendo fuerzas para superar este dolor en su alma.