Capítulo 5: Calma antes de la tormenta

Creo ya haberles explicado como las mañanas en Kuoh se llevaban a cabo, las aves y la luz del sol, una forma hermosa de despertar, razón por la cual Ise había tomado la decisión de dejar las cortinas abiertas para poder ver el paisaje cada mañana, pero hoy algo era diferente, sentía un peso extra en los pies de su cama, al estar medio dormido pudo apenas distinguir una silueta que se encontraba sentada y bloqueaba la vista del paisaje.

Ise levanto un poco la cabeza y se refregó los ojos, entonces pudo ver de qué se trataba, en primera instancia le provoco un vuelco en el corazón, pero se relajó al recordar lo que había sucedido el día anterior.

Por un momento deseo quedarse en esa posición, observándola sin que ella se diera cuenta, pero debía ir a la escuela, por lo que tuvo que levantarse para quedar sentado en la cama.

-Oh Ise, lamento haberte despertado-. Rias era aquella persona que se encontraba en la cama de Ise, ya tenía el uniforme escolar puesto, al ver que Ise estaba despierto decidió recibirlo al nuevo día con una gran sonrisa.

-No lo hiciste, tranquila, ¿desde cuándo estas ahí?-. Pregunto el castaño mientras estiraba los brazos, le costaba acostumbrarse a que Rias pasara de odiarlo a que fuera sumamente cariñosa con él, pero no se iba a quejar.

-Llegue aquí hace 10 minutos, quería despertarte pero al ver que dormías tan tranquilo decidi esperar un poco-. Dijo la pelirroja, la luz del sol en su rostro combinada con la bella sonrisa dejaban una gran imagen a Ise, estaba deslumbrado.

-O-oye, yo creí que para esta hora ya te habrías ido, los días anteriores tú ya no estabas aquí-.

-Bueno, la verdad estaba tratando de evitarte, pero ya no tengo ninguna necesidad, ¿verdad?-. Esas palabras llenaban a Ise de felicidad en su corazón, le alegraba saber que aunque tendría que levantarse para desayunar podría disfrutar de esta nueva faceta de Rias el resto de los días, por lo que asintió con mucho gusto.

Ise se levantó de la cama y abrió la puerta del baño, estaba a punto de quitarse la camisa que usaba para dormir cuando se dio cuenta de un pequeño detalle. -Oye, no es que me esté quejando de este momento que compartimos, pero necesito prepararme para la escuela-.

-¡Oh!, lo siento, te espero abajo para desayunar-. Dijo Rias mientras se retiraba con una sonrisa.

Ise rio, se sacó la camisa y cerró la puerta del baño, pero por fin cosas buenas estaban sucediendo.

Zeoticus tomaba su café como en cada mañana, lo acompañaba de su fiel sándwich de atún y el diario de todos los días, pero algo que no iba con la rutina era ver al par de adolescentes frente a él en la mesa, y es que Rias trataba de alimentar a Ise con una cuchara desde un plato de cereal con leche.

-Vamos Ise, di ah-. Decía la pelirroja con la cuchara en la mano, e Ise con una gota de sudor cayéndole de la cabeza obedecía sin resistirse.

Zeoticus simplemente sonreía satisfecho, había deseado verlos así desde que Ise había regresado, sentía alivio de no haber tenido que esperar mucho, casi podía verlos con 10 años menos.

-Rias, disfruto esto tanto como tú, pero a este paso vamos a llegar tarde-. Dijo Ise.

-Ooh-. Se quejó Rias haciendo pucheros, algo que casi mata de ternura a Ise. –Bueno, supongo que tienes razón-. Dijo sonriendo y limpiando su boca con una servilleta.

Ise siguió comiendo solo y apresurado, se despidió de Zeoticus y Grayfia y subió a su auto…. Con Rias en el asiento del copiloto.

-Vaya, este auto esta genial, ¿Quién dices que hizo este trabajo tan bueno?-. Pregunto Rias mientras Ise salía de la cuadra.

-Saji, Genshiro Saji, mi mejor amigo-. Dijo Ise.

-Supongo que debo pedirle perdón a él y al otro chico por lo de hace unas noches-. Dijo Rias, Ise no se opuso a la idea, de cualquier forma Rias debía hacerlo.

-Pues hoy es tu día de suerte, porque me los llevo a la escuela cada mañana-.

Para que hablar de la cara de Saji y Vali cuando vieron a la pelirroja, además que todo el camino fue increíblemente incómodo para ambos, pero Rias e Ise charlaban con tanta naturalidad como carisma.

-Oye Saji, tú lo conoces mejor, ¿no que ella lo odiaba?-. Pregunto Vali al rubio, pero este estaba tan confundido como él.

-Estoy igual que tu viejo-. Dijo Saji.

La llegada a la escuela de los chicos fue lo peor de todo, cuando todos vieron que el nuevo alumno traía a la princesa de Kuoh en su auto se volvieron locos, especialmente luego de lo que Rias hizo al bajar de este.

-¿R-Rias, que estás haciendo?-. Dijo Ise nervioso al ver como Rias sostenía su brazo y se arrimaba mucho a él.

-¿De qué estás hablando?, solíamos hacer esto siempre de niños y a ti no te molestaba-. Dijo la pelirroja abrazándolo aún más.

-Pero ya no…. Olvídalo-. Dijo Ise resignándose y causando la envidia general en los alumnos, pero sobretodo de cierta chica de cabello azul, quien miraba con algo de rencor a Rias, decidió alejarse para así no ser descubierta, pero tendría que hacer algo al respecto, muy pronto.

Luego de que el timbre señalara el inicio de las clases, Ise por fin se pudo zafar de Rias, no sin antes tener que acompañarla todo el camino hasta su salón.

-Vaya, es como si los últimos años no hubieran pasado, pero bueno, así es como recordaba a Rias, y así es como deseaba volver a estar con ella-.

-Oye, ¿con quién hablas tanto?-. La voz de su compañera de clase los saco de sus pensamientos en voz alta.

-Oh, nada Kiryuu, solo creo que he tenido buena suerte, eso es todo-. Dijo Ise.

-¿Ah sí?, ¿acaso eso tiene algo que ver con el hecho de que tú y Gremory han estado tan juntos y apegados desde hoy en la mañana?-. Dijo Kiryuu con la intención de molestarlo, pero a Ise no le molesto en lo absoluto.

-Sí, podría decirse que es eso-. Dijo con la mirada perdida y con una sonrisa.

-Vaya, realmente esa chica significa algo para ti, ¿pero aun no tengo claro cuando fue que se conocieron?, porque nadie se lleva así de bien con solo 3 días de conocidos-. Las palabras de Kiryuu hondaron en la mente del castaño, no creía que fuese buena idea decirle que de hecho vivían juntos, muchos mal entendidos se generarían a base de eso, por lo que solo opto por contar la verdad a medias.

-Pues ella y yo nos conocíamos desde niños, pero tuve que irme a vivir lejos durante unos años, ahora tratamos de recuperar nuestra amistad-.

Ooh, ya veo-. Dijo la castaña, pero su mirada se transformó en una juguetona y traviesa. -¿Y ella te gusta Hyodo?-.

-¡¿Qué?!-. Exclamo el castaño, provocando que todos sus compañeros y el maestro se giraran a observar la situación, y es que Ise casi se cae de la silla ante la repentina pregunta.

-¿Qué rayos sucede ahí señorita Kiryuu?-. Pregunto el maestro molesto, la castaña solo reía mientras Ise se recuperaba de lo repentino de esa pregunta. –Por favor compórtese, usted es la delegada de la clase, debe dar el ejemplo-.

-Jajaja, si maestro, me disculpo por eso-. Dijo Kiryuu aun tratando de calmar su risa.

La clase siguió de una manera muy incómoda para el castaño, dado que ahora Kiryuu lo observaba atentamente mientras él se torturaba mentalmente. Para su alivio termino recibiendo un mensaje en el celular de parte de Vali.

-Kiba quiere que nos reunamos en la azotea de la escuela, debemos planificar lo del concurso, nos vemos allí-.

Vali.

Así que usando eso como excusa Ise se fue a toda velocidad cuando el receso llego, más que nada para evitar más preguntas incomodas por parte de Kiryuu.

Mientras tanto en el techo de la escuela, nuestros protagonistas discutían temas de la juventud varonil.

-Así que podría decirse que estoy interesado en ella, pero al contrario de lo que los demás creen, no tengo ninguna experiencia con las chicas-. El dueño de aquellas palabras era Kiba, quien exponía sus problemas a sus amigos como cualquier otro adolecente de su edad.

-Supongo que ser guapo no significa necesariamente ser un experto en mujeres, pero al menos tu situación es algo más sencilla que la mía-. Dijo Saji, observando el cielo azul del medio día.

-¿Por qué lo dices?-. Pregunto Kiba a Saji.

-Porque Shinra-san a pesar de ser tan callada como la presidenta Sona al menos es alcanzable, bueno, al menos para alguien como tú-. Dijo el rubio mientras se rascaba la nuca.

-Sigo sin entender cómo fue que te enamoraste de ella tan rápido, la conocimos hace 3 días viejo-. Dijo Vali algo sorprendido de como Saji se expresaba.

-Así es el amor Vali, al menos así lo ha sido siempre para Saji-. La voz de Ise se hizo presente en el lugar, los otros 3 jóvenes se voltearon para ver al castaño acercándose a ellos, pero antes de que llegara Kiba lo tomo de los hombros, sorprendiendo y asustando al castaño por ser tan repentino.

-¡Ise-Kun, gracias!, ¡gracias por reconciliarte con la presidenta Rias!, ahora todo debería ser más sencillo-. El castaño reía nervioso mientras Saji y Vali veían incomodos la escena.

-Bueno, me alegro de que te haga feliz-. Dicho esto Kiba lo soltó e Ise prosiguió. -¿Qué es lo que querían decirme?-.

-Sairaog-san me dijo que hoy nos conseguiría un profesor para representar, dijo que para las 6 debemos estar todos en la universidad, excepto tu Ise-kun-. Dijo Kiba.

-¿Yo no?, ¿Por qué no?-. Pregunto Ise.

-Le enviamos un mensaje a Sairaog diciéndole como estaban las cosas contigo y Gremory, eso al parecer lo alegro, así que nos pidió que te dijéramos que debes mantener a la pelirroja lo más lejos posible de la universidad mientras estamos ahí-. Dijo Vali.

-¿Mantenerla alejada?-.

-Sí, invítala a salir o algo así, actualicen estos últimos 10 años de ausencia-. Dijo Saji, sin dejar de mirar hacia cierta oficina, en donde cierta chica de lentes y cabello negro observaba unos documentos en un escritorio.

Ise se puso visiblemente nervioso, no había invitado a una chica a salir….. Al menos no durante los últimos años. Incluso si esta era Rias y las cosas se habían vuelto mejores.

-Bernitz y la presidenta deben verse lo menos posible si queremos hacer que se separen, tu cooperación es vital-. Dijo Kiba

-Bien, estoy algo nervioso, pero quiero que constatemos algo, una especie de plan a seguir, no quiero hacer esto de improviso, lo primero fue formar una banda, ¿y ahora qué?-.

Los otros 3 se quedaron pensando, Ise tenía razón, ¿Qué se supone que harían luego?. Kiba, Saji y Vali trataban de formular algo en sus mentes.

-Pues….. creo que si nosotros y Amano-san estamos ocupados en la banda, deberíamos hacer que Sairaog-san investigue a Bernitz mientras el…. Pasa tiempo con…..-.

Ise sintió como sus sentidos se ponían en alerta. -¿Kiba, que es lo que se supone que propones?-. Dijo con sospecha y preocupado.

-Sinceramente….. Creo que la mejor forma de atrapar a Bernitz es con las manos en la masa-. Dijo Kiba algo temeroso, y con razón ya que la cara de Ise era de ira total.

-¡No puedo permitir eso Kiba!, ¡Debe haber otra manera! un Iracundo Ise.

-Ise cálmate, si lo que hemos escuchado hasta ahora es verdad esa es la mejor manera, los abogados del tal Loki siempre se deshacen de las demandas de las chicas que son afectadas, debemos evitar eso, ¿y qué mejor forma de lograrlo que con pruebas?-. Dijo Saji tratando de calmar a su amigo, queien se encontraba conflictuado apoyado en una baranda mientras observaba con impotencia al patio, odiaba admitirlo, pero pensándolo bien no era una mala idea.

-Oye, sé que puede ser difícil, pero Gremory esta con ese sujeto por algo, aprovecha que saldrás con ella y trata de averiguar algo al respecto, ¿Por qué de todos los profesores se volvió exclusivamente la representante de Bernitz considerando su reputación?-. Dijo Vali al castaño.

-Bien, debemos planear esto bien, háganme saber cómo les fue en la universidad, le preguntare al Tío Zeo si es que pueden venir a la casa, debemos ensayar la canción con la que nos presentaremos al dicho concurso-. Dicho esto Ise se fue, no muy contento con la situación.

-¿Creen que sea lo mejor?-. Pregunto Saji.

-A mí tampoco me agrada la idea de ese sujeto aprovechándose de la presidenta, pero si obtenemos pruebas de ello podremos evitar que haga lo mismo con otras chicas-. Dijo Kiba.

-Por cierto Kiba-. Dijo Vali, llamando la atención del rubio. –Sera mejor que encontremos un lugar para ensayar propio, comienza a pensar en alguna forma de llevar tu batería para cuando lo encontremos-. Kiba asintió, la idea de participar en un proyecto así lo emocionaba.

En la universidad de Kuoh las cosas no eran mucho más diferentes que en la academia, los alumnos aprovechaban sus horas de descanso entes de la clase que les correspondía, algunos charlaban con sus amigos, otros tomaban una siesta bajo la sombra de algún árbol, y otros se dedicaban a buscar a algún maestro para resolver alguna duda. Este era el caso de Sairaog, quien buscaba desesperadamente a cierto maestro, a su lado estaba Yuma, quien por ahora era el miembro más importante de la banda, ya que era la única miembro que estudiaba en la universidad.

-Oye Sairaog, ¿a quién buscamos exactamente?-. Pregunto Yuma, quien caminaba algo aburrida junto a Sairaog.

-A la única persona que se atrevería a ayudarnos en nuestro plan, cualquier otro creería que se trata de un suicidio, enfrentarse a Bernitz es cosa seria-. Dijo el joven con un semblante serio.

-¿Por qué dices que es el único que puede ayudarnos?, ¿acaso no hay otros maestros?, ¿no que el mismísimo hermano de la chica Gremory es maestro aquí?-.

-No podemos pedirle ayuda a Sirzechs, al parecer él no está enterado de todo lo que Rias ha estado haciendo, y de ser así, no quiero ser yo el detonante de un conflicto aun peor, como ya dije antes, no voy a llegar a casa de mis tíos a armar un lio sin tener pruebas-. Yuma y Sairaog giraron en un pasillo y caminaron unos cuantos pasos antes de parar en frente de una puerta que decía, "Laboratorio de ciencias". –En cuanto a lo del suicidio, eso es porque todos los maestros que se inscriben en la competencia lo hacen sabiendo que perderán, nadie más nos va ayudar si les decimos que nuestro principal objetivo es derrotar al idiota de Bernitz-.

Dicho esto, Sairaog abrió la puerta, dejando a Yuma y al mismo entrar en la habitación, dentro de ella se encontraban instrumentos científicos de todo tipo, Físicos, Biólogos, químicos, etc. Cuando ambos ya estaban en la habitación se dieron cuenta que no había nadie.

-¿Dónde demonios….?-. Sairaog no pudo terminar de decir nada cuando de pronto y sin previo aviso una silueta paso de arriba hacia abajo, cayendo estrepitosamente contra el piso, ambos jóvenes quedaron con una gota de sudor recorriéndoles la frente.

-¿S-si?, ¿se les ofrece algo?-. Dijo el hombre se levantaba del piso con las manos en la espalda tratando de aliviar el dolor de la caída.

Yuma, quien incrédula miraba con muy poca fe al hombre frente a ella dijo. -¿Este es tu súper plan?-.

-Es el único capaz de ayudarnos-. Dijo Sairaog, quien a pesar de defender al hombre, tampoco estaba muy convencido del todo, pero como dice el dicho, "en tiempos desesperados, medidas desesperadas".

-Disculpe señor…. ¿Bael?, pero no han contestado a mi pregunta, ¿Qué es lo que se les ofrece?-.

-Venimos aquí porque queremos su apoyo, maestro Ajuka-.

Ise se torturaba mentalmente, no tenía idea de que decir, ni en que tono debía hacerlo, o como hacer si Rias llegaba a rechazar su propuesta, había pasado mucho tiempo desde que había invitado a una chica a Salir, y las posibilidades no desaparecían de su imaginación.

El castaño caminaba a través de los pasillos de la zona de los terceros años, se maldecía internamente de su suerte, ya que como aun no encontraba a Rias debía suponer que esta se encontraba en su salón, lo que de por significaba que estaría rodeada de todas sus amigas y sus compañeros de clase.

Incluso debía lidiar con las miradas de hostilidad de quienes lo reconocieron como el hombre que había llegado junto a su preciada Rias-oneesama.

-Me siento intimidado-. Dijo un cabizbajo Ise en voz baja, pero el sentimiento era fuerte.

Cuando logro llegar a la puerta pudo ver como un gran grupo de estudiantes se encontraban reunidos alrededor de unas mesas, Ise tuvo que suponer que Rias se encontraba en medio del tumulto, tal vez podría hacerla salir del salón y así decírselo con más privacidad, sin embargo luego de ver su reloj se dio cuenta de que el recreo casi se acababa, no tenía opción, debía ser valiente y hacerlo frente a todos. Armándose de valor, Ise dio paso dentro de la sala, tratando de ignorar las miradas de hostilidad de la población masculina.

-¡R-Rias!-. Dijo Ise con voz firme, llamando la atención de todas las personas presentes, también provocando que el gran tumulto se dispersara lo suficiente como para que la pelirroja fuera visible para el castaño.

-¿Ise?, que bueno verte por aquí, ¿necesitas algo?-. Dijo Rias sonriendo, junto a ella estaba Akeno, quien observaba con atención la interacción entre ambos jóvenes.

-Así que era cierto, ambos han hecho las paces, espero que sea para mejor-.Pensó Akeno, ya que Rias había estado hablando con ella al respecto.

-B-bueno, la verdad quisiera saber….. Si es que es posible…-. Ise se detuvo, trataba de encontrar las palabras adecuadas para que no fueran muy obvias sus intenciones.

-¿Posible…..?-. Dijo Rias, tratando de que Ise siguiera con lo que queríadecirle.

-Que me…. Acompañaras después de la escuela, y así poder hablar de manera más privada, mientras comemos algo-. Ise trato por todos los medios posibles que las cosas no fueran tan evidentes, y casi lo logra.

Casi.

-¿Me estas invitando a salir?-. Pregunto Rias confundida, lo que dejo congelado al castaño y a todas las personas presentes.

-Y-yo, yo….- La inspiración y valentía que había recolectado Ise se había perdido en un segundo, las miradas fijas de todos lo comenzaron a desesperar, el nerviosismo se lo comía vivo, y todo lo que deseaba en su mente era salir de ahí ya, por lo que simplemente dejo que su instinto se hiciera cargo de la situación. –Sí, te estoy invitando a salir Rias-.

El estruendo de sorpresa no se hizo esperar, Ise quien luchaba contra todo su sistema interno para no desmayarse de la vergüenza esperaba la respuesta de la pelirroja. Rias por otro lado no esperaba tal pregunta por parte de Ise, y Akeno solo observaba perpleja, Rias le había comentado que las cosas entre ambos ya se habían resuelto, y pensar que hace solo 2 días lo odiaba profundamente y ahora sonreía cada vez que hablaba de él.

-Pues, la verdad tenía planes para después de la escuela, pero no eran algo tan importante, si quieres podemos hacerlo-. Dijo Rias, aliviando la presión de Ise y desatando la envidia de los hombres de los alrededores.

-Gracias, te espero en la salida entonces-. Dijo Ise sonriendo y saliendo de aquel ambiente hostil lo más rápido que podía.

Para Rias la situación fue algo inesperada, pero por lo menos tendría tiempo de ponerse al día con Ise, por lo que sonrió para sus adentros mientras la campana de la escuela sonaba.

-¿Esto es una broma?-. Aquel hombre joven de cabello y ojos verdes observaba fijamente a Sairaog y a Yuma, quienes no tenían ni una pizca de humor en su rostro. Ajuka Astaroth era mejor conocido como el maestro de ciencias, aquel que cometía locuras todos los días con sus experimentos y sus prototipos tecnológicos, caía mejor en el adjetivo de "científico loco" con su bata blanca y sus anteojos, nunca mejor dicho tomando en cuenta que había caído del techo hace solo unos segundos, en su espalda tenía una especie de jet pack, que obviamente había fallado en su tarea.

-No maestro, esto no es una broma o algo parecido, esto es algo autentico-. Dijo Sairaog.

Ajuka sobo su sien y quito el jet pack de su espalda. -¿Por qué querrían tenerme a mí como su maestro en la competencia?, ¿ya no había nadie más?-.

-Sí algo parecido a eso, pero le prometo que usted es el indicado para nuestro problema maestro Ajuka, solo usted-.

-¿Y cuál es su problema exactamente?, no sé nada de música, y aunque la supiera…..- Ajuka tomo una pausa para sentarse en una silla junto a su escritorio. –Jamás podrían ganar, no contra Bernitz-. Ajuka había pronunciado el nombre de Bernitz con gran rencor.

-¿Y si alguien ganara?, ¿y si alguien por fin acabara con su hegemonía?-. Dijo Yuma, haciendo que Ajuka levantase su cabeza para observarla fijamente, se sintió extrañado, ella se parecía mucho a….

-Oye niña, me recuerdas a alguien, ¿tus padres viven aquí?-. Pregunto Ajuka.

-No maestro, ellos viven en Osaka-. Respondió Yuma.

-¿Cualquier tipo de familiar?-. Volvió a preguntar Ajuka.

-La verdad, vivo con mi tía Penemue aquí en Kuoh-. Bingo, esa era la razón del parecido, pero a Ajuka parecía habérsele salido un componente dentro de su cabeza, ya que no podía decir una palabra.

-E-eres la s-sobrina de Penemue-. Dijo apenas Ajuka.

-Sí, soy su sobrina, ¿algún problema?-. Dijo una confundida Yuma.

Ajuka se quedó pensando, esto cambiaba su perspectiva tajantemente, ¿pero valdría la pena?, solo había una manera de saberlo.

-Cuéntenme su plan-.

La hora de clases que sigue a la de almuerzo debe ser la más tediosa y agotadora de la escuela, el cansancio es horripilante, y la concentración es prácticamente nula. Saji luchaba con todas sus fuerzas él no caer dormido, las clases de poesía jamás fueron de su agrado, no importa cuanto lo intente, jamás llega a entenderla.

Así que el pobre dependía de su botella de agua para obtener la energía que lo llevaría a través de la clase, pero esta no duraría para siempre, de hecho esta ya se estaba acabando y si no seguía consumiendo líquidos caería dormido inevitablemente.

-Maestra, ¿podría ir a buscar más agua al baño?, por favor-. Dijo el rubio levantando la mano, su rostro era tan lamentable que la maestra no tuvo más remedio que aceptar, así que Saji salió rápidamente provocando risa en Kiba quien lo observaba desde su asiento.

Luego de haber llenado su botella y lavado su cara bien para despertar, Saji regresaba a su salón, aun le quedaban 30 minutos para la salida de clases, no sería fácil aguantar, pero al menos podría llegar a su casa a descansar. Justamente cuando iba pasando junto a la oficina del consejo estudiantil pudo escuchar un par de voces charlando.

Dentro de la oficina se encontraba Sona y Rias, Rias quiso poner al día a Sona de toda la situación para con Ise.

-Ya veo, así que todo eso es lo que ha estado pasando, tardaste mucho en decírmelo Rias-. Dijo Sona recriminando a su amiga, quien apenada se sobaba la nuca.

-Lo lamento Sona, la verdad he estado muy ocupada estos días-. Dijo la pelirroja.

-Bueno, la verdad no quisiera mantenerte alejada de asuntos tan importantes con mis problemas, pero no te preocupes, ya encontraras la forma de compensármelo-.

Rias rio nerviosa, no se había dado cuenta de había estado ignorando a sus más cercanos, incluidos los miembros de su club y su mejor amiga Akeno, realmente debería arreglar las situaciones de sus cercanos, por ahora la prioridad era Ise, esos 10 años debían ser recuperados inmediatamente, aun si debía dejar al margen….. Otros asuntos.

-¿Ustedes están seguros de todo esto?, ya que no solo quieren ganarle el concurso a Bernitz, sino que también quieren desenmascararlo y demostrar todos sus abusos-. Dijo Ajuka sin estar del todo convencido.

-Sí, ese es plan, al menos en su versión simple-. Dijo Sairaog, quien se encontraba de brazos cruzados en una esquina de la habitación, junto a él se encontraba Yuma quien masticaba goma de mascar.

-Si acepto ayudarlos, y no significa que lo he hecho, pero de ser así, ¿Por qué pidieron mi exclusiva ayuda?-. La pregunta de Ajuka puso nervioso a Sairaog, se la esperaba, pero no estaba necesariamente listo para responderla, respiro profundamente y respondió.

-Soy primo de Sirzechs, tengo entendido que él es un buen amigo suyo-. Ajuka asintió en silencio, para que así Sairaog continuase. –Un día de visita en casa de mis tíos, oí sin intención una conversación entre Sirzechs y Grayfia-san, su esposa-. Las palabras de Sairaog comenzaron a tornarse serias, el tema que estaba por tocar era delicado para Ajuka, y él lo sabía, pero debía continuar. –Aquella conversación era acerca de usted, me entere de lo que Bernitz le hizo cuando usted y Sirzechs estudiaban en esta misma universidad hace unos 8 años, y que tiene que ver con la tía de Yuma-. La mencionada miro con confusión y asombro al escuchar las palabras de Sairaog, mientras Ajuka se sentía afectado emocionalmente, su rostro pasivo y amable se tornó a uno de rabia y rencor.

Viendo esta situación, Sairaog decidió volver a hablar para calmar el ambiente. –Por favor comprenda que Sirzechs solo charlaba con su esposa, el jamás divulgaría algo tan personal a todo el mundo así como así-.

Pero la paciencia de Ajuka se había acabado, todo provocado por recordar lo que aquel maldito la había hecho y termino perdiendo el control.

-¡lo sé, entiendo que no tenía malas intenciones, pero es algo que me afecto mucho, a tal punto que aún no soy capaz de superarlo!-. Dijo Ajuka con enojo, se sacó sus anteojos y los dejo sobre la mesa a su lado, sus ojos comenzaban a humedecerse, las lágrimas amenazaban con salir y Ajuka no quería ceder ante el llanto.

-Exactamente por eso estamos aquí maestro Ajuka, queremos ofrecerle una oportunidad de hacer justicia-. Dijo Sairaog poniendo su mano en el hombro de Ajuka.

-¿Y cuáles son tus motivos?, joven Bael-. Dijo Ajuka limpiando el líquido en sus ojos. -¿Por qué quieres atacar a Bernitz?, ¿Por qué no pedirle ayuda a Sirzechs en vez de a mí?-.

-Usted conoce a mi primo, el aún no se ha enterado de que Rias es representada por Bernitz, y Rias no dejara que él lo sepa hasta que la situación ya no sea sostenible-. Sairaog tomo los anteojos de la mesa, los limpio con un pañuelo de su bolsillo y se los ofreció a Ajuka, quien se los puso de inmediato. –Si le decimos esto a Sirzechs solo conseguiremos que se arme un lio gigante, enfrentara a Rias, provocando que ella entre en conflicto con él y su familia, ella se negara a dejar de ver a Bernitz y ganaran el concurso, luego Loki lo protegerá otra vez y la única que sufrirá las consecuencias será Rias-.

Ajuka pareció comprender lo que Sairaog le decía, tenía mucho sentido. –Quieres acabar con este problema desde la raíz-.

-Bernitz ganara el concurso, su ego se volverá más grande, conocerá a otra joven a quien manipulara sin escrúpulos, el ciclo se repetirá una y otra vez, si usted nos ayuda evitaremos que esto vuelva a pasar-. Sairaog le ofreció su mano a Ajuka para levantarlo de su silla, este acepto y terminaron ambos de pie. –Si usted nos ayuda, podrá vengarse de lo que ese hijo de puta le hizo-.

Ajuka pasó a observar a Yuma, los recuerdos dentro de su mente lo invadieron de manera espontánea, tal vez la venganza no le devolverá lo que perdió, pero al menos conseguirá que nadie más sufra como él.

-Estoy dentro-.

Saji sonrió al saber que por fin Sona había logrado charlar con Rias, su problema aparentemente se estaba resolviendo, por lo que simplemente decidió seguir con su camino, pero cuando volteo su rostro hacia al frente se encontró con la mirada fija de la vicepresidenta del consejo y mano derecha de Sona.

-¡Shinra-san!-. Dijo Saji asustado de habérsela encontrado de manera repentina.

-Saji-Kun, ¿Qué estaba haciendo en la puerta?-. Dijo Tsubaki mirándolo con sospecha.

-Y-yo solo e-estaba volviendo a mi salón después de buscar agua-. Dijo Saji levantando su botella como prueba.

Detrás de ellos la puerta de la oficina se abrió, dejando salir a Rias quien observo la escena con confusión pero sin detenerse a averiguar lo que pasaba, tras ella también salió Sona, quien sí que se quedó para saber lo que sucedía.

-¡Gen-kun!-. Dijo Sona al darse cuenta que el rubio estaba siendo interrogada por Tsubaki.

-Sona-san lo lamento mucho, yo solo estaba volviendo del baño-. Dijo Saji esperando a que Tsubaki lo dejase en paz.

-Tsubaki, déjalo en paz, espérame dentro de la oficina-. Dijo Sona casi como dándole una orden, por lo que la aludida no tuvo más remedio que obedecer, Saji suspiro con alivio, pero recordó al instante a su salvadora y los nervios volvieron de inmediato.

-Me alegro de encontrarlo aquí Gen-kun-. Dijo Sona con su característica clase y seriedad, pero en el fondo estaba nerviosa, le había demostrado su lado más débil a aquel chico, aquel que sorprendentemente decidió ayudarla sin conocerla, y que aún más sorprendente ella dejo que lo ayudase.

-¿A-A si?, ¿por-porque lo dice?-.

-Pues, porque quería agradecerte por haberme escuchado ayer, y….. También por haber mantenido en silencio todo lo acontecido-. Dijo Sona.

Saji sonrío, aquella confianza que lo había invadido el día anterior regreso sin más, lo que lo ayudo a seguir hablando sin tartamudear.

-No tiene por qué preocuparse, lo hice con gusto, me alegra ver que aparentemente todo se solucionó-. Dijo Saji.

-Bueno, aun no estoy segura de que todo se haya resuelto, pero me gusta creer que así es-. Sona acomodo sus lentes y siguió hablando. –La verdad no quisiera mantenerlo fuera de clase más tiempo, pero antes de que se vaya, la verdad….. Quisiera que viniera a mi oficina luego de que las clases terminen, quisiera devolverle el favor-.

Saji sintió como los nervios volvían un poco, la verdad no quería molestar a Sona, pero una parte de él quería volver a pasar tiempo con ella, por lo que termino diciendo….

-C-Claro, lo espero con ansias-. Dijo Saji retirándose lentamente y casi chocando con un basurero en el camino, provocando una ligera risa en Sona, quien volvió a entrar a la oficina, encontrándose con Tsubaki quien la observaba con una sonrisa maliciosa.

-Así que Gen-Kun ¿eh?, perece que le tiene bastante confianza-. Dijo Tsubaki tratando de burlarse de Sona.

-S-Si, es un buen chico Tsubaki, ¿algún problema?-. Dijo Sona tratando de ignorar a su amiga.

-Jamás la había visto tan apegada a un chico presidenta-. Dijo Tsubaki en un tono aún más burlón.

-Tsubaki, si tienes la valentía como para molestarme con un chico, deberías emplearla para ir a decirle a Kiba-Kun que estas enamorada de el-. Sin lugar a duda eso fue un golpe fuerte para Tsubaki.

-Está bien presidenta, ya no hablare sobre el tema-. Dijo Tsubaki derrotada.

-Así me gusta,-. Dijo Sona suspirando mientras tomaba asiento en su escritorio. –Bien, ¿Cómo te fue con las entrevistas?-.

Tsubaki le entrego una carpeta con nombres a Sona, quien la leyó con atención.

-Ellas fueron las candidatas para unirse al consejo, le sugiero que las considere-. Dijo Tsubaki.

Sona comenzó a leer cada uno de los nombres en voz alta. –Momo Hanakai, Ruruko Nimura, Tomoe Miguri, Reya Kusaka y….. Yura Tsubasa-. El último nombre le pareció extraño.

-Ella solicito ser la encargada de vigilar a los segundos años, al parecer tiene bastante iniciativa para ser una recién llegada-. Dijo Tsubaki, dejando a una pensativa Sona, necesitaba ayudantes dentro de su consejo puesto a que no podrían hacer todo ellas solas.

-¿Ningún hombre se presentó?-. Pregunto Sona.

-Pues, el alumno Rugal Garou mostro interés en formar parte del consejo, pero preferí consultarlo primero como usted-.

-Tsubaki, si queremos dejar de lado todos los problemas con la población masculina necesitamos tener hombres colaborando con nosotras, entrevistaste a todos ellos así que dime, ¿tienen tu aprobación?-. Pregunto Sona.

-Así es presidenta, todos ellos tienen las características necesarias-.

-Bien, todos están aceptados, incluyendo a Rugal-kun, pero creo que necesitamos a uno más-. Dijo Sona.

-¿Alguien más?, ¿pero quién?-. Pregunto Tsubaki con confusión.

-Sí, alguien que sea parte de la nueva camada de héroes de la academia, ¿Qué tal si convencemos a Gen-Kun de que se nos una?-. Tsubaki volvió a querer molestar a Sona, pero antes de que pudiera decir algo fue interrumpida. –Como digas algo al respecto te enviare personalmente a que reclutes a Yuuto Kiba-.

Esas palabras terminaron por dejar a Tsubaki callada y derrotada por segunda vez, así que simplemente se resignó con un "Si presidenta".

Ise decidió llevar a Rias al mismo lugar al que Yura lo había invitado, era un recinto bastante bueno a su parecer, y le alegro saber que apenas entro Rias opino lo mismo. Luego de sentarse y de que un camarero tomara sus órdenes los jóvenes comenzaron a charlar.

-Lamento la actitud de mis compañeros cuando fuiste al salón-. Dijo Rias a Ise, quien sonrío nervioso al recordar las miradas asesinas de aquellas personas.

-¿A si?, son lindos, deberían considerar ser los guarda espaldas del papa, matarían a cualquier amenaza con su mirada-. Dijo Ise, provocando una risa en Rias.

-Bueno Ise, ¿de qué querías hablar?-. Dijo Rias al castaño.

-Pues la verdad, no quería hablar nada en concreto, pienso que simplemente quería escuchar lo que habías estado haciendo durante mi ausencia-. Dijo Ise.

-Ooh ya veo, bueno, será mejor que tengas paciencia, ya que ha habido muchas cosas en mi vida en los últimos 10 años-. Dijo Rias sonriendo, mientras el camarero llegaba con los platos de comida. –Bueno, supongo que luego de que te fuiste las cosas en la casa cambiaron mucho-.

-Sabes, tengo el presentimiento de que esto te ocurre con muy poca frecuencia-. Vali llevaba casi a rastras a un aterrorizado Saji en dirección a la oficina de Sona, el rubio peleaba por su vida tal como si lo estuvieran llevando a un matadero.

-¿Por qué lo dices?-. Pregunto Kiba, quien iba a un par de pasos más adelante.

-Porque si no, este galán de aquí no estaría tan nervioso-. Dijo Vali señalando con su mano libre al pobre rubio.

-¡Ya déjame en paz Vali, yo se llegar solo!-. Dijo Saji tratando de que el platino lo soltase.

-Claro que sabes cómo llegar, pero apenas te suelte correrás en la dirección contraria-. Dijo Vali, mientras Kiba observaba con algo de lastima pero muy divertido por la escena.

-¡Claro que no!, ¡maldición, jamás debí decirles de esto!-. Dijo Saji sin rendirse.

-Oye Kiba, podrías tocar la puerta, si suelto un poco a Saji saldrá huyendo-. Kiba rio y asintió con su cabeza, obedeciendo las palabras de Vali, un par de segundos pasaron hasta que la puerta se abrió.

-Sí, ¿necesitan al-?, ¡Yuuto Kiba!-. La chica que abrió la puerta resulto ser Tsubaki, quien termino tirando los libros que cargaba al suelo, llamando la atención de Sona de paso.

-S-si, lo siento, la ayudare de inmediato-. Dijo Kiba agachándose para recoger sus libros.

-N-no te p-preocupes, n-no fue tu culpa-. Dijo Una nerviosa Tsubaki.

-Vaya son muchos libros, ¿por qué no ayudas a Shinra con todo ese peso Kiba?-. Dijo Vali, viendo otra oportunidad de ayudar a sus amigos con el amor.

-Pues, la verdad no me molestaría-. Dijo Kiba, algo sonrojado. – ¿En dónde vive Shinra-san?-.

-Y-yo vivo e-en un vecindario como a 4 cuadras al norte de la escuela-. Dijo Tsubaki, Sona observaba toda la situación desde dentro de la oficina con una divertida sonrisa.

-¿Enserio?, yo vivo a 5 cuadras al norte, no será problema ayudarla-. Dijo Kiba.

-¡P-Pero!-. Tsubaki no pudo continuar cuando Vali comenzó a empujarla junto a Kiba.

-Vamos, no rechace la caballería de un hombre honorable-. Dijo Vali sonriendo.

Al final Tsubaki se resignó y acepto ir junto a Kiba, cuando estos ya se habían ido Vali volteo entonces a ver a Saji. –Tu turno campeón, suerte-. Dicho esto Vali se retiró del lugar.

Al salir se encontró con Azazel, quien estaba caminando hacia su auto, sintió curiosidad al ver a su "hijo" tan feliz.

-¿Qué te sucede Vali?-. Pregunto Azazel al platino.

-Creo que me convertí en celestina papa-. Dijo Vali sonriendo con maldad.

De vuelta en la cafetería, Ise y Rias reían con mucha fuerza con la anécdota que Rias contaba.

-Entonces de la nada se pone a llover, era de noche y yo me encontraba de camino a mi habitación desde el baño, cuando de pronto un relámpago ilumina todo desde las ventanas, el trueno que lo siguió casi me da un infarto, así que asustada corro a la primera habitación que encuentro, pero cuando estoy adentro veo a mi hermano y a Grayfia en lo que yo supongo que fue el concebimiento de Millicas-.

Ambos jóvenes volvieron a reír, al parecer Millicas hubiese nacido antes de no ser por Rias.

-jajaja, vaya, así que le temes a las tormentas, ¿Quién lo diría?-.

-Supongo que así fue, Jajaja-. La risa se prolongó unos segundos más hasta que Ise se detuvo, la sonrisa en su rostro se transformó lentamente en una mueca.

-¿Qué te sucede Ise?-. Pregunto Rias preocupada.

-Es solo que… hubo tanto que no debí haberme perdido, tantas cosas que sucedieron y que debí estar presente en todas ellas-. Rias intuyo donde se dirigía la conversación, así que lo único que se le ocurrió hacer fue tomar la mano de Ise para que se sintiera mejor. –Rias, yo de verdad lamento haberme ido y dejarte sola, hubieron noches en donde no podía dormir porque me atormentaba la idea de haberte abandonado-.

-Eso ya no importa, volviste y resolviste todo el malentendido, y aquí estamos, tan unidos como cuando éramos niños, y eso jamás va a cambiar otra vez-. Los ojos de ambos jóvenes se encontraron, los azules ojos de Rias y los ojos marrones de Ise, un sentimiento extraño se generó en los ojos de ambos, casi parecían estar en un trance, y hubieran seguido así de no ser por…..

-Disculpen jóvenes-. La voz del camarero que los había atendido los saco de su profunda concentración, casi dando un salto de la impresión Rias respondió.

-¿Si?-. Dijo la pelirroja algo exaltada.

-Su cuenta-. Dijo el hombre dejando el objeto en la mesa y retirándose.

Un silencio incomodo se generó en el lugar, ambos habían sentido este extraño sentimiento surgiendo en su interior, ¿Qué es lo que sería eso?, pero bueno, Ise aun debía averiguar cuando fue que Rias conoció a Bernitz, por lo que debían continuar.

-Está muy bueno Sona-san, gracias-. Saji bebía el café que Sona había preparado.

-Me ayudaste más de lo que crees, esto es lo menos que podía hacer-. Dijo Sona mientras tomaba asiento en la silla de su escritorio.

-Pues, aun así creo que está siendo demasiado amable, pero me alegra ver que mi ayuda le hizo bien-. Dijo Saji tomando otro poco de café.

Sona observaba al rubio, sin duda era un buen chico, no era como los pervertidos de las demás clases, eso pudo comprobarlo cuando detuvo al par de idiotas que atacaron al club de kendo, pero le quedo aún más en claro con sus acciones del día de ayer, era cosa de solo pensarlo, él no la conocía, había llegado hace solo unos días y sin embargo hizo todo lo posible para que ella dejara de llorar.

-Oye, ayer dijiste que también tenías un problema con un familiar cercano, tal vez no quieras hablar de ese asunto, pero de lo contrario, yo quisiera escucharte y ver si puedo ayudar en algo-. Las palabras de Sona hicieron eco en la mente de Saji, era un tema delicado en su vida personal, pero si ella había tenido la confianza de contarle algo tan íntimo como era el tema de su padre, él se sentiría mal si no hiciera lo mismo.

Saji se levantó de su silla, sobo su frente y suspiro, necesitaba fuerza para contar si situación a alguien más, cuando por fin se sintió preparado volvió a sentarse, miró fijamente a Sona y comenzó a narrar.

-Hace casi 12 años mis padres entraron en una fuerte crisis económica, una que casi nos deja viviendo en la calle, hubiéramos seguido empeorando de no ser por la ayuda de mi abuelo, el padre de mi padre, quien desde pequeño quiso inmiscuirse en como mis padres me criaban, papa siempre se había negado a recibir la ayuda de nuestro abuelo, pero en la situación en la que nos encontrábamos la ayuda era necesaria, así que él se ha hecho cargo de nuestra situación económica durante todos estos años, pero mi abuelo le dijo mi papa que dejaría de hacerlo a menos que para los 20 años consiga casarme-.

La cara de Sona se transformó en una de angustia total, ¿Qué clase de abuelo es ese?, ¿Cómo puede estar dispuesto a dejar a sus hijos en la calle?

-¿Cómo?, ¿Por qué tu abuelo haría eso?-. Pregunto Sona sin poder creer lo que Saji decía.

-Mi abuelo se crio en un antiguo clan de las antiguas familias japonesas, según él, si el hijo de una familia no consigue esposa para los 20 años, el será abandonado por el clan, mi padre abandono el clan cuando tenía esa edad, ya que se negó a casarse solo para poder subsistir, tampoco ayudo el hecho de que mi abuelo era el líder del clan, por lo que la relación entre ambos no ha sido nunca la mejor, mi padre me ha dicho que no debo preocuparme, pero no puedo evitar pensar lo que pasara si es que el abuelo nos deja de dar su apoyo-.

Cada quien está sufriendo sus propios calvarios, y todos desean superar sus problemas, pero no será fácil, por ahora las cosas parecen estar a punto de llegar a su desarrollo, Ise descubrirá las razones de Rias para unirse a Bernitz, Saji desea cumplir con la voluntad de su abuelo, Rias recupero a la persona que más quería….. Pero ¿de verdad las cosas serán igual que antes?.