Resumen: Papillon por fin obtuvo los Miraculous de Ladybug y Chat Noir, y utilizó su deseo para cambiar la realidad. Marinette despierta en un nuevo mundo que el villano creó en su lugar, y tiene que enfrentar las consecuencias de su derrota.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la tercera temporada
CIEN DÍAS
CAPÍTULO 2
Apartamento de la familia Dupain-Cheng
Al mismo tiempo
Marinette cayó de rodillas al suelo con lágrimas en los ojos al caer en cuenta de lo que había sucedido. No era un sueño, sino una pesadilla que se había vuelto realidad: Papillon había vencido.
Además de sus recuerdos de su vida real, algunas memorias de su nueva vida comenzaron a fluir en su mente. Recordó haber asistido al funeral de su madre tres años antes. Recordó haber usado su vestido negro y su cabello recogido en una sola coleta, rodeada de sus abuelos paternos, Roland y Gina. Su padre había llegado ebrio a la mitad de la ceremonia, con un aspecto horrible. No recordaba a sus amigos ahí, sino solamente había visto a una chica aunque no estaba muy segura de quien había sido. No estaban Alya, ni las chicas o Adrien. Cerró los ojos sin poder recordar mucho más.
La puerta del apartamento se abrió, y Marinette dio un respingo de sorpresa, tropezando y cayendo sobre el sofá. No se imaginaba quien podía ser para llegar y abrir la puerta tan fácilmente. Cuando se volvió, la chica se sorprendió al ver que era su abuela.
-Nonna Gina- dijo Marinette volviéndose hacia ella con ojos llorosos.
-Awwww, Marinetta- dijo la abuela acercándose a ella y abrazándola- ¿porqué estás triste, bambina? ¿Otra vez el colegio?-
Marinette abrazó la cintura de su abuela y dio rienda suelta a su llanto. Todo eso era su culpa. Su madre había muerto y su padre estaba completamente desolado, y todo era culpa de ella. Si tan solo hubiera protegido mejor su Miraculous de Papillon, si tan solo hubiera sido más fuerte…
-Ya, ya…- dijo la nonna Gina, interrumpiendo sus pensamientos, mientras que soltaba a su nieta y le revolvía el cabello- tengo algo que quizá pueda alegrarte, Marinetta. Tus amigos vinieron a verte. Eso es lindo, ¿no?¿Quieres verlos?-
Marinette se volvió hacia ella con enormes ojos y asintió, limpiándose los ojos con el dorso de su mano y poniendo una expresión tranquila.
-Sí, mamie- dijo la chica, pensando que la animaría ver a Alya y a las chicas visitándola en casa. Había pasado por tanto, había tenido tanto miedo. No sabía que había sido de ellos, o de Chat Noir…Adrien. No sabía tampoco que había sido de Tikki.
La abuela la evaluó con la mirada y asintió, abriendo la puerta del apartamento.
-Será mejor que todos suban a tu habitación, Marinetta- añadió Gina en voz baja, borrando su sonrisa y mirando de reojo la habitación principal- tu padre… bueno, digamos que no es un buen día-
La chica asintió seriamente y se volvió hacia la puerta, esperando con ansias ver a su mejor amiga. Sabía que, si bien no podía decirle a Alya lo que sabía, al menos su apoyo sería importante.
Pero para sorpresa de Marinette, no fue Alya sino Kagami quien entró al apartamento de los Dupain-Cheng, esbozando una expresión mortificada mientras se lanzaba a abrazar a la chica. Marinette se tensó ante ese extraño abrazo. ¿Quién era esa mujer y qué había hecho con Kagami? A pesar de que parecían físicamente ser la misma persona, era como si la chica hubiera sido suplantada por otra idéntica. Tenía esa sonrisa cálida que Marinette había visto en Kagami en contadas ocasiones, y su atuendo no era para nada el de la japonesa. Una parte de ella pensó que madame Tsurugi sufriría un infarto de la impresión al verla vestida así.
Kagami vestía una blusa blanca con la silueta de Jagged Stone, con una falda color azul y leggins negros. En su cintura estaba atada una sudadera roja con negro. Lo único consistente con su atuendo eran sus tenis rojos. Su cabello era un poco más largo que como lo usaba normalmente, con las puntas teñidas de rojo brillante.
-Marinette, ¿cómo estás?- dijo Kagami separándose de ella, sus ojos fijos en el rostro de la chica como si quisiera leer su alma- ¡estábamos muy preocupados después de que vimos que Rose se te acercó!-
-¿Uh?¿De qué hablas?- dijo la chica confundida, pero Kagami no la escuchó. Puso su dedo índice sobre su mejilla, y vio que tenía una lágrima.
-¿Qué fue lo que te hizo esta vez?¿Te hizo llorar? ¡Dime, porque la voy a matar!-
Marinette estuvo a punto de detenerla, pero en vez de ello una mano se posó en el hombro de la japonesa, y fue cuando notó que no solo ella había ido a verla. Detrás de Kagami, sonriéndole tímidamente, estaban Marc y Nathaniel. Respiró aliviada. Esos dos se veían bastante más normales.
-Tranquila, Kagami, no tienes que alterarte- dijo Marc en voz baja, dándole unas palmadas en el hombro a la chica- deja que Marinette respire-
-Sí, la estás asustando- añadió Nathaniel- no debimos haberla dejado sola en el colegio, pero procura calmarte o la asustarás más de lo que ya está-
La chica alzó las cejas confundida. ¿Colegio? Si ella y todos sus compañeros ya tenían entre diecisiete y dieciocho años, ya estaban todos en el lycée. ¿Y en qué especie de realidad extraña se encontraba? ¿Y porqué no estaba ahí su mejor amiga?
-¿Don… dónde esta Alya?- solo atinó a preguntar. Los tres recién llegado la miraron extrañados, como si hubiera dicho que el cielo es rojo.
-Ugh, seguramente aún está adulando a la bruja de Lila- dijo Kagami, arrugando la nariz con disgusto y cruzándose de brazos.
-¿Cómo?- dijo Marinette sin entender. ¿Alya adulando a Lila? Si bien había caído en sus mentiras en un principio, después la había apoyado.
-Claro, sabes bien que ellas dos han sido mejores amigas desde la primaria. ¿Te sientes bien, Marinette?- dijo Kagami, mirándola con curiosidad y un poco de preocupación. Antes de que ella respondiera, Nathaniel se acercó y tomó a la japonesa de los hombros, alejándola de Marinette.
-¡Por supuesto que no está bien!¿Cómo preguntas eso?- dijo Nathaniel, acercándose a Marinette y mirándola a los ojos un poco demasiado cerca para su gusto- después de la manera en la que Lila y sus amigas la trataron. Fue Rose otra vez, ¿verdad?-
Antes de que Marinette reaccionara, esta vez Marc ha abrazó. El chico pelinegro era ya al menos una cabeza más alto que ella. La abrazó aprisionando sus brazos y apoyando su cabeza en el hombro de la chica.
-Shhhh, ¡no se lo recuerdes, Nath!- dijo el chico pelinegro.
-Fue obra de Lila seguramente- dijo Kagami haciendo tronar sus nudillos- le voy a dar una buena sopa de dientes…-
Mientras sus amigos discutían si Kagami podía asesinar a Lila o no, Marinette cerró los ojos y respiró hondo, buscando en sus recuerdos. Aparte de sus recuerdos de la realidad, en ese mundo Lila era la nueva abeja reina del colegio, y todo el mundo la amaba, tal y como siempre lo había deseado. Kagami iba en su colegio pero en la clase de madame Mendeleiev, junto con Aurore, Marc y Mireille. Podía ver claramente en su mente a Lila riendo y a sus antiguas amigas, y mirándola a ella con odio.
¿Porqué?¿Porqué pasó eso?
-¿Porqué?- dijo Marinette en voz baja. No pudo decir nada más, pues Kagami la tomó de la mano.
-Vamos, la hora de la comida terminó y tenemos que volver al colegio- dijo la chica casi arrastrándola para que saliera de casa- no temas, nosotros te protegeremos-
Marinette la siguió casi por inercia mientras que Nath llevaba su mochila del colegio, sin saber qué nueva sorpresa le esperaba y pensando en que quizá sería imposible arreglar lo que había sucedido.
X-x-x
Mansión Agreste
Al mismo tiempo
Adrien despertó de pronto y levantó la mirada. Su habitación se veía tan normal como siempre, como si nada hubiera pasado. Respiró hondo recordando su encuentro con Marinette en el parque hacía unos momentos. ¡Marinette era Ladybug! Y él la había besado porque creía que iba a morir junto con ella.
Parpadeó para aclarar sus ojos. Aún era de día, y París se veía tan normal como siempre. Podía ver la torre Eiffel desde la ventana de su habitación. Se puso de pie y abrió la puerta del pequeño armario su escritorio, esperando ver a Plagg y contarle sobre lo sucedido, olvidando que su kwami se había perdido.
-Oh…- dijo el chico al abrir la puerta del pequeño armario y ver que estaba vacío. No solo su kwami, sino incluso su reserva de apestoso queso Camembert había desaparecido. En ese momento fue dolorosamente obvio el fracaso de Ladybug y Chat Noir.
Adrien se dejó caer sobre la silla de su escritorio y apoyó sus codos en él, moviendo accidentalmente el ratón de la computadora, cuya pantalla se encendió ante el movimiento. En su fondo de pantalla, en vez de una foto suya con su madre, era una foto de su familia completa: sus padres y él en el centro mostrando su medalla de esgrima. Su padre se veía mucho más feliz de lo que se había visto desde que tenía memoria.
"No tengo ningún recuerdo de esta fotografía"; pensó Adrien "y no tiene sentido, maman ya había desaparecido para entonces…"
El chico inspeccionó su habitación. Algo que faltaba era su mochila del colegio, que no estaba en el sitio donde siempre lo dejaba. Entrecerró los ojos y salió de su habitación, pero se detuvo de golpe al ver lo que sucedía en el vestíbulo.
Nathalie y el Gorila estaban cargando algunas maletas, dejándolas en el suelo, y tras ellos estaba la persona que jamás pensó que volvería a ver.
"No puede ser…", pensó el chico "tengo que estar soñando"
Pero no estaba soñando, sabía que eso era real. Emilie Agreste estaba entrando a la mansión, dejando la maleta que ella misma llevaba consigo en el suelo y levantando la vista. Tan pronto como su mirada se cruzó con la de Adrien, la mujer sonrió ampliamente. Los ojos del chico se humedecieron, y corrió hacia ella casi tropezando en la escalera.
-Wow, cuidado, mon chaton- dijo su madre, abrazándolo cariñosamente- no me iré a ningún lado-
-Maman…- dijo el chico aún con lágrimas en los ojos- volviste…-
Emilie entrecerró los ojos, aparentemente sin entender porqué su hijo estaba tan sentimental en su presencia, pero acarició sus cabellos con cariño.
-Ya, ya…- dijo ella- sí volví. No esperaba que la película que estamos filmando terminara tan pronto, pero ahí tienes. La próxima vez te llevaré conmigo. ¿Qué te parece?-
-Me encantaría, maman- dijo él, aún con lágrimas en los ojos- pero recuerda que no debería faltar al lycée-
Para sorpresa de Adrien, su madre sacudió la cabeza levemente y se echó a reír como si acabara de decir una broma. Solo atinó a revolverle el cabello.
-Ah, eres tan gracioso, Adrien- dijo ella presionando sus labios sobre la frente del chico- no te preocupes, le pediré a Nathalie que te perdone las lecciones de hoy para que comamos juntos. ¿Te gustaría eso? Incluso podemos invitar a tu novia-
El cerebro de Adrien estaba hecho una ensalada entre sus recuerdos pasados y los nuevos. En los últimos, su madre jamás había desaparecido y él jamás había ido a la escuela. Su padre siempre viajaba por el mundo y su madre actuaba para varias películas de cine francés. No sabía que pensar, pero fuera del detalle de no ir al colegio, este nuevo mundo creado por Papillon no era tan malo
Adrien asintió con los ojos aún humedecidos por las lágrimas. Ambos estuvieron a punto de caminar hacia el comedor cuando la puerta se abrió.
-Ah, ya llegó tu novia- sonrió Emilie.
-Salut, madame Agreste. Salut, mon amour…- canturreó una voz femenina.
Y Adrien casi se desmaya del horror al ver a Lila Rossi lanzándose a su cuello y plantarle un sonoro beso en la mejilla.
"No, ¡no puede ser!", pensó el chico, sintiendo el pánico apoderándose de él.
x-x-x
Colegio Françoise Dupont
Más tarde
Marinette había sido llevada casi a rastras por Kagami hacia el colegio. La chica aún tenía mil preguntas en su cabeza, pero sus amigos estaban preocupados porque creían que Marinette quería escapar de sus clases por lo que sea que haya sucedido en el aula de mademoiselle Bustier.
Era como si el tiempo hubiera regresado tres años y estaba de regreso en troisième.
Otra cosa extraña que Marinette notó en ese asunto es que Kagami llevaba consigo una guitarra acústica atada a su espalda, y que junto a sus tres amigos eran parte de un pequeño grupo de rechazados en el colegio. Marc y Nathaniel eran cruelmente acosados por la mayor parte de los chicos. Kagami también, pero al menos ella podía defenderse y de paso defender a sus amigos, así tuviera que romper su guitarra en la cabeza de quien los estuviera amenazando.
Pero parecía que incluso Kagami no se salvaba del bullying.
-Hey, Yakuza- dijo un chico de otra aula haciendo que a Kagami se le erizara la espalda como un gato, gruñendo dispuesto a pelear. Aparentemente el que gritó se arrepintió de ello al ver la expresión absolutamente furiosa de Kagami, que estaba a punto de saltarle encima cuando Marc la tomó del brazo.
-Shh, no vale la pena, Kagami- le dijo Marc con un tono amable- ven, vamos a clase-
Kagami gruñó de nuevo en voz baja, pero asintió y se volvió a Marinette.
-Nos vemos al rato- dijo la japonesa cerrando un puño- si alguien te molesta, se las verán conmigo-
Marinette sonrió agradecida, y comenzó a caminar hacia su aula junto a Nathaniel.
-¿Qué fue eso?- le preguntó Marinette al pelirrojo- lo que le dijeron a Kagami, quiero decir-
-Ugh, es de lo más desagradable- dijo el chico frunciendo el entrecejo visiblemente molesto por el insulto hacia su amiga- ¡pobre Kagami! Pero a esos idiotas les parece divertido burlarse de la manera en la que vino a París-
La pelinegra entrecerró los ojos. Recordaba que Kagami se había mudado con su madre a París, pero en esa nueva realidad no entendía cómo había sucedido.
-El padre de Kagami es uno de los Yakuza más peligrosos de Japón- explicó Nathaniel tristemente- pero hace tres años recibió amenazas contra su familia, y pues Kagami y su madre tuvieron que huir para mantenerse a salvo. Incluso no tenían más que lo que llevaban puesto cuando llegaron, pero eso tú ya lo sabías- sonrió levemente- tú fuiste la que le regalaste su primer atuendo, ¿no lo recuerdas?-
Marinette parpadeó intentando recordar eso. Tenía la vaga memoria de lo que Nathaniel acababa de decirle; más vívidos eran sus recuerdos de su vida anterior.
La chica no alcanzó a decir nada más, pues ambos entraron al aula de mademoiselle Bustier y todos sin falta guardaron silencio al verla. Las mejillas de Marinette se enrojecieron, captando de inmediato la tensión del momento. Todas las miradas estaban sobre ella. Se quedó inmóvil, sintiendo el pánico apoderarse de ella, pues nunca había estado en un situación parecida. ¿Porqué la miraban así?
Creyó que de pronto iba a arder en combustión espontánea hasta que Nathaniel tomó su mano y caminó con ella hasta la última fila tan rápidamente que no alcanzó a ver a sus compañeros. Ambos tomaron asiento juntos, el pelirrojo dejándola del lado de la ventana.
-¿Qué les sucede?- susurró Marinette una vez que tomaron asiento en la última fila del aula- ¿porqué me odian?-
-Porque son idiotas- dijo Nathaniel simplemente.
Marinette levantó la mirada. Los lugares adyacentes a los suyos estaba Nino solo. Delante de ella y Nath estaban Kim y Max, delante de ellos estaban Mylène y Alix y en la primera fila estaba Sabrina. Del otro lado estaba Ivan en tercera fila. Juleka y Rose estaban en la segunda fila y Alya estaba sola en la primera fila, pero tenía la impresión de que faltaba alguien.
-¿Dónde está Adrien?- dijo ella en voz baja.
-¿Quién es Adrien?- preguntó Nathaniel confundido.
Marinette entrecerró los ojos. En esa versión parecía ser que Adrien no iba al colegio. Se mordió el labio. Si Adrien había sido Chat Noir, tenía que encontrarlo pronto para hablar con él. Quería saber si, como ella, él aún conservaba sus memorias de lo que había pasado antes y podía ayudarla a poner todo en orden de nuevo.
-¿Dije Adrien? Quería decir Arleth…-
-Ah, ella está en deuxième- sonrió el pelirrojo- creo que está con madame Mendeleiev-
-¿Y qué hay de Chloé?-
-¿Qué Chloé?- dijo el pelirrojo- ¿te refieres a la hija de monsieur Bourgeois? Ella se fue de París cuando destituyeron a su padre del Hôtel de Ville. Se fue a vivir con su madre en Amércia. Fue todo un escándalo, ¿no lo recuerdas?-
Marinette asintió como si acabara de recordarlo, y levantó la vista. Todo aquello era cada vez más extraño. Parecía que ya era hora de que la profesora llegara, pero en vez de ella la persona más desagradable del mundo entró por la puerta del aula. Vistiendo exclusivas prendas de diseñador, con un maquillaje perfecto y una sonrisa de oreja a oreja, Lila Rossi entró al aula. Y diferente a como ella misma había sido recibida, la recién llegada fue saludada inmediatamente por todos los presentes.
-¡Lila, por fin llegaste!-
-¡Te extrañábamos tanto!-
-Oh, lo siento mucho, chicos- sonrió Lila- no pude evitarlo, mi novio me invitó a comer. ¡Es tan lindo!-
-¡Es tan romántico!- dijo Rose- ese chico es verdaderamente afortunado de tenerte como novia, Lila-
-Pfff…- escuchó bufar a Nathaniel mientras que rodaba los ojos. Nino tampoco parecía muy contento.
Lila sonrió como si fuera la última Coca Cola del desierto, y tras sacudirse el cabello tomó asiento en la primera fila junto a Alya y la abrazó.
-Bienvenida, mejor amiga del mundo- sonrió la pelirroja, haciendo que la sangre de Marinette hirviera. ¿En qué mundo Lila sería la mejor amiga de Alya? Aquello le dolió, pues se sentía como una traición de su mejor amiga.
"Esto no es culpa de Alya", se recordó a sí misma apretando los ojos "Papillon debió modificar el mundo a su antojo y esto es la consecuencia"
Marinette no pudo pensar más en ello, porque la profesora de literatura entró al aula para comenzar la lección de esa tarde. Mademoiselle Bustier no parecía haber cambiado mucho, solamente parecía estar más cansada y entristecida, no con su habitual buen humor.
-Buenas tardes a todos- dijo la profesora en el tono cansado que Marinette detectó- para la lección de hoy necesitaré que hagan equipos de tres personas. Por supuesto, como son trece estudiantes, un equipo será de cuatro-
-Ugh, espero que no me toque con Marinette- escuchó decir a Juleka. O al menos eso parecía, a pesar de que la chica no creía que su tímida compañera fuera capaz de decir algo tan horrible sobre ella.
Y fue entonces cuando Marinette notó a Juleka. A pesar de que la mayoría de sus compañeros parecían ser los mismos, la chica alta y gótica parecía ser otra persona completamente diferente. Su cabello no estaba teñido, sino que tenía su cabello negro pulcramente peinado, y llevaba un vestuario que consistía en unos jeans color azul y un suéter de moda color blanco. Se veía sumamente extraña.
-Vamos, hagan los equipos- dijo mademoiselle Bustier- no tenemos todo el día-
Como reflejo, Nathaniel tomó la mano de Marinette para que no se alejara de él, pero nadie quiso hacer equipo con ellos dos.
-Bien, al final un equipo estará formado por Rose, Juleka, Alya y Lila, será el de cuatro- dijo la profesora- el segundo serán Kim, Max y Alix. El tercero será Ivan, Mylène y Sabrina. Y el cuarto serán Nino, Nathaniel y Marinette-
-Coff… perdedores- escucharon decir a Lila, lo cual desató risitas entre todos sus compañeros.
Marinette miró a Nino. ¿Quizá él aún recordaba a su mejor amigo, Adrien? Quizá él no se había convertido en un patán como el resto de la clase.
-¿Nino?-
-Hey- sonrió tristemente el chico.
-¿Te encuentras bien?- dijo Marinette.
-Super- dijo el chico, poniéndose sus audífonos- espero que terminemos esto pronto. Tengo cosas que hacer en casa-
Nathaniel y Marinette se miraron entre sí. Al parecer tampoco el chico moreno era muy amable con ellos dos.
X-x-x
Mansión Agreste
Al mismo tiempo
Adrien se encerró en su habitación tan pronto como Lila se fue y su madre le dijo que tomaría una ducha y se retiraría a descansar, ya que estaba un poco cansada por su viaje de regreso desde Viena.
El primer impulso del chico era darse una ducha también; Lila parecía más que nada un pulpo poniéndole las manos encima de esa manera. ¿Cómo rayos había terminado siendo novio de esa bruja? Aún recordaba vívidamente cómo esa mentirosa había puesto en peligro a su Lady y además había causado la expulsión de Marinette, entre muchas otras cosas.
Sacudió la cabeza. No podía ser, seguramente se trataba de un error. Él no podía salir de ninguna manera con Lila Rossi. Tragó saliva y respiró hondo mientras que se sentaba frente a la computadora y la encendía.
-Si necesitas los hechos, yo tengo lo que te hace falta- dijo la voz de Nadja Chamack en televisión- el día de ayer vimos nuevamente a un muy enamorado Adrien Agreste asistir con su hermosa novia Lila Rossi a la premier de la cinta Together in Paris- mientras decía eso, una foto de ambos, viéndose francamente enamorados, apareció en la pantalla- en la que ambos prestan las voces a los personajes principales. ¡Esta parece ser la pareja más popular de Francia! Liladrien, como llaman las redes sociales a esta pareja, fueron vistos…-
-Ugh…- exclamó Adrien, apagando la pantalla y llevándose una mano al abdomen, sintiéndose nauseoso. ¿Cómo podía haber pasado eso? Incluso su celular estaba lleno de fotografías y selfies de él con Lila.
Apoyó la espalda en el respaldo de la silla. ¡Si tan solo tuviera a alguien con quién hablar! Plagg, Kagami, ¡quien sea!
De pronto, el sonido de la puerta interrumpió sus pensamientos. Nathalie entró a su habitación llevando consigo la tablet que siempre tenía. Con una expresión estóica, la mujer sonrió levemente.
-Tu madre está descansando- le informó la mujer- si no tienes inconveniente, en diez minutos tu guardaespaldas te llevará a tu clase de esgrima-
-Por supuesto- dijo Adrien resignado, pensando que quizá podría hablar con Kagami y, si tenía suerte, podía encontrarse con Marinette.
-Tu padre está de viaje de negocios en Londres- continuó ella- pero me dijo que estaba un poco decepcionado por tu desempeño en el pasado entrenamiento de esgrima, pero espera que esta vez logres vencer a Luka Couffaine-
-¿Quién?- dijo Adrien boquiabierto. Había escuchado muchas cosas extrañas ese día, pero ninguna como esta.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! El mundo alrededor de nuestros héroes está cada vez más loco que antes. Y sí, Adrien también recuerda todo. Ya sabíamos que Lila se quedaría con Adrien, pero también se quedó con todos los amigos de Marinette. Luka y Kagami son contrarios, ella es la chica con la guitarra y él es el esgrimista millonario. Ya verán lo demás que ha cambiado y lo que nuestros héroes harán para tratar de arreglar todo. Muchas gracias por seguir leyendo mis locuras. Abrazos.
Abby L.
