Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Imagen: Chica y pájaros negros. Propuesta por Genee. Y, Árbol que suelta hojas de papel. patriot117

(Las dos imágenes las pueden encontrar en mi perfil)

Coloreando bocetos

Capítulo IV. Diáfano corazón de papel.

—Las hojas caerán pronto, Takeru —dijo una delicada voz.

—¿Tú crees? —preguntó otra voz, fuerte y decidida, aunque suave.

—Sí. Este árbol no sirve para almacenar todo lo que tienes en la cabeza, es muy pequeño.

El chico solo observó el árbol cubierto de hojas llenas de letras. Sus ojos azules se maravillaron una vez más, todas esas palabras habían sido escritas por el mismo.

Viro hacia la chica que lo acompañaba, sus ojos, enormes y brillantes, le recordaron a los de un gato. Un gato pequeño y astuto. Desvió su mirada, el sol ya se estaba ocultando, cediéndole el paso a la noche.


Al siguiente día, el muchacho volvió al árbol para colgar una más de sus historias.

—Deberías dejar de hacer eso, el tronco no es muy ancho para soportar tu imaginación —una nueva voz se hizo presente.

—¿Ah? Siento que escuche algo similar antes. Pero no te preocupes, el resistirá.

Ella lo miró con tristeza.

Takeru se quedó unos metros atrás, de repente, un viento fuerte llego hasta ellos. El cabello de la joven revoloteo por todos lados, y a él, le pareció que saldría volando en cualquier momento, como un cuervo. No supo porque la relación con este.

En el horizonte, el sol apenas nacía.


Paso una semana, Takeru seguía colgando sus historias en aquel árbol, hasta que... Un día, no supo que escribir. Su corazón volvió a difuminarse.

¿A quién amas?

Sus dos musas se fusionaron, pero no podía ser así. Desde siempre, Takeru se había debatido entre el amor de sus amigas. "¿Hikari o Mimi?", se preguntaba casi siempre. Nunca podía decidirse, por ello, opto por tomarlas como objeto de inagotable inspiración, un día usaba a Hikari, otro a Mimi. De esta forma, no tenía que elegir.

A veces llegaba a pensar, con toda la inocencia que se le puede permitir a un escritor, que ambas existían solo a través de su imaginación.

Olvido el eterno debate de su vida, y empezó a escribir. Escribió tanto, que lleno una libreta completa. Ya ni sentía las manos. Tomo entre sus brazos la libreta de pasta roja, y corrió de nuevo al árbol.

Cuando llego, dos personas ya lo estaban esperando, sonrientes.

La tarde cayó, Takeru se encontraba entre el día y la noche.

—No lo hagas, ni tú ni él lo soportaran —dijeron ambas al unísono, suplicantes.

Ignorándolas, trepó al árbol y empezó a colgar las hojas recién escritas. Pero el árbol no soporto más. Y de un momento a otro, explotó. Hojas de todos tamaños caían por doquier.

Takeru observó el espectáculo con horror. Su cabeza daba vueltas, sus ojos se detenían en Hikari, y de Hikari pasaban a Mimi.

¿A quién amas?

En ese momento, deseo más que nunca que las dos no existieran. Para su sorpresa, Mimi dejo de ser libre, convirtiéndose en cuervo. Hikari dejo de brillar, convirtiéndose en gato.

Takeru ya no tenía que elegir, nunca más, ahora las tenía a ambas. En sus manos.

Quizás, el árbol si era fuerte, como decía Takeru. Quizá, el corazón de Takeru fue el que exploto al final.

Probablemente, su corazón era muy pequeño, como para almacenar tanto amor dedicado solo para él. Su corazón era demasiado traslucido como para ser atravesado por los rayos del día y la oscuridad de la noche. Takeru lo comprendió, cuando ellas dejaron de existir.


¡Hola! Em… Em… Pues, esta vez me salió una viñeta, ¡Puf! Espero que les haya gustado. Déjenme decirles que este capítulo, hasta ahora, es el que más trabajo me ha costado. No sé por qué. Tal vez porque use a más de dos personajes, y no había hecho eso. Bueno, nos vemos en la próxima viñeta o drabble, lo que salga de mi retorcida mente.

¡Gracias por leer!