Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Imagen: Pareja frente a estantería llena de libros. Propuesta por jacque-kari

Coloreando bocetos

Capítulo XVIII. Lo que tú no ves.

Flap. Ese es el sonido de una caída suave, intencionada y premeditada de una mano sobre otra.

Esos eran lugares que él no frecuentaba, su mente se embotaba siempre por el silencio, y sin embargo, cuando vio que un libro caía produciendo un sonido estrepitoso a pesar de su tamaño, agradeció más que nunca aquel silencio; porque la vio a ella.

Antes de levantarse de la silla que le quedaba pequeña carraspeó, dudoso, pero al fin decidió acercarse.

Al llegar, la chica ya había hecho todo el trabajo de levantar el libro con una paciencia infinita, para colocarlo en su debido lugar. Él se apresuró. Su plan era recoger el libro por ella, el factor sorpresa estaba arruinado.

Poso su mano sobre aquella, pequeña y frágil, justo antes de que el libro fuese colocado en su sitio.

—Debes tener más cuidado —le dijo inclinando la cabeza hacia abajo.

Desde ahí lograba ver sin dificultad un rostro fino, con mejillas rosadas y pestañas oscuras, delgadas, que se alzaban con gracia. Un olor se coló por su nariz. Si tuviera que definirlo, diría que era natural, un olor a lluvia, a flores por la mañana, a noches estrelladas y vientos de invierno.

Fue la primera vez que comprendió la letra de las canciones que componía hasta el cansancio.

—¿Disculpe?

La niña giró despacio y con dificultad en el estrecho espacio.

Yamato se paralizo, alejándose uno, dos pasos.

—Digo que… debes tener… cuidado. Los libros son… ah… —Se traspapeló.

—Lo siento, señor, pero ¿Puede acercarse?

Hasta ese punto Yamato lo notó. Los ojos de Hikari, nublados tenuemente, apuntaban a la nada.

Se despabiló moviendo la cabeza, e hizo caso a esa dulce voz.

—Ya veo —murmuró colocando una mano sobre el corazón ajeno.

—¿Qué ves? —preguntó, mordiéndose la lengua al creer que su pregunta la había ofendido.

—Lo que tú no ves. —Sonrió—. Tienes un corazón gentil, pero difícil. Como un cofre sin llave.

El silencio no se hizo esperar. Yamato dirigió la vista a los libros que ella abrazaba. Sin poder evitarlo frunció el ceño.

—Ya sé lo que debes estar pensando —exclamó Hikari, anticipándose a cualquier palabra que pudiera salir de él—: «Esa chica está loca, ¿por qué lleva libros si no los puede leer». Tienes razón, no los leo, los llevo a casa y mi hermano lee los títulos para mí. Solo finjo leerlos, cada vez que cambio de página me encargo de llenarlas, imaginando mi propia historia. Es muy tonto, ¿no crees?

Pero no respondió.

Con una sonrisa ella comenzó a alejarse, pero de nuevo hubo un flap.

Sin decir nada, siguieron caminando, él sosteniendo la mano que no comprendía, ella sosteniendo los libros que no veía.

«Enséñame a ver lo que no veo», quiso decir, y lo haría, más delante… En realidad nunca lo dijo, pero Hikari lo hizo, incluso sin que Yamato se lo pidiera, pues ella aprendió a verlo, y Yamato aprendió a ver lo que no veía. A ver las mil imágenes que se escondían detrás de aquellos ojos nublados. Aprendió a ver la luz.


Am… ¿Hola? No sé cómo quedo, solo sabía que quería escribir algo y me salió un Yamakari ¡Lo siento! Creo que Yamato me quedo un poco OoC.

Bueno, ¡nos vemos! ¡Gracias por leer!

P.D: ¡Mañana es el día! ¡Por fin un Trailer! :3