Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Imagen: Chica sola en bar. Propuesta por Carrie Summertime
(Imagen en mi perfil)
Coloreando bocetos
Capítulo XXI. Ausencia ausente.
Y se alejó, él caminaba con pasos seguros, como siempre lo hacía. A ella le daba la impresión de que la tierra se abría cuando él dejaba caer su pie contra el concreto, esparciendo pequeños pedazos de sus memorias de antaño. Era una pisada fuerte, determinada, tanto como la voz que ella empleaba al susurrar su nombre.
Siguió escuchando aquel timbre de voz, que siempre le hacía cimbrar el corazón, después de su partida.
Ahí, encerrada en la pequeña cueva hecha con sus propios brazos, sintió un gélido frío que recorrió su cuello y ascendió hasta su nuca, aun cuando su pelirrojo cabello la cubría.
De reojo observó la oscuridad que se cernía afuera, a través de las ventanas de cristal. Ella tiritó, no por el viento que se colaba de quien sabe dónde por todo su cuerpo, no por la danza de sonidos extraños y lejanos de la noche, sino porque estaba sola. Sola, sin nadie que la sujetara de la mano con la suficiente convicción como para que supiera que ella existía, y que la hiciera sentir como si pudiera tocar el cielo con la mirada, sin nadie que caminara a su lado haciéndole saber que siempre estaría, y siempre había estado, allí, vigilando fielmente la puerta de sus sentimientos. Esperando.
Inevitablemente sus pensamientos se vieron revoleando por todos lados, buscando, anhelando, la seguridad de un pecho que ya no estaba.
«Un mundo sin él». Las piernas le comenzaron a temblar.
—¡Hey! Aquí está tu café.
Al alzar el rostro un par de cabellos le cubrieron la vista. Rápidamente una mano que se acercó sin titubear los apartó con sorpresiva ternura para los ojos ajenos.
—Taichi…
—¿Qué pasa? ¿No lo quieres? Entonces yo lo tomaré por ti.
El temblor que en sus ojos comenzaba a nacer se detuvo.
—No puedo creer que comas helado a estas horas. Cuando enfermes no vengas corriendo conmigo.
—Sora, no digas eso, sé que me recibirías en tu casa, lo sé, porque no puedes vivir sin mí. —Y dibujo esa estúpida sonrisa infantil que Sora atesoraba tanto.
—Claro que lo sé, Taichi. —Sonrió burlonamente a su novio—. Pero prefiero no hacerlo.
Esta vez se aseguró de que no la escuchara.
¡Hola! En el capítulo anterior hubo un poco de Taiora, así que les arruiné la sorpresa, lo siento :(
Bueno, me tarde en subir el capítulo porque no encontraba un título que me gustara, además de que cambie todo el drabble. El anterior se lo enseñe a la mismísima embajadora Taiora :3 y me dio su aprobación, pero hoy al releerlo me di cuenta de que no quedo como yo quería en un principio, por último, el título que le puse no me gusto :/ Ah, si no he contestado sus reviews les pido perdón, he estado trabajando en otros proyectos :D
Sin más, me despido. ¡Gracias por leer!
