Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Imagen: Chicas sujetando bolsa, propuesta por Carrie Summertime; y botellas, lluvia, bicicleta, propuesta por Genee.

Coloreando bocetos

Capítulo XXVIII. Un encuentro a cada giro.

Tengo un secreto que nunca le he contado a nadie.

Había pasado mucho tiempo desde que la había visto por última vez, por esa razón, quizá sin pensarlo, salí a recorrer las calles en bicicleta con el pretexto de recordar cada esquina vieja y nueva. Posiblemente era sólo mi cuerpo siendo atraído por algo que no comprendía aún.

Después de diez vueltas, me di cuenta da las botellas vacías que cargaba en la canastilla. El sol era apabullante y me hacía detenerme en cada tienda que me topaba.

Seguí andando hasta que toda mi concentración se estancó en el girar de las ruedas de la bici. Una vuelta tras otra. Ni siquiera recuerdo si era de día o de noche. Todo mi alrededor se volvió una extraña mezcla de colores, como si estuviera atrapado en una especie de remolino. No pensaba en nada concreto.

Pero, de repente, una risa me trajo de vuelta. La voz era distinta, sonaba más suave de lo que mis memorias extrañaban, pero era ella. Baje tan rápido que casi tropiezo con los pedales.

Caminaba a pocos pasos de donde yo estaba, al lado de su madre, ayudándola con una bolsa de supermercado. Reía a sus anchas; brillaba. Giró un poco y pude ver sus mejillas sonrosadas por el calor. En ese momento sentí que algo dentro de mí volvió a girar, como si fuera un engrane oxidado. Mi mundo giro, tantas veces, que la cabeza me dolió.

Quise correr a saludarla. No pude hacerlo. La observé hasta que desapareció en la próxima esquina.

Volví a casa aturdido, sin saber todavía si era de madrugada o era de noche. Mamá preguntó cómo me había ido, yo rompí en carcajadas al percatarme de que había olvidado la bici en alguna calle. Era tarde para regresar, la lluvia resonaba con fuerza.

Creí que no pararía y que al día siguiente no podría asistir a mi primer día de escuela. Sin embargo se detuvo. Y a la mañana siguiente pude verla de nuevo, sentada en esa pequeña silla que aprisionaba su luz.

Ella sonrió, yo fingí sorpresa, diciéndole que estaba muy feliz por volver a encontrarnos. En el fondo sabía que no era cierto, que la primera vez que la vi no fue en el salón de clases, sino envuelta en un viento extraño y entre calles que se alzaban como sombras. No se lo dije, no pude. Su sonrisa me hizo olvidarlo... Hasta el día de hoy en que me dirijo al aeropuerto... La veo a lo lejos, ella sonríe y susurra mi nombre.

Mi mundo ha dado un nuevo giro.


¡Feliz cumpleaños, Eli! Este capítulo va para ti :3 La primera vez que lo leí me gusto pero ahora ya no, jaja XD Pero espero que a ti te guste. ¡Qué tengas un excelente día!

¡Gracias por leer!