Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y esta historia fue beteada por la linda Karen Hikari del Team Beta Readers.
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Las palabras no podían describir lo inmensa que había sido su ira.
Había llegado con un plan, muy simple. Esperar hasta que ella estuviera sola y raptarla. Cuando ella había ido hacia el bosque alejándose de los demás, hubiera jurado que alguna deidad o golpe de suerte le favoreció, pero entonces él apareció. Ese idiota salió de la nada y sintió la necesidad de hablar con ella, de acercarse a ella.
Trató de controlar sus acciones, pero las cosas no iban según su plan, y además quería hacer mucho más que solo ponerla en un genjutsu.
Sasuke no sabía cómo fue capaz de mantenerse fijo en ese árbol; pensó múltiples formas de matar al rubio idiota de las maneras más silenciosas y dolorosas posibles. Supuso... que si iba y mataba a Naruto, no querría que fuera en silencio. Él hubiera querido escuchar los gritos de dolor y terror. Estaba enojado con su antiguo compañero de equipo, cierto, pero fue la heredera quien hizo que su sangre hirviera.
Era Hinata quien se quedaría junto a dos cadáveres.
Observó como ella se quedaba inmóvil, mientras permitía a Naruto acercarse, le permitió inclinar la cabeza hacia abajo.
Parecían... demasiado íntimos
Antes de que Sasuke se diese cuenta, su Sharingan se activó y tenía la katana en su mano. Él estaba peligrosamente cerca de no preocuparse si quedaba al descubierto. Si hubieran pasado sólo unos pocos segundos más, los dos habrían muerto y no tendría piedad.
Pero cuando el arrogante Hyuuga apareció, como si una fuerza intromisoria interviniera una vez más. Poco a poco, el Uchiha encontró que su lado letal se esfumaba al mismo tiempo que a su antiguo compañero le era negado aun más el acceso a la heredera, pero ahora lo único que podía hacer era mirar fijamente, imaginar cómo iba a hacerla sufrir por esto.
Él quería mucho más de ella, más de esa angustia, pero tenía que irse. Sus acompañantes ya estaban atendiendo a su cuerpo inmóvil. Se las arregló para salir del pueblo, pero no pudo concentrarse más. Él no podía deshacerse de su ira. Se detuvo, apoyándose en un árbol, y respiró.
En honor a la verdad, había estado contento de verla. La primera vez que la vio, no había sido capaz de respirar. Ella se había vuelto tan hermosa, su cuerpo tan maduro, su aura tan relajante. Se había sido sorprendido cuando ella estuvo rodeada por las luciérnagas, la pureza y lo maravillosa que se veía lo hicieron ladear la cabeza; confundido por su comportamiento, pero hipnotizado y atormentado.
Si se hubiera quedado en el pueblo, habría sido capaz de verla crecer día tras día. Él hubiera sido capaz de decirle que le gustaba. Escuchó que Naruto se había ido por tres años y... eso lo molestó. ¿Qué había sido si su mayor amenaza se hubiese ido todo este tiempo y él se quedaba? En última instancia, se dijo que habría sido peor si se quedaba. Lo más probable es que el idiota se fuera como resultado de su repentina partida, si se hubiera quedado habría sufrido el ver a la Hyuuga adulando el idiota de todos modos.
Sasuke se sentó en el árbol, apoyó la cabeza se en la corteza y cerró los ojos, se había calmado considerablemente. Odiaba esta parte de sus emociones, cuando se trataba de ella. Algunas veces la odiaba, al segundo después le encantaba. Si se encontró amarla... bueno, muchas cosas sucedían después.
A veces alguien aparecía muerto.
A veces, una docena de cráteres aparecían en su camino.
A veces tenía que limpiarse a sí mismo.
Pero ahora... su pecho dolía de nuevo. Nunca se había sentido de esta manera desde que se fuera de la aldea, pero un dolor como éste nunca había sucedido antes. Por un breve instante, sus ojos se encontraron, y la sensación de registrar su mente haciéndose camino a lo profundo de su corazón le envío una cálida sensación a su estómago, pero la sensación era confusa. y lo enojaba.
Suspiró, ignorando la mezcla de dolor y felicidad que sentía.
—Hinata —susurró.
—Qué pintoresco.
Sasuke gimió, no del todo satisfecho con el ronroneo pomposo que vino desde arriba de él. Miró hacia arriba, con rabia. —¿Qué?
—Ahora, ahora, Sasuke. Esa no es forma de saludar a alguien después de haber desaparecido durante tanto tiempo —Kabuto saltó delante de él, sonriendo mientras se ajustaba las gafas—. Nosotros te hemos buscando.
—Estabas espiándome—corrigió.
—Bueno, es lo mismo —se sentó, con las piernas colgando de la rama, y volvió la cabeza en su dirección—. Debo decir, estoy sorprendido de que vinieras hasta aquí.
Sasuke no dijo nada.
—Y por Hyuuga Hinata, nada menos.
Sasuke se burló. —No actúes como si no lo supieras.
—¿Era un secreto? Perdóname por no descubrirlo antes —él metió la mano en su bolsillo y sacó una tarjeta, mirándola—. ¿El gran y malo Sasuke ha tenido un enamoramiento por la heredera del clan Hyuuga durante años y finalmente ha decidido hacer un movimiento? —Kabuto jadeó, burlándose—. ¡Pero espera! ¿Qué es esto? —pasó la tarjeta frente al rostro de Sasuke; se trataba de una tarjeta con la información de Hinata—. Ella está locamente enamorada de otro y eéte es Uzumaki Naruto.
Sasuke rodó los ojos, estiro la mano para agarrar la tarjeta, pero no pudo tomarla, ya que Kabuto se la metió en el bolsillo. Nunca le había gustado Kabuto y estar en estrecha proximidad con él durante tanto tiempo no cambiaba eso. Él le había impresionado un poco durante los exámenes de Chunin, pero cuando se trataba de Orochimaru, Sasuke sentía como si estuviera en una batalla por la atención del sannin, a él nunca le había importado su atención, pero ganaba siempre, no obstante. El dolor de cabeza del cuatro ojos siempre estaba buscando elogios que rara vez recibía, y ahora que se había enterado del secreto de Sasuke, nunca lo dejaría tranquilo.
Era el autoproclamado trabajo de Kabuto mantener esas estúpidas tarjetas actualizadas, y cada vez que iba a recoger información, él tendría nueva información sobre la chica, información inútil que el Uchiha no podía dejar de absorber, y odiaba lo ansioso que se sentía cuando le decía qué alimento nuevo había cocinado, las misiones que había realizado, o qué ruta había utilizado para ir del punto A al punto B en el pueblo.
Eso lo enfermaba.
Kabuto lo enfermaba.
Él se enfermaba a sí mismo, pero la información que Kabuto tenía sobre él era la única razón por la que Sasuke aún no le había roto el cuello.
Sasuke se movió con leve molestia.
—¿Me has seguido para eso?
Kabuto se encogió de hombros.
—Es posible, pero, ya sabes, ese hecho acerca de tu pequeña novia es una verdad conocida que he puesto en su información, ya que puede ser su fortaleza y su debilidad.
—¿Por qué estás aquí? —exigió Sasuke.
—Bueno, dos razones, en realidad. Uno, Lord Orochimaru quiere hablar contigo.
Sasuke rodó los ojos, apoyando su cabeza contra el árbol de nuevo. —¿Sobre qué?
Kabuto suspiró, frustrado. —No lo sé Sasuke, tal vez por el hecho de que matas a tus compañeros de batalla, como si fueran fáciles de seguir sin ser detectados. Por no hablar de que tus peticiones han sido ridículas —Kabuto contó con los dedos—. Chicas adolescentes de cabello oscuro y corto, varones adolescentes de cabello rubio, chicas adolescentes de cabello largo y oscuro, varones adolescentes de cabello rubio y largo, mujeres bien dotadas, hombres hiperactivos —miró al Uchiha, fingiendo calma—. Y este último se lleva los aplausos, mujeres bien dotadas de cabello rubio con ojos claros incapaces de utilizar ninjustu.
Sasuke se encogió de hombros.
—Todavía estoy esperando a una.
—El punto es, Sasuke, que no somos estúpidos, y esta obsesión que tienes está interfiriendo con el trabajo de Lord Orochimaru. Hemos ignorado deliberadamente que vas y vienes cuando quieres, pero no puedes estar ausente por un día entero.
Sasuke lo miró brevemente antes de cerrar sus ojos.
—Entonces llévala al escondite.
Kabuto resopló.
—No estamos a enemistarnos con un clan entero sólo para que puedas sentirte bien por un rato —suspiró— y como acabo de decir, está interfiriendo con el trabajo de Lord Orochimaru, ¿por qué habríamos de darte más razones para estar distraído? Piensa acerca de por qué lo buscaste en el primer lugar.
—Orochimaru me necesita para sus planes. Yo no lo necesito para los míos.
Kabuto suspiro. Él se había cansado del muchacho con problemas hacía dos años. Los sujetos como él por lo general nunca sucumbían a sus hormonas, pero Orochimaru mimaba demasiado al Uchiha. El temor que debería haber tenido al vivir en el escondite y la maldición ya no estaba allí. Sasuke tenía todo a su favor ahora, pero sus habilidades y su naturaleza eran fácilmente alterables.
—¿Cuál es la segunda razón? —Sasuke murmuró.
—Claro —Kabuto ajustó sus gafas, una sonrisa amenazo con apoderarse de él—. Vi por qué volviste allí, por Hyuuga Hinata, me refiero. A diferencia de ti, me quedé para ver lo que iba a hacer.
—¿Y? —le exigió, molesto.
—Cuando todo el mundo estaba ocupado preguntándose qué pasó, te perdiste cómo pronunció tu nombre en su estado de delirio.
—¿Tu punto?
Le dio una la sonrisa.
—No recuerdo que Itachi estuviera allí.
Los ojos del muchacho de cabello oscuro se abrieron, la muerte y la carnicería se reflejaron en sus orbes oscuros.
—Es curioso, ¿no?
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Kabuto y Sasuke salieron de la aldea. Sasuke lo siguió sin dudas, y tampoco dijo nada en todo el camino, pero pronto se dio cuenta de que no estaba siendo llevado a la guarida de Orochimaru.
—¿Dónde vamos? —preguntó mientras avanzaban a través de los árboles.
—Vamos con Lord Orochimaru. Él va a darte algo que alguna vez fue su tesoro.
Sasuke gruñó para sus adentros. No había nada que quisiera de ese hombre, y desde luego no había una razón por la que debiera darle algo de todos modos.
Llegaron a un lugar donde había una cueva, situada a quince minutos de las afueras de Konoha. Salieron del bosque a un campo abierto. De izquierda a derecha, no parecía haber nada más que la cueva.
—Esto parece un poco al descubierto —murmuró Sasuke mientras caminaban el resto del camino a una gran montaña de piedra.
—¿No es agotador buscar un fallo en todo lo que ves? Nos sorprende ese optimismo desbordante que reservas para estos momentos.
—Nunca he tenido optimismo.
—¿En serio? Por lo tanto, esas horas por la noche cuando murmurando para ti mismo acerca de cómo obtendrá su atención, ¿no podía ser clasificado como optimismo?
—Atención —dijo Sasuke lentamente, casi distraído—. ¿Quieres obtener indirectamente la atención de Orochimaru a través de mí?
Kabuto miraba frente a él. Había contras para matar a Sasuke todo el tiempo.
Se acercaron a la montaña gigante, y Sasuke vio salir luz de una entrada. Su anchura tenía que ser lo suficientemente grande para que cupiera una persona, a pesar de que parecía ser pequeña.
—Ah, bienvenido, bienvenido —el silbido de la voz de Orochimaru se escuchó en la cueva—. Es tan bueno que por fin nos veamos, Sasuke.
Sasuke gruñó en respuesta.
Su mirada se deslizó hacia el otro ninja. —Eso es todo, Kabuto. Asegúrate de que los especímenes treinta y seis, treinta y ocho, ochenta y siete no han tratado de ahogarse a sí mismos otra vez. Si es así, ya sabes que hacer.
Kabuto inclinó la cabeza. —Sí, Lord Orochimaru.
Cuando se fue, Orochimaru le devolvió la mirada a Sasuke. —¿Disfrutaste de tu visita?
—No me puedes dejar encerrado.
—No, no, por supuesto que no —sacudió la cabeza, agitando su mano con desdén—. Pedirte que no salgas sólo te distraería más. Creo que se puede decir que quiero ayudarte.
Sasuke inclinó la cabeza hacia abajo, con una ceja levantada. —¿Ayudarme? —se frotó la cabeza—. Mira, yo no sé lo que piensas que es todo esto pero…
—Te gusta la heredera del clan Hyuuga, ¿correcto?
Sasuke lo miró, a la defensiva.
—Sígueme.
Con cautela, aunque totalmente intrigado, Sasuke siguió a Orochimaru por la cueva. El espacio era un poco más grande de lo que pensaba, pero si él vacilaba en el camino recto, la ropa podría raspar en la pared. Estaba oscuro al principio, pero cuando sus ojos se adaptaron, vio que había una tenue luz que brilla del otro lado, un poco a la izquierda, aunque Orochimaru estaba bloqueando la vista, y no estaba seguro de si era su mente la que estaba queriendo hacer ver una luz.
—Ya ves, Sasuke —Orochimaru comenzó cuando se aventuraron más adentro en la cueva—. Este lugar solía ser muy... especial para mí. Se podría decir que es donde comenzó mi pasión.
—Y ahora me la estás dando a mí.
—Si, al ver que vas a seguir visitando a Konoha, no importa lo que yo diga, quiero estar seguro de que va a hacer las cosas bien. Sería muy desafortunado si fueras capturado o descubierto, y yo simplemente no puedo tener a Konoha involucrándose con mi trabajo por el momento. Es por eso que me he pasado el último mes modificando mi amado santuario para adaptarlo a tus necesidades.
—¿Qué te hace pensar que necesito tu ayuda?
—¿Hasta este momento, no me has convencido de lo contrario?
Llegaron a un lugar iluminado. Sasuke miró alrededor de la espaciosa habitación. A la derecha de ellos, a unos ocho pies de distancia, había una mesa de madera robusta de unos doce pies que era sostenida por cadenas situadas en cada extremo. En esta mesa improvisada había cuatro grandes velas puestas uniformemente. Diez pies directamente en frente de los dos había una ventana redonda que permitía que la luna brillara directamente en una cama grande, redonda con almohadas negras y un edredón negro. Debajo de la cama había una alfombra de color púrpura oscuro; parecía difusa y extrañamente... erótica.
—Explícate —Sasuke exigió.
—¿Te gusta? —Orochimaru entró, con los brazos extendidos, y rodeó el lugar—. Si vas a hacer lo que sea que estés pensando en hacer, sería mejor si vienes aquí.
—¿Lo que pienso hacer? —Sasuke observo la habitación, deteniendo su mirada en la cama.
Orochimaru se rió. —No estoy tan atrapado en mi trabajo para no ver que eres un niño en crecimiento, Sasuke. Debes querer hacer más con esa chica que sólo sacarla del pueblo. Me tomé la libertad de engalanar este lugar en caso de que... bueno, hagas lo que desees.
Sasuke trató de ignorar eso, aunque la idea era tentadora. Entró en la habitación, mirando a su alrededor. Al final de la mesa, a la derecha, había una puerta. —¿Qué es eso?
Orochimaru tarareaba para sí mismo. —Puedes inspeccionar tú mismo más tarde.
Sasuke lo miro— ¿qué tan seguro es este lugar? Está cerca de la aldea, alguien podría tropezar con este campo, es sólo cuestión de tiempo antes de que encuentren este lugar.
—De verdad, Sasuke, ¿te olvidas de quién soy yo? Siempre estoy preparado —se acercó a la mesa, empujando hacia abajo por razones desconocidas—. Tan pronto como una persona emerge de esos árboles, quedará en un tipo de hipnosis que les impedirá aventurarse más lejos. También he puesto un genjustu sensorial que hace que la entrada de esta cueva sea inexistente. Por supuesto, tuve que darte a ti y a Kabuto inmunidad sensorial, pero Kabuto se irá esta noche —se volvió hacia su aprendiz—. Sin embargo, incluso si sales de esta cueva, no podrás ser visto a menos que vayas más allá de los árboles.
—¿Nadie lo va a ver? ¿Incluso si están cerca del bosque?
—Precisamente. Esa es una de las cosas interesantes de este lugar. Podrías incluso matarlos, y nadie tendría idea de lo que pasó.
—¿Y no hay manera para que puedan salir de esta hipnosis?
—Si estás preguntando si pueden salir de la hipnosis, entonces no. Hay una manera, pero no es en absoluto fácil. Hay tres dispositivos que deben ser rotos, pero están lejos.
El Uchiha estaría mintiendo si dijera que no estaba impresionado, pero era demasiado bueno para ser verdad. ¿Podría confiar en Orochimaru después de todos esos años? Y esa puerta a la derecha le daba mucha curiosidad…
Orochimaru notó cómo mantenía la mirada en la puerta. —Te dejare solo. Por favor, usa este pedazo de paraíso a tu gusto, pero vuelve a casa de vez en cuando.
El Uchiha se burló de sus palabras. No había tenido un hogar por un tiempo muy largo. —¿Por qué haces esto?
—Tengo mis razones, pero podemos hablar de eso más tarde —empezó a salir, pero paró cuando llegó a la altura del chico—. Y estoy seguro de que tendrás más preguntas después. Espero que utilices este espacio para todo lo que quieras.
Y con eso, se fue.
Sasuke se puso de pie en medio de la habitación, mirando las paredes de piedra y todos los contenidos dentro. Había pasado bastante tiempo desde que tuviera un lugar decente para vivir, y esto superaba todas las expectativas que tenía sobre conseguir uno en los próximos años.
Eso era exactamente por lo que esto no se sentía bien.
Tenía que haber algo malicioso en este lugar; no había nada gratuito cuando se trataba de Orochimaru.
Pero esta habitación le daba algunas ideas
Estar lejos del pueblo y ser casi imposibles de encontrar, él podría hacerla sufrir durante el tiempo que quisiera sin tener que preocuparse por sus gritos. O de que pudiera gritar por otra razón...
Se sentó en la cama, inspeccionando la habitación de nuevo. De repente estaba abrumado, y necesitaba un momento para ordenar sus pensamientos. Las cosas finalmente estaban cayendo en su lugar. No tenía que imaginar a Hinata a su lado, porque finalmente estaba a punto de suceder.
Si sus padres pudieran verlo hoy, en todo lo que se había convertido, ¿qué pensarían? No estarían felices con él, estaba seguro de ello. Ellos probablemente no aprobarían que él estuviera tratando de matar a su hermano, incluso si él era la razón de que estuvieran muertos. Ellos sin duda estarían decepcionados de que hubiera decidido unir fuerzas con Orochimaru, pero trató de no pensar en eso.
No lo entenderían.
Pero él se sentía más curioso al pensar cómo se sentirían sus padres acerca de sus emociones e intenciones hacia la Hyuuga. Si a él simplemente le gustara, sus padres probablemente estarían orgullosos de que fuese la heredera quien había llamado su atención, incluso habrían organizado reuniones con sus padres para hablar acerca de su futuro, pero esa era otra fantasía que no debía volver a tener.
No iba a suceder.
Y tampoco era que sólo le gustara ella. Estaba obsesionado.
Incluso si sus padres no lo aprobaban y se levantaran de sus tumbas para decírselo, no cambiaría nada. Ellos no entenderían cómo ella se había abierto camino en cada parte de su vida. Cuando estaba despierto, cuando estaba dormido, cuando estaba cansado de pensar, se abría camino en su mente. Ella le bombardeaba con pensamientos de ella, de que nunca se había fijado en él, de que Naruto era mejor que él, de que él nunca podría tenerla. Ellos no entenderían... cómo era la vida con esos sentimientos.
Si iba al pueblo, le habría hecho caso. Si tuviera que entregarse, sería inmovilizado antes de que pudiera pasar por las puertas. Y no podría verla, estaría encerrado por el resto de su vida. No tendría la oportunidad de conquistarla.
Y nadie lo entendería.
No había manera de que pudiera explicar cómo ella era la razón principal por la que estaba así. Es cierto que tal vez si su familia estuviera todavía con él, no anhelaría tanto esto, pero no tenía sentido en pensar cómo las cosas podrían haber sido diferentes. Había algo en Hinata que necesitaba, y había algo en él con lo ella que podría trabajar. O tal vez estos sentimientos de esta magnitud se produjeron en el momento equivocado y por la persona equivocada, pero Sasuke no podía dejar de lado esos sentimientos fuertes y repugnantes, magnéticos que iban dirigidos a ella.
Él intentó, lo intentaba.
A veces lo deseaba desesperadamente.
Pero no podía, y la razón nunca era clara.
Así que no podía esperar más o depender de una forma lógica de ir haciendo esto. ¿Qué sería su vida si nunca tenía la oportunidad de hacer algo? Si todo lo que hacía era herirla y tenerla pidiendo la muerte, entonces así sería, al menos que cambiaran las cosas, pero, posiblemente, podría haber más si él sólo... se calmara.
Y luego vino otra vez, el dolor en el pecho. Su rostro se arrugó con frustración y, posiblemente, con tristeza.
Estaba cansado de esto.
Si tenía alguna esperanza de conseguir algo a través de esto, entonces él tenía que empezar mañana por la noche. Por ahora, ella probablemente estaría rodeada por personas. A menos que ella no hubiera dicho nada, y sabía que no lo habría hecho, simplemente pensarían que se trataba de un desmayo. Con Naruto en escena, a nadie le sorprendería la idea, y ella iba a estar paranoica todo el día.
Ella estaría vulnerable durante todo el día.
Satisfecho con ese pensamiento, se levantó y se acercó a la puerta que supuestamente conducía a un cuarto de baño. Cuando encendió las luces, no estaba sorprendido de encontrar los diseños de piedra. Era más espacioso que la habitación y, un gran baño de estilo de aguas termales se podía ver al otro lado, en una zona más amplia. A la derecha de él había una ducha de piedra con una puerta de cristal opaco. La porcelana gris del fregadero doble se encontraba a la izquierda de él y tenía un mostrador de piedra y un gran espejo con luces en forma de cúpula.
¿Qué había dicho Orochimaru que había aquí?
Sasuke caminó delante de los lavabos e inspeccionó los cajones de piedra. Había tres conjuntos, cuatro a la derecha, cuatro en el medio, y cuatro a la izquierda, y comenzó con los más cercanos a él. Los tres primeros cajones estaban llenos de objetos básicos de higiene personal.
En el cuarto cajón detuvo sus movimientos durante unos segundos.
Cuando miró la pequeña caja de cartón, oscuro, pensó que su mente había saltado fuera de curso. Lo recogió, dándolo vuelta una y otra vez en sus manos. La etiqueta indicaba claramente lo que había en el interior, pero estaba bastante impresionado de encontrar algo como esto.
Era... divertido.
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Fin Capitulo Tres.
Notas: I'm the mother of dogs…
Naoko Ichigo
