Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y esta historia fue beteada por la linda Karen Hikari del Team Beta Readers.

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Había estado en un estado de ánimo... peculiar.

Sasuke sabía que él siempre se había sentido de la misma manera sin importar qué, pero ahora estaba muy preocupado. Después del beso, él no quería que ella lo mirara, y antes de darse cuenta, ella estaba inconsciente.

Ahora, él no sabía si eso era el resultado de algo consciente o un simple desmayo de ella, porque él había estado en blanco durante un tiempo; no podía decir cuánto tiempo, pero sus piernas le decía que había sido por un largo tiempo. Lo único que sabía era que él la había besado, él estaba en frente de ella, y luego sus ojos se abrieron, y él estaba mirando su propio reflejo en el espejo del baño. Cuando se dio cuenta de esto, se dirigió al dormitorio y vio a Hinata acostada en la cama, todo por encima de la cintura fue bloqueado por la extensión de la pared. No sabía qué pensar, porque nada de eso había pasado antes. Por otra parte, no podía recordar sus emociones exactas, y eso le preocupaba.

Curiosamente, tal vez para ayudarle a entender las cosas, él se acercó para ver a la heredera dormir.

Ella parecía estar en un sueño tranquilo; sin embargo, él se dio cuenta de sus rojos e hinchados ojos y un gran hematoma formándose en la mejilla derecha. Se miró las manos, flexionando los dedos, y se preguntó si realmente le había hecho algo. La memoria muscular no le dio la respuesta, y su memoria mental, seguro que no le iba a ayudar esta noche, eso lo enloquecía. En todo caso ella se podría haber golpeado a sí misma.

Ella era extraña.

Puso el edredón sobre el cuerpo dormido de la chica. La miró durante un momento. Su expresión sugería que estaba confundido en cuanto a por qué estaba allí, pero cada vez se sentía más abrumado por la apariencia de la muchacha.

Ella era tan... hermosa.

Y ahora sus nervios estaban empezando a hacer de las suyas, atormentándolo porque ella estaba aquí, y estaba con él después de todos estos años. Él apartó la mirada de ella, rascándose la parte posterior de la cabeza, luego deslizó cautelosamente sus ojos de nuevo sobre ella. Se arrodilló a su lado, apartando suavemente el cabello de su rostro, y le besó el hematoma de la mejilla. Se sentía cálido, así que supuso que lo que fuera que hubiera sucedido había sido sólo hace unos minutos. Si era obra suya, entonces no era su culpa. Ella... ella le volvía loco, en más de una manera.

Cuando le dijo que lo besara, ella se veía tan en desacuerdo, como si besarlo hubiera sido peor que la muerte. En el interior, eso dolía profundamente, y su mente se tambaleó ante la idea del rechazo. Era una sensación con la que nunca antes había tenido que lidiar y pensó que nunca lidiaría con ello porque... él era Sasuke. Hinata tal vez nunca hubiera tenido sentimientos hacia él, pero las chicas se sentían atraídas por él.

Ella era una chica; ella debía sentirse atraída por él.

Sus emociones se dirigieron hacia la palabra "transformación", fue un susurro en el fondo de su mente. Pareció una idea inteligente, en ese momento. Si ella conseguía lo que quería, ver a Naruto, él conseguía lo que quería, que ella lo mirara, entonces todo iba a salir bien.

Pero no lo hizo porque él estaba enojado de que ella cayera en el truco en primer lugar.

Una vez que vio el anhelo en sus ojos, se puso furioso, pero había logrado persuadirla de ser víctima de esa farsa estúpida, y no le gustó, especialmente el breve momento en que estuvo atrapado en la piel de Naruto. Se transformó en el hombre que no quería que estuviera con ella. Sin embargo, él no tenía que preocuparse de que volviera a suceder.

Por alguna razón, ese imbécil estaba ciegamente enamorado de la fan número uno del Uchiha.

Sasuke se estremeció.

El pensamiento de Sakura estando tan profundamente enamorada de todo lo que tuviera que ver con el vengador no le había sentado bien. Afirmaba que lo amaba, pero ella nunca lo había entendido. Ella nunca lo podría entender. Ella nunca se había tomado el tiempo para considerar todo el dolor que había tenido que pasar, ella sólo veía lo bueno. En todo caso, el Sasuke del que ella estaba enamorada era un tipo que nunca podría ser compatible con la Haruno. Hinata, por el contrario, podría aprender a amarlo y entenderlo si sólo tuvieran el tiempo suficiente para convivir.

Naruto y Sakura estaban hechos el uno para el otro.

Sasuke y Hinata...

Se estremeció, se le erizó la piel al recordar el beso que habían compartido. Casi se había perdido a sí mismo cuando se besaron; la experiencia fue más aguda y más estimulante que en su imaginación. Él lo atribuyó que al fin había sido capaz de tocarla y finalmente había vivido una fantasía, pero no había estado completamente preparado para las sacudidas de placer que lo atravesaron. Él sabía a ciencia cierta que la heredera era la única para él, pero, ¿por qué ella no podía ver eso? ¿Qué la hacía tan tonta como para no ver algo tan abrumadoramente obvio? ¿Creía en esa estupidez de que los opuestos se atraen? ¿Por eso estaba tan concentrada en Naruto? Porque si eso es lo que quería, entonces podría probar que él mismo era su opuesto.

Hinata era vacilante, Sasuke era seguro.

Hinata era ingenuo, Sasuke era escéptico.

Hinata era suya, y Sasuke... Sasuke podía ser suyo, si ella lo deseara. Y, un día, ella lo desearía.

Tiró de la silla de madera cerca de la cama y se sentó, sin dejar de mirarla. Se inclinó más cerca, apoyó un brazo en su rodilla y con la otra mano le acarició el flequillo. Su rostro estaba cerca de ella, como si fuera a susurrarle algo íntimo. Podía oler su aroma, agradable y que era únicamente de ella, no podía identificar el olor del todo. Debía ser natural. Suspiró para sí mismo, tratando de salir de ese estado de adoración y delirio.

—Hey, Hinata —murmuró—. Puedes... —luchó con sus palabras por un momento—, ¿tratar de no ser tan molesto próxima vez?

Sin embargo, lo único que no le había gustado de esa noche fue el problema con Naruto. Y el hecho de que esa noche iba a terminar...

Cerró los ojos, pensando. Tenía unos veinte minutos antes de que alguien fuera a su habitación para ver cómo estaba, si no lo habían hecho ya. Como estaban las cosas, no podía mantenerla aquí todo el tiempo que quisiera. Había cosas que tenía que hacer, y si él la dejaba aquí, ella probablemente se deprimiría. Si él la mantenía por más tiempo, la gente comenzaría a preguntarse dónde estaba y si estaba en peligro, entonces la próxima vez que fuese a recogerla le resultaría difícil. Y no había manera de que no la pudiera ver durante años.

Además, como su maestro siempre tan amable había predicho, tenía preguntas, y él no podía hacer nada a menos que fueran contestadas.

Gimió, dejando caer su cabeza en las sábanas. De mala gana, se levantó y procedió a tomar entre sus brazos a su encantadora cautiva. Su cabeza cayó suavemente contra su pecho, y sus entrañas de repente se sentían calientes. No hubo emoción asociada a la sensación, pero sentía calidez. Su cuerpo... bueno. Lo único que sentía era su brazo que quedó atrapado torpemente entre sus cuerpos, lo que probablemente lo dejaría entumecido, pero no podía evitarlo.

Salió de la cueva, rápidamente cruzó el campo y comenzó el viaje a través de los árboles.

A medida que viajaba a través del bosque, por primera vez en mucho tiempo, se sintió como un niño. Sin embargo, se sentía como el tipo de chico que su padre habría desaprobado, un mocoso que pone mala cara cuando no se sale con la suya, pero era difícil no sentirse de otra manera. Esta situación no era algo que le gustara en lo más mínimo. Le había tomado tanto tiempo para llegar a ella, y ahora tenía que devolverla.

Él estaba devolviendo lo que era suyo.

Tal vez debería haber pensado en los detalles primero. Tal vez tres años no eran suficientes para actuar. En cualquier caso, lo odiaba. Él fue capaz de pasar tiempo con ella sin tener que preocuparse de ser atrapados. Él fue capaz de asumir plenamente su captura para tenerla junto a él y no ser interrumpido por su molesta familia, por sus amigos, o cualquier otro obstáculo en el mundo que tratara de mantenerlos separados. Él fue capaz de tenerla, sólo a ella, así que ¿por qué tenía que terminar?

Su mandíbula se apretó con fuerza. Su agarre sobre la joven en sus brazos aumento. Él habría querido que sus piernas fuesen más rápido, empujó con más fuerza. El aire picaba en sus ojos, pero aun así obligó a su cuerpo a moverse más rápido. Apretó la mandíbula con fuerza.

Nada de esto estaba ayudando.

No podía evitar la sensación de que se trataba de un error. Él no quería que volviera. Maldijo por lo bajo y detuvo sus movimientos sin pensar. Iban de regreso al pueblo, y él lo odiaba.

Sasuke se sentó en el tronco de un árbol y acurrucó a la chica inconsciente cerca de su cuerpo; apretando un lado de su rostro contra la frente la heredera. No había manera que esto sucediera debido a un error de cálculo de su parte, ¿por qué estaba pasando esto? ¿Por qué estaba todavía firmemente aferrado a la idea de devolverla? Podía convencerse a sí mismo de que él era cualquier cosa, pero ¿qué era en realidad? ¿Tenía remordimientos? No, sinceramente no podría obligarse a sí mismo, ya que, después de todo, sus esfuerzos la harían fijarse en él. ¿Estaba pensando en lo que era mejor para ella? No es posible, porque quedarse con él era lo mejor para ella. No podía verlo, pero esa familia, sus emociones, su propio ser, no eran todos muy buenos para ella. Todos estaban destruyéndola.

El clan Hyuuga la había obligado a ser fuerte y mantener los valores del clan día y noche, pero eso iba en contra de quién era ella. Hinata era suave. Hinata era frágil. Hinata era adecuada para alguien como él, alguien que pudiera protegerla de ellos.

Y luego estaban sus emociones. Por supuesto, sus supuestos sentimientos por Naruto, y seguramente serían la muerte para ella un día, pero ella estaba en una batalla constante consigo misma. Desde que ella era muy joven, tenía una voluntad que era tan fuerte y tenaz como la suya, pero ella había dejado que los demás extinguieran esa voluntad. Había cosas que realmente quería que ella echara a un lado, cosas que eran volubles. Ella podía volver a ser su verdadero yo, sabía que podía. Y, tal vez, ella podría ser una fuerza destructiva, porque Sasuke sabía que era fuerte. Él estaba muy atraído por la Hinata que era fuerte, ésa que sólo él podía manejar, pero también existía otro lado de ella. Ese lado de Hinata, cuidadoso, sumiso, inseguro, le atraía de una forma enfermiza; odiaba deleitarse en ella. Se sintió atraído por ella, todo de ella, y estaba decidido a ver todo de ella.

Algún día...

Así pues, se preguntó, ¿qué diablos estaba mal con él? ¿Por qué iba en contra de todo por lo que había trabajado? ¿No era eso lo que quería? ¿Le había pedido ser más de lo que ella era? ¿O estaba asustado..?

¿Estaba asustado de que... no fuese lo que ella quería?

¿Estaba asustado de que no era todo lo que ella estaba buscando?

Sasuke apretó los dientes, su agarre alrededor de Hinata se intensificó hasta tal punto en que probablemente la estaba hiriendo.

Recordó la mirada en sus ojos cuando había estado transformado en Naruto. Parecía como si todas sus expectativas palidecieran al estar frente a él.

Después lo miró a él, a Sasuke Uchiha y... todo desapareció.

El brillo, la adoración, todo. Miró al muchacho que realmente la amaba, más de lo que nadie la había amado, y ella estaba devastada.

El vengador cerró los ojos y respiró por la boca para disminuir la presión en el pecho. Él iba a cambiar esto. No iba a seguir mirándolo con esos ojos.

Se puso de pie y miró en dirección a la aldea. Estaba en ver la distancia, pero todo cambiaba con el tiempo. Miró a la niña en sus brazos, probado su peso, luego la lanzó en el aire. Él observó mientras ascendía, más de lo que esperaba, y luego daba signos sutiles de estar despertando. Sus piernas y brazos se movieron en una leve agitación. Inclinó la cabeza cuando él no la escuchó gritar, pero, en cambio, la vio maniobrar su cuerpo para aterrizar. Cuando estuvo en su punto más alto, se alineó con la luna y se convirtió en una figura impresionante que agraciaba y daba un placer gratificante al mundo.

Él sonrió.

Se dejó caer a la tierra, su oscuro cabello se movía por encima de ella. Aterrizó delante de él, en cuclillas, con la respiración descompasada. Él la miró, esperando algo que decidió no iba a suceder en el corto plazo.

—Muy bien, princesa.

Su cabeza se disparó, finalmente dándose cuenta de su presencia.

—¿Fue un golpe de suerte o qué?

Ella no dijo nada, pero sus ojos se movían en todas direcciones. Sasuke observó mientras ella se distanciaba de él, mirando suelo, este árbol era el más cercano a ellos, y estaban todas esas ramas por encima y por debajo de ellos. No necesitaba su Sharingan para saber lo que iba a hacer, pero él quería que ella esperara un minuto o dos.

Ella hizo un movimiento para correr, pero Sasuke rápidamente se agachó y pasó una pierna debajo de ella, tomándola de su chaqueta para impedir que cayera de la rama. Sorprendentemente, el único sonido que Hinata hizo fue cuando su chaqueta comenzó a estrangularla.

—Oi, princesa —suspiró—. Cálmate, ¿quieres?

Miró hacia arriba, tirando hacia abajo la chaqueta para que pudiera respirar. Él la miró, un poco confundido. ¿Iba a decir algo?

—Escucha, —dijo— yo solo... —sentía una sensación de tirón viniendo de ella, y se dio cuenta de que estaba tratando de quitarse la chaqueta. El joven suspiró, utilizando la otra mano para frotarse los ojos. Ella era luchadora, de repente, no era del todo malo, pero él estaba tratando de hablar con ella. Movió su brazo hacia la izquierda y estrelló su mano contra el tronco del árbol. Ella gritó, dejando caer las manos, lo que la hizo ahogarse durante unos segundos—. Presta atención.

Ella levantó los brazos por encima de su cabeza y comenzó a moverse. Sasuke estaba perplejo por un segundo, pero cuando algo hizo clic en su cerebro sabía que debía sujetarla rápidamente, ella ya se había deslizado fuera de su chaqueta y había aterrizado por debajo de él. Ella salió corriendo hacia el pueblo, dejando al ninja renegado mirándola.

Suspiró, atando las mangas alrededor de su cintura en un nudo apretado. No entendía. Él la había noqueado, y ella se había despertado sin voluntad de luchar. Ahora, ella tenía una contusión en el rostro, y estaba llena de energía.

—Te atraparé —murmuró, activando su Sharingan.

Corrió tras ella, consiguiendo rápidamente ubicarla. Tenía la sensación de que su Byakugan estaba activo porque ella saltaba en las ramas y el suelo aleatoriamente, pero no hizo nada para ampliar la brecha entre ellos.

En lo que Sasuke pensó era un movimiento desesperado, ella desató un frenesí de shuriken y kunai.

Durante el comienzo de la persecución, sintió algo latente dentro de él, pero al ver que ella la atacaba con armas mortales, le puso muy emocionado, en todo sentido.

Esquivó la mayoría de ellos, pero atrapó dos kunai. Él los empuño en cada mano, apuntando los extremos afilados, y los arrojó hacia los talones de la chica. Ambos extremos encontraron sus objetivos, el envío de la heredera que huía a tierra. Para su asombro, ella trató de levantarse a pesar del dolor que parecía estar sintiendo. Sasuke cerró rápidamente la brecha entre ellos y le sujetó los brazos por encima de su cabeza; puso sus rodillas a ambos lados de ella. Desactivó su Sharingan.

—¿Qué? Estas asustada, ¿eh? —él sonrió ante lo absurdo de sus propias palabras y ante la mirada de incredulidad en su rostro. Sus ojos parecían cansados, sin embargo, estaba alerta y estaba sin su chaqueta. Sólo tenía dieciséis años, así que, ¿por qué estaba tan pecaminosamente desarrollada? Su pecho se movía arriba y abajo en su camiseta de rejilla, lo que le hizo morderse el labio—. Sin sujetador hoy.

Ese comentario hizo que su cuerpo se retorciera en un nuevo intento para liberarse del Uchiha, y éste último apenas se dio cuenta. Cuanto más cansada estuviera, mejor. Hasta entonces, podía ver sus pechos rebotando, lo que le afecto tanto como ese beso que habían compartido antes. Estaba bastante oscuro donde estaban, y la luz de la luna estaba siendo bloqueada por las hojas y las ramas, pero todavía podía ver bien a su cautiva.

Siguió así durante unos tres minutos, hasta ese momento, Sasuke nunca había sentido ganas de arrancarle la ropa y hacer lo que su cuerpo exigía hasta que la respiración de ella se detuviera, pero se aferró a su autocontrol. Tenía que trabajar... lento.

—Escucha —habló cuando ella dejó de moverse, su rostro era ilegible—. Yo no sé lo que te pasa, pero tómalo con calma durante unos minutos —hizo una pausa, evaluando su expresión. Muy cansada—. Yo estoy enviándote de vuelta.

—¿Por qué? —respiraba agitadamente.

Sasuke puso su lengua en la parte delantera de sus dientes, y abrió la boca ligeramente. Los ojos de Hinata estaban entrecerrados, su respiración era irregular, y cuando hablaba, era la cosa más erótica que jamás había escuchado. Su aspecto, además de la posición en la que estaban, hicieron las cosas más despiadadamente sensuales, su cuerpo tuvo que tomar un momento para procesar su pregunta.

—Porque —dijo lentamente— lo necesito. No me malentiendas, yo voy a volver, pero…

—¿Qué es lo que quieres de mí? —su voz era apenas un susurro.

Agachó la cabeza, cerrando los ojos. Esa no era una buena pregunta. No, esa era una muy buena pregunta, pero la idea que provocó fue muy inadecuada y no necesita entretenerse en ese tipo de cosas. Este repentino aumento en su excitación era una distracción, y todo lo que sentía se amplificaba con ella cerca de él.

Sasuke dejó escapar un suspiro antes de mirarla.

—Seis días. Después de eso volveré, pero si le dices a alguien que me viste esta noche, voy a matarlos a todos, no sólo a las personas que les dijiste, no sólo las personas cercanas a ti... A todo el mundo, y voy a hacerlo uno por uno, y tú serás testigo de todo.

Tragó saliva, cerró los ojos ligeramente.

—¿Cómo...? ¿Cómo vas a saber si digo algo?

Él inclinó la cabeza hacia un lado.

—¿Cómo sé llevarte lejos de casa? ¿Cómo sé dónde encontrarte? ¿Cómo sé todo esto?

Ella no dijo nada. Podía sentirla temblar. Eso era bueno.

No estaba peleando más.

—¿Estás...? ¿Estás tratando de la-lastimar a alguien?

Él no contestó.

—¿Es... Neji?

Nada.

Ella parpadeó para contener las lágrimas. —P-por favor no lastimes a Neji. O a m-mi familia.

Súplicas típicas. Había oído demasiadas de éstas.

—Y a n-ningún habitante del pueblo, por favor. Yo... yo no quiero que nadie s-salga herido —su respiración vaciló y dejó escapar un grito ahogado, resultado de no sollozar—. Y p-por favor no te acerques.

Sus ojos se entrecerraron.

—Naru-

Su frente se posó en la de ella, y golpeó fuertemente el suelo. Su cuerpo se tensó, y ella le devolvió la mirada. No sabía cómo se veía en este momento, pero se sentía muy inestable. —Te diré esto —dijo, asegurándose de que ella escuchase cada palabra—. Hay muchas maneras de molestarme, y si sigues repitiendo su nombre yo podría llegar a matarte.

Sus ojos estaban muy abiertos. Miedo. Tenía que ser la única forma de llegar a ella.

Levanto la cabeza— pero yo no te quiero muerta —levantó una mano para acariciar suavemente el ahora oscuro moretón. Ella se estremeció, llena de dolor "¡Ah!", ese gemido le acaricio sus oídos—. ¿Cómo sucedió esto de todos modos? —murmuró.

Ella lo miró como si estuviera bromeando.

Llegó a la conclusión que debía haberlo hecho de alguna forma. —Ah —se puso de pie, tirando de ella. Mantuvo sus brazos detrás de su espalda y la empujó hacia adelante a medida que empezaron a caminar. —Esto es lo que va a suceder… tu familia probablemente ha empezado a buscarte por ahora, así que no estoy en condiciones de llevarte a ellos sin ser detectado. Con esto en mente, ya que tu familia probablemente va a utilizar esa —rodó los ojos— molestia de Byakugan, caminarás a través de las puertas principales. Todo lo que tienes que hacer es ir a casa y convencerlos de que estás bien.

—Mi familia no es estúpida —susurró—. Ellos me conocen demasiado bien.

—Ellos —él no lo creía—. Entonces creo que vas a tener hacer tu mejor actuación esta noche. Y, no digas excusas, te voy a mostrar un ejemplo de por qué no deben encontrarnos juntos.

—Que… ¿Qué estás?

—Ya lo verás.

Al ritmo en el que caminaban, tardaron unos quince minutos en llegar y ver a la distancia las puertas. A Sasuke no le gustaba la nostalgia del espacio abierto y los árboles imponentes. Detuvo su movimiento.

—Ponte esto —tiró de su chaqueta y se la dio. No dijo nada mientras ella se ponía la chaqueta con manos temblorosas—. Ahora vete.

Ella dio unos pasos y luego se volvió hacia él. —Tú... pareces seguro de que el pueblo no va a ser capaz de encontrarte.

—No es la confianza, es el conocimiento básico.

—Tú... solías vivir aquí. Está... mal que nos subestimes.

—Está mal que me subestimes.

Miró hacia la puerta y luego a él. —¿Puedo por lo menos saber... por qué estás haciendo esto? ¿Qué hizo el pueblo o quien sea... q-que fue tan terrible? ¿Por qué estás... detrás de mí?

—¿Por qué no es obvio, princesa? —sus labios se curvaron ligeramente a medida que se acercaba a ella. Ella lo miró, sin saber qué esperar. Él le dio la vuelta y la instó a seguir—. No es el pueblo, y no me importan las personas en esta aldea, a excepción de ti.

—Entonces... ¿Yo te hice algo?

Resoplo— algo así. Si vas a llamarlo de alguna forma —le susurró al oído—, llámalo una atracción fatal.

Él se había ido antes de que pudiera disparar una mirada inquisitiva hacia él.

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Fin Capitulo Cinco.

Notas: In the land of gods and monters…

Naoko Ichigo