Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y esta historia fue beteada por la linda Karen Hikari del Team Beta Readers.

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Sasuke estaba molestó.

Esta era sólo su segunda vez juntos, pero Hinata no había estado consciente la mayor parte del tiempo. Sabía que era necesario que ella no fuese capaz de huir o de pedir ayuda cuando la secuestró, pero se había molestado cuando ella no quiso ir con él de buena gana.

La había herido un par de veces, lo reconocía, pero en el pasado nunca le había hecho daño. Ella no podía ver dentro de su mente, así que por lo que ella sabía, él nunca había tenido una razón para hacerle daño, así que ¿por qué estaba siendo difícil? Las cosas irían mucho mejor para ella si se diese cuenta de que sus repentinos intentos de estar cerca de ella eran desencadenados por algo que no era una intención criminal.

Cualquier otra chica se hubiera dado cuenta.

—Difícil —murmuró. Se puso de pie a un lado de la cama mirando a la heredera dormir. Una mirada preocupada no se dibujaría en su rostro, y se cruzó de brazos. Al mirarla de cerca le hizo sentir un nudo en el interior. Cada vez que la miraba, luchaba para no demostrar cualquier emoción, pero de lo que estaba sorprendido era de que ella todavía estaba a la defensiva.

No era razonable, ni de parte de él, ni de ella.

Así que se concentró en otras cosas.

El muchacho de niebla hizo algo que no le había ordenado esa noche. Después de que secuestraran a Hinata, él y el chico de hielo desaparecieron durante unos dos minutos, en ese tiempo, la niebla creada se había vuelto un poco más densa. Sasuke estaba bastante seguro de que habían ayudado al clan Hyuuga por el veneno. Nadie habría muerto, pero se sentirían enfermos durante mucho tiempo. Se suponía que no era una cosa de la que debían preocuparse, pero tendría que hacerles frente a los niños independientemente. No podían actuar por su cuenta y esperar salirse con la suya. Las aldeas de la niebla y del hielo pronto recibirían la visita del Uchiha.

Hasta entonces, Sasuke tendría que esperar.

Puso una silla junto a la cama y se sentó, con los codos apoyados en las rodillas, y con las manos cruzadas delante de su boca. Ella había hecho algo esa noche, también, pero no estaba seguro de lo que era. Tenía algo que ver con su aspecto.

Viéndola a los ojos, observó que no había estado durmiendo estos últimos días. Eso era algo que quería, pero ¿tenía que lucir tan endemoniadamente agotada? Podía haber tomado una siesta durante el día o algo así. Incluso ella tenía que saber que sería demasiado improbable que él fuese a por ella cuando el sol estaba en lo alto.

—Idiota —murmuró, mientras trazaba ligeramente los círculos oscuros bajo sus ojos con el dedo.

Tenían unos días para estar juntos hasta que ella tuviera que volver, y él odiaba admitir que odiaba enviarla de vuelta. No podía quedarse con él todo el tiempo, porque este no era un escondite adecuado. Todavía estaban cerca de la aldea, y tenía que pensar en provisiones, agua y ropa. Sasuke nunca había pensado en buscarse su propio escondite, el único fallo que había cometido en estos últimos años, no quería seguir viviendo donde Orochimaru pudiera encontrarlo. Además, una vez que la secuestrara para siempre, su familia la buscaría incansablemente.

Y él aún no estaba preparado para enfrentarse a ellos.

Podía intercambiar miradas mortalmente con su padre antes de que él adecuadamente desflorara a su hija mayor y le haría prometer no estar con nadie más que él. Y no podría enfrentarse a su pomposo primo hasta estar seguro de que el prodigio pudiera mirarlo a los ojos y ver cada intimidad que había ocurrido entre él y la inocente Hyuuga.

¿Cómo, se preguntó de nuevo, podía verlos a los ojos sin hacer nada?

Pasaron unos minutos en los que Sasuke admiraba la forma de Hinata. Sus ojos se desplazaron por su rostro, un intento velado para distraerse de sus labios. Pensó en su primer beso, no había sido capaz de olvidarlo desde que había sucedido. Nunca pudo imaginar con precisión como se sentiría tenerla entre sus brazos, fue surrealista cómo, después de años de anhelo, dolor y planes, la había tenido en sus brazos, la había tocado, incluso había tenido un pedazo de ella, por primera vez hacía casi una semana.

Tragó con fuerza, cerrando los ojos. Esto era nuevo para él. Tal vez era el nivel de intimidad que quería o el hecho de que en realidad había sucedido con la persona que él quería. Quería todo de ella, pero si no tenía cuidado, podría perder el control.

Suspiró, empujándose a sí mismo fuera de la silla. Él estaba hambriento. Debería haber preguntado sobre el tema, pero tal vez esta cueva tenía aún más sorpresas.

Aún no conocía apropiadamente este lugar.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

A Hinata le dolía todo.

Se sentía refrescada, el mejor sueño que había tenido en mucho tiempo, pero su cuerpo estaba rígido. Abrió los ojos, con rigidez estirando su cuerpo. Ella dolorosamente extendió sus piernas, había estado sentada sobre ellas. La densa la bruma que nublaba— su mente le hacía querer sucumbir al sueño otra vez. ¿Por qué importarle donde estaba?

Su cabeza cayó hacia atrás y vio el muro irregular mientras observaba la habitación. Había algo familiar en este cuarto. La cama confortable, el ambiente acogedor-

Bésame...

Sollozo.

Éste era el escondite de Sasuke.

Sasuke la había traído aquí, una vez más.

Intentó levantarse, pero sus brazos cedieron. Lo intentó de nuevo, sólo para sentir un peso sobre ella. Una vez más, y no podía mover nada por debajo de su cuello. Su corazón latía con ferocidad, pero su respiración se mantuvo calmada. Tenía que mantener la serenidad.

Sus oídos se agudizaron para tratar de captar cualquier sonido. Sus ojos se abrieron al igual que la puerta justo en frente de la cama. Sasuke entró, perdido en sus pensamientos. Llevaba una camiseta negra, pantalones de chándal negros, y su flequillo estaba más largo de lo que recordaba. Parecía estar comiendo cereal de un recipiente de plástico de color azul claro.

Él la miró, deteniéndose en el umbral.

Masticaba lentamente, él le devolvió la mirada. Hinata contuvo la respiración. Él estaba actuando... diferente. Él no había hecho nada exactamente, pero... él era diferente. Menos amenazador. Curiosamente normal.

Tal vez estaba soñando.

Sasuke respiraba pesadamente por la nariz y empezó a caminar hacia ella, agarrando algo de la mesa al pasar. Cuando llegó a la cama, arrojó unas esposas, y tomó otra cucharada de su cereal. Caminó hasta el extremo de la cama, donde tenía más acceso a su persona, y ella miró algo que él llevaba en la palma de su mano. Llevó dos dedos a su boca, y los utilizo para abrir sus labios y dientes, y deslizó una pastilla ovalada recubierta en su boca. Ella hizo un sonido de desaprobación, pero la píldora de inmediato se abrió paso por su garganta cuando su boca se cerró. Un sabor nauseabundamente amargo quedó en su paladar.

Sasuke observó con atención la mueca que ella hizo. Él permaneció en silencio, mirando su tazón y reanudo su bocadillo; los crujidos llenaron la habitación. Ella lo miró, con cautela.

—U-um —empezó ella, ganando la atención del Uchiha. Miró hacia abajo, incapaz de pensar. Se veía extrañamente atractivo en ese momento—. Uh.

Una cucharada de cereal fue empujada dentro de su boca. Hinata levantó la vista cuando la cuchara fue retirada. Él continuó comiendo, mirándola de forma desinteresada. Hinata masticó una vez, en respuesta a tener comida en la boca.

Dos veces, para evitar las náuseas.

Tres veces porque ella debía tragárselo.

No era tan dulce como ella esperaba. Sasuke agitó el tazón, cogió otro bocado, y recogió uno más para ella. Ella no lo quería; comer después de Sasuke era extraño, pero él la obligaba a hacerlo. Él empujo la cuchara en sus labios, lo que causó que algunos cereales cayeran en su regazo. Instintivamente abrió la boca después de eso. Le limpió la boca con el pulgar y lo chupó, luego procedió a recoger los cereales de su regazo y se los comió también.

—Sasuke —sus mejillas se tiñeron de rosa cuando la mano de él entro en contacto con sus muslos—. ¿Por qué... estoy a-aquí?

Él resopló, se acercó a ella para obtener las esposas. Con una mano, cerró un extremo alrededor de su muñeca izquierda. Antes de que tuviera tiempo de para entrar en pánico, él tomó el otro extremo y lo cerro alrededor de su muñeca derecha.

Luego de esto, ella sólo podía mirarlo sin convicción.

Sasuke comenzó a comer de nuevo.

Ella llegó a la conclusión que él era impredecible... pero no se suponía que debía ser peligrosamente impredecible. Él la había acosado por años, la había secuestrado, e incluso la había herido hasta el punto en que sentía dolor, pero ahora solo estaba siendo impredecible en un sentido muy alucinante.

Y él no estaba hablando.

Se puso de pie, jalando su brazo en el proceso. Cuando ella no se movió, él tiró de su muñeca un par de veces.

—P-pero no puedo moverme.

Se quedó mirándola, tomo otra cucharada de cereal, y luego se tocó los labios con el borde de la cuchara. Su mente trataba de entender, cuando recordó la píldora repugnante que le había dado.

Tiró de ella una vez más.

Hinata hizo un esfuerzo para levantarse y encontró que podía hacerlo. Su cuerpo todavía se sentía pesado, pero se estaba haciendo más fácil el desplazarse.

Cuando ella estuvo de pie, comenzó a caminar hacia la puerta. Arrastrándose parcialmente detrás de él, aun con los brazos esposados, seguía los movimientos del Uchiha cuando recogía cereales de vez en cuando.

Más allá de la puerta había un cuarto de baño. A la izquierda había un lavabo doble, un espejo, y algunas luces colgantes. A la derecha, una ducha de piedra con una puerta de cristal opaco. Pasaron junto a ésta y las paredes de piedra dieron lugar a una zona amplia con un baño de estilo de aguas termales y un techo altísimo. Esa parte del baño tenía capacidad para albergar al menos a cincuenta personas, mientras que en la habitación podrían caber fácilmente doscientas o algo así. Hinata noto el vapor, y en el baño se escuchaba un rugido, una cascada se vertía allí, pero ella no lo había oído el ruido desde la parte más pequeña del baño o desde el dormitorio. En ambos extremos de la habitación, había una puerta.

Sasuke la llevó a la de la derecha.

Esta puerta condujo a una cocina. Una mesa de metal estilo isla estaba en el centro de la habitación y había un rollo de toallas de papel en el centro de esta. Sasuke caminó alrededor. Pasaron junto a una puerta que debía ser la despensa, estantes con diversas especias, un lavabo de piedra con una ventana por encima de ella, una estufa de metal, un refrigerador de metal, y un gabinete de madera de ocho pies.

Miró a Sasuke, nerviosa por la falta de comprensión. —Qué-

Él la detuvo haciendo girar su dedo en el aire, le señalaba que mirara a su alrededor.

Y así, lo hizo.

Observo la habitación tres veces más, y se dio cuenta de que la mesa tipo isla tenía dos puertas a un lado. El techo de esa habitación era casi tan alto como el de habitación anterior, pero la habitación en sí era considerablemente más pequeña. Ella casi se sentía agobiada sólo por que Sasuke estuviera allí; sin embargo, no tenía nada que ver con el espacio.

Él la llevó de vuelta al baño y después hacia el otro lado. Sasuke empujó a Hinata y se quedó en la puerta. Después de que él encendiera las luces, Hinata vio que esto era una especie de sala de estar, posiblemente. Olía a madera recién cortada, lo que podría provenir de los pisos de roble. Había un sofá negro de felpa directamente a la izquierda de ella. A la derecha, en el otro extremo una mesa circular de madera con dos sillas. La mesa estaba cerca de un gran ventanal con cortinas que ocupaba toda la pared.

Se volvió para mirar a Sasuke, pero él ya estaba a su lado.

Estudiándola.

Ella saltó de su piel. Sospechaba que le había hecho algo porque no podía dejar de notar que Sasuke era muy atractivo. Ella lo ha visto de cerca una vez antes, y no lo había encontrado particularmente bien parecido entonces. Ahora... casi la dejaba sin aliento, y se sentía nerviosa por él.

De hecho, ahora que reflejaba su comportamiento habitual, sus encantos solamente acentuaban su lado siniestro.

Para su alivio, él aun la llenaba de miedo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sasuke rió brevemente cuando se encontró con que no podía sostenerle la mirada por más tiempo. Ella era tan fácil de irritar, y ella no podía mantener ese hecho bien escondido.

Se volvió hacia la puerta y comenzó a caminar de nuevo a la habitación. En el camino, se preguntó si ella pensaba que estaba loco. Se sentía un poco aletargado, pero culpó a la posibilidad que parte del gas que había respirado también lo hubiera. El tiempo pasado con Orochimaru lo había hecho inmune a la mayoría de los venenos, se sentía un poco incómodo. Estaría bien, él sabía eso, pero él no tenía ganas de jugar demasiado con ella.

Bueno, no había necesidad de esforzarse.

Se detuvo en el corto pasillo que conducía al baño y se quedó mirando la pared. Dejó caer la cuchara en su cuenco, empujó una parte de la pared de la derecha, y vio cómo se abría y aparecía una habitación pequeña. Había un inodoro dentro. Su curiosidad resultó fructífera, pero ahora no sabía cómo cerrar la puerta, por lo tanto, lo ignoró.

Él termino con sus cereales en el momento en que entraron en el dormitorio; no quería la leche. Se volvió para mirar a Hinata, quien tenía el ceño fruncido y la vista en el suelo.

—¿Quieres esto? —le preguntó, empujando el tazón hacia ella. Ella lo miró, con el rostro enrojecido. Estaba a punto de romperse.

—¿Qué está mal contigo? —soltó.

Puso el cuenco sobre la mesa y se acercó a la cama. —Cansado— respondió. Él la empujó hacia abajo y miró a sus muñecas. No sabía dónde estaba la llave.

—¿Qué fue... todo eso?

—Ahora ya sabes dónde están las cosas —él la miró—. Vas a estar aquí mucho tiempo.

—Por qué-

—Preguntas mucho. ¿Se supone que tiene que haber una respuesta cada vez? ¿Es necesario que todo tenga sentido?

—Tú... n-no tienes ni-ningún sentido d-desde que me con-conociste.

Él inclinó la cabeza hacia un lado. —¿Cuándo piensas que te conocí?

—La aldea... En el árbol, Tú-

—Eso no fue cuando te conocí —él negó con la cabeza—. Fue mucho antes de eso, princesa.

—¿Quieres decir... cuando empezaste... a se-seguirme?

—Mm —él tiró de sus muñecas—. ¿Cuándo crees que fue eso?

Ella frunció el ceño. —¿Hace algunos años?

Él sonrió, frotándose el rostro. —Olvídalo —se preguntó por qué el recuerdo estaba tan vívido en su mente. Tiró de las esposas con fuerza rompiendo la cadena que las mantenía unidas—. Dame un kunai.

Ella parpadeó. Él rodo los ojos, metiendo la mano en la bolsa de su pierna y haciendo caso omiso de sus jadeos. Tomo la cerradura de su puño.

—No lo necesitas... No lo necesitas si se va a hacer eso.

—¿Qué, las quieres guardar para más tarde?

—¡No!, yo-yo-yo s-s-s-sólo-

—Oi, princesa, deja el tartamudeo. No necesitas estar tan nerviosa.

Ella vaciló. Su siguiente pregunta era seria—. ¿Estás bien? ¿Mentalmente?

Se encogió de hombros. —No realmente.

Cuando su puño cayó, él la agarró por las muñecas y le quitó las esposas. Dejo el kunai en la mesa, recogió las esposas rotas y las puso sobre la mesa también. El gas realmente debió de haberlo afectado, pues ahora no podía entender por qué la había roto en primer lugar.

—Has intentado matar a Naruto en la actualidad —esta fue una acusación.

Se volvió hacia ella, divertido por su esfuerzo de sonar molesta.

—¿Y?

—¿Por qué harías eso?

Él rió. Ella estaba volviéndolo loco con esas preguntas. ¿Esas habían sido sus primeras palabras? ¿Vino del vientre preguntando "por qué"? —Si realmente quiere una respuesta, puedo darte unas pocas —hizo una pausa para dar énfasis—. ¿Porque quería? Pues porque puedo. Porque él me molesta.

—Él te extraña.

—¿Cuál es tu punto?

Se esforzó por hablar. Su respuesta la había dejado sorprendida.

—¿Por qué asesinar a la única persona que se preocupa por ti?

—Es uno de las muchas personas que conocí en la aldea, y confiaba en mí, conocí a un montón de personas que decían que me "cuidaban". Esas palabras no significan nada para mí.

—Dices eso… pero siempre estuvo a tu lado. Eso tiene que significar algo.

—No lo hace.

—¿Cómo puedes tratarlo de esa forma?

—Él hace que sea fácil.

—Pero cuando te transformaste en él, ¡fue perfecto! Tu… tienes que preocuparte por él, solo de esa forma es que pudiste imitar su mirada tan bien. Es porque… porque sabes que él te importa.

Sasuke función el ceño.

—Tal vez no puedes ver defectos en él, incluso cuando es un impostor.

Tenía la boca entreabierta, y el ceño fruncido. Las palabras que pronunció después salieron como histeria entrecortada. —¡Lo único que quiere es llevarte de vuelta! ¡Asegurarse de que no sigas con este estilo de vida! ¡Has estado fuera durante años, y lo único que hace es pensar en ti!

Sasuke se sentó a su lado, sonriendo. A pesar de que ella se alejó de él, estaba enojada, y las lágrimas emanaban de sus ojos por su pequeña perorata. Se acurrucó contra la cabecera de la cama, con los brazos alrededor de sus piernas. Esto le divertía porque ella estaba tratando de protegerse a sí misma, ella podría utilizar ese cerebro shinobi de para defenderse de forma eficaz.

—¿Eso te pone celosa?

Su ceño se suavizó, estaba perpleja. —¿Qué?

—Has estado tratando de obtener su atención desde que nuestros días en la academia, sin embargo, aquí estoy, alguien a quien él considera "cercano", y a mí no me importa lo que le suceda a él. Te pone celosa que yo no tenga que hacer esfuerzo para tener su atención, ¿no es así?

Sus ojos lentamente se posaron en el Uchiha. —Eso no es... No es eso. Sólo quiero que él…

—¿Sea feliz? —trato de verla a los ojos— ¿en serio? ¿Le has estado ayudando a ganar el afecto de Sakura?

Ella se estremeció.

—¿Le has dicho que estoy de vuelta?

No hubo respuesta.

Él se enderezó.

—Pensé que querías que él fuese feliz. ¿Podría ser que no quieres que él esté con Sakura, ya que te da todo el tiempo del mundo para no hacer absolutamente nada? ¿No le dijiste nada acerca de mí porque no querías que la poca atención que él tiene en ti aún más inexistente?

—Yo... yo-yo quiero que él sea feliz —tenía los ojos entrecerrados, vacilante, mientras trataba de convencerse a sí misma—. Yo solo-

—¿Lo quieres solo para ti?

—No —susurró.

—Sí lo haces.

—No, yo no.

—Sí, lo haces. Te sientes como yo me siento.

Nada. Confusión. Tenía la cabeza inclinada hacia abajo y lo miraba de reojo. Ella lo dudaba, pero él continuó.

—No me hagas reír, princesa. ¿Has descubierto por qué estoy haciendo esto? Debes tener una idea. Somos tan... similares, después de todo.

Ella sacudió la cabeza, ignorando toda la información que él le daba. —Porque tú estás... enojado... por alguna razón.

—Porque estoy enojado —dejó que el pensamiento le diera vueltas en la cabeza. —Sí —asintió lentamente, mirando al techo—. Estoy enojado. Todo esto te está ocurriendo porque estoy... enojado.

Ella apretó las manos. —No sé lo que hice... y-y, sinceramente, no sé qué pude haber hecho. Nunca... no me acuerdo de haberte visto mucho en la aldea.

El silencio cayó entre ellos y se aseguró de no haber cometido un error con sus palabras.

Cerró los ojos, bajando la cabeza a la altura de la de ella.

—Hinata —deslizó sus párpados hacia arriba, extendiendo una mano para acariciarle la mejilla. Ella se puso rígida—. Yo trato de ser amable contigo..., ¿sabes? —sus ojos se abrieron, al ver un cambio en su expresión—. Sin embargo… no me dejas hacerlo.

Trató de mover su rostro, pero él le dio un apretón de advertencia en la parte posterior de la cabeza.

—¿A qué t-te refieres?

—Quiero decir, cuanto más trato de relacionarme contigo, más me haces darme cuenta de que soy para ti lo que eres para Naruto —su paciencia lentamente disminuyó cuando ella no pudo entender su significado—. Me pasas por alto.

Ella hizo una mueca.

—Sasuke, estás... me estás haciendo daño.

Se dio cuenta de que su mano había agarrado su cabello. Él ignoró su comentario y empujó su rostro cerca del suyo.

—Piensa, princesa, ¿sabes lo que estoy diciendo cuando te doy esa analogía?

—Significa —se obligó a no mostrar su dolor—. Tú has observado... a una persona por un largo tiempo.

—Deja de jugar conmigo —él sabía que ella sabía lo que él quería decir, pero ella estaba tratando de evitarlo. ¿El pensamiento de él que tuviera sentimientos por ella era tan repugnante?

—Estoy tratando de no malinterpretarte. Sólo... por lo que estás diciendo... suena como si estuvieras tratando de decir que... que —su voz se tornó más pequeña— te gusto.

Sasuke la miraba, atrapado en el torbellino de emociones que eran sus ojos. Este debería haber sido el momento en el que finalmente lo comprendía, pero la realización y la pequeña vacilación que mostraban sus ojos solo la tenían sin palabras. De repente, no pudo ser capaz de admitir sus sentimientos por ella. Hinata estaba aquí, su declaración sentimental prácticamente sonó como una pregunta, pero a la vez se sentía como si fuese la primera vez que se confesaba… y era jodidamente aterrador. Su mirada era suave, su boca estaba ligeramente entreabierta y su cuerpo estaba relajado. Le gustaría decir que él sabía lo que significaba, pero, no tenía ni idea. Su corazón latía con fuerza, y él tenía… miedo.

Sin darse cuenta, su mano se aflojó, y ella poco a poco cayó más cerca. Podía sentir el toque fantasma de su frente contra la suya. Los orbes ónix quedaron atrapados en las perlas, tratando de determinar por qué ella lo miraba... de esa forma, y de si ella debería estar tratando de buscar algo en su mirada.

Y luego, de repente, su corazón latía con fuerza porque sentía su cabello contra su piel. Ella se inclinó sobre él, y no sabía si lo había hecho conscientemente. Su frente estaba apoyada en él, y sintió que estaba en un aprieto. Sus emociones estaban teniendo una recaída importante a cuando eran niños, cuando ella podría hacer su corazón aletear y su cabeza girar. El punto de todos esos años, y las manifestaciones de los últimos días, era para mostrarle que tenía el control ahora, pero esto... Él no sabía lo que iba a pasar.

Era emocionante.

Era hipnotizante.

Era... un poco aterrador.

Tragó saliva, su garganta se sentía seca, y estaba más que nervioso cuando sus narices se rozaron, vacilante susurro. —¿Hinata?

Se detuvo, rápidamente parpadeando. La realización de su proximidad la golpeó, y su mente registró que el chico frente a ella no se había movido una pulgada. Ella cerró los ojos, echándose hacia atrás. Pálidos dedos se acercaron para empujar el flequillo de su rostro.

Ambos adolescentes estuvieron sentados en silencio durante varios minutos antes de que Sasuke se levantara y se dirigiera al cuarto de baño, cerrando la puerta detrás de él.

Se apoyó en el fregadero, mirando al espejo, y dejó que su mente rebobinara y pausara el evento anterior, una y otra vez.

Ella iba...

Estuvo a punto de...

Pasó una mano por su cabello. Su respiración se volvió superficial, y encontró con que estaba cuestionando la realidad.

Poco a poco, las piezas empezaron a juntarse, pero todavía no tenía sentido. Si ella había estado mirándolo de forma diferente esta noche, si esas miradas no eran tan inocuas como parecían, entonces ella había intentado...

—¿De besarme? —susurró, abriendo los ojos y mirando el suelo de piedra. Esto no hizo nada para aliviar el ritmo de su corazón. Él apretó los labios, tratando de recordar la sensación de su primer beso.

Y eso era lo otro.

Se habían besado antes, así que ¿qué hacía a éste tan diferente? ¿Era el hecho de que este no era un beso obligado? ¿Debido a que habría sido inesperado? Porque... ¿Porque ella había estado dispuesta? ¿Debido a que ella habría sido la que lo iniciara?

La oleada de asombro e incredulidad lo sacudieron, olas de malestar le hicieron sentir las piernas débiles. Se deslizó a una posición en cuclillas, con una mano en su cabello y el otro brazo colgando de su rodilla.

La pregunta más importante era... ¿por qué la detuvo?

Cuando regresó a la habitación veinte minutos más tarde, Hinata estaba acurrucada sobre la alfombra, durmiendo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Cuando Hinata se despertó a la mañana siguiente, estaba en dificultades para que su mente procesara los acontecimientos de la noche anterior.

En particular, los acontecimientos que la involucraban a ella y a Sasuke.

Ella...

Casi lo había besado.

¿Por qué?

No le gustaba Sasuke de esa forma. Estaba segura de que no le gustaba Sasuke de ninguna forma. Ella admitía que él se había comportado de manera inusual, ella había visto por qué algunas niñas se sentían atraídas a él; sin embargo, él no era su tipo en absoluto. Incluso si Sasuke había apelado a su inteligencia, eso no cambiaba el hecho de que él la había secuestrado.

Otra vez.

Él la había golpeado por razones desconocidas y era una amenaza para todos a su alrededor. Así que ¿por qué pensó, por sólo una fracción de segundo, que podía ver más allá de todo eso? ¿Por qué había querido ver más allá de todo eso? Cuanto más pensaba en ello, más pensaba en el beso que no había sucedido.

Él se había metido con sus emociones, eso era todo.

Había tratado de hacer pensar que él sentía algo por ella, como lo que ella sentía por Naruto, y se dejó engañar en la creencia de que alguien la miraba como ella había estado mirando al ninja estrepitoso durante años. Él la había engañado para ver el que ella devastadoramente estaba desesperada por afecto, completamente llena de pasión.

Se acurrucó en sí misma, apretando los muslos.

Esto era una locura.

Su locura estaba resultando ser contagiosa.

Su estómago se tensó. Vagamente, pensó en todo lo que estaba pasando, ella sabía que uno de ellos estaba invadiendo el espacio del otro. Cuando respiraba, todo estaba lleno del aroma de Sasuke, pero si ella pensaba él estaba cada vez más cerca, ¿por qué aún no escapaba? no tenía ningún problema en alejase de él, haciendo todas las emociones a un lado, ¿por qué aún no escapaba?

¿Qué había estado pensando?

Para permitir ser hipnotizada por alguien como él... Alguien a quien Naruto consideraba su mejor amigo... Era repugnante. Ella era repugnante, y si Naruto se enteraba de esto...

Bueno, ella no estaba segura de lo que iba a suceder.

Naturalmente, él estaría furioso si supiera que ella sabía dónde estaba Sasuke y no se lo había dicho, pero eso sería todo. No iba a estar celoso o herido por las cosas que ella había hecho, o por lo que había intentado hacer con Sasuke porque... Naruto no la veía de esa manera.

Ella cerró los ojos, apartando las conflictivas emociones, y se centró en algo más desconcertante. Ella se sorprendió que le hubieran logrado afectar los sentimientos de Sasuke.

Reacciono... extrañamente. Cuando la llamó por su nombre, tenía la voz entrecortada, desigual. Más que eso, se veía nervioso, como si no pudiera creer lo que estaba haciendo. Y en ese momento, ella creía que le gustaba.

Y mucho.

¿Por qué?

Ellos nunca hablaron antes; nunca se miraron, y nunca pasaron tiempo juntos. ¿Cómo podía haber desarrollado sentimientos por ella cuando ella no había hecho nada para darle esos sentimientos? ¿Por qué quería estos sentimientos por ella, en vez de otra persona?

Hinata se volvió de espaldas, sentía el cuerpo dolorido por la falta de movimiento durante toda la noche. Afortunadamente, la alfombra era sorprendentemente acolchonada, lo suficiente como para hacer que los efectos del duro piso fuesen difíciles de notar. Cuando abrió los ojos, su mirada se encontró con orbes oscuros mirándola desde el borde de la cama.

Sasuke estaba apoyado en un codo, mirándola.

Ella le sostuvo la mirada, incapaz de moverse.

Cerró los ojos, respirando con dificultad, y se levantó de la cama para ir al baño. Hinata siguió mirando al techo cuando escuchó el agua y cómo se lavaba los dientes.

Esta actitud se mantuvo durante otros cinco minutos después de que ella le oyó salir.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

El resto del día había estado agonizando allí en la alfombra.

Ella se armó de valor para ir al baño y lavarse los dientes, usando el cepillo de dientes color púrpura que ella asumió que era para ella. La mayor parte del día, la pasó sentada en la cama y mirando a través de la puerta. Cada pocas horas, Sasuke caminaría de un extremo a otro y permanecería allí. No tenía ni idea de lo que significaban sus acciones. Él no había venido a ver cómo estaba, ni tampoco a echar un vistazo, y tampoco hacía algo para mostrarle que él era consciente de su presencia.

El sol se había elevado en su punto más alto en el cielo, y Sasuke había estado en la sala de estar durante tres horas. Se preguntó qué podía estar haciendo allí porque esa habitación estaba casi vacía. En este punto, Hinata decidió que tal vez, posiblemente, él se había cansado de ella y que podría irse a casa. No estaba segura de cómo eso la hacía sentir, pero eso era sólo la culpa nublando sus pensamientos. No escapar sería la cosa más ilógica del mundo.

Caminó a través de la oscuridad del estrecho pasillo que conducía hacia afuera, pero tan pronto como puso un pie en el campo, fue golpeada por la imperiosa necesidad de no caminar más lejos. Ella dio unos pasos vacilantes hacia la derecha y se sentó contra la pared. tenía ganas de moverse. En todo caso, este campo no tenía ningún interés por ella, y prefería volver dentro y buscar otra salida al bosque. Miró a la entrada a su izquierda, pero no estaba allí.

Ella activó su Byakugan.

Había dos dispositivos que te desorientaban, ya que muy probablemente era para que los que paseaban por aquí no vieran la entrada. Eso era típico. Sólo un genjutsu. Podía ver a través de eso, y este campo estaba en los terrenos de Konoha. Ella podía ver un pequeño conglomerado de chakra que viene de lo alto de esta montaña, pero eso no parecía ser la causa de todo esto. Desactivó su Byakugan y suspiró.

Era extraño. Ella podía moverse si quería, pero cada vez que se ponía de pie, miraba el campo de hierba salpicado con flores silvestres, el cielo azul profundo con una nube a la deriva de vez en cuando, y el calor agradable que la rodea, la hacían perder el deseo de moverse, una vez más.

Era un día agradable, pensó. Siempre podía escapar en otro momento.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

El día pasó tranquilamente.

Se sentó contra la pared nuevamente, y sus pensamientos vagamente saltaban de un tema a otro. Se preguntó cómo estaba su clan y si se habían dado cuenta de que ella había desaparecido. Tal vez habían llegado lo suficientemente lejos como para encontrarla ahí, y todos ellos podrían salir de este campo.

Entonces su mente se deslizó al niño de la noche anterior. Cómo logró bloquear su chakra de un modo tan azaroso, iba más allá de su conocimiento, pero ella sabía que él habría muerto si nadie hacía algo. Ese muchacho, pensó, se parecía a ella, pero su voz sonaba un poco como Naruto. Si ella y Naruto tuvieran un hijo, tal vez así luciría.

Más pronto o más tarde, cuando el sol se puso y el ambiente llamaba a ser más reflexivo, Hinata pensó en Sasuke. Él tenía la idea de que los dos eran similares. Por mucho que odiaba estar en desacuerdo con alguien, tenía que estar en desacuerdo con él. ¿Realmente él pensaba que sentía lo mismo que ella sentía por Naruto? Hinata no tenía cualidades para ser amada, y Sasuke no tenía la cualidad de amar, no es que él honestamente pudiera creer en esas emociones y menos aun cuando iban dirigidas a ella.

Si pasaba por alto lo que pasó entre ellos, todo, entonces, tal vez, si trataban, podían llegar a ser... amigos.

Pero tendrían que trabajar muy duro para pasar por alto lo que sucedido.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Cayó la noche, el frío se instaló, y Hinata no se había movido.

Ella durmió un par de veces y se despertó sintiéndose abrigada por su chaqueta, pero nada cambió.

¿Qué estaba haciendo Sasuke?

¿Cómo era capaz de pasar horas y horas en una habitación vacía y en una cocina? Las chicas de la aldea decían que él era tranquilo, genial, y calmado, pero él era... no. Él era en gran medida una persona que podría tener un trastorno de personalidad, pero... tal vez él no estaba loco. Tal vez solo estaba confundido. Si ella iba a escuchar sus declaraciones, de que eran iguales, entonces debía estar un poco confundido.

Y solitario.

Escuchó que su hermano había sido el responsable de la muerte de todo su clan, y por eso vivía solo en Konoha. Eso le daba un poco más de sentido al porqué se aferraba a ella. En cierto sentido, él era el heredero de su clan, si excluían a hermano. Tenían muchas expectativas puestas sobre él, como en ella. Pero él eligió tirar todas esas expectativas, como ella había planeado hacer. Él probablemente... estaba en busca de algo o alguien de quien aferrarse. ¿Pensaba que podía encontrarlo en ella? ¿Podría ella... encontrar lo mismo en…?

Algo le dio un codazo.

Su cabeza se volvió hacia el lado. Después de no ver a nadie, ella activó su Byakugan; Sasuke se quedó mirándola, rascándose la parte posterior de la cabeza. Por un momento, él la miro con su desinterés habitual, pero luego se rió para sus adentros.

—Rara —comentó mientras la recogía. Él la llevó adentro y la dejó en la cama, en realidad, la dejó caer en la cama. —No has comido.

Ella lo miró sin comprender.

—¿Quieres hacerlo?

Ella negó con la cabeza.

—Está bien.

—Tú no lo estás —dijo antes de que pudiera alejarse—. ¿Eh, me va a llevar a casa?

—A casa, a casa —se quejó—. Entre tu casa y Naruto, ¿hay algo más de lo que puedas hablar? —él frunció el ceño—. ¿Qué estabas haciendo ahí fuera?

—Estaba... conociendo la zona.

Él la miró fijamente, escrutándola. —Deja de huir de mí.

Ella vaciló. —¿No te molesta?

Esperó a que ella le diera más detalles.

—¿Lo... de anoche?

Se puso de pie frente. Su rostro permaneció indiferente, despedía la impresión de que tenía demasiadas cosas merodeando en su mente. Después de unos segundos, él le regaló una mirada desdeñosa.

—¿Por qué? —rápidamente, se inclinó hacia ella, puso las manos a ambos lados de su cuerpo, y con firmeza, pero, al mismo tiempo, con suavidad, plantó sus labios sobre los de ella. Se apartó, lo suficiente para mirarla—. Es sólo un beso.

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Fin Capitulo Ocho.

Notas: don't worry baby.

Naoko Ichigo