Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y esta historia fue beteada por la linda Karen Hikari del Team Beta Readers.

xxx

Cuatro días no eran suficientes para cambiar a una persona.

Cuando se trataba de Sasuke Uchiha, Hinata debería haber sabido que no debía haberse dejado engañar por su comportamiento.

Cuatro días después de la declaración indiferente de Sasuke, Hinata se despertó agonizante, la electricidad recorría todo su cuerpo, estallando a través de sus poros, y friendo sus nervios. Ella jadeó y gimió sólo para darse cuenta de que se balanceaba. Le dolía la cabeza y todos sus órganos se sentían como si estuvieran agrupados en su pecho. Entonces llegó a una realización impactante.

Ella estaba en un bosque.

Ella estaba colgando boca abajo, de un árbol, en un bosque.

Sasuke salió de detrás de un árbol y se puso en su línea de visión. Él la observó como si fuera algo extraño en el bosque, y luego siguió mirándola a los ojos.

Hinata no podía entender nada de la situación.

¿La había golpeado?

¿La había electrocutado?

Hinata intentó mover sus brazos, los sentía dolorosamente tensos, sólo para tener otra realización mortificante. Ellos estaban atados a su espalda con la misma cuerda que ataba sus pies.

—Sasuke —dijo ella, con voz tensa por su estado actual—. ¿Qué estás haciendo?

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Rojo.

Su rostro estaba rojo, y pensó que la sangre comenzaba a abrirse paso a través de los poros de su rostro.

Cuando miró a Hinata después de despertarse esta mañana, la chica insistió en dormir en el suelo, él no podía evitar la sensación constante de que quería hacerle daño a ella. Algo sobre su situación le desconcertó, y quería hacerle daño de alguna manera, pero sólo porque sería la última vez que él le haría daño a ella.

Trataría fuertemente de no herirla.

Físicamente.

Estar a su alrededor estos últimos días le había hecho pensar, hacerse algunas evaluaciones mentales. Decidió que algunas cosas tenían que cambiar. Pero hasta entonces, él no estaría satisfecho hasta que hiciera algo. Así que, sin pensarlo mucho, se cepilló los dientes y encontró una cuerda en uno de los cajones del fregadero. Sin gracia o cuidado, él tiró de la muchacha durmiente en sus brazos y se aventuró hacia el bosque.

Todo era... divertido.

La ató y la levantó en el árbol, contando cada vez que su cuerpo chocaba contra el tronco, fueron cinco y luego esperó. Durante diez minutos, él esperó a que su rostro comenzara a cambiar de color, y ella seguía durmiendo. Después de cinco minutos más, caminó detrás de ella para desatarla, pero sus manos se movieron por su cuenta, y lanzó un Chidori hacia su espalda sin razón en absoluto.

El acto vació la mayoría de los pensamientos violentos que tenía hacia la heredera, sólo le hizo temer lo que acababa de hacer. No debería haber utilizado esa técnica sobre ella, y menos aún con tal intensidad, pensó que quizás la había matado. Sin embargo, él no tuvo tiempo suficiente para que la idea de vivir en un mundo donde Hinata dejara de respirar se hiciese cargo de él, porque ella comenzó a despertarse.

Se sintió aliviado, pero caminaba delante de ella pegándose porque ella estaba viva. Durante dos segundos, creyó que Hinata era inmortal. Pero eso era ridículo, por lo que verdaderamente creyó que en algún momento él había muerto, y esto era el cielo, porque Hinata estaría siempre viva en su cielo. Podía lanzarle un kunai a través de su cerebro o sacarle su corazón, y Hinata no moriría.

Entonces el Uchiha debía ser prudente porque ni siquiera él sabía si había un cielo y, por supuesto, nunca sería capaz de echar un vistazo a ese cielo. Si existiera el contrario, y tal vez esa era la única verdad, Hinata no estaría en allí, aunque ella lo tentara. En verdad, siempre y cuando ella estuviera cerca, sería el cielo.

O mucho mejor que el infierno. Tal vez si estuviera en el cielo se liberaría de esa obsesión.

En ese momento, Sasuke aceptó plenamente que su obsesión por ella no era saludable. No era bueno para él. Y él era potencialmente fatal para ella.

Pero no le importaba.

La necesitaba en este momento. Él había pasado tiempo con ella. Habían estado durmiendo en la misma habitación donde ella casi le había dado un beso. ¿Cómo podía separarse de ella ahora? ¿Cómo iba a permitir que los separara cuando las cosas entre ellos sólo podrían mejorar?

Pero eso era también por qué él tenía que mejorar.

Por ella.

Quería que le diera esas miradas de nuevo. Quería que ella estuviese dispuesta a hacer cosas como besarlo de nuevo. Tal vez los sentimientos mutuos eran mejor que no hacer lo que él quisiera, sin tener en cuenta cómo ella se sentía. Así, que por eso necesitaba hacerle daño por última vez.

Físicamente, de todos modos.

—Sasuke —ella había dicho, sacándolo de sus pensamientos—. ¿Qué estás pasando?

Lanzó el shuriken a la cuerda para cortarla, y la observó mientras cayó al suelo. Aterrizó de cabeza.

Caminó a su alrededor para recoger su shuriken antes de arrodillarse a su lado.

—¿Estás herida?

Pero ella estaba llorando y gimiendo con claridad.

Cortó las cuerdas que la mantenían atada; sus manos inmediatamente fueron a su cráneo palpitante. Se sentó al lado de ella, viendo como ella expresó su dolor a través de gemidos. La levantó, animándola a por menos a sentarse en sus rodillas. Ella lo miró, con los ojos rojos, él no mostraba ninguna emoción, con las mejillas brillantes por lágrimas y sucias por la tierra. Él sacudió la suciedad y la hierba de su cabello distraídamente.

—¿No te entiendo? —su voz era ronca, su tono era tenso.

Él no dijo nada.

—Pensé... p-pensé que estábamos en un terreno común... en estos últimos días.

No sabía por qué pensaba eso; sólo estaban viviendo uno al alrededor del otro desde hace algunas noches. Ella estaba en el límite e incómoda todo el tiempo.

Ella bajó la cabeza, las lágrimas corrían por sus mejillas. —No puedo tomar mucho más de esto, Sasuke —ella negó con la cabeza—. No tiene sentido y... y... mátame si con eso todo esto va a terminar.

Ante esto, Sasuke no pudo centrarse en nada más.

Nunca lloró por Hinata en toda su vida, pero la declaración que acaba de hacer podría cambiar eso si él se dejaba llevar. Él pensó en hacerlo, pero oírla sugerirlo, casi suplicándolo, le hizo preguntarse cómo podría incluso decir eso. ¿Por qué iba a querer eso? ¿Cómo podía matarla a sabiendas de que nunca sería capaz de verla otra vez? ¿Cómo ella todavía no entendía por qué él?

¿Era extraño? ¿Eran sus gestos extraños?

Él no... no lo entendía.

Él no podía darle una respuesta. En cambio, él la atrajo a su pecho e hizo un lugar para ella en entre sus piernas. Ella luchó, por supuesto, luchó, y exigió que la dejara de confundir.

Hacerle daño o no hacerlo.

Matarla o dejarla ir.

Y entonces él la besó.

Él fue considerado y presionó sus labios juntos. El forcejeó se detuvo, pero las lágrimas todavía fluían. Estaba confundido. Él le confundía. Él lo sabía. Se alejó, cerrando los ojos y apoyando su frente en la de ella mientras jadeaba suavemente. Él la mantuvo en su lugar; ella se aferró a sus hombros, temblando y dejando escapar gemidos ocasionales.

—Te gusto, ¿verdad? —ella susurró.

—No —respondió, pero ella suspiró, sabiendo que "gustar" no era la palabra correcta.

—Entonces... por favor... deja de hacerme daño.

Él la atrajo hacia sí, ella apoyo la cabeza en su pecho mientras agarraba su camisa, ella lloró hasta quedarse dormida.

Un día... no sería así.

Pero no un día cualquiera, seria pronto.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hinata comenzó a preguntarse si la locura de Sasuke era verdaderamente contagiosa.

Seguramente, debía de ser porque no podía dar una mejor explicación de por qué ella no lo culpaba por todas las cosas que le había hecho; todo el dolor y si se veía con atención la confusión cegaban la lógica.

Loco...

Sólo un loco podría insistir, pero Sasuke Uchiha necesitaba un amigo y ella era la mejor persona para el trabajo. Ella claramente no podía no hacer nada si él iba a seguir apareciendo en su vida. No habían hablado exactamente durante toda su estancia, pero sí había hecho pequeñas cosas que demostraban que era consciente de su presencia y que estaba realmente contento con que ella estuviera allí. Por supuesto, nunca estuvieron en la misma habitación durante más de unos pocos segundos, sin contar cuando iban a la cama, pero a ella le gustaba que no la tocara y distribuyera alimentos para ella y sólo... la cuidara. No quería hacer nada con este conocimiento de su afecto, pero a ella le gustaba. Puede que hubiera sido un error que ella quisiera más, pero era... agradable.

Así, podría bien ayudarlo, pero esto sería cortar cualquier oportunidad de arreglarlo, si estaba de hecho dañado. Ella pondría hacer frente a sus abusos a pesar de que ya estaba en su punto de ruptura. En cierto modo, ella estaba demostrándose a sí misma que no iba a renunciar sólo porque una situación era difícil. Es cierto, ella pensó que esto llevaría las cosas al extremo. Ningún ninja, ni ninguna persona debía aguantar esto.

El único problema era como decirle a Sasuke que quería ayudarlo. Él no tenía que hacerle daño, sin duda era su mecanismo de defensa, porque ella estaría allí para él.

Como una amiga.

Y como un amigo, no podía hacer algunas cosas con ella. No podían hacer algunas cosas juntos. Los amigos no se besan... Ella trató de besarlo, y Sasuke tenía la intención de besarla. ¿Pero... tal vez no eran solo besos?

Al igual que los besos fugaces que sentía en ese momento.

Sus ojos aún estaban cerrados, y todavía estaba entre los brazos de Sasuke. Tiene que haber sabido que estaba despierta, así que tal vez es por eso siguió haciéndolo. Su cabeza todavía palpitaba, por lo que moverse no era algo que quisiera, pero esto no estaba bien. Iban a ser amigos.

Los amigos no se besan.

—Sasuke —murmuró, otro beso fue colocado en su mejilla—. Sensatez —ella se apartó de su pecho, pero seguía atrapada en sus brazos—. Comienza a tener discreción. No puedes... saltar hacia atrás y hacia adelante emocionalmente conmigo.

—Tratar con ello.

No puedo —se dio cuenta de que el cielo estaba oscuro. ¿Era casi de noche? ¿Se había sentado allí todo este tiempo?

—Hinata —hizo una pausa, pensando las palabras y midiendo sus reacciones—. ¿Tienes miedo de mí?

Ella frunció el ceño, confundida.

—Yo… sí, porque-

—¿Por qué es tan fácil raptarte entonces?

—Yo-

—¿No te gusta estar cerca de mí?

—¿Qué...? Sólo cuando... cambias-

—Por lo tanto, lucha contra mí.

—Pero tú-

—¿No sientes nada por mí?

—Eso es-

—Has intentado besarme.

—No-

—¿Quieres que yo tenga cordura? Comienza haciéndolo tú misma.

Hinata cerró la boca, incapaz de pensar en algo que decir. ¿Cómo se suponía que debía entender sus propias acciones cuando él le hacía tan difícil entender las de él? Esto había sido todo... causa y efecto. Eso tenía que explicar por qué... ella estaba fuera de sí.

—¿Entonces por qué lo hiciste? —le dijo.

Ella lo miró con cautela, esperando que cayera.

—¿Por qué lo intentaste?

—Accidente...

Se echó a reír, una risa forzada.

—¿Qué parte? ¿Cuándo empezó? ¿Cuándo terminó? Cuándo me miraste como... —suspiró con dureza, apoyando su cabeza contra el árbol. Se pasó las manos por el cabello.

—¿Qué pasó con "es sólo un beso"? —le preguntó con desesperación—. Yo pensé... No se supone que... no sentías nada por mí. No íbamos juntos.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

¿Qué demonios estaba tratando de hacer? ¿Estaba tratando de rechazarlo? Hinata, la señorita tranquila y reservada… ¿trataba de rechazarlo? Era ridículo, si no le había hecho daño.

Las cosas hubieran sido un poco mejor si Hinata hubiera caído por su apariencia tan fácilmente como todas los demás. Incluso si esta fuera la primera vez que lo observaba en años, sería mucho mejor si caía por su apariencia. Él reconocía el hecho de que él era visto como atractivo, pero no podía decir que él veía lo que veían los demás. Era pálido; tenía ojeras; era delgado; era distante; era rudo; estaba lleno de defectos. Pero cuando ella lo miró esa noche, por una vez, le pareció ver lo que los demás veían, y algo más, porque Hinata lo miró como hipnotizada por él.

¿Por qué no podía ser así todo el tiempo? No le importaba si era amor superficial, sólo quería esa noche de regreso.

—¿Qué quieres? —preguntó, en su cabeza había una guerra de emociones. Quería romper su comportamiento estoico habitual sólo para poder ver por qué estaba tan dañado como aparentaba, o probablemente más, pero, al mismo tiempo, sentía que no tenía que demostrar nada. Sabía por qué todo esto debía tener alguna pizca de sentido para él, así que ¿qué importaba si ella realmente lo entendía o no?

—Quiero... —su cabeza se balanceaba hasta que ella la dejó caer sobre su hombro. Ella se llevó una mano a su frente—. ¿Podemos ser amigos? —preguntó ella con voz débil.

—¿Amigos?

—Sí —ella lo miró, con los ojos entornados—. Te puedo dar mucho.

Ella... Esto era…

No.

Él no quería su amistad. Él sólo quería ser alguien importante en su vida. Quería ser la persona más importante en su vida. ¿Y cuando llegó ella a pensar que podía hacerle peticiones en el primer lugar? No tenía derecho a hacerle peticiones, especialmente si se trataba de nada menos de lo que quería.

—Sé que piensas que... yo te gusto —susurró—. Pero no te puedo dar más.

—¿Tú crees que me gustas?

—Sasuke, tú no… —dijo ella rápidamente, desesperadamente.

Respiró uniformemente. Había prometido no hacerle daño, pero ella lo estaba enfureciendo, no porque ella estaba tratando de hacer que sus sentimientos parecieran menos de lo que eran, sino porque le estaba diciendo que ella no le daría una oportunidad, a él.

—Te voy a llevar a casa —dijo, al ver que era lo único que podía decir.

Ella parpadeó, haciendo pucheros. Ella lo miró fijamente, pensando en lo que él hacía.

—Sasuke... haces cosas... haces las cosas más complejas de lo que son.

—Me pregunto por qué.

Hinata cerró los ojos, haciendo una mueca. Se preguntó cuan mal herida tenía la cabeza porque notó que sus ojos no se centraban por completo. Se preguntó si su cuerpo estaba herido. En una ocasión le llegó un Chidori por parte de Kakashi, y fue un dolor que se demoró medio día en irse. Se agachó, acariciando su cuello.

Hinata se estremeció

—Sasuke.

—Silencio.

—¿Qué estás haciendo?

Apretó los labios contra su piel. Ella trató de alejarse.

—Detente —respiraba con dificultad—. Sasuke...

Sasuke no podía explicar por qué le gustaba tanto, por qué cualquier placer corporal que sentía debía ser psicológico. Eso no cambiaba el hecho de que a Sasuke le gustaba la Hinata sumisa, pero él siempre se preguntó qué efecto tendría en su cuerpo una Hinata cooperativa.

Dejó que su lengua recorriera su cuello y disfrutó con cómo ella se retorcía. Degustó su piel lentamente, construyendo sensaciones poco a poco.

—Espera —ella gimió—. Vas a dejar una marca... entonces todo el mundo la verá.

Él la ignoró.

—No lo hagas.

Ella trató de apartarse, pero él la mantuvo en su lugar. Hinata no era ruidosa. Ella no gemía abiertamente o vocalizaba su placer, pero su respiración, sus putos jadeos, disparaban el ardiente deseo y el anhelo en las profundidades de su bajo vientre.

—Sa-ah-suke... t-t-tú... es-e-e-estás —ella agarro su camisa cuando el Uchiha comenzó a mordisquear su piel sensible—. En cualquier otro lugar —le rogó, cediendo.

Sasuke se ralentizó, mirando al suelo, y suspiró pesadamente.

—Bueno.

Deslizó una mano bajo la chaqueta y tiró de sus pantalones. Hinata se sacudió, con los ojos muy abiertos mirándolo mientras levantaba la camisa y chaqueta.

—¿Qué-?

—Levanta la vista —respondió, volviéndose para apoyarla contra el árbol.

Se sentó, mirando hacia el cabello de Sasuke.

—¡Espera!

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sasuke y Hinata se acercaban a las puertas de la aldea; Hinata dejó menos de dos metros de distancia entre ellos. Ella se aferró a su parte inferior del abdomen, sonrojándose.

—Yo... yo no puedo creer que hi-hiciste eso —susurró por decimocuarta vez.

Él la miró, parpadeando con una sonrisa poco habitual.

Ella se sonrojó más y se quedó mirando al suelo. ¿Cómo iba a actuar de manera normal después de que...? Él... mordisqueo y lamió la parte inferior de su abdomen, acercándose peligrosamente a un área que nadie había tocado. No creía que fuese a sentir un cosquilleo. Él envió escalofríos por todo su cuerpo y una extraña sensación de calor entre sus piernas.

Fue... muy, muy extraño.

Era demasiado íntimo con ella, y ella no sentía intimidad hacia él en absoluto, por lo que las emociones que sentía eran confusas. Lo que él le había hecho sentir estaba mal, no obstante... agradable. Pero debido a que había sido con Sasuke, eso a ella particularmente no le gustaba. Sus sentimientos eran de... abusada sexualmente.

—No puede seguir haciendo esto —murmuró—. No se puedes h-hacer cosas de ese estilo.

Él le echó un vistazo.

—¿No te gustó?

Un calor incómodo la inundó. Se mordió el labio y miró a sus pies.

—Eso es... no es el punto. Es sólo que no me gusta... —ella débilmente lo fulminó con la mirada, sosteniendo su mirada con más fuerza—. Yo... N-nadie me ha hecho nunca a-así... a-a mí antes.

Miró hacia arriba, viendo que estaban cerca ahora. No podía esperar para llegar a casa. Sasuke era muy difícil de controlar, y ella no podía mantener su actitud caritativa si seguía así.

Para su sorpresa, Sasuke la apartó y la acompañó a la pared, lejos de la entrada. Por un momento, él simplemente se paró frente a ella, mirando, ella se apretó contra la superficie dura, entonces él la miró, casi sonriendo.

—¿Q-qué?

—¿Por qué dijiste eso?

—¿Decir… qué?

—Que nadie te ha tocado. Sé que nunca te han tocado —la miró atentamente, pensativo—. Lo mataría.

—Tu... Tú no debes usar ese término tan vagamente —se estremeció. Su mirada cambió, a la mirada de un loco desquiciado—. S-Sasuke —susurró con cautela—. C-cálmate. N-nadie me va a tocar.

—Lo sé —sus ojos se oscurecieron—. Eres mía, princesa. Sólo yo puedo tocarte.

Ella no se sentía cómoda. Ella sentía los ojos lujuriosos recorriéndola una vez más, y siempre la hacía sentirse incómoda, pero esto era diferente. Sasuke no era un extraño que no podía reconocer, él se haría a sí mismo conocido.

—Yo... q-quiero irme ahora.

—¿Por qué? —deslizó una mano por su rosto y ahuecó su mejilla. Ella se removió, trató de alejarse, pero su boca estaba en su oreja al siguiente segundo—. ¿Qué me está deteniendo de tomarte ahora?

—Eso no es divertido —ella susurró, empujando sus brazos—. Tú no... Me o-obligarías.

Sasuke la miró fijamente, corriendo una mano por su brazo.

—E-eres mejor que eso.

—¿Confías en mí?

—¿Confiar en ti?

—¿Confías en mí lo suficiente como para decir eso?

Lo empujó, con el corazón acelerado.

—¿Q-qué tiene de malo? Tú pareces enojado.

—Yo no lo estoy —aseguró, agarrando su cadera—. Estoy cabreado.

—Qu-

—Cualquiera podía conseguirte si eres dominable.

—N-

—Si te congelas, cualquiera podría aprovecharse de ti.

—Yo no-

—Te especializas en combate cuerpo a cuerpo. ¿Lo usarías?

—Yo l-lo haría.

—¿Incluso si sabes que fracasarás?

—Yo... yo lo haría.

—Hazlo.

Su respiración vaciló.

—Detenme. Puedo tomarte aquí y ahora.

—Eso no es cierto.

—Pruébalo —él la atrajo hacia sí. Hinata se movió, incapaz de liberarse. Tiró con más fuerza, al igual que Sasuke—. Eres un ninja, ¿verdad? Detenme.

Hinata entró en pánico cuando una de las manos de Sasuke se posó sobre el botón de sus pantalones. Ella lo empujó con fuerza, fuertemente retorciéndose en su agarre. Sasuke mantuvo su enganche, girando alrededor de ella y presionándola contra él mientras le desabrochaba los botones de sus pantalones.

—¡No! —ella gritó, girando en su agarre de nuevo, agarrando su ropa y golpeándolo contra la pared. Ella lo miró fijamente, con los ojos abiertos, por un segundo antes de dejarla en libertad. Intentó correr, pero Sasuke la agarró de la muñeca, juntando su espalda a su cuerpo.

—¿Por qué te detienes? —dijo entre dientes mientras luchaba para mantenerla en su lugar—. ¿Crees que sólo porque conoces a una persona significa que no te harán daño?

—¡Por favor detente! —rogó—. ¡No quiero esto!

—Entonces lucha.

—¡Pero yo…! —ella abrió la boca, la mano de Sasuke encontró camino en sus pantalones y presionando contra ella. Ella tiró hacia adelante, con la esperanza de soltarse, pero él la abrazó con fuerza, rozándola en un lugar que nunca había tocado—. S... Sasuke —ella gimió, cayendo de rodillas.

Él siguió sus movimientos, ni una sola vez detuvo el movimiento. Hinata estaba encorvada, agarrándole la mano a través de la tela de sus pantalones, y tratando de detener sus movimientos. Ella se estremeció, incapaz de detenerlo o darle sentido a las sensaciones que la recorrían, se sentía más equivocado que agradable.

—¿Sólo vas a sentarte allí? —escupió—. ¿Y si yo fuera alguien más?

Ella se atragantó con sus palabras, con el cuerpo temblando, las lágrimas desde hacía mucho tiempo se derramaban de sus ojos cerrados—. Yo n-no quiero hacerte daño —ella se tragó un sollozo, pero Sasuke no se detuvo—. Confió en ti lo suficiente.

Sasuke se detuvo, mirándola fijamente. Hinata lloraba suavemente, demasiado avergonzada para tratar de cambiar su posición ahora que se le había dado la oportunidad. Ella no sabía lo que estaba tratando de lograr, pero ella era... era...

—Hinata-

—Me estás asustando —ella susurró, sollozando abiertamente—. ¿Por qué... ha-haces esto?

Retiró la mano de sus pantalones. ¿Por qué había hecho eso? No estaba más que... enojado. Ella podía defenderse, pero nunca realmente creyó que ella se defendería a sí misma con palabras. ¿Quería demostrar que podía? ¿Estaba tratando de marcarla como suya antes que nadie, porque temía que ella no lo dejaría hacerlo? No estaba seguro, pero...

Maldijo en silencio y trató de dar vuelta a su alrededor.

—Mírame.

Ella gimió, sacudiendo la cabeza, su respiración era más rápida, casi se estaba hiperventilando.

Se apartó, obligándola a girar, y estudió su rostro. Le brillaban los ojos, los labios entreabiertos por su agitado y jadeante. Frunció el ceño, un poco conflictiva.

—Yo no lo haría... —él miró hacia otro lado, mirando al suelo. Se puso de pie, alejándose de ella. —Quédate aquí.

En cuestión de segundos, Sasuke maniobró su camino entre los árboles y sobre la pared. Hinata, sin aliento, se quedó como estaba, con las piernas juntas. Quería llorar. Sasuke le había hecho algo que no debería haber hecho, y ella... ella quería llorar. Su cuerpo estaba a punto de hacer algo, pero no se sentía natural. Se sentía más violada, y es por eso que no era natural.

Él afirmó que gustaba de ella, ¿no? No quería obligarla a algo como eso, él gustaba de ella, ¿no?

Dejó que su respiración se normalizara antes de tratar de pensar de nuevo, pero incluso cuando podía, no quería hacerlo porque...

¿Qué se le había metido en la cabeza?

Por lo que ella sabía, no había ninguna advertencia en absoluto, sin embargo, lo había hecho. A ella. Y siguió haciéndolo con ella hasta que se detuvo. Se detuvo. Después de que ella había llorado. ¿Se estaba cegando a sí misma acerca de la clase de persona que él era?

Se acurrucó en sí misma, envolviendo sus brazos alrededor de sus rodillas. Las lágrimas se dejaron caer mientras dejaba que la culpabilidad y la confusión de tomar el control porque... ¡ella no lo sabía! Esa sensación extranjera era ahora un fantasma de lo que fue y ahora ella sólo se odiaba a sí misma. Por alguna razón, este odio no podía ser dirigido a Sasuke, pero tenía que ser dirigido a alguna parte, y ella se odiaba a sí misma.

—Naruto... —se quejó, más lágrimas vinieron. Parecía ser el héroe de todos, pero no de ella.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Diez minutos pasaron, y Hinata se encontraba mirando al vacío. Dejó su mente en blanco, y ella casi se olvidó que Sasuke había desaparecido para hacer algo.

Y luego la situación la golpeó.

Sasuke, el ninja renegado y peligroso, estaba en el pueblo.

Ella casi gritó y comenzó a correr hacia la aldea. Antes de que pudiera dar un paso adecuado, algo cayó delante de ella, algo grande. Hinata miró, dándose cuenta de que era un cuerpo que yacía inerte en el suelo. Ella estaba dispuesta a asumir lo peor, pero el cuerpo le resultaba familiar. La persona se quejó de dolor y se arrastró hasta quedar sobre sus manos y rodillas. La persona tosió suavemente antes de mirar hacia ella. Hinata... se encontró a sí misma mirando su propia figura.

—¡Ah! —la falsa Hinata jadeó en su voz baja, ampliando sus ojos—. ¡Hinata, estás bien!

—Um-

Su idéntica se puso de pie y la sorprendió con un abrazo firme.

—¡Estaba tan asustado! Han pasado días y pensé... ¡Oh, Hinata pensé que nunca sería capaz de darte las gracias!

No sabía qué hacer. Robóticamente correspondió el abrazo de esta persona, pero eso era lo único que podía hacer.

—¿Te conozco?

—Oh —la persona se apartó con los brazos extendidos—. Lo siento, soy-

Sasuke apareció detrás de su aspecto similar, la agarró por el cuello y la lanzó con fuerza hacia atrás. La falsa Hinata chocó contra un árbol, haciendo que las ramas sueltas cayeran, y una nube de humo apareciera. Cuando se aclaró, el muchacho enfermizo de hacía días se desplomó en el suelo. Ella se quedó sin aliento corriendo hacia adelante para ver si estaba bien, pero Sasuke se volvió, agarrándola de un brazo para detenerla, y se enfrentó al muchacho.

—Levántate.

El chico más joven gimió, rápidamente poniéndose de pie a pesar de su cuerpo dolorido. Hinata estaba segura de que debía tener algunas costillas rotas por la forma en que sostenía su costado.

—Vete.

El temor era evidente en el rostro del muchacho; hubo una advertencia latente en la voz de Sasuke que sólo los dos muchachos entendieron. Él miró a Hinata, dándole una rápida sonrisa, antes de lanzarse hacia los árboles. Sasuke se volvió hacia la heredera, mirándola, escondiendo algo detrás de sus ojos oscuros.

—No hagas eso —murmuró—. Es extraño.

—¿Por qué estaba... disfrazado de mí?

—No queremos preocupar a tu clan.

¿Preocupados? ¿Significaba que ese chico había hecho un jutsu de transformación por días y no fue atrapado? ¿Cómo era posible? Debe de haber estado alrededor de todo el mundo en los días fingiendo, tuvo que haber estado alrededor de Neji. ¿Qué tan preparado estaba Sasuke con todo esto? ¿Que era todo esto? ¿Para llegar a ella? ¿Para pasar unos días con ella? Esto no podría ser debido a la forma en que pensaba que se sentía, ¿verdad? ¡Era una tontería! Sasuke era un genio en clases ¡no podría ser esta imprudente!

Sasuke la miró con atención.

—Yo no habría seguido adelante hace un momento.

—¿P-perdón?

Se revolvió el cabello, tratando de no mirar hacia otro lado.

—Me gusta más cuando tú quieres.

—O-oh —ella miró al suelo. ¿Estaba tratando de pedir disculpas?—. Yo, um...

Sasuke se detuvo un momento, sintiéndose sólo un poco incómodo, antes de alejarse.

—Debes ponerte en marcha.

—Yo no te perdono —dijo ella vacilante. Cuando Sasuke no se movió, ella añadió—. Si realmente sintieras algo por mí, lo sabrías… —tragó saliva, mirando a sus pies—. Tendrías que saber… que no debes hacer las cosas que haces.

Sasuke no se movió, pero su estado de ánimo cambió considerablemente. Se sentía pesado y amenazante, pero menos que otras veces. De hecho, no era amenazante en absoluto.

—Sasuke... sé honesto conmigo —le espetó. —¿De verdad... estas haciendo todo esto p-por mí?

Una vez más, se quedó en silencio, luego con voz tranquila le preguntó:

—Haciendo todo esto, por qué, ¿por ti?

—Si sigues viniendo a la al-aldea... corriendo el riesgo de ser atrapado —ella miró hacia otro lado, preocupándose por el dobladillo de su chaqueta—. M-mi familia ya sospecha que algo es... que me pasa algo.

—¿Cuál es tu punto?

—Si te pillan... podrías morir. Sabes cómo me siento acerca de —murmuró—. A-alguien y sobre todo lo demás... ¿es que vale la pena?

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Vale la pena, ella había preguntado.

¿Vale la pena viajar hasta aquí? ¿Vale la pena posiblemente perder la vida? ¿Lentamente obligarla a sentirse diferente hacia él, todo esto valía la pena? ¿Ella no entendía que esos sentimientos habían estado con él durante mucho más tiempo de lo que se podría considerar normal?

Suspiró, caminando hacia ella y le abarro la parte de atrás de la cabeza. Suavemente, le besó en la frente y decidió que podía ser de alguna forma honesto a partir de ahora.

—Eres tú... —él la mantuvo en su lugar mientras recogía sus palabras, mirando por encima de su cabeza, pero era difícil—. Así que sí.

La soltó y se fue sin otra mirada. Él no lo admitiría, pero eso era lo más difícil que había hecho nunca.

—No tiene sentido —dijo a sí mismo, se elevó a través de los árboles.

El aire frío se sentía bien contra sus mejillas ardientes.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Fin Capitulo Nueve.

Notas: hello! It's me you looking for?

Naoko Ichigo