Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y esta historia fue beteada por Karen Hikari.

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Sasuke abrió los ojos, sin emociones presentes, y sintió un hilillo de sangre descendiendo por su mejilla.

Sólo un corte superficial.

—E-estabas tú... —con su mano libre Hinata cubría un lado de su rostro, tenía las mejillas de un rojo brillante por la acumulación de estrés, y los ojos cerrados con fuerza mientras sollozaba—. T-te veías... l-listo para morir.

Sasuke se mantuvo en silencio.

Hinata hizo un sonido de frustración de nuevo, sobre todo porque lo estaba frustrada consigo misma, y arrojó el kunai a lo lejos en el campo. Subió la otra mano para cubrir la otra mitad de su rostro, y ella se sacudió con más fuerza.

—¡No puedo! —gritó, sus manos amortiguaron el sonido—. ¿Por qué iba yo a querer?

—Porque no me importa.

Los ojos de Hinata se abrieron, llenos de asombro y de incredulidad.

Sasuke inclinó la cabeza hacia un lado.

—A ti no.

Ella apartó la mirada, sacudiendo la cabeza. Quiso decirle algo, pero no tenía ni idea de qué. Le devolvió la mirada, reteniendo desesperadamente las lágrimas, y cayó hacia adelante, con su mejilla contra la del muchacho y los brazos envueltos alrededor de su estómago.

—¡Lo siento! —susurró, temblando—. ¡Y-yo lo siento! ¡No q-quería realmente he-herirte! ¡No estoy e-enojada contigo! Yo... yo no-

Ella rompió a llorar de nuevo.

Sasuke miró al cielo, el cabello de Hinata caía como un delgado velo violeta.

Él no... lo entendía.

No había una razón para que estuviera llorando, porque no había nada por lo que llorar, sin embargo, aquí estaba, llorando. Él no dijo que le molestaba, porque no había casi nada que molestara a Sasuke Uchiha. El llanto de Hinata no le molestaba. Simplemente lo confundía y le hacía preguntarse. Después de todos esos años que la estuvo observando, Hinata nunca lloraba tanto. Claro, ella era débil de voluntad y había renunciado a muchas cosas, pero no lloraba, al menos no delante de la gente.

Nunca lloraba cuando su padre no le hacía caso.

No lloró cuando Neji abusaba verbalmente de ella.

Ni siquiera lloraba cuando Naruto la ignoraba.

Así que, ¿por qué lloraba ahora? ¿Por qué lloraba tanto cuando estaba a su alrededor?

Eso...

«Mierda.»

Le molestaba.

Le molestaba porque tal vez le gustaba cuando ella sonreía.

Después de unos minutos, Hinata se enderezo y se secó los ojos. Su rostro y ojos estaban rojos e hinchados, pero al menos se había calmado.

—L-lo siento —ella olfateó—. Yo... yo no quería... llorar sobre ti.

—Mm —él levantó la mano y se limpió la sangre de la mejilla—. Sigues estando sobre mí.

Chilló, saltando fuera de él y poniéndose de pie.

—Y-y-y-yo l-l-lo s-s-s-s-siento.

—Entiendo —él se puso de pie. Incluso sus disculpas estaban empezando a confundirlo.

—U-um...—jugueteó con sus dedos, evitando su mirada apremiante. Luego lo miró fijamente y dio un saltó—. ¡T-tu mejilla! Yo... tengo algo para eso.

Se volvió hacia el árbol y buscó entre sus cosas. Él estaba a punto de preguntarse de dónde había venido su estado de ánimo anterior, y por qué se había esfumado, cuando se dio cuenta de algo. El cabello de ella se movió hacia un lado, y pudo ver una serie de pequeños agujeros en su espalda, por no hablar que su piel parecía roja e hinchada. Caminó detrás de ella y levantó su cabello. Toda su espalda estaba...

Se puso de pie, viéndolo directamente. Lo miró a la defensiva, como si acabara de descubrir un secreto horrible.

—¿Que estás haciendo? —preguntó con rapidez; su respiración se detuvo.

—Tú-

—¿Entonces?

Sus cejas se fruncieron, sus rasgos adquirieron una sombra más ominosa —date la vuelta.

—N-no.

El temperamento de Sasuke se elevó. Rápidamente, dio un paso hacia adelante y le dio la vuelta, haciéndola caer sobre sus manos y rodillas; Sasuke estaba sobre ella al siguiente minuto, con una mano manteniéndola inmóvil.

—¡Espera! —se volvió bruscamente y siseó de dolor. Ella se encogió de nuevo a su posición anterior, con la cabeza hacia delante y los hombros temblorosos—. Duele.

Con su mano libre, le apartó el cabello y empezó a levantarle la camisa.

Su mano se disparó de nuevo para agarrarlo de la muñeca.

—Por favor... no lo hagas.

Él la sacudió y le levantó la camisa hasta la base de su cuello. Vagamente sintió como ella levantaba un brazo para cubrir sus pechos, pero eso era la última cosa en su mente.

Intentó contar para distraer su mente, pero cuando llegó a cuarenta y uno, no pudo soportarlo más. Sasuke la miró, manteniendo su camisa levantada, y no tenía idea de qué esperar.

—Um.

Los dedos de Sasuke se pusieron en contacto con su espalda de nuevo y ella se encogió, ahogando un grito de sorpresa. Eso no lo detuvo, pero atenuó la presión. Eso no hizo las cosas mejores, porque sus dedos quemaban. Ella tenía una imagen grotesca de una infección que comenzaba a supurar; el dolor rezumaba por sus brazos, haciéndola temblar.

—¿Qué es lo que te pones?

Ella jadeaba en silencio, levantando la cabeza.

—¿Qu... qué?

—¿Qué es lo que te pones?

—Uh...—miró sus cosas—. P-pomada-

—No.

—U-um... y el parche.

Hubo una pausa antes de que Sasuke se inclinara y agarrara el parche que estaba en el suelo. Hinata tuvo que mirar a la hierba para ordenar sus pensamientos porque... Bueno, a ella no le sorprendió que esta fuese otra situación en la que no entendía a Sasuke, pero su tiempo juntos se volvía cada vez más extraño. Los pocos límites que había entre ellos se estaban derrumbando.

Ella saltó cuando sintió el parche sobre su espalda, lo que llevó al Uchiha a murmurar para que se calmara. Fue una extraña petición teniendo en cuenta que no debería estar haciendo eso, especialmente no después de la forma en que había actuado hacía unos momentos.

—¿Cómo? —preguntó, alisando las arrugas del parche.

—No lo sé.

Casi se sintió ofendido por lo horrible mentirosa que era.

—¿Cuándo?

—Pocos días.

Sus manos se detuvieron por unos minutos y luego continuó.

—Ah.

Y de alguna manera sentía que sabía todo con sólo un poco de información. A ella le gustaría pensar que él podía ver que había muchas formas en que esto podría haber sucedido, pero tal vez no tenía la misma forma de pensar que los demás. Tal vez él sabía que nadie más le habría hecho eso.

Cuando terminó, tiro de su camisa hacia abajo y luego se puso de pie. Hinata levantó la vista a tiempo para verlo alejarse.

—¡Um!

Se detuvo, sin mirarla.

—Estoy... n-no estoy enojada contigo.

—Ya dijiste eso.

Se mordió el labio.

—Gracias... p-por hacer esto por mí.

Nada. ¿Estaba enojado con ella?

—¿A dónde vas?

—Por donde vine.

Su cuerpo se sacudió.

—Así que... ¿por qué estabas aquí?

—Ya te lo dije, estaba de paso.

Sus cejas bajaron.

—Oh...

Sasuke esperó unos minutos, esperó a que ella dijera algo, una parte de él tenía la esperanza de que hablara, pero no lo hizo. Ella no sabía qué decir. Él comenzó a caminar de nuevo, pero se detuvo después de unos pasos.

—Quería verte.

La respiración de Hinata vaciló.

—¿Tú...?

—Y luego realmente te apareciste aquí —se volvió hacia ella, preocupado. Él parecía escéptico—. ¿Qué estás haciendo aquí?

—Yo estoy... mi equipo está en una misión... ... a l-la aldea de la niebla.

—¿La aldea de la niebla? —puso los ojos, casi riendo para sus adentros—. Vete a casa.

—¿Qué?

—Estás perdiendo el tiempo. Sólo tienes que irte a casa.

Se puso de pie, cruzando los brazos. Ella no iba a tratar de entender lo que quería decir o por qué lo decía. En lo que realmente estaba enfocada era en qué decir a continuación. Él estaba listo para irse, y... Podía quedarse por un minuto, si quería. Entonces, qué podía ella decirle...

—Tenemos que hablar... sobre nosotros.

No dijo nada; no estaba preparado para eso.

—Eso es... nuestra amistad.

Sin embargo, no dijo nada, pero comenzó a caminar hacia ella.

Hinata miró hacia otro lado, pasando de un pie a otro.

—Yo... yo quiero un compromiso.

Sasuke se puso de pie frente a ella, mirándola.

—¿Por qué?

Lo miró, confundida. Esa por lo general era su línea.

—¿Qué cambió?

Se quedó sin aliento. No había nada especial sobre el asunto o la forma en que lo dijo, pero la dejó sin aliento.

—Eso... quiero... No eres un monstruo, Sasuke. Yo no creo que seas m-malo.

—Hablaste con Naruto.

Ella apartó la mirada, sintiéndose torpe, nerviosa y desorientada. Ella le dio la espalda sólo para poder pensar mejor. Si Sasuke fuese alguien más, podría haberse cansado de las muchas emociones que surgían en una sola plática, pero ella sentía muchas emociones diariamente. Además... sus interacciones fueron establecidas desde el día que se conocieron.

—Ese no es realmente el punto —murmuró.

—Hablas como el idiota.

—Él me hizo darme cuenta que realmente no eres malo. Quiero decir... —se rió, ansiosa—. S-Sasuke, eres sólo una versión más extrema de mí misma.

Hinata lamentó sus palabras; Sasuke reprimió una sonrisa. Ella sólo había reconocido, abiertamente, que eran similares. Significando, indirectamente, que lo reconocía a él...

—Todavía no entiendo... cómo te sientes por mí —Hinata se removió, con los ojos llorosos—. No puede ser posible…

Él la agarró del cabello, acercándola hasta el árbol, y se apoyó en ella, sin posibilidad de escape. Ella se volvió hacia él, y él la admiró por un rápido segundo.

—Entonces, ¿quieres que te lo recuerde una y mil veces sólo para que me creas?

—No es que n-no crea que tú…

—Bien. Porque yo no voy a hacer eso.

Ella vaciló, empujando hacia abajo una pequeña sonrisa.

—Es sólo que... esta Saku-

—No.

—O In-

—No.

—O… o-

Sasuke la atrajo para que se viera obligada a apoyarse en él. Ella se puso rígida, con los ojos abiertos. Su espalda estaba contra él y podía sentir que cada parte de su cuerpo hacía contacto con ella. Era cálido. Confortable.

Inapropiado.

—Sigue hablando.

La cabeza le daba vueltas. Era difícil mirarlo a los ojos cuando estaba tan cerca, sobre todo porque sus ojos le decían lo que sus palabras no: ella podía sentir su corazón latiendo contra su cuerpo.

—Cuando... ¿cuándo supiste que…?

—Hace años.

Hinata jadeó en silencio. El corazón latía con fuerza, y Sasuke simplemente... se quedó allí. Estaba segura de que podía oírlo o sentirlo, pero no hizo ninguna indicación de ello. Sólo quería mostrarle algo, pero ella no tenía forma de saberlo a ciencia cierta. Deseó poder hacer eso porque Sasuke la hacía sentir... un montón de dolor, confusión, desesperación, placer...

—¡Um! —ella se sonrojó, llevando las manos a su rostro—. Me tengo que ir.

—Claro.

—Si me quedo más tiempo, Sh-Shino vendrá a buscarme.

Sasuke deslizó sus brazos hacia arriba, deteniéndose al llegar bajo sus pechos. Hinata se tensó, antes de aferrar los brazos de Sasuke, para evitar que se moviera. Los ojos de Sasuke se posaron en sus manos, y sonrió, divertido, queriendo acercarse más a ella, como si eso fuera posible. Hinata se sacudió, respirando lentamente, los ojos de Sasuke estaban viendo fijamente sus labios, hasta que ella comenzó a hiperventilar.

—Realmente no deberías estar aquí...

—Podrías haber arreglado eso matándome.

—No digas eso —miró a un lado. —Yo no... quiero que estés muerto tampoco.

—De verdad. —él sonrió—. Lo único que quieres de mí es que bailemos el vals de vuelta a la aldea y... ¿qué? ¿Estar encarcelado?

Él estaba estresándola.

—Todo lo que hiciste fue huir. No es como... si hubieras asesinado a alguien.

Puso los ojos, riendo.

—En tu mundo de fantasía, digamos que no me encerrarían, y podría volver a esa forma de vida. Entonces, ¿qué?

Hinata se sonrojó. Él estaba hablando hablándole de forma íntima, con la voz baja y profunda.

—Oh —lo miró, pero rápidamente desvió la mirada. Ella tamborileó con los dedos, nerviosa al pensar en cómo responderle—. B-bien, podríamos... podríamos ha-hablar a v-veces.

—¿Acerca de?

—Cosas... c-como...

—¿Nosotros?

Ella frunció el ceño, confundida.

—¿Hablar acerca de nosotros? —sus ojos se abrieron, y se quedó sin aliento—. ¿N-nosotros? Yo... quiero decir... c-cosas, Sasuke.

—¿Y entonces?

—Nosotros... podríamos p-pasar el rato...

—¿Solos?

Respiró. Estaba inclinado hacia ella, y ella no podía pensar.

—S-seguro. Quiero decir... t-tal vez... O-ocasionalmente... d-debería estar bien.

—¿Qué haríamos?

Ella abrió la boca, dudando.

—Ah... Tu ropa es diferente.

—¿Qué haríamos, Hinata?

Intentó formar frases coherentes, pero era muy consciente que la frente de Sasuke estaba sobre la suya. Ella negó con la cabeza, tratando de aclarar la mente.

—Ha-hablar.

—Lo hemos hecho ya.

Ella se echó a reír, él no encontraba nada gracioso en la situación.

—¿C-cantar?

—¿Cantar?

—S-sí —su voz se elevó—. Quiero decir, ¿qué otra cosa haríamos solos? —ella lo miró defensiva—. Como amigos.

Él negó con la cabeza, sonriendo.

—Estás actuando como amiga y eso sería perder el tiempo.

Se mordió el labio.

—Tú... quieres una relación conmigo —afirmó.

—Aa.

—Pero... eres malo conmigo, me has hecho daño y... no te detienes cuando te digo, y-

—¿Qué estás diciendo?

—Yo... quiero ser feliz.

Sasuke hundió su rostro en el cuello de la muchacha.

—Bueno.

—¿Bueno?

—Te haré feliz.

Hinata parpadeó rápidamente, con la boca entreabierta.

—E-espera. No quise decir-

—Lo voy a hacer. Voy a ser bueno para ti.

—O-oh... Wow... e-esto no significa que nosotros-

—¿Puedo besarte?

Ella jadeó, pero no se alejó. Su corazón se sentía cálido, al igual que su rostro, y de repente no se sentía lo suficientemente cerca de él.

—¿Qué?

—Te pregunté. Eso está bien. —Sus ojos se dirigieron a sus labios y luego subieron para encontrarse con su mirada—. ¿Cuál es tu respuesta?

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

«Es una noche muy extraña», pensó.

Se despertó con un olor extraño y familiar. Levantó la cabeza, somnoliento y olfateó el aire un par de veces. Mirando a su alrededor, se dio cuenta que Hinata todavía estaba fuera del campamento y que ese olor extraño estaba alrededor de ella. Sin embargo, no se sentía como si estuviera en peligro. Él pudo sentir que ella estaba un poco preocupada, pero, incluso después de todos estos años, era difícil diferenciar entre sus muchos niveles de preocupación.

Akamaru se levantó y comenzó a caminar hacia el bosque para encontrar a Hinata. Esto no parecía algo como para despertar a los otros, porque si fuera algo realmente serio entonces habrían despertado también, pero el perro de gran tamaño quería asegurarse por sí mismo.

Iba prácticamente sonámbulo porque no era muy consciente de su entorno o a dónde iba, pero fue capaz de encontrarla después de una buena cantidad de tiempo. Así que era probable que allí fue donde la extrañeza comenzó.

Cuando la encontró.

Hinata estaba en el suelo, frente a ella alguien caminaba lejos. Ella estaba hablando con él, casi haciéndole señas para que volviera, lo que hizo después de unos minutos. Ahora que Akamaru estaba más cerca de este aroma nostálgico y podía verle el rostro, no estaba seguro de entender lo que estaba pasando.

Ese era...

Se parecía mucho a Sasuke Uchiha.

Olía mucho a Sasuke Uchiha, si ignoraba las débiles huellas de sangre de otras personas en él.

La visión del ninja renegado debería haber puesto a Akamaru en modo de ataque, pero ahora este extraño abrazaba a Hinata. Ella se veía nerviosa, aunque no aterrorizada porque un criminal estuviera tan cerca de ella. Era extraño que ella estuviera en torno a un tipo como él. Bueno, si es que era él.

Akamaru inclinó la cabeza, su cola se movía lentamente, cuando, después de un tiempo estuvieron el uno frente al otro, y los dos se besaron. «Besando.»

Todavía se estaban besando.

Si había aprendido algo de los seres humanos, es que los besos eran su forma de mostrar emociones entrañables y extremas, en su mayoría. Hinata solamente parecía tener estas emociones hacia Naruto; por lo tanto, debería estar besando a Naruto, por el bien de la lógica, y no a un criminal que había desaparecido hacía tres años. Así que... ¿por qué no lo empujaba lejos? ¿Por qué no gritaba o lo atacaba o algo que tuviera más sentido? ¿Por qué estaba dejando que la besara?

Nada de esto tenía sentido.

¿Podría ser realmente Sasuke? Dejando de lado el por qué Hinata estaba besando a un chico; ¿era en realidad ese el peligroso ninja renegado del que todo el mundo había estado hablando? Akamaru no lo sabía. No estaba seguro de si estaba realmente despierto.

Se dio la vuelta y comenzó a caminar de vuelta al campamento.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sasuke se alejó, mirando hacia una ruborizada Hinata que se negaba a mirarlo a los ojos. Se mordió el labio inferior, ligeramente tamborileando los dedos sobre sus hombros.

—Gracias.

Ella se sonrojó más, estaba tensa.

—Me tengo que ir.

Él no opuso resistencia cuando ella se retiró de su abrazo y se acercó a recoger sus cosas. Hinata, por otro lado, sintió la resistencia superficial procedente de sí misma. Una parte de ella esperaba que él tirara de ella hacia sí y... y... no sabía lo que ocurriría después de eso, pero en realidad no quería que esto terminase todavía. Sin embargo, sabía que su tiempo aquí estaba casi terminando, y que Shino pronto vendría para llevarla al campamento.

—El perro nos vio.

—¿Qué? —Hinata se puso de pie después de tener todas sus cosas en sus manos—. ¿Qué significa eso?

—El perro —Sasuke miró hacia el bosque detrás de ellos—. Él nos vio.

Hinata frunció una ceja. Él no estaba hablando claramente. Se volvió para mirar en la dirección que estaba buscando. Ella abrió la boca, llevando una mano a su garganta, su cuerpo se entumeció. Se volvió hacia Sasuke, frenética.

—¿C-cuándo?

Él la miró fijamente. Ella podía saltar a través de las emociones con bastante rapidez. No estaba seguro de si esto era una bandera roja para algún tipo de desequilibrio emocional, y estaba aún menos seguro de si eso era algo a lo que pudiera tratar, pero ella le interesaba tanto. Él juró que no le haría daño, de cualquier tipo, pero podría tener una gran cantidad de diversión al jugar con ella a partir de ahora.

Él tarareó para sí, recordando que ella estaba esperando una respuesta.

—Hace unos minutos.

—Oh Dios mío —Hinata caminó hacia adelante, se detuvo, se devolvió, se detuvo y se dirigió de nuevo hacia delante—. Me tengo que ir —dijo finalmente antes de salir corriendo hacia el bosque.

Él la miró. Ella parecía... de mejor humor que cuando la había encontrado ahí.

Se dio la vuelta, caminando de regreso por donde vino.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hinata corrió por el bosque, sus pensamientos eran un torbellino, y sus piernas hormigueaban.

Ella medio esperaba que Sasuke estuviera siendo cruel al tratar de engañarla haciéndole creer que en realidad los habían visto, pero cuando ella activó su Byakugan, y vio a Akamaru haciendo su camino de regreso al campamento.

La alarmó enormemente.

Sabía que Akamaru le diría a Kiba, y por su parte Kiba y le preguntaría al respecto. Sin duda, estaría escéptico y preguntaría frente a los demás, porque Kiba no era muy sutil, y estaba segura de que alguien sospecharía. No habría ninguna razón para que Akamaru pudiera detectar a alguien como Sasuke, pero no habría mucho tiempo antes que el rumor descabellado se propagase. La Hokage podría oír hablar de eso. Neji podría creerlo. Naruto podría... Naruto...

—¡A-Akamaru! —llamó en voz baja una vez que pudo verlo sin su Byakugan. Se detuvo, volviéndose hacia ella, y movió la cola. Él parecía un poco cansado—. ¿Q-qué estás haciendo despierto?

Él la olió de pies a cabeza y luego resopló, sacudiendo la cabeza con fuerza. Él gimió, apuntando con su hocico en la dirección en que ella había llegado.

Hinata no era tan hábil como Kiba cuando se trataba de comprender al perro, pero podía hacer un intento decente —sé que debo oler r-raro —ella sonrió tímidamente—. Mí, eh, mi espalda esta... pr-produciendo un extraño... olor —se sonrojó ante esa declaración. Era bastante asqueroso.

Akamaru hizo unos ruidos medio gruñido, medio ladridos.

—¿Hay algo mal?

Akamaru ladeó la cabeza. Estaba empezando a cuestionar lo que había visto porque Hinata parecía... normal. Incluso empezó a dudar del olor de otra persona que estaba en ella. Estaba seguro de que vio a alguien con ella, pero tal vez no era Sasuke...

Tal vez era alguien completamente diferente.

O tal vez... sólo estaba viendo cosas.

Estaba cansado cuando vio a esta supuesta otra persona, y él todavía estaba cansado. Además, Hinata no trataría de cubrir a alguien más porque Hinata simplemente no mentía. No estaba en su naturaleza. Ella podía encubrir cosas pequeñas, como cuando se comía los bocadillos de Kiba y ella aceptaba la culpa. Así que, si iba a encubrir a alguien, sería por un bien mayor. «Aun así», pensó.

Él gimió, bajando las orejas. Incluso si estaba ocultando algo, acusarla, a ella de entre todas las personas, lo hacía sentirse mal; además, no había ninguna prueba sólida.

—Está bien —ella lo acarició, sonriendo—. Debemos ir a la cama.

Él ladró en acuerdo y le acarició el costado de su rostro.

En el momento en que llegaron al campamento, Akamaru estaba seguro de que lo que había visto fue una ilusión. Además, si ella quería besar a alguien, entonces ese alguien debería ser Kiba.

De esa manera, podría robar más de sus aperitivos bocadillos sin meterse en problemas.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Al día siguiente, el Equipo ocho estaba listo para partir poco después de la salida del sol. El resto del equipo se dio cuenta que Hinata se encontraba un poco mejor, se referían a su espalda, pero seguía siendo lenta; no es que lo demostrara.

Kurenai les informó que deberían llegar a su destino por la tarde y eso fue una agradable sorpresa para todos ellos.

El viaje comenzó agradable, pero cuanto más lejos viajaban, más cosas no se sentían bien. No había peligro, por lo que se podía sentir, pero definitivamente había algo fuera de lugar. Sin embargo, trataron de empujarlo fuera de sus mentes y seguir adelante. No tuvieron problemas para llegar a su destino, pero lo que encontraron los dejó a todos perplejos.

El equipo ocho estaba en aguas abiertas y estaban a solo un par de millas de distancia. El hecho de que todavía estaban a una buena distancia de la aldea, les desconcertó la masiva y alucinante estructura frente a ellos.

—¿Qué... es eso? —Hinata preguntó abiertamente.

—Ese es un bloque gigante de hielo —Kiba dijo impresionado, hipnotizado por ello.

Shino se volvió hacia su maestra estupefacto.

—¿Qué piensa usted de esto, sensei?

—Yo... no tengo ni idea —ella salió de su trance—. Vamos. Tenemos que comprobar esto.

Continuaron su viaje, a un mayor ritmo que el de antes. Todos los ojos estaban fijos en el hielo, que crecía en tamaño a medida que se acercaban. Llegaba hasta lejos en el cielo, y la temperatura comenzaba a descender a medida que se acercaban. Una niebla comenzó a asentarse alrededor de ellos, signo típico de este territorio de la aldea, lo que hizo de la situación aún más inquietante.

—Alguien viene —Kiba advirtió—. Diez... tal vez quince personas.

—¿Están armados? —preguntó Kurenai.

Hinata respondió—, veo... a doce de ellos, pero no creo que sepan que estamos aquí —Hinata miró más con su Byakugan, notando la figura principal del grupo y reconociendo el sombrero familiar—. Creo que... Creo que uno de ellos es la Mizukage.

A lo lejos, vieron figuras caminando. Cuando les divisaron, se formó una barrera alrededor de la persona que estaba delante. El equipo ocho se detuvo.

—¿Quiénes son? —uno de los ninjas exigió.

—Somos ninjas de Konoha —Kurenai aclaró—. Nos asignaron para ayudar a la Mizukage.

—¡Mentira! —otro gritó—. No hay necesidad de que ninjas de fuera vengan a interferir cuando ya tenemos ninja.

—Tengo un pergamino que prueba nuestros motivos —Kurenai respondió.

—Quietos —una voz ronca y femenina ordenó. La Mizukage surgió del grupo—. Es cierto lo que dicen, y yo les llamé.

El grupo miró boquiabierto.

—Señora —un viejo con un parche en el ojo, dijo—, ¿por qué llamar a ninjas de otra aldea?

Ella se volvió hacia él.

—¿Estás cuestionando mi juicio, Ao?

—¡P-por supuesto que no! Pero dada nuestra circunstancia actual, no podemos confiar en nadie que se presente.

—Del mismo modo, no podemos solucionar este problema por nuestra cuenta —se volvió hacia los forasteros—. Bienvenidos, ninjas de Konoha.

—Señora Mizukage —Kurenai comenzó—, ¿qué ha sucedido? ¿Qué es eso...? —hizo un gesto hacia el hielo—. ¿Qué?

La Mizukage volvió a su pueblo y lo miró durante un largo tiempo. Todos los ninja de la niebla parecían descorazonados y furiosos.

—Mientras yo estaba lejos, parece que alguien atacó a mi pueblo —ella se volvió hacia ellos, con expresión deliberadamente en blanco—. Yo estaba de viaje por negocios hasta hace poco tiempo, y estaba esperando para darles la bienvenida correctamente... pero llegué a casa y esto. Mi pueblo... encerrado en hielo —se rió oscuramente—. Qué broma es esta.

—¿Cómo sucedió esto? —Kiba espetó.

—Parece ser el trabajo de ninja de hielo. No se sabe si los habitantes de mi pueblo están vivos o no, y el hielo no se puede romper o fundir, no importa lo que hagamos —suspiró, cerrando los ojos por un momento—. Por eso yo, junto con mis hombres, viajaremos a Konoha para pedir un favor.

—¿Un favor, señora? —Kurenai cuestionó.

—Sí, necesitamos todos los especialistas que podamos conseguir para ayudarnos a abrirnos paso a través de este hielo, y...

Todo el mundo esperaba, pendientes de la declaración sin terminar. La Mizukage se sacudió ligeramente, sus ojos se volvieron siniestros.

—... Yo estoy declarando la guerra a la aldea de la escarcha.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Unos días después

—Mei —Tsunade saludó mientras servía a la mujer sentada frente a ella un poco de sake.

—Tsunade —su invitada saludó mientras bebía de su vaso.

Tsunade se sorprendió cuando el Equipo ocho volvió mucho antes de lo esperado, pero fue una sorpresa total ver a la Mizukage junto con ellos. Kurenai explicó los detalles de su misión antes de que fueran despedidos, y ahora la sala estaba ocupada por Shizune, los ninjas de la niebla, y las dos Kage. Estaba totalmente sorprendida de oír que un pueblo entero quedó atrapado en el hielo, pero trató de actuar lo más tranquila y serena por el bien de sus invitados de la niebla.

—Lamento lo de tu pueblo —dijo Tsunade con seriedad—. Pero la ayuda que necesitas radica más en la propia aldea de la escarcha.

—¿No me escuchaste? —la Mizukage cuestionó—. Ese es tu trabajo. ¿Por qué iba yo a ir con el enemigo y esperar ayuda?

—Porque yo no creo que fuesen ellos quien lo hicieran. No exactamente, de todos modos.

—Explícate.

—Realmente, Mei, te haría bien tener más aliados —metió la mano en su escritorio y sacó un par de hojas que deslizó frente de la Mizukage.

—¿Qué es esto? —preguntó mientras miraba los documentos.

—Hace unos meses, la aldea de la escarcha informó que un joven con kekkei genkai especial desapareció. Creo que fue hace mucho más tiempo, pero recientemente fue que enviaron este informe.

—Sí, me enteré de esto —levantó la mirada hacia ella—. ¿Crees que este muchacho es un renegado y atacó mi pueblo?

—A juzgar por la forma en que describen su desaparición, creo que Orochimaru está involucrado.

Shizune le dio a Tsunade una mirada de preocupación. Esa fue una suposición muy audaz, incluso para que un Kage se la dijera a otro. Teniendo en cuenta las circunstancias, Tsunade debería ser más comprensiva con una Kage que acababa de perder su aldea.

Los ninjas de la niebla se miraron entre sí, trataron de mantener la compostura al igual que su Mizukage.

—¿Orochimaru? —Mei cuestionó, dudosa—. ¿Qué razón podría tener para atacarnos?

—Él no necesita una razón para hacer todo lo que hace.

Mei contempló sus palabras. Los rumores que había oído sobre Orochimaru eran atroces, pero quería creer que todo lo que él hacía era para su beneficio de alguna manera. ¿Era su pueblo una amenaza para él o, como había dicho Tsunade, no tenía razón alguna? De cualquier forma, esto no le cayó nada bien. Alguien atacó a su pueblo, a su gente y camaradas, y tendrían que pagar sin importar qué o quiénes eran.

—¿Qué te hace pensar que fue Orochimaru? —preguntó finalmente—. La forma en que este niño fue raptado es circunstancial, así que, ¿qué pruebas hay de que fuese él, y no la aldea de la escarcha quienes hicieron esto?

Tsunade se sentó en su silla y tomó un largo trago de su botella de sake. Suspiró, dejando que el zumbido del alcohol calmara sus nervios.

—Hay cosas que deberías saber.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Esa noche

Neji estaba sentado en el patio del compuesto Hyuuga iluminado por la luna y simplemente observaba las estrellas que brillan en el cielo. Él se enteró de lo sucedido en la aldea de la niebla, todos lo escucharon. Kiba le dijo a casi todo el mundo, y Naruto gritó todas sus preguntas, por lo que era difícil no saberlo. Lo que él no sabía... era el paradero de su prima.

Después de haber desaparecido por casi una semana, se sorprendió al oír que su equipo había llegado esa tarde, pero no la había visto en absoluto. Había una buena posibilidad de que estuviese en el hospital para revisar su espalda, y había otra buena probabilidad de que estuviera alrededor del compuesto en alguna parte. Por lo general, él la saludaba cuando llegaba a casa o ella iba a buscarlo después de una misión, pero eso no sucedió. No sabía por qué él no fue a ella... pero tal vez lo hizo.

Tal vez estaba pensando demasiado.

Tal vez lo que le dijo hace tantos días Hanabi, y el hecho de que no había visto a Hinata y a su equipo regresar, lo volvía un poco paranoico.

Sin embargo, si algo le hubiera sucedido, Kiba no estaría tan tranquilo como estaba, así que, sí, estaba pensando demasiado. Hinata estaba bien, lo sabía. Quería verla, eso era cierto. Pero... odiaba pensar que su orgullo le impedía hacerlo.

Suspiró, centrándose en las estrellas otra vez.

Ella estaba bien, por lo que podría mimar su ego un poco más de tiempo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hanabi observó a Neji brevemente antes de marcharse.

Estaba desesperado.

Tenía la esperanza de que sus palabras hubieran tenido un impacto en él, pero parecía que todavía estaba estancado en el estado de ánimo que se creó entre él y su hermana. Le molestaba porque pensaba que Neji era el líder cuando se trata de establecer un mejor ejemplo de cómo deberían ser las cosas, pero tal vez ahora le tocaba a Hinata.

Se preguntó qué estaba haciendo su hermana. Ella la había visto regresar esa tarde, pero fue convocada de inmediato para hablar con su padre. No podía seguirla cuando estaba con su padre, ¿verdad?

Caminó hasta el edificio principal, a los aposentos de su padre. Estaba haciendo su camino a la puerta cuando ésta se abrió. Hinata salió, haciendo una reverencia al empleado, antes de cerrar la puerta. Hinata se quedó de pie frente a la puerta por un momento, con una sonrisa en su rostro, antes de arrodillarse y encorvarse. Respiró hondo, en silencio, mientras gimió para sus adentros.

—¿Hinata? —Hanabi se acercó a ella.

Levantó la vista, claramente sorprendida. Rápidamente se puso de pie, sonrojándose levemente.

—H-hola, Hanabi.

—¿Estás bien?

—Estoy bien —sonrió, haciendo un gesto para que caminaran juntas por lo que no molestarían a su padre con su conversación.

—¿Estuviste hablando con padre por todo este tiempo? —Preguntó Hanabi.

—Ah... sí. Quería saber acerca de mi misión.

Hanabi enarcó las cejas. Su padre seguía sorprendiéndola con su nuevo interés en Hinata.

—¿Estaban hablando formalmente?

Hinata hizo una mueca sutil.

—Por supuesto.

Hanabi se encogió ante la idea. Cuando hablaban con su padre formalmente, tenían que sentarse con la espalda recta todo el tiempo. Para Hinata tener que estar hablando formalmente con su padre durante horas y horas... Tendría que haber sido doloroso.

Mientras caminaban, Hanabi notó cómo Hinata comenzó a encorvarse, y se inclinaba hacia un lado, con el rostro arrugando incómodamente. Trataba de reprimir cualquier sonido de incomodidad, pero sus ojos estaban empezando a aguarse. No había nada que Hanabi pudiera hacer al respecto, y estaría mintiendo si dijera que ver a su hermana mayor así no la hacía sentir empatía.

—¿Necesitas ver a uno de los ninja médico? —Preguntó Hanabi.

—No —dijo Hinata suavemente—, sólo necesito descansar.

—¿Qué tanto te duele?

Hinata sonrió, volviendo la cabeza hacia otro lado cuando una lágrima rodó por su mejilla.

—Es... r-realmente no duele demasiado.

Pero ella no tenía que mentir. No es que eso hiciera que el dolor desapareciera más rápido.

Hanabi tomó el brazo de Hinata y lo puso sobre sus hombros. Hinata la miró, sorprendida.

—Sólo apóyate en mí —dijo Hanabi, mirando hacia delante.

Hinata la miró por unos segundos más. Hanabi no se atrevió a mirarla porque si Hinata comenzaba a llorar, no sabía si iba a ser capaz de mantener la compostura. Hinata era fuerte... pero siempre en el momento equivocado.

—G-gracias —Hinata olfateó mientras descansaba un poco de su peso en su hermana.

Ella ayudó a Hinata a llegar a su habitación y la colocó en su cama. Tomó el parche de Hinata fuera de su espalda, y su hermana se puso suavemente boca abajo con la espalda al descubierto. Su espalda no se veía tan mal como antes, pero aun así era difícil de mirar. Los pequeños agujeros estaban cerrándose, y el rojo brillante que los rodeaba, estaba tornándose rosa. Hanabi no estaba segura de sus sentimientos en este momento. Ella solía admirar mucho a su hermana, por lo que esta lesión se suponía que debía ser por un desequilibrio de chakra...

Sus puños se apretaron.

—¿Necesitas algo? —preguntó Hanabi.

—No, eso es todo lo que puedo hacer por ahora —miró a Hanabi, apoyando su rostro en la almohada, y sonrió—. Has sido una gran ayuda.

Hanabi resopló para sí misma mientras la miraba.

Hinata era muy bonita, notó. Se preguntó por qué estaba insegura todo el tiempo. No es como que no podía tener a cualquier chico que quisiera, si ella atuviera más confianza en sí misma. Sin embargo, el único chico al que su hermana quería era Naruto Uzumaki, entonces tal vez no era tan malo que ella fuese así con los demás. Naruto no sería capaz de apreciar a Hinata. No todavía, de todos modos. Tal vez en un tiempo más, pero Hanabi odiaba pensar que su hermana se estaba perdiendo experiencias o la oportunidad de tener a alguien mejor, debido a que su mirada permanecía fija en el rubio. Hanabi trató de imaginar lo que era amar a alguien que no fuese su familia, pero no podía entenderlo. Al menos no como su hermana declaraba amar al Uzumaki.

Por supuesto, la apariencia no lo era todo. Hinata podía tenerlo todo, si realmente tratara de tomarlo, pero no lo hacía. Hanabi no tenía idea de por qué.

—Me alegro de ayudar —Hanabi asintió mientras se volvía para salir.

—¡Um! —dijo Hinata—. C-cómo... ¿Cómo ha... estado Neji?

Hanabi le devolvió la mirada—. ¿Quieres verlo?

—¡No! Yo, quiero decir... es... tarde —miró hacia otro lado antes de dar vuelta la cabeza y acomodarse en la almohada debajo de ella—. No importa mi pregunta.

Hanabi se quedó un segundo más antes de salir de la habitación. Era perfectamente lógico que Hinata no quisiera ver a Neji ahora. Estaba herida, después de todo, pero... todavía rallaba sus nervios ver el deseo en los ojos de su hermana.

—Sólo ser honesta —dijo entre dientes para sí misma, caminando más rápido.

Hizo su camino a través del compuesto, se detuvo en el patio. Neji seguía sentado ahí. Por alguna razón esto enfureció a Hanabi. No era él exactamente, pero era él y Hinata. Ellos sólo debían... ¡arreglar las cosas! ¿Era tan difícil decir lo siento? ¿Era tan difícil admitir que querían verse? ¿Era tan difícil hablar de lo que pasó? No era su problema...

... pero la volvía loca.

Deslizó la puerta del patio y salió. Neji la miró, claramente expectante, pero esa emoción desapareció cuando vio que era ella.

—Hola, Hanabi-sama —saludó de manera uniforme.

Y fue en ese momento en que Hanabi decidió arreglar todo ella misma.

Ella bajó la mirada hacia el suelo, abrazándose a sí misma.

—Hola, Neji —dijo en voz baja.

—¿Algo está mal?

Hanabi olfateó, las lágrimas se acumulaban en sus ojos y tenía la garganta apretada.

—Es... E-es Hinata.

Mientras esperaba, Neji se puso alerta, casi frenético.

—¿Sí?

—Ella... se lesionó, durante su misión. Ella acaba de regresar del hospital, y... y... —levantó la vista cuando tuvo suficientes lágrimas para derramar—. Ellos la dejaron volver a casa para estar con la familia... p-pero ella no sobrevivirá.

Neji palideció, se podría decir, incluso ante la tenue luz de la luna. Él miró al suelo, en busca de respuestas a preguntas que ni siquiera podía hacer. Su boca se movió a los pocos segundos, pero las palabras no salieron, lo que provocó que frunciera el ceño con profundidad.

Miró de nuevo a la niña, completamente perdido sobre qué hacer.

—¿Dónde está ella?

—Su habitación, pero... pero no sé si deberías verla así. Deberías recordarla como era antes.

—¿Cómo antes...? —Neji negó confundido. El pensamiento de Hinata muerta no era algo a lo que pudiera hacer frente, por lo visto.

Sin decir una palabra, se levantó de un salto y corrió pasando a Hanabi y entrando en la casa.

Hanabi se secó los ojos cuando lo vio alejarse. Lo miró por el pasillo antes de caminar. La próxima vez, señaló, debería producir menos lágrimas.

—Oh, bueno —ella suspiró.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Neji corrió por los pasillos. No había manera de que esto pudiera ser verdad. Hinata estaba bien. Kiba se hubiera roto si algo estuviera mal con ella, pero ¿significaba eso que no sabía? ¿Significaba eso que la lesión que recibió era de acción lenta?

Hinata no...

Hinata no podía...

Ella no podía morir.

Llegó a la puerta, deteniéndose de repente. Su corazón se aceleró por el esfuerzo y el miedo. ¿Qué iba a ver? ¿Estaría adolorida? ¿Estaría consciente? ¿Ella incluso querría verlo antes de...?

El pecho de Neji se contrajo ante la idea de Hinata muriendo sin siquiera... incluso llegar a decirle adiós. Sea o no que ella quisiera verlo, no importaba porque él quería verla.

Con el corazón palpitante, abrió la puerta y entró. Hinata estaba en su cama, mirando hacia la ventana... y no se movía.

No podía moverse.

Su mente estaba demasiado abrumada, y su desesperación iba en aumento rápidamente.

—¿Hinata? —dio un paso más cerca de ella, con las piernas temblando. Cuando ella no se movió, sintió que su respiración se volvía superficial. Sus ojos comenzaron a picar. Se acercó a la cama y la sacudió ligeramente—. ¿H-Hinata?

Una vez más, nada.

Neji se sentó al lado de su cuerpo y se quedó mirando. Esto no podía estar pasando. No podía ser...

—Mm... —Hinata se movió, levantando un poco la cabeza, y le devolvió la mirada. Él se sorprendió al ver su movimiento, al ver que aún estaba viva. Medio abrió los párpados, con ojos nebulosos, lo miro—. ¿Neji? —ella dijo débilmente.

Antes de que él supiera lo que estaba haciendo, la levantó y la abrazó. Ella se tensó, expresando algún tipo de dolor, pero no podía concentrarse en eso ahora. Respiraba pesadamente, el alivio le inundó una y otra vez.

—¡N-N-Neji! —se quedó sin aliento—. Yo-yo-yo no-

—Pensé que estabas muerta —jadeó, agarrando firmemente su cabello—. ¡Dios Hinata, pensé que estabas muerta!

—¿Qué? ¿Por qué pensabas eso?

—Hanabi me dijo acerca de tu misión y cómo te lastimaste…

—¿Por qué iba a decirte eso? No me lastimé.

—Tú... —la respiración de Neji se tranquilizó, su mente se claro. Sintió ganas de decirle que no le mintiera, pero se calmó antes de preguntar—. ¿No lo hiciste?

—No —chilló—. Yo-yo estoy bien.

Neji la empujó para poder inspeccionarla; Hinata gritó, alejándose y llevando sus brazos a su pecho.

—¡N-no mires!

Neji se dio cuenta un segundo demasiado tarde que no llevaba nada cubriendo su parte superior. Rápidamente se puso de pie y se alejó.

—¡Lo siento! —Se disculpó, cerrando los ojos—. Yo no sa-sabía.

—E-está bien —oyó el movimiento en la cama.

Durante mucho tiempo, no pudo mirarla. No sólo casi había llorado delante de ella, sino que también la había visto expuesta. Dejó que sus emociones sacaran lo mejor de él y... ahora esto. ¿Qué podía decir? Él podía irse, pero esta era la primera vez que hablaban desde hacía tiempo. ¿Estaban todavía tratando con lo que había ocurrido hacía días, o era algo completamente distinto? No sabía qué hacer. No quería estar enojado con ella nunca más, y en realidad no lo estaba, pero ¿cómo que sentía ella?

—Lo siento.

—Te he echado de menos.

Neji se volvió hacia ella. Estaba acostada de nuevo con la espalda al descubierto. Ella lo miraba, viéndose insegura como siempre.

—¿Tu qué?

—Te... e-extrañé —dijo de nuevo. Yo-yo... yo no quise apartarte... o-o gritarte.

Esta sería la parte en la que decía algo, pero estaba sin palabras. Hinata siempre se disculpaba por las cosas, pero fue sorprendente escucharla hacerlo ahora, cuando estaba seguro de que fue el único que hizo algo malo. Y si ella lo extrañaba y lo echaba de menos... ¿qué fue todo esto? ¿Por qué tardó tanto tiempo para llegar a este punto?

—¿Todavía estas molesto? —preguntó, secándose las lágrimas de su rostro—. P-porque realmente... realmente quiero hablar contigo de nuevo. A-así que... puedes estar enojado conmigo si quieres... pero, por favor, habla conmigo.

Neji se froto el rostro y se sentó junto a ella. Ella le devolvió la mirada, esperando que dijera algo. Cuando Hinata lloraba se parecía a una niña. Era... adorable, y, si todavía estaba enojado con ella, sería imposible verla y estar enojado.

Sonrió para sí.

—Lo siento por causar esta ansiedad.

—Pero no fue tu culpa —insistió—. Sólo podríamos-

—Hinata —dijo, llamando su atención—, es parte del pasado.

—P-pero... yo no debería haberte gritado.

Se encogió de hombros.

—Sucedió. Probablemente va a suceder otra vez, pero eso es porque... por fin estamos llegando a conocernos, así que estoy bien con esto.

—No lo estoy. No quiero discutir ni hablar contigo, solo por no estar de acuerdo en algo —hizo una pausa, mordiéndose los labios—. Van a haber muchas ocasiones en las que esté en peligro… puede que no sea a causa de otra persona, pero si así es como van a terminar las cosas… no sé, tal vez necesitemos más comprensión con el otro.

Neji la miro por un momento.

—No creo… podemos comprometernos a valorar la vida del otro, no puedo prometerte que no me va a afectar, pero me gustaría saber que no me guardas secretos.

Hinata no sabía cómo responder.

—Podemos hablar de esto más tarde —dijo Neji después de unos minutos—. Estás de vuelta y a salvo, eso lo más importante.

Ella miró hacia otro lado, dibujando círculos en la almohada.

—Tú... me llamaste Hinata hace un momento.

—Yo sí —a pesar de que estaba tratando de recordar cuándo lo había hecho.

—Me gustó —añadió rápidamente antes de que pudiera corregirse—. No me gustan mucho... los honoríficos.

Se quedó mirando la pared antes de mirarla.

—¿Por qué no me lo dijiste?

—Pensé... que sería grosero.

¿Grosero? ¿Cómo pudo llegar a esa conclusión? Sólo lo hacía porque ella pertenecía a la rama principal de la familia. Hubiera dejado de hacerlo si ella se lo pidiera.

—Muy bien, Hinata, no voy a hacer eso nunca más.

Se mordió el labio, tratando de contener su sonrisa, y hundió el rostro en la almohada.

—Bueno.

Durante unas horas, los dos hablaron. En realidad, sólo fue para ponerse al día y volver a cómo debía de ser otra vez. Neji continuamente desperdigaba atenciones en su espala, pero no quiso preguntar sobre ello. Ahora no. Él sólo tendría que resolver las cosas por su cuenta.

Cuando Hinata se quedó dormida, Neji se tomó un momento para mirarla. Quería tirar de la manta sobre ella, pero tal vez una noche expuesta al aire sería bueno para ella. Se levantó y se acercó a la ventana para bajar la delgada cortina.

No era mucho, pero serviría.

Empezó a salir, pero se volvió hacia ella una vez más. Se inclinó, colocando una mano sobre su cabeza, presionando su frente contra el cráneo femenino, y murmuró.

—Bienvenida a casa, Hinata.

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Fin Capitulo Doce.

Notas: one of the monsters.

Naoko Ichigo