Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y esta historia fue beteada por Karen Hikari.

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La habitación de Sasuke no era grande.

No podía realmente ser llamada una habitación solo porque una persona vivía allí, el tiempo que Sasuke pasaba ahí era cada vez menor; Sin embargo, durante cuatro días, no había dejado esa habitación porque estaba... perdido en sus pensamientos.

Con la puerta cerrada, estaba completamente envuelto en la oscuridad, le gustaba mucho, pero, en este momento, la oscuridad era un poco exasperante, incluso sofocante. Como en todas partes del escondite, la única fuente de luz era una vela, por lo general él no las utilizaba, pero hoy era diferente, estos últimos días habían sido diferentes.

El Uchiha estaba tumbado de espaldas a su lado, su armario tenía el cajón inferior abierto. El armario era muy poco convencional, ya que no lo utilizaba para sus fines previstos. El primer cajón estaba lleno de armas que tomaba de las personas cuando ya no estaban en posición de utilizarlas. Naturalmente, las armas eran pequeñas, tales como shuriken, kunai, dagas, y senbon envenenados.

El segundo cajón estaba lleno de calcetines. A Sasuke no le gustaban los calcetines, no llevaba calcetines, pero, a veces, necesitaba calcetines.

El tercer cajón estaba vacío porque los dos primeros cajones lo necesitaban de soporte, y el último cajón, que sólo abría cuando estaba acostado. No había ninguna necesidad de usarlo, por lo que el tercer cajón era inútil.

El cuarto y último cajón estaba lleno de fotografías. Debía tener cientos, podría haber tenido miles, si el cajón fuese lo suficientemente grande. De todas las fotografías, una era de su familia. No la había mirado en años, y estaba ubicada al fondo. Otra era de Itachi, pero era tan vieja, prácticamente la había arrancado de un marco, por ello estaba en esa condición. Él también había dejado esa en la parte inferior. El resto, eran de Hinata.

No adquiridas por elección.

Fueron obsequios de Orochimaru, y muy agradables a la vista, Hinata ruborizada, Hinata durmiendo, Hinata soñando despierta, Hinata sonriendo, Hinata haciendo elongaciones, Hinata haciendo cosas normales.

Las fotos que tomo Kabuto eran variadas: Hinata de niña, Hinata preadolescente, Hinata adolescente, Hinata en poses comprometedoras, Hinata agotada en el suelo después del entrenamiento, Hinata llorando por alguna razón. Algunas mostraban a Hinata viendo a Naruto, por lo que algunas fotografías pueden haber sido mutiladas en el pasado.

Era increíble la cantidad de fotos que tenía de ella, pero, como antes, no había sido por elección. Nunca las pidió; aparecían frente a su puerta de vez en cuando o se las entregaban en el pasillo; pero las conservaba. No estaba muy seguro de por qué, porque no las veía a menudo. Muy rara vez abría el cajón inferior, pero, si lo hacía, veía cada foto de ella antes de cerrarlo de nuevo.

Sin embargo, había una en particular que le gustaba.

No era nada especial, y la resolución no era espectacular, fue, obviamente, tomada desde la distancia, pero... tenía algo.

Era una imagen de Hinata mirando directamente a la cámara, coincidencia, por supuesto, estirándose con la espalda arqueada y los ojos entrecerrados. Algunos días, era una expresión muy entrañable, y otros días esa imagen es por lo que tenía el cajón de los calcetines.

En este momento era algo... con lo que Sasuke no podía encontrar mucha comodidad.

Una vela estaba a su lado y mantenía la fotografía frente a su rostro. Curioso, sin sentir nada, pero a la vez sintiendo de todo.

¿Su conciencia le estaba haciendo actuar tan extraño? Después de ver la lesión en su espalda y sabiendo que él era el culpable, ¿estaba él sintiendo culpa o algo?

Difícil de decir...

Si, la había herido, ¿entonces por qué ella iba a insistir en que no lo odiaba?

Si ella sentía dolor, ¿entonces por qué parecía como si quisiera ayudarlo de alguna manera?

Si él le estaba causando tanto dolor, ¿entonces por qué ella se ven tan... tan arrepentida por tratar de matarlo?

Seguramente, la había manipulado hasta el punto en el que ella actuaba así, pero ¿cambiaba realmente algo? ¿Era demasiado indulgente y demasiado agradable para su propio bien? Si él fuese igual a quien había sido hacía dos años o incluso el año pasado, él se hubiera aprovechado de ella de muchas maneras y sin sentir remordimiento, pero ¿su afecto en él lo habría cambiado aún en ese entonces?

¿Por qué le importa siquiera?

¿Al crecer, no fantaseaba acerca de cómo acercarse a la heredera? Sus pensamientos a menudo se tornaban violentos, así que ¿por qué no podía disfrutar de ello? ¿Por qué no era la realidad tan satisfactoria?

Él no lo sabía.

No le gustaba pensar que ella todavía era capaz de tener un impacto en él, pero...

Sasuke suspiró, cambiando la fotografía a la otra mano.

Él quería volver a verla.

Algo entre ellos estaba cambiando. No sabía si era temporal o no, pero, si lo fuera, tampoco sabía si quería estar allí cuando finalmente terminara.

Dejó caer su mano y apagó la vela.

¿En qué diablos se había metido?

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Estaba tan cansado de su mierda.

Kabuto caminaba a la habitación de Sasuke de nuevo, a petición de Orochimaru; el niño todavía estaba escondido allí. De verdad, de verdad, el Uchiha estaba convirtiéndose en un dolor de culo de manera preocupante, lo habría extirpado quirúrgicamente, claro, si es que pudiera.

Sasuke quería actuar como el increíblemente chico rudo con todo el mundo, pero entonces algo le molestaba, y se recluía en su habitación durante días. Sí, Sasuke era fuerte y muy independiente, pero debía permanecer de esa forma todo el tiempo y ocuparse de sus asuntos como el hombre que pretendía ser. Kabuto no tenía idea de lo que había molestado al Uchiha, pero era necesario que terminara pronto.

—Señor Kabuto ¿qué le molesta?

Kabuto dirigió su mirada hacia Shana. Por alguna razón, desde que regresaron de la aldea de la niebla, el muchacho había tomado gusto por él. Deseaba poder decir que era molesto, pero estaba empezando a tomarle cariño él también.

—¿Quieres decir en este momento o en general?

—Ah... Bueno, ahora que lo menciona —sus ojos se movieron un poco, y Kabuto se preguntó si realmente estaba mirando algo— a veces escucho un montón de ruidos... que viene de su habitación.

Kabuto sonrió, levantando una ceja.

—¿Sales de tu habitación?

Se sonrojó, con el ceño fruncido.

—S-solo para ir al baño.

Kabuto se rió entre dientes. Después de enseñar al niño el jutsu para abrir la puerta de su sección del escondite, se preguntó si realmente se estaba volviendo demasiado unido a él.

—A veces Sasuke tiene terrores nocturnos —se encogió de hombros.

—¿Qué son esos?

—Son como pesadillas, pero... peores, supongo —sin embargo, Sasuke sonaba más como si estuviera tratando desesperadamente de matar algo cuando un terror nocturno encontraba camino en a sus sueños.

—¿Qué le pasa ahora? —preguntó el niño.

—Nada, solo está con su spm.

—Oh... —el niño miró la puerta de Sasuke y luego de nuevo a él— ¿qué significa eso?

Él suspiró, acariciando la cabeza de Shana.

—Significa que eres afortunado de ser un chico.

Shana lo miró inquisitivamente, pero Kabuto lo rechazó con un gesto de mano.

—Olvídalo. Ve por Jibo y tráelo, ¿puedes? Tengo asuntos que atender con él.

—Bueno —asintió, y obediente salió de su habitación.

Kabuto lo vio alejarse, sintiendo una punzada de culpabilidad. Nunca debería haber dejado que ese chico se adhiriera él de esa manera.

Se dirigió a la puerta de Sasuke y golpeó, llamándolo. Cuando él no respondió, golpeó con impaciencia.

—¡Oi, Sasuke! —gruñó—. ¡Deja de ser una reina del drama y sal ya!

Sin respuesta.

—Mira, yo soy la última persona que en realidad quiere ser honrada con tu radiante presencia, pero tenemos un trabajo que hacer. Lord Orochimaru quiere que vayamos a la aldea de la escarcha y cuidemos de algunos de sus ninjas. Uno de los tipos que trabaja encubierto para nosotros decidió tener un cambio de corazón.

Aún nada.

—¿No te gusta mutilar personas y asaltar aldeas? Shimogakure es famoso por sus joyas, armas, y... ¡tck! ¡Caray, yo no sé qué otra cosa! —se revolvió el cabello, muy frustrado—. ¿Vienes o no?

Esperó un minuto antes de alejarse. No alcanzó a dar más de un paso cuando escuchó movimiento desde el interior de la habitación; se dio la vuelta justo a tiempo para ver la puerta abierta. Sasuke se apoyó en la entrada, con los brazos cruzados. Su cabello parecía más sucio y grasiento. Los círculos bajo los ojos se parecían más a contusiones y sus ojos lucían apagados. Siempre había sido pálido y delgado, pero ahora estos rasgos eran más pronunciados desde que se conocieron. Kabuto no estaba preocupado por la salud del Uchiha, pero era un espectáculo sorprendente ver.

No se veía... saludable.

—Bien —dijo Sasuke; su voz sonaba baja y triste—. Vámonos.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Una semana más tarde

—¿Estás tratando de robarme a mi perro? —Kiba preguntó juguetonamente.

—¿Qué? —Hinata miró al chico a su lado. Ella estaba acariciando la espalda de Akamaru mientras caminaban por el pueblo, en dirección a los campos de entrenamiento—. No —chilló, inclinándose para acurrucarse en el pelaje del perro.

Kiba se rascó la parte posterior de la cabeza.

—Te lo juro, Hinata, se vuelve más y más unido a ti con el pasar los años —se cruzó de brazos, mirando hacia el atardecer—. No tengo idea de por qué. Ni siquiera te gustan los perros.

Akamaru se volvió para mirar a Kiba.

—Eso no es cierto —Hinata se defendió rápidamente.

—Entonces, ¿por qué tienes un gato?

—Porque... Los perros son demasiado activos para estar en mi casa. Además —ella acarició la cabeza Akamaru— yo nunca podría encontrar a otro perro tan dulce y sorprendente como Akamaru.

Akamaru ladró alegremente.

Tck. Buena salvada. No es de extrañar que está tan cerca de ti.

—Él es cercano a Shino, también.

—Sí claro —se burló—. Cada vez que Akamaru se acerca mucho a él, mi perro termina con pulgas —él la miró, exasperado apuntándose a sí mismo—. ¡Akamaru no es el único que sufre cuando pasa eso!

Hinata se rió, moviendo sus brazos por su espalda para que pudiera sentirse más cómoda.

—Bueno, él cría menos pulgas ahora.

—Sí, ahora —resopló, rodando los ojos—. Tiene suerte de que él es mi amigo.

Hinata tarareó para sí misma, disfrutando del tiempo libre que tenía. Fue relevada de las misiones debido a la persistencia de Kurenai, por lo que, cuando sus compañeros no estaban fuera de la aldea, pasaba tiempo con ellos. La mayor parte de su tiempo lo pasaba con Shino ya que el clan Inuzuka era más solicitado en estos días, pero hoy era el día libre de Kiba, y los dos habían estado juntos toda la mañana. Ahora, era el turno de ir a ver a Shino, y Kiba había insistido en acompañarla a su encuentro.

—Por lo tanto —Hinata dijo—, ¿vas a quedarte con nosotros?

—No, hoy no tengo tiempo.

—¿Pero no es tu día libre?

Él sonrió.

—¿Qué, no te gusta pasar tiempo con Shino?

Ella se volteó.

—¡Por supuesto! Sólo estuve pensando que... los tres no hemos tenido tiempo para estar juntos —ella acarició el pelaje de Akamaru inconscientemente—. Extraño esos tiempos.

—Y yo extraño cuando no te preocupabas tanto —se acercó a ella y agarró una de sus manos, ella levantó la vista para mirarlo—. Mucho ha estado ocurriendo, lo de la aldea de la niebla y, bueno, ya sabes —se refería al tema tabú de su lesión— pero vamos a volver a la normalidad pronto, ¿de acuerdo? Así que, prométeme que te relajaras y sonreirás, ¿de acuerdo?

Y ella lo hizo, se tumbó de nuevo, apretando la mano de Kiba.

—¿Cómo es que no eres así de dulce con todos los demás?

Se encogió de hombros, retirando su mano.

—Tú nunca eres así tampoco alrededor de todos los demás —la observó sonreír gratamente.

Todavía era difícil para él creer que esta chica, justo en frente de él, había sido atacada. Pero Neji no era el tipo de personas que lanzaba acusaciones, así como si nada. Debía haber visto o averiguado algo que le había hecho creer que alguien la había atacado, pero eso no explicaba por qué Hinata nunca había hablado de ello. Eso era por lo que Kiba creía que ella solo había sufrido de un simple desequilibrio de chakra, especialmente ahora que ella meditaba más, aunque la otra posibilidad también estaba siempre en su mente.

—Te quedaste mirando fijo otra vez —murmuró.

Kiba salió de sus pensamientos.

—¿Qué?

Tarareó, moviéndose incómoda. Él la estaba mirando fijamente de nuevo. Sabía que las personas tenían muchas preguntas, pero nunca se animaban a hacérselas. Hinata llevaba una camisa púrpura con tirantes delgados, el cabello recogido hacia un lado. Ella había aprendido a no ser tan consciente de su lesión debido a que sus intentos de ocultarla no estaban haciendo nada para mejorarla.

—No me duele más, pero es... Está empezando a ponerse feo. No estoy segura de sí se trata de la formación de costras o... algo —ella suspiró, mirando a Akamaru—. Es desagradable.

—¿Puedo tocarlo?

Ella arrugó la nariz.

—No, Kiba, vas a estar-

—¿Disgustado contigo? —él puso los ojos en blanco—. Hinata, incluso si empiezas a lamer la suela de los zapatos de todo el mundo yo no pensaría que eres repugnante.

—Estás exagerando.

Se encogió de hombros cuidadosamente.

—Realmente no. Quiero decir, supongo que esto es por la forma en que te veo, pero es mi verdad —él le dio una palmada en la espalda, sonriendo ampliamente—. ¡Por lo tanto, no te preocupes por ello!

Hinata consideró sus palabras por un momento; habían sido una gran cantidad de elogios para ella, pero justo cuando comenzó a sentirse cómoda con su toque, se dio cuenta de lo que estaba haciendo.

—Hm, no se siente tan malo como lo haces parecer —murmuró para sí mismo.

—¡Kiba! —chilló ella, echándose hacia atrás y apartando a Akamaru.

—¡Hinata! —Kiba rió, casi sin control—. ¿Estás bien?

—Estoy bien —gimió ella. La caída no le había hecho daño, como se esperaba que fuera.

Kiba caminó alrededor de Akamaru, sin intentar ocultar su risa, pero se detuvo momentáneamente. Suspiró, con la presencia persistente de una sonrisa tensa. —Hinata, toma mi mano —dijo, extendiendo su brazo—. Y… sigue mirándome directamente

—B-bueno —ella extendió la mano, inclinándose hacia adelante, cuando un gruñido audible salió de debajo de ella. Ella escuchó la advertencia de Kiba, no miró hacia abajo hasta que divisó cabello rubio. Naruto estaba tumbado boca abajo, con los ojos azules entrecerrados dirigidos hacia arriba para mirarla—. Oh...

Kiba suspiró.

—Estupendo.

—¿Hinata? —Naruto dijo, en voz baja y aturdida—. ¿Me quede dormido contigo encima mío?

Ella enrojeció, su voz se había ido, y cayó hacia atrás.

—¿Eh? ¿Hinata?

—No te molestes —Kiba explicó, acercándose a recoger a su amiga—. Ella simplemente se desmayó, es todo —se acercó a la chica inconsciente y la puso sobre la espalda de Akamaru. Él la miró durante un momento y luego se quitó la chaqueta para ponerla sobre ella. No se dio cuenta de lo mucho que... todo rebotaba... sin un sujetador.

Se volvió de nuevo a Naruto, que ahora estaba de pie. No entendía por qué a Hinata le gustaba tanto; se había desmayado, por lo que no podía entender ese nivel de gusto por una persona. Sí, el tipo tenía un encanto capaz de hacer que todos lo notaran, pero Hinata se comportaba como si Naruto fuese algún tipo de Adonis sexual. Bueno, probablemente no pensaba en sexo, al menos no por el gusto de hacerlo, así que tal vez estaba exagerando un poco, pero Naruto no era tan increíble.

Eso era jodidamente impresionante; de eso estaba seguro.

Kiba no se oponía a sus sentimientos, porque era reconfortante saber que había alguien al menos que se preocupaba por el ninja cabeza hueca, pero todo esto era muy… extraño. De todas las personas que pudieran preocuparse tan profundamente por Naruto, tenía que ser la única persona con quien casi nunca hablaba. Kiba muchas veces había estado tentado a rebelarle el secreto de Hinata.

—Lo hace mucho —comentó Naruto, asomándose sobre Kiba para obtener una mejor visión de la chica inconsciente.

—Cuéntame —se quejó Kiba, mirando a Naruto—, ¿qué haces durmiendo aquí de todos modos?

Él frunció el ceño, cruzando los brazos.

—Me he pasado todo el día buscando a Neji, pero ha desaparecido o algo.

Kiba frunció el ceño.

—Neji, ¿huh?

Todavía no había terminado lo averiguar que ocurrió en el recinto de los Hyuuga, y ninguna cantidad de conocimiento cambiaría el hecho de que Neji los había hecho sospechosos de herir a Hinata, ¡de haber abusado de ella de alguna manera! Se sintió absolutamente exasperado porque Hinata significaba tanto para él, y nunca había pensado en hacerle daño. No sabía lo que hubiera hecho de haber estado en la posición de Neji, pero él no estaba en la posición de Neji, así que todo lo que tenía que hacer era pensar en que estaba molesto por la acusación.

—Tampoco lo he visto —Kiba resopló con vehemencia—. No se sabe lo que se trae entre manos.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¿De verdad piensa que esto es necesario? —preguntó Shikamaru, suprimiendo un bostezo.

—No sé qué más hacer—respondió Neji.

Él y Shikamaru estaban sentados en la amplia habitación un tanto oscura, oculta debajo del recinto de los Hyuuga. Era más o menos un búnker reservada para la familia inmediata de Hinata y los ancianos en caso de una crisis grave, por lo que rara vez se utilizaba y servía como punto de encuentro decente.

—Si me preguntas —dijo Shikamaru, empujando perezosamente los papeles que tenía delante de él—, estoy empezando a cuestionar si es una exageración o si es algo que estás seriamente pensando hacer —miró al Hyuuga—. Quiero decir, por lo general eres muy tranquilo, así que eso es exactamente por lo que no puedo llevar esto adelante.

—Puedes elegir no ayudarme —dijo Neji uniformemente—. Es tu elección.

Shikamaru sonrió.

—Sí, y si decido no ayudarte, entonces sólo sospecharas más de mí.

Neji se encogió de hombros.

—Pero estoy realmente interesado —murmuró el Nara, escaneando los documentos de nuevo—. Lo creas o no, yo quiero averiguar quién hizo esto tanto como tú.

—¿Te preocupas por Hinata?

—Ella es parte de la Hoja; yo no necesito preocuparme siempre y cuando la persona atacante no sea parte de mi pueblo —miró hacia arriba—. Pero me molesta que fuese a ella a la que esto le sucedió —se detuvo, evaluando la situación—. No sé si es mi propia expresión de deseos, pero, a juzgar por su comportamiento en el pueblo, es seguro asumir que no fue violada.

Esto no era una declaración sólida; era una pregunta latente. Shikamaru no estaba realmente seguro de si Hinata había sido violada o no, sin importar cuan concreta fuese la evidencia de sus acciones; todavía había posibilidad de que Hinata fuese una actriz muy buena cuando se trataba de algo como esto. Después de todo, ella había sido abusada mental y verbalmente durante toda su vida, y odiaba pensar que había una alta probabilidad de que pudiera ocultar el hecho, especialmente si era por alguien que conocía. Por lo tanto, Shikamaru estaba esperando que Neji pudiera resolver el problema.

—No lo sé —dijo Neji después de un tiempo. Su voz sonaba baja y distante. No era lo que Shikamaru estaba esperando oír.

—Encontraremos a culpable, Neji. Ahora sabemos que tuvo que ser un ninja.

—¿Y si hubiera más de un agresor?

Shikamaru vaciló. Cuanto más hablaba Neji, más su tono comenzaba a mostrar su falta de esperanza. O tal vez se estaba volviendo más a la idea de que un compañero ninja, podría haber hecho esto. Cualquiera que fuese el caso, Shikamaru sabía que Neji necesitaba esperanza. De cualquier forma.

—Sólo hay una persona involucrada, y tiene que ser alguien que sea experto en un jutsu que puede generar calor —hizo una pausa—. En realidad, él no tiene que ser experto. Sólo tiene que tener más experiencia o fuerza que un shinobi promedio.

Neji asintió pensativo.

—Algunas personas vienen a tu mente.

—Puedo tener en mis manos un par de archivos —Shikamaru tomo seis documentos—. Estas son las personas de las que sospechoso.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—Estás... contento.

—Correcto. ¿Y ahora?

—Estás... tranquilo.

—Correcto.

Hinata y Shino se sentaron contra un árbol en los campos de entrenamiento. La Hyuuga tenía el oído presionado contra la espalda de Shino, y ella escuchaba con atención el zumbido viniendo de él. Como una manera de restaurar los vínculos que tenían, Shino sugirió que recogieran las emociones de los otros. Él no tenía la intención de hacer algo como esto con Hinata, pero no se opondría; no podía objetar porque iría en contra de su objetivo. En verdad, él era un poco susceptible con el constante zumbido que venía de dentro de él, y, mientras él confiaba y respetaba mucho a Hinata, no sabía cuál sería su reacción cuando entendiera que lo que estaba escuchando era una colonia de insectos dentro de su cuerpo.

—¿Inquieto? —dijo Hinata.

—Hm —tenía que mantener la concentración—. Cambiemos.

Hinata se incorporó mientras Shino se sentaba frente a ella. Ella sonrió involuntariamente, una sonrisa de dientes y todo; la vinculación con Shino la disfrutaba de una forma que nunca había sentido antes. Sí, ella y el experto en insectos eran cercanos, pero esto era algo que acaba de pasar. Era mutuo, seguro, pero nunca lo habían hecho hasta su misión más reciente.

Sabiendo que su amistad era verdadera, su sonrisa era imposible de contener.

—¿Es tan importante para ti? —preguntó.

Ella se rió en voz baja, eufórica porque su pequeño telépata iba a volver.

—Sí —ella apartó la mirada, sus manos subieron a su rostro para ocultar su rubor—. Es sólo que... es bueno saberlo.

Él asintió pensativo—. Estoy de acuerdo. Hubo un tiempo en que yo también, no sabía dónde estábamos.

—Deberíamos hablar más —tenía la esperanza de no estar yendo demasiado lejos.

—Tal vez. Así que, ¿cómo quieres hacer esto?

Ella lo miró, situando las manos sobre su regazo.

—Sin insectos.

—Lo suficientemente justo.

—Y... —ella frunció los labios, pensando y luego extendió las manos hacia él—. Vamos a sostenernos de las manos.

La miró con escepticismo.

—¿Tomarnos de las manos?

—Sí. Vamos a estar vinculados.

—Vinculados... —no podía ver a dónde iba esto, pero fue junto a ella y le tomó las manos, apoyando los codos en las piernas—. ¿Entonces?

—Cierra los ojos.

Y lo hizo al mismo tiempo que ella lo hacía.

—Y siente mis emociones en esta ocasión.

—Pensé que no querías insectos.

—Trata de no usarlos.

—Mm.

¿Tratar de no usarlos? Eso era más fácil cuando los manipulaba y estaban fuera de su cuerpo, pero cuando estaban dentro de él no podía detener la reacción que tenían ante las fuerzas externas. Podía calmarlos, pero no podía hacer que no sintieran, y no había forma de que él no se diera cuenta de lo que sentían.

—Estás pensando demasiado —susurró ella, todavía de muy buen humor.

—Es mi turno.

Ella rió suavemente.

—Lo siento.

Shino esperó. Hinata estaba muy feliz, lo que no estaba mal, pero no podía adivinar por qué estaba de esta manera, le sugirió que imaginara escenarios y él intentaría darse cuenta de si sus emociones respondían. Ella estuvo de acuerdo.

—Está lloviendo, y te encuentras en tu habitación —él esperó a que ella se imaginara aquello—. Esto es... complejo —admitió—. Estás... reflexiva, sombría, y... en paz, todo a la vez.

Sonrió gratamente.

—Correcto.

—¿Te imaginas viendo la lluvia?

—Correcto de nuevo —ella sonrió ampliamente—. ¿Te imaginas escuchando la lluvia mientras duermes?

—Mi turno, Hinata. Pero —sonrió para sí mismo, no es como si ella lo pudiera ver— correcto.

Ella se rió.

—Continúa.

—Es por la tarde, y estás cerca de un río —él esperó— estás en calma —se detuvo— y un poco... emocionada.

—Correcto.

—Ves posibilidades.

—Lo hago.

Hm —pensó para sí mismo—. El otoño está aquí, y estas caminando por el pueblo —este era complicado—. Serenidad... felicidad y alegría... ¿añoranza?

Se movió un poco.

—Correcto.

—Naruto viene a tu mente.

—Sí...

Shino era la última persona a quien le pedirían consejos de amor, y no quería ahora, menos cuando Hinata era la receptora. No tenía nada que ver con ella. Era... por Naruto; él era muy estúpido o prefería ignorar lo que Hinata sentía. Shino creía firmemente que a Hinata le haría mejor esperar a que alguien viniera y se le confesara, alguien que expresara emociones abiertamente e hiciera que Hinata se diese cuenta de que era alguien especial. Cualquier persona que tuviera el valor de acercarse a un Hyuuga con la esperanza de estar con ellos, valía la pena correr el riesgo. No era como que tuviera a alguien en mente, pero...

—No sé lo que está sintiendo —Hinata susurró, su voz sonaba tensa—, pero... hace que mi corazón duela.

—Ignora eso —dijo Shino reorientando sus pensamientos—. Imagina un bosque y-

Hubo una reacción inmediata por parte de Hinata. Al principio fue sólo una oleada de emociones, mientras se preparaba para una significativa, o unas pocas significativas, en su caso, pero entonces el miedo abrumador se hizo cargo. Este miedo era difícil de identificar, ya que puede haber sido más nerviosismo que miedo.

Abrió los ojos. Hinata aún estaban con los ojos cerrados, pero sus cejas estaban fruncidas y su mandíbula fuertemente apretada.

—¿Estás bien? —preguntó.

—Sí —respondió ella.

Pero ella no estaba bien. Era evidente que el bosque tenía alguna connotación negativa, pero tal vez eso era de esperar. Los shinobi a menudo viajaban a través de él, y había muchos peligros escondidos en las sombras que podrían atacar. Era posible que esto fuese lo que la ponía nerviosa... pero tampoco estaba tan seguro.

Dejó que el pensamiento se fuera por el momento.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Ellos se mantuvieron en silencio durante un tiempo largo, Shino adivino con precisión sus complejas emociones, antes de que decidieran que era suficiente. Su vínculo, al parecer, para empezar nunca se había ido.

El sol empezaba a ponerse, emitiendo un resplandor rojizo en el cielo, Hinata comenzó a preguntarse por qué el tiempo con Shino siempre se sentía tan corto.

—Deberías ir a casa —dijo, de pie y ayudando a Hinata a ponerse de pie.

—¿Y tú?

—Tengo un poco de entrenamiento que hacer —miró hacia el cielo por un momento—. No tengo mucha experiencia en lo que respecta a las horas de noche.

—Entonces me quedaré contigo.

—Creo que no te lo permitirían.

Ella le habría preguntado que quería decir, pero en honor a la verdad, pensó que estaba prohibiéndole quedarse hasta tarde, pero al mirar a su izquierda notó la emergente presencia en el campo. Ella sonrió, Neji le devolvió el gesto.

—Me dijeron que estaría aquí —dijo mientras se unía a la pareja.

—¿Alguien me necesita? —ella preguntó.

—Sí —confirmó, ofreciéndole su mano—. Yo.

Ella tomó su mano a pesar de su aprehensión—. ¿Estoy en problemas?

Él frunció el ceño ante lo seria que hablaba.

—No, Hinata, es simplemente tarde —dirigió su mirada hacia Shino—. Espero no te importe.

—No, en absoluto —dijo, volviéndose a alejar—. Te veré pronto Hinata. Neji.

—Adiós, Shino —Hinata sonrió. Neji asintió, y los dos comenzaron a caminar.

Shino se detuvo a una distancia prudente y observó la retirada de los Hyuuga, el brazo de Hinata ahora estaba enrollado en Neji.

Fue... extraño.

Neji viniendo por Hinata a una hora tan temprana era extraño.

Neji llamándola "Hinata" era extraño.

Era consciente de que habían superado lo que ocurrido en el pasado y ahora estaban en camino a la amistad, pero a veces se preguntaba si la definición de Neji de ser amigo de Hinata era la misma que la de todos los demás. Antes, era demasiado servicial, lo que era de esperar en alguien que vivía en un clan como el de ellos, pero él era así incluso cuando la única Hyuuga de la rama principal que lo miraba era Hinata.

Ahora...

Después de ese pequeño incidente en su casa, Shino no podía evitar preguntarse qué nivel de amistad Neji estaba tratando de lograr.

Él negó, ligeramente regañándose a sí mismo. Eran primos. Eran primos Hyuuga, tenían que ser diferentes de los primos normales, debido a que su familia era demasiado prestigiosa para las normas sociales de la "gente común", por lo que lo que él veía como un comportamiento extraño, puede muy bien ser platónico para ellos.

Además, tenía cosas mejores que hacer que preocuparse acerca de las relaciones de Hinata.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

La gente miraba.

Algunos se detuvieron, y algunos estaban demasiado paralizados. Otros pretendían seguir hablando de sus asuntos y conversar con quienes estaban hablando con anterioridad, a pesar de hacerlo con menos volumen, pero todo se reducía a que la gente los miraba.

Miraban a los Hyuuga caminando por la calle, del brazo, y se preguntaban. En diversos grados y muchas interpretaciones diferentes, todos ellos se preguntaban lo mismo, ¿era eso normal?

Hinata se dio cuenta y se acercó más a Neji. A ella la miraban fijamente. Neji también notó las miradas, ya que, para él, todos estaban siendo ridículos al curiosear tan abiertamente.

—¿Por qué supones que nos miran? —Neji preguntó en voz baja.

—Creo que están sólo mirándome a mí —susurró Hinata—. Es mi espalda, lo sé.

Neji miró hacia atrás, inspeccionando, y suspiró.

—Nadie puede ver tu espalda.

—Sólo... Sólo lo saben —insistió.

—Sé que estás paranoica.

Ella lo miró, inquieta.

—Ellos saben.

Neji se rió; no quería ser malo, pero ella estaba siendo completamente seria al respecto, y eso era absurdo. Incluso si pudieran ver su espalda, no es como que no habían visto a ninjas con lesiones más graves. Si sólo la estaban mirando a ella, no habría ningún rubor en sus rostros.

No habría intercambios torpes de miradas.

No habría... esto.

Sabía que las miradas eran por la situación que tenía con Hinata, pero no iba a permitir que algo así como una especulación le molestase. Se encontraba cómodo al lado de su prima, y era porque ella era su prima, encontraba todo ese espectáculo ridículo.

«Deja que ellos miren», pensó.

«Haz que se detengan», rezó Hinata.

No le gustaba esto, era una pesadilla hecha realidad. Siempre supo que había gente que la miraba por una razón u otra, pero nunca tuvo una prueba sólida como hasta este momento. Tal vez ellos no podían ver su espalda, pero tenía que ser debido a que no llevaba su chaqueta. Sabía que su busto era más grande de lo que la gente había sospechado, por lo que debían haber encontrado su estado actual como ofensivo. Ella puso sus ojos en el suelo, su cuerpo sudaba frío.

No era justo.

Miró a Neji. Estaba mirando hacia adelante, tan noble como siempre. No estaba segura de sí estaba tratando de distraerse o si simplemente no le importaba. Ella volvió a tragar saliva, y trató de imitarlo, pero mientras más trataba de enderezar su postura, más se acercaba a su primo.

—Hinata —dijo Neji, con una pequeña sonrisa—, estás siendo ridícula.

—Todo el mundo está m-mirando.

Se encogió de hombros, mirándola —No podemos detenerlos. Puedes optar por mirar hacia atrás, pero, en mi opinión, no se ven tan interesantes como nosotros.

Hinata se rió, disipando una fracción de su malestar.

—Esta pudo haber sido la primera vez que te oí hacer una broma.

Se encogió de hombros otra vez.

—Y fue la cosa más difícil que he hecho hasta ahora.

Estaba lista para preguntar si era más duro que el entrenamiento de su padre, pero luego se dio cuenta de que era otra broma. Ella se rió, sacudiendo la cabeza.

Distraídamente, alzó la vista, sintiendo sus músculos menos tensos.

El mundo se desaceleró mientras miraba a un árbol cerca de los edificios justo frente a ella. En las sombras, ni siquiera totalmente oculto a la vista, encontró los ojos de Sasuke, reclinado contra el tronco mientras descansaba un brazo sobre su rodilla, la pierna izquierda colgaba de la rama. Los ojos de Hinata se abrieron, al verse incapaz de apartar la mirada del muchacho que la estaba mirando, acusándola; parecía ofendido.

Al pasar frente, los ojos negros se veían brumosos, Sasuke se hundió en las sombras, siendo sus orbes lo último en desaparecer.

Miró hacia delante, con el corazón latiendo en su pecho. Se sentía culpable... Ella no sabía porque. Mirando a su alrededor, se dio cuenta de que nadie lo había visto, o nadie expresaba ninguna señal de haberlo hecho.

Neji gruñó —. Estás agarrando mi brazo con demasiada fuerza.

—L-lo siento.

Las miradas ya no la molestaban.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Cuando Hinata y Neji llegaron a casa, la mayor parte de la hora siguiente la pasaron juntos.

La joven tenía muchas cosas de qué preocuparse, pero sabía que le debía a Neji parte de su tiempo, teniendo en cuenta todo el tiempo que lo dejo de lado, y podría continuar dejándolo de lado. Ellos compartieron una cena ligera en el patio, y hablaron el resto del tiempo.

Hinata pensó que esto era muy bonito, pero... también era extraño.

Bueno, quizás no extraño, pero... novedoso.

Neji tratándola tan bien y haciendo tiempo para estar con ella era muy, muy maravilloso, pero no podía evitar pensar que esto había sucedido... debido a Sasuke. Si nunca hubiera aparecido en su vida, ¿Neji hubiera encontrado una razón para mostrar su preocupación? Ella sospechaba que quería ser amigable desde mucho antes, pero ¿lo habría demostrado por su cuenta? ¿Las cosas habrían llegado a este punto con el tiempo? No había manera de saberlo ahora... pero sus sentimientos estaban en conflicto.

Hinata suspiró, observando el cielo tornarse más oscuro—. Me tengo que ir.

Neji frunció el ceño.

—¿Ir a dónde?

—Visitar a Kiba... —ella apartó la mirada brevemente— y-y a Shino.

Neji se tomó un momento para pensar, sobre todo para formular sus palabras de modo que no sonaran acusadoras.

—¿No te has pasas todo el día con ellos?

—Sí, pero... hay algo que quería preguntarle a Hana, y Shino dijo que estaría entrenando por un tiempo. Quiero hacerle compañía.

Era bastante lógico, Neji pensó. Hana Inuzuka adoraba a Hinata, probablemente porque no había muchas personas adorables en ese clan, y Shino valoraba pasar tiempo con Hinata casi tanto como él. Era sólo un poco fuera de lo común que Hinata le diera esa información a último momento.

—Muy bien —dijo Neji, de pie—. Voy a caminar contigo.

Hinata repitió, todavía sentada —¿Acompañarme?

—Está oscureciendo, Hinata. Yo no creo que debas ir por ti misma a esta hora.

—Tu... realmente no tienes que hacer eso.

Se encogió de hombros.

—Lo sé —hizo una pausa, con sus ojos la analizaba—. ¿Hay alguna razón por la cual no deba ir contigo?

—¡No! —Hinata se puso de pie—. P-por supuesto que no. Yo sería feliz si c-caminaras conmigo.

La miró por un segundo antes de hablar.

—Será un placer.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Los dos caminaron hacia la casa de Kiba, Hinata se sentía muy nerviosa. Nunca pensó que Neji realmente la acompañaría, pero tal era su culpa no haberlo tenido en cuenta.

Pero ella necesitaba irse.

Tenía que irse.

—¿Cuándo debemos esperar que vuelvas? —Neji preguntó mientras la casa de Kiba apareció a la vista.

—Um —se mordió el labio inferior— no estoy segura. ¿Ha-hay una hora en que debería estar de vuelta?

—No se quede fuera toda la noche. Todos vamos a preocuparnos.

—Claro...

Cuando llegaron a la casa de Kiba, Hinata comenzó a entrar en pánico. No había pensado en nada que decir cuando la puerta se abriera.

Neji golpeó.

No podía pensar en nada.

La puerta se abrió y el ruido de la casa Inuzuka los inundó. Kiba se puso delante de ellos, la chaqueta que solía usar se había ido, y ahora llevaba pantalones de chándal de color gris oscuro.

—Eh —dijo Kiba cuando se dio cuenta de que eran los Hyuuga—. Hey, Hinata. Neji.

—Kiba —saludó a Neji.

—H-hola —Hinata se humedeció los labios—. Yo-yo estoy aquí porq-

—¡Hinata! —en un instante, Kiba fue empujado desde la entrada, y en su lugar se puso Hana Inuzuka, sonriendo cálidamente—. ¿Qué estás haciendo aquí? Entra, entra. —Se dio cuenta de Neji—. ¿Vas a venir también?

Sonrió cortésmente. —No, solo vine a dejarla. Nos vemos cuando llegues a casa, Hinata.

Ella asintió, un poco nerviosa. Hana llevó a Hinata adentro y cerró la puerta tras ella. La mirada de Hinata se detuvo en Kiba, que seguía tendido en el suelo junto a la puerta.

—Uh.

—Por lo tanto, ¿qué te trae por aquí, Hinata? —preguntó Hana, abrazándola brevemente—. Kiba no me dijo que vendrías —miró con indiferencia a su hermano—. Yo estaba a punto de salir.

—Yo ni siquiera sabía que iba a venir —Kiba gorgoteó desde su posición. Él se puso de costado y apoyó la cabeza en su mano—, así que cálmate. No es como si hubiera pasado un montón de tiempo desde la última vez que la viste.

—L-lo siento por venir inesperadamente —dijo Hinata, sonrojándose ligeramente ahora que estaba atrapada en esta posición—. Sólo quería ver a Kiba, así que-

—¿Querías ver a Kiba? —Hana repitió, un poco sorprendida.

—Um... sí.

Hana miró a su hermano, quien se encogió de hombros, y luego de vuelta a Hinata. El rostro de la Inuzuka mayor se iluminó, con los ojos llorosos, una entrañable expresión.

—Yo sabía que este día llegaría —dijo ella, para sí misma.

Kiba levantó una ceja.

—¿Qué día?

—Kiba —dijo Hana con tono civilizado, arreglando su ropa antes de caminar hacia él y ponerlo de pie—, Hinata ha venido a verte. ¿No crees que deberías ofrecerle un lugar para sentarse?

—Eh... sí, está bien —se volvió hacia su amiga—. Vamos a ir a mi habitación-

—¡No vayas tan rápido! —le grito Hana.

—Rapi-... ¿Qué? Hana-

Hana agarró las muñecas de los adolescentes y los arrastró a la sala de estar. Fueron llevados al sofá más cercano y se sentaron, muy cerca, el uno del otro.

—Bueno —dijo Hana, antes de girar sobre sus talones—. Voy a estar fuera, entonces. Ustedes dos pasen todo el tiempo de calidad como sea necesario.

La vieron partir, y tampoco entendieron lo que acaba de ocurrir.

—Claro —Kiba suspiró, girando en posición horizontal en el sofá con una pierna apoyada en el regazo de Hinata—, lo siento. Ella... tiene ideas extrañas sobre nosotros.

—Está bien —Hinata sonrió suavemente—. Um... estoy aquí porque...

Sonrió perezosamente

—¿Estás tratando de colarte en alguna parte? —se rió cuando ella saltó—. Lo pregunto porque pasamos una buena parte del día juntos, y nunca mencionaste pasar por aquí. O tal vez estás realmente aquí para verme —se encogió de hombros.

Ella vaciló, y suspiro pesadamente.

—¿Estabas durmiendo?

—Yo estaba tratando de dormir, pero ya sabes el ruido que hay por aquí.

—Bueno —dijo Hinata, tamborileando los dedos con nerviosismo en su pierna— yo... n-necesito una excusa para salir de la casa...

Kiba se removió en el sofá, sin dejar de sonreír. Cuanto más lo miraba, más sueño se le notaba.

—Está bien, voy a cubrirte. Si Neji viene buscándote, le diré que estás con Shino o algo así —se rió para sí mismo— y entonces él puede tomar toda la culpa.

—Kiba... realmente deberías dormir un poco.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Ella dejó la casa de Kiba después de establecer una coartada para sí misma, que esperaba no necesitar. Se retorció las manos mientras caminaba por las calles de Konoha, expectante. Había cosas que pensaba decir, llegado el momento, pero las cosas no parecían seguir su camino.

Cuando llegó a las puertas de la aldea, continuó caminando hasta que estuvo lo suficientemente lejos en el bosque. El sol estaba casi desapareciendo, el aire caliente se empezaba a enfriar, y ella exhaló en silencio.

—Estás enfadado por algo —dijo suavemente.

Ella esperó, pero no hubo nada.

—Um... h-ha sido un tiempo desde la última vez que te vi. C... ¿cómo estás?

Nada.

—Puedes... ¿Puedes al menos salir?

Nada.

Sus piernas comenzaron a temblar, su respiración era demasiado superficial para ser de utilidad.

—Sasuke-

Un kunai voló hacia ella, aterrizando justo en frente de sus pies. Se detuvo, con un chillido atrapado en su garganta, y alzó la vista a su izquierda. Ella respiró profundamente, con el corazón latiéndole con furia, cuando vio a Sasuke sobre una rama. Le recordaba a una pantera en ese mismo momento, peligrosa e intimidatoria. Vagamente, una pequeña parte de ella reflexionó que a él realmente le gustaban los árboles, porque pasaba mucho tiempo en ellos.

Él la miró, caminó por la rama sin detenerse, hasta que finalmente se bajó de un salto y se acercó a ella.

Sin decir una palabra, la agarró de la muñeca y se la llevó.

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Fin Capitulo Trece.

Notas: I'm from the blood of the dogs.

Naoko Ichigo