Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y esta historia fue beteada por Karen Hikari del Team Beta Readers.
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Todavía estaba oscuro cuando Hinata comenzó a moverse, aunque la luna era muy brillante.
La luna brillaba a través de la ventana circular por encima de la cama y daba directamente sobre su rostro. No se había movido mucho cuando durmió, abrió rápidamente los ojos y los entrecerró con irritación ante la luz de la luna. Se protegió los ojos con la mano, mirando a su alrededor para determinar la hora.
Gimiendo en voz baja, rodó el rostro en las almohadas para construir la motivación necesaria para levantarse. Suspiró profundamente antes de levantar la cabeza y mirar alrededor de la cama. Estaba oscuro, salvo por la luz extrañamente brillante de la Luna, y estaba sola. Empujándose a sí misma, Hinata apartó las mantas y almohadas en un intento por encontrar al bebé, pero no vio nada. Se incorporó por completo, y bajó los pies de la cama, se abrazó a sí misma, mientras movía la cabeza, su cabello cayó pesadamente sobre sus hombros, se sentía abrumada. Cerró los ojos y respiró por un momento, relajándose un poco más, entonces activó su Byakugan. Escaneó rápidamente el escondite le reveló que el bebé estaba con Sasuke en lo que creía era la sala de estar.
Hinata desactivó su Byakugan y se frotó los ojos. Se dejó caer en la cama, cubriendo con ambos brazos sus ojos. Ahora que sabía que el bebé estaba bien, podía pensar sobre su situación.
¿Cómo había podido caer dormida aquí?
La sensación de vacío en el estómago le daban ganas de permanecer en la cueva para siempre. No podía hacerle frente a Neji después de algo como esto, sería más de lo que podía soportar, y sabía que le estaba causando más dolor del que merecía.
Si se escapaba, ella nunca tendría que enfrentarse a él.
No quería mirarlo y ver la decepción, la ira y la preocupación en sus ojos.
Tendría que pensar en una mentira plausible, pero la idea de mentirle la angustiaba aún más. Y luego estaba la cantidad de problemas que les acarrearía a Shino y a Kiba por haberle dicho a Neji que se vería con ellos la noche anterior. O esta noche.
Levantó los brazos y miró por la ventana una vez más. El cielo estaba muy oscuro, pero no podía decir si estaba cerca del amanecer. Podía salir ahora, pero no era capaz de cruzar el campo por su cuenta.
Dejó caer los brazos hacia atrás, la sensación de vacío burbujeaba en su estómago.
Hinata no estaba segura de cuánto tiempo estuvo en esa posición, escuchó un débil llanto más allá de la puerta del baño. Se sentó, los sonidos se volvieron más fuertes, y vio a Sasuke paseando, a su manera, al bebé sobre su hombro como si fuera un pequeño saco. Hinata podía ver que Sasuke estaba cansado, arrastraba los pies y su expresión de hastío por el brusco despertar. Se acercó a ella, retiró al niño de su hombro y se lo entregó a ella.
—Empezó a llorar —murmuró, con la voz cargada de sueño.
Hinata recuperó al niño con poca ropa, acariciando su espalda. Se levantó sin decir una palabra y tomó la bolsa de la mesa y procedió a entrar en el cuarto de baño.
El niño seguió llorando mientras Hinata lo cambió. Aunque ya no estaba húmedo, eso no hizo nada para calmar sus lamentos. Hinata caminó fuera del baño durante unos minutos, pero el rostro del niño estaba más rojo, y estaba empezando a tener dolor de cabeza. A regañadientes, le dio de comer, y pareció funcionar.
Se dirigió de nuevo a la habitación con el bebé ahora dócil aunque completamente despierto. Sasuke estaba debajo de la manta, y parecía estar dormido. La manta lo tapaba hasta la nariz, y su cabello caía desordenadamente sobre sus ojos. Se acercó a la cama, involuntariamente movió un pie y se quedó junto a la cama.
—Tengo que ir a casa —dijo, en voz baja a su pesar.
Sasuke levantó los párpados pesados. No había emoción en sus ojos, pensó, y se preguntó si esa era su forma de responder.
Sin embargo, ella persistió.
—No puedo cruzar el campo yo sola. Me llevo al bebé conmigo.
Sasuke rodó los ojos, pero no estaba del todo seguro.
—Por la mañana.
—Yo he estado fuera demasiado tiempo. Mi familia probablemente está molesta conmigo.
—Ellos todavía van a estar disgustados por la mañana —Sasuke cerró los ojos durante un momento, y Hinata pensó que se había quedado dormido—. Vamos a despertar temprano.
Hinata sintió que su estómago dio una vuelta de nuevo. Ella no quería empujar el tema más porque no sabía lo irracional que un Sasuke con sueño podría ser, pero no quería que Neji o cualquier persona en su casa se preocupara por su ausencia. Su angustia iba en aumento, y su preocupación se manifestó en lágrimas que picaban sus ojos.
Sasuke la miraba, a la espera de un segundo o dos, y retiró la manta. Hinata no dijo nada, de cualquier manera no tenía importancia, y se metió en la cama con el bebé en el medio. Estaba a pulgadas del borde de la cama, y Sasuke estaba casi contra el muro. El bebé se movía y daba una patada de vez en cuando, deteniéndose con frecuencia para mirar a Sasuke o a Hinata. El propio Sasuke también miraba a Hinata, con sus ojos oscuros plagados de agotamiento. Hinata le devolvió la mirada, observando que él no la hacía sentir incómoda. Se sentía emocionalmente cansada porque ella tenía la sensación de que Sasuke era infantilmente terco y egoísta en ese momento.
Terco, porque él prefería mirarla todo el tiempo en lugar de sólo volver a dormirse.
Egoísta, porque algo en sus ojos la hizo muy consciente de que no estaba tan cansado como para llevarla a ella y al bebé a través del campo.
Él sólo no-
Quiero estar sola.
Quiero.
Ella quería decirle algo, algo para expresar su frustración y ansiedad de estar atrapada aquí y por sus acciones, pero sabía que nada saldría de ella. Él sentía algo por ella, de una manera extraña, y él pondría sus sentimientos a un lado si eso significaba que podía mantenerla por más tiempo.
Hinata cerró los ojos antes que sus emociones sacaran lo mejor de ella. Sasuke murmuró, algo que ella no logro escuchar, y el Uchiha brevemente tocó al niño que ahora estaba dormitando.
Él retiró su mano, suspiró en silencio, y todos se hundieron en un sueño ligero.
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Hinata se despertó con los tenues rayos de la mañana en su rostro.
Ella miró a través de la luz, al otro lado de la cama donde estaba Sasuke. Estaba apoyado sobre un brazo, con una mano sobre su rostro, y sus ojos oscuros se dirigían hacia un niño totalmente despierto. El bebé estaba resoplando y tratando de agarrar los mechones oscuros que estaban sólo un poco fuera de su alcance. Los dedos regordetes trataban de agarraran el cabello de Sasuke e inmediatamente tratar de tirarlo, pero no eran lo suficientemente largos para que el niño tuviera éxito.
Los ojos de Sasuke eran todavía distantes. Hinata se preguntó si el bebé lo había despertado.
—Buenos días —su voz era tensa, el saludo sonaba extraño en sus oídos.
Sasuke la miraba, con un tinte de sorpresa en su mirada cansada, y su cabeza se inclinó ligeramente hacia abajo.
—¡Oye! —el bebé apretó un puñado de cabello, causando en Sasuke una mueca de dolor—. ¡Haz algo!
Hinata se instaló cómodamente, mirando a los dos por un breve momento.
—Tenemos que irnos.
—¿A dónde?
Hinata puso su mano sobre el bebé, ganándose su atención.
—El bebé y yo tenemos que irnos, Sasuke.
Sasuke levantó la cabeza. Sus ojos parecían claros, más despiertos; sin embargo, una pequeña arruga se hizo visible entre sus cejas.
—Te podría haber secuestrado.
Maniobró para que el bebé estuviera más cerca de ella, y se ocupara de tirar de su cabello.
—¿Así como ya hiciste? —miró de nuevo a Sasuke, no estaba segura de lo que significaba su expresión en este momento—. ¿Estás diciendo que no me vas a llevar de vuelta?
—No vayas hacia allá. Quédate aquí.
—¿Contigo? —ella apretó los labios, y cuando Sasuke no respondió, continuó—. No me puedo quedar contigo. No puedo... —pasó la lengua por sus labios, pensando—. Sabes lo que mi desaparición les causaría a mis amigos y familia. Se preocupan por mí. Ellos me quieren cerca. Ellos... estarían tristes si sólo...
Sasuke rodó sobre su espalda. Suspiró, pero no había una verdadera razón para retenerla.
—Esto es agotador. El ir y venir.
—No tienes que hacerlo.
—Estoy aquí para ti.
Hinata frunció el ceño. Se incorporó y se llevó al bebé en brazos. Miró de reojo a Sasuke, negó con la cabeza. Ser ilógico seguramente era algo contagioso.
—No podemos acordar algo... Un horario o... algo —ella meció ligeramente al bebé en brazos—. No me opongo a verte si... eres más como ahora.
Sasuke no dijo nada durante un largo tiempo, finalmente, jadeó en voz baja.
—Bueno.
Hinata mantuvo la cabeza baja, y las mejillas se le colorearon. Se diría a sí misma que estaba haciendo esto por él y no por ella. Y negaría que vio a Sasuke sonriendo.
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Cuando se vistieron y despertaron un poco más, Sasuke tiró de Hinata, el bebé, y la bolsa a través del campo y hacia la aldea. La dejó y le entregó los objetos de valor.
—Gracias —dijo, y se maldijo a sí misma por lo que estaba teniendo problemas para mirarlo—. Um, así que... ¿Cuándo voy a verte de nuevo?
Sasuke aparecía justo por encima de su cabeza. Cuando se encontró con su mirada, inconscientemente la miró de arriba a abajo, un curioso pensamiento paso por su mente.
—Eso depende de ti.
Hinata, muy consciente de la forma en que la había mirado, apretó los labios, dejando escapar un suspiro silencioso.
—Está bien... En unos pocos días más… —miró hacia el bosque durante unos segundos— voy a venir a aquí.
Sasuke se limitó a asentir. El sueño estaba regresando, y estaba esperando a que los dos de ellos entraran a la aldea para irse. Encontró el pensamiento un poco divertido.
Hinata movió los pies. No podía irse por el momento, y se negó a reconocer por qué. Ella sabía en el fondo de su mente lo que estaba esperando, un gesto, una mirada, y se impacientaba al no obtenerlo.
—Puedes-
Sasuke dio deliberadamente un paso hacia delante, y bajó la cabeza. Hinata se puso tensa, con las mejillas calientes, pero no del todo enrojecida, y ella contuvo la respiración. Él presionó su frente contra la de ella, llevando una mano a la parte posterior de la cabeza y masajeó el cuero cabelludo con pereza. Sus párpados bajaron, pero él no la estaba mirando. Contó lentamente hasta tres en la cabeza antes de levantar la mirada para encontrarse con la de ella.
Sus labios se separaron y detuvo todo movimiento.
—¿Qué? —Hinata parpadeó, frunciendo las cejas—. ¿Qu... qué?
—No te estás alejando —la comisura de los labios se levantó—. ¿Estabas esperando algo?
Hinata rápidamente lo empujó y corrió para llegar lejos, lejos de él. Su rostro estaba completamente rojo, y la vergüenza que sentía no era sólo por ser objeto de burla, sino también por la decepción que la inundaba.
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En ese momento sus familiares comenzaron a aparecer, la culpa que sentía Hinata estaba de vuelta. Se preguntó si su conducta desconsiderada era un intento subconsciente de hacerse notar. Tal vez ella quería que alguien la siguiera o averiguar lo que estaba haciendo por lo que podría poner fin a estas visitas de Sasuke y a estas emociones confusas. Era obvio que no sería capaz de salir por sí misma de esta situación de riesgo con el Uchiha, pero también sabía que no estaba dispuesta a poner fin a la misma.
Y era ridículo.
Nada de lo que había ocurrido hasta entonces justificaba estar de acuerdo con toda esta situación, pero...
Era emocionante.
Era peligroso y agotador, pero emocionante en formas que le causaban alegría y mucha intriga. Su vida antes de Sasuke no había transcurrido sin incidentes y era mundana, pero todo lo que había pasado… se sentía como si estuviera todo en su lugar.
No había consuelo en ello.
Ella no tenía ningún control sobre eso.
Con Sasuke, se dio cuenta que podría tener el control total, pero ella no estaba aprovechando eso. Ventaja de él. Traía mucho poder; influenciar en alguien como Sasuke, pero la idea era tentadora y nauseabunda. Ella todavía no estaba segura de cuales eran sus verdaderos motivos, ceder ante Sasuke o usar cualquier poder que tuviera sobre él, era emocionante saber que si quería, las cosas podrían ir a su manera.
O por lo menos que sería capaz de librarse de buena manera.
Hinata distrajo su mente al ver al niño en sus brazos. Se había quedado dormido, y tenía muchas preguntas en relación con el niño y por qué Sasuke lo había elegido. Estaba a punto de admitir que estaba al borde de la locura cuando sintió dos presencias más adelante. El reconocimiento de ellos llegó casi al instante, se sintió aliviada y molesta. Contempló irse por otro camino a su casa a pesar de que ya había sido detectada, así que se obligó a caminar.
Sin embargo, no iba a ser la primera en hablar.
—Espera...
Ella aspiró.
—Akamaru, es- ¡Hey, Hinata!
Ella exhaló.
Kiba y Akamaru corrieron el resto del camino a su encuentro.
—Diablos, Hinata —Kiba dijo una vez que él estuvo cerca—. En caso de tener que... —tomó nota del bulto que tenía en los brazos, y el grupo se detuvo abruptamente. Kiba siguió mirando, de vez en cuando viendo a todos los presentes, hasta que sus ojos marrones confusos se establecieron en su compañera de equipo—. Quiero entender... pero ese chico se parece demasiado a ti.
Hinata le dio una pequeña sonrisa.
—Buenos días —Kiba se sacudió como si hubiera recibido una bofetada.
—¿Qué? Hinata, ¿dónde has estado? ¿Y dónde encontraste… eso? —señaló al niño.
Hinata suspiró, dando pequeños pasos, pasando junto a Kiba y Akamaru hasta que ellos comenzaron a caminar.
—No quiero mentirte, Kiba.
—Entonces no lo hagas.
Ella lo miró, abatida.
—Este niño necesita un hogar. Nunca planeé permanecer fuera toda la noche, pero me vi envuelta en esto. Yo... —ella apartó la mirada— hice mi camino de vuelta tan pronto como pude.
Kiba asintió vagamente, compartiendo una mirada con Akamaru.
—Entonces... ¿Dónde estuviste anoche?
—Yo... no quiero mentirte, Kiba. Pero lo haré si tengo que responder a eso.
Una vez más, Kiba compartió una mirada con Akamaru. Él no estaba demasiado preocupado por dónde había estado la Hyuuga porque había un olor en ella que le era familiar. Era imposible saber dónde exactamente lo conocía; Naruto venía a su mente pero aún se sentía diferente, sin embargo ella estaba bien. No estaba magullada o herida, pero estaba haciendo más y más cosas secretas, lo que no sería tan malo si al menos él o Shino supieran algo al respecto. Se preocupaban tanto como lo hacía su familia, y ella tenía que saber que ellos dos podían entenderla más que su propia sangre.
—¿Por qué estás despierto tan temprano? —preguntó Hinata, Kiba salió de sus pensamientos. Su voz era suave, y estaba mirando hacia delante mientras caminaban. Kiba metió sus manos en los bolsillos y esbozo un gesto simpático.
—¿Tú preguntas porque realmente no sabes o porque eres una especie de masoquista emocional?
Hinata sonrió vacilante.
—Realmente he estado poniendo a prueba tu paciencia, ¿verdad?
Kiba se encogió de hombros, sonriendo un poco a sí mismo.
—Un poco.
El bebé comenzó a moverse por la presión que Hinata inconscientemente había estado aplicando sobre él.
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Shino estaba de pie obedientemente en la puerta cuando se acercaron.
Sus manos estaban en sus bolsillos, con los hombros rectos, y Hinata era muy consciente de la irritación que irradiaba. Ante esto, su estómago se hundió más en comparación con cualquier otro momento en el que Neji había estado involucrado. En muchos sentidos, sabía que el temperamento de Shino era mejor que el de su propio primo, y el hecho de que ella no se había dado cuenta de lo mucho que estaba siendo una carga para él, hacía toda esta situación peor para su psique. Ella no quería ser una carga para las personas en su vida.
Ella nunca pensó que le importara tanto.
—¿Qué pasa contigo? —Kiba preguntó cuando finalmente alcanzaron a Shino.
Shino negó con la cabeza, mirando cautelosamente a Hinata.
—No eres tú —aseguro la heredera—. No me molestan, no son ustedes. Neji estuvo aquí no hace mucho tiempo.
—De verdad —Kiba se cruzó de brazos—, ¿no pensaste que sabríamos qué hacer la primera vez? —puso los ojos—. Supongo que será mejor que vayamos an-
—No. Vamos a permanecer aquí —Shino se acercó al borde de la entrada para establecerse a sí mismo—. Si él quiere comprobar dónde estamos, entonces dejémoslo.
—¿Eh? —Kiba sonrió con malicia. Caminó hacia él, con la barbilla apoyada en el hueco entre el dedo índice y el pulgar, y se agachó al nivel de los ojos de Shino—. ¿No me digas que se trata de un caso de agresividad pasiva? Viste lo preocupado que estaba cuando se dio cuenta de que Hinata no había vuelto a casa.
—Él podría estar preparado para manejarlo mejor que el resto de nosotros.
Kiba rió, girando hacia Hinata.
—¿Y tú? ¿Sólo quieres esperar a ver si vuelve?
—Es... no haría la situación mucho peor —dijo.
—Bien por mí —Kiba se instaló frente a Akamaru—, sabes que amo un poco de reberldía.
Sin embargo, el tiempo libre de Neji fue de corta duración. Él vino corriendo hacia ellos minutos después de que todos se habían sentido cómodos. Su Byakugan estaba activado, tenía la respiración agitada y el agotamiento de sus ojos era peor que lo que Kiba y Shino recordaban.
Hinata fue la primera en ponerse de pie. La mirada en los ojos de su primo era una mezcla de incredulidad, ira y estoicismo, y honestamente no tenía palabras para él. Lo único aceptable para decir sería la verdad, pero ella se mordió la lengua para no pronunciar las palabras, incluso si ella quería decírselo.
Neji, por el contrario, tenía un tiempo difícil para darse cuenta de la realidad. Después de horas de usar constantemente su Byakugan y de búsquedas frenéticas, finalmente había encontrado a su prima relajada en las puertas principales.
Y sostenía un bebé.
Además de eso, nadie decía nada, y él no podía decir ninguna palabra coherente. En otra circunstancia él habría sido más lívido y vocal, además sabía que Hinata debía tener una muy buena excusa acerca de dónde había estado, pero el bebé que tenía en los brazos tiró todos sus pensamientos por la borda. Necesitaba que ella hablara.
Él realmente necesitaba que ella hablara.
—Muy bien —dijo Kiba cuando finalmente se puso de pie y se unió a ellos, Shino y Akamaru hicieron lo mismo—, nos has encontrado, Neji. Y espero que entiendas lo que está pasando —envolvió su brazo alrededor de los hombros de Hinata y suspiró—. Ella tuvo un bebé.
Los ojos de Hinata se abrieron de par en par.
Shino alzó una ceja.
Neji no se movió.
—Es difícil creer que nunca nos dimos cuenta que estaba embara-
—Kiba...
—Y el niño es muy grande como para tener sólo unas pocas horas de vida, ¿eh?
—Kiba… —Hinata dijo de nuevo.
—Soy el padre, obviamente. ¿Por qué crees que ella quería verme tan tarde?
Hinata ni siquiera pudo tener una reacción adecuada para transmitir su horror.
Neji, sin embargo, siguió mirándola sin convicción. Había muchos agujeros en la historia de Kiba, agujeros que contradecían los hechos, pero Neji no había dormido bien toda la noche, y vio que había un bebé en sus manos que... era pálido y tenía el cabello oscuro.
Y ella y Kiba tenían... oportunidad.
—Um... ¿Neji? —Hinata dijo vacilante.
En un abrir y cerrar de ojos, Neji se acercó, mirando al niño que había sido tirando bajo la chaqueta de Hinata para no llamar la atención. Cuando Neji se acercó, esos fríos ojos se volvieron hacia él.
Pero Neji, sólo registró que esos ojos eran pálidos.
—Te pareces a mamá, ¿verdad, hijo? —Kiba sonrió, agitando un dedo cariñosamente en la cara del niño. Hinata estaba a punto de explicar todo, pero Neji cayó al suelo.
—¡Nii-san!
Kiba estalló en risas.
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—¿Está bien? —Hinata preguntó a una de las enfermeras.
—Está bien —la mujer de pelo oscuro aseguró—. Un poco fatigado, pero estará mejor después de un poco de descanso.
—E-está bien —retorció un mechon de su cabello con las dos manos—. Si se despierta antes de que yo vuelva, ¿puede decirle que estoy en la oficina de la Hokage?
—Por supuesto, señorita Hyuuga.
—Muchas gracias —Hinata se inclinó. Se dio la vuelta por el pasillo y comenzó su camino fuera del edificio.
Que Neji de repente perdiera el conocimiento era más de lo que podía manejar, y fue necesario un Kiba riendo y un Shino estoico para asegurarle que su primo no había muerto ante sus ojos. Su castigo se había retrasado, pero prefería que él despertara y la castigara, en vez de desmayarse... aunque tal vez necesitaba dormir.
Kiba y Akamaru estaban esperando por ella cuando salió del edificio. Dejó al bebé en los brazos de Kiba, que ahora estaba alejándolo de Akamaru, quien olfateaba obsesivamente al niño de pies a cabeza.
—¿Qué estás haciendo?
Kiba miró hacia ella.
—Oh, hey. Sí, no le agrado mucho.
—Así que... —ella dijo con dureza.
—Bueno, le gusta Akamaru más que yo, pero Akamaru no lo puede sostener.
—Oh... ¿Dónde está Shino?
—Él fue a decirle a todo el mundo que te encontramos y que Neji tuvo una crisis.
Se mordió el labio, con el ceño fruncido.
—Deben haber estado muy preocupados —Hinata empujó el pensamiento a un lado—. Tengo que ir a la oficina de la Hokage.
—¿Por qué? No estás problemas.
—No, pero, este bebé era, um —miro hacia un lado—. Lejos de aquí, así que tal vez pueda ir al orfanato.
—Aw, y sólo lo encontraste —le entregó el bebé—. Pero, ¿realmente necesitas ver a la Hokage? ¿No puedes solo llevarlo?
—¿Puedo hacerlo?
Él pensó por un momento.
—No lo sé. Es mejor preguntar a la Hokage primero.
Ella sonrió, ignorandoel impulso de poner los ojos. Kiba realmente era una persona fácil de tratar.
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Hinata tuvo un tiempo difícil mientras caminaba hacia la torre de la Hokage. La gente miraba y algunos cuchicheaban cuán adorable era el bebé. Algunos incluso le preguntaron de quién era, y ella tenía que decir lo mismo una y otra vez, que lo había encontrado.
Se preguntó qué diría la Hokage.
Si no le permitía ir al orfanato, ¿qué pasaría entonces?
Ella no podía mantenerlo; su padre simplemente no lo permitiría. No había manera de que pudiera preguntar a alguien para cuidar de él porque no era responsabilidad de nadie, y no se sentía con el derecho de simplemente pasárselo a un extraño en la calle.
Y... dárselo de vuelta a Sasuke no era inteligente.
—Un paso a la vez —Hinata se acercó a las puertas de la torre Hokage. Los dos guardias de pie a ambos lados le dieron pequeñas sonrisas. No parecían tan sorprendidos por el bebé como todos los demás.
—¿Está ocupada la Hokage? —ella preguntó.
—Se encuentra en una reunión con representantes de la Aldea de la Escarcha en este momento —dijo uno.
—Pero ha sido bastante tranquilo allí —comentó el otro—. Espere un minuto, señorita —llamó a la puerta. Tsunade respondió para que puedan entrar. El guardia asomó la cabeza y le avisó de la llegada de Hinata.
—¿De verdad? —murmuró—. Déjenla entrar.
La puerta se abrió para ella, y entró para encontrar a Tsunade, Shizune, y otras cuatro figuras sentadas, los últimos cuatro estaban de espaldas a ella.
—Qué sorpresa de verte aquí —Tsunade dijo una vez que la puerta estuvo cerrada.
—Ah... s-sí. Um, hola, Hokage-sama —sus ojos se arrastraron alrededor de la habitación antes de detenerse en Tsunade—. Encontré a este bebé, y me preguntaba si podía llevarlo al orfanato.
—¿Lo encontraste? —cuestionó— ¿Dónde?
—Fuera de las puertas anoche. Pensé que iban a venir a por él, pero... nadie... lo hizo.
Tanto ella como Shizune la miraron interrogante.
—Ven acá —le indicó Tsunade.
Hinata se acercó a ella con inquietud. Se preguntó si no estaba interrumpiendo algo importante, viendo cómo los cuatro delante de ella ya no estaban recibiendo la atención de la Hokage.
—¡Bueno, ¿a que es adorable?! — Shizune dijo—. Tiene el cabello oscuro.
—En efecto —Tsunade giró su silla para ver mejor— y los ojos azules brillantes. Sabes-
—Disculpe —uno de los representantes de la Escarcha dijo. Hinata podía ver que todos eran hombres de mediana edad, y fue el de la extrema derecha quien habló.
—¿Es ese niño inusualmente frío, por casualidad?
—Bueno... sí —dijo Hinata.
Los cuatro hombres se miraron entre sí con gravedad.
—¿Y dónde encontraste a este niño?
—Estaba... f-fuera de las puertas de la aldea —dijo de nuevo Hinata.
—Ya veo —volvió la mirada hacia Tsunade—. Tsunade-sama, debe lograr que este niño esté fuera de su pueblo tan pronto como sea posible.
—¿Disculpe? —Tsunade frunció el ceño ligeramente—. ¿Me está diciendo que debo de lanzar a este infante y dejarlo por su propia cuenta?
—Ese niño es peligroso. Pensamos que fue eliminado, pero esta-
—¿Eliminado? —Hinata interrumpió.
—Es peligroso —dijo el hombre mayor—. Confíe en mí, es mejor que muera.
Todas las mujeres levantaron sus cejas en estado de shock.
—¿Y qué-¿ —empujó Tsunade—. ¿Qué ha hecho este niño para que sea tan peligroso?
—Sus padres, ambos poseían Kekkei Genkai, cuando tuvieron a su hijo, resultó ser una combinación peligrosa. El Kekkei Genkai de su madre era especializado en una técnica basada en reducir drásticamente la temperatura interna de una persona, mientras que el de su padre era una sanguijuela chakra que literalmente succionaba la vida de la gente.
Esta información sorprendió a Hinata en gran medida.
—Pero... He estado con él toda la noche, y me siento bien.
—A continuación, considérese afortunada señorita, pero no pondría en peligro la vida de otros a causa de su buena fortuna.
—No puedo simplemente tirar a un niño a causa de un percance que estaba fuera de su control —Tsunade dijo con firmeza—. Me suena como si tu pueblo renunció a todo a causa de este poder en lugar de tratar de controlarlo. ¿Qué hicieron sus padres acerca de su decisión?
—Ellos no tienen voz. Ellos fueron asesinados por el niño. ¿Qué habría hecho usted?
—Yo no habría dejado a un bebé morir. Aunque reconozco plenamente el poder de este niño, no puedo seguir adelante con su sugerencia de abandonarlo.
El hombre frunció el ceño, frustrado.
—Como Hokage usted debe saber lo que se siente el poner en primer lugar la seguridad.
—Tienes razón —se volvió hacia Hinata, haciendo un gesto al bebé— y creo que la seguridad de este bebé es importante ahora que hemos acordado que todos los habitantes de la Aldea de la Escarcha son oficialmente residentes de Konoha.
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Horas más tarde (Hospital de Konoha)
Hinata se sentó junto a Neji mientras seguía dormido.
Esta era una cuestión muy preocupante porque Neji nunca dormía tanto tiempo, incluso después de estar en las misiones más extensas.
Ella lo miró, retorciéndose las manos febrilmente. A este ritmo, Neji no la dejaría salir del compuesto, lo que significa que ella no sería capaz de ver a Sasuke de nuevo.
Y se permitió admitir que la idea de no verlo de nuevo la atormentaba.
¿Cuándo se habían vuelto tan complicadas las cosas? Naruto era el único chico del que se preocupaba. Neji era su primo, por lo que tenía que preocuparse por él. Sasuke tenía... problemas y, en cierto modo, él vino a ella, he hizo que empezara a preocuparse por él.
Y era mucho más que los afectos que él sentía por ella lo que la hacía preocuparse.
Ella enrojeció y volvió la mirada hacia Neji. Se posicionó más cerca de su cama, Hinata lo miró, estudiando su rostro prácticamente sin defectos. Siempre había sido... perfecto, pero parecía más humano de lo que nunca, lo que era... mejor. Vio más defectos en sus acciones, lo que lo hacía una persona mucho más admirable. Eso hacía que fuese aún más difícil relacionarse con él. Se inclinó hacia adelante y apoyó los brazos y la cabeza junto a él. No había estado en casa todo el día. Se preguntó si alguien más se dio cuenta.
—Hinata...
Miró hacia arriba, topándose con los ojos de Neji. Él contuvo la fatiga para parecer que estaba totalmente despierto. Ella se enderezó y Neji se empujó a sí mismo en una posición sentada.
—Bueno... um, buenas tardes.
Se quedó mirando las hojas antes de volverse hacia ella, todavía desorientado.
—¿Dónde estamos?
—En el hospital. Tú... perdiste el conocimiento.
—Bien... —no recordaba. Tirando hacia atrás las mantas, se puso de pie, puso las sabanas de nuevo en su lugar y se volvió hacia su prima—. Vamos a casa.
—Bueno…
Los dos salieron del edificio, a la vez que Neji todavía estaba obligándose a sí mismo a despertar.
—No estabas realmente embarazada, ¿verdad? —preguntó.
Hinata se mordió el labio.
—No.
—¿Estás involucrada con Kiba?
—Sólo somos amigos.
—Eso es bueno, eso es bueno —se frotó la cabeza, cayendo en silencio durante unos minutos—. Aún estás en problemas.
—Lo sé...
—Bueno. Eso es bueno.
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En el escondite
—Está bien —intentó Shana.
—N-no, no lo es. Ca-casi te m-m-mató.
—No tenía intención de hacerlo.
Jibo lloró con más fuerza.
—¡Y-y-yo te dejé ciego!
—Ya era ciego.
Kabuto echó un vistazo a los dos en la habitación. Shana estaba sentado junto a Jibo mientras trataba de calmar a su amigo. Kabuto encontró la reacción de Jibo un poco exagerada, porque no era la gran cosa a matar a alguien, finalmente era un ninja después de todo.
Con una pequeña punzada de orgullo al ver cómo Shana se mantenía calmado después de lo que había hecho el chico de la Aldea de la Niebla.
—Oh, bueno —Kabuto suspiró mientras volvía a trabajar en los cuerpos de los que se aferran a la vida. Había pasado un tiempo desde su última visita la morgue, y tuvo que admitir que no se había perdido de nada.
—Kabuto.
Miró hacia arriba.
—Oh —se enderezó—. Señor Orochimaru.
Orochimaru se dirigió a su aprendiz, casualmente mirando las celdas y tomando nota de los distintos estados de salud.
—No creo que esto fuese obra de Sasuke.
—No, esto fue obra de nuestro buen amigo Jibo. Algo impresionante, aunque hemos perdido un buen número de ellos.
—Hm —él se encogió de hombros—. ¿Y dónde está Sasuke?
—Él no volvió con nosotros, pero que yo sepa, está fuera jugando con la Hyuuga de nuevo.
—¿Jugando? —no le hizo gracia—. ¿Me estás diciendo que no está progresando con ella?
Kabuto se río, cruzando los brazos.
—Mi señor, la Hyuuga no es una chica normal, ya sabes. Ella es bastante inútil y tonta para cualquier cosa que necesitemos, pero ella es más sensible que cualquier otra chica.
—¿Qué significa eso exactamente?
—A ella no le gusta, mi señor. Sasuke actúa como si pudiera evitar eso, pero no lo ha hecho. Si me permite el atrevimiento, creo que su tiempo se desperdicia en hacer que ella sienta algo por él.
Orochimaru no iba a confirmar la teoría, Kabuto fue capaz de llegar a esa conclusión. No eligió el camino equivocado para hacer esto; él sólo eligió el camino más extenso y no tomó en cuenta que no era aficionado a esperar.
—¿Y dónde está el otro Uchiha?
—¿El otro? —Kabuto pensó por un momento—. ¿Itachi?
—Sí. Me gustaría —sonrió, poniendo los ojos casualmente— hablar con él.
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Fin Capitulo Quince.
Notas: Volví! Siento que ha pasado una eternidad desde que actualicé por última vez, lo siento por eso, pero ustedes entenderán que tengo otras cosas que hacer también, y el año pasado el tiempo fue escaso, pero ya estoy de vuelta en la acción y espero que este año pueda actualizar más seguido. Espero les guste el capítulo y que la larga espera valiera la pena. Les amo, besos.
PD: les cuento un secreto, me EMPERRA a un nivel que no tiene idea, que agreguen a favs o follow, pero que no tengan la decencia de dejar un comentario, aunque sea diciendo que les gusto la historia. Si siguen así, pues, ni modo, yo no continuo la historia y ya.
Naoko Ichigo
