Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y esta historia fue beteada por Karen Hikari del Team Beta Readers.
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Neji se despertó en su cama empapado en sudor y su mente sumida en la neblina. Su visión y la percepción de su entorno casi le habían convencido de que todavía estaba durmiendo y que seguía soñando, que seguía luchando, pero podía sentir demasiadas cosas, tales como los insectos y pequeños animales que se movían alrededor y que estaban fuera de su ventana.
Durante unos minutos, él permitió que su cuerpo y su mente se relajaran. El agotamiento que había sentido la noche anterior y durante todo el día todavía estaban en él, pero el miedo había disminuido un poco.
Solo un poco...
Recordó que Hinata había regresado al pueblo por la mañana, y ella había tenido un hijo. Tenía muchas explicaciones lógicas sobre cómo el niño podría haber llegado, de modo que ahora podría descansar, pero todo esto era... demasiado.
Intentarlo era demasiado.
Estaba empezando a entender por qué Hinata seguía manteniendo información oculta de él sin importar lo cerca que creía que estaban y no importaba lo duro que había tratado de compensar su comportamiento en el pasado; Hinata seguiría confiando en todo el mundo menos en él. Ella estaba involucrada en algo que él sólo podía imaginar, ella probablemente se metería en problemas, y nunca le permitiría que la ayudara. Ella seguiría preocupándolo, pero tal vez era su propia culpa.
Había sido su elección preocuparse, después de todo.
Neji suspiró pesadamente antes de levantarse de la cama. Se dirigió al baño para tomar una ducha corta. El calor del agua lo consoló un poco, pero su objetivo era limpiar el sudor. Rara vez tenía pesadillas o estrés suficientes como para producirle un cansancio como este, pero cuando sucedía se sentía... sofocado. Tal vez tenía que ver con su estado de ánimo después de despertar, pero a Neji no le importaba ser racional. Sólo necesitaba todo esto fuera de él.
Después de la ducha, envolvió una toalla alrededor de su cintura y volvió a su habitación. Se secó, se vistió, y procedió a atar su cabello en una coleta alta. Se puso de pie en medio de su habitación vacía, desnuda, y se dio cuenta de que el sueño no era algo que sería capaz de lograr dentro de las siguientes horas.
Quizás no por las próximas tres horas.
Esas horas podrían ser invertidas en entrenamiento.
La idea no le hizo sentir nada, pero él salió de su habitación de todos modos. Mientras caminaba por los vacíos pasillos del compuesto, Neji reflexionó sobre su futuro bajo ese techo. Tenía una gran cantidad de libertad en comparación a los otros miembros de la familia de la rama secundaria, pero se preguntó si se sentiría mucho mejor ahora que había aceptado su destino como el segundo mejor. Quizás su búsqueda por ser igual, y no mejor, fue a lo que la familia principal lo había arrastrado. Tendría que haber aceptado su destino, pero él siempre había querido más.
Siempre tenía que haber más.
Neji estaba cerca de la puerta del patio cuando sintió una presencia familiar aproximándose. Miró por el pasillo y vio a Hinata acercándose. Sorprendentemente, no sintió nada, y procedió a salir.
—Neji —hubo sorpresa en su suave tono de voz.
Cerró los ojos por un breve instante y se volvió hacia ella. Ella tenía un aire de somnolencia sobre ella.
—Hinata-sama.
Se detuvo, perpleja.
—Hinata... —ella lo miró de arriba a abajo—. ¿Qué estás haciendo?
—Voy a entrenar un poco. Sólo hasta que pueda conciliar el sueño.
—Oh... ¿segura que se siente bien? Fue un día agotador.
Sonrió. Se preguntó si era amargo.
—Bueno, algunos días son así —se volvió de nuevo hacia la puerta—. Si me disculpa, Hinata-sama, no deseo retrasarme más. Usted, por el contrario, debe ir a la cama. Estoy seguro de que necesitas recargar energía, para que no te agotes haciendo demasiado... —se encogió de hombros con indiferencia—. Sea lo que sea que hagas.
—Neji-
Pero él ya estaba atravesando la puerta. Dudó un poco cuando la oyó acercarse, pero decidió ignorarlo y continuar hacia el patio.
—Neji —dijo Hinata. Su angustia la había desperezado—. Lo siento.
—Estoy seguro de que lo sientes. No hay necesidad de explicar por qué.
—Pero yo... —Hinata suspiro, con el corazón roto—, ¿podemos hablar?
Neji lo pensó. Estaba cansado de tratar con ella. Hinata había demostrado ser más problemática de los que valía la pena, y era un milagro que sus compañeros de equipo, por lo menos, no hubieran llegado a la misma conclusión. Ella se guardaba secretos, mentía, y hacía que la gente se preocupara, y lo hacia una y otra vez, sin embargo, era considerada como alguien a quien debían proteger y tratar con cuidado. Incluso le habían engañado al verla así, pero estaba...
Ella era...
Neji se volvió hacia ella, con el ceño fruncido, realmente parecía a su prima. En este momento, sus párpados estaban cargados de sueño, pero sus ojos mostraban cautela y concentración. Su postura no mostraba signos de inseguridades, pero no había ninguna señal de que ella lo dejaría ir fácilmente.
Obstinada.
Ella era sorprendentemente terca, y tal vez eso era un aspecto de ella que pasaban por alto. No importa lo mucho que se encogiera o llorara o se desmayara, siempre perseveraba con una terquedad que suponía que cada Hyuuga tenía.
Que todos los ninjas tenían.
Tal vez este era otro aspecto de ella que él no consideraba.
Neji se sentó en el rellano de madera del compuesto y le hizo un gesto hacia para que se sentara junto a él.
—Está bien. Vamos a hablar.
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Él estaba a su lado, con un brazo doblado bajo la cabeza mientras miraba la pared.
La luz de la luna brillaba intensamente a través de su ventana esa noche, y esta noche se encontraba con su mente errante en formas que nunca antes había tenido.
Ella estaba... más conversadora en estos días.
La veía por el pueblo más que antes.
Él... no la conocía como todo el mundo parecía hacerlo. Se preocupaba por ella como todos los demás, pero Neji era su familia, así que por supuesto su preocupación era mayor que las de otros, sin importar lo idiota que lo hacía parecer.
Kiba y Shino estaban en su equipo, por lo que también se preocupaban. La conocían y pasaban los días y noches con ella e incluso pasaban su tiempo libre asegurándose de que estuviera bien, viendo cómo ella de desenvolvía en el pueblo.
Cejas tupidas tenía un sin fin de amistad para todos, pero quizás porque era compañero de equipo de Neji también pasaba tiempo con ella, incluso más que él mismo había hecho. Se supone que Tenten hacía lo mismo, pero, honestamente, no estaba seguro de ello. Mostraba preocupación inusualmente sincera, así que quizá era cierto. Incluso Sakura e Ino habían pasado tiempo con Hinata en ocasiones, por lo que, el punto era que todos conocían un lado de ella que él no.
Shikamaru, Choji, Sai...
Todos sabían algo de ella mientras que él...
—¿Qué sé yo? —murmuró. Sus ojos azules brillaban, normalmente sus ojos se oscurecían cuando estaba en un estado de concentración profunda.
Estaba preocupado por ella, también, pero se sentía como si no tuviera una razón como todos los demás. Más que nada, quería encontrar una razón. El hecho de que era una ninja de Konoha no significaba nada para él, y tampoco sabía si ella lo consideraba un amigo, Naruto Uzumaki estaba determinado a saber más sobre Hinata Hyuuga.
Sólo que no estaba seguro de por qué de repente realmente le importaba.
Es probablemente porque... ellos tenían algo en común.
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Al día siguiente
—¿Qué quiere decir con que ella no puede salir?
—Como dije —dijo Neji mecánicamente—. Hinata no tiene permitido salir por un tiempo.
—¡¿Quién lo dice?! —Kiba exigió en las puertas Hyuuga con Shino y Akamaru detrás de él.
—Yo.
Kiba frunció el ceño, y apretó los dientes.
—Dime a alguien con más autoridad.
Neji rodó los ojos y se apoyó contra el marco de puerta.
—Ella está hablando con su padre, por lo que no saldrá en el corto plazo. Si te preocupas y tienes algo de decencia, volverás mañana.
Gruñendo, Kiba golpeó con su mano cerca de la cabeza de Neji, y acercándose demasiado al Hyuuga.
—¿Realmente no crees que nadie se haya dado cuenta de cuánto ella ha estado pasando desde que toda esta basura extraña comenzó a suceder? ¿De verdad piensas que nadie sabe que está realmente pasando aquí?
Neji se quedó mirándolo fríamente, completamente imperturbable.
—De cualquier modo, decirlo o no significa perder el tiempo.
—Tú o tu clan le han hecho algo a Hinata, y ese puto enfermo está culpando a otras personas para encubrir su obra —los ojos de Kiba brillaban brutalmente— y has estado mucho más interesado en ella de lo normal.
La mandíbula de Neji se tensó.
—Tus preocupaciones han sido escuchadas. Ahora vete.
—No voy a dejar este lugar hasta que-
—Kiba —Shino puso una mano sobre el hombro de su compañero de equipo—. No creo que Hinata estuviera muy contenta si viera tu comportamiento.
Kiba miró a Neji un segundo más antes de echarse sobre a Akamaru. Neji lo siguió con la mirada antes de señalar que Shino todavía estaba presente.
—No hay nada que tú o yo podamos hacer para mejorar las cosas aquí —dijo Neji.
—Lo entiendo, y yo te aseguro que no era nuestra intención molestar.
—Entonces, ¿qué quieres? Hinata se limita al estar en el compuesto por su propia seguridad. Cuando la Hokage le envié peticiones de misión, puedes estar seguro de que no seré capaz de detenerla.
—En efecto, pero si Hinata no muestra su rostro por el pueblo, no creo que la Hokage sepa que está cada vez mejor.
La mandíbula de Neji se tensó de nuevo. Shino estaba resultando ser más terco que Kiba.
—Sin embargo —Shino continuó—, estamos dispuestos a hacer concesiones.
Neji arqueó una ceja.
—¿Lo estás?
—¿Estamos? —Kiba preguntó con disgusto.
—Estamos —dijo Shino—. Si Hinata no puede salir, entonces tal vez serías tan amable de invitarnos a entrar.
Neji frunció el ceño, mirándolo ligeramente.
—No tenemos ninguna objeción a que te nos unas, Neji.
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Hinata se sentó incómodamente sobre sus rodillas, haciendo todo lo posible para no inquietarse. Trató de mantener su mirada fija en su padre, pero se encontró mirando a otro lado demasiadas veces.
—Hinata —dijo su padre.
—P-padre —se mordió el labio, tratando de cubrir rápidamente su error. — Entiendo que me mandó a llamar.
Hiashi se quedó con los brazos cruzados, con el rostro como piedra.
—He recibido un mensaje del orfanato de Konoha hoy en día.
Se enderezó.
—¿Hay algo mal?
—Dicen que requieren tus servicios debido a un bebé que llevaste y que se ha vuelto ingobernable.
—Ah, o-
—Les dije que deben haberse confundido y que no nos molestaran con esas tonterías de nuevo.
—N... No, padre, no estaban equivocados.
La mirada severa de Hiashi se convirtió rápidamente en furia. Ella se estremeció visiblemente. Era justo lo que pensó originalmente, estaba en problemas.
—¿Ah, sí? ¿Y de dónde sacaste un bebé, Hinata?
Hinata abrió la boca para contestar, pero luego se dio cuenta de lo que su padre estaba tratando de dar a entender. Entró en pánico, su mirada vacilo muchas veces.
—N-no es eso, padre. El bebé fue abandonado, así que se lo di a la Hokage para que tuviera un lugar para vivir.
—¿Cuándo tuviste tiempo para encontrar a este niño abandonado? Has estado dentro de la aldea todo este tiempo, y estoy seguro de que estaban aquí anoche.
Hinata palideció.
—Yo... yo salí por un momento-
—¿Quién te dio permiso?
—Nadie lo hizo.
—¿Dónde estabas planeabas ir? Fuiste fuera de las puertas, ¿qué cosa tan urgente e importante estabas asistiendo?
—Sólo quería aire fresco
—¿Fuera de las puertas de la aldea? —Hiashi pregunto de manera cortante—. No insultes mi inteligencia. ¿Qué estabas haciendo anoche, Hinata?
Hinata negó; estaba segura de que su padre se había dado cuenta. Su corazón latía con fuerza, y el miedo se había apoderado completamente de ella.
—E-es... fue sólo un paseo, padre. Sólo quería... tiempo p-para mí misma. Um, pero eso es todo. No hay nada más que eso.
—¿Es eso así? —Hiashi dejó que su mirada la intimidara aún más. Hinata sabía que salir de la casa era la menor de sus preocupaciones, pero su padre desde luego detestaba que le mintieran—. ¿No hay otra razón por las que te necesiten para calmar a este misterioso niño?
Hinata se mordió el interior del labio con nerviosismo, viendo a su padre a los ojos.
—El niño no es mío, padre.
Hiashi se quedó mirándola, la determinación de la verdad hablaba por sí misma; Hinata le devolvió la mirada, negándose a parpadear, constantemente tratando de demostrar su inocencia.
—Muy bien —dijo Hiashi, cerrando los ojos—. Si vas a ir, hazlo luego. Preferiblemente después de tu entrenamiento, has estado sin entrenamiento en los últimos días.
—Sí, padre —inclinó la cabeza—. ¿Eso sería todo?
—Puedes irte.
—Sí, señor —se puso de pie, inclinándose una vez más. Dejó escapar un suspiro agónico en silencio mientras se alejaba.
—Pero quiero dejar una cosa clara —dijo su padre una vez que ella estuvo en la puerta—. Si te encuentras con un niño en algún momento en el futuro cercano, asegúrese de no encontrar tu camino a casa.
Hinata miró hacia atrás. Su padre la miró fijamente, ella no se atrevería a protestar.
—S-sí... padre.
Hinata se fue sin decir una palabra. Caminó por los pasillos sintiendo muchas cosas, dolor, vergüenza, nerviosismo, miedo, y quizás un poco violada.
¿Era realmente la preocupación de su padre? Después de todo lo que había ocurrido hasta ahora, ¿esto es de lo que él elegía hablar con ella? Sus palabras habían sido degradantes, como si no tuviera nada mejor que hacer que perder el tiempo y preocuparse por si ella quedaba embarazada. Incluso si ella quisiera, no había nadie con quien pudiera perder el tiempo...
El rostro de Hinata se ruborizo al extremo mientras miraba al suelo.
No con Sasuke.
Ella no podía... con Sasuke.
—¿Estas esperando por algo?
—¡No con él! —Hinata negó con la cabeza, mirando a su derecha, y se congeló cuando captó cuatro pares de ojos. Ella estaba cerca del patio, donde Neji estaba en la puerta, mirándola con curiosidad. Shino y Kiba estaban sentados a unos pocos pies de distancia, Shino se volvió parcialmente en su dirección y Kiba la miraba a escondidas sobre la espalda de Akamaru, desde su posición en el suelo.
—Hinata —Neji saludó, con un tono tímido y torpe.
—Um, hola —su mirada se desvió a sus compañeros de equipo—. Qué... Um...
—Ellos vinieron a visitarte —aclaró Neji.
—Esperamos que esto está bien —dijo Shino.
—¡Oh! —Hinata miró a Neji—. Creo que es...
Neji asintió.
—Está bien —dijo Hinata. Neji se hizo a un lado para dejarla pasar—. Si hubiera sabido que todos iba a venir, habría preparado té y otras-
—Aw, estamos por encima de las formalidades —Kiba habló, agitando su mano en el aire—. Por lo tanto, simplemente cálmate y relájate. Solo somos nosotros cuatro, como siempre quieres.
—Cinco, si a Neji le gustaría unirse a nosotros —recordó Shino.
Kiba frunció el ceño.
Neji parecía incómodo con la idea. Nunca había pasado tiempo con Shino y Kiba durante un gran periodo de tiempo sin ninguna razón práctica, y no sería agradable acompañarlos durante algún tiempo.
Y Hinata estaba pensando que la propuesta era atractiva. Era su equipo, y él nunca se entrometía en su equipo.
Realmente no.
—Creo que voy a estar bien —dijo Neji.
—¿Estás seguro? —Hinata lo veía a él y a sus amigos—. Podría ayudar a reparar algunos problemas del pasado...
Kiba y Neji intercambiaron miradas venenosas.
—Claro, Hinata —se quejó su compañero de equipo.
—No tengo nada que reparar con ellos —comentó Neji, digno.
—Y no tengo nada que reparar con él— dijo Kiba después.
El grupo pasó los siguientes treinta minutos hablando entre sí. Había una espesa tensión entre Kiba y Neji, Hinata nunca tomaba en serio a Kiba, incluso cuando empezó a bromear de su supuesto embarazo y sus frecuentes desapariciones de su casa. Shino ocupaba la mayor parte de la conversación con Hinata; hablaron sobre las historias de las misiones de otros ninjas y las últimas noticias que circulaban en el mundo ninja.
Ko entró en el patio un poco más tarde para reunirse con Hinata y se sorprendió al ver a los tres niños allí también.
—Bueno —Ko sonrió torpemente— es una sorpresa ver a Hinata-sama... así de popular.
—KO... —Hinata se ruborizó.
Kiba sonrió.
—Hey, Papa 2.0
—Ha sido un tiempo —Shino saludó también.
—Es bueno verlos, chicos. Y a ti también, Neji. Nunca te había visto a gusto con los amigos de Hinata-sama antes.
Neji se encogió de hombros.
—Han habido sucesos más extraños.
—De hecho, ha habido uno. Hinata-sama —Ko abordo—, tiene otro huésped esperándola.
—¿Quién es?
Hizo un gesto, sonriendo.
—Creo que querrá saludar a este invitado usted misma.
Hinata dudó antes de excusarse. Ella siguió a Kō hasta la puerta del compuesto.
—Nunca me di cuenta de la mucha —Ko tosió— atención que recibe por parte del sexo opuesto. Siempre pensé que Neji lanzaría fuera a sus pretendientes hasta que tuviera veinte años.
Hinata frunció ligeramente los labios.
—Shino y Kiba son sólo amigos.
—Sí, eso es una muy buena manera de que inicie algo. Pero, ¿qué pasa con aquel niño? Er, el jinchu- me refiero al chico Uzumaki.
—¿...Naruto? —Hinata comenzó a jugar con sus dedos—. No tenemos ese tipo de relación...
Kō frunció el ceño.
—Me di cuenta de lo que eso cuando era más joven, y que nunca lo evitó como todos. Bueno... Hinata-sama, puede tomar sus propias decisiones ahora.
Hinata lo miró.
—Sí... Pero, ¿qué es esto?
—Sé cuánto admira a Naruto Uzumaki, y yo creo que él la hace feliz, hasta cierto punto.
—Yo... Bueno, quiero decir... y-yo no sé de dónde viene esto, así de repente.
Suspiró, dándole golpecitos en la cabeza.
—Le han sucedido muchas cosas, mi señora. Con las órdenes de su padre, me molesta no ser capaz de preguntarle acerca de que le sucede. Incluso me duele no poder estar con usted. Sé que hubo momentos en los que vino a mí con sus problemas, pero... no ha vuelto a hacerlo durante un tiempo.
—Pero... Ko, no es que yo no-
Él negó, sonriendo en tono de disculpa.
—Por favor, no explique, mi señora. Es sólo... Todavía quiero que seas feliz —ellos dejaron de caminar, y Hinata se dio cuenta que estaban frente a la puerta de salida—. Es por eso que no voy a decir a su padre acerca de esto —abrió la puerta, para revelar a un Naruto Uzumaki.
Hinata palideció, y miro a Kō como si hubiera visto a un asesino en serie.
—Espe-
—Está bien —aseguró, a poca distancia—. Les voy a dar un poco de privacidad.
—¡No, yo! —Hinata se detuvo, el temor la invadió. Resistió el impulso de huir cuando captó la mirada confundida de Naruto, lo que la hizo ruborizarse. Ella aspiró con fuerza, empujándose a sí misma más cerca de la puerta, como si fuera a cerrarla a la menor provocación—. N-Naruto —saludó.
Naruto dudó por un momento. No estaba acostumbrado a los gestos de Hinata o lo que podría hacer que se desmayara, pero definitivamente parecía que no quería verlo en ese momento. Podría haber tenido sentido. Hinata era una persona fácilmente emocionable, por lo que recibir en su casa a personas nuevas debía de haberla molestado.
Él... no era exactamente una cara nueva, pero habían pasado tres años desde que tuvieron una conversación real.
Bien...
Tal vez su primera conversación real fuera hacía más de una semana... y todo lo que realmente había hecho fue hablar de Sasuke.
De cualquier manera, no podía ofenderse por su comportamiento extraño.
—Hey, Hinata —saludó, dándole una sonrisa de todo corazón.
—¿Está... a-algo mal? —preguntó en voz baja.
—¿Mal? Eh... No. ¿Debería estarlo?
—No —se mordió el labio, mirando hacia un lado—. Sólo... no...
—¿Nunca...?
Hinata lo miró con recelo, a continuación, sin previo aviso en absoluto, su Byakugan se activó. Naruto chilló, saltando hacia atrás. Rara vez había visto que lo utilizara, y nunca lo había visto dirigido a él.
Inspeccionó todo el lugar una vez más antes de desactivarlo. Sus mejillas se volvieron aún más rojas y se negó a mirarlo a los ojos.
—Por lo tanto, es que...
—Sí, soy yo.
Ella miraba al suelo, mordiéndose el labio.
Esto no iba como lo había planeado. Se imaginó que habría más... plática. Y tal vez ella lo miraría un poco... y no lo haría sentir como si estuviera cometiendo un error.
Tal vez él lo estaba haciendo.
Él ya sabía que su habilidad con las palabras carecía de refinamiento, así que tal vez debería llegar al punto.
—¡Deberíamos salir juntos! —dijo, tratando de mostrar su energía positiva.
Sus ojos se abrieron a él, llenos de incredulidad.
—Dis... Tú... —ella se enderezó un poco, abriendo la puerta un poco más—. Eso no tiene ningún sentido.
—¿No es así? —él frunció el ceño, preocupado de que hubiera redactado mal su oferta—. Sólo quiero decir yo-
—Naruto... Espera un segundo. —Sus cejas se fruncieron, y sus ojos estaban mirando al piso mientras trataba de encontrar respuestas a algo que no sabía que necesitaba respuestas.
¿Qué estaba olvidando?
¿Qué dijo él?
¿O era algo que él no había dicho?
Neji la había reportado como desaparecida el día anterior, pero Kiba había dicho que las cosas estaban bien. Incluso Shino le había argumentado que Neji estaba exagerando, pero ¿tal vez debería haberle preguntado si las cosas estaban bien? ¿Tal vez debería haberle preguntado por qué todo el alboroto? ¿Tal vez debería haberle preguntado acerca de su lesión? Tal vez-
—¿Es por eso... que estás aquí?
—Bueno sí —Naruto sonrió con timidez—. Yo no sabía de qué otra manera hacer esto.
Hinata negó. Todavía no se veía como si ella le creyera.
—Tú n-no de-deberías estar aquí.
Parpadeó, muy, muy sorprendido.
—¿Eh? ¿Por qué no?
—Esto... no es bueno —se frotó la frente, frunció aun más el ceño. Ella sonrió—. Honestamente, esto no tiene ningún sentido. Es como... que quisieras conocerme de repente.
—¡Yo quiero llegar a conocerte! Supongo que se siente un poco repentino o lo que sea, pero en realidad nunca tuve la oportunidad antes, ¿ya sabes? Siempre había algo pasando, y yo no te veía a menudo. Pero ahora-
—¿Podemos hacer esto en otra ocasión?
—Quiero decir... Sí, pero, ¿habrá realmente otra ocasión? —vaciló, su voz sonaba insegura cuando preguntó—. Hinata, ¿hay una razón por la que no quieras hablar conmigo?
—Este...um... —sus ojos se movían detrás de él todo el tiempo—. Naruto —sonrió suavemente—, yo solo... n-no puedo ser vista hablando contigo.
Sus ojos se abrieron como platos, completamente aturdido. Hinata le ofreció una disculpa silenciosa antes de cerrar la puerta. Se quedó allí por un momento, tratando de darle sentido a lo que acaba de ocurrir.
Hinata... había dejado claro que no le agradaba.
¿Por qué? Él no lo sabía. Estaba tan seguro de que a Hinata le agradaba todo el mundo, pero... no él.
A Hinata... no le agradaba.
Cuando fue capaz de salir del estupor, se dio cuenta que de alguna manera había caminado mucho más allá de su apartamento.
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En la aldea de la tierra
—Oye.
Silencio.
—Oye.
Silencio.
—¿Me estas ignorando ahora?
Ojos ónix se volvieron hacia el hombre acuático junto a él.
—¿Dijiste algo?
El hombre sonrió, moviendo la espada gigantesca en su hombro.
—¿Por qué me estás ignorando, eh, Itachi?
—De ningún modo —Itachi volvió los ojos hacia adelante, mirando a la carretera por delante de ellos mientras caminaban—. No te debiste haber dirigió a mí, así que pensé que estabas hablando contigo mismo de nuevo, Kisame.
—No conmigo mismo.
Sí lo haces. Todo el tiempo.
—Pero escucha —Kisame continuó—, oí que mi antiguo pueblo está encerrado en hielo.
—Lo está.
—Los rumores dicen que fue la helada del pueblo, pero esas heladas no hacen tanto daño. También escuché que algunas personas del pueblo se fusionaron con Konoha después de que los representantes trataran de ver si podían salvar a los de Kiri.
—Qué suerte —una respuesta simple.
Kisame resopló. Itachi no era siempre la mejor de las compañías. Tenía estos cambios de humor peculiares donde se convertía en alguien emocionalmente muerto o alguien que no pensaba. Kisame aún no se había dado cuenta de cuál de las dos opciones era esta vez.
—Sabes que todo esto es por Orochimaru, ¿verdad?
Itachi lo miró, lo miro por seis segundos antes de volver de nuevo a la carretera.
—Es posible.
—¿Crees que tu hermano está involucrado?
Itachi no dijo nada.
Kisame decidió abandonar la conversación por ahora. Se ponía que podía hacerlo reaccionar cada vez que estaba en este estado de ánimo.
Mientras caminaban, se dio cuenta de que Kisame, agitaba su Samehada. No dijo nada durante un tiempo, pero luego la espada empezó a chirriar.
—Está bien, está bien, ¿qué es? —escuchó durante un momento—. Oh —sonrió— hey, Itachi.
—¿Qué pasa, Kisame? —murmuró, un poco molesto.
—Samehada, dice que el señor serpientes y gafas nos están observando.
Itachi miró en su dirección.
—¿Es eso así?
—¿Qué quieres hacer al respecto?
Itachi discretamente puso los ojos. A veces se preguntaba por qué había decidido convertirse en un ninja. ¿Fue por su padre? ¿Por obligación? ¿Para dar un ejemplo? Todos eran tan exigentes, desde siempre lo fueron. Fuera cual fuera la razón, al final todo había sido para nada.
—Nada —Itachi sentenció.
—Él puede estar con tu hermano —empujó Kisame.
Itachi no respondió.
Fin de la primera I
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Fin Capítulo Dieciséis.
Notas: Quiero dedicar este capítulo a una de mis lectoras, quien me estuvo diciendo por fb lo mucho que le gusta esta historia, Emma Ramirez Scarlett, esto es para ti, y espero te guste ;)
También quiero darles infinitas gracias a todos los que comentaron la historia, realmente ame leer sus comentarios.
Y como dije antes, si no veo apoyo, pues ni modo, voy a dejar la historia.
Guest yaz: ¡Hola! Probablemente tienes razón y no debería castigar a todo el mundo por la falta de apoyo, pero sabes; es frustrante no recibir apoyo, llevo 16 capítulos publicados, si no tuviera comentarios créeme que la hubiera dejado de publicar hace tiempo. Gracias por tu apoyo :)
Guest Tsukihime35: me alegra que te guste la historia, y por ahora no la voy a abandonar, por ahora. La historia también significa mucho para mí, y solo por eso me daría una pena tremenda abandonarla. Realmente aprecio mucho tu apoyo.
Guest Guest: ¿quieres que Hinata se quede con el bebé? Bueno, hay posibilidades de que eso suceda, aquí todo es posible en el futuro.
Guest Vale: jeje, lamentó haber tardado, pero yo y mi beta estuvimos (y aún estamos) terriblemente ocupadas. Gracias a ti por leer y comentar.
Guest camila-higurashi: awww… gracias cariño, me alegra mucho que te guste la historia. Espero que este capítulo te guste también.
Naoko Ichigo
