Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y esta historia fue beteada Karen Hikari del Team Beta Readers.
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Parte II
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Fue un acontecimiento gradual, pero Hinata ya no podía negar que los pequeños cambios que veía en Sasuke habían causado también un pequeño cambio en ella. Era patético y risible, pero, honestamente, creía que el cambio del abusador que llegó a su vida por la fuerza, a un joven distante era una prueba directa de sus supuestos sentimientos por ella.
O tal vez era su propia necesidad de afecto la que estaba tomando el control.
Tal vez ella sólo gustaba de Sasuke, porque él le daba algo que Naruto nunca le daría: atención.
La verdad hacía que su estómago doliera cada vez se obligaba/recordaba aceptarlo, creerlo, pero las sensaciones eran auténticas; ese era el aspecto del que ella estaba segura. Su vulnerabilidad la había dejado deseando más, mucho más de lo que podía haber imaginado, y la persistencia de Sasuke era el tipo correcto de una terrible ocurrencia de venir y disfrutar de todas sus vulnerabilidades.
Aun así... era obvio que ella estaba muy atraída por Uchiha Sasuke y quería ver donde sus interacciones los llevarían. Un tenue futuro ya estaba empezando a formarse en su mente.
Pero… ¿qué otras diferencias podría traer el paso de los meses?
Tan pronto como Hinata estuvo contenta con la admisión a sí misma los nuevos sentimientos que tenía hacia Sasuke, Naruto le ofreció lo que ella siempre había querido de él.
¿Justo así?
¿Sin ninguna advertencia?
Después de que ella se despidió de él ese día, tuvo un terrible conflicto de emociones dentro de sí, no había razón alguna para que las cosas terminaran de forma tan terrible. Entonces Naruto vino al compuesto, pasó a través de los guardias y caminó hasta encontrarla, ¿sólo para decirle que quería conocerla mejor? ¿Tuvo el descaro de tener ese brillo de determinación y optimismo que reservaba para las misiones en sus ojos? Y para hacerlo más confuso, ¿había tenido la audacia de lucir completamente triste cuando ella le dio la espalda?
Era cruel.
Ver la expresión de dolor en el rostro de Naruto y saber que ella había sido la causa, fue era la cosa más detestable que había vivido.
Ella nunca pensó acerca de sus cambiantes sentimientos por Naruto desde que de Sasuke apareció, pero era obvio que todavía no lo superaba. Su corazón se emocionaba mientras más pensaba en lo que podría haber llevado a Naruto para venir a verla. ¿Había estado pensando en ello durante un tiempo, pensando en ella durante un tiempo? ¿Se habría preguntado acerca de cómo entrar en el complejo Hyuuga o simplemente hizo lo primero que se le vino a la mente? ¿Se mantuvo firme cuando los guardias trataron de alejarlo o él simplemente pasó por alto el pequeño inconveniente? Todo esto era una mediocridad en comparación con sus fantasías más románticas, pero la realidad era mucho más encantadora que su imaginación.
A ella le gustaba Sasuke, pero amaba a Naruto.
Así que tenía que acabar con esto.
Lo que ella había pasado con Sasuke tenía que terminar, porque nada podría resultar, ya que tenía sentimientos por Naruto, y no estaba dispuesta a renunciar a esos sentimientos. Se había esforzado por encontrar razones concretas para elegir a Sasuke, razones más allá de su atracción por él y su cambio a una persona algo decente.
Nunca competía con Naruto.
Dado que últimamente Sasuke era mucho más dócil, quería dejar en claro las cosas para él tan pronto como fuera posible. Ellos no tenían que perder el contacto o terminar la precaria amistad que tenían, pero definitivamente no podían continuar así como estaban. No podía seguir viniendo por ella a la aldea, y ella no podía seguir dándole ilusiones. Y no podrían hacer... hacer cosas íntimas entre sí.
Sasuke no lo tomaría bien.
Se pondría furioso cuando supiera la razón del por qué estaba tratando de terminar con él, pero su ira se incrementaría por el hecho de que fácilmente estuviera dispuesta a deshacerse de lo que tenían. Él le había dicho que era tonta por elegir a un tipo que ni una sola vez la había notado. Él le había dejado muy claro que ella no tenía ni idea de lo que quería y que tenía miedo de estar realmente con alguien que se preocupara por ella más que otras personas, y él no estaba dispuesto a dejarse llevar por su patético intento de deshacerse de él sólo porque Naruto finalmente quería dedicar un poco de su tiempo a ella.
Esa fue la primera noche en la que discutieron.
Sasuke volvió a ser hiriente con sus palabras y cegado que no podía ver o simplemente no le importaba lo mucho que le estaba haciendo daño. Hinata estaba disgustada consigo misma por pensar que él había cambiado y, de hecho, no quería tener sentimientos por un tipo como él, y estaba determinada a hacérselo saber. Nunca se había sentido tan herida y rencorosa por algo que le habían dicho, los dos estaban heridos emocionalmente para el momento en que ella se fue a casa.
Su discusión se repetía una y otra vez en su cabeza, se sintió deprimida y mal del estómago, por lo que se quedó en cama durante varios días. Sasuke tenía razón en muchas de las cosas que había dicho, y seriamente se evaluó a sí misma y todo lo que sentía.
Durante el tiempo que podía recordar, su vida había sido conducida por otras personas, ignorando su voluntad y ella estaba a favor de ellos, sólo tal vez, sus acciones actuales no eran diferentes. Se sentía terriblemente usada, pero la culpa de su situación actual era de los otros.
Culpó a su padre por plantar la semilla de la insuficiencia; ella nunca había sido lo suficientemente buena para él, por lo que se sentía como si nunca iba a ser lo suficientemente buena para nadie. Era por eso que se esforzaba tanto. Era por eso que se ilusionaba con ideas delirantes de aceptación. Era por eso que odiaba no saber si su esfuerzo iba a ser dignos de algo.
También culpó a sus amigos; la habían hecho adicta a su aprobación. Ellos la aceptaban por lo que era, pero también trataban de protegerla de todo lo que amenazara su estado mental o emocional. A ella le gustaba pensar que ellos la necesitaban, pero al final eso solo la perjudicaba. Sabía que no necesitaba protección, pero nadie nunca la veía como alguien que podía protegerse a sí misma, por lo dejaba pasar. Se permitió el lujo de debilitarse como individuo.
Y luego estaba Naruto...
No tenía derecho de culparlo a él o a nadie, pero, maldita sea, ella se había cegado a sí misma con sus emociones. Tal vez había proyectado todas sus esperanzas y sueños en el rubio para que pudiera vivir a través de su éxito. Tal vez ella juraba que Naruto sería alguien que la necesitaría. Naruto, el chico que había estado por debajo de ella, en todo lo posible, le había probado a todo el pueblo que estaban equivocados, si él había podido hacerlo, entonces ella podría hacerlo también.
Con cada triunfo o derrota, crecía emocionalmente... pero ¿por quién había sido esto? ¿Cómo iba a ayudarla todo esto? No se dio cuenta cómo ella se estaba haciendo daño a sí misma.
No se dio cuenta de cómo ella, indirectamente, estaba alimentando su obsesión por él.
Fue a causa de todas sus idas y metidas de pata que ella se convirtió en un blanco fácil para el acoso y abuso de Sasuke. Fue a causa de su ingenuidad de pensar que ella siempre estaría protegida, de su dependencia por estar protegida. Fue a causa de su cobardía que esta situación se había prolongado durante tanto tiempo. Por lo tanto, para tratar de arreglar estas cosas, se presentó a Sasuke con un ultimátum muy audaz unos días más tarde.
Si él prometía no hacerles daño a los aldeanos, ni a nadie, entonces ella le prometía pertenecer a nadie más que a él.
Fue como otro golpe decir esas palabras, sobre todo por la forma en que las había dicho. Sasuke sabía tan bien como ella que ahora estaba más que dispuesta, que cuando había empezado todo esto, así que escucharla resignarse tan sólo para ser sacrificarse por obligación tenía que hacerle daño.
No es como que él se lo fuera a demostrar.
No es como que él le fuera a permitirle esa satisfacción.
Después de un largo minuto de mirarla fijamente, Sasuke estuvo de acuerdo. Él no hizo preguntas, y especialmente no indico qué tareas conllevaría esto. Se había calmado considerablemente después de eso. Todavía la siguió y exigió que pasaran la mayor parte de tiempo como fuese posible, pero su temperamento se mantuvo bajo. Él estaba distante, pero si ella se alejaba demasiado de él, se ponía inquieto.
No era lo que esperaba, en absoluto.
Ella pensó que, tal vez, caerían de nuevo en la comodidad que habían logrado construir, pero ahora era Sasuke quien estaba manteniendo una barrera entre ellos. La mantenía cerca y exigía verla más, pero era difícil de detectar alguna emoción genuina detrás de todo esto. Ahora todo se había detenido, Hinata era consciente de lo mucho que Sasuke había expuesto de su verdadero ser antes de que lo… redujera... a esto.
Pero ella no hacía esto por nadie más que por ella. Necesitaba la seguridad de que todo el mundo estaría bien sólo para poder dejar de lado lo demás. No iba a luchar por la aprobación de su padre; no buscaría la protección de todos, y no iba a abandonar sus esperanzas y sueños por otra persona. Mientras ella estuviera con Sasuke, podría adormecer sus emociones para lograr estos objetivos y beneficiarse a sí misma.
Para estar con Sasuke, ella tenía para adormecer sus emociones.
Hinata suspiró, limpiándose los ojos.
Se sentó en la cama y miró al muchacho dormido a su lado. En los últimos meses, se encontraba en esta cama y en esta cueva con él. Sasuke pasaba más tiempo en Konoha, pero Hinata no tenía idea de lo que estaba haciendo cuando no estaban juntos. Era una tarea realmente difícil tratar de comunicarse con él en estos días, por lo que decidió no cuestionarlo. Pero era en momentos como estos cuando estaba acostado a su lado, cuando Hinata no podía evitar darse cuenta del daño que podría causar. No había signos de malestar en su rostro, pero sus rasgos eran muy delicados cuando él no estaba controlándose.
Hinata lo miró por un segundo más antes de tumbarse, lejos de él, y se obligó a dormir.
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Al romper el alba, Hinata y Sasuke caminaron a través del campo. Sasuke hizo posible que ella fuese inmune a los efectos del mismo, y no sabía por qué eso la angustiaba tanto.
—¿Fuiste a casa anoche?
Hinata suspiró en voz baja.
—Yo…. sólo fui para decir buenas noches.
—¿A tu primo?
—Sigue teniendo sospechas. Sería malo si se entera... sobre nosotros.
Él no respondió.
Cuando estuvieron cerca de la orilla del campo, se detuvieron. En silencio, se pararon al lado del otro; Hinata esperó que Sasuke hiciera algo. A veces no hacía nada antes de irse, pero esta era su parte de las reglas del compromiso no dichas.
Estar a su lado.
No interrogarlo.
Tomarse un tiempo para verlo.
Nunca dejarlo.
Se mordió el labio mientras su garganta comenzó a apretarse. Estas reglas fueron más autoimpuestas que cualquier otra cosa. Si esto era una manera de agradar a Sasuke o de castigarse a sí misma, ella no lo sabía. Sólo sabía que nunca debía romper estas reglas. Tenía que ser fuerte. Tenía que asumir la responsabilidad de sus acciones. Este solo era el segundo mes de su decisión de ser cada vez más fuerte, por lo que necesitaba más tiempo para ajustarse.
—¿Cuándo voy a verte de nuevo? —ella preguntó.
Sasuke no dijo nada por un momento.
—En una semana. Tal vez menos.
—Hm —ella asintió débilmente—. Voy a... Voy a e-extrañarte.
Frunció el ceño.
—No, no lo harás.
Volvió la cabeza, deseando que sus ojos no la delataran.
—Estoy intentándolo, Sasuke.
—Claro.
Ella no podía adivinar sus intenciones más. Él no estaba actuando como la persona demente que era cuando llegó a su vida, y no era la versión más dócil que apareció más tarde. La ponía nerviosa que nunca exigiera nada como lo hacía antes, siempre había querido más de lo que ella era capaz de dar.
Pero tal vez ella estaba imaginando cosas ahora.
Mordiéndose el labio, mientras caminaba delante de él, lo abrazó, presionando firmemente la cabeza contra su pecho.
Él no respondió.
—Voy a tratar más duro...
Él no se movió.
—Abrázame, por favor —ella lo abrazo con más fuerza—. Porque... Estoy intentándolo.
Todavía no se movió, pero podía sentir su ritmo cardíaco tranquilizarse. Finalmente sintió que sus brazos se envolvían alrededor de ella, apretando casi tan fuerte como ella lo estaba haciendo.
Se preguntó por qué estaba tratando tan duro de quedarse con él.
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Después de que Sasuke se fuera, Hinata comenzó a caminar y decidió hacer un pequeño desvío. Se aventuró con la mente en blanco hasta que se encontró con el gran edificio que se encontraba en las afueras de Konoha. Ella subió los escalones de hormigón y entró con cuidado al edificio de madera. Había un silencio mortal, pero Hinata avanzó más y más adentro, tratando de no molestar a nadie.
—¿Señorita Hyuuga?
Dio un salto, volteando su izquierda.
—B-buenos días, Akimei-san.
Una mujer joven, de cabello oscuro y recogido en un moño le sonrió cálidamente. Usaba un vestido negro holgado típico con un mandil blanco, y ella parecía estar recién comenzando el día.
—Bueno, esta es la primera vez que llegas tan temprano. ¿Ha venido para ver Sho?
Hinata se inclinó.
—Sí, señora. ¿Consiguió dormir bien?
—Oh... Bueno, ya sabes —la mujer sonrió con cansancio—. Con el tiempo lo consiguió. Vamos, vamos.
Hinata siguió a la mujer por el pasillo y la habitación más alejada en el lado oeste del edificio. Luego se aventuraron hacia abajo, no había ninguna otra puerta a excepción de la de metal al final. La mujer sacó una llave de su cuello y abrió la puerta. En silencio, las dos se asomaron. La habitación estaba casi vacía, tenía paredes aisladas y una ventana del tamaño de una pared situada a la izquierda con las cortinas cerradas. Al lado de la ventana había una pequeña zona de juegos con algunos juguetes esparcidos por el suelo. Como siempre, la habitación estaba más fría de lo normal a pesar de que el termostato mostraba un alto número.
—Él no parece estar despierto —Akimei susurró, haciendo un gesto hacia la cuna directamente a la izquierda de la puerta—. ¿Qué quieres hacer?
—Me voy a quedar por un tiempo.
Akimei asintió, quitando el collar del cuello y se la entregó a Hinata.
—Por favor cierra cuando hayas terminado.
Hinata asintió y entró en la habitación cuando la mujer se fue, cerrando la puerta detrás de ella. Encendió el interruptor, una pequeña y tenue luz llenó la oscura habitación.
Miró alrededor del área; a ella nunca le había gustado ese lugar. Con una capacidad rara o no, un niño no debería estar tan alejado de otras personas. Miró la cuna y vio al niño de cabello oscuro que dormía con cinco mantas sobre él. Hinata suspiró, quitando cuatro mantas del niño, que tenía el rostro rojo y las dobló.
—Ellos no te entienden, Sho.
Hinata se sentó, desplomándose contra la cuna. Tan pronto como se instaló, el niño se agitó. Se dio la vuelta para encontrar sus helados ojos azules abiertos, mirándola.
Ella le ofreció una pequeña sonrisa.
—Buenos días, Sho.
Se puso de pie y recogió el niño aturdido en sus brazos y se acercó a la silla mecedora en una esquina de la habitación. A medida que el niño se ocupaba de mascar débilmente su cabello, Hinata se quedó mirándolo. Poco a poco, sus ojos comenzaron a picar y sus labios se apretaron en una línea muy fina.
Era sólo en estos momentos, en los que creía que era adecuado llorar.
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En el escondite
Shana y Jibo caminaron alrededor del escondite, haciendo las tareas de Kabuto mientras él estaba ausente.
Jibo nervioso miraba a su alrededor cada pocos segundos; deseaba desesperadamente completar sus tareas, pero Shana insistía en que tenían que hacer su trabajo de manera correcta, o Kabuto obtendría problemas.
Shana miró a su nervioso amigo. Su firma de calor mostraba que él estaba muy agitado, y le ofreció un poco de consuelo.
—Tenemos una cosa más que hacer —mencionó, alarmando al rubio—. Después de eso, podemos volver.
Jibo le dio una sonrisa poco convincente, nunca se podía calmar totalmente cuando Kabuto estaba ausente.
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Los muchachos terminaron la última de sus tareas y se fueron a la guarida. Jibo se quedó cerca de Shana, listo para atacar, aun si sabía que sus ataques no funcionarían.
—Jibo —Shana suspiró, una vez más, saltó ante el sonido de sus pasos resonando—, ¿sabes por qué las serpientes se deslizan en el suelo?
Jibo escaneó el suelo.
—¿Dónde? ¿Qué ves?
—No, no, yo estoy haciendo una pregunta. ¿Sabes por qué las serpientes se deslizan en el suelo?
—¿Qué…? Porque de esa forma es en la que se mueven, o yo qué sé.
Shana negó con la cabeza, sonriendo débilmente.
—No, es para que nadie les pueda quitar la suciedad.
—¿Suciedad? ¿Qué significa eso? ¿Quién está poniendo suciedad en las serpientes?
Shana suspiró.
—La suciedad como secretos. Ya sabes, porque Orochimaru parece saber tanto —cuando el estado de ánimo de Jibo no cambió, Shana murmuró tímidamente—. Se suponía que iba a hacerte reír.
Jibo sacudió la cabeza, incrédulo.
—¿Qué demonios te pasa? ¡No hay razones para reír!
—No hay razón para gritar tampoco —Shana se encogió de hombros, agitando su cabello—. Además, no tienes nada de qué preocuparte.
—¡No estoy preocupado por mí! ¡Es porque no estoy preocupado por mí, por lo que estoy así! Cada vez que Kabuto se va-
Shana hizo un gesto con la mano para detenerlo.
—No quiero hablar de ello.
—Y estoy cansado de no saber nada. Tienes que decirle si quieres que esto se detenga.
—¿Quieren detener qué? —preguntó una voz baja.
Los chicos se congelaron. Pronto se dieron cuenta de que la voz detrás de ellos no era la voz que querían escuchar.
—¿Bien? —Orochimaru continuó.
—Nada, mi señor —Shana respondió, inclinándose—. Estamos tratando de encontrar la manera de no cansarnos tanto, es todavía difícil adaptarnos sin ventanas.
Orochimaru se encogió de hombros; era una preocupación muy extraña.
—Sí, supongo que sería difícil para una persona promedio —hizo una pausa—. Pero tú eres ciego, hijo.
Shana se encogió de hombros.
—Muy bien. Dense prisa y terminen para que puedan ir a dormir, entonces.
—Se dio la vuelta para irse, pero se devolvió momentáneamente—. Ah. Bienvenido de nuevo, Sasuke.
—Hn.
Los ojos de los chicos se abrieron, sus estómagos y corazones se contrajeron. Ver a Orochimaru los llenó de terror, pero la presencia de Sasuke los asfixiaba. Ellos querían correr después de rogarle al hombre para dejarlos con vida, pero era imposible saber lo que el ninja les haría si le hablaban. Se quedaron inmóviles cuando Orochimaru estuvo fuera de sus vistas, y sólo se encogieron un poco cuando la mano de Sasuke aterrizó en el hombro de Shana.
—¿Dónde está él?
Shana tragó con fuerza, con la voz tensa.
—Fue a reunir más información.
—Ven conmigo.
Jibo se no pudo hacer demasiado, estaba petrificado, apenas si podía respirar cuando Shana fue arrastrado.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
No sabía cómo sucedieron las cosas.
Las cosas finalmente iban bien con Hinata, y luego sin ninguna razón, ella había levantado barreras entre ellos, como una venganza. No creía que Naruto por sí solo pudiera haber cambiado su actitud o sus sentimientos, por lo que… ¿estaría… fingiendo? ¿Había dejado de lado el miedo que él había percibido y la realidad era que ella no quería estar con él?
¿O ella simplemente estaba jugando con él?
¿Se había dado cuenta del poder que ella tenía y ahora lo estaba usando para hacerle daño?
No.
Ella estaba tratando demasiado duro, pero él no estaba dispuesto a permitir que ella lo dejara. Él no le permitiría tener el control de cómo se sentía, y estaba cansado de verla tratar de volver a ser como eran antes. Si ella no quería que las cosas se volvieran tensas, nunca debería haber llegado a él diciendo todas esas tonterías, así que lo mejor sería que ella lo dejara.
Pero eso no sería posible.
Esto es lo que quería. Esto es por lo que había trabajado, y estaba determinado a tenerla, no importaba lo que tuviera que hacer. Sí, él había amenazado a su familia y amigos, sí, le había dejado en claro que no había nadie más para ella, si tenía que obligarla, lo haría, pero al final ella sería suya.
¿A quién le importaba si ella había estado dispuesta a estar con él? ¿A quién le importaba si era sólo por un corto tiempo? Finalmente la tenía, estaba contento con eso, pero estaba lejos de estar satisfecho. Tal vez era porque era una persona fría, insensible. Tal vez en realidad le gustaba cuando ella iba a verlo por decisión propia. Tal vez a él le gustaba la sensación de afecto recíproco. Tal vez él realmente quería que Hinata lo quisiera.
—Oh... ow...
Sasuke miró al sangrante muchacho, que estaba en el suelo jadeando; estaba disgustado. El cabello de este muchacho continuó siendo teñido, y había crecido de forma desigual hasta llegar debajo de sus hombros. El flequillo que cubría sus ojos estaba ahora sobre sus cejas, pero los aspectos más irritantes eran esos ojos brumosos, que le recordaban a ella. Todo su aspecto le recordaba a ella.
Sasuke le obligó a mirarlo.
Sasuke no le permitió bajar el rostro.
Pero eso le molestó.
El Uchiha movió su espada a un lado, salpicó sangre en las paredes y el suelo.
Shana jadeó débilmente, manteniendo la mirada en Sasuke. Cortes verticales cubrieron su cuerpo; eran poco profundos, pero la cantidad de sangre perdida lo estaba poniendo enfermo y además del constante dolor. Sus ojos comenzaron a picar de miedo, pero saldría de esto.
Él siempre se salvaba de estas situaciones.
El mes pasado, Sasuke había jugado con su vida de diversas maneras, lo había torturado cuando Kabuto se fue. Pensó en decirle a Kabuto sobre lo que estaba pasando, él se había vuelto cercano a Kabuto. Si Kabuto descubría lo que Sasuke le estaba haciendo, podría luchar contra él.
E iba a morir.
El solo pensamiento hizo que Shana quisiera llorar, pero no había llorado hasta entonces. No sabía lo que Sasuke haría si lo hacía.
Shana aulló cuando la mano de Sasuke se envolvió alrededor de su garganta. Se dejó caer al suelo, casi cometiendo el error de tratar de detenerlo, y resistió el impulso de retorcerse de dolor.
Él no podía dejar de tratar desesperadamente de respirar.
Sasuke miró al chico afeminado; sus ojos estaban empezando a sobresalir. La mente del Uchiha rápidamente reemplazado en sus pensamientos a la persona frente a él con la imagen de la muchacha de Konoha. Hinata no se dejaría vencer fácilmente. Ella le daría una patada y golpes, además ella lloraría por su vida. Ella podría atacar sus Tenketsu. Si ese fuera el caso, podría ser capaz de respirar por un momento, pero estaría de vuelta asfixiándola en breve, bloqueando sus vías respiratorias.
Era culpa de ella que estuviera tan frustrado.
Ella le dijo había dicho que estaba tratando, pero él no necesitaba probar eso. Necesitaba que ella se enamorara de él... ¡ya!
—Kuh... GCK... gkah...
Los ojos del chico de la nieve estaban fijos, las lágrimas a punto de caer. Su rostro ya estaba azul. Sasuke contemplaba si acabar ya. Si lo mataba, seguro que no iba a ser castigado por ello. Este chico era un don nadie, alguien que debería haber matado hacía mucho tiempo.
El agarre de Sasuke se tensó, presionando hacia abajo.
El muchacho se sacudió, tratando de mover las manos de Sasuke, sus ojos derramaban lágrimas.
Sería cuestión de un minuto. Tal vez menos.
Alcanzó su katana.
—Prometemelo...
Sasuke aflojo su agarre, tirando su mano hacia atrás como si le doliera. La tos y la respiración fuerte llenaron la habitación, pero sólo podía escuchar los latidos de su corazón temeroso; le dolía la cabeza por la conmoción repentina.
Maldijo, poniéndose de pie, y rápidamente salió de la habitación.
Si iba a tener tanto control sobre él, al menos podría ofrecer más de su parte.
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Jibo saltó cuando de repente la puerta se abrió. Sasuke se alejó rápidamente, no dio un vistazo alrededor. Sin perder el ritmo, entro en la habitación a oscuras y se precipitó hacia el niño llorando en el medio.
—Shana! —gritó, con voz tensa; se arrodilló al lado de su amigo, no estaba seguro de si debía tocarlo—. ¡Esto se está saliendo de control! Y t-tienes que decirie a Ka-
—¡N-n-! —su tos eran cada vez peor; casi no podía tomar una bocanada de aire.
Los ojos de Jibo se humedecieron. Estaba frustrado y asustado, pero tampoco sabía qué hacer al respecto.
—¿Cuánto tiempo va a seguir con esto?! ¡¿Piensa que no va a matarte?! ¡Has sobrevivido a demasiadas cosas como para ponerte a jugar con tu vida!
—Yo... yo quiero proteger... proteger al señor Kabuto.
Los ojos del rubio derramaron lágrimas. Él no lo entendía. Kabuto solía ser alguien en quien no podían confiar, y ¿ahora Shana quería tirar su vida por él? No valía la pena. Los huesos fracturados, arterias rotas, órganos dañados... nadie podría valer la pena como para pasar por todo esto.
Diez minutos tuvieron que pasar, antes de que Shana pudiera respirar con normalidad. Jibo observaba en estado de adormecimiento como su amigo estaba cubierto de rastros de violencia. Kabuto les había enseñado algunos jutsu de curación. Shana era mejor que él. Cuando hubo terminado, las cicatrices y moretones habían desaparecido, pero el dolor y la fatiga no.
Jibo ayudó a Shana a ponerse de pie y lo guió a su habitación. Él le ayudó a cambiarse de ropa. Al igual que todas sus demás prendas, estas estaban hechas jirones, Shana las ocultaba debajo de su cama hasta que pudiera arreglarlas. Después de asearse, se acostó y trató de entrar en un estado de calma, pero tenía problemas para ignorar todas sus dolencias.
—¿Un poco de ayuda? —Shana dijo con voz ronca.
Jibo se le quedó mirando con los brazos cruzados, pensando.
—Kabuto regresa esta noche... creo que es mejor si te ve así de mal.
—Jibo, por favor. Sólo necesito un poco de descanso.
—Deja de actuar como un maldito mártir.
Shana esbozó una sonrisa.
—¿Desde cuándo empezaste a preocuparte por mí?
A Jibo no le hizo gracia.
—Por favor, Jibo. No se puede saberlo, siento un montón de dolores en este momento.
—Y no puedes decirle en este momento, pero la forma en que estás tratando con esto apesta.
Hubo un momento de duda antes de que Jibo se derrumbara. Se acercó a la cama de Shana y realizó unos sellos. Se arrodilló y sopló una niebla adormecedora sobre el muchacho. Shana respiró profundamente, sintiendo inmediatamente su cuerpo relajarse y el dolor cesar.
El chico de cabello oscuro sonrió con cansancio.
—Gracias...
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Kabuto no podía recordar la última vez que se había divertido, sin un motivo siniestro detrás de todo. Claro, aún estaban experimentando en personas, y, sí, hubo muertes que podrían estar relacionadas con ellos, pero no podían evitarlo.
Si miraba pasar la vida, esta había adquirido un aspecto más normal...
Sasuke se iba más a menudo en estos días, tenía que ser una bendición. Casi sintió pena por la Hyuuga, porque sabía mejor que nadie cuan demente estaba el Uchiha, pero todo lo que ella tenía que hacer era entrar en sus cabales y arremeter contra él. Sasuke no la mataría, se negaba a matarla, y sólo se debía a que era un mocoso confundido tan perdido en la vida que la lastimaría si no fuera por sus sentimientos deformados de amor y venganza. Todo lo que la Hyuuga tenía que hacer era decirle que nunca podría estar con él, y sería el final de todo.
Sasuke Uchiha: muerto por un corazón roto.
Kabuto se rió.
Sin embargo, dejando los infortunios del Uchiha de lado, Kabuto podría decir honestamente que tenía algo más que por qué vivir. Shana y Jibo se habían vuelto cercanos a él, y no había manera de quitárselos de encima. Es cierto, Shana era su favorito; el niño se apegó tanto a él después del incidente en la aldea de la niebla. Jibo todavía no se fiaba de él, probablemente eso nunca cambiaría, pero había un cierto nivel de comodidad alrededor.
A veces se preguntaba si deseaban volver a casa. Nunca habían intentado huir cuando estaban fuera recogiendo información o asaltando aldeas. Tenían familias. No sabía la situación en el hogar de Shana antes de venir aquí, pero Jibo provenía de un hogar muy cariñoso. Si querían volver... no los detendría...
Pero esperaba que no se dieran cuenta de eso en el corto plazo.
Kabuto entró al escondite y se dirigió hacia el otro extremo de este; llevaba una pequeña cesta con él. Caminando a través de la habitación de los juguetes de Sasuke, reflexionó sobre cómo muchas personas todavía estaban vivas. Dado que el Uchiha pasaba poco tiempo aquí, la tasa de mortalidad de estas pobres almas había bajado, es exactamente por lo que fueron utilizados para experimentos. En cuanto a los rostros abatidos, se preguntó si no podría hacer algo para quitárselas.
Se encontró con la pared del cuarto de Jibo y de Shana y la abrió. Jibo lo miraba desde su lado de la habitación; Shana estaba durmiendo.
—Está descansando mucho últimamente —comentó Kabuto.
Jibo asintió.
—¿Ocurrió algo interesante mientras no estaba?
—Um... no. En realidad no.
—Hm —se acercó a Jibo y le entregó una fruta.
—¿Un melocotón? —Jibo cuestionó, tomándolo—. No están en temporada.
—Sí, bueno, hablaste de lo mucho que querías uno, y accidentalmente me encontré unos pocos.
—Wow... —Jibo lo miró por un momento, con asombro y escepticismo. Parpadeó, mirando a otro lado, y mordió su regalo—. Gracias —murmuró.
—No hay de qué —se acercó a la cama de Shana y lo miró de cerca—. ¿Está enfermo?
—No lo creo.
Kabuto examinó atentamente a Shana.
—Lo pusiste a dormir, ¿verdad?
—¿Hm?
Kabuto se enderezó, mirando hacia atrás.
—Incluso durmiendo, no respira de manera uniforme o profundamente.
—Ah... yo... yo no lo había notado.
Kabuto se pasó una mano por el cabello.
—No uses las técnicas en él. Podrías hacerle daño.
—Claro...
Shana se agitó. Los dos miraron al niño abriendo los ojos. Shana miró a su alrededor antes de fijar sus ojos en el hombre de cabello blanco.
—Hey —Kabuto le regalo una sonrisa—. ¿Te sientes bien?
Fue una sorpresa para todos cuando Shana se echó a llorar.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Para el final de la semana, todo comenzó de nuevo.
Sasuke la dejó sin una palabra. Sólo tres días habían pasado cuando regresó.
Hinata sintió su chakra antes de que se despertara.
Se reunieron fuera de las puertas más tarde esa noche.
Se abrazaron. Hubo un beso. Y se fueron a la cueva.
A medida que se acostaron para pasar la noche, Hinata observó a Sasuke sentarse en la cama junto a ella. Él siempre se iba a la cama antes que ella, y era común para él dormir lejos de ella. Así fue como comenzó, de todos modos. En algún momento de la noche iba a girarse y quedaría justo frente a ella, y Hinata tomó esto como una señal de que tal vez todavía había esperanza para ellos. No sabía por qué tenía esa esperanza. Tal vez sólo necesitaba de su atención.
—Sasuke —susurró.
Él gruñó.
—Sasuke —dijo un poco más fuerte—. No... Todavía... —se frotó firmemente sus manos—. ¿Puedo... dormir cerca de ti esta noche?
Él no respondió.
La ansiedad de Hinata creció. Su cuerpo temblaba, pero se dejó caer en la cama y se acercó a él, apretándose contra su espalda. Envolviendo un brazo alrededor de él, tomó pequeñas respiraciones, sus exhalaciones chocaban contra la nuca del Uchiha. No había señales de que Sasuke se viera afectado por su contacto. Él nunca le respondía.
Su temblor empeoró, y ella apretó los labios contra su piel, cerrando los ojos con fuerza.
—Yo... lo siento —susurró, su voz era cada vez más suave—. L-lo siento. Lo siento, Sasuke. Estoy-
Sasuke la agarró de la muñeca, alejándola, y poco a poco se volvió hacia ella, pero ella no quería que él la mirara en ese momento. Sus ojos permanecieron cerrados; sólo podía imaginar la expresión de su rostro. Sasuke no hizo ningún sonido durante varios minutos hasta que finalmente tomó ambas muñecas y las mantuvo a ambos lados de su cabeza. La respiración de Hinata se aceleró, pero mantuvo los ojos cerrados y trató de controlar los latidos de su corazón.
—Abre los ojos —pronunció Sasuke.
Hinata abrió inmediatamente los ojos, pero su mirada estaba en el pecho del muchacho.
—Sa-
Él empujó sus muslos con las rodillas.
—Abre los ojos.
Hinata enrojeció, respirando por la boca ahora. Vacilante, ella levantó la mirada para encontrarse con la mirada oscura de Sasuke. Su expresión estaba en blanco, sus ojos lucían cansados, pero había algo detrás de esa máscara. Hinata giró la cabeza, respirando con dificultad, tratando de averiguar lo que estaba pasando, y poco a poco comenzó a abrir las piernas. Sasuke lentamente se acomodó entre ellas, el espacio era reducido, así que le separó más las piernas.
—¿Qué? —Sasuke dijo cuándo Hinata comenzó a jadear; su voz sonó como un graznido bajo—. ¿Qué esperas?
Los labios de Hinata temblaban, sus ojos aún lo evitaban. Más allá de la agitación, no sabía cómo responder a su pregunta.
Las cejas de Sasuke se alzaron, molesto. Presionó su rodilla contra ella. Hinata inhaló con fuerza, retorciéndose, casi arqueándose, su flequillo le cubría los ojos. La habitación se llenó jadeos.
—Tienes que estar bromeando —Sasuke movió su rodilla contra ella, sintiendo el inmenso calor y humedad. Se rió sin humor—. Estás enferma.
Hinata se encogió, la vergüenza la inundo. Ella se alejó de él lo mejor que pudo, con los ojos cerrados.
—E-eso no es p-por lo que-
Él le soltó las muñecas.
—Eres sádica. —levantó a Hinata, posicionando sus cuerpos para que ella estuviera a horcajadas sobre su regazo.
Los ojos húmedos de Hinata se abrieron, y le devolvió la expresión irritada a Sasuke. Entonces se dio cuenta de la rigidez presionando contra ella. Hinata entró en pánico, tratando de bajar de su regazo.
—Sasuke, yo no quería que-
Él se mantuvo firme, manteniéndola inmóvil.
—No voy a tener relaciones sexuales contigo.
Su forcejeó se detuvo, pero ahora estaba confundida.
Sasuke agarró la parte posterior de su cabeza, manteniendo su mirada fija.
—No haremos esto otra vez. ¿Entendido?
La miró, ella asintió con la cabeza de todos modos.
Él puso los ojos, dejando escapar un suspiro de resignación.
—Mentirosa de mierda.
Él no tenía ninguna intención de besarla, pero cuando se dio cuenta, ya se estaba cercando y ella no tenía ninguna intención de detenerlo.
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Fin Capitulo Diecisiete.
Notas: ¡Hola a todos! Después de mucho tiempo he vuelto a aparecer, lo sé, yo y mis largas ausencias XD pero sigo publicando que es lo importante, ¿verdad? En una hora más tengo que levantarme para ir a clases y hace tanto frio que ya se me quitaron los ánimos mañaneros, como verán me pase la noche en vela, así que mínimo escríbanme un "me gusto".
Con eso me despido, nos leemos algún día.
PD: no bromeo con lo del me gusto, miren que no es agradable no dormir y tener que ir a clases después.
Guest KnL: jajaja, ¿te los leíste todos de una sola pasada?
Guest Nahi Shite: los encuentros entre Sasuke y Hinata se van a poner cada vez mejores.
Guest camila higurashi: me alegra mucho que te guste la historia, y de verdad gracias por esos ánimos que son tan necesarios para los fickers :D
Guest Guest: ¿te pusiste a leer en clases? ¿O en periodos libres? Baia baia.
Guest Guest: awww… muchas gracias cariño *-*
Naoko Ichigo
