Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y esta historia fue beteada por Karen Hikari.
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Todo estaba nebuloso.
Sasuke trató de aclarar su mente, pero en lo único que podía pensar era que estaba besando a Hinata, y esa realización lo golpeó directamente, nada de esto tenía mucho sentido.
«Esto es diferente.»
Era diferente, pero su cerebro no podía decirle por qué, no podía funcionar lo suficiente para pensar en una explicación.
Labios sobre labios-
Ella se avergüenza, su cuerpo se tensa. A él no le importa, porque nunca se siente real y necesita que esto no sea un sueño. Incluso cuando ella está dispuesta, hay una barrera entre ellos. Está preocupada, vacilante, pensando demasiado.
Las emociones de Hinata combinan con su intensidad, con su desesperación. Como él, sus labios se estrellaron con fuerza, sus dientes se rozaron. Apresurarse no siempre aseguraba el placer, pero aún no lo entendía muy bien. Ella no sabía la forma correcta de usar su lengua, y él no estaba acostumbrado a ella tratando de usarla, pero era emocionante, y cada vez que lenguas se encontraban unos contra otros, Sasuke juraba que iba a estallar.
Manos sobre la piel-
A ella no le gusta él. Si no la hubiera acorralado, entonces ella correría; él vería la mirada de disgusto en su rostro. A ella no le gustaba que él la tocara, y se disgustaba consigo misma por dejar que sucediera. Él quería ser amado, así que seguía intentándolo.
Y es una sensación diferente tener manos lujuriosas sobre él. Nadie se había atrevido a tocarlo de una manera sexual antes, y tal vez para Hinata tampoco fuese diferente. Sus manos se deslizaban por su cabello, dispersando escalofríos por su cuero cabelludo. Cuando se separaban para respirar, sus manos se movían a sus hombros, sus dedos presionaban contra su piel, manteniéndolo en su lugar. Con los labios sobre su cuello, viaja lo suficientemente abajo como para rozar sus pechos, y algo en ella vibraba, empujándolo de vuelta para seguir besándose.
Su cuerpo sobre el suyo-
Se preguntó por qué lo odiaba. Tal vez no olía bien. Tal vez su cuerpo era demasiado duro. Se preguntó por qué no reaccionaba ante él. Sus palabras y acciones podrían negar su atracción hacia él hasta que el mundo dejara de existir, pero seguramente su cuerpo no sería capaz de hacerlo. Pero siempre se tensaba, siempre trataba de escapar. Tal vez ella era una excelente mentirosa.
Esas sensaciones eran nítidas y claras, agudas y electrizantes. Nunca pensó cómo se sentiría, cuando su cuerpo se moviera contra el suyo, pero ahora su cuerpo se movía, igual que el suyo, tratando de averiguar cómo obtener placer y posiblemente darlo, y los dos probablemente no pensaron que sería tan placentero. No es que le importara. Una gran parte de su confusión se debía al hecho de que ella estaba moliendo su cuerpo contra él lo mejor que podía -que sus pechos y sus caderas eran todas las súplicas que nunca diría- y él le permitiría probar estos movimientos durante tanto tiempo como ella quisiera.
Pero tuvo otra realización: no había notado su erección todavía.
Casi se echó a reír cuando el pensamiento se produjo.
Siempre se alejaba de él una vez que lo sentía demasiado cerca, pero en la confusión actual y debido a sus movimientos salvajes y a su excitación tumultuosa, no había notado las muchas veces que las mano de Sasuke la habían tocado. Por qué se asustaba, no lo sabía; tal vez sufría de algunas extrañas tendencias fóbicas de persona inexperta.
Pero después de otro intento de poner orden, Sasuke alejó a Hinata de él, empujándola hacia la cama, quedando medio sentada, medio acostada. Estaba a mitad de camino de lograr algo grande con ella, pero se detuvo, aclarando su mente y tratando de disipar su excitación.
Hinata lo miraba fijamente, con entrenados ojos cristalinos, transmitiéndole la lujuria que nunca había imaginado ver en ella. La luz de la luna iluminaba su rostro, no podía decir cuán ruborizada estaba, respiraba pesadamente, su pecho subía y bajaba rápidamente. De repente parecía una persona completamente diferente, y de repente recordó su edad -su falta de experiencia- su deseo de ser aceptada.
Impaciente.
No sabía cuánto tiempo había dudado -en realidad no bebieron ser más de unos segundos- cuando Hinata jadeó, intentando alejarse de él, y se apretó contra la pared. Sus ojos llenos de terror se dirigieron hacia la puerta, y Sasuke giró para ver una figura apoyada contra la puerta.
El hombre tenía una mano apoyada en su barbilla, con el pulgar entre sus dientes y miró a los dos con una mezcla de intriga y diversión. Cuando ambos pares de ojos estuvieron sobre él, Orochimaru se rió para sí mismo, un sonido suave que enrareció el aire; enderezó un poco su postura.
—Perdona mi intrusión —dijo—. Tenía la impresión de que volviste al escondite.
Sasuke se levantó de la cama.
—¿Qué estás haciendo aquí?
—Estaba pasando cuando sentí dos presencias aquí, si hubiera sabido que estabas de regreso en el País del Fuego, habría seguido mi camino. —Orochimaru hizo una pausa, observando. Una sonrisa curiosa curvó lentamente sus labios antes de encontrarse con la mirada de Sasuke. Un segundo después desapareció en una nube de humo.
Sasuke esperó hasta que hubo sentido que desaparecieron todos los rastros persistentes del clon. Se sorprendió de que no hubiera sentido antes su presencia. El chakra de Orochimaru era una molestia inquietante para cualquier persona que tuviera que estar en su compañía durante demasiado, y había pasado un tiempo desde que el hombre lo había pillado de improviso.
Se volvió hacia Hinata. Estaba encogida sobre sí misma, con las manos a los costados, sujetando firmemente las sábanas. Su cuerpo parecía tenso, y ella estaba mirando con los ojos muy abiertos; sus mejillas parecían hundidas. Ella lo miró, con una expresión inmutable.
—Llévame a casa —su voz era suave, no era una demanda, ni una súplica.
Bien podrían haber sido las dos cosas.
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Él iba a desaparecer por un tiempo.
Hinata se dio cuenta de que cuando Sasuke la escoltó a su casa. No habían dicho una sola palabra durante todo el trayecto, y Sasuke permaneció a una buena distancia detrás de ella todo el tiempo. No podía decir que se entristecería al no verlo por un rato.
Tenía muchas cosas en que pensar. Lo que había hecho con Sasuke la confundía, se sentía avergonzada y más tarde se arrepentiría, pero la culpa y el disgusto que sentía en la actualidad eran debido a sus propios pensamientos.
Había logrado separar a Sasuke de sus afiliaciones con Orochimaru para hacerle frente, y también para entender por qué se acercaba a ella. Después de darse cuenta de que Orochimaru no tenía nada que ver con las acciones de Sasuke, se había olvidado por completo de ese hombre.
Pero entonces su clon apareció, sin un sonido, y de repente ella fue golpeada con la comprensión de que tratar con Sasuke significaba tratar con Orochimaru; y cualquier otra persona que estuviera asociado con él. Se preguntó cuántas veces un clon o el hombre mismo los había estado observando en silencio desde las sombras, se preguntó qué habría pasado por su mente. No parecía que estuviera recibiendo ningún tipo de placer al verlos hasta que Sasuke se dio cuenta de que estaba allí. De hecho, había parecido curioso, y un poco perplejo.
¿Había sabido que Sasuke la visitaba? ¿Sabía siquiera quién era ella?
Tal vez un hombre como él realmente no estaba interesado en el Byakugan. Podría haber intentado quitarle los ojos, pero había desaparecido sin mostrar ningún interés en ella. Aun así, la noche anterior había sido un recordatoria de quién era Sasuke.
Un criminal.
El arma de Orochimaru.
Alguien peligroso y en quien no se podía confiar.
Una amenaza para ella y su aldea entera.
—¡Hinata!
Hinata jadeó, esquivando un ataque lleno de chakra. Miró a su alrededor rápidamente, recordando que estaba en casa, en el patio. Miró hacia abajo y fue inmediatamente inundada por la culpa y vergüenza. Ella casi se inclinó.
—Ah-
Hanabi levantó la vista, con la palma de la mano a unas pulgadas del suelo. Ella frunció el ceño, y se puso de pie.
—No estas tomándote esto en serio.
—Ah... lo siento, me distraje.
—Si esto fuera una verdadera batalla, no podrías permitirte distraerte, un oponente no será tan cortés como yo y te hará retroceder a la realidad —Hanabi se cruzó de brazos, mirando a su hermana críticamente—. De todas formas, ¿qué es lo que te pasa estos días?
—No es nada, de verdad —Hinata le ofreció una sonrisa. Cuando Hanabi no hizo ningún intento de devolverla, Hinata apartó la mirada brevemente antes adoptar una postura de pelea—. Esta vez voy a prestar atención. Continuemos.
Hanabi cuadró sus hombros, sus brazos se apretaron más fuerte alrededor de ella. Por mucho que admirara a su hermana, también había mucho resentimiento. No entendía cómo Hinata podía estar tan insegura de sí misma, pero deseosa de complacer todo el tiempo. Hanabi sabía que Hinata no quería entrenar ese día, pero ella le preguntó de todos modos porque Hinata podría fingir cualquier papel en el que la pusieran. Pero desde un tiempo, Hinata había estado haciendo sonrisas rígidas y había estado distraída. Esto por lo general no le molestaba, pero Hinata no era buena mintiendo. Era como si ella estuviera cansada de fingir que todo estaba bien y estaba esperando a que alguien viera a través de cada una de sus defensas.
Pero Hanabi sabía muy bien que Hinata sólo aceptaría la ayuda de ciertas personas, y ella no estaba incluida en esa lista.
Hanabi giró, enviando una patada al abdomen de Hinata. Su hermana cayó de rodillas, agarrándose el estómago. Hanabi se agachó al nivel de Hinata.
—Podrías haber evitado eso —Hinata la miró, con el rostro fruncido por el dolor. Hanabi rodó los ojos antes de sentarse en el suelo—. ¿Puedes por lo menos decirme por qué estás tan distraída?
Hinata vaciló.
—Es... es por una pequeña tontería, Hanabi.
—¿Es así? ¿O es que no quieres decírmelo?
Hinata se tambaleó, tratando de encontrar las palabras correctas. Hanabi observó la batalla que Hinata estaba teniendo con su ser interior, y se sorprendió cuando Hinata cayó a su lado, con un suspiro de resignación escapando de sus labios.
Hanabi la miró unos segundos, preocupada.
—¿Es esto por Naruto?
Hinata rió sin humor.
—Extraño cuando todo era sólo por Naruto —miró a Hanabi—. Sabes... realmente estaba feliz cuando vino a hablar conmigo ese día —suspiró ante el recuerdo—. Todo el mundo... pensaba que me había enojado.
—¿No lo hiciste?
—Quiero decir... sí, pero por diferentes razones, sólo él... yo... —Hinata miró el cielo. Las lágrimas amenazaban a consumirla y estaba cansada de que esa fuese su primera respuesta. Estaba cansada de hablar de cosas que no eran realmente sus problemas—. Hanabi... ¿Recuerdas a Sasuke Uchiha?
Hanabi levantó una ceja preocupada.
—Sasuke Uchiha —hizo una pausa—. Nunca hablé con él, pero por supuesto que sé quién es, pero es raro oírte mencionarlo.
—Sí, pero... yo estuve en la misma clase que él, escuchas hablar de ninjas que desertan de tu aldea, pero nunca esperas conocerlos.
Hanabi no podía entender. Ella solo sabía que Sasuke Uchiha era un prodigio y la gente decía que lo era. Luego que se convirtió en un criminal.
—De acuerdo, entonces, ¿qué hay con él? ¿Es la razón por la que estás tan infeliz últimamente?
—Eh... es sólo que... a veces me pregunto lo que él estaba sintiendo cuando decidió unirse a un hombre como Orochimaru. Puede que no haya estado feliz y tal vez quiso alejarse de Konoha, pero... eso parece, como una decisión drástica.
Hanabi se rió.
—No es tan drástica.
Hinata la miró alarmada.
—¿Estás de acuerdo con él?
—No es eso —Hanabi frunció los labios. Ella tenía que recordar que cosas como la masacre del clan Uchiha y a lidiar con gente como Orochimaru no eran cosas que enseñaban cuando Hinata estuvo en la Academia—. Orochimaru no es alguien que busque a alguien, dicen que se dirige a las personas débiles, a los que puede manipular, a los que puede dominar.
—Entonces, ¿por qué Sasuke fue con él?
—Porque era débil y fácil de manipular, una cosa es tomar a alguien por la fuerza, pero las víctimas de él, tomaron conscientemente la decisión de seguirlo, se quedan con él por mucho tiempo y terminan haciendo el trabajo sucio por él —ella hizo una mueca—. Tal vez estoy equivocada, pero creo que un tipo como Sasuke solo quería encontrar un lugar donde perteneciera —Hanabi se encogió de hombros—. También nos dijeron que Orochimaru promete poder y fuerza, por lo que podría haber apelado a eso. Siento que cada ninja quiere tener fama en cierta medida. Sasuke simplemente... eligió una forma diferente, supongo.
Hinata rodó sobre su espalda, mirando el cielo. Suponía que siempre había sabido que eso era cierto, pero esperaba oírlo de alguien más, eso haría que las cosas parecieran menos absurdas de lo que eran. Por otra parte, nunca había oído a alguien describir a Sasuke como débil o fácil de manipular. Siempre había visto a Sasuke como un ninja poderoso y lógico, que había tenido sus razones cuando decidió unirse a Orochimaru, pero tenía que haber estado en un lugar muy oscuro en su vida como para ir con él.
No había una familia a la que acudir, era joven y propenso a la corrupción, con una inmensa presión y expectativas sobre él, emociones de diferentes calibres colocadas en sus hombros... era casi como si la vida lo hubiera obligado a unirse a Orochimaru.
Pero nada de esto le ayudaba.
Lo que realmente quería saber no tenía que ver con el por qué Sasuke se comportaba de esa manera o por qué había decidido involucrarla.
El hecho era que Sasuke estaba afiliado a un criminal de rango S, y tenía que entender los peligros a los que se expondría al estar con Sasuke. Incluso no podría detener a Orochimaru si el hombre decidiera atacar nuevamente la aldea.
—Tú no has... No se ha aproximado, ¿verdad?
Hinata volvió a mirar a Hanabi. Ella parecía inquieta.
—¿Aproximarse?
—Espero... no tomes esto de la manera equivocada, pero eres el tipo de persona que Orochimaru intentaría manipular. No ayuda que tengas a el Byakugan, así que... —Hanabi abrió los ojos—. ¿Es eso lo que está pasando? ¿Orochimaru te causó esa herida en la espalda?
—No, no, no —Hinata se sonrojó, sentándose apresuradamente—. Eso fue sólo un desequilibrio de chakra.
—Entonces, ¿qué es todo esto de pensar en Sasuke de repente? ¿Se te acercó?
—Hanabi... —Hinata trató de no fruncir el ceño demasiado o mirar hacia otro lado—. Estás pensando demasiado en esto, y yo pienso en... muchas cosas, a veces en personas como Orochimaru y otra veces en personas como Sasuke.
Hanabi la miró cautelosamente. Trató de recordar cualquier marca extraña en el cuerpo de su hermana.
—Bueno... simplemente no pienses en ellos con demasiada frecuencia. La gente como ellos no debe recibir tu amabilidad, así que no te sientas compasiva.
Hinata sonrió débilmente.
—Seguro que sería mi muerte si lo hago, pero... no, nada más —se puso de pie, estirándose—. Creo que ahora podré concentrarme.
Hanabi asintió, también de pie.
—Me alegro.
—Y… gracias por hablar conmigo.
Hanabi se volvió, ignorando el ardor por el sonrojo en sus oídos.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Vidrio roto.
Paredes derrumbadas.
Habitaciones revueltas.
—¿Sasuke ha vuelto? —preguntó Kabuto, pasando por encima de todo el lío.
Orochimaru estaba apoyado contra una de las mesas de laboratorio, sus dedos tamborileaban contra la parte superior de metal. Sonrió por costumbre.
—Parece ser que sí.
Aunque el hombre todavía no había visto a Sasuke, el chakra que Uchiha estaba emitiendo era intenso. Esta era una de las habitaciones menos utilizadas por Orochimaru, y él no guardaba muchas cosas importantes allí, pero todo esto no era necesario. Kabuto bufó, recogiendo jarras y papeles que tenían un daño mínimo a ellos.
—Estuvo de mal humor antes, pero nunca actuó así, ¿y todo esto porque no está llegando a ninguna parte con Hinata? —sacudió la cabeza—. Patético.
—Hm, no, esto es porque he interrumpido una sesión de arrumacos con ella hace algunas noches.
Kabuto se echó a reír.
—Probablemente estuviera agradecida, no puedo imaginar qué cosas torcidas Sasuke la ha estado obligando a hacer.
Orochimaru alzó los labios con disgusto antes de convocar tres serpientes negras.
—No le des tanto crédito, esa chica fue una participante activa.
Kabuto casi dejó caer un vaso de cristal.
—Estás bromeando —se dio cuenta de que las serpientes convocadas estaban deshaciéndose el desorden. Distraídamente, dejó las cosas y se cruzó de brazos—. Entonces, ella es... —Kabuto sacudió la cabeza, desconcertado—. ¿De verdad está atraída por esas cosas? ¿Seguro que era ella?
—Era ella. Quizá la haya puesto dentro de un genjutsu.
—¡Tuvo que ser así! No había manera de que él la ganara. Chicas como ella quieren... romance y amabilidad —Kabuto se estremeció al pensar en Sasuke cortejando a alguien.
Orochimaru miró inquisitivamente a Kabuto.
—No deberías estar tan sorprendido, Sasuke nunca tuvo problemas para atraer a las mujeres. —no tenía idea de por qué Kabuto se sorprendía tanto sobre esto.
Kabuto sacudió la cabeza.
—Cualquiera que sea el caso, se está poniendo demasiado cómodo con toda su libertad. —Hizo un gesto alrededor de la habitación—. ¿Hacer esto porque le has interrumpido? señor Orochimaru, ciertamente planea castigarlo.
—Castigarlo... —Orochimaru miró alrededor de la habitación, a las serpientes consumiendo todo a la vista.
Tal vez un castigo sería necesario.
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Shana estaba acostado en el suelo de una habitación oscura. Se quedó mirando el techo a pesar de no ver ninguna firma de calor. Las manchas de lágrimas se secaban a lo largo de sus sienes, y su cuerpo dolía terriblemente.
Ese día, Sasuke había estado más enojado que de costumbre.
Delante de Jibo, Shana podía actuar como si estuviera acostumbrado a esto, pero estaba cansado de sentir miedo. Nunca sabía cuándo volvería Sasuke, y nunca sabía si Sasuke decidiría matarlo. La muerte no le aterrorizaba tanto, pero la idea le sacudía hasta el corazón.
Sasuke no lo haría rápido.
Lo dejaría así, solo, en un cuarto oscuro donde nadie lo encontraría, agonizando de dolor.
Shana trató de moverse, pero su brazo izquierdo estaba fuera de lugar. Se estaba formando un moretón en su pierna derecha, pero el dolor se había convertido en entumecimiento, y sólo esperaba que sus nervios no estuvieran dañados más allá de cualquier reparación. Más que nada, temía que su cabeza hubiera sido golpeada con demasiada fuerza porque no había visto una firma de calor en un tiempo.
¿Es esto lo que Hinata tenía que soportar?
Había semanas en las que Sasuke no regresaba al escondite, así que ¿estaba haciendo cosas similares, si no peores, en Konoha? ¿Ella gritaba, o había aprendido a callarse, como él? ¿Habría dejado de intentar pelear? ¿Había averiguado cuánto podía contar hasta que cesaran los ataques? ¿Temía quedar inconsciente como él lo hacía o ella era capaz de imaginar que estaba en otro lugar? ¿Tenía miedo de decirle a alguien lo que estaba ocurriendo por temor a que Sasuke los lastimara también? ¿Soñaba con volverse lo suficientemente fuerte como para detenerlo, o simplemente esperaba que el sentido común lo golpeara para poder huir?
Esperaba que no estuviera esperando a que alguien la salvara.
Nadie podría salvarla.
Nadie era capaz de salvarla.
Esperaba... que Sasuke no le estuviera haciendo nada en absoluto.
—Ah, ¿también te atrapó?
Shana entrecerró los ojos, pero aún no podía ver.
—¿Mi señor...? —su voz era ronca y apenas audible.
—Estás vivo —dijo Orochimaru, con una sonrisa en su tono—. Eso es bueno —hubo silencio hasta que se rió para sí—. Me preguntaba qué hacia Sasuke cuando te arrastraba a cuartos oscuros, y nunca se detenía para ver las secuelas.
Shana podía sentir las lágrimas de nuevo. Así que Orochimaru sabía lo que pasaba y nunca había intervenido. No debería dolerle tanto como lo hizo.
—Hmm —Orochimaru tarareó—. Me temo que no sé cómo manejar a los niños que lloran, tal vez debería llamar a Kabuto.
—¡No! —Shana hizo una mueca. Su garganta se sentía destrozada—. No...
—¿No? Quieres que esto se detenga, ¿verdad?
Shana no respondió. No sabía si podría hacerlo realmente.
Hubo un ominoso silencio. Orochimaru respiró hondo, y le susurro.
—Te pareces a ella, ya sabes, cabello oscuro, piel blanca, ojos como muertos... Hinata Hyuuga se refleja en ti.
Shana se puso frío.
—Te preocupas por ella, ¿no?, él hizo que te parecieras a ella, así que seguramente sólo obtienes una fracción de lo que ella está recibiendo —se echó a reír—. Había muchos antes de ti, sustitutos. Todos murieron antes de que pudiera llegar a ella, pero ahora puede llegar a ella, y, bueno —hizo una pausa—, todavía estás vivo.
Shana trató de sacudir la cabeza, con lágrimas en los ojos.
—Sálvela... por favor...
—Me temo que no puedo hacer eso.
El dolor en Shana era horrible, lo consumía. Los sollozos hacían temblar todo su cuerpo, agitando sus lesiones graves y superficiales. Podía oír a Hinata gritando, pidiendo ayuda, y eso lo volvía loco.
—¿Quieres el poder para salvarla?
Shana se detuvo, con los ojos abiertos y húmedos. Orochimaru había hablado demasiado bajo para asegurarse de que había oído bien.
—Puedo darte el poder de salvarla —hizo una pausa—. Por supuesto, sólo si lo quieres.
—Sí.
No hubo vacilación.
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Fin Capitulo Dieciocho.
Notas: Adivinen quien revivió de las cenizas al igual que los fénix, así es, YO. Una larga ausencia, lo sé, pero ya estoy de vuelta con nuevos capítulos, y en una semana más también estaré libre de la universidad, porque comienzan mis tan ansiadas vacaciones de verano, lo que significa… tiempo ilimitado para ponerme al día con los fics. Espero les gustara el capitulo y dejen sus lindos comentarios, ya que ellos son el alimento que mi kokoro necesita para seguir en el fandom.
Nos estamos leyendo pronto. Besos.
Guest lulu: Pues sí, aunque de a poco se encaminan más a la fase de amor-amor.
Guest Danny: Espero que estos momentos entre Sasuke y Hinata fueran de los que estabas esperando.
Guest Ilovesasuhina: Entonces ahora con este nuevo regreso mío también debiste haber gritado XD gracias a ti por seguir leyendo.
Guest Guest: Y en este capitulo los sentimientos de ambos están aun más confusos XDD
Guest Alicia: Muchas gracias cariño, tus dos reviews me alegraron enormemente, porque sí, yo leo todos los comentarios y también trato de responderlos todos. Gracias a ti por leer, a pesar de que tardo un montón en actualizar, tienes toda la razón, ya era hora de que actualizara también esta historia. Espero que el enfado que sentías por Hinata y por Sasuke ya este disminuyendo, haha, te concedo eso, Sasuke esta realmente loco.
Naoko Ichigo mother of dogs
