Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . D P y fue beteada por Karen Hikari.

xxx

Para Sasuke no era nada nuevo sentir emociones. Cada día sentía un poderoso tirón por cosa posible, pero casi siempre esas emociones eran la ira, la irritación o la apatía. No esperaba que todo el mundo comprendiera eso, y no era tan idiota como para ponerse en una posición vulnerable al tener que explicar lo que sentía.

De todos modos, no estaba dispuesto a hacerlo.

Y últimamente estaba descubriendo que sentir emociones era más agotador de lo que solía ser.

La excitación sexual era más agotadora de lo que solía ser.

Echaba de menos los días en que podía pensar en Hinata y el impulso era como un dolor sordo, en vez del deseo feroz al que había evolucionado; nunca había sido tan impulsivo en cuanto a sus deseos. A veces temía estar cerca de Hinata porque sabía muy bien que ella no iba a satisfacer sus necesidades, y estaba cansado de lidiar con el problema él mismo.

Y después de esa noche, Sasuke estaba seguro de que encargarse por sí mismo nunca sería suficiente.

Hinata había estado tan lista para él, pero se congeló. El momento que había estado deseando finalmente estaba sucediendo, y su mente se cerró como si no estuviera preparado para lo que vendría después. ¡Pero siempre estaba listo! ¡Durante la mayor parte de su adolescencia había estado listo!

Sasuke puso los ojos en blanco. Podía echarle la culpa de todo si quisiera, pero no sabía qué era lo que realmente lo había detenido esa noche. Pero quizá fue lo mejor, por si Orochimaru los hubiese estado observando.

Sasuke frunció el ceño. Debería encontrar sospechoso que Orochimaru no lo hubiera confrontado por el laboratorio destruido, pero Sasuke no estaba de humor para ver a ese hombre. Ahora cuestionaba cada momento en el que pensaba que estaba solo.

Se sentó en la cama, se estiró antes de levantarse y caminó hacia la ventana más cercana. Abrió los bordes de madera y se asomó por el alféizar, tomando una respiración muy necesaria de aire fresco.

El cielo azul brillaba sobre su cabeza junto con brillantes rayos de sol. No había nada aparte de túneles de follaje y crecimiento excesivo de matorrales, árboles y sombras. Las cosas eran tranquilas, asombrosamente tranquilo para algunas personas, pero era el ambiente perfecto para despejar la mente. Sasuke había tropezado con esta cabaña por casualidad años atrás, estaba entre el País del Fuego y el País del Viento, y lo había olvidado hasta que de repente había vuelto a tropezar con ella.

La cabaña era de madera y estaba ligeramente podrida, el exterior estaba siendo cubierta por vides en crecimiento. El interior olía a naturaleza y descomposición. Cuando Sasuke llegó por primera vez, no había nada en la cabaña salvo una gran mesa de madera, un viejo baúl que no tenía nada dentro, y un sucio marco de porcelana que estaba boca abajo sobre el suelo de piedra. En la esquina de la habitación había una puerta que conducía a un pequeño cuarto de baño con un fregadero delante de un gran espejo cuadrado, un inodoro sin tapa y una bañera con ducha; la fontanería funcionaba a veces. La cama de Sasuke era en realidad una pila de varios tejidos que encontró, que rellenó y luego cubrió con una sábana vieja.

Sasuke miró por la ventana un momento antes de dejar caer la cabeza y cerrar la ventana. Miró alrededor de la cabaña, realizó un jutsu de transformación y se fue.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¡HOMBRE! ¡Se siente tan bien volver a tener misiones! —Kiba sacudió los hombros con alegría, con una sonrisa radiante en su rostro.

Shino y Hinata caminaban detrás de Kiba y Akamaru, los dos Inuzuka estaban llenos de energía. Todos regresaban de una misión en un pueblo cercano. Hinata se alegró de estar fuera de la aldea, pero cualquier que fuese la enfermedad que tenía todavía persistía en su cuerpo. Siempre estaba cansada, con la cabeza dándole vueltas, y no tenía ni idea de cómo estaba consiguiendo realizar sus deberes.

Su único consuelo era que Shino y Kiba no estuvieron sobre ella preguntando sobre su agotamiento, aunque sabía que se daban cuenta. Mucha gente lo notaba.

Cuando se acercaron a las puertas de la aldea, Shikamaru los estaba esperando, mirando al cielo. Los miró cuando notó que el grupo se acercaba.

—Bienvenidos de vuelta —dijo Shikamaru una vez que estuvieron lo suficientemente cerca.

—¿Qué? No me digas que estabas esperando para darnos la bienvenida —Kiba sonrió—. ¿Tratando de hacer amigos o algo así?

—No puedo hacerme amigo de las personas de las que ya soy amigo, además, solo tengo algunos recados que pasar: Ino quiere que vayas a su tienda, Kiba. Algo sobre una orden especial acaba de llegar. Shino, a tu papá le han dado permiso para el resto del día para entrenar en el bosque de mi familia. Él quiere que lo encuentres allí —Shikamaru cambió su mirada—. Hinata, la Hokage quiere verte.

Hinata miró fijamente a Shikamaru, sus palabras fueron registradas un poco tarde.

—¿Ahora mismo?

—A menos que puedas ir más rápido, ahora mismo está bien —hizo un vago gesto—. Te acompañaré.

Hinata no opuso resistencia. Ella se despidió de su equipo y se fue con Shikamaru. Fue una caminata tranquila, pero larga; Hinata no podía dejar de pensar en cuándo sería capaz de tomar una siesta. Cuando llegaron a la oficina de Tsunade, Hinata entró, y la puerta se cerró detrás de ella.

—Bienvenida, Hinata —Tsunade dijo desde detrás de su escritorio.

—Hola, Hokage-sama —Hinata se inclinó—. ¿Quería verme?

Estudiando a Hinata, Tsunade hizo un gesto delante de ella.

—Toma asiento, tenemos cosas que discutir.

Hinata se sentó en la silla frente al escritorio y esperó. Curiosamente, no estaba tan nerviosa como debería haber estado. Tsunade tocó brevemente su escritorio.

—¿Cómo está Sho?

—Está bien —dijo Hinata—. Todavía está solo, pero no he notado nada extraño con su chakra.

—El personal dice que no tienen ninguna dificultad al atenderlo, pero cuando está alrededor de los otros niños, se convierte en un problema —Tsunade hizo una pausa—. Ellos piensan que comienza a congelar las cosas cuando está ansioso.

—No lo he visto con otros niños —admitió Hinata—. Pero con el tiempo puede aprender a controlarlo.

—Sí, pero siendo tan joven, sería cruel mantenerlo aislado hasta que sepa lo que está haciendo —de nuevo, Tsunade hizo una pausa—. Sho ha sido adoptado, hay una familia en la aldea de la niebla que originalmente provienen de la aldea de la escarcha, que vendrán para recogerlo mañana.

Hinata se puso seria, mirando fijamente a Tsunade. El enorme hielo que encerraba a la aldea de la niebla había sido finalmente descongelado hacía un mes. La mayoría de las personas habían sufrido sólo heridas leves, pero la aldea misma se había cerrado. Hinata se sorprendió al oír que adoptarían a Sho, pero no creía que alguien con afiliaciones a la aldea de la escarcha fuera a aceptarlo fácilmente. Sho ni siquiera había sido aceptado por su propio pueblo.

—¿Saben… ellos saben de Sho? —Hinata preguntó.

—Sí, lo han visitado muchas veces, de hecho —levantó una mano cuando Hinata empezó a hablar—. El personal del orfanato me dijo que te habías apegado a Sho y yo... bueno, no quería que hubiera intereses en conflicto.

—Oh...

Tsunade frunció el ceño con simpatía.

—Lo siento, Hinata, sé que él es importante, pero Sho responde muy bien a ellos. Son los Himamuras, puedes conocerlos mañana, si quieres.

Hinata no sabía cómo responder. La emoción estaba tratando de emerger, pero se sentía entumecida debido a su agotamiento.

—También —dijo Tsunade—, un par de cosas han atraído mi atención. Me han dicho que no estás bien, lo que no causaría alarma inmediata, pero dos shinobi de confianza me dieron evidencia que indica que podrías estar en peligro.

Hinata sacudió la cabeza.

—Estoy bien, solo un poco cansada.

—Sí, lo entiendo, pero tengo que tomar precauciones —Tsunade se inclinó hacia delante, con las manos cruzadas frente a ella—. ¿Te importaría pasar por una rápida evaluación médica?

—Oh... um, puedo, pero... —Hinata parpadeó, desanimándose más—. ¿Cree que algo este seriamente mal conmigo?

—Creo que no podemos ser demasiado cuidadosos si Orochimaru está involucrado.

Ahora Hinata estaba completamente despierta y se sentía muy fría.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Horas más tarde en la clínica, Hinata no llevaba nada más que una bata de hospital y estaba más cansada de lo que había estado en toda la semana. La evaluación no fue tan intrusiva como pensó que sería. Tsunade la inspeccionó para detectar señales del sello maldito, probó para ver si Hinata estaba bajo algún genjutsu, y tomó algunas muestras de ADN que serían revisadas en una fecha posterior. Luego aparecieron un par más de ninjas médico, y Hinata agradeció que no hubiera nadie de sus años en la academia, se acostó mientras colocaban sus brillantes manos llenas de chakra sobre ella y comprobaban si algo pudiera estar escondido dentro de su cuerpo.

En general, no había nada que indicara que Orochimaru estuviera trabajando en ella.

Tsunade se sentó a una mesa, mirando fijamente un portapapeles, y Hinata la miraba de vez en cuando. Aunque todo parecía estar en orden, había algo que todavía molestaba a Tsunade, pero Hinata no sabía qué podía ser.

—Hinata —dijo Tsunade distraídamente—, ¿cuándo fue la última vez que te encontraste con Sasuke Uchiha?

Hinata palideció, su cuerpo se puso rígido.

—¿Perdón?

Tsunade la miró, esperando una respuesta.

El cuerpo de Hinata se calentó rápidamente, y el golpear de su corazón dejó una hueca sensación en su garganta.

—Yo... —¿valía la pena mentir? ¿Tsunade ya lo sabía?—. Nunca... nunca me he encontrado con él —tomó una discreta y necesitada bocanada de aire—. No lo conocía muy bien.

—Hm —los ojos de Tsunade se dirigieron hacia el portapapeles y luego volvieron a Hinata—. ¿Qué sabes sobre él?

—¿Sobre Sasuke? —Hinata pensó muy duro, con la cabeza dándole vueltas más de lo habitual—. Yo... de su familia... y el hecho de que se unió a O-Orochimaru. Um... —Hinata cerró los ojos, pensando más fuerte. Sentía que tenía que decir algo más—. Él era... un ninja muy hábil —añadió con dureza.

—Habilidoso —murmuró Tsunade, dejando el portapapeles y volviéndose hacia Hinata—. Y muy vulnerable, lo creas o no, yo no lo conocía bien, pero conocía a su hermano. Tú sabes sobre Itachi Uchiha, ¿no?

—Mi padre me dijo que Itachi Uchiha era muy talentoso, un prodigio. Mi padre siempre hablaba de cómo él mismo había querido pelear con Itachi Uchiha, claro si no hubiera... traicionado a la aldea.

—Mhm. ¿Y tu padre alguna vez te explicó cómo Itachi traicionó a la aldea?

Hinata asintió nerviosamente.

—Creo que... quería mantenerlo en secreto, pero después de que Sasuke se fuera, nos dijo algo acerca de Itachi, que nunca pensamos que fuera posible, como él... él... él... —tragó saliva—, mató a su clan —terminó en voz baja.

—Sí, lo hizo —dijo Tsunade—. A pesar de lo horrible que es, sigue siendo una hazaña extraordinaria, y entiendo que este conocimiento fue ocultado para la mayoría de ustedes por el hecho de que Sasuke estuviera en su clase. Muchas personas en la aldea hablaron abiertamente de Itachi después de que Sasuke se fuera —hizo una pausa—. Los que conocían bien al clan Uchiha, dicen que Sasuke era muy cercano a Itachi, y que lo admiraba. Te podrás imaginas el impacto que tuvo la masacre del clan en Sasuke, ya que solo tenía ocho años.

Hinata asintió. No le gustaba pensar en la infancia de Sasuke, así que sencillamente no lo hacía. Sasuke tampoco había mencionado a su hermano, y eso la hizo sentir mal. Esto era otra cosa por lo que ella racionalizaba el comportamiento y la cordura de Sasuke. Quería dejar de hacer eso.

—Hinata, no tomes esto de forma equivocada, pero hay muchas similitudes entre tú y Sasuke.

Hinata palideció muy notablemente.

—Por favor, no te alarmes —continuó Tsunade—. No hay nada sobre ti, diría yo, que me llevara a creer que te convirtieras en una ninja renegada. A diferencia de Sasuke, tienes fuertes lazos con tus amigos y miembros de tu familia. Cuando mi… cuando el tercer Hokage falleció, en algunos de sus archivos, había un buen número de ninjas en los que veía potencial, esos eran Sakura, Choji, Lee y tú... Y había otros en los que veía un gran potencial, pero también estaba preocupado por saber en dónde acabarían en este mundo, esos eran Naruto, Shikamaru, Tenten y Sasuke.

—Um, —la voz de Hinata era baja—. Yo... yo nunca supe eso.

Tsunade se encogió de hombros.

—Todos los kage tienen shinobi que categorizar. Tengo mi propia lista, y difiere de los que vinieron antes de mí. El punto es, al mirar el pasado de Sasuke y sus gestos y luego mirarte a ti... bueno, no te sorprendas si Orochimaru se te acercara.

Hinata sonrió con sequedad.

—Mi hermana me dijo lo mismo.

—Tu generación está bien informada, a todos se les debe haber enseñado qué buscar, pero eso es algo en lo que nos podamos detener... no, estoy más interesada en el futuro —Tsunade miró a Hinata atentamente, debatiéndose consigo misma—. Creo que... te necesito para una misión.

La mandíbula de Hinata cayó, su cansancio fue olvidado una vez más.

—¿Rango S? Es esto... ¿esto es sobre Sasuke?

Tsunade asintió.

—Orochimaru tiene muchas armas que puede usar, pero creo que Sasuke es su mejor trabajo, no lo ha utilizado, lo que puede significar muchas cosas. Suponiendo que Sasuke está vivo, creo que puedes atraerlo. Pero si él está muerto, creo que puedes atraer a Orochimaru.

La boca de Hinata se crispó, pero no podía pensar en nada que decir. Tsunade la observaba cuidadosamente, dispuesta a actuar si Hinata se desmayaba, y la heredera trató de pensar en una respuesta.

—¿Es una misión segura? —se las arregló para preguntar, pero en realidad no le importaba. No estaba pensando con claridad.

—Honestamente, no —dijo Tsunade—. Pero eres un señuelo que Orochimaru no dejaría pasar, te prepararemos con las mejores personas y las mejores herramientas, pero hay una posibilidad de que... sufras un daño grave —Tsunade frunció el ceño, mirando a otro lado—. Lo siento, pero...

—Lo haré —la voz de Hinata era calmada y aireada, sentía su pecho más hueco que nunca, pero estaba mirando a Tsunade en la cabeza en alto, y con mirada inquebrantable.

Inmediatamente, Tsunade se arrepintió de haber formulado su pregunta.

—Muy bien.

Pero tampoco podía derogar su oferta.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Era tarde por la noche cuando Hinata se despertó. Miró fijamente el techo, la habitación estaba oscura a su alrededor y solo se iluminaba con la tenue luz de la luna procedente de la ventana.

Miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en su habitación, y una parte de ella estaba alarmada porque no sabía cuándo había regresado a casa. Miró alrededor, permitiendo que su mente se despejara poco a poco, y rodó sobre su costado. Ella seguía con su ropa, y se sentía sucia. Acababa de regresar de una misión y se había pasado horas en el hospital.

Y Sasuke apareció en su mente.

Estaba pensando en él más estos días.

Hinata se obligó a levantarse y ciegamente pasó su mano por la mesita de noche hasta que agarró una botella pequeña. Tsunade le había dado píldoras nutricionales antes de que terminara su examen médico, pero la heredera dudó de que le hiciera algún efecto. Sólo necesitaba dormir. Dormir mucho.

Aun así, se tomó dos píldoras.

Había cosas más importantes de las qué preocuparse. ¿Quiénes eran las personas que habían adoptado a Sho? ¿Realmente podían confiar en ellos? ¿Tsunade realmente pensaba que habría sido una interferencia si hubiera conocido a la familia antes? Hinata quería pensar en esto, pero le era difícil.

Estaba a punto de darse una ducha cuando una sombra en su ventana le llamó la atención. Dio unas vueltas durante unos segundos hasta que un halcón aterrizó en el alféizar de la ventana. La miró con fiereza, unos ojos redondos y brillantes que lucían apáticos. Sacudió sus plumas, saltó de su campo de visión, y tomó vuelo.

Hinata suspiró, agarró su chaqueta y salió de su habitación.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Una vez fuera de su casa, vio una sombra que se cernía frente a ella y alzó la vista para ver al halcón de nuevo. Ella lo siguió, fuera del complejo Hyuuga, a través de la aldea, por las puertas. Observó cómo el halcón se alejaba de ella antes de descender hacia un brazo extendido. Oculto en las sombras, Sasuke estaba de pie bajo un árbol, mirando pasivamente al halcón mientras se agitaba y se estiraba.

Y entonces una realización llegó a ella antes de que pudiera detenerla.

Si Sasuke fuera capturado, ya no estaría bajo la influencia de Orochimaru. Y ya no tendría que esconderse de todo el mundo. Si Sasuke fuese capturado, ellos podrían...

Ellos podrían...

El halcón en el brazo de Sasuke tomó vuelo, y Sasuke miró a Hinata. Ella apartó la mirada rápidamente, respirando hondo, y caminó hacia él. Sasuke no dijo nada mientras se acercaba. Hinata tomó su brazo y se alejaron.

—¿Por qué estás llorando?

Hinata lo miró. El rostro de Sasuke era estoico, pero tenía círculos negros debajo de los ojos y tenía las mejillas hundidas.

—¿Por qué estás aquí?

Sasuke no dijo nada. Hinata pensó que tampoco lo haría.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Llegaron al escondite más tarde esa noche. Hinata se sentó en la cama y vio cómo Sasuke se quitaba la capa. Se movió con lentitud, con frecuencia haciendo una pausa para mirar a su alrededor como si se olvidara de lo que estaba haciendo. Una vez más, eso le recordó lo humano que Sasuke realmente era.

Si Tsunade planeaba atraer a Sasuke, ¿qué planeaba hacer con él? ¿Utilizarlo para capturar a Orochimaru? Si Orochimaru era capturado primero, entonces ¿Sasuke todavía sería visto como una amenaza? Quizás la traición de Sasuke fuera mucho más allá de un simple castigo...

—Pronto las cosas serán peligrosas —dijo Hinata suavemente—. Tsunade va a enviar ninjas a buscarte.

Sasuke gruñó.

—¿Me estás advirtiendo?

—Yo... no, sólo...

La vida de Hinata sin duda sería más normal con Sasuke fuera. No tendría que preocuparse por molestar a nadie, excepto a su padre. No tendría que escabullirse y mentirle a todo el mundo acerca de lo que estaba pasando con ella. No sería capaz de eliminar a Sasuke completamente de su mente, pero al menos ella no...

Al menos no tendría que preocuparse constantemente por lo que sentía por él.

—Sasuke —Hinata dijo distraídamente—, Sho ha sido adoptado.

La miró brevemente.

—Lo sé, yo lo he preparado.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sus extraños hábitos nunca dejaban de sorprenderla. Se preguntó si eso se debía a alguna adaptación fallida de su parte. Sasuke se había ido a tomar una ducha, y ella se dedicó a pasear por la cueva. Podría empezar a llamarla el escondite.

No era difícil concluir por qué Sasuke hacía las cosas que hacía, pero era difícil para Hinata separar la emoción de la razón como Sasuke. Si ella fuera Sasuke, la única razón por la que habría hecho algo así como poner a Sho con una familia, sería para que nadie pudiera rastrear al niño de nuevo.

Pero habría tenido más sentido no mover al niño en absoluto.

Tal vez era más fácil pensar en Sasuke como un fenómeno extraño, algo concreto, pero no tangible.

Una paradoja, tal vez.

Hacía las cosas a su propia discreción, y sus sentimientos estarían mucho menos heridos si dejara de asumir que había hecho cosas para herirla intencionalmente. No se estaba llevando a Sho para castigarla. No había manera de que supiera que se había encariñado con Sho.

Sólo estaba atando los cabos sueltos.

Para distraerse, Hinata cocinó la comida. Sasuke se veía mucho menos saludable que cuando la había forzado a entrar en su vida, y ella estaba preocupada. Por cualquier razón. Por razones absurdas.

Cuando terminó, fue al salón, cayó pesadamente en el sofá y gimió. Se preguntó cuánto tiempo había pasado desde que había desarrollado sentimientos por Sasuke.

Ella se encogió.

Se preguntó cómo había dejado que eso sucediera. Tal como estaban las cosas ahora, no podía negar que sentía algo por él, algo incluso más allá del aspecto físico. Se dio cuenta de que Tsunade quería que Sasuke fuera capturado para hacer que Hinata se diera cuenta de que no había nada bueno al asociarse con Sasuke. Pero también sabía que él estaba más allá de la redención, y cualquier futuro que ella viera con él, no iba a suceder.

No debería querer un futuro con él. No era probable que Sasuke cambiara, y Tsunade no lo creía posible tampoco, pero... ¿qué bien le hacía negarlo ahora?

Cuando se trataba del amor, Hinata tenía que reírse de su suerte. Ella se enamoró de Naruto, quien no había mostrado interés en ella hasta hace poco, pero ahora se estaba interesando en su mejor amigo. No estaba enamorada de Sasuke, sin embargo. Ella amaba a Naruto, pero creía que para estar juntos necesitaban estar verdaderamente enamorados, Naruto tenía que amarla o ella tendría que amar a Sasuke.

Nadie estaba realmente enamorado ahora mismo.

Sasuke la amaba, pero exigía demasiado de ella.

¿No es eso lo que la gente que amaba quería de todos modos? Tal vez los demás no eran tan contundentes como Sasuke o tan persistentes, pero eso era lo que las personas querían cuando se trataba de la persona que amaban. Ellos querían su tiempo, su devoción y cualquier cosa que nadie más pudiera darles. La gente normal hacia todo lo posible para ganarse eso con regalos, pero Sasuke era...

Sasuke era... impaciente. Sabía que la quería. Sabía que podía conseguirla. Tal vez era culpa suya por no haberlo detenido...

Pero ella no iba a tratar de entender eso.

Sasuke era extraño.

—¿Por qué estás aquí?

Hinata alzó la cabeza y miró hacia la puerta. Sasuke vestía ropa limpia y se estaba secando el cabello. El agua caliente trajo color a su rostro, pero no ocultaba el hecho de que él estaba... más delgado de alguna manera.

—No hay nada que hacer aquí —dijo Hinata—. Me siento inquieta.

Sasuke la miró.

—Vamos a hablar.

—¿Dentro o fuera de la cama?

Eso los aturdió a ambos.

Hinata apartó la vista lentamente.

—Yo... no sé de dónde vino eso.

Ella lo miró. Sasuke frunció el ceño, secándose el cabello lentamente. Cuando él la miró, sólo se sintió más preocupado.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Fin Capitulo Veinte

Notas: ¡Hola! Este era el capítulo correspondiente al mes de marzo. Disfruten la lectura.

Naoko Ichigo