Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y fue beteada por Karen Hikari.

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Hinata se concentró en respirar, manteniendo los ojos fijos en cualquier cosa menos en el Uchiha. Su posición había cambiado ligeramente, y ella terminó sentada en el regazo de Sasuke, frente a él.

Le gustaba mirarla.

De cerca.

Ella pensó en la posición en la cual se encontraban, sólo porque quería evitar su negra mirada, y esperaba a que esto terminara pronto.

Cabía decir que esa no era la primera vez. Sasuke tenía esta nueva fascinación, después de que había cambiado la dinámica entre ellos, él la miraría fijamente.

Sólo mirarla.

No sucedía a menudo, pero siempre ocurría después de que él le diera una mirada ardiente, que estaba segura de que iba a terminar en algo sexual. Tal vez él estaba tratando de contenerse, pero ella nunca estaba segura de cómo se sentía con esto. Sasuke a veces la hacía sentirse como más como un concepto extraño y no como una persona tangible o incluso como una pertenencia preciada, cuando las cosas se calentaban.

Él era tan... extraño.

Hinata parpadeó rápidamente, exhalando, y se preguntó qué debía hacer con sus manos. Si las ponía junto a ella, se sentiría expuesta. Si las ubicaba detrás de ella, más aún. Frente a ella, pero la imagen de su cuerpo siendo acunado por el del Uchiha la ponía nerviosa, por lo que alternó entre posarlas en el sofá o en los hombros de Sasuke, lo que no aliviaba su creciente ansiedad.

Mirándolo, fue atacada por sus penetrantes y oscuros ojos. Ella no lo evitó, porque él la miraba sin verla realmente; estaba pensando en algo, pero tenía que seguir con sus ojos sobre ella para mantener el pensamiento vivo.

Sasuke no podía explicarlo, pero Hinata... no era real. Pero era real, lo que le confundía a veces. Cuando él la miraba así, no podía encontrar fácilmente en ella algo malo. Ella era, en pocas palabras, perfecta. Su piel era lisa y visualmente exquisita. Su cabello largo y liso, tenía un brillo constante, sin importar cómo lo mirara. Sus ojos eran infinitamente blancos, al igual que los suyos estaban vacíos y oscuros.

Y a veces ella decía algo extraño, y se sentía irreal.

Él alzó una mano hacia ella, acariciándole el rostro, trazando el contorno de sus labios con su pulgar.

Quería golpearla. Todavía no sabía por qué, obviando, claro, la frustración sexual.

Al principio, él quería herirla simplemente porque tenía el capricho de hacerlo, y fue lo que hizo. Entonces, era porque ella lo frustraba enormemente. Ahora... él sólo quería agredirla, pero en realidad no lo hacía porque no quería lidiar con el shock, el miedo y el dolor. Si él pudiera golpearla sin que su expresión cambiara, eso sería ideal.

Y tal vez quería alterar un poco su perfección.

Quería hacerla real.

Hinata inhaló profundamente, sintiendo que las manos de Sasuke se deslizaban bajo su camisa y empezaban a masajear sus caderas. Él le propinaba caricias rudas. Agarraba y presionaba con fuerza, pero sospechaba que intentaba ser amable. Ajustaba la presión cuando se mostraba incómoda.

Ella... no se oponía a cuando se comportaba así. Él no hablaba, así que no estaba diciendo cosas que la hicieran avergonzarse. Quizás le daba miradas que no podía descifrar, pero era mejor que el desprecio y la ira irracional que le mostraba después de haberla visto con una de las figuras masculinas más cercanas de su vida.

Celos...

Trató de no estremecerse mientras su mano recorría su espalda. Su recuperación había sido gradual, pero evidente gracias al ninja médico de su familia y a la medicina. Sasuke había evaluado casi todos los días el progreso de su piel al volverse lisa nuevamente. Solía sentir náuseas, trataba de distraerse mentalmente, pero después de que él involuntariamente rompiera su sujetador, se sentía llena de... ¿anticipación? Él sólo había tocado sus senos a través de su sujetador, y cuando tuvo la oportunidad de manosearla, él no lo había hecho.

Estaba aliviada y desconcertada.

Extrañamente desconcertada.

Pensaba en ello hasta el día de hoy, eso sólo confirmaba sus tendencias raras.

Cuando las manos de Sasuke comenzaron a vagar por los lados, amasando, frotando y retorciéndose, Hinata tragó con fuerza. Sentía una mezcla de repulsión y atracción. Tener sentimientos por Sasuke no significaba que ella estaba completamente atraída por él.

Sexualmente, de todas formas.

A ella le gustaba cuando la tocaba, pero cuando terminaba, lo odiaría, al igual que sus emociones hacia Sasuke. En su compañía, en momentos así, ella lo toleraba, pero una vez que se iba a su casa, se sentía violada. Le gustaba la idea de ser cortejada. Soñaba con conocer a la persona con la que iniciar una relación, pero Sasuke se había saltado todo eso.

Él debe haber hecho todo el cortejo en su cabeza.

Estaba alerta cuando Sasuke se estremecía. Mirándola con esos abismales ojos negros, notó que su respiración se había vuelto errática. Ella se sonrojó, empujando su cabello lejos de su rostro, pero terminó cubriéndose el rostro en su lugar, con la cabeza inclinada. Ella nunca se acostumbraba a esta parte. Eran demasiado íntimos, pero empezaba a ansiar su contacto, pero temía lo mucho que cambiaría si se lo decía.

¿Iría más lejos con ella?

¿Le importaría si quería más de él que intimidad física?

Si Sasuke de repente se aburría con ella, ¿qué haría? Si todavía ansiaba estas sensaciones, ¿qué le pasaría? ¿En qué se convertiría? ¿Qué era lo que realmente ansiaba?

—Sasuke —dijo nerviosa—, yo...

Él la miró, realmente viéndola, realmente escuchándola.

—Yo... estoy tan confundida, —lloriqueó, con los ojos ardiendo.

Inclinó la cabeza y le quitó la mano.

—No puedo ayudarte.

—Yo... yo tengo que irme pronto.

—Pronto, no ahora —él tiró de su cabello ligeramente, todavía demasiado rudo.

Ella vaciló, se inclinó hacia delante, luego vaciló de nuevo.

—¿Puedes... podemos tomarlo con calma... esta vez?

Él la miró fijamente por un segundo.

—¿Por qué?

—Porque… yo quiero-

—Que nos tomemos nuestro tiempo.

—Yo quiero… —ella apartó la vista cuando él bufó con diversión—. Es sólo-

—Muéstrame.

El rostro de Hinata tomó más color. Tomar la iniciativa, eso es lo que estaba pidiendo.

—¿Las l-luces?

Cerró los ojos, pero pudo verlo hacer un gesto de cansancio.

—Mantén la puerta abierta.

Se bajó de su regazo y caminó hacia el interruptor de la luz, moviéndolo. Cuando volvió a su lado, volvió a subir torpemente sobre él. Todavía podía ver sus rasgos demasiado bien, pero así era mejor.

—Muéstrame —dijo de nuevo, sus manos temblaban de impaciencia hormonal.

—Bueno —ella se inclinó hacia adelante, sus respiraciones eran erráticas, pasó una mano tímida a través del cabello del Uchiha—. B-bueno.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sasuke se recostó sobre su espalda, jadeando en la oscuridad. Sus ojos se dirigieron a la puerta justo a tiempo para ver a Hinata salir. Él gimió, con la mitad de su cuerpo apoyado en el sofá.

Vaya burla.

Se estremeció, irritado por la nueva ola de placer que no tendría liberación. Al menos no por ella.

—Jodida mierda —gruñó.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hinata caminó por el campo, acomodándose la ropa y alisándose el cabello.

El aire se sentía más ligero, su mundo daba vueltas, mientras regresaba a su casa. Se limpió la boca repetidamente, sin querer nada más que olvidar sus sentimientos por un momento, pero lo sentía en todas partes. Sus manos todavía se aferraban a sus muslos. Sus labios aún estaban sobre sus labios, su rostro, su cuello. Sus dientes seguían mordisqueándola, siempre generándole más dolor que placer.

Había estado demasiado consumida.

Antes de darse cuenta, estaba besándole febrilmente el cuello, y ella lo tocaba. Debía haberla obligado a tocarlo, porque sus manos sólo recordaban la tela del sofá y la suavidad de su cabello. Cuando sintió el tejido de sus pantalones...

Tenía que salir de allí.

Su mente estaba tambaleándose, y de repente no sabía qué estaba pasando. Ella estaba horrorizada, pero excitada, quería probar los límites un poco más, quería que él desapareciera para siempre, ella... no podía soportarlo.

No podía soportarlo.

No podía aguantar más esto.

No podía dejar de querer más.

—¿Hinata?

Parpadeó, dándose cuenta de que estaba agachada en el suelo del bosque, con los brazos envueltos alrededor de ella, respirando superficialmente. Exhaló, tratando incluso de respirar para las cuatro personas que caminaban hacia ella.

—Bienvenida... de vuelta.

Neji se arrodilló junto a ella, apartándole el cabello de su rostro.

—¿Qué sucede?

—Calambres.

—Ya veo —miró a Tenten incómodamente; ella se encogió de hombros—. Siento… escuchar eso.

Hinata se echó a reír, respirando pesadamente.

—Estoy bien. —Se puso de pie, al igual que Neji. Miró al resto de su equipo, sonriendo torpemente—. ¿Cómo estuvo la misión?

—¡Fantástica! —tanto Lee como Gai dijeron, sonriendo y luciendo un pulgar hacia arriba.

—Duró más de lo necesario —agregó Tenten, suspirando—. Vamos a reportarnos con Tsunade-sama, para irnos a casa —miró a Neji—. Aunque… Tal vez deberías llevar a Hinata a casa.

Hinata sacudió la cabeza.

—Iré con todos ustedes.

—¿Estás segura? —preguntó Tenten—. ¿No estás, um, demasiado adolorida?

Hinata se sonrojó, apoyando los nudillos a sus costados.

—N-no si no pienso en ello...

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Cuando llegaron a la oficina de la Hokage, Hinata esperó afuera, a pocos metros de los guardias. Neji y su equipo, involuntariamente, tenían la costumbre de regresar a la aldea por la noche, y Hinata encontró que le gustaba la Torre Hokage en este momento. Parecía más grande, más segura. No había gente corriendo de un lado a otro, y todo estaba en total serenidad.

Se sentía a salvo aquí.

Las puertas de la oficina de la Hokage se abrieron, y Hinata deseó no haber levantado la vista. Dio la vuelta al pasillo, con la intención de caminar sólo unos metros de distancia.

—Hey.

Ella se detuvo, exhalando en silencio.

—¿Hinata?

Se volvió, contrariada por lo neutral que se sentía.

—¿Sí?

Naruto tomó nota de su tono de voz. Había sido así desde hacía meses. Cada intento que hacía por hablar con ella, su estado de ánimo cambiaba; se notaba molesta.

—Uh... no importa —él sonrió, sintiéndose fuera de lugar—. Nos vemos.

Hinata lo observó salir, pasando una mano por su cabello. El aire estaba denso, y su cuerpo estallaba en nauseabundas oleadas de calor.

No le gustaba cómo sus sentimientos por Naruto se desvanecieran.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Al día siguiente

—Uh... hey —Kiba jadeó, tambaleándose sobre sus pies—. ¿Quieres hacer una pausa?

Hinata se paró frente a él, con su postura de lucha, con el Byakugan activado. Su cabeza se inclinó una vez que notó la apariencia cansada de su compañero de equipo.

—¿Estás bien?

—¡Genial, Hinata! —Kiba se echó a reír, perdiendo más oxígeno—. Sólo soy... es bueno no matarme... ¡Para tomar un respiro!

—Ah, vale —ella se volvió—. Shino, ¿quieres volver a entrenar?

El usuario de insectos se sentó bajo un árbol, alejándose de ellos.

—Mi colonia necesita tiempo para recuperarse —murmuró.

Hinata se frotó el brazo, desactivando el Byakugan. Supuso que habían estado entrenando toda la mañana. Akamaru se acercó a ella, le lamió el rostro y le permitió subir por encima de él. Se aventuró a los terrenos de entrenamiento tranquilamente; Hinata se inclinó hacia delante para acostarse, cerrando los ojos.

—Hombre —Kiba se acercó a Shino—. Ella está tratando de robarlo, ¿verdad?

—Akamaru obedece al alfa.

—¿Qué? Yo soy su dueño.

—Pero ahora mismo ya no eres el alfa.

Kiba cruzó los brazos, apoyándose contra el árbol. Observó a Akamaru.

—Si me lo preguntas, parece que la está confortando.

—¿Confortando? —Shino levantó la cabeza—. ¿Por qué?

Kiba se encogió de hombros.

—Ella ha estado... entrenando mucho.

—Sí.

—¿No ves nada malo con eso?

—¿Con querer ser más fuerte? —preguntó Shino—. No, pero tal vez ella está tratando de escapar de algo.

Kiba frunció el ceño.

—¿Alguna idea de lo que puede ser?

Shino se movió por un momento.

—Me temo que no.

—¿De verdad? —Kiba lo miró—. Pensé que eras... que ella iría contigo para hablar ese tipo de cosas.

Shino se encogió de hombros, ajustando sus gafas.

—No esta vez.

Kiba dejó el tema, devolviendo su mirada al par que estaban frente a él. Hinata había estado actuado un poco diferente, pero eso sólo parecía aumentar su fuerza y autoconfianza. Se preguntó si eso molestaba a Shino. Kiba mismo estaría mintiendo si dijera que no le incomodaba. Su crecimiento no era el problema, pero su independencia sí lo era. Estaba... distanciándose. Ella no sonreía tanto, y su risa era aún más extraña.

Se estaba volviendo como los miembros de su familia.

Por no mencionar esa fatiga inusual.

Kiba silbó, llamando a Akamaru; el enorme perro eventualmente hizo su camino hacia él.

—¿Está dormida?

Akamaru gruñó, volviendo el hocico hacia la muchacha inconsciente. Kiba frunció el ceño, caminando hacia Hinata. Su rostro estaba más rojo que de costumbre, y una ligera capa de sudor la cubría. Su primer pensamiento había sido que estaba desgastada por el entrenamiento, pero que se durmiera inmediatamente podría estar anunciando que era algo más. Se acercó, olisqueando su cuello.

Se volvió hacia Shino.

—Creo que está muy enferma.

Shino miró por encima de su hombro por un momento antes de ponerse en pie. Se unió a sus compañeros y puso una mano en la frente de Hinata; unos cuantos insectos salieron de su manga, arrastrándose hasta varios puntos de su rostro.

—Hombre —Kiba se encogió—, hay formas normales de hacer eso.

—Pero esto es más eficiente —sus insectos permanecieron inmóviles por un minuto antes de arrastrarse de nuevo a su abrigo—. Ella tiene signos de una fiebre inusual.

—¿Inusual?

—Sí —Shino retiró la mano—. Ella ha entrado en contacto con una enfermedad ajena a Konoha, o ha estado expuesta a algún tipo de veneno.

Kiba lo miró con curiosidad.

—No pareces estar tan preocupado.

—Como he dicho, estos son los primeros signos. Sólo necesita tratamiento médico en este momento.

Kiba suspiró, frotándose la parte posterior de la cabeza y luego cruzo los brazos.

—¿A qué diablos está jugando estos días?

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hinata se despertó sintiendo un peso en el espacio al lado de ella. Algo fresco y húmedo fue puesto en su frente, seguido por un suspiro desalentado. Cuando abrió los ojos, descubrió que estaba en su habitación. La iluminación tenía un profundo resplandor naranja, y podía oír vagamente la baja cacofonía de los insectos afuera. Alguien estaba sentado a su lado. A juzgar por la presencia familiar, tenía que ser Kō.

—¿Está despierta, Hinata-sama? —su voz era baja, reconfortante. Hinata cerró los ojos otra vez.

—Sí —respondió ella.

—Es bueno saberlo, ha dormido todo el día.

—Mm... estaba entrenando...

—Sí, y luego cayó inconsciente. Shino y Kiba la trajeron a casa, parece que está un poco indispuesta.

—Estoy cansada.

—Eso debería ser por la medicina.

—Hm... yo no... quiero ninguna...

Él rió suavemente, acariciándole las mejillas con otro trapo húmedo.

—Duerma, mi señora.

La mente de Hinata ya estaba nublada de nuevo, la llamada del sueño la estaba ahogando con su insistencia. Su cuerpo se sentía pesado, pero también ligero. No podía recordar todo lo que había dicho, por lo que no estaba segura de si realmente había oído ese susurro lleno de dolor.

—Haré lo mejor para protegerte.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Cuando despertó de su sueño otra vez, fue sólo porque sintió su presencia. Ella se sentó, su mente daba vueltas horriblemente, y cayó de nuevo a su colchón.

Tenía que levantarse.

Se levantó de la cama y aterrizó en el suelo. Ignorando su estado de desorientación, se puso de pie y logró llegar hasta la ventana. No recordaba haberla abierto, y no recordaba haber salido del recinto, pero sabía que estaba caminando por las calles de Konoha. Su mente comenzó a despejarse, pero era un proceso tan lento que a menudo pensaba que estaba caminando a través de un sueño.

Cuando su presencia se volvió abrumadora, ya había pasado las puertas de la aldea; ella podía sentirlo mientras se tambaleaba por el bosque. Estaba observándola distraídamente, lo sabía, y la atmósfera cambió. Estaba... ¿preocupado? ¿Perplejo? ¿Ansioso?

Ella esperaba que lo estuviera.

—¿Qué sucede contigo? —Sasuke estuvo de repente frente a ella, deteniendo una caída que no sabía que estaba experimentando. Hinata le permitió a Sasuke sostenerla. Su mente estaba bastante consiente, pero su cuerpo se negaba a permanecer erguido.

—Me has enfermado —murmuró, poniendo las manos sobre sus hombros para estabilizarse.

—No estoy enfermo.

Ella negó con la cabeza, insistiendo.

—Me has enfermado.

Suspiró, tentado a abandonar el tema.

—¿Qué sucede contigo?

—Tenía fiebre... —ella lo miró, tratando de distinguir su rostro en la oscuridad y la visión borrosa—. Estoy cansada.

Sasuke la condujo mientras caminaban. Ella estaba siendo bastante complaciente, y se preguntaba si le gustaba una Hinata desorientada. Si realmente lo pensaba, no le gustaban sus gesticulaciones por el momento, sino la falta de resistencia que estaba oponiendo.

Ella no lo empujaba.

Hinata seguía presionándose más cerca de él; estaba haciendo difícil caminar en línea recta. Se preguntó si realmente la había hecho enfermar. Podría tener algo que ver con todo lo que estaba dentro de su cuerpo para mantenerlo inmune a la mayoría de los venenos, y podría tener algo que ver con la muerte y los medicamentos experimentales, que eran el elemento básico y persistente en los escondites de Orochimaru.

O tal vez debería construir un sistema inmunológico más fuerte.

Pero, suponía, tendría que hacer algunas mejoras tediosas en sus rituales de higiene.

Cuando llegaron al campo, Hinata prácticamente se aferraba a él. Él distrajo su mente porque no necesitaba hacerle nada cuando ella se comportaba así. Tal vez si estuviera borracha sería diferente, pero no necesitaba que muriera por él.

—Sasuke —Hinata dijo, su voz casi sonaba como un gemido—. Estoy cansada de la forma en que estamos.

No dijo nada.

—¿Por qué somos así?

—Quién sabe.

—No quiero ser así.

—Ya veo.

Ella se tomó un momento para respirar. Parecía un animal herido.

—¿Sasuke?

—¿Qué?

—¿Soy mala?

—Probablemente.

—Lo siento.

—Bueno.

—No sé por qué estoy hablando.

—Yo tampoco.

Intentó mirarlo.

—¿Estás enojado conmigo?

—No.

—Oh... ¿Estás enojado conmigo?

—Dije que no.

—¿Lo hiciste?

Sasuke la miró. Ella estaba realmente enferma... y por él. Tenía recuerdos nebulosos de estar en el mismo estado cuando fue expuesto al aire del escondite de Orochimaru, aunque era mucho menos vocal y se mantenía tranquilo. Nunca se le había ocurrido que era capaz de transferir las enfermedades que se arrastraran por ese lugar.

Hinata le dio un codazo.

—¿Sasuke?

—¿Qué?

—¿Qué haces cuando te dejo solo como... así?

—¿Como qué?

—Como... anoche...

Suspiró, suprimiendo un gemido.

—Hinata.

—¿Sí?

—Cállate.

Los condujo dentro del escondite y se dirigió directamente a la cama. La sentó y se encargó de quitarle la chaqueta. Una vez que se la hubo quitado, la arrojó sobre una silla y la llevó al baño. Se detuvo en los lavabos, mirando a través de los cajones del medio, y sacó una botella de vidrio negra, una pequeña botella clara y una jeringa.

Luego los condujo hasta la cocina y apoyó las manos de Hinata contra el fregadero. Mientras miraba por el desagüe, Sasuke miró a través de los gabinetes y tomó un vaso. Después de pensar un poco, se dirigió al congelador y sacó un helado.

—Puedo pensar —murmuró Hinata—. Sólo me siento graciosa... Es tu culpa... porque estás en mi cabeza...

Sasuke no le prestó atención. Caminó hacia el fregadero con el vaso y vertió en él parte del contenido de la botella negra. El líquido era marrón; no sabía si siempre había sido así. Caminó detrás de Hinata, recogió su cabello en una mano y le levantó la cabeza.

—No lo escupas —le inclinó la cabeza hacia atrás y vertió el líquido en su boca de una sola vez. Ella se sacudió hacia adelante, escupiendo en el fregadero.

—¿Qué es eso? —gritó ella, con el rostro arrugado.

—Medicina —se acercó a ella y agarró la botella, sirviendo otra dosis—. Así que trágala.

—Es repugnante —protestó, haciendo arcadas en el fregadero—. No la quiero.

—Sólo tienes que tomarla una vez.

Ella lo contempló con una mirada débil. Por alguna razón, tenía lágrimas en los ojos.

—Yo no la quiero.

Sasuke activó su Sharingan, mirándola intensamente.

—Puedo meter un embudo en tu garganta, —le ofreció.

Su débil expresión se profundizó, pareciendo más dolorosa que aterradora. Su Byakugan se activó repentinamente y el chakra comenzó a reunirse alrededor de sus manos.

Sasuke asintió, un poco irritado.

—¿Prefieres luchar conmigo ante que tomar esto?

—Ni siquiera sé qué es.

—Medicina —repitió—. Estás enferma.

—Ya me dieron medicina.

—Nada que Konoha pueda darte te curará —cuando no se movió, añadió—. Tómalo una vez y nunca más tendrás que tomarla de nuevo.

Frunció los labios.

Sasuke apretó los dientes ligeramente.

—Podrías morir.

—Entonces... déjame.

Sasuke tiró de su brazo y la derribó. Cogió el vaso, se abalanzó y se sentó a horcajadas sobre ella. Hinata trató lamentablemente de empujarlo, gritándole que se bajara. Le pellizcó la nariz y vertió el contenido del vaso en su boca. Ella se ahogó, algunas gotas bajaron por su garganta y algunas se filtraron por la comisura de sus labios. Dejando caer el vaso, Sasuke forzó su mandíbula a permanecer cerrada y sujetó su mano sobre su boca. Hinata luchó ferozmente, tratando de gritar y arañándole la mano.

Él la miró fijamente.

—Tragarlo.

Ella trató de sacudir la cabeza, su rostro estaba de un rojo oscuro, las lágrimas se filtraban de sus ojos.

—Maldita sea, trágalo —murmuró, apretando con más fuerza.

Sus ojos se apretaron con fuerza, gritos forzados intentaban salir de su boca. Cuando su pecho pareció levantarse forzosamente, él le quitó la mano. Ella sollozó fuertemente, frotándose el rostro.

—¡Eso es a-asqueroso! —intentó hablar sin cerrar la boca. No funcionó—. Creo que… creo que voy a vomitar.

—Adelante —se quedó sobre sus rodillas, apoyándose en el mostrador, y tomó la barra de helados. Arrancó el envoltorio, mirando el chocolate congelado, y lo sostuvo frente a su rostro—. Aquí.

Su palpitar se detuvo momentáneamente, los ojos húmedos miraron la golosina. Cuando ella no se movió para tomarlo, lo metió en su boca; sólo por un segundo se resistió. Ella se lo quitó y lo miro a la defensiva.

—Quédatelo —se puso de pie, pasando sobre ella, y caminó para recuperar la pequeña botella de vidrio y jeringa. Metiendo la aguja dentro de la botella, la llenó. Pulsó la aguja y la miró. Vagamente, se preguntó si estaba haciendo esto bien.

Se volvió hacia Hinata; ahora estaba sentada contra el mostrador, con las rodillas contra el pecho. Ella estaba mirando el suelo, ocasionalmente olfateando. Probablemente estaba enojada con él.

Caminó cautelosamente, arrodillándose junto a ella. Ella lo miró, con los ojos bien abiertos por lo que tenía en la mano.

—No pelees —le advirtió.

—¿Por qué tienes eso? —susurró ella, encogiéndose.

Sasuke golpeó la aguja. Incluso cuando ella era así, le gustaba mucho tenerla cerca.

—Es medicina.

—Tu sólo-

—Es más medicina.

—¿Por qué estás tratando de matarme?

Sonrió por lo bajo, con la boca torcida.

—No estoy tratando de hacerlo.

—Sasuke... no eres un doctor.

—Soy consciente.

—No sabes... lo que todo esto me va a hacer, podría tener una... una reacción alérgica.

—No eres alérgica.

—¿Cómo lo sabes?

—Sé a lo que eres alérgica.

Hinata lamió su helado, su mirada repetidamente atraída hacia la aguja.

—Me has enfermado, ¿verdad?

Se encogió de hombros.

Se miró a sí misma y luego a él.

—Esta es tu medicina, ¿no?

—Supongo.

—¿Cómo sabes que puede funcionar conmigo?

—No lo hago, pero ya no estés haciendo preguntas estúpidas.

Ella apartó la mirada, frunciendo el ceño. Así es como la gente se mataba, ¿no? Al compartir medicamentos que no les eran recetados. ¿Era posible que Sasuke le prescribiera algo en los últimos años?

Ella saltó cuando sintió a Sasuke tirando de su brazo hacia él. Ella lo empujó hacia atrás, ubicando las manos contra su pecho. Él bufó.

—Esto va a suceder, —dijo claramente.

—P-pero ¿qué hace?

—Te hace inmune a las enfermedades.

—¿De qué tipo?

—El tipo que contagian los muertos.

Ella palideció.

—Por qué tu... ¿Por qué yo necesitaría eso?

Se encogió de hombros.

—Es una precaución, probablemente necesitarás más.

Ella no sabía cómo responder. El hecho de que Sasuke hubiera tomado ya algo así significaba que estaba alrededor de cadáveres. ¿A menudo? ¿Era eso normal para él cuando no estaba cerca de Konoha? ¿Estar cerca de gente muerta?

¿Y ella lo había estado besando?

—¡Ay! —gritó, incapaz de apartarse por la firme mano de Sasuke empujando hacia abajo sobre su hombro.

—Quédate quieta —murmuró, inyectándole la medicina de muertos. Le dolía mucho, y todo su brazo parecía que se estaba entumeciendo.

Seguramente, Sasuke sería la muerte para ella.

Él lentamente retiró la aguja, inclinándose para lamer la gota de sangre que escapo de su brazo. Hinata apartó sus ojos, consciente de que se estaba sonrojando.

—No eres... normal —murmuró.

—No me mirabas cuando vivía en la aldea.

Ella lo miró, entrecerrando los ojos. Esa declaración la hirió o la hizo querer reírse.

—Yo era una niña.

Él sonrió, sus ojos se deslizaron brevemente de los suyos.

—Y ahora no lo eres.

Ella gimió y se alejó de él.

—¿Por qué te gusta esto?

Se burló.

—Yo... —ella se sorprendió. Miró hacia abajo, frunciendo el ceño otra vez—. Ojalá hicieras esto fácil.

—Pensé que lo estabas intentando.

—Yo lo estoy haciendo... pero... rara vez estás de un... buen humor.

—Tú eres así todo el tiempo.

Ella no respondió, distrayéndose con su helado; estaba empezando a gotear. Ella lo miró. Él la miraba fijamente, específicamente a sus labios. No bien lo había notado, comenzó a inclinarse hacia ella.

—Um... —se inclinó ligeramente hacia atrás—. Todavía tienes la jeringa.

—No te tocará.

—P-pero… —ella fue callada.

Y Sasuke decidió que todavía no le gustaba el sabor de las cosas dulces, incluso si provenía de ella. O tal vez sí lo hacía. Era difícil de saberlo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hinata yacía en la cama cuando Sasuke terminó con su ducha. Lo que pasó en la cocina se había puesto muy... caliente.

Nunca lo había disfrutado así antes.

Más que eso, no se había encogido cuando Sasuke se despertó. Por lo general, se detenían en ese punto, porque sus nervios no podían soportarlo, pero seguían avanzando. Ella siguió...

Ella también se había excitado...

No habría sido la primera vez que su cuerpo reaccionaba ante él, pero no se sentía disgustada consigo misma. De hecho, estaba un poco frustrada de que fuese él quien detuviera todo. Ella no esperaba tener relaciones sexuales con él allí mismo en el piso de la cocina, pero... podrían haber seguido un poco más.

Gimiendo, se dio la vuelta, enterrando su rostro en una almohada.

Ahora se sentía disgustada.

A ella no siempre le gustaba la idea de que ella lo estaba guiando. Cuando tenían momentos como estos, las cosas estaban bien, pero no siempre era así. La mayoría de las veces, las cosas eran tensas, y ella no quería estar cerca de él. Mañana, o tal vez incluso cuando saliera de la ducha, las cosas iban a volver a la normalidad, y ella agonizaría hasta que pudiera encontrar una buena oportunidad para salir.

Así era como eran.

Y ella podría ser la razón por la que él se fuera a la prisión pronto.

Esta facilidad... este sentido de pertenencia... nada de eso debía estar asociado con Sasuke. No podía olvidar cómo había empezado todo esto: el acecho, el miedo, el dolor. Si pudiera mirar más allá de eso, seguro, tal vez estaría bien, pero no podía. Ella no podía simplemente olvidar y decir que había hecho todo eso por culpa de sus sentimientos. Incluso si ella quisiera, nunca podría tener ningún tipo de relación normal con Sasuke.

Simplemente no encajaban juntos...

Incluso si ella real, realmente quisiera estar con él.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Cuando Sasuke se vistió, entró en el dormitorio y vio a Hinata dormida en la cama, cerca de la pared. Supuso que debería haber esperado eso. Ella siempre se iba o se dormía temprano cuando se daba cuenta de que se excitando por él.

Se encontraba en estado de negación.

Tal vez no se estaba enamorando de él, y tal vez no tenía emociones genuinas por él, pero estaba negando que pudiera estarlo en un futuro. Estaba negando que realmente lo quería; al menos su cuerpo sí que lo hacía.

Ella estaba asustada.

Pero él esperaría.

No es como si pudiera estar con alguien más.

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Fin Capitulo Veintiuno

Notas: ¡Hola gente! ¿Comó están? Lo que es yo, muy cansada, estoy por terminar el semestre y mis profesores me bombardean con trabajos, exposiciones y parciales casi todos los días. Me siento como en Los juegos de hambre versión universidad XD lo bueno es que ya cada vez queda menos para vacaciones de invierno. Otra cosita, el próximo mes no habrá capítulo, dado que voy a estar en pleno proceso de exámenes finales y no voy a poder dedicarle tiempo a los fics, pero en agosto volveré recargada (o eso espero) de nuevos capítulos. Nos estamos leyendo. Besos para todos.

Guest Guest: Me alegra que te guste la historia.

Naoko Ichigo