Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y fue beteada por Karen Hikari.

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Dos días más tarde la fatiga de Hinata desapareció por completo. Se sentía renovada y su energía estaba a tope, aunque su disfrute no duró mucho.

Justo cuando su salud estaba nuevamente en orden, se encontraba en la oficina de Tsunade discutiendo el plan para traer a Sasuke de vuelta. Junto con Shikamaru, Shizune, algunos miembros de ANBU también estaban allí e incluso los jōnin Asuma y Neji eran parte de la reunión. La mirada de sorpresa en el rostro de Neji cuando entró en la habitación hizo que se le revolviera el estómago. Ninguno de los dos había hablado mucho, y odiaba pensar que todavía le estaba causando problemas de alguna forma.

Hinata trató de ignorar la presencia de su primo. Shikamaru y ella estaban sentados frente a Tsunade, y los miembros de ANBU estaban detrás de ellos, con sus máscaras puestas. Asuma y Neji se encontraban de pie junto a los ANBU.

«Inquietante», en el transcurso de la reunión, mientras Tsunade les contaba su plan, Hinata supo que Shikamaru había estado investigando quién podría haber causado la lesión en su espalda. Había sospechado que Sasuke fue quien lo hizo bajo las órdenes de Orochimaru.

«Muy inquietante»

—¿Alguna pregunta? —Tsunade inquirió.

—Muchas —dijo Shikamaru, levantando la mano perezosamente—. Quiero decir, entiendo la lógica detrás de esto, pero todo depende de la suposición de que Sasuke u Orochimaru estén realmente interesados en Hinata y quieran llevársela.

—Tú mismo concluiste que tenía que ser uno de ellos —Tsunade expresó—. Confío en tu juicio.

—Sí —Shikamaru miró a Hinata—. Aunque, si estoy equivocado, no me molestaré si me corriges.

Hinata lo miró con inquietud y luego miró a Tsunade.

—Honestamente, no recuerdo bien el ataque —explicó Hinata en voz baja—. Escuché que dije… algunas cosas la noche en que sucedió, pero no tengo n-ningún recuerdo concreto.

—Entonces continuaremos con lo que teníamos planeado —Tsunade concluyo.

Shikamaru miró un segundo más a Hinata antes de volverse hacia Tsunade.

—Entonces, si ese es el caso, si Orochimaru realmente es el jugador principal en esto, y si realmente lograra que Sasuke atacara a Hinata, su próximo movimiento sería ponerle la marca de maldición.

—Sí —estuvo de acuerdo Tsunade—. Imagino que ese fue el plan la noche en que Sasuke la atacó, pero algo salió mal. O Hinata contraatacó, o sus heridas fueron muy severas. El acto de aceptar la marca de maldición requiere una gran cantidad de energía de la víctima, por lo que solo podemos suponer que tuvieron que retirarse.

—Pero eso significa que tomarán más precauciones. Sasuke obtuvo su marca en medio de los exámenes chūnin cuando estaba vulnerable y era probable que nadie interfiriera. ¿Realmente podemos engañar a Orochimaru en una situación como esta?

—A Orochimaru, no, pero a Sasuke, sí.

—Perdón, Tsunade-sama —dijo Shizune desde detrás de la silla de la Hokage—, pero encuentro otra falla en este plan. Quieres volver a Hinata un blanco al darle a ella y a su equipo más misiones fuera de la aldea, pero eso pondría en peligro no solo a su equipo, sino también a los civiles, ¿verdad? Debemos avisarles a los otros kage qué es lo que pretendes hacer.

—No podemos hacer eso —Tsunade aclaró con firmeza—. Haremos que dos miembros de ANBU sigan al equipo ocho siempre que estén en misiones, y que se pongan en contacto con el resto de nosotros si sucede algo, pero eso es todo lo que podemos hacer. Cuantas más personas participen, más probabilidades habrá de que personas inocentes sean heridas. O de que actúen imprudentemente.

—Entonces... ¿entonces el resto del equipo ocho? —Shizune preguntó incómoda—. Seguramente ellos deberían saberlo también.

Tsunade guardó silencio por un largo tiempo.

—Bueno —comenzó—, le dejaré esa decisión a Hinata.

Hinata hizo un esfuerzo para no reaccionar. Las mujeres frente a ella ya la estaban mirando, y podía sentir los ojos de los miembros de ANBU sobre su espalda.

—El otro problema —Shikamaru comenzó, rompiendo la tensión—. El factor principal de este plan es conseguir que uno de ellos se acerque a ella otra vez. Si se trata del propio Orochimaru, sería ideal, lo más difícil será enfrentarlo cara a cara. Sasuke también podría ser complicado. No sabemos qué nuevas habilidades ha adquirido. Más que eso, siempre ha sido un tipo cuidadoso. Se dará cuenta de que es una trampa.

—Esto es verdad —señaló Tsunade—, pero tendremos que lidiar con eso si fuese el caso. De la forma en que lo veo, Sasuke será utilizado para llegar a Hinata, siendo que viene de Konoha y considerando cuánto significa para ciertas personas en la vida de Hinata, ella aceptará unirse a Orochimaru, y los seguiremos a ambos a la guarida.

—Solo podemos esperar que viajen a pie —soltó Shizune.

—Hinata sabe qué hacer si viajan por otros medios.

—Y si Orochimaru muestra… —comenzó Shikamaru.

—Atacaremos —cortoó Tsunade con la mirada decidida—. Con todo lo que tenemos.

Un silencio espeso se instaló en la habitación. Shizune parecía inquieta, al igual que Tonton, que estaba entre sus brazos. Shikamaru se mordió el pulgar, mirando fijamente al escritorio de Tsunade. Los miembros de ANBU no se movieron ni emitieron ningún sonido. Absorber toda la información parecía ser su propósito.

—¿Y estamos realmente seguros de que este es el plan más apropiado? —Asuma inquirió—. Atrapar a Orochimaru es una cosa, pero arriesgar a Hinata así es... bueno, es-

—Es extremo —Neji terminó, con tono indiferente.

—Extremo, sí —Tsunade respondió—. ¿Apropiado? No. ¿Efectivo? bueno, ya veremos. Por supuesto —su mirada se dirigió a Hinata—, si no quieres hacer esto, lo entenderé.

El rostro de Hinata enrojeció. Estaba tan preocupada por no verse como una traidora que no se dio cuenta de lo natural que hubiera sido declinar.

—Bueno, si no hay objeciones, pondremos en marcha este plan dentro de tres días. Mantendremos esto durante tres meses. Si no ocurre nada, lo llamaremos un fracaso y recurriremos a otras medidas —ella sonrió suavemente—. Entonces sugiero que se lleven bien entre todos.

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—Hinata, ¿tienes un minuto?

Fue Asuma quien la llamó, con Shikamaru a su lado. Hinata comenzaba su camino de vuelta al complejo Hyūga, para realizar sus tareas de la mañana, y verlos la hizo sentir más que nerviosa.

—Ah... claro —accedió mansamente.

—No te preocupes —dijo Asuma—. Hablaremos solo hasta que llegues a tu casa. Está bien, ¿verdad?

—Ah... s-seguro —repitió. No pudo evitar darse cuenta de lo lento que caminaban una vez que se pusieron en contacto con ella. El aire fresco de la mañana ayudó a bajar el calor de su rostro, pero deseaba que hubiese más personas caminando con quienes pudiera distraerse.

—Hinata, nadie te culparía si declinaras —Asuma habló tan tranquilizadoramente como pudo—. Orochimaru es difícil de atrapar, y si este plan realmente funciona, no puedo enfatizar lo peligroso que será.

—Está bien, de verdad. —Hinata intentó sonreír—. Soy un shinobi. Es... mi deber proteger a la aldea de cualquier manera que pueda.

Asuma suspiró. Sacó un cigarrillo y un encendedor del bolsillo de su chaleco, encendió el cigarrillo y guardó el encendedor. Dio una larga calada antes de exhalar una nube de humo.

—Escucha, Hinata, Tsunade y Orochimaru tienen problemas que resolver. Jiraya, Kakashi y su equipo, Kurenai y tu equipo, cualquier apego emocional se mantendrá al margen. Eso significa que, si algo malo sucede, hará que el shock sea mucho peor.

—Entiendo —Hinata respondió—, pero si Tsunade-sama piensa que soy la persona adecuada para el trabajo, realmente no tengo otra opción.

—Ella piensa que eres la elección correcta porque cree que Orochimaru está detrás de ti —explicó Shikamaru—. Pero yo no estuve allí la noche en que te atacaron. Si hay otro motivo detrás de esto, entonces deberíamos saberlo.

Hinata miró inquieta a Shikamaru. Tan desinteresado como siempre, pero sus ojos brillaban con conocimiento. Temía saber qué otras conjeturas tenía en su cabeza sobre esa noche.

—Y tienes una opción —continuó Asuma—, si me dices que no quieres hacerlo, hablaré yo mismo con Tsunade.

—Está bien, de verdad —ella miró a Asuma con decisión—. Voy a estar bien.

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Les tomó casi una hora llegar al complejo Hyūga. Asuma se había fumado tres cigarrillos más, pero estos no calmaron sus nervios. Hinata estaba nerviosa, aunque al mismo tiempo estaba segura de que todo iba a estar bien. Tendría que hacerlo.

Asuma intentó disuadirla por última vez antes de darse la vuelta y encender otro cigarrillo mientras lo hacía. Shikamaru permaneció frente a ella, con ojos agudos estudiándola, y Hinata estaba terriblemente incómoda.

—¿Realmente no puedes recordar nada de esa noche?

Hinata apretó la mandíbula.

—Realmente no.

Shikamaru la miró un minuto más.

—¿Pero recuerdas el día siguiente? ¿Cuán preocupado estaba Neji? ¿Cómo nos ató a todos?

—Ah... sí. Lo recuerdo.

—Quiero aclarar algo. Estoy haciendo esto por ti, pero también lo hago por Neji. Él quería investigar todo esto por su cuenta —hizo una pausa para pensar, suavizando su tono—. No sé lo que está pasando entre ustedes o en su clan, para que él quiera mantener todo esto en secreto, pero nada de esto estaría sucediendo si no fuera por Neji.

—Yo... ya veo. Estoy... muy agradecida. Con los dos.

Shikamaru asintió antes de suspirar y dejar caer la cabeza.

—No te estoy acusando de nada, entiéndelo. Solo necesito que recuerdes de lo que Neji es capaz y hasta dónde iría por tu bien —la miró con suavidad—. También sé que Sasuke hizo esto. Aunque no estoy seguro del por qué.

Hinata asintió rígidamente.

—Supongo... que tendremos que preguntarle nosotros mismos.

Shikamaru sonrió misteriosamente.

—Supongo que lo haremos —se volvió y se alejó—. Cuídate.

Hinata fue directamente a su habitación después de eso. Cayó sobre su cama, respirando profundamente, y no trató de calmar su corazón palpitante.

Esto estuvo... bien.

Esto estuvo muy bien.

Hinata decidió que Sasuke no sería atrapado. De hecho, el Uchiha podría ayudarla a hacer de esta misión un éxito al atraer al Sannin a la trampa. Ella había pensado en excusas que Sasuke podía poner usar como que Orochimaru lo tenía bajo vigilancia, o que Orochimaru lo había obligado a hacer esas cosas, o que Orochimaru tuvo a Sasuke bajo un intrincado genjutsu todo este tiempo. A Sasuke no le gustaría cómo terminarían las cosas, pero podría convencerlo. Estaba segura de eso.

Sasuke definitivamente no sería un criminal para siempre.

Y su vida como residente de Konoha, sus vidas como compañeros shinobi de Konoha, determinaría una vez que todo estuviera resuelto.

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—Shikamaru.

Shikamaru salió de sus pensamientos y levantó la vista para ver a Asuma inclinado hacia adelante en un banco. Su sensei lo hizo un gesto y se sentó junto a él.

—¿Estás bien? —Asuma preguntó.

—Por supuesto.

—Esto es mucho, ya sabes. No puedo hablar con Ino o con Chōji al respecto, ya sabes cómo se pondrían.

—Sí, lo sé.

—Probablemente puedas decirle a tu padre. Él nunca se ha enfrentado a una situación como esta, pero tendrá algunos consejos.

Shikamaru negó.

—Le hablé de mi última misión lidiando con Orochimaru y con Sasuke, y fallé. Al menos si fallo esta vez, él no tendrá que tratar de animarme.

El silencio cayó entre ellos, contemplativo, reflexivo.

—No voy a tratar de convencerte de esto —dijo Asuma después de otra larga calada de su cigarrillo—, y estoy seguro de que sabes en lo que te estás metiendo al aceptar esto. Estoy simplemente sorprendido que te involucres tanto.

Shikamaru suspiró pesadamente.

—Honestamente, no quise hacerlo. Por lo general, puedo dejar que las cosas sucedan, pero quería ayudar, incluso después de que Neji nos tuviera atados a todos.

Asuma rió.

—Habría pagado para ver eso.

Shikamaru reprimió una sonrisa.

—Después de ver lo conmocionado que estaba Neji al descubrir quién atacó a Hinata, me motivó. Admiro a las personas que actúan y Neji estaba listo para actuar. Creo que también ayudé a evitar que más shinobi estuvieran atados —Shikamaru le dio a Asuma una mirada de reojo—. Iba detrás de los adultos.

Asuma se rió de buena gana.

—Hyūga. Solía tener algunos como amigos cuando era más joven, y todos eran más impulsivos de lo que las personas les daban crédito.

Shikamaru frunció el ceño con escepticismo.

—¿Tenías amigos Hyūga?

—Sí. Antes del ataque Kyuubi, tenía amigos de muchos orígenes. Los Uchiha, eran personas sorprendentemente tranquilas, locos al momento de actuar, sin embargo. Los Uzumaki, sobresalían terriblemente con todo ese cabello rojo, sabían cómo divertirse, y hacían locos jutsu que ahora están inaccesibles para nosotros. Hyūga, como ya dije. Los de Suna, tan estoicos, buenos para hacer negocios y geniales para el arte. Incluso conocía a candidatos para mano derecha del Raikage. Siempre los querrías como un aliado. Nunca querrás pelear con uno de ellos.

—Wow —las cejas de Shikamaru se levantaron—. Nunca lo hubiera imaginado.

—Bueno, ninguno de ellos está aquí ahora, así que realmente no tenía sentido —Asuma sacudió la colilla del cigarrillo y respiró profundamente—. Pero podemos hablar de eso más tarde. Sé que no eres medio idiota con respecto a las cosas en las que te estás involucrado, así que te advertiré, que esto va a ser una odisea.

—Sí —Shikamaru hizo una mueca—. Nunca se sabe quién trabaja para Orochimaru, así que todo debe hacerse con cuidado.

—No solo eso —continuó Asuma—. Hinata es una buena chica, y es la alumna de Kurenai. De hecho, es su favorita. Si Hinata ha aprendido algo de Kurenai, es saber cómo cumplir con las reglas.

—Realmente. Me pregunto de dónde Kurenai aprendió eso.

—No tengo idea —Asuma se frotó la barba con timidez—. El punto es que vas a querer vigilar a Hinata. Asegúrate de que no haga nada que no debería hacer. Kurenai habla de Hinata con bastante frecuencia, y uno de los puntos débiles de Hinata es culparse.

Shikamaru no dijo nada.

Se sentaron en silencio por largo tiempo, mirando a la nada y pensando en todo.

—¿Puedo preguntarte algo? —Shikamaru dijo.

—Adelante.

—¿Qué tan serio es esto entre Kurenai y tú?

Asuma se frotó la barba de nuevo, sonriendo a algunos transeúntes.

—No tengo idea a qué te refieres.

—Solo digo, no creo que hablar de tus alumnos sea una conversación interesante en una cita.

—Como si lo supieras —Asuma pensó por un momento—. A Konohamaru le agrada —dijo sin darse cuenta—. Pero sí hablamos. El tema de cuán lindos son nuestros estudiantes favoritos podría haber surgido —Asuma lo miró—. Dime, Shikamaru, ¿sabes quién es mi favorito?

Shikamaru rodó los ojos.

—Ni idea.

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Al caer la noche, Hinata se preparó para ir a la cueva. Sasuke y ella tenían mucho para discutir, y necesitaba tanto tiempo como fuera posible en caso de que quisiera ser terco. Sasuke era fuerte y lo sabía, pero estaba segura de que él se sobreestimaba a sí mismo cuando se trataba de Konoha.

Él era tan terco.

Hinata salió de la casa rápidamente, dándoles las buenas noches a algunos miembros de la familia y ofreciéndoles excusas acerca de un recado olvidado cuando lo necesitaba. Su estómago burbujeó con anticipación y ansiedad al pensar en el plan de Tsunade y en su propio plan. Hinata nunca olvidaría la mirada de Orochimaru la noche en que apareció en la cueva.

Recordó haber mirado la entrada y no haber visto a nadie allí, y de repente esos penetrantes ojos amarillos la miraban desde la oscuridad, y luego el cuerpo de Orochimaru apoyado en la entrada como un fantasma. No lo había sentido en absoluto. Habría jurado que se materializó de la nada.

Él no había hecho nada amenazante, pero sintió un gran y abrumador temor en el breve momento en que Orochimaru los miró a Sasuke y a ella. Se sintió inmediatamente enferma después de que Orochimaru se había ido.

Ella se estremeció, mirando a su alrededor por si las dudas. Cómo Sasuke logró vivir en el mismo espacio que ese hombre estaba más allá de su comprensión. Ella aceleró el ritmo.

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Hinata se acercó a las puertas. Miró a su alrededor una vez más antes de apresurarse a través de ellas.

—Es un poco tarde.

Ella giró, con un nudo en su garganta. Shikamaru estaba apoyado contra la pared exterior, con los brazos y las piernas cruzadas. Parpadeó varias veces para asegurarse de que estaba viendo claramente.

—Eres un poco temeraria, ¿eh? —Shikamaru se apartó de la pared y se acercó a ella—. Nunca antes lo había notado.

—Ah... ¿Q-qué quieres decir?

Shikamaru la miró fijamente. Hinata se preguntó si podría salir de esto. Se preguntó si podría encontrar una forma de escapar. Por un segundo, miró hacia el suelo y creyó ver una sombra en retirada. Sus ojos volvieron a los de él.

—Te ves como si estuvieras huyendo —dijo—, pero voy a confiar en que no lo harás —se frotó la parte posterior de su cuello perezosamente—. Eres algo importante en este momento, sin que quiera desacreditar tu valor. Es solo que no puedo enfatizar esto lo suficiente cuando parece que estás a punto de correr en un bosque a solas a esta hora de la noche.

—O-o ... yo solo estaba-

—Hinata, lo entiendo. Tienes cosas de las que no puedes hablar, pero ahorremos el tener que mentir. No voy a ahondar en tus asuntos, pero vas a tener que cambiar un poco tu estilo de vida hasta que esta misión termine —la miró fijamente—. Y eso significa que no podrás salir sola por la noche. Iré contigo si es importante, pero si puedes esperar será mejor, ahora volvamos, ¿de acuerdo?

Hinata caminó rígidamente hacia las puertas. No podía pensar en nada que decir, y contra Shikamaru era mejor no decir nada. Al menos no si era una mentira.

Shikamaru la siguió dentro de las puertas.

—Probablemente tengas un plan propio —soltó de la nada.

Hinata le devolvió la mirada.

—¿Qué te hace pensar eso?

Él se encogió de hombros.

—Una corazonada. Admiro eso. Si estuviéramos lidiando con alguien más, podría incluso ayudarte. Diablos, si me dijeras qué está sucediendo realmente, me olvidaré del plan de Tsunade y lo haré a tu manera.

Hinata apretó los labios.

—No sé qué esperas que diga.

Shikamaru sonrió vagamente.

—Honestamente, yo tampoco —se encogió de hombros—, pero hasta que estés lista para decir algo, quédate quieta —la miró, sus ojos brillando a sabiendas—. O me preocuparé.

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Lord Orochimaru era mucho más... siniestro últimamente.

Jibo no había visto nada para probar esto, pero el aura que irradiaba ese hombre producía un miedo tan nauseabundo que la muerte siempre era la opción preferida.

El aura enfermiza de Orochimaru se amplificaba cada vez que Sasuke estaba cerca, por lo que Jibo concluyó que Orochimaru tenía alguna mala voluntad contra el adolescente.

Fue una pequeña bendición.

Cada vez que Orochimaru le preguntaba a Kabuto dónde estaba Sasuke, Kabuto siempre le decía que no había visto a Sasuke en semanas, lo cual era cierto. Entonces el Señor Orochimaru haría preguntas extrañas, como los detalles relacionados con el —progreso— de Sasuke o algún tipo de —acto—, pero Kabuto nunca tenía algo interesante que decir.

Lord Orochimaru nunca le preguntaba a Jibo o a Shana si habían visto a Sasuke, lo cual era extraño. El Sannin había dejado a los dos solos con Sasuke muchas veces, así que, si alguien lo hubiera visto, sería uno de ellos. Y sí lo habían hecho.

Sasuke estaba cerca de vez en cuando, y no siempre estaban allí para verlo. Sasuke vendría por Shana y luego se iría por largos períodos de tiempo. Orochimaru a veces veía a Sasuke mientras estaba allí, pero el Uchiha desaparecería cuando lo necesitaban.

Jibo nunca se preocupó por informar a su amable señor de la llegada del Uchiha, porque nunca le preguntaba. Jibo también tenía una nueva ola de odio por Orochimaru, por lo que estaba siendo bastante pasivo-agresivo con el hombre de las serpientes.

Orochimaru le había hecho algo a Shana. Jibo simplemente no estaba seguro de qué era todavía.

Cuando Orochimaru llegó a su habitación un día, algo que nunca había hecho a menos que Kabuto estuviera cerca, Jibo sabía que era algo que debía de temer. Shana, que acababa de recuperarse del último encuentro con Sasuke, estaba en silencio; lo había estado desde que Sasuke se fue.

Con pocas palabras pronunciadas, Orochimaru se llevó a Shana, y Jibo se llenó de rabia. Primero Sasuke, y ahora Orochimaru.

¿Por qué estaban tan fascinados con Shana?

Después de un día Shana regresó. Kabuto había conducido al niño atontado a la habitación y lo había ayudado a acostarse. Kabuto no le decía a Jibo lo que había sucedido, pero tenía una expresión grave. A veces, esa expresión estallaba en una mueca feroz.

Shana no había hablado desde que regresó, pero todo lo que Jibo encontraba reconfortante en el niño ahora era... difícil de detectar. Su silencio era pesado y ominoso. A Jibo no le gustaba ni un poco.

—Jibo.

Jibo miró a Shana, que estaba acostado inmóvil al otro lado de la habitación. Su voz era suave, pero tenía un toque de nerviosismo.

—¿Qué sucede? —Jibo dijo.

—Es un poco aburrido aquí, ¿no?

—Es igual que siempre.

—Es cierto. Nunca me di cuenta de lo aburrido que era.

El silencio volvió a caer, y Jibo encontró su cuerpo a la defensiva. Shana estaba perdido en sus pensamientos, y sin saberlo estaba diciéndolos en voz alta. Sonaba deshonesto y peligroso. No era como él.

—Quiero ver a Hinata.

Jibo se sacudió levemente.

—¿Qué?

Shana se sentó lentamente, con fluidez, poniendo sus piernas sobre la cama y mirando a Jibo. El tono de Shana no perdió ese tono extraño.

—Quiero ver a Hinata.

—¿Por qué?

—Ella es agradable.

Jibo sonrió nerviosamente, el desconcierto burbujeaba en su estómago.

—Nosotros... ni siquiera la conocemos.

—Ella es agradable. —Shana hizo una pausa, mirando hacia abajo pensativamente—. Además, apuesto a que ella también quiere verme —se rió, sacudiendo la cabeza—. Me refiero a nosotros.

—Estás loco... Si la miramos, Sasuke...

Shana resopló. Sus ojos claros se dirigieron a su amigo, potente y lleno de apatía.

—A la mierda Sasuke.

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Fin Capitulo Veintidós

Notas: I'm back bitches! ¿cómo han estado? ¿cómo los ha tratado la vida? Como habíamos pactado antes, aquí les dejo el capítulo correspondiente al mes de agosto, realmente espero les guste. Para el próximo mes no va a haber capitulo, estoy pasando por una crisis de ficker en otro fandom en el que estoy, una pequeña confusión ocurrió y pues, se dijeron algunas mentiras sobre mí que me bajonearon mucho y me dejaron sin muchas ganas de trabajar en ningún fic. Y otra cosa más, hace poro fui víctima de un descarado plagio en wattpad, dicho plagio ya fue dado de baja, pero les quiero pedir encarecidamente que si ven cualquiera de mis traducciones o extractos de estas publicadas bajo alguien que no sea Naoko Ichigo (o sea yo), háganmelo saber inmediatamente, por favor.

Nos leemos pronto, besitos… y no olviden comentarme que les pareció el capítulo.

Guest Guest: me alegra que te guste la historia.

Guest Cami-shama: muchas gracias cariño */* y si quedaste impactada con los capítulos anteriores, pues, realmente quiero saber cómo te dejo este XD

Guest takara: ustedes fueron los que me hicieron cambiar de opinión.

Guest Guest: ¿de verdad? Aww… muchas gracias */*

Guest Valeria: no había podido responderte antes, pero… no, el que Juju continúe la historia original (cosa que dudo porque lleva en hiatus más tiempo del considerado normal) no influye en mi o en mi traducción, porque a fin de cuentas esta traducción es MI trabajo, y yo decido si esta continua o si se borra. Así que, sorry but not sorry.

Guest Susuame: muchas gracias, y si, los finales fueron un infierno, tal como me dijiste XD

Guest alexandra hyuga: aww… muchas gracias, y me alegra que te guste la historia. recibir mensajes lindos como estos hacen que todas las horas invertidas aquí valgan la pena. Espero que este capítulo también fuese de tu agrado.

Gust Kath2395: ya tengo cosas nuevas en mente, así que tendrán SasuHina para un par de años más XD muchas gracias por haberle dado una oportunidad a la historia y me alegra que te gustara.

Naoko Ichigo