Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y fue beteada por Karen Hikari.

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—¡Enviaste a cinco ANBU! ¡Cinco caídos, mientras la mitad del pueblo estaba desmayada o desorientada por una niebla extraña! ¿Es este el tipo de aldea que manejas, Hokage? ¡Esperas que te confíe a mi pueblo! Qué te hace pensar que yo pasivamente...

Tsunade hizo oídos sordos. El hospital era el último lugar en el que quería estar ahora, pero allí estaba, en la habitación de un paciente, escuchando las enojadas quejas que le lanzaban. Como si los acontecimientos de la noche anterior no le hubiesen puesto los nervios de punta, tenía que escuchar los desvaríos de sabelotodo del Daimyō de la Escarcha.

El Daimyō de la Escarcha, que había perdido ese título cuando la contrató a ella y a sus shinobi.

Para colmo, este hombre la había perseguido todo el camino hasta el hospital y todavía usaba ese tono, y ese volumen, en un lugar como este. Y además él estaba exagerando.

Cuando el hombre terminó de gritarle, Tsunade se volvió hacia él. Estaba sonrojado y tenía un aire de autoridad pomposa que ya no tenía que fingir que le gustaba.

—Vete.

—¿Disculpa? —el hombre dijo—. No me oíste-

—No. Pero tú sí me escuchaste. Este es un hospital. Soy la Hokage, estés o no de acuerdo con lo que hago, así que respétame como para fingir, y obedece mis órdenes. Estoy intentando descubrir qué le pasó a mi pueblo, y no permitiré que continúes con tu rabieta. Vete.

El hombre la miró con indignación, pero algo en su mirada le decía que no quería una confrontación. Se volvió bruscamente y salió de la habitación, tratando de actuar como si fuese él quien tenía el poder.

Tsunade miró la puerta con ojos suaves. Apenas amanecía, y prefería que hoy no sucediera.

Volvió a la cama de hospital donde Neji la miró con expresión difícil de leer. Su cabeza se balanceaba de vez en cuando, y la sacudía con frecuencia para volver a enfocar su visión. Él estaba aquí principalmente para que su tío y los otros oficiales Hyūga no pudieran irrumpirlos fácilmente, una vez que se hubieran recuperado.

Ella se frotó la sien pesadamente.

—¿Dos chicos jóvenes hicieron tanto daño?

—De entre las edades de once y quince, sí —respondió Neji, con voz baja y aburrida.

—Chicos jóvenes —repitió, resoplando—. ¿Y estás seguro de que mencionaron a Orochimaru?

—Hablaban como si lo vieran a menudo. También mencionaba a Kabuto. Uno dijo que podía que él podría arreglar esto.

—¿Con esto se referían a lo que le sucedió a Hinata?

Neji asintió.

Tsunade miró la pared frente a ella, tratando de reconstruir todo desde lo que sabía. Mirando a Neji, vio que la estaba observando tan intensamente como podía, esperando algo. Probablemente una orden. Probablemente la orden para comenzar con la misión de rescate.

—Cuéntame otra vez sobre el ataque utilizado. Suena similar al desequilibrio de chakra de Hinata.

—Sí, pero... —Neji negó—. El chakra que salió de Hinata desapareció casi inmediatamente después de ser expulsado. Lo que salió de ese chico era frío y sólido —él miró sus dedos, flexionándolos—. Solo tocarlos causaba entumecimiento.

—¿Y el otro chico no hizo nada en absoluto? —Tsunade preguntó.

Neji frunció el ceño, recordando lo vacilante que estaba el otro.

—No. Tenía más miedo de estar aquí que de su compañero.

—¿Y cómo se veían? —Tsunade presionó—. Esos chicos.

—El vacilante era de cabello corto y rubio. Tenía cicatrices en ambas mejillas en forma de bigotes. El que atacó tenía marcas en su cuerpo. Tenía el cabello largo, oscuro y salvaje, y sus ojos eran completamente en blanco. Parecía no tener visión, pero aun así podía vernos.

—¿Él no era un Hyūga? ¿Quizás alguien que se fue y del que tu tío no dijo nada?

Neji negó, casi riendo.

—Absolutamente no. No hay Hyūga deshonestos o desaparecidos, y ciertamente ninguno que luzca así —se detuvo—. Además, Hinata es la única Hyūga que no tiene cabello castaño.

—Muy bien —la Hokage se puso de pie y se dirigió hacia la puerta—. Los médicos volverán pronto. Descansa, Neji.

Shizune, sosteniendo a Tonton, estaba esperando fuera de la puerta cuando Tsunade salió. Compartieron una breve mirada antes de que Tsunade siguiera caminando, Shizune la seguía de cerca. Preguntó qué le había dicho Neji, y la Senju se lo contó.

—E-espera —Shizune dijo—. Parece que el chico que atacó también tenía la marca.

—Parece que sí —murmuró Tsunade.

—Si Orochimaru le ha dado la marca a alguien más, ¿significa que ya no necesita a Sasuke? O tal vez Sasuke también se separó de él…

—Todo es posible —dijo Tsunade en un tono incluso más oscuro.

—Pues… ¿qué piensas? —Shizune preguntó.

Tsunade no respondió. Estaba agotada e irritada. ¿Cuáles eran las probabilidades de que Hinata fuera secuestrada cuando estaba por comenzar una importante misión? ¿Cuáles eran las probabilidades de que Orochimaru estuviera relacionado con la desaparición de Hinata después de que ella acabara de descubrir que estaba planeando algo relacionado con la chica? ¿Y se suponía que no debía pensar en el hecho de que no habían sido Orochimaru o Sasuke quienes la habían secuestrado?

¿Orochimaru pensaba que ella era tan tonta como para pensar que esto era todo?

—¿Lady Tsunade? —Shizune dijo.

—Este es el segundo ataque a mi aldea, y el tercer caso en el que han lastimado a mis ciudadanos. ¿Desde cuándo me convertí en una broma?

Shizune se sorprendió, luchando por decir las palabras correctas.

—Esto no tiene nada que ver con tus capacidades.

Tsunade le lanzó una mirada fulminante.

—No me engañes. Lo que sea que le pase a la aldea es un reflejo de mí.

Shizune estuvo en silencio por un momento.

—¿Que hacemos ahora?

—Envía a dos ANBU para que sigan a esos muchachos. Diles que se mantengan en contacto constante con los otros miembros hasta que pueda reunir un grupo más grande. Esos muchachos pueden ser poderosos, pero solo son niños. Seguramente dejaron un rastro.

Shizune vaciló.

—¿Qué pasa si estos muchachos están actuando independientemente? ¿Qué pasa si no están actuando bajo las órdenes de Orochimaru o de Sasuke?

Tsunade hizo una mueca.

—Encuentro eso muy poco probable, Shizune —hizo una pausa—. Pero si ese es el caso, será mucho más fácil encontrarlos.

—Y… —dijo Shizune con cautela—. ¿Y si esto nos lleva ante Orochimaru?

Tsunade parpadeó una vez, lentamente, contemplando esa seductora posibilidad.

—Entonces todos ustedes me lo dejarán a mí.

—¿Deberíamos contactarnos con Jiraya?

—Shizune —dijo Tsunade con calma—, no me hagas repetirme.

Shizune no dijo nada. Se encontraban en una situación muy delicada. Tsunade nunca perdonó a Orochimaru por desertar la aldea, y estaba horrorizada por lo que había estado haciendo desde entonces. La mayoría de las personas, tenían miedo de ir tras Orochimaru porque era un Sannin, Shizune y Tsunade lo sabían. Jiraya estaba determinado a evitar que Tsunade se enfrentara a Orochimaru por su cuenta, y nadie sabía con certeza si todavía estaba tratando de encontrar a su ex compañero de equipo.

Shizune deseó poder enviarle un mensaje a Jiraya en este momento. Y sintió un dolor de cabeza aproximarse. Esta iba a ser una situación muy complicada.

—¿Qué deberíamos decirle a Hiashi después de que pueda hablar con nosotros?

Tsunade casi se rió.

Si pregunta por Hinata, entonces se lo diremos.

—Y si otro miembro-

—Si Hiashi pregunta, se lo diremos.

Shizune se mordió la lengua, encogiéndose ante su propia insistencia.

—Pero —dijo Tsunade en un tono más claro—, reúne a algunas personas por mí. Me tomaré el resto del día —después de una rápida reflexión, agregó suavemente—. Y recuérdame que hable con Shikamaru antes de irnos.

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Kō Hyūga caminó alrededor del complejo una vez más. A los ninja médico y a algunos miembros de ANBU se les permitía entrar al complejo para controlarlos a todos, pero las cosas no se veían bien.

Nadie resultó con heridas fatales, pero todos estaban en una especie de estupor. Y otros aún estaban inconscientes, muchos no respondían a estímulos básicos como el tacto o el sonido. Aquellos que podrían caminar, como el propio Kō, todavía estaban inestables, y representaba un gran esfuerzo no sucumbir al aturdimiento de lo que había sucedido la noche anterior. Todavía no tenía idea de lo que había pasado exactamente.

Él tampoco podía encontrar a Hinata.

Los ANBU le informaron que había ocurrido un ataque en la aldea, pero que todo había sido resuelto. Neji estaba en el hospital de Konoha, Hiashi estaba siendo atendido en su habitación, la enfermería Hyūga estaba llena a su capacidad máxima, y todos los demás estaban confinados en sus habitaciones.

Cuando Kō preguntó por Hinata, no obtuvo una respuesta directa.

«Todos está siendo atendidos.»

«Hubo muchas personas ingresadas en el hospital anoche.»

«Hinata estará en casa pronto.»

Kō se mordió el labio inferior mientras miraba una vez más dentro de la habitación de Hanabi. Ella todavía estaba dormida. La habían acostado en su cama, después de que un grupo de ANBU llegaran y lograran despertar a algunas personas. Hanabi no se había movido de su posición desde entonces, sin embargo, entró en su habitación y comprobó su pulso. Definitivamente tenía un pulso fuerte, pero aliviaría sus preocupaciones si despertara. Sería aun mejor si pudiera averiguar qué le había sucedido a Hinata.

Más que nada, toda esta situación lo volvía inmensamente paranoico. Todo el clan Hyūga estaba severamente debilitado. Había usado su Byakugan para examinar la aldea, pero solo el clan Hyūga se había visto afectado. Nadie más parecía haber sufrido algo inusual anoche, entonces, ¿por qué le dijeron que toda la aldea fue atacada? ¿Por qué Tsunade no había dicho nada al respecto? Y, ¿por qué Neji estaba en el hospital de Konoha, en lugar de estar aquí con todos los demás?

¿Por qué nadie le decía sobre lo que le sucedió a Hinata?

—Kō, hay alguien esperándote.

Kō se volvió para ver a Amu. Él no estaba sorprendido. Amu estaba entre los más fuertes de los Hyūga, y había permanecido consciente la mayor parte de la noche.

—¿Estás bien? —Kō preguntó—. Deberías descansar.

Amu negó y abrió sus ojos, los cuales generalmente tenía cerrados.

—Ahora no es momento de descansar. Hiashi-sama aún no está en condiciones de tomar el control, por lo que debemos permanecer atentos —bajó los párpados e hizo una mueca mientras mantenía el equilibrio—, pero te han solicitado en la puerta —murmuró Amu—. La ayudante de la Hokage está aquí para verte.

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Shibi y Shino Aburame estaban de camino de regreso a el hogar de su clan. Se despertaron temprano para investigar el estado de los insectos. Shibi, el padre de Shino, había comenzado esta investigación hace un tiempo y quería corroborar muchos lugares de la aldea. Algo estaba agitando a la población de insectos.

Muchos estaban muriendo anormalmente.

Hasta el momento, lo único que Shibi y Shino pudieron encontrar fue que se había introducido algún tipo de patógeno desconocido en el País del Fuego, y eso estaba afectando a la población de insectos en este momento. En el peor de los casos, podría extenderse y afectar a todos los organismos vivos.

Era deber y alegría del clan Aburame, asegurarse de que la población de insectos mantuviera el equilibrio, pero Shino tenía que admitir que le molestaba el poco reconocimiento que recibían. No quería ser visto como un héroe o algún tipo de persona proactiva, pero deseaba que más personas entendieran y apreciaran lo que su clan hacía por la aldea, y por todo el país.

—Shino —dijo Shibi—, tu colonia.

Shino salió de sus pensamientos. Su propia colonia estaba reaccionando a sus emociones, y estaban zumbando en voz alta, algunos formaban una pequeña nube a su alrededor. Shino inhaló profundamente, sostuvo el aire en sus pulmones, y luego exhalo suave y silenciosamente.

—Está bien, Shino —dijo su padre.

—Sí...— Shino luchó consigo mismo, sin querer decir nada—. ¿No te molesta? Haces todo este trabajo, pero nadie lo aprecia y creen que nuestra forma de vivir es innecesaria, repugnante y ecuánime.

Shibi sonrió.

—¿Esto de nuevo? No he escuchado que te preocupen las apariencias desde tus días en la Academia. ¿Tus compañeros de equipo dijeron algo que te molestó?

—No —aunque Shino pensó en algunos de los comentarios de Kiba, pero sabía que era mejor no dejar que eso no lo afectara—. Simplemente es algo agotador. La fuerza física no es la única forma de hacerlo bien como ninja.

—De hecho, no lo es —respondió Shibi—. Sin embargo, solo puedo recordarte que dejes que sus acciones que haces, sean tu recompensa. Enorgullécete de lo que haces, y da lo mejor de ti, y deja que los demás lo noten si así lo creen necesario. Algunas personas se distraen con el reconocimiento y comienzan a decaer en su trabajo.

—Sí... eso lo sé.

Aun así, a Shino le gustaría tener algo que le diera esperanza de que el clan Aburame era valioso para Konoha.

—Shino —indicó Shibi después de un momento de silencio—, ¿sientes algo en el aire?

Shino deseó que sus insectos se calmaran y trató de escuchar. No había nada que sentir, pero su colonia estaba empezando a actuar extraña, ante la presión en el aire en la distancia. Venía del complejo Hyūga. Miró a su padre para ver los insectos que venían y los dejaba posarse en sus dos dedos. Shibi Aburame tenía el ceño profundamente fruncido, y también miraba hacia el complejo Hyūga.

—Muy extraño —murmuró Shibi—. Los insectos en ese lugar no están respondiendo —miró a Shino—. ¿Sentiste esa baja de temperatura anoche?

Shino asintió. Era tarde, y simplemente se envolvió en más mantas porque creía que se estaba formando un frente frío. Estaba empezando a esa época del año. Por el momento, sin embargo, el clima era confortablemente cálido.

—Vamos a investigar —propuso Shibi.

Shino estuvo de acuerdo.

Habían llegado hasta su hogar cuando vieron a Tsunade, quien estaba a punto de entrar. Ella los vio y se quedó con ellos en su lugar.

—Shibi Aburame —dijo—, el hombre al que venía a ver.

—Un honor —Shibi inclinó la cabeza—. ¿Qué puedo hacer por usted?

Tsunade miró a Shino, moviéndose incómodamente.

—Encuéntrame en mi oficina. Te lo explicaré luego, tengo que hacer una parada más.

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Kiba se estaba quedando dormida en la mesa de la cocina.

Algo debía haber estado sucediendo esa mañana, porque a pesar de haberse levantado temprano, todavía se las había arreglado para perderse el desayuno. Estaba tratando de comer un tazón de cereal, pero realmente quería volver a la cama.

Sin embargo, no podía. Todos los perros habían estado ruidosos e inquietos durante la mayor parte de noche, y ahora por la mañana, apenas había mejorado la situación.

Eso, probablemente explicaba dónde estaban todos. Debían de estar tratando de ver que estaba mal, y él sabía que debería estar allí también. Pero...

Su codo se deslizó fuera del mostrador, y su rostro casi cayó en su tazón de cereal. Él gimió y rápidamente comió su desayuno.

—¡Kiba!

Se obligó a mirar a la entrada de la cocina. Hana acababa de entrar, junto con otros miembros del clan.

—Te levantaste temprano —dijo—. Ni siquiera hemos desayunado.

Él la miró, con expresión cansada, y sorbió la leche de su plato. Cuando terminó, preguntó:

—Entonces, ¿qué está pasando?

Hana suspiró y sacó las cosas para cocinar.

—Todos los perros están asustados. Ese frente frío de la noche anterior no era natural, pero aún no sabemos qué lo causó. Todos juran que alguien peligroso estuvo en la aldea.

Kiba murmuró. Trató de recordar si había sentido una presencia extraña, pero su mente se había concentrado más en el frío, y en una batalla para levantarse de la cama y conseguir una manta extra.

Él no lo hizo. Ojalá lo hubiera hecho.

—Como si mamá no estuviera lo suficientemente estresada —dijo Hana—, apareció Tsunade.

Ante esto, Kiba se despertó por completo.

—¿Tsunade está aquí?

—Sí —Hana se estremeció—. Y no sé lo que está pasando, pero parece ser algo serio. Todos lo sentimos. Sin duda, mamá será arrastrada a otra misión. Apuesto a que tiene algo que ver con esa gente de la Escarcha. Se sentía el ambiente tenso cuando vinieron aquí. Apuesto a que fueron ellos quienes...

Kiba dejó que Hana despotricara. Algo en sus entrañas le decía que debería estar preocupado. Hizo una nota mental de buscar a Akamaru tan pronto como Tsunade se retirara.

Apenas había pensado eso, cuando su madre irrumpió en la casa. Ella estaba llamando a gritos a algunos miembros específicos del clan, diciéndoles que se dieran prisa y se preparasen para una misión urgente.

Tsume Inuzuka entró pisando fuerte en la cocina, mirando a sus niños y fijó sus feroces ojos en Kiba. Su expresión era severa, y tenía los músculos tensos.

—Escucha —le dijo con cuidado a su hijo, casi gruñendo—, no quiero oír una palabra, ni una sola palabra, sobre que hayas abandonado la aldea, ¿entendido?

Kiba lo miró.

—¿Lo entiendes? —Tsume exigió.

Kiba saltó hacia atrás, casi cayéndose de su silla.

—¡Sí, entendí!

Tsume bufó antes de volverse hacia Hana.

—Ayúdenos a empacar. Tenemos que irnos inmediatamente.

Hana abandonó lo que estaba haciendo sin decir una palabra y rápidamente salió con su madre.

Kiba se sentó en la mesa, mirando la entrada salvajemente.

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Sasuke miró la oscuridad, su mente flotaba en una profunda bruma. Estaba realmente sorprendido de que Orochimaru le mintiera acerca de la medicina que había tomado.

Se suponía que los efectos secundarios durarían un día, como máximo, pero se sentía como si hubiera estado sintiéndose miserable durante días. Orochimaru nunca malinterpretaba los detalles de sus medicamentos, entonces, ¿por qué le había dicho que esto duraría menos de lo que realmente era? Sasuke lo hubiera tomado de cualquier forma, pero el hecho de que Orochimaru le mintiera era suficientemente sospechoso como para que Sasuke se sintiera agitado.

Escuchó un par de pasos acercarse a su puerta.

Sasuke luchó por levantarse de la cama. Su cuerpo se sentía terriblemente débil, y su cabeza giraba por el movimiento repentino, a pesar de que estaba todo oscuro en su habitación, sentía malestar en los ojos.

Se desplomó contra la cama, jadeando, tratando de pensar, pero este era el peor caso de cansancio y agotamiento que había sentido en mucho tiempo.

Apoyando su cabeza sobre la almohada, Sasuke suspiró pesadamente. Él no podría seguir viviendo aquí. Orochimaru se estaba impacientando, Sasuke lo sabía. No temía que Orochimaru lo matara y todavía no lo hacía, pero tal vez el hombre estaba tratando de evitar que Sasuke se fuera.

Sasuke no quería pensar el por qué. Odiaría pensar que había bajado la guardia lo suficiente como para que el Sannin robara su cuerpo.

Poniéndose en pie, Sasuke hizo su camino ciego hacia la puerta, la abrió y se tambaleó a lo largo de la pared.

Hasta que no pudiera controlarlo, no se quedaría en este lugar.

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Fin Capitulo Veinticuatro

Notas: ¡Hello people! ¿Cómo han estado? Por mi parte les cuento que he estado llena de parciales y trabajos, odio los términos de semestre/trimestre, me quitan el poco tiempo libre que tengo. En otras noticias, ¿adivinen quién se ira a hiatus por los finales y para trabajar en los fics durante las vacaciones de verano? Así es, yo XD para los lectores que me conocen sabrán que esto es algo que también hice el año pasado, además este hiatus es la única forma en la que les puedo asegurar que seguirán teniendo capítulos. Espero comprendan. Bueno gente hermosa, nos estaríamos volviendo a ver en… abril del 2019 XD es mucho tiempo, lo sé, pero les prometo que valdrá la pena. Besos a todos los que me dejaron comentarios, ustedes son lo mejor.

Guest Guest: It's sad but you're right.

Guest Guest (2): Hahaha, bueno gracias. Tu comentario me hizo el día XD

Naoko Ichigo