Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a Juri . DP y fue beteada por Karen Hikari.

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Esto era malo, Kabuto lo sabía muy bien.

No había forma de que pudiera escapar mientras Tsunade, miembros de ANBU e integrantes de tres de los clanes con excepcionales habilidades de rastreo estaban allí; especialmente cuando tenía a dos personas que no podía —no debía— dejar atrás.

Kabuto miró hacia el árbol. Shana y Jibo lo miraban con los ojos muy abiertos, sin saber lo que se suponía que debían hacer. Kabuto volvió a mirar hacia adelante y miró dentro de la cueva. Orochimaru podría escapar, pero Kabuto no era tan tonto como para pensar que el hombre los salvaría.

Entonces, él estaba atrapado.

—Tokuma —habló Tsunade—. ¿Puedes ver a Orochimaru o a Hinata adentro?

Tokuma, quien iba a cargo del grupo Hyūga, era un hombre bastante joven, tenía el cabello castaño hasta los hombros, con dos largos mechones colgando a ambos lados del rostro. Él, junto con los otros Hyūga, habían estado mirando hacia la cueva con su Byakugan, con el ceño fruncido.

—Mi señora —dijo Tokuma mientras apartaba los ojos de la cueva—, parece haber múltiples genjutsu en todo el escondite. Una vez que veo uno, me dirige a otro. Hay una posibilidad de que pueda ver a través de la fuente, pero no se sabe cuánto tiempo me llevará encontrarla —él frunció aún más el ceño—. Pero dudo que tengamos tanto tiempo.

Tsunade se mordió el pulgar, pensando. Ella miró al grupo Inuzuka.

—Tsume, ¿y tú?

Tsume sonrió, deslizando el pulgar por su nariz.

—El olor de esa niña es bien conocido dentro de mi clan. Déjanos ir ahora, y la encontraremos en poco tiempo.

Tsunade asintió, su atención se movió hacia los Aburame.

—Shibi, tus insectos no están influenciados por los genjutsu, ¿verdad? ¿Crees que puedes encontrar a Orochimaru?

Shibi se ajustó las gafas.

—Su chakra no es algo que hubiéramos detectado antes, pero si él es el más fuerte aquí, lo encontraremos.

Tsunade pensó rápidamente, murmurando mientras tomaba decisiones cruciales.

—La mitad del clan Inuzuka y la mitad del clan Aburame, busquen a Hinata. Tsume, lideras el camino. La otra mitad, síganme a mí y a Shibi para encontrar a Orochimaru. Hyūga, no los voy a arrojar a un laberinto, así que dispérsense, y detengan a cualquiera que intente escapar.

—¿Y qué hay de nosotros? —un miembro de ANBU preguntó.

—Mantengan una estrecha vigilancia sobre Kabuto —sus ojos se movieron hacia el árbol—. Y esos muchachos. Voy a necesitar hablar con el moreno.

Los grupos desaparecieron en la cueva, y antes de que Kabuto tuviera tiempo de reaccionar, un Hyūga se lanzó a los árboles y capturó a Shana y Jibo. Más rápido todavía, los miembros de ANBU estaban atando a Kabuto con fuerza, lo empujaron contra el suelo, presionando fuertemente sobre sus extremidades mientras lo hacían.

—Kabuto Yakushi —dijo un ANBU—, estás bajo custodia y ahora eres un prisionero de Konoha. No tienes la obligación de hablar con nosotros, pero tienes prohibido intentar escapar.

—Cualquier intento de fuga —dijo otro ANBU— se encontrará con una acción que requiera severo castigo.

—En el peor de los casos, me matarás, ¿verdad? —Dijo Kabuto secamente, forzándose a mirar hacia arriba.

Ellos no le respondieron. Detrás de él, Kabuto escuchó a los miembros de ANBU diciéndoles a Shana y Jibo casi lo mismo, solo que, sin la decencia de usar sus nombres. No es como si Kabuto esperara que los supieran.

Kabuto inspeccionó su entorno lo mejor que pudo. Tenía los brazos atados a la espalda y dos miembros de ANBU estaban de pie a cada lado de él. Shana y Jibo habían sido arrastrados a su línea de visión, y también tenían sus manos atadas y a tres miembros de ANBU cerca de ellos. La mitad del grupo Hyūga todavía estaba probando suerte con la cueva, mientras que la otra mitad desapareció en el bosque.

Kabuto no pudo evitar gemir. Incluso si él mismo lograra escapar, tendría que enfrentar a los Hyūga. Suspiró, con los hombros caídos. Si esperaba a que Tsunade y su grupo regresaran, había una pequeña posibilidad de que pudiera crear algún tipo de conmoción mientras los trasladaban a Konoha.

Pero esa era una oportunidad muy pequeña.

Mientras más personas hubiera, aumentaba la dificultad, y un encuentro con Tsunade podría dejarlo inmovilizarlo. Entonces, si esperaba hasta que estuvieran en Konoha, podría escapar desde allí, ante la pequeña oportunidad de que lo desatasen... si es que lo destrababan. Incluso entonces, esa sería la peor opción; él ya había establecido que mientras más personas hubiera, más difícil resultaría.

Tenía que haber algo que él pudiera hacer ahora...

Tenía que hacer algo ahora.

Y tenía que sacarlos a los tres de allí.

Tsunade y su equipo no conocían este bosque o la guarida, por lo que, si de alguna manera pudiera liberarlos, podrían correr hacia el escondite y usar uno de los pasillos de escape para perderlos... pero cualquier movimiento que él hiciera llamaría la atención.

Tenía que haber una manera...

Sus ojos se posaron en Shana y Jibo otra vez.

Jibo estaba realmente asustado y temblaba mientras miraba los rostros nuevos una y otra vez. Shana parecía desconcertado. Como no podía ver sus rostros, estaba tratando de analizar la situación basándose únicamente en sus firmas de calor.

Así que...

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Shana escaneó el área, preguntándose por qué nadie estaba diciendo nada. Miró a Jibo por un momento.

—¿Tienes miedo? —él susurró.

—¿Tú no? —respondió Jibo, terriblemente sacudido.

—Yo... no sé. No hemos hecho nada malo.

—Estás bromeando, ¿verdad? Nos dijeron que estábamos bajo arresto.

—Bueno, quiero decir, no hicimos nada mal a propósito. Si les contamos todo lo que sucedió, estoy seguro de que lo entenderán. Es probable que estas personas puedan salvar a Hinata antes de que le pase algo. Incluso puedan hacerlo algo contra Orochimaru.

Jibo resopló varias veces, histérico, su voz aguda.

—¿Crees que alguien pueda hacer algo contra él?

Shana vaciló, solo para pensar realmente.

—No veo por qué estas personas aparecerían si no pudieran.

Jibo negó con la cabeza, sus ojos se negaban a hacerse menos anchos.

—Tal vez esta gente no sepa sobre él... O sobre Sasuke...

Shana suspiró para sus adentros. Pensando en Sasuke.

—¿Alguna de estas personas se ve fuerte?

—Bueno... —Jibo miró a su alrededor, reconociendo de inmediato quiénes debían ser las personas de ojos pálidos, y se le revolvió el estómago—. Prefiero no decir de dónde me acuerdo de algunas de estas personas, pero algunos trajeron un grupo de perros y otros llevaban abrigos y gafas de sol.

—Supongo... que eso suena a personas fuertes. ¿Cómo está el señor Kabuto?

—Ni idea —Jibo miró al hombre—. Lo inmovilizaron en el suelo. Ha estado mirando. Nos está mirando... creo que algo anda mal.

—¿Qué? —Shana miró a Kabuto también—. ¿Como qué?

—Lo siento, muchachos.

Jibo y Shana se quedaron mortalmente en silencio. Algunas de las personas a su alrededor los miraron de soslayo, pero actuaron como si no estuvieran allí.

Shana miró entre Jibo y Kabuto.

—Qué... ¿por qué él...?

—Este es el final para nosotros —Kabuto dijo, su tono no fue ligero—. No hay forma de que podamos salir de aquí.

—Pero... —Shana sonrió débilmente a pesar de los vacilantes latidos de su corazón—. Señor Kabuto, está bien.

—No, Shana, hay muchas cosas sobre mí que no sabes. Una vez que nos lleven a Konoha, me encerrarán.

—¿Qué...? —Shana miró a los cuerpos extra que continuaban sin prestarles atención—. No... entonces iremos contigo.

Jibo lo miró.

—¿Disculpa?

—Shana —dijo Kabuto—, está bien. Van a ver que ustedes, muchachos, no tienen nada que ver con esto, y los enviarán a los dos a casa. Estoy seguro de que sus aldeas saben que tuvimos algo que ver con sus desapariciones. En cuanto a mí... —se rió entre dientes—. Probablemente me ejecutarán.

Jibo arqueó una ceja. ¿Qué diablos estaba haciendo Kabuto? ¿Por qué les estaba diciendo eso? ¿Por qué simplemente admitió haberlos secuestrado frente a toda esta gente? Personas que eran hábiles para actuar como si no estuvieran escuchando. ¿Por qué estaba... intencionalmente tratando de hacerlos preocuparse? ¿Su situación era tan mala? ¿Se estaba disculpando porque no habría una posibilidad después?

Era este... ¿el final?

Jibo podía sentir su corazón acelerado. Estaba a punto de entrar en pánico, pero había algo que no tenía sentido. Por lo que Kabuto sabía, los dos deberían estar ansiosos por irse a casa, pero lo había dicho como si fuera algo malo...

Como si él supiera...

Como si él supiera-

Jibo miró a Shana.

Shana estaba mirando a su regazo con los ojos muy abiertos, con lágrimas corriendo por sus mejillas. Jibo abrió la boca para hablar... pero luego el negro consumió los ojos de Shana.

Jibo palideció.

—Mierda.

—¡Jibo!

El chico se arrojó hacia atrás ante el sonido de la voz de Kabuto, impulsándose detrás del tronco de un árbol. Escuchó a la gente gritar en shock, y de dolor.

Esa gente fue lastimada por un enfadado Shana.

Agujas finas fueron disparadas por él hacia el suelo y a la vida silvestre circundante. Antes de que pudiera detenerse, se escuchó el sonido distintivo de choques metálicos, seguidos de forcejeos o de algún tipo de lucha.

Entonces no había nada.

Jibo se asomó del árbol. Había cuerpos colapsados por todo el suelo con finas agujas azules sobresaliendo de ellos. Shana estaba desatado, su ropa estaba rota, su largo cabello desordenado y se veía frágil otra vez. Shana se acercó a dos de los hombres caídos, empujándolos lejos, revelando a Kabuto.

—¿Estás bien? —Shana preguntó.

—Estoy bien —dijo Kabuto—. ¿Lo estás tú?

—Me duele el cuello —Shana ayudó a Kabuto a salir de sus ataduras—. Perdón por... hacer esto.

—No, Shana, debería ser yo quien se disculpará. —Kabuto se paró una vez que estuvo libre y movió sus muñecas—. Jibo.

—¿Sí? —el niño respondió.

Kabuto lo vio y se apresuró a ayudarlo, ocupándose de liberarlo.

—¿Te lastimaste?

—Casi me rompo el cuello al ocultarme aquí, pero estoy bien.

—Estupendo —Kabuto se paró una vez que Jibo estuvo libre—. Démonos prisa. Estoy seguro de que uno de esos Hyūga vio lo que sucedió aquí, así que no tenemos mucho tiempo.

Jibo se levantó.

—¿A dónde vamos?

—De vuelta adentro. Tomen sus bolsos, rápido. Será complicado, pero tal vez podamos encontrar un pasaje que nos pueda llevar a otro lugar.

—¿Qué hay de Hinata? —Shana preguntó—. Y... ¿qué hay con esta gente?

Kabuto suspiró y se arrodilló al nivel de Shana.

—Shana, por favor comprende que solo puedo preocuparme de ustedes dos en este momento. Todos los demás... estarán bien.

—Pero no lo hice-

—¡Shh! —Kabuto escuchó atentamente al bosque. Se levantó lentamente y extendió los brazos, empujando a Shana y Jibo cada vez más lejos—. A la cueva... ¡Ahora!

—Nuestras cosas-

—¡Olvídenlas! —Kabuto agarró sus manos y los apresuró adentro.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Los Hyūga que cubrían el bosque se habían retirado cuando vieron que los prisioneros habían lanzado un ataque. Todo había sucedido tan rápido, y los tres estaban en movimiento como si supieran que los Hyūga se estaban acercando.

—¡Se están retirando! —Tokuma gritó—. ¡No dejen que lleguen demasiado lejos en esa cueva! ¡Una o dos personas atiendan a los caídos!

Los Hyūga corrieron a través del bosque, y pronto se acercaron a la entrada de la cueva. El Byakugan de Tokuma localizó algo en el aire, distrayéndolo. El objeto tenía más de cien metros de altura.

Otra distracción desvió sus ojos al cielo. Un cuerpo pasó corriendo junto a él, saltando hacia los árboles.

Tokuma lo miró, sorprendido, antes de volverse hacia el grupo.

—¿Quién lo dejó venir?

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—No más.

La mano manchada de sangre de Hinata agarró a la del hombre. Su rostro estaba rojo y húmedo por las lágrimas y el sudor. Tenía los ojos vidriosos, uno hinchado y manchado con grotescos hematomas azules. No podía levantar su cabeza.

Orochimaru la miró fijamente, con los dedos sobre su abdomen abierto.

—¿Por qué todavía estás consciente? —él preguntó, sin más.

—No puedo... no quiero morir, por favor... por favor...

—¿No quieres morir? Pero debes sentir en un dolor insoportable. Te haría un favor. Además, —hundió su mano dentro de ella—, ¿de qué te sirve esto?

Hinata se puso rígida, su cuerpo temblaba, con la boca abierta soltó un grito silencioso.

Orochimaru no era tan tonto como para pensar que torturarla así no dañaría sus ovarios, que era su otro objetivo. Incluso estaba lo suficientemente cuerdo como para entender que podría matarla si continuaba haciendo esto de una manera tan desordenada. Sus ojos eran el gran premio, pero un par nunca serían suficientes. Podía criar híbridos Hyūga —algunos mezclados con Uchiha y otros no— pero eso nunca podría suceder si continuaba así.

Él debería mantenerla con vida. Él debería usarla para sus propósitos naturales de crianza en lugar de hacerlos artificiales. Él debería coserla ahora y pensar lógicamente sobre esta situación.

Sin embargo, las chicas como Hinata eran muy raras.

Ella lo ponía furioso.

Ella había frenado el instinto de matar en su posesión más preciada y convirtió la venganza de Sasuke, en una obsesión por ella. Sasuke podría haberse deshecho de Itachi, quien era una carga capaz de frustrar todos los planes de Orochimaru, pero Sasuke estaba actuando como un adolescente; Orochimaru nunca pensó que eso sería un problema.

No, realmente no le gustaba cuando sus experimentos se retrasaban.

Retiró su mano, sacudiéndose la sangre, buscando una herramienta más apropiada, cuando un siseo vino detrás de él.

—De acuerdo —murmuró Orochimaru, colocando su mano detrás de él. Una serpiente se enrolló alrededor de su brazo. Él llevó el reptil a su rostro; era similar en apariencia y tamaño a una serpiente de jardín, pero su cabeza era plana y tenía forma de diamante, su piel era puramente blanca.

Su serpiente de señal.

La criatura siseó de nuevo, moviendo su lengua, antes de subir más por el brazo del hombre. Orochimaru gimió, cerrando los ojos, cuando flashes de imágenes fueron transferidas hacia él.

—Oh, querida —murmuró, una sonrisa se extendió por su pálido rostro—. Eso está muy cerca, ¿no?

Se puso de pie y recogió el vial con la sangre de la Hinata. Mirando a la niña sangrante y sudorosa, pensó en qué hacer con ella. No podía llevarla con él porque su sangre estaría demasiado fresca y eso les facilitaría la tarea a sus perseguidores, y él no tenía tiempo para coserla. Entonces, ella solo sería una molestia...

Pero...

Si la mataba ahora, se arriesgaba a no poder volver a tener esta oportunidad. Su sangre sería suficiente... pero su muerte, en este momento en particular, avivaría las múltiples llamas que se cernían sobre él. Si esas llamas se unían, puede que no lograra seguir con vida, pero si la encuentran herida... tal vez las cosas se ralentizaran a su favor.

Formando sellos con una mano, pasó por el lado de la chica, puso su mano en la pared, esta se abrió, revelando una vía de paso oculta.

—Espera —respiró Hinata.

Orochimaru la miró, arqueando una ceja.

—A... Ayuda...

—Desesperada, ¿verdad? —Él se rió entre dientes—. Solo relájate un poco. Te veré pronto.

Se alejó, la pared se cerró detrás de él.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¿Por qué diablos este lugar se sigue cayendo a pedazos?

Tsume Inuzuka se enfureció por otro obstáculo en su camino. Los Inuzuka percibieron el aroma de Hinata y se alarmaron por la cantidad de sangre asociada a ella. Correr hacia ella era su máxima prioridad, pero un bloqueo de rocas y escombros desafiantemente se levantaba en cada ruta que tomaban. Las explosiones sacudían toda la guarida, y ahora se dio cuenta de que eso estaba causando que las paredes se desmoronaran.

Corrieron por otra habitación cuando, al doblar la esquina, casi chocaron con la otra mitad del grupo.

—¿Pero qué-? ¡Shibi! —Tsume ladró, mirando a Tsunade—. ¿Qué diablos está pasando aquí?

—Hemos rastreado la fuente de chakra más fuerte —dijo Shibi—, pero todos los medios para llegar allí están bloqueados.

Tsume se rió secamente.

—Háblame de ello. A este ritmo, vamos a quedar atrapados aquí. Sin mencionar que captamos el olor a sangre de Hinata, mucha.

—¿Por dónde? —Tsunade preguntó.

Tsume señaló la pared directamente en frente de ellos.

—Por allí, pero no sabemos lo que hay ahí.

—Ahí es también donde está la gran concentración de chakra —agregó Shibi—. Tal vez-

Tsunade golpeó con sus puños la pared, creando un enorme agujero que reveló dos caminos más. El grupo la miró con asombro y un leve horror. Todos los Inuzuka se habían abstenido de derribar las paredes por miedo a las trampas, pero Tsunade lo había hecho sin vacilar.

Tsunade miró a Tsume.

—¿Por dónde?

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

El polvo y los escombros nublaban su visión ya borrosa. Sasuke resopló, sudando, apenas de pie. Avanzó, usando la pared como guía, sacudiendo la cabeza y parpadeando para quitarse el sudor de los ojos. Estaba cansado, y no era capaz de pensar con claridad. O tal vez se negaba a hacerlo. Su mente tenía un objetivo a la vista, y tenía que alcanzarla —a ella— antes de que algo le sucediera.

Se tambaleó hacia otra pared, colocando sus palmas contra ella, y la hizo estallar en pedazos.

No sabía por qué tomaba en serio al niño de la Escarcha, especialmente hasta este punto. Por lo que sabía, el chico estaba provocando su ira en un ataque de agresividad pasiva, pero detenerse no era una opción.

Sasuke se tambaleó hacia adelante, apoyándose contra otra pared, y no estaba seguro de cuándo la redujo a escombros. Miró la borrosa oscuridad frente a él, permitiendo que su mente se moviera lentamente.

Lentamente...

Si Hinata estuviera allí, entonces ella era una idiota porque lo había seguido. Apenas podía tratar con él, entonces, ¿qué le hizo pensar que podía manejar a alguien con quien él estaba asociado?

«¿Por qué ella lo seguiría?»

¿Ella necesitaba algo? ¿Ella finalmente se había roto y trataba de localizar el escondite para entregarlo? ¡Infierno! ¿Ella solo quería verlo porque sí? ¿Finalmente ella estaba tan loca como él?

«¡No había ninguna razón para que ella estuviera aquí!»

Desmoronar. Jadear. Tropezar.

Pero si Orochimaru era quien la había tomado...

Tropezar. Desmoronar.

¿Qué necesitaría de ella? ¿De qué le servía Hinata?

Desmoronar.

Él no la necesitaba.

Tropezar.

Él no podía tocarla.

Desmoronar.

¡Nadie podía tocarla!

Desmoronar.

Sasuke se agarró el pecho, casi jadeando por aire. La medicina lo había incapacitado enormemente, y este abuso de chakra tenía un severo efecto en él.

Avanzó tambaleándose, dejando atrás los escombros y el polvo en el aire, y entró en una habitación llamativamente blanca. Una mesa de metal estaba en el medio, y había una variedad de herramientas a su derecha. El olor a tierra seca estaba manchado por un olor que era increíblemente fuerte.

—N-no... N-n-no...

Los ojos de Sasuke se dirigieron al suelo, donde vio un par de piernas. Se acercó y miró a Hinata, sangrando, herida, sudando. Debajo de sus ojos había manchas oscuras; un ojo estaba imposiblemente hinchado. Ella lo miró, sollozando.

—Ayuda... p-por favor...

Su audición había desaparecido, sentía el cuerpo entumecido, las emociones dejaron su ser. Él no sabía a quién o qué estaba mirando. Todo estaba sucediendo muy rápido, el mundo giraba y temblaba, y no sabía cómo detenerlo.

—¡Sasuke, por favor!

Él salió de su estupor. Hinata estaba llorando, moviendo débilmente la cabeza de un lado a otro, con las manos temblorosas sobre su abdomen, lo que no la dejaba mover su cuerpo demasiado.

—¡Apártalas!

Al mirar hacia abajo, a su estómago abierto, vio que un pequeño trozo de la pared había aterrizado dentro de ella. Él maldijo, cayendo a su lado, arrojó la roca detrás de él. Él se quitó la camisa, la rasgó y la envolvió con fuerza en su estómago, a pesar de sus gritos de dolor. Las palabras se perdieron cuando él la levantó y salió de la habitación.

No tenía idea de qué hacer.

Hinata estaba sangrando en sus brazos —muriendo— en sus brazos, y no tenía idea de qué hacer.

Ella jadeó, golpeando su mano en su pecho.

—Deja de correr —ella negó con la cabeza, tratando de controlar sus movimientos—. Por favor, p-para de moverte.

—Estás herida.

—Mover due…le.

—Si me detengo, morirás.

—¡Sasuke!

El Uchiha se detuvo, su corazón latía fuertemente en su pecho. Su cuerpo entero palpitaba y sentía que iba a apagarse. La impotencia no era algo que recordara haber sentido en mucho tiempo, pero este era el peor de los casos.

Ella era la única.

Cualquier vínculo que tuviera con la cordura, la humanidad, con cualquier cosa, todo dependía de ella. Él había basado todo en ella, y no podía hacer nada para asegurarse de no perderlo todo.

Él lo estaba perdiendo todo...

Él la estaba perdiendo.

Hinata jadeó, tembló, y clavo las uñas en su pecho. Fue surrealista. No podía quedarse pasando. Tenía que haber algo que él pudiera hacer.

—Lo siento —se quedó sin aliento, y él no tenía la menor idea de por qué ella se disculpaba. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, y él no sabía si ella había estado llorando cuando la encontró—. M-mucho... l-l-l-lo siento.

Él la miró intensamente, la ira se apoderó de él cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, y sintió un deseo abrumador de dejarla caer y matarla él mismo...

¿Iba a dejar que esas fueran sus últimas palabras?

¿Iba a dejarlo con eso? ¿Ella lo siente? ¿Por qué?

Su cuerpo ardía, dolorosamente, una sensación que no había sentido en años. De repente, su agarre se apretó, una pared se derrumbó y él salió por un pasillo.

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Tsunade golpeó otra pared, cada golpe lo daba con más fuerza que el anterior. Una nube de tierra, polvo y escombros llenó el aire.

—¡Hey! —Gritó Tsume, su atención regresó por donde vinieron.

—¿Qué pasa? —Tsunade preguntó por encima de su hombro.

—¡El olor de Hinata solo voló sobre nosotros!

Tsunade vaciló, una pregunta se detuvo en su garganta, y redirigió sus palabras.

—¡Tu equipo y tú, vayan!

El equipo de Tsume salió corriendo, corriendo para encontrar lo que sea que estaba poniendo una gran distancia entre ellos. Tsunade dio media vuelta, reuniendo su chakra, pero se detuvo cuando notó que las siguientes paredes ya habían caído. El grupo avanzó rápidamente a través de ellas y se encontró con una habitación llena de escombros y herramientas quirúrgicas dispersas. Tsunade y Shibi entraron, todo el grupo no cabía en la pequeña habitación.

—Este lugar apesta a él —murmuró Tsunade, con los ojos fijos en la mesa con herramientas médicas.

—Aquí hay sangre —dijo Shibi. Se arrodilló cerca de una pila de escombros y rocas.

Tsunade se acercó, mirando por a sí misma.

—Parece fresca...

—Es de ella —dijo Shibi. Miró hacia la mesa de suministros, donde algunos de sus insectos se arrastraban. Se levantó, caminó hacia allí y se movió a través de los utensilios—. Hay sangre en este bisturí... y huellas en esta jeringa.

—¿Estás seguro de que es de ella?

—Lo estoy —él se volvió hacia ella—. Tsume dijo que la presencia que nos sobrevino fue Hinata, pero debe haber sido transportada. ¿Podría haber sido Orochimaru?

—No. Ni siquiera cerca. Por eso estoy segura de que pueden recuperar a Hinata rápidamente y tratar con la persona que la tiene.

Tsunade intentó darles sentido a todos los hechos. Era obvio que los ataques a Konoha habían sido simplemente distracciones para infiltrarse en el clan Hyūga, pero...

Ella pensaba que conocía a Orochimaru.

Mientras Hinata tenía el Byakugan, ella no era la Hyūga más poderosa que podría haber tomado. Quizás tenía que ser diferente esta vez. No podía tomar a nadie de la familia de la Rama Secundaria, porque su sello se hubiera activado, entonces nunca aprendería los secretos del Byakugan. Entonces, eso solo dejaba a la familia principal. No podía elegir a alguien demasiado fuerte físicamente porque estaría en desventaja. Entonces... tal vez Hinata había sido desafortunada al convertirse en su víctima.

Todavía no tenía sentido porque la totalidad del clan Hyūga quedó inconsciente durante los ataques, sin mencionar que no tomaron a ningún Hyūga la primera vez. ¿Fue solo una prueba? ¿Por qué no se llevó más con él la segunda vez? A menos que esta fuera la idea desde el principio, tenía que haber algo específicamente relacionado para que Hinata atrapara el interés de Orochimaru, pero no había una explicación lógica.

Y la sangre...

Un bisturí y una aguja no eran las herramientas para arrancarle los ojos con éxito, así que, ¿estaba tratando de diseccionarla? ¿Pensaba que los secretos de Hyūga estaban en el cuerpo y no en los ojos? ¿Y qué tenía que ver Sasuke Uchiha en todo esto? Si Orochimaru se estaba enfocando en otro usuario de dōjutsu, ¿eso significaba que Sasuke ya no era necesario?

¿Ya estaba muerto?

Los ojos de Tsunade se perdieron en la pared donde se amontonaban la mayoría de los escombros, y donde más insectos de Shibi se arrastraban.

—¿Qué encontraste?

—Otra fuente de chakra. Una fuerte —Shibi caminó hacia la pared y puso su mano sobre ella—. No hay roca detrás de esta pared.

—Muévete a un lado —Tsunade juntó chakra, más que antes, y rompió la pared. La roca chocó contra el metal y se deslizó por un pasillo largo y oscuro.

Entonces él huía...

—¿Cuán lejos? —ella preguntó.

—Si nos damos prisa, podemos ponernos al día.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Ella no se estaba moviendo.

Tenía que recordarse a sí mismo que el movimiento no era lo más importante, mientras respirara todo estaría bien.

Pero no estaba seguro de si estaba respirando.

Sasuke miró a Hinata. Tenía los ojos cerrados, uno aún hinchado, pero su rostro carecía de color.

Su boca no se abriría para decirle algo, y no podría decir si estaba respirando.

La parte retorcida de su mente que constantemente le suplicaba que torturara a la heredera de varias maneras no se había ido. Había suprimido tanto los pensamientos como los sueños, pero no podía encontrar satisfacción en esto. Se sintió completamente aterrorizado porque esto no era un sueño.

Si estuviera soñando, entonces le habría gustado.

Miró hacia los árboles. Inconscientemente había activado su marca de maldición, no había caído en cuenta de eso hasta que forzó su salida del escondite, y su cuerpo dolía más de lo normal y mucho antes de lo debido. Sus ojos comenzaron a buscar algo, aunque no estaba seguro de que.

Quizás una señal.

Tal vez un milagro que no merecía.

Tal vez... algo que le impediría cuestionarse a sí mismo.

Necesitaba algo para evitar que Hinata se desangrara hasta la muerte. Podía sentir su sangre corriendo por su estómago, por lo que debía hacer algo.

Y luego encontró ese algo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Orochimaru no estaba particularmente satisfecho con la forma en que se estaban desarrollando las cosas.

Por un lado, el escondite temblaba a su alrededor, y se ofendió especialmente con aquellos que destruyeron el lugar. No le había causado demasiados problemas a Konoha, por lo que no entendía porque ellos vinieron a molestarlo.

Y luego se dio cuenta de que esto se debía a que Jibo y Shana se habían encargado de secuestrar a la heredera. No sabía por qué lo habían hecho, y hasta ahora, no consideraba que hubieran sido seguidos.

Pero lo hicieron.

Y si no los tomaban bajo custodia de Konoha, Orochimaru estaba seguro de él se encargaría de ellos.

En lo que respecta a Sasuke, a Orochimaru no le gustaba el estallido de rebelión que el adolescente estaba exhibiendo. ¿Por qué él estaba destruyendo el lugar?

Era inútil preocuparse por eso ahora. La única pena de Orochimaru era que no podía llevar sus experimentos o tesoros preciados con él.

Pero al menos él tenía la sangre de la Hyūga. Afortunadamente, tenía algunos otros documentos y medicinas almacenados en varios otros escondites. Aun así, este era uno de sus escondites favoritos.

Emergió al final del túnel a un espacio amplio y abierto, con otro túnel directamente al otro lado. Caminando hacia el centro de la habitación, suspiró, luego sonrió.

—No me gustan los invitados inoportunos.

Dio media vuelta, evitando por poco ser golpeado.

Un pequeño cráter del tamaño de un puño se observó en el suelo, pedazos de roca volaron en el aire. Orochimaru miró a su alrededor, donde los miembros de las mejores familias de Konoha lo rodearon. Sonriendo ampliamente, miró con cariño a la mujer rubia que había intentado matarlo.

—¿Podrás enfrentarme sola, Tsunade?

Ella lo miró, con los ojos ardiendo de odio.

—No estoy de humor.

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Fin Capitulo Veintiseis

Notas: ¡Hola a todos! ¿cómo han estado? por mi parte he estado cansada y estresada, pero comencé a incursionar en la jardinería para tratar de combatir esto y debo decir que cortar flores feas y sacar mala hierba es un tanto terapéutico XD ahora cambiado en tema, ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Qué creen que va a pasar con Hinata y con Sasuke? ¿sobreviven los dos? Prácticamente llegamos al clímax de la historia, por lo que estoy ansiosa por leer sus impresiones sobre el capítulo y sobre qué creen que sucederá después (interactuemos un poco, háganme saber que no estoy perdiendo el tiempo en este fandom).

El próximo capítulo está programado para el dia 1 de junio. Saludos.

Guest Guest: Espero que este capítulo resolviera algunas de las dudas que te quedaron del anterior.

Guest Guest: Orochimaru was manipulating Shana and for that reason, he thought that she'll be safe with him. Well at the end Sasuke safe her or kind of.

Guest TheSoul986: Muchas gracias cariño, me alegra que te gustara la historia.

Guest Selene Mena: ¡Oh wow! Gracias. Y yo te agradezco que leyeras la historia y que me regalaras un comentario.

Naoko Ichigo