Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de Juri . DP y fue beteada por Karen Hikari.

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Fueron cinco días en los cuales siguió a Tsunade y el equipo que ella reunió. En los cuales tuvo que buscar comida y refugio para sí mismo. En los que tuvo que permanecer oculto.

Neji debería haberse quedado en casa. Debería haber tomado su medicina como se suponía que debía hacerlo, pero cuando se enteró de que Tsunade estaba organizando una misión de rescate sin siquiera decirle, se puso furioso con la idea de descansar en un hospital mientras los demás arriesgaban sus vidas.

¡Nadie estaría arriesgándose si no fuera por él en primer lugar!

Por lo único que se arrepentía de haber seguido al grupo de rescate tan precipitadamente, era no haber alertado a Shikamaru. Fue por culpa de Shikamaru que Tsunade se dio cuenta de que Orochimaru y Sasuke Uchiha estaban conspirando contra los Hyūga, o contra Konoha o ambos. Shikamaru debería estar aquí también, pensó Neji, pero no quería perder el rastro de Tsunade. El uso constante del Byakugan lo estaba agotando. Además, aún no estaba totalmente recuperado, y debía que admitir que tenía la tendencia de ser impulsivo.

Y ahora su mente estaba enfocada en realizar una misión exitosa. Su visión no era la mejor, pero servía para su propósito mejor de lo que había pensado. Su fuerza no había vuelto a la normalidad, lo que le preocupaba mucho, pero podía pelear si tenía que hacerlo.

No estaba tan seguro de lo razonable que era, porque probablemente no estaría aquí si tuviera algún pensamiento lógico en él, pero su mente estaba enfocada en un objetivo.

En resumen, Neji Hyūga era lo suficientemente capaz de localizar a su prima, y lo había logrado.

Ella estaba en el aire, siendo llevada por alguien con un gran pero inestable chakra. No tenía idea de cómo llegaría allí, pero de repente no tenía que saberlo. Hinata y la persona que la sostenía estaban aterrizando, viniendo hacia él.

Neji los observó cuidadosamente, y no disminuyó su velocidad hasta que Hinata y su captor bajaron de entre los árboles. Neji se detuvo, y la persona extraña se detuvo directamente frente a él, lo suficientemente lejos como para que Neji pudiera distinguir sus rasgos. La persona tenía piel oscura, cabello largo y salvaje, de color oscuro también, y un par de manos gigantes sobresaliendo de su espalda.

Manos...

¿Manos?

Neji parpadeó un par de veces, luchando con el estupor que nublaba su mente. Pensó que podría haber sido el muchacho de hace días, el que había secuestrado a Hinata inicialmente, pero esta persona era más alta y su chakra era mucho más grande.

Luchando contra la confusión aún más fuerte, Neji se concentró en su prima. Ella estaba inquietantemente en silencio. No estaba luchando contra su captor o diciéndole a Neji que huyera o tuviera cuidado. Estaba encorvada en los brazos de su captor como si fuera una niña pequeña, y Neji no estaba seguro si se estaba moviendo.

—Me viste —dijo Neji cautelosamente a la persona de piel oscura—. Ahora estás aquí.

La persona no respondió.

—¿Por qué? —Neji dijo.

Nada.

—¿Es la chica? —Neji tosió, acercándose. Su estado actual lo tenía paranoico, y, a pesar de su Byakugan, sospechaba que él mismo podría estar dentro de un genjutsu—. ¿Necesitas ayuda, con ella?

La persona comenzó a caminar hacia Neji, todavía en silencio. Neji se agachó, listo para luchar, pero no podía entender lo que estaba sucediendo.

Fue todo demasiado... fácil.

Y tal vez era una trampa.

Por lo que él podía decir, esa era Hinata, pero ella no estaba consciente. Orochimaru o quien sea que estuviera detrás de esto podría estar usando a su prima como señuelo con el fin de capturar a dos Hyūga. Mirando a su alrededor, Neji trató de detectar algún otro cuerpo al acecho, pero no vio a nadie más.

La persona que estaba frente a él era la única de la que tenía que tener cuidado, pero Neji no tenía idea de lo que estaba a punto de suceder. ¿Por qué esta persona caminaba hacia él con Hinata a cuestas? A juzgar por su apariencia física, esta persona tenía que estar asociada a Orochimaru de alguna manera... ¿o tal vez no? Tal vez el niño de antes provenía del mismo clan que la persona que tenía enfrente, un clan que tenía un kekkei genkai del que Neji nunca había oído hablar.

¿Esta persona estaba tratando de encontrar al chico, pero encontró a Hinata en su lugar? ¿Esta persona le estaba dando a Hinata porque era obvio que Neji y Hinata estaban relacionados? A menos que la persona frente a él realmente no estuviera involucrada con Orochimaru de ninguna manera, no habría ninguna razón para que se la devolviera.

Neji lentamente cambió su postura, pero aún permanecía alerta. La persona se detuvo a una distancia prudente, con Hinata prácticamente entre ellos dos. Neji la miró y sintió su corazón saltar por su garganta; la tomó en sus brazos en un segundo. Ella estaba gravemente herida, y ahora vio que estaba sangrando horriblemente.

Demasiado. Podía ver su sangre en la persona frente a él.

Neji levantó la vista justo cuando la persona lo miraba. De cerca, Neji vio que tenía labios morados, y una marca negra le cubría el puente de la nariz y se extendía como un diamante alargado. Neji estaba lleno de preguntas que necesitaban ser respondidas, pero se detuvo una vez que vio el odio en los ojos rojos. Eso lo confundió, y casi hizo enojar a Neji, porque sentía como si esta persona tuviera algún resentimiento personal contra él.

Y luego, de repente, Neji no pudo dejar de mirar esos ojos. De color rojo, que parecían brillar en la oscuridad del bosque. Con tres tomoe que se conectaban para formar un anillo que rodeaba las pupilas.

Neji abrió la boca, las palabras se le atascaron en la garganta-

Hasta que Hinata comenzó a temblar violentamente.

Neji retrocedió, vacilando solo para mirar al ser extraño una vez más, antes de regresar con los demás.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Tokuma Hyūga se paseó alrededor como un maniaco, mordiéndose el pulgar. Intentó pasar por todos los caminos que pudo tomar, pero había una barricada en cada uno de ellos. Neji estaba allí cuando no debería estarlo, y el chico se había escapado del lugar. El primer instinto de Tokuma fue ir tras él, pero no tenía tiempo o la mano de obra para hacerlo.

Y, realmente, Tokuma estaba enojado consigo mismo por no haber notado a Neji antes.

Después de que Kabuto y los niños entraran corriendo a la cueva, el grupo de Tokuma los había perseguido y, milagrosamente, las barreras que les impedían ver se habían levantado, pero tan pronto como se regocijaron en su buena fortuna, la guarida comenzó a colapsar. Su grupo se había retirado, pero una vez fuera, vio que no todos habían logrado salir.

Por lo tanto, él tenía que encontrarlos.

Así que, aparte de los Hyūga que habían sido atacados junto con los ANBU, había otros dos atrapados dentro de la guarida. Esto dejó a Tokuma con solo tres personas, incluido él mismo.

—¡Bueno! —Tokuma gritó apresuradamente a los que lo rodeaban—. Nuestro objetivo principal es ayudar a los que están dentro. Primero ubíquenlos…

Un gran terremoto sacudió la tierra. Los árboles se sacudieron violentamente, algunos cayeron al suelo. Ráfagas de tierra y rocas volando en el aire, causando que todos cayeran al suelo por seguridad.

Con gritos de los hombres de su clan, Tokuma levantó la vista.

Ahora había dos grandes invocaciones luchando. Una era una babosa enorme, la otra una serpiente monstruosa, y estaban destruyendo lo que quedaba de la guarida.

Todos miraron aturdidos y en silencio, hasta que el innegable chakra de Tsunade envió a la serpiente lejos de la guarida, con su babosa inmediatamente moviéndose detrás de ella.

Al salir de su conmoción, comenzó la búsqueda de los Hyūga, centrándose exclusivamente en encontrar a su gente. No pasó mucho tiempo, sin embargo, hasta que Tokuma notó que todos comenzaban a sentirse perezosos. Había algo mal con el aire. La destrucción de la guarida le había hecho algo al aire, haciendo que algo los estuviera haciendo sentir agotados, y temía lo que una estadía prolongada les haría.

—¿Tenemos bajas? —Gritó Tokuma, su Byakugan ya no veía ningún shinobi enterrado.

—¡Ambos han sido recuperados! —un miembro de la rama secundaria respondió—. ¡Pero tienen huesos rotos y heridas internas!

—Maldición —maldijo Tokuma, caminando en un círculo rápidamente antes de girarse hacia su grupo—. ¡Cualquiera que sea capaz de moverse, llévese a los heridos lejos de aquí! ¡Ninguno de nosotros puede permitirse quedar atrapado en el fuego cruzado de esta batalla!

Los Hyūga hicieron lo que se les dijo. Tokuma se quedó mirando, viendo las llamadas en caso de la batalla. Su vista pronto fue atraída por una fuente de chakra que corría hacia ellos. Tokuma corrió hacia adelante, juntando chakra en su palma.

—¡Un médico!

Y se congeló.

No fue la urgencia o el pánico en su tono de voz, lo que lo dejó helado, sino el momento en que se dio cuenta de que había otro cuerpo allí.

Neji salió del bosque, de una ruta diferente a la que él había tomado, con Hinata en sus brazos. Estaba frenético, y no detuvo sus pasos apresurados cuando llegó junto al grupo.

—¡Ayúdala! —Neji exigió, suplicó. Continuó apresurándose hacia donde estuvo el grupo.

—¿Qué pasó? —Preguntó Tokuma, igualando su ritmo—. Dónde lo hizo... —Sus ojos se abrieron al ver la sangre acunada entre los jóvenes Hyūga—. ¿Están los dos heridos? ¿Qué pasó?

—Su abdomen —Neji jadeó.

Tokuma se dio cuenta de que ambos estaban corriendo, dejando al grupo detrás de ellos. Forzó a Neji a detenerse, luchando con él.

—Necesitamos ver el daño —dijo—. ¡Neji, debemos evaluar cuán grave es la herida!

Neji trató de liberarse. Su rostro estaba pálido.

—¡Está muy mal! ¡Está temblando! ¡Está sangrando! ¡Necesita ayuda!

—La aldea está demasiado lejos —razonó Tokuma, tratando de no dejarse influenciar por el estado de Hinata—. Lady Tsunade podrá curarla después de su batalla, así que no agitemos las heridas de Hinata-sama. Déjala tranquila, ¿de acuerdo?

Neji lo miró con ojos severos y enfurecidos. Su fatiga aún estaba presente, Tokuma podía verlo, pero comenzó a arrodillarse.

—No —susurró Hinata, con voz suave—. N-n-no.

—Está bien, mi señora —aseguró Tokuma—. Necesito ver a qué nos enfrentamos.

Ella giró sus nebulosos ojos hacia él. Su rostro estaba pálido y demacrado, su ojo aún estaba oscurecido e hinchado. Verla hizo que se le revolviera el estómago.

¿Qué le había pasado?

Hinata era un ninja excepcional, entonces, ¿cómo le había pasado algo así?

Se obligó a mirar hacia abajo, hacia su abdomen cuando Neji comenzó a acostarla lentamente sobre su espalda.

Y luego la sangre brotó.

Tokuma estaba aturdido, su mente momentáneamente se quedó en blanco, la imagen del corte y de sus órganos visibles, se dio cuenta de que ella estaba gritando, llorando. Neji la había levantado de nuevo, disculpándose, horrorizado, mientras ella se retorcía en sus manos.

—¿Qué pasa? —preguntó uno de los miembros del grupo, corriendo hacia ellos.

—Consigue ayuda —dijo Tokuma, incapaz de apartar la mirada de Hinata—. Solo... —maldijo, presionando el comunicador alrededor de su cuello—. ¡Lady Tsunade! ¡Por favor envíe ayuda médica! ¡Hinata-sama está en estado crítico!

—¿Puede ella siquiera oírte? —Neji indagó, con voz vacilante—. ¿Puede incluso sanarla?

—No sé —admitió Tokuma, su mente giraba hasta el punto del delirio—. Él... consigue a uno de los Inuzuka o Aburame, ¡alguien! —Se quitó el chaleco y se arrancó la camisa—. Ata esto a su abdomen, apretado.

—¿Y entonces? — preguntó Neji, con las manos y el cuerpo temblando mientras trataba de hacer lo que se le ordenaba.

Tokuma lo miró, con los ojos muy abiertos, mientras Hinata se revolcaba, sollozando. Se volvió hacia los Hyūga que se les habían acercado.

—Sea cual sea el Inuzuka que llegue primero, diles que nos sigan. Neji y yo regresamos a la aldea.

—Señor, creo que está actuando precipitadamente. Le llevará días regresar a la aldea, así que deberíamos esperar a que Lady Tsunade...

—No puedo —dijo definitivamente.

Después de que Hinata fuese vendada, Neji y Tokuma se alejaron rápidamente.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Consciente. Tsunade estaba muy consciente de que las cosas se estaban saliendo de control.

Ella jadeó, de pie cerca de Katsuyu. Sin embargo, otro Orochimaru al que atacó resultó ser una sustitución, y el original estaba en la parte superior de su invocación, Manda.

—Querida Tsunade —ronroneó el hombre—, tan precipitada como siempre, ¿eh? ¿Ni siquiera una explicación del por qué decidiste pasar por aquí?

—No entiendo —resopló, saltando lo suficiente como para aterrizar encima de Katsuyu. Miró a su antiguo compañero de equipo, sus emociones y pensamientos estaban en conflicto entre sí—. ¿Por qué Hinata?

Orochimaru se rió entre dientes.

—¿Quieres hablar de eso ahora? ¿Esto significa que ya te has cansado?

Hinata —dijo en voz baja—. ¿Por qué ella? ¿Dónde está Sasuke?

Él se rió de nuevo.

—Nunca la quise, Tsunade —hizo una pausa, pensando en sus palabras—. Hm, cuando se trata de esa chica, no deberías preocuparte por mí. En cuanto a Sasuke, bueno, no he visto mucho de él últimamente.

—¿De verdad esperas que yo crea algo de eso?

—Cree en lo que quieras, pero estás perdiendo el tiempo conmigo. Ni Hyūga, ni Sasuke están actualmente en mi poder, y no me agradará si tus acciones los han hecho morir —miró hacia abajo, a lo que solía ser su escondite—. Hm. Qué vergüenza.

Tsunade ignoró eso.

—¿Y la sangre que encontramos en la sala de experimentos? Era de ella, y tu chakra estaba a su alrededor.

Orochimaru sonrió.

—¿Honestamente crees que le haría algo?

Tsunade sacudió su cabeza ligeramente. Se estaba volviendo cada vez más débil, y estaba empezando a creer que había algo en el aire. Todo olía a muerte, era algo abrumador, pero, ¿había algún componente en el aire que pudiera estar debilitándola?

¿Y solo le estaría ocurriendo a ella?

Estaba segura de poder usar cualquiera de sus técnicas para superar esto y acabar con Orochimaru, pero, ¿y los demás?

Ella vaciló, mirando los escombros. Había millas y millas de destrucción a su paso.

—Maldición —susurró, cayendo sobre una rodilla. Estaba empezando a marearse, y ahora estaba preocupada de que todos hubieran sido aplastados.

—Sssson débiless, Orochimaru —susurró Manda—. ¿Qué estásss essssssperando? ¡Déjame comerlasssss!

—Paciencia, paciencia, Manda —arrulló Orochimaru—. Piensa en lo que eso nos haría a nosotros.

—¿A nossssotross? —Manda siseó amargamente.

—¿Qué deberíamos hacer, Lady Tsunade? —Katsuyu gimió—. Mientras más tiempo les demos, es más probable que fracasemos.

—Déjame pensar —Tsunade susurró con dureza.

—Las cosas hubieran sido más fáciles para ti si hubieras traído a Jiraya —dijo Orochimaru amablemente. Él miró a su alrededor con fingida preocupación—. No lo siento en ningún lado, Tsuna. Nunca podrías vencerme por tu cuenta, así que, ¿qué esperabas lograr hoy?

—¡Cállate! —Tsunade resopló—. ¡Puedo vencerte por mi cuenta!

—¿Es eso así? —Orochimaru se rió jovialmente—. No te engañes, Tsuna. Estás queriendo morir, y estoy empezando a pensar que quieres que te ayude.

—¡Cállate!

Orochimaru la miró con astucia.

—Te ofrecí traer de vuelta a Dan y a tu hermano, pero quizás quieras que te lleve a ellos.

—¡Lady Tsunade!

Tsunade se sobresaltó, sorprendida al escuchar su comunicador.

—¡Por favor envíe ayuda médica! ¡Hinata-sama está en estado crítico!

—Ah —dijo Orochimaru—, así que lograron encontrarla, ¿eh? ¿Qué vas a hacer ahora, Tsuna? —Extendió sus brazos hacia ella, produciendo una gran cantidad de serpientes que estaban destinadas a atacar—. Continúa enfrentándote a mí o salva su vida. No deberías dividir tu tiempo.

—Orochimaru... —murmuró, analizando todas las posibilidades. Sería una locura dejarlo ir cuando finalmente lo había encontrado. Su escondite fue destruido, por lo que no tenía a donde huir. Kabuto y esos muchachos también estaban separados de él, así que no tenía respaldo.

Finalmente podría capturarlo, si se quedaba y peleaba.

Hinata era solo una kunoichi.

Su sacrificio causaría una gran y violenta reacción con el clan Hyūga y tal vez en todo el pueblo, pero derribar a un criminal de rango S tenía que valer más que una sola vida.

Tenía que serlo...

¡Tenía que serlo!

—¿Oh? —Orochimaru miró la nube de humo y observo el vacío ante él.

—Ssssse han ido —susurró Manda oscuramente.

—Tal vez disfrutas persiguiéndome, ¿verdad, Tsunade? —Miró hacia su derecha. El olor a humo estaba llenando el aire—. Hm... incluso mi bosque fue destruido —miró a Manda—. Realmente odio a los invitados sin anunciar.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Estaba... muy oscuro...

¿O era... demasiado caliente?

Sasuke sintió su cuerpo ardiendo, dolorido, y no estaba seguro de qué era lo que lo mantenía moviéndose. Su marca de maldición todavía estaba activada, drenándolo y dañándolo, pero no se desactivaba. No estaba seguro de cómo hacer eso en este punto.

Tropezó con un árbol, lo usó para mantener el equilibrio e intentó recuperar el aliento a pesar de que le dolían los pulmones. Se limpió el hombro, sintiendo un pequeño cosquilleo.

Todo dolía.

.

«—Ayuda... p-por favor...»

.

Hizo una mueca, agarrándose el cabello.

No fue como pensó que sería. Nunca sería como él pensó cuando ella estuviera herida, y ahora...

.

«—Lo siento.»

.

Gruñó, empujándose hacia adelante una vez más. Su cabeza comenzaba doler y estaba sintiendo nauseas.

Sintió otro hormigueo y se golpeó vagamente los brazos. Las sensaciones no desaparecían, parecían aumentar cuanto más trataba de librarse de ellas, y se detuvo, escuchando. Había zumbidos ligeros a su alrededor, pero era demasiado pronto para que los insectos comenzaran a salir.

Su hombro hormigueó de nuevo, y golpeó con fuerza su mano, duro.

Miró los restos de un insecto en su palma. Se sentía diferente de la mayoría de los insectos. Tenía cierta... energía.

Esto no estaba bien...

De repente, el costado de Sasuke fue embestido por una gigantesca y retorcida fuerza. Chocó contra un árbol, y luego cayó al suelo, consciente de que todavía estaba intacto, pero magullado. Echando un vistazo hacia adelante, apenas pudo distinguir a una criatura grande y erizada de cuatro patas.

—¿Dónde está la chica? —gruñó.

Sasuke se levantó, con sus ojos entrecerrados. La situación se estaba aclarando ahora. Aunque no había pensado mucho en eso, Neji había estado aquí. Ahora estaba este perro, que debía ser parte del clan Inuzuka.

La guarida, entonces, había sido atacada por ninjas de Konoha. Lo que significaba...

El zumbido se hizo más fuerte. Miles de pequeños insectos estaban nublando el área. Unos pocos aterrizaron sobre él, y Sasuke los apartó.

El clan Aburame también estaba aquí.

—¿Dónde? —el canino exigió.

Sasuke saltó a la rama más cercana, saltó tan fuerte como pudo, pero otra fuerza lo golpeó, enviándolo al suelo. Más cuerpos se acercaron a la escena antes de que pudiera sentir los efectos completos de su emboscada, y los insectos lo envolvieron, cubriendo cada centímetro de su cuerpo expuesto. Podía sentir que su chakra estaba siendo extraído.

Cuando pudo levantar la cabeza, vio que estaba rodeado de caninos gruñendo, de humanos que lucían como animales y de seres envueltos en capas.

—Tsume —dijo la bestia de antes—, ella no está con él.

—Maldición —dijo una mujer bruscamente—. ¿Acaso ella huyó?

—Es poco probable —dijo un hombre del clan Aburame—. Si sus heridas son tan graves como creo que son, entonces no podría moverse por sí misma.

—¿Y de dónde vienes? ¿No estabas con el grupo de Tsunade?

—Si no te has dado cuenta —dijo el hombre—, Tsunade está involucrada en una batalla, y hubiéramos muerto si nos hubiéramos quedado.

La mujer maldijo de nuevo.

—Kuromaru, vámonos. Vamos a encontrar a Hinata. Todos los demás, quédense aquí y descubran qué sabe esa cosa.

—No creo que sea sabio separarse —dijo el hombre—. Este es un territorio extraño, y no sería prudente ir solos por nuestra propia cuenta-

—Ahórrame el sermón, Shibi. Si algo le sucede a esa chica, no solo perderé el sueño, sino que mi hijo nunca se recuperará.

—Mi hijo, también, llorará, pero no podemos simplemente-

Sasuke los ignoró, o su oído comenzaba a fallarle. Él no estaba en posición de luchar contra esta gente, y cuanto más tiempo se quedara allí, más se agotaría su chakra. Su mejor opción era escapar, pero su única ruta era la difícil...

Él gimió.

Respirando profundamente y haciendo una mueca por el dolor, sacó más chakra de su marca de maldición y obligó a sus alas a desplegarse de nuevo. Se produjeron gritos y jadeos, y Sasuke se elevó hacia el cielo, liberándose de la mayoría de los insectos, y se preparó para maniobrar entre los árboles. Unos dientes afilados se cerraron alrededor de su tobillo, tirando de él hasta detenerlo ferozmente antes de hacerle girar una vez y enviarlo hacia el suelo.

Sasuke rápidamente realizó unos sellos con las manos, obligándose a usar sus alas para amortiguar la caída, y se giró mientras lanzaba un ciclón de fuego a los ninjas invasores. Gritos y siseos estallaron, los árboles y la hierba se encendieron, pero eso no ayudó a mejorar su condición.

No teniendo tiempo para frenar, tomó una dirección y voló con toda su fuerza. El calor y el dolor lo envolvieron, lo quemaban y los insectos que quedaban le quitaban más energía, pero él se empujó hacia adelante hasta que estuvo en el aire una vez más.

Voló, pero no directamente, y se concentró en poner distancia entre él y sus atacantes.

Al mirar hacia atrás durante unos segundos, vio que una parte del bosque estaba humeando.

Él suspiró. Le habían quemado la piel, le habían arrancado parte de los pantalones y lo habían dejado con heridas sangrantes, y en general se sintió a punto de caer, pero había escapado.

Se frotó el abdomen, sintiendo que la piel se había tensado por lo que le recordaba era sangre seca...

Sasuke apretó su mano, deseando mantenerse en el aire.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¡Lady Tsunade!

—¿Dónde? —La Senju saltó de Katsuyu y escaneó el área; Hyūga y ANBU estaban lesionados, pero vivos. Los miembros que ella dejó cerca de la entrada de la cueva estaban peor por el desgaste—. Katsuyu, ayuda a los heridos.

—Sí, mi señora —dijo Katsuyu, separándose en porciones más pequeñas y ubicándose sobre los ninjas heridos.

—¿Dónde están los grupos de Tsume y Shibi? —Tsunade preguntó.

—¿No estaba contigo el grupo de Shibi? —inquirió una mujer Hyūga con dos largas colas de caballo.

Tsunade vaciló.

—Los vi retirarse poco antes de que la guarida se derrumbara. Había esperado... —miró a su alrededor—. ¿Estás seguro de que no...?

—No han regresado todavía —respondió un hombre Hyūga con el largo cabello atado en una cola de caballo alta.

Otra vez Tsunade dudó.

—¿Se quedaron atrapados dentro?

—No —respondió otro, mirando hacia el bosque—. Ambos grupos están del otro lado del escondite, están viviendo aquí.

Tsunade asintió, aliviado.

—¿Dónde está Hinata?

—Neji y Tokuma se fueron con ella —contestó la primera Hyūga.

Tsunade se giró rápidamente.

—¿Disculpa?

—Ah... bueno, no sabíamos que él estaba con nosotros hasta que nos separamos, pero encontró a Hinata-sama. Él y Tokuma insistieron en conseguir ayuda, así que-

Ella agarró a la mujer por el chaleco.

Neji está aquí, ¿y lo dejaste ir? Él no está en condiciones de moverse, y si Hinata está tan gravemente herida como me transmitieron, ¡tampoco debería moverse!

—S-sí, lo entiendo. Pero dijeron que no podían esperar y se fueron antes de que pudiéramos hacer algo.

—¡Claro, ninguno de ustedes pudo detener a un hombre desorientado o a uno que lleva un peso muerto? —Los ojos furiosos de Tsunade escanearon el área una vez más. —¿Y dónde está Kabuto?

—¿Él escapó?

—¿Qué?

—Yo, es solo-

—¡Hey, Hokage!

Tsunade se volvió, sus ojos vieron a un perro blanco y negro gigante que se dirigía hacia ella. Ella lanzó a la Hyūga y se volvió hacia el canino gigante. Tenía algún tipo de material en su boca, y Tsume y Shibi estaban en la parte superior.

—¿Qué te ha pasado? —Preguntó Tsunade, refiriéndose a la apariencia chamuscada de Tsume.

—El bosque se incendió —dijo Tsume, agitando su mano con desdén—. Si nos vamos pronto, estaremos bien, pero no te preocupes por eso ahora.

—¿Dónde está tu grupo? —Tsunade preguntó, más irritada de lo que le gustaría estar.

—Se pondrán al día. —Tsume saltó y recuperó la tela.

Tsunade miró a Shibi, y su tono se suavizó un grado.

—¿Y, eh, tu grupo?

—Un poco aplastado, pero bien —dijo.

Tsunade no podía identificar si el Aburame estaba enojado o no.

—Más importante aún —dijo Tsume—, tenemos esto.

Tsunade miró el material azul.

—¿Qué es?

—Parte de la ropa de esa cosa que volaba sobre nosotros. Estamos seguros de que tenía a Hinata, pero ella no estaba con eso cuando lo alcanzamos.

—También obtuvimos algunas muestras de su chakra —dijo Shibi, mostrándole cinco insectos—. No lo reconozco, pero puede ser útil para nosotros más tarde.

—¿Y quién exactamente era esa persona con la que ambos se encontraron? —Tsunade preguntó.

—No era una persona —dijo Tsume—. Era algo... extraño, como un demonio.

Tsunade frunció el ceño.

—¿Un demonio?

—Algo con piel oscura —respondió Shibi—. Sus niveles de chakra eran altos, pero extremadamente erráticos.

—Y tenía manos que hacían de alas —agregó Tsume—. Alas gigantes. Cabello oscuro y salvaje. Incendió el bosque.

Tsunade los rechazó. Ella tenía muchas teorías, pero podrían especular sobre eso más tarde. Todo lo que habían visto ya no les servía de nada.

Recuperó una Katsuyu de tamaño mediano de la pila que los rodeaba.

—Tsume, tenemos que irnos.

—¿Irnos? —Ella vio como la mujer mayor saltó sobre Kuromaru—. ¿A dónde?

—Por Hinata.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sabía que todo esto era en vano.

Neji sabía que lo que estaba tratando de lograr, terminaría terriblemente, pero no podía obligar a su cuerpo a dejar de moverse. Esperar a que Tsunade terminara su batalla y regresara hubiera sido la opción más desastrosa, pero ahora estaba poniendo más y más distancia entre ellos y el único ninja médico en el área.

Incluso mientras pensaba en todos los defectos de lo que estaba haciendo, Neji seguía moviéndose hacia adelante.

El aire le irritaba los ojos, sus extremidades luchaban para moverse como él necesitaba, su mente saltaba entre lo que estaba pasando y las muchas preguntas sobre cómo había pasado, y Neji sabía que esto no tenía sentido.

Tokuma corría ligeramente detrás de él, sin decir una palabra. Hinata no había hecho ningún ruido por un tiempo, y la energía que una vez sintió en ella, se iba apagado lentamente. Existía la posibilidad de que sus habilidades sensoriales se vieran perjudicadas debido a que la heredera estaba en un estado tan crítico, pero estaba entrenado para situaciones como esta.

Ser un Hyūga significaba constantemente llevar un secreto que muchos habían intentado develar, y el resultado de perder ese secreto significaba la muerte. Proteger su propia vida era lo más importante, así como mantenerse enfocado en todo momento, por lo que estaba aún más concentrado ahora que Hinata estaba...

¿Estaba cómo?

Si ella estaba, de hecho, todavía viva, entonces él tenía que asegurarse de que ella se quedara así.

Sin embargo, no había nada que él pudiera hacer, y él sospechaba que su muerte ocurriría antes de que llegara algún tipo de ayuda. En ese caso, tenía que asegurarse de devolver su cuerpo al clan Hyūga.

Tokuma quería castigarse por aceptar eso como resultado. Si fuera verdaderamente el resultado final, no tenía idea de lo que le diría a Hiashi-sama...

—Di algo —escuchó a Neji murmurar—. Hinata, di algo.

Tokuma no escuchó nada.

—Tienes que mantenerte despierta. Háblame.

Nada.

—Di algo.

Nada.

Él la sacudió.

—¡Hinata!

Ella jadeó, se atragantó y sollozó.

—Lo siento —se disculpó fervientemente—. Solo... por favor, mantente despierta. Estamos... estamos cerca de conseguir ayuda, así que háblame hasta que lleguemos allí.

Ella murmuró algo, lo que causó una extraña pausa.

—¿Qué? —Neji dijo, bajó la voz—. Hinata... ¿Qué acabas de...?

—¡Idiotas!

Los Hyūga miraron detrás de ellos. Un perro grande que llevaba tanto a Tsume como a Tsunade se estaba acercando a ellos a un ritmo alarmante.

Tokuma se detuvo.

—Lady-

—¿Qué… —un puño se estrelló contra su rostro, enviándolo al suelo, y Tsunade corrió hacia el otro Hyūga, golpeándolo también— diablos estaban pensando ustedes dos? —Tsunade atrapó a Hinata antes de que Neji aterrizara en el suelo.

Tokuma gimió, colocando una mano sobre su mejilla, ya hinchada.

—Lady-

—¡Cállate! —Ella chasqueó—. ¡Ustedes dos, los consideraba como personas inteligentes antes de esto, actuaron fuera de lugar! Tokuma, nunca debiste haber aceptado este plan inútil. ¿Adónde creyeron que podrían haber llegado? ¿Creyeron que podían llegar a su destino antes de que ella muriera?

El hombre se estremeció.

—Y a ti —se volvió hacia Neji, quien estaba desplomado en el suelo—. ¡Ni siquiera puedes permanecer consciente después de un golpe como ese! ¡No estás en condiciones de seguirnos!

—¿Está inconsciente? —Tsume preguntó.

Tsunade resopló, acercando a Hinata contra sí misma.

—Fuera de combate. Tokuma, ven aquí y vigílalo.

—Eh... c-claro, mi señora, de inmediato.

Tsunade resopló de nuevo, calmándose, y se concentró en el asunto que tenía entre manos. Hinata estaba temblando, pero Tsunade apenas podía sentir sus movimientos. La sangre se acumulaba lentamente en su regazo a través del vendaje improvisado, y estaba tan pálida y fría al tacto.

—Tsume, necesito tu ayuda.

La Inuzuka se acercó, inquieta por el abrumador hedor a sangre, y se arrodilló junto a ella. Se sorprendió al ver a Hinata, lo diferente que se veía. Tsume estaba acostumbrada a ver a esta chica con color en sus mejillas, con los ojos muy abiertos, con vida irradiando de ella. Ahora parecía una doppelganger mal construida.

—Hinata... —dijo Tsume—. Hinata, ¿estás aún con nosotros?

Hinata gorgoteó, parpadeando.

Tsume miró a la Hokage.

—¿Ella va a lograrlo?

—Pregúntame eso de nuevo un poco más tarde. Aquí —Tsunade apoyó a Hinata contra Tsume.

Hinata hizo una mueca, parpadeó varias veces, pero sus ojos no se enfocaban en nada.

—¿Dónde...?

—Trata de no hablar —Tsunade tomó el Katsuyu de su propio hombro y la sostuvo cerca del abdomen de Hinata—. Está bien —dijo, colocando su mano sobre el nudo de la venda— a la cuenta de tres, necesito que la pongas de espaldas.

Tsume la miró, desconcertada.

—¿Moverla de nuevo?

—Tiene una gran y profunda herida, y necesito cerrarla. Mi chakra de curación no funcionará porque definitivamente se desangrará antes de que algo bueno pueda suceder. Katsuyu tendrá que mantenerla cerrada por mí.

—Está bien, sí, pero... ¿ponerla de espaldas?

—Tenemos que ser rápidas.

Tsume vaciló, deseando que hubiera otra forma, pero estuvo de acuerdo.

—Bueno —Tsunade dijo—. Uno...

Tsume agarró los hombros de Hinata.

—Dos...

Hinata parpadeó nuevamente, alertada por la presión.

—Eso… duele-

—¡Tres!

—Sa- ¡Aaaaaaaah!

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Fin Capitulo Veintisiete

Naoko Ichigo