Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de Juri . DP y fue beteada por Karen Hikari.
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Trece días después
Kiba parpadeó atontado, con el cuerpo dolorido por dormir sobre superficies duras.
Miró su reflejo en el abarrotado baño y deseó no haber visto su reflejo, un hombre exhausto y descuidado le devolvía la mirada. Esta era una mirada que conocía muy bien, era el resultado de realizar prolongadas misiones al aire libre, pero ahora no era por culpa de una misión de ningún tipo. Se preguntó si se sentiría menos sofocado si fuera por su vida como ninja.
Salió del baño y caminó por el corto pasillo hasta la puerta. Un par de brillantes ojos azules se volvieron para mirarlo, seguidos por una amplia sonrisa, y Kiba respondió con un gruñido mientras se sentaba al lado de Shino.
—¿Ramen? —Ofreció Naruto mientras deslizaba un paquete sin abrir hacia Kiba.
Kiba lo aceptó por reflejo.
Miró alrededor de la pequeña mesa. Naruto estaba sonriendo y de buena gana comiendo de un paquete de ramen instantáneo. Shino también estaba presente, apareció poco después que Kiba. Shino lucía ligeramente relajado, aunque todavía estaba sentado demasiado formalmente, mientras consumía ramen con un aire de formalidad involuntaria.
La visita de sus amigos hizo poco para levantar el ánimo de Kiba.
Desde que la mayoría de los miembros de los clanes de Kiba y Shino desaparecieron hace casi dos semanas, Kiba pasaba su tiempo entre el hogar de los Aburame y el de Naruto. El clan de Kiba estaba demasiado tranquilo, y todavía no tenía idea de a dónde habían ido todos y por qué lo habían dejado atrás.
Hana también se quedó atrás, pero se mantenía extremadamente ocupada. Sin embargo, ella parecía saber exactamente lo que estaba pasando, y no le dijo una palabra sobre eso.
Kiba intentó ver a Tsunade para preguntar qué tipo de misión le había asignado a su clan, pero no le permitieron verla. No había visto ni escuchado de ella desde el día en que apareció en la puerta de su casa. Aún más extraño, era que ninguno de los ninjas en toda la aldea había sido enviado a misiones desde entonces, y nadie podía abandonar la aldea hasta nuevo aviso.
Shino sabía aún menos sobre lo que estaba pasando, y eso que su clan había sido llamado por Tsunade también.
Para agregar más al asunto, el clan Hyūga había cerrado sus puertas de su complejo el mismo día en que Tsunade desapareció, y ni Kiba ni Shino habían podido contactar a Hinata.
Y a pesar de la implicación de estos sucesos, Kiba odiaba admitir... que estaba aburrido.
Entonces, para no sentirse mal, mantuvo la boca cerrada y comenzó a pasar tiempo con Shino y con Naruto. Shino no hablaba mucho, así que Kiba podía mantener su aburrimiento para sí mismo principalmente porque no quería sentirse molesto. Naruto hablaba demasiado y estaba tan feliz por tener compañía, que Kiba no podía expresar su aburrimiento adecuadamente, aunque quisiera. En cambio, se había visto obligado a guardarse todas sus preocupaciones, preguntas y nervios hasta que esta "importante tarea" terminara y todos regresaran.
Después del desayuno, los chicos se vistieron y salieron del departamento de Naruto. No había nada que hacer más que holgazanear y entrenar, y desafortunadamente, ninguna opción era muy atractiva.
—Entonces, ¿qué vamos a hacer hoy? —Kiba preguntó sin entusiasmo.
—¿Qué quieres hacer? —Preguntó Naruto.
Kiba soltó un gemido bajó.
—No sé. No hay mucho que hacer en estos días. Un poco-
—Lo odio.
—No se puede pensar en nada.
—Hm... —Naruto asintió—. Es un poco aburrido, supongo.
Y así, las puertas se abrieron.
—Esto es como una prisión —dijo Kiba mientras caminaban por el pueblo—. Al principio fue bueno, pero ahora es como si estuviéramos encerrados.
—Quizás sea mejor —Shino dijo—. Las actividades previas a esto fueron bastante inusuales.
—¿Y eso mejora las cosas? —Kiba cambió su atención—. Naruto, ¿esto no te está volviendo loco?
El rubio se encogió de hombros.
—¿Un poco? La parte de no hacer nada es aburrida, pero esto es un poco divertido.
—¿Qué cosa?
—Pasar el rato con ustedes, supongo —se encogió de hombros otra vez—. Es diferente.
Kiba lo miró por un momento, extrañamente avergonzado y resopló.
—Sí, bueno... yo... ¡todavía me está volviendo loco no poder salir! Quiero decir, deberían haber hecho un anuncio para explicar lo que está sucediendo.
—Y si la situación es mala —dijo Shino—, habría pánico masivo.
Kiba miró a Shino, inclinándose cerca de su rostro.
—Eres demasiado inteligente para ser tan negativo.
—Estoy siendo tan positivo como la situación lo permite. Tanto el pueblo como el clan Hyūga cerraron sus puertas sin razón aparente. La situación no parece ser un sol brillante, Kiba.
—Tck —Kiba miró hacia adelante otra vez—. Bueno, al menos Hinata tiene doble protección en esta situación, sea lo que sea.
Shino lo miró de reojo, pero no dijo nada.
Los chicos caminaron sin un destino particular en mente hasta que colectivamente acordaron pasar por la Torre Hokage. No había nada malo en preguntar "nuevamente" sobre lo que estaba pasando, y tampoco haría ningún daño no retirarse hasta que obtuvieran una respuesta decente.
Sin embargo, cuando se acercaban al camino principal que conducía a la torre, vieron a alguien recostaba en un banco al costado de la carretera, que miraba hacia el cielo con los brazos y las piernas extendidas. No le prestaron mucha atención, hasta que vieron bien a la persona y se detuvieron en seco.
—¿Shikamaru? —Dijo Naruto.
El muchacho del clan Nara volvió la cabeza para mirarlos. Tenía el cabello recogido en una cola de caballo baja y ligeramente suelta, y algunos mechones de cabello colgaban en varios lugares. Llevaba una camiseta blanca sin mangas y pantalones holgados de color claro. Parecía como si no hubiera dormido mucho, y por un momento el caramelo que tenía en su boca fue confundida con un cigarrillo.
—Hey —dijo Shikamaru.
Los chicos lo saludaron torpemente.
—¿Estás bien? —Preguntó Kiba.
—Te ves un poco... —Naruto trató de buscar la palabra apropiada— raro.
Shikamaru resopló, probablemente tratando de reír, y dejó caer su cabeza hacia atrás para mirar al cielo
—Estoy bien. Un poco enojado, pero bien.
—¿Qué pasó? —Preguntó Kiba—. ¿Algunos miembros de tu clan también desaparecieron?
Shikamaru emitió un sonido extraño antes de sacarse la paleta de la boca y mirarlos de nuevo.
—No, pero cuéntame sobre eso.
—Er... —Kiba miró a Naruto y a Shino en busca de ayuda, pero ninguno parecía saber cómo hacerlo—. ¿Decirte...?
—Quiero decir, es obvio que Tsunade se fue a una misión, ¿verdad? —Shikamaru dijo, su voz goteaba fingida preocupación—. Una muy seria, si no se lo contó a nadie. Me he estado preguntando a quién llevó, y creo que son miembros de tu clan —sus ojos se movieron hacia Shino—. ¿El tuyo también?
—El mío también —dijo Shino.
Shikamaru asintió, mirando a Kiba y Shino con una mezcla de intriga e irritación.
—¿Saben por qué?
—No —Kiba se cruzó de brazos, su estado de ánimo anterior regresó—. Vamos a la Torre Hokage para ver si nos responden.
—Pero si Tsunade tuvo una misión abrupta —dijo Shino— entonces recibiremos las mismas respuestas. Me imagino que no nos dirán nada mejor que eso.
—Pero ¿cuál es la misión? —Preguntó Naruto, mirándolos a todos—. ¿Qué es tan importante para que ella se fuera sin decir nada?
Shikamaru sonrió secamente antes de volver a poner el dulce en su boca y dejar caer su cabeza nuevamente.
—Sea lo que sea —dijo Kiba— probablemente es algo peligroso.
—Lo más probable es que sea un tema sensible —dijo Shino.
—Apuesto a que es jodidamente emocionante —murmuró Naruto.
Kiba y Shino miraron a Naruto, quien estaba mirando al suelo con ojos llenos de emoción. Cuando los ojos de Naruto se pusieron en blanco, pareció escandalizado, recordando dónde estaba, pero no tuvo tiempo de decir nada.
Tanto Shino como Kiba se pusieron alertas. Kiba olfateó el aire, su rostro se contorsionó con disgusto. El zumbido en el cuerpo de Shino hizo que su propia piel hormigueara.
—Han vuelto —dijo Shino.
—¿Eh? —Naruto lo miró—. ¿Sus clanes?
Shikamaru levantó la vista.
—Sí —murmuró Kiba— ¿pero qué diablos trajeron con ellos? —Él dudó—. Vamos.
Los cuatro chicos saltaron sobre Akamaru y se aventuraron hacia las puertas de la aldea. Una de las primeras cosas que notaron cuando se acercaron fue a una gran multitud de Hyūga, Aburame, Inuzuka y ANBU que se abrían paso por las puertas. Naruto estaba sorprendido e inquieto por toda la fuerza de batalla y se preguntaba qué demonios estaba pasando más allá de las puertas. Lo siguiente que notaron fue un pequeño grupo por delante del resto.
—Oye... son esos... —Kiba entrecerró los ojos—. ¿Mamá y Kuromaru?
—Y la abuela Tsunade —dijo Naruto, entrecerrando los ojos también—. ¿A quién está sosteniendo?
Kiba y Naruto los llamaron mientras comenzaban a alcanzarlos, pero el equipo que regresaba los pasó rápidamente con tanta velocidad que Akamaru casi perdió el equilibrio. El resto del grupo lo siguió, algunos se dividieron en diferentes grupos en el camino y lanzaban gritos.
—¡Muévanse, muchachos!
—¡Fuera del camino!
—¡Contacta a Hiashi! ¡Ahora!
—¡Prepárense para la cuarentena!
—Shino.
Los chicos se volvieron y encontraron a Shibi Aburame caminando hacia ellos. Tenía la voz calma cuando hablaba, y arrastraba los pies mientras caminaba.
—Padre —respondió Shino, bajándose de Akamaru. De cerca, Shino notó que su padre no se veía bien en apariencia y que el zumbido de su colonia era muy bajo y débil—. ¿Qué ha pasado?
Shibi gesticuló suavemente.
—Ven. Tenemos mucho de qué hablar.
—¡Espera! —Dijo Kiba—. ¿Qué está pasando? ¿Dónde estaban?
—Creo que tu madre debería explicártelo —Shibi señaló.
—¿Qué pasa con nosotros? —Naruto peguntó, refiriéndose a Shikamaru y a él mismo.
—Creo —dijo Shibi lentamente— deberías esperar a Tsunade-
—¿Dónde está esa vieja bruja?
Todos saltaron ante esa voz. Girando hacia las puertas, vieron a Jiraiya enfurecido caminando hacia ellos.
—¿Sabio pervertido? ¿Tú también fuiste? —Naruto se desanimó, la miseria cayó sobre él. No había visto a Jiraiya en mucho tiempo, y odiaba pensar que a la misión que fue Tsunade era realmente emocionante si Jiraiya había estado allí.
—No, no lo estaba —dijo Jiraiya enérgicamente cuando se unió a ellos.
—Entonces, ¿qué estás haciendo aquí? —Preguntó Naruto.
—Recibí un mensaje de Shizune que decía que la tonta de su Hokage estaba a punto de buscar problemas —gruñó con fuerza, frotando sus sienes—. Pero solo recibí ese maldito mensaje hace unos días porque estaba... err ...ocupado.
Naruto se burló.
—Lo que significa que estabas-
—Entonces —dijo Jiraiya—, supuse que era demasiado tarde y vine a enfrentar a Tsunade para saber qué demonios estaba pensando. Para que Shizune se ponga en contacto conmigo, solo puedo adivinar de qué se trataba... aunque tengo una idea bastante clara —él murmuró.
—¿Qué? —Preguntó Naruto, volviendo su mirada hacia Shibi—. ¿Qué fue?
—Bueno... — Shibi se movió torpemente—. De nuevo, solo Tsunade puede darles respuestas, pero todos deberían esperar un momento-
—Fuiste en busca de Orochimaru, ¿verdad? —Shikamaru dijo.
Un potente silencio los envolvió, en el que todos miraron a Shikamaru como si hubiera dicho alguna obscenidad. Solo duró un segundo antes de que Naruto, Jiraiya y Kiba se acercaran a Shibi, lanzándole preguntas.
—Está bien, está bien —dijo Shibi lo suficientemente fuerte como para calmarlos—. Sí, fuimos tras Orochimaru porque... —vaciló, pensando en cómo darles la noticia—. No nos fue bien —decidió decir Shibi—. No creo que hayamos logrado mucho.
—¿Pero por qué se fueron? —Preguntó Kiba.
—No puedo responder eso —dijo Shibi.
—¿Por qué Tsunade los escogió a ustedes? —Shikamaru preguntó.
—Eso... honestamente, no lo sé —dijo Shibi—. El razonamiento más lógico sería por nuestras habilidades de rastreo.
—¿Qué hay de Sasuke? —Escudriñó Naruto apresuradamente—. ¿Estaba allí?
—Sasuke Uchiha... no fui asignado para buscarlo, así que no puedo decirlo.
—¿Pero encontraron a Orochimaru? —Jiraiya preguntó con rigidez.
Shibi asintió.
—Lo hicimos. Tsunade luchó contra él, y el escondite fue destruido como resultado.
—El escondite —dijo Shino antes de que nadie más pudiera decir una palabra—. ¿Está destruido, pero eso no es un logro?
Shibi negó con la cabeza.
—Orochimaru y sus compañeros nos evadieron. En cuanto al contenido de la guarida, no pudimos salvar nada ni a nadie dentro de ella. Además de no poder descubrir ninguno de los secretos de Orochimaru, muchos de nosotros resultaron heridos.
—¿A dónde fue mi mamá? —Kiba preguntó de repente.
—¿Y quién iba con la abuela Tsunade? —Naruto agregó.
Shibi guardó silencio, causando que el temor finalmente se filtrara.
—Muchachos —dijo metódicamente— alguien resultó gravemente... herido. No sabemos por qué, pero Orochimaru puede haber estado tratando de realizar experimentos con esta persona justo antes de que llegáramos.
Shikamaru palideció, pero nadie se dio cuenta.
—Entonces... ¿rescataron a alguien? —Dijo Naruto.
—Naruto —Shibi lo miró directamente—, sabes más de Orochimaru que yo. ¿Cuál era su propósito al reclutar a Sasuke? ¿Por qué lo quería, específicamente?
Naruto frunció el ceño, cruzando sus brazos.
—Para usarlo y estropear las cosas. Escogió a Sasuke... porque era fuerte, supongo. Aunque solo fuese un genin, era el mejor.
—¿Y qué hay de las habilidades especiales de Sasuke? —Shibi presionó.
—¿Especiales? Bien, Kakashi-sensei le enseñó una, el Chidori —Naruto frunció el ceño—. Y está el Sharingan, obviamente, pero-
—Habilidades especiales... —Shibi se dijo a sí mismo, confirmando sus sospechas previas—. Entonces este hombre busca a aquellos con habilidades especiales...
—Entonces, ¿rescataron a alguien con una habilidad especial? —Preguntó Kiba—. ¿Es por eso que todos tienen prisa por cuidar de ese alguien?
Shibi puso una mano sobre el hombro de su hijo y los miró a todos directamente.
—Muchachos, el pueblo fue atacado por cómplices de Orochimaru hace un tiempo. El complejo Hyūga era el objetivo, y, según entiendo, esta no fue la primera vez que eso sucedía. La única diferencia es que ahora lograron completar su tarea.
—¿Qué tarea? —Preguntó Naruto, la información vaga estaba comenzando a molestarlo—. Vamos, danos una respuesta directa. ¿Cuándo sucedió todo esto? ¿Por qué no nos lo contaron?
—Porque, en caso de que las cosas terminen mal, no queremos que ninguno de ustedes tome el asunto en sus propias manos. Ahora que la situación actual no está clara, solo puedo aconsejarles que se mantenga alejado del hospital hasta nuevo aviso —miró a Shino—. Ven conmigo. Tengo que explicarte algo.
Shino y su padre se fueron.
Jiraiya maldijo.
—Vamos —dijo mientras se alejaba.
—¿Vamos al hospital? —Preguntó Naruto mientras los chicos restantes y Akamaru lo seguían.
—Obviamente —dijo, cortante—. Las respuestas vagas realmente me cabrean, y Tsunade me va a explicar por qué demonios fue a buscar a Orochimaru así —él maldijo de nuevo, su cabello pareció erizarse—. ¿Cómo sabía dónde buscarlo?
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—No puedes verla —dijo Shibi mientras acompañaba a su hijo a casa—. Aún no.
Shino estaba en silencio.
—Hazme saber que lo entiendes, Shino.
—Hinata era el objetivo —Shino dijo en voz baja—. Era a quien sostenía Tsunade-sama.
Shibi suspiró.
—Sí.
—¿Qué le hizo? ¿Qué tipo de experimentos le estaba haciendo Orochimaru antes de que todos ustedes llegaran?
—No te tortures a ti mismo.
—Padre-
—Seré honesto contigo, Shino. Las posibilidades de que se recuperación son... nada buenas. Pasó una gran cantidad de tiempo antes de que llegara la ayuda, y ella estuvo sangrando todo el camino.
—¿Qué quería él con ella? —Shino preguntó, en voz baja—. ¿Secretos de los Hyūga? ¿El Byakugan?
—No puedo decirlo con certeza, pero esa es la respuesta más lógica.
—Entonces, si él está detrás de Hina… de los Hyūga ahora, ¿Sasuke debe estar...?
—Sólo el tiempo dirá.
Un espeso silencio cayó entre ellos.
—Tengo que verla —dijo Shino.
Shibi se mantuvo en silencio por otro momento.
—Entiendes, si las cosas no están a nuestro favor, su aspecto está lejos de a lo que estás acostumbrado.
Shino permaneció en silencio.
—No quiero alarmarte —dijo Shibi—. Pero quiero que estés al tanto de lo que pueda pasar de aquí en adelante. Puede que Hinata no sobreviva a esto. Lo siento, pero es una posibilidad. Orochimaru todavía anda suelto y somos directamente responsables de la destrucción de su escondite. Puede venir y atacar la aldea, y será mucho peor que el ataque que sufrimos durante tus exámenes chūnin.
—Entonces, ¿qué medidas se tomarán para prepararnos contra eso? —Shino miró a su padre, con rostro ilegible—. Porque no me dejarán afuera otra vez.
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Hospital de Konoha
Gritos. Gemidos. Personas corriendo. Llanto. Objetos estrellándose.
¿Por qué se estaba escondiendo? ¿Por qué estaba temblando?
Shizune estaba de pie en el armario de escobas, con la mano sujetando firmemente el pomo de la puerta. Estaba cubierta de sudor y su visión era borrosa, pero más que nada, se regañaba a sí misma y exigía a su cuerpo moverse ahora mismo. Tsunade necesitaba su ayuda. El tiempo era un factor importante. Ella misma había pasado por situaciones similares muchas veces, por lo que no había motivo para dudar.
Pero, ¿por qué Hinata se veía así?
Su piel estaba ligeramente gris.
No importa cuán pequeña se veía, no importaba que Katsuyu la mantuviera unida, toda la sangre que había perdido, no solo en ella, sino también Tsunade y Tsume. La piel de Hinata estaba gris, y Shizune sabía que no era una buena señal. Eso fue por culpa del trabajo de Orochimaru, y eso no era bueno. Tsunade no estaba gritando órdenes como normalmente hacía, y...
El ruido nunca se detuvo. Los gritos, los gemidos, los choques...
Shizune respiró profundamente.
Tsunade la necesitaba. Hinata la necesitaba. Ella tenía que recuperarse.
Tranquilizando sus nervios, Shizune salió del armario de escobas.
—¿Dónde diablos está?
Shizune casi se cae. Dando media vuelta, palideció al ver a Jiraiya irrumpir por los pasillos.
—M-maestro Jiraiya —dijo Shizune—. Yo... recibiste mi carta.
—Sí, lo hice —respondió ásperamente, Naruto, Kiba y Shikamaru estaban con él—. Entonces, ¿dónde está, Shizune? Ella me va a decir exactamente lo que sucedió, y no voy a escucharlo de nadie más, ¿me oyes?
—¡Sí! —Naruto estuvo de acuerdo—. ¡No puede ir tras Orochimaru y Sasuke sin decirle a nadie!
—Ustedes dos, por favor, mantengan la voz baja —Shizune miró hacia los lados por los pasillos.
—¿Por qué? Es ruidoso aquí de todos modos —dijo Naruto.
—¿Que está pasando? —Kiba miró alrededor con inquietud—. ¿Por qué huele a... muerte y miedo?
—Bueno, es un hospital —dijo Naruto.
—Escuchen —Shizune habló febrilmente—. Lamento haberte contactado, Maestro Jiraiya. Estaba asustada y confundida, y fue un gran error. Tsunade-sama no podrá hablar por un tiempo, así que todos ustedes se irán justo ahora-
—¡Se fue a buscar a Orochimaru sin mi ayuda, y tú quieres que la deje sola! —Jiraiya se acercó a Shizune—. No me importa lo ocupada que esté, ¡dile que salga y se explique en este momento!
—¡No puedo hacer eso! —Shizune respondió—. Ella está tratando de salvar una vida en este momento, y no estoy exagerando cuando digo que cada segundo es de vital importancia.
—¿Qué está pasando aquí?
Todos voltearon a mirar hacia el pasillo. Tsunade se estaba acercando a ellos. Estaba vestida con el atuendo del hospital, sus ojos y su rostro lucían fríos, no se sentía ni se parecía a la mujer que todos conocían.
—Finalmente apareces, mujer —Jiraiya caminó hacia ella—. ¿En qué diablos estabas pensando?
—¿Qué estás haciendo aquí, Jiraiya? —Tsunade preguntó con calma.
—¿En qué estabas pensando al ir por Orochimaru? ¿Por qué no te pusiste en contacto conmigo si sabías dónde estaba?
—No hubo tiempo —Tsunade miró a Jiraiya y a los chicos de pie—. Lo siento, Shikamaru. No hubo tiempo —sus ojos se movieron—. Shizune, te he estado buscando. Vámonos. Tenemos poco tiempo.
—¡Espera! —Jiraiya entró en la línea de visión de Tsunade—. ¡Dime que pasó!
Tsunade lo miró por un momento antes de decir:
—Orochimaru fue a por Hinata. No pude derrotarlo. Ahora ella está muy lastimada. Estoy corriendo contra el tiempo —miró a Shizune antes de volver por donde había venido—. Shizune, vámonos.
—¡Sí! —Shizune miró a los rostros atónitos de los hombres, antes de apresurarse detrás de Tsunade.
Y el ruido nunca se detuvo: los gritos, los choques, los gemidos.
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Fin Capitulo Veintiocho
Naoko Ichigo
