Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de Juri . DP y fue beteada por Karen Hikari.

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Parte III

Esto… era un sentimiento completamente nuevo.

Era algo que parecía familiar, pero esto tenía un nivel completamente nuevo de ardor…

No, no era un ardor; era algo más tortuoso que eso. Era una picazón persistente que nunca podía rascar y que se volvía peor y peor. Era una comezón que estaba enterrada profundamente debajo de su piel y que a la vez no estaba en ningún lugar en particular, sino en todas partes al mismo tiempo. Era una picazón persistente, que la hacía desear poder atravesar su cuerpo con los dedos y arañar cada centímetro de ella hasta que la comezón se detuviera, y no le importaba si se lastimaba a sí misma, solo necesitaba que este cosquilleo desapareciera.

Pero…

Ella también quería la comezón. Era una parte nueva de sí misma que nunca antes había tenido y tampoco sabía que la quería, y a pesar de lo insoportable que era, ahora formaba parte de ella. La necesitaba allí, no porque la estaba ayudando a sobrevivir, sino, porque sabía que nunca sería capaz de deshacerse de ella por sí misma, y estaba ansiosa por encontrar a la persona o la cosa que pudiera aliviarla. Este picor le dio un nuevo propósito, pero tenía que descubrir quién o qué la ayudaría.

Cuando llegó a esa respuesta, era algo tan impactante como obvio: ya era hora de despertar.

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Hinata abrió los ojos y vio una masa de colores oscuros y borrosos. Parpadeó pesadamente, sin registrar dónde estaba o qué estaba sucediendo. No podía pensar o sentir algo mientras las manchas frente a ella permanecían en su lugar, pero la familiar picazón comenzaba a atacarla nuevamente.

Ella parpadeó nuevamente, esta vez decidida a ver claramente, porque recordaba que las cosas normalmente no se veían de esa forma, y después de unos treinta minutos, su visión se aclaró. Sus ojos se sentían increíblemente secos y escocían cada vez que parpadeaba, pero notó una luz tenue y parpadeante a su lado, que generaba sombras grotescamente alargadas en la blanca pared frente a ella. Lo primero que pensó fue que estaba en su casa, la palabra casa era solo una palabra y nada más para ella en ese momento, pero el recuerdo de los pisos de tatami y las puertas correderas la invadieron. Su siguiente suposición fue que estaba en peligro.

Los labios de Hinata se separaron, sin emitir ningún sonido, trató de impulsarse hacia adelante. Su cuerpo sufrió un espasmo, enviando magníficas descargas de dolor por todo su cuerpo. Ella no hizo más intentos por moverse, su cuerpo regresó a su estado original, pero el dolor persistió. Notó que le hormigueaban salvajemente los labios, y su débil intento de lamerlos solo empeoró las cosas. Su boca estaba increíblemente seca y áspera.

¿Qué le había sucedido?

Hinata miró las sombras en el techo, tenía los ojos abiertos simplemente por inercia. No estaba tan asustada como lo había estado hacía solo unos minutos. Ahora se sentía patéticamente exhausta, pero sentía la necesidad de recordar lo que la había dejado en una situación como esta.

Sin embargo, le era difícil recordar.

Ahora que se había calmado, la picazón volvía una vez más, y había atraído completamente su atención. Ella desesperadamente quería levantarse, tenía que irse, tenía que encontrar alivio. Cuanto más se centraba en la comezón, más se agitaba. Su corazón latía dolorosamente en su pecho, sus músculos se sentían como si estuvieran siendo recorridos por electricidad, el simple hecho de respirar hacía que su cabeza latiera con nuevas oleadas de dolor.

Era insoportable.

Era una tortura.

Era-

Sintió una ligera presión en su mano derecha.

Con gran esfuerzo, Hinata bajó la cabeza para poder ver mejor. Ahora entendía que estaba en una cama, y junto a ella había un cuerpo desplomado en una silla. La persona parecía estar durmiendo, pero estaba sosteniendo su mano. Ella se preguntó por cuánto tiempo había estado tocándola.

Hizo todo lo posible para identificar las facciones de su acompañante, pero la luz estaba demasiado lejos y sus ojos, al igual que el resto de su cuerpo, estaban al límite. Hinata volvió a cerrar los ojos, pero antes de que la oscuridad la volviera a engullir, un rostro y un nombre aparecieron en su mente. La picazón disminuyó...

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Hinata abrió los ojos y fue cegada por un doloroso brillo. Sus ojos solo se habían abierto por un segundo antes de volver a cerrarse, su cabeza latía débilmente.

¿Por qué estaba experimentando tal incomodidad? Estaba a punto de pensar si había muerto y se había ido a un lugar miserable, cuando comenzó a escuchar débiles voces.

—…. apagado.

—... sigo. Es la última advertencia.

—... escucha, ella no está mejorando. ¿Para quién estamos haciendo esto en este punto?

—Su corazón todavía late. Lo que estás proponiendo es un asesinato, así que cállate.

—¡Mírala! ¿De verdad crees que esto es lo que quiere? Crees que alguien querría... Te estás aferrando a la esperanza de que ella pueda decirnos algo... pero el hecho es que-

—¡Hinata!

Hinata tardó un minuto en darse cuenta de que estaba mirando a las personas frente a ella. Su visión no era tan borrosa como antes, pero aún no podía enfocar bien la mirada.

—Oh, Dios mío —dijo con voz temblorosa una de las figuras—. ¡O-oh, Dios mío! ¡Lady Tsunade!

La figura salió corriendo de la habitación, los ojos de Hinata no pudieron seguirle el ritmo, mientras la otra figura ocupaba todo su campo de visión.

—¿Estás realmente despierta? —la nueva figura dijo—. De verdad estás... Hey, puedes parar eso ahora.

Algún tipo de energía cálida, la cual Hinata no había notado antes, fue removida de su rostro, y junto con esa acción, sintió una presencia cálida y reconfortante que tampoco había notado. Parpadeó un par de veces, deseando que sus ojos vieran correctamente. Lentamente, las imágenes frente a ella adquirieron una forma más sólida, aunque todavía se veían deformes.

—¿Hinata? —la figura de un hombre joven, dijo—. ¿Estás despierta?

—Haaa.

Alarmada, Hinata descubrió que hablar era casi imposible y necesitaba más energía de la que parecía tener. Aunque no podía ver bien, el rostro de la persona que tenía delante se le vino a la mente. Casi tan pronto como apareció, otros rostros aparecieron en su mente también, pero no podía ponerle nombre a ninguno.

—Oye, Hinata, ¿puedes oírme? —La persona se posiciono a su lado de nuevo, y ella registró que había otro ser vivo en sus brazos—. Has estado fuera por mucho tiempo. ¿Puedes hablar?

—A... ahhhhh.

—Oye, no, oye, tómalo con calma. Supongo que fue estúpido pensar que podrías hablar —hizo una pausa, solemne—. Honestamente, estoy sorprendido de que estés viva. Siempre creí que despertarías, nunca perdí la esperanza de que lo hicieras, pero al verte realmente abrir los ojos... justo después de ver las heridas que sufriste... —maldijo en voz baja para sí mismo—. Un par de veces realmente pensé-

Una puerta se abrió de golpe y escucho un aluvión de pisadas apresuradas.

—¡Naruto, retrocede!

—¿Está realmente despierta?

—¡Haz espacio! ¡Muévete!

—¿Por qué siempre me dejas afuera?

—Lady Hinata, ¿estás bien?

—¡Deja pasar a lady Tsunade, por favor!

Hinata se sentía sobrecargada por los sonidos y los movimientos. Las personas hablaban entre ellas en voz alta, y las manos se movían continuamente sobre su rostro, hombros y brazos. Se esforzó más que nunca para concentrarse, para ver o escuchar correctamente, pero su cabeza daba vueltas y sintió un doloroso nudo en su estómago.

—¡Bien, todos fuera! —una mujer gritó sobre el caos.

Con alboroto y movimientos vertiginoso, las manchas pronto se redujeron a tres. La habitación estaba en silencio, salvo por el sonido de pequeños objetos que se movían, y luego los tres borrones llegaron a su lado.

—Hinata, ¿estás con nosotros? —dijo un borrón a su derecha. Hinata parpadeó con fuerza, mirando fijamente, pero su visión parecía no querer mejorar.

—Algo está mal —murmuró otro borrón junto al primero—. ¿Ella Puede escucharnos?

—Hinata, dame una señal de que puedes oírnos.

Hinata se balanceó y sacudió la cabeza un par de veces. Era extremadamente difícil para ella asentir.

—Oh, Dios mío —una sombra a su izquierda se quedó sin aliento.

—¿Puedes ver? —el primer manchón pregunto.

Con mucha dificultad, Hinata negó con la cabeza.

Hubo un silencio, un sollozo y un ligero movimiento de las manchas.

—Shizune, ve a informarle a Hiashi que Hinata ha despertado.

Cuando Shizune asintió, más rostros aparecieron en su mente. Hinata recordó a Shizune, la cariñosa mujer de cabello oscuro que era la mano derecha de Tsunade. Entonces Hinata recordó a Tsunade, la Hokage de Konoha, la mujer más temible que Hinata conocía. Feroces ojos color miel aparecieron en su mente, ojos que la veían con lastima. Ella se estremeció internamente. ¿Había hecho algo para que Tsunade la mirara así?

—Sakura —y de repente se dio cuenta de que la primera sombra era Tsunade—, ve y dile a los Yamanka, a los Himamura y a Naruto que esperen un poco más. Necesito un momento a solas con Hinata.

Sakura asintió, y Hinata fue bombardeada con imágenes de la kunoichi de cabello rosa. Ella recordó la fuerza de Sakura, sus ojos color verde esmeralda, sus sorprendentes similitudes con Tsunade. Hinata casi se estremeció, pero luego recordó el nombre Yamanaka-

Ino.

Jutsus de lectura de mente.

Mantenerlos fuera.

Dejarlos esperando.

Himamura.

Cabello oscuro.

Ojos fríos.

Él fue un regalo.

Él es mío.

Naruto.

La mente de Hinata se quedó en blanco, su cuerpo se tensó. La picazón estaba empezando a volver, pero con la comezón sintió la persistente necesidad de verlo…

¿Naruto?

Naruto…

Ella tenía que verlo. Él lo sabría, él entendería, él podría ayudarla… ¿Él haría qué, exactamente?

—Hinata —dijo Tsunade, sacando a Hinata de sus pensamientos y devolviéndola a la realidad—, sé que no puedes hablar bien, pero necesito que escuches. Lo entiendes.

Hinata sacudió la cabeza.

—¿Sabes dónde estás?

Hinata sacudió la cabeza, negando.

—Estás en el hospital de Konoha. ¿Recuerdas a Konoha?

En ese momento ella lo hizo; Hinata sacudió la cabeza, asintiendo.

—Antes indicaste que no podías ver. ¿Es eso correcto?

Hinata sacudió la cabeza, asintiendo nuevamente.

Tsunade se detuvo un momento.

—¿Recuerdas lo que pasó antes de que llegaras al hospital?

Hinata trató de recordar, pero su mente solo podía evocar oscuridad y esa molesta comezón interna. Después de unos minutos, Hinata sacudió su cabeza, negando.

Otro minuto pasó en silencio.

—Bueno, intentaré no abrumarte. Por ahora, solo te diré que has estado en coma por poco más de un año. Tú... Bueno, algo malo te pasó. Perdiste mucha sangre, y tu Byakugan se mantuvo activo durante... mucho tiempo. Sospecho que es por eso que no puedes ver bien en este momento.

Tsunade hizo una pausa. Durante ese instante, Hinata trató de procesar lo que le dijeron, pero realmente no podía entender nada.

—Voy a ser directa contigo —dijo Tsunade, su voz tomó un tono profesional, pero a la vez consolador—. Hay toxinas en tu cuerpo, las que no podemos eliminar en este momento. Hemos probado medicamentos provenientes de todo el País del Fuego e incluso de algunos otros países. Estás en mejor estado del que te encontramos, pero ciertas lesiones han dejado cicatrices permanentes en tu cuerpo. Tu sangre esencialmente está envenenada, pero cualquier transfusión resulta ser inútil, porque la nueva sangre también se contamina. Lo único que te ha mantenido viva por tanto tiempo es la transferencia de... Bueno, dije que no iba a abrumarte, ¿no? Esto debe ser mucho para asimilar de todos modos.

Tsunade se detuvo de nuevo. Hinata aún luchaba por comprender todo lo que le habían dicho.

No hablaron más, y Hinata se sintió en su límite energético, después de todos esos pensamientos y recuerdos que llegaron de golpe. Fue mucho más tarde, o al menos sentía que lo era, cuando comenzó a regresar a la oscuridad otra vez.

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Hinata abrió los ojos. Una tenue y parpadeante fuente de luz estaba frente a ella. Se quedó inmóvil durante unos minutos antes de darse cuenta de que podía ver más claramente que antes, pero era como si las cosas entraran y salieran de foco sin que ella lo pudiera evitar completamente. Miró las blancas paredes y el también blanco techo y, con un sobresalto, se dio cuenta de que algo estaba tocando su mejilla. Trató de moverse, pero se dio cuenta de que algún tipo de ente estaba al lado de su cabeza, respirando pesadamente mientras se aferraba a su cabello.

Su mente se inundó con pánico. Ella realmente quiso moverse, pero se preguntó por qué estaba allí y qué estaba sucediendo exactamente.

Se abrió una puerta, atrayendo la atención de Hinata, y alguien con ropa oscura entró a la habitación y cerró la puerta.

—De acuerdo, suficiente de eso —la persona se detuvo a su lado y quitó al pequeño ente. Hinata trató de enfocarse mientras la persona le limpiaba la mejilla con un trapo, y luego la persona notó la mirada de Hinata.

Ella lo conocía.

El cabello rubio estaba mucho más dócil de lo que ella recordaba. Los mechones eran más largos, lo que explicaba por qué su cabello estaba más ordenado que antes. Vestía una camisa negra y pantalones oscuros, ya no usaba el característico naranja. No podía ver bien el color de sus ojos, pero sabía que eran azul cristalino, pudo ver un ligero brillo en Naruto cuando este se dio cuenta de que ella estaba despierta. El Uzumaki sostenía en sus brazos a un niño de cabello oscuro que parecía estar dormitando.

—Oye —dijo Naruto, sentándose lentamente en una silla al lado de la cama—. Te perdiste el reencuentro.

Hinata lo miró fijamente. Por alguna razón, ella no entendió lo que dijo.

—¿Lo recuerdas? —Naruto hizo rebotar al niño en sus brazos—. Es Sho. Esta más grande de lo que recuerdas, ¿eh? Dijeron que lo encontraste hace más de un año —Naruto se calló, mirando a Hinata con interés—. Has estado fuera por más de un año, ¿sabes?

Hinata negó con la cabeza; su vista no estaba tan desenfocada como antes.

Naruto la miró con los ojos muy abiertos, probablemente sorprendido de que ella respondiera.

—Ah... Este pequeño es increíble, ¿sabes? Esos tipos de la Escarcha dijeron que era peligroso, dijeron que puede absorber el chakra y la energía de vida y lo otras cosas. Cuando sus padres se enteraron de lo que te sucedió, lo trajeron aquí. Fue adoptado, ¿lo recuerdas? Eh, bueno, de todos modos, han estado aprendiendo sobre él, aprendiendo cómo criarlo y como ayudarlo a manejar sus habilidades. Algunas cosas simplemente son naturales para él. No sé cómo lo sabe, pero… —Naruto se rió torpemente—. De todos modos, él realmente no me afecta mucho. Absorbe mi chakra y te lo da, pero solo me deja un poco cansado, eso es todo. No me importa, de verdad. Ha estado ayudando a mantenerte viva, ya que nadie más sabe cómo ayudarte...

Nuevamente, Naruto se calló. Una vez más, Hinata luchó por comprender todo lo que le decían. Ella miró al niño dormido en los brazos de Naruto.

Sho…

Él estaba… tan grande ahora. Parecía bien cuidado, pero aun así Hinata sintió una extraña tristeza golpear su pecho.

—Estoy muy contento de que estés despierta —dijo Naruto, suavemente—. No sé por qué te sucedió esto, pero... Dios, estoy feliz de que estés despierta.

Hinata vio como Naruto bajaba la cabeza, sus hombros temblaban. Ella tuvo la sensación de que no lloraba solo por ella, pero no tenía la voz para cuestionarlo.

—Lo siento —Naruto soltó después de un tiempo, levantando la cabeza—. Realmente lo siento. Solo... no parecías tú misma. No pensé que él fuera tan malo. Y entonces todo tuvo sentido. Si Orochimaru pudo hacerte esto, eso explica por qué Sasuke no ha-

Miles de imágenes y sensaciones asaltaron a Hinata. La comezón era ahora un torbellino de confusión y anhelo.

Sasuke Uchiha consumió sus sentidos hasta el punto en que recordó su olor, la forma en que hablaba, cómo actuaba, las cosas que había hecho. Podía verlo en su mente, pero todo estaba deforme y solo eran breves destellos. La estaba matando no poder ver su rostro claramente, no recordar completamente lo que era estar en su presencia, y preguntaba si alguna vez lo había visto en primer lugar.

¿Dónde estaba Sasuke?

¿Por qué no estaba aquí?

¿Por qué él no estaba aquí?

—¿Hinata?

Hinata se dio cuenta de que estaba gimiendo, las lágrimas corrían por sus mejillas. Su corazón latía con fuerza, su pecho dolía.

—Espera, buscaré a alguien.

Naruto salió corriendo de la habitación, pero Hinata apenas se dio cuenta. Todo le dolía y la picazón se sentía peor que nunca ahora que sabía por qué estaba allí.

Ella quería ver a Sasuke.

Ella necesitaba ver a Sasuke.

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Fin Capitulo Veintinueve

Notas: ¡Hola! ¿Qué tal? Se que ha pasado mucho tiempo desde que anduve por aquí, había estado ocupada cambiándome de plataforma, comencé a usar wattpad y bueno… muchas cosas pasaron. Pero decidí volver a mis raíces, esta página, la cual me di cuenta que prefiero utilizar, ya que no te bombardean cada tantos minutos con videos de hazte premium y no puedo hacerlo porque soy pobre XD espero que aun quieran seguir leyéndome, por ahora me despido. Y de paso les comento que no sé cuándo será la próxima actualización, mi beta querida ha estado algo desaparecida y sin sus correcciones no puedo subir los capítulos, espero puedan entender.

Mil besitos y perdonen por haberlos abandonado.

Naoko Ichigo