Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de Juri . DP y fue beteada por Jeffy Iha.
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El arrepentimiento más grande de Hinata fue despertar.
Desde que lo hizo en el hospital de Konoha, Hinata no podía ponerse cómoda. Le dolía todo el cuerpo, sin embargo, eso alivió la comezón en su cabeza y ya dormía sin complicaciones. Aunque todo empeoró cuando la noticia de que finalmente había despertado se extendió por todo Konoha.
Su padre y su hermana fueron los primeros visitantes. Ella no los había reconocido, pero su hermana Hanabi estaba tan abrumada por las lágrimas que Hinata consideró mejor no hacer preguntas y no dar señal de que estaba confundida. Su padre Hiashi tenía una expresión pétrea y ojos sin emociones. La mayoría de sus preguntas estaban dirigidas a Tsunade (¿Cuándo puede volver a casa? ¿Cuál es su pronóstico? ¿Qué sucederá ahora?) Y cuando miraba o hablaba con Hinata, era breve y apretaba mucho su mandíbula. Hinata se preguntó si no le gustaba verla, pero él siempre estaba parado a los pies de su cama, con la mano firmemente plantada en el borde del concón.
Al tercer día de haber despertado, Hinata finalmente los recordó, junto con el resto de su familia.
Kō y Neji fueron los siguientes en visitarla. Sus rostros estaban pálidos cuando la vieron. No dijeron nada mientras Shizune les explicaba el estado actual de Hinata. Kō nunca quitó sus ojos llorosos de ella; Neji, al igual que su padre, la miraba muy poco y lucía extremadamente perturbado cada vez que lo hacía.
Su equipo fue el siguiente en visitarla y Hinata recordó todo sobre ellos. Kiba le habló más y Kurenai y Shino no dijeron casi nada. Al igual que sus visitas anteriores, su equipo la había mirado con asombro y apenas podían contener sus emociones, ya fuera tristeza, conmoción o enojo. Todo el mundo exigía saber qué planeaba hacer Tsunade con Orochimaru. Hinata asociaba ese nombre con frío y miedo. Todos recibían la misma respuesta por parte de la Senju:
—Estamos haciendo lo que podemos.
El Equipo Diez y el Equipo Gai le hacían visitas periódicas, todos tenían el mismo aspecto y las mismas emociones cuando la veían. A todos les molestaba, Hinata podía notarlo. Su visión había mejorado mucho a pesar de que picaban los ojos constantemente, por lo que realmente no estaba preocupada por su falta de lenguaje. Su principal preocupación era que se sentía increíblemente débil y su cuerpo todavía no se movía como ella quería, Tsunade dudaba si Hinata volvería a caminar.
Durante los siguientes tres meses, Hinata se quedó en esa cama de hospital.
El ninja médico podía hacer muy poco, solo unas pocas cosas habían podido mejorar la situación de Hinata. El clan Yamanaka había mezclado hierbas que ayudaron a sanar la cicatriz en su abdomen, Hinata aún no había visto o tocado la cicatriz, pero aparentemente las propiedades curativas de esas plantas eran más efectivas que el chakra de curación de los ninja médico. Ahora que Hinata estaba despierta, el clan Yamanaka le regalo té y aceites aromatizados que la calmaban y le quitaban algunos de sus dolores. También habían llenado la habitación con varias flores, algunas de las cuales fueron entregadas por sus amigos. Hinata estaba segura de que su fuerza regresaba poco a poco, pero eso podía ser una ilusión.
Curiosamente, estaba pasando más con Sakura e Ino. Ambas ayudaban a mejorar su salud, pero también hablaban con ella, aunque ella no podía responderles.
Sakura fue la primera en notar que las brillantes luces artificiales e incluso la luz del sol por las mañanas irritaban los ojos de Hinata. Una cortina purpúra ahora colgaba en la ventana y las luces raramente eran encendidas.
Después de que Hinata recuperó su visión, notó que su flequillo colgaba sobre sus ojos de manera desigual. A veces la sobresaltaba porque no estaba acostumbrada a la longitud y pensaba que algo extraño estaba cerca de su rostro. Ino, después de notar que Hinata saltaba al azar de vez en cuando, cortó su flequillo justo encima de sus cejas.
Cuando las cosas no estaban tan ocupadas y los visitantes eran ahuyentados, Ino y Sakura se sentaban junto a ella y hablaban. No intentaron hacerla recordar nada, solo le contaban todo lo que sucedió durante el tiempo que estuvo en coma, Hinata apreció el gesto. La mayoría de las veces la heredera no podía entender que estaban diciendo, las palabras y sus significados volvían a ella de manera constante y esperaba con ansia el poder hablar con ellas.
Hinata veía a los Himamura casi todos los días.
Eran una pareja fornida y afable de País del Agua. Nacieron originalmente en el País del Hielo, pero habían vivido mucho tiempo en el País de la Tierra. El señor Himamura era alto, de piel bronceada con grandes músculos, tenía una barba oscura y rostro alegre. Después de hablar de lo contento que estaba de finalmente conocer a Hinata, le agradeció infinitamente por encontrar a Sho y permitir que él y su esposa adoptaran al niño. La señora Himamura era alta y delgada (en comparación con su esposo), ella era bastante musculosa en comparación a las mujeres de Konoha. Poseía un espeso y ondulado cabello castaño que ataba en una coleta alta y a pesar de su aspecto duro y severo, era bastante elegante y graciosa.
Hinata al principio dudo de ellos. ¿Qué sabría esa pareja sobre criar a un niño del País del Hielo? Un niño que fue rechazado por su propia gente.
Sin embargo, sus preocupaciones disminuyeron. Los Himamura adoraban a Sho y lo trataban con mucho amor. Sho se notaba animado alrededor de ellos, reía y jugaba. Aprendieron que Sho era capaz de ayudar a las personas a recuperar sus fuerzas después de un incidente que tuvo el señor Himamura, lo que resultó en padres sorprendidos. Una vez que se enteraron de lo que le había sucedido a Hinata, trajeron a Sho y desde entonces la familia se estableció temporalmente en Konoha.
Había un visitante al que Hinata temía, pero ansiaba ver.
Cuando anochecía y la vela en la habitación era encendida, era cuando Naruto usualmente hacia su aparición.
Los Himamura dejaban que Naruto llegara con Sho por la noche y así comenzaba el ritual nocturno en el que Sho absorbía la energía de Naruto y se la transfería a Hinata.
Hinata pensó que era algo extraño las primeras veces que vio el espectáculo.
Naruto, por lo general comía o bebía algo que los Yamanaka le daban. Se sentaba en la silla junto a la cama y hablaba con Sho y con Hinata. A veces le leía o jugaba con el niño, después de un rato, Sho tomaba la mano de Naruto y parecía entrar en estado de trance. Eso duraba de treinta minutos a una hora. Esto dejaba a Naruto somnoliento y callado; cuando Sho dejaba caer la mano de Naruto, él levantaba al niño y lo ubicaba cerca de la cabeza de Hinata. Sho se acurrucaba junto a la heredera, jugaba con su cabello y luego agarraba su mejilla.
Era una sensación cálida, como si el agua o el aire fluyeran constantemente hacia ella. Este proceso usualmente tomaba la mayor parte de la noche porque Sho se quedaba dormido y luego comenzaba de nuevo cuando despertaba. Naruto finalmente sacaría a Sho de la habitación, suponiendo que Hinata se dormiría, otras veces Naruto regresaba.
Hinata se había acostumbrado a esta rutina, las medicinas, los visitantes y las curaciones, así que al final del tercer mes, cuando Naruto llegó a su habitación después de que se fuera su último visitante y el sol apenas brillaba en su ventana, ella se sentía intranquila y una comezón le molestaba profundamente debajo de su piel.
—Hey —dijo cansado, tomando su lugar en la silla al lado de la cama.
Hinata vio como Naruto cruzaba sus brazos sobre la cama y apoyaba su cabeza sobre ellos. Ella quería preguntar por qué Sho no estaba con él.
—Oh —Naruto levantó su cabeza, mirándola atontado—. Sho no va a poder ayudar esta noche. Hoy está un poco irritable —rió—. Creo que intentó matarme, por lo que sus padres van a darle un tiempo libre. Honestamente, me sorprende que haya podido ayudar durante tanto tiempo. Probablemente vio que despertarse y cree que su trabajo está terminado.
Naruto se rió de nuevo y bajó la cabeza, dejando que Hinata lo mirara fijamente.
—¿Por qué estás aquí?
La cabeza de Naruto se disparó, con los ojos muy abiertos.
—¿Dijiste algo?
Hinata se encogió, había estado practicando cómo hablar de nuevo cuando no había nadie alrededor, aunque su voz sonaba como un susurro ronco que le lastimaba la garganta.
—Llegas temprano —se forzó a decir.
—Oh, sí. Como volverás a casa mañana, pensé en venir un poco temprano. Ahora que estás despierta, dudo que te guste que te dejen sola.
Hinata lo miró, no sabía que se iría a casa mañana. Nadie realmente le hablaba sobre esas cosas o sobre lo que sucederían en su vida.
—No recuerdo mucho.
—Ah... Jaja, sí, eso escuché. No te preocupes por eso.
Hinata intentó levantarse.
Naruto se levantó rápidamente.
—Hey, whoa, ¡hey! ¿Qué pasa?
—Arriba —graznó Hinata.
—No puedes levantarte. Todavía no eres lo suficientemente fuerte.
—Sentarme.
—¿Sentada? —Naruto dudó. Cuidadosamente, ayudó a Hinata a sentarse, pero estaba muy perturbado por lo ligera que se sentía.
Retrocedió un poco cuando Hinata estuvo sentada. Ella respiraba con dificultad y parecía lista para desmayarse.
—Espera un minuto —dijo inseguro.
Él salió de la habitación, a Hinata le costaba concentrarse. Le tomó toda la energía que tenía el intentar sentarse por sí misma y cuanto más erguida estaba, más desorientada se sentía. Su pecho dolía con cada respiración, pero descubrió miserablemente que no podía recostarse por sí misma.
Entonces Naruto estuvo de vuelta en la habitación con un montón de almohadas a cuestas. Apiló las almohadas a ambos lados de ella, dándoles palmaditas para suavizarlas. Se sentó cuando terminó, mirándola detenidamente.
—No sé si eso ayude, pero espero que sí.
—Gracias —expresó Hinata, hundiéndose en el pequeño fuerte.
—Heh. No es nada.
El silencio lleno la habitación. Hinata estaba a punto de quedarse dormida cuando recordó quién estaba allí.
—Necesito un espejo.
Él la miró con sorpresa. —Hm —se mordió el labio inferior, mirando hacia la ventana por un minuto antes de volver a mirarla—. ¿No te has... visto todavía?
—No.
—Mm...
Naruto se levantó y caminó hacia una mesa cerca de la puerta. Se quedó allí un buen rato, volvió a mirarla y se quedó frente a la mesa unos segundos. Cuando finalmente se volvió hacia ella, fue hacia la ventana y apartó la cortina para que entrara más luz en la habitación. Levantó un espejo circular para que ella se pudiera ver.
La joven del espejo estaba muy pálida y delgada. Sus mejillas estaban hundidas y sus pequeños pómulos sobresalían, tenía manchas oscuras bajo sus pálidos ojos y los labios agrietados. Su flequillo había estado sobre sus ojos todo el tiempo, por lo que Hinata pensó que su cabello era largo, pero este apenas le rozaba los hombros y se veía opaco y grasoso. No podía recordar cómo lucía antes, pero tenía la sensación de que no se había visto así.
No se veía saludable.
—Naruto —dijo, ganándose su atención— ¿qué me pasó?
—Hm... —Naruto bajó el espejo. Se volvió hacia la ventana, cerró la cortina y caminó hacia el otro lado de la cama para sentarse. Tocó el espejo, mirando su propio reflejo—. No sé... si es un secreto o no. No debería serlo, ya que te pasó a ti, pero creo que quieren ver lo que puedes recordar por ti misma. —Frunció el ceño con fuerza, apartando el espejo—. ¿Realmente no recuerdas nada?
Ella no estaba segura, pero aun así negó.
—Sí... dicen que puede tratarse de un trauma o quizás nunca lo recuerdes —él la miró con cautela—. ¿Qué es exactamente lo que recuerdas? No me refiero a lo que te sucedió ni nada, solo quiero decir... han pasado tres meses. Me he estado preguntando si has recordado algo en estos días.
—Sasuke.
Ella había querido decirlo con calma. Su intención era abordar el tema tranquilamente, pero con Naruto las palabras salían de su boca sin pensarlo.
Naruto la miró, congelado en su lugar. Cuando finalmente pudo hablar de nuevo, su voz era apenas un susurro. —¿Qué hay de... Sasuke?
—¿Vivo?
—Nosotros... Hinata... —Naruto miró hacia la puerta antes de inclinarse hacia adelante en la cama, estudiándola. Una guerra se libraba dentro del rubio.
En ese momento Hinata casi no lo reconoció, ella no tenía memoria de un Naruto tan calmado.
—Ya sabes que Orochimaru hizo esto. ¿Recuerdas algo?
Hinata negó.
—Sí, bueno... sí. Su escondite, el lugar donde te encontraron, ha sido destruido. Sé que enviaron ninjas allí para descubrir todo lo que pudieran, pero ellos no dicen nada —Naruto se rió con dureza—. Bueno, no me dicen nada a mí. Ero-sennin me contó algunas cosas, pero ahora se ha ido a hacer quién sabe qué —él frunció el ceño—. El punto es que sé que todavía no han encontrado a Orochimaru. Sé que tampoco han encontrado a Sasuke porque... demonios, creo que sí lo sé.
Naruto guardó silencio, mordiéndose el labio con fuerza.
—De todos modos —continuó— pensé... ya sabes. Bueno, si Orochimaru fue tras de ti y te hizo todo esto, tal vez Sasuke ya estaba... —Naruto dudó—. ¿Lo viste allí...? A Sasuke, quiero decir.
—Me salvó.
—¿Él te salvó? ¿Sasuke?
Hinata asintió torpemente.
—Me salvó en la cueva.
—¿Sasuke te salvó? —Repitió Naruto, desconcertado—. ¿Él estaba ahí? —la miró con ojos grandes y deslumbrantes—. Lo sabía —dijo más para sí mismo—. ¡Sabía que tenía que estar allí!
—Naruto.
Naruto y Hinata miraron hacia la puerta. Tsunade estaba parada allí con su expresión impasible.
—Pensé que te había dicho que no te necesitábamos esta noche —Tsunade expresó.
—Sasuke estaba allí ese día —dijo bruscamente Naruto. Él se paró—. Hinata dijo que lo vio allí.
—Se supone que no debes preguntarle sobre eso. Su recuperación depende de mí y del equipo que elegí para ayudarme.
—¿Y nunca pensaste que yo podría ayudar?
—Baja la voz.
—¡Él estuvo allí ese día! ¡La salvó!
Tsunade miró a Naruto, el cansancio era visible en cada parte de ella. La mujer en realidad mostraba leves signos de arrugas y fragilidad.
—Bien. Tal vez es hora de que te comenté que está pasando, pero por ahora, Hinata se va a casa.
—Se supone no debe ir a casa mañana.
—Sí, bueno, temía que algo así sucediera. Parece que debería haber actuado antes. Además-
Neji y Kō entraron en la habitación en ese momento; Kō empujaba una silla de ruedas.
—Buenas noches a todos —dijo Kō.
—Un poco abarrotado —murmuró Neji—. ¿Tenemos un problema?
Tsunade suspiró resignada. —Quizás uno pequeño. Hinata recuerda haber sido rescatada por Sasuke Uchiha.
Neji miró a Hinata, luego a Tsunade, luego a Naruto. Se quedó viendo a Naruto un momento antes de volver a centrarse en Tsunade. —Bueno... bueno, esa noticia saldría eventualmente.
Naruto se erizó.
—¿Tú lo sabias?
Neji lo miró fríamente.
—Me encontré cara a cara con él.
—¿Qué? —Naruto miró a Neji y a Tsunade—. ¿Qué diablos? Todo este tiempo pensé que estaba muerto, pero ¿está vivo?
—Nadie dijo que estaba muerto. —Neji hizo un gesto hacia Kō, dándole una señal para preparar la salida de Hinata.
—Después de hablar con algunas personas —comenzó Tsunade— Sasuke fue visto ese día. Estaba transformado por la marca de maldición, por lo que nadie sabía quién era en ese momento.
—¡Si me hubieras preguntado, lo hubieras sabido antes!
Tsunade se pellizcó el puente de la nariz, golpeando su pie con impaciencia. —Naruto... —ella miró a Neji—. Confío en que ustedes dos puedan llevarla a su casa de manera segura.
—Sí. Agradecemos todo lo que ha hecho por mi prima.
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Hinata disfrutó el trayecto desde el hospital hasta el complejo. Sintió que la vida volvía a ella cuando el aire de Konoha la abrazó. Neji y Kō estuvieron callados durante todo el camino, pero Hinata lo atribuyó a su aspecto. Debían pensar que ella no estaba de humor para hablar.
Cuando llegaron al complejo, más recuerdos regresaron a Hinata. Recordó haber entrenado con su padre, almorzado con su madre, el día en que nació Hanabi, botanas traídas por Kō y muchas otras cosas. Le dolía el corazón por la nostalgia y el arrepentimiento. No podía creer que le costara tanto recordar su hogar.
—Bienvenida a casa, Hinata-sama —dijo Kō mientras caminaban por el complejo—. Ha pasado mucho tiempo, pero finalmente puede comenzar su recuperación.
—Mañana —agregó Neji—. Por ahora, a su padre le gustaría verla.
—Correcto… —Kō dejó de empujar la silla de ruedas y caminó para arrodillarse frente a Hinata—. Estaré aquí si necesita algo, Lady Hinata. —Sonrió tristemente antes de levantarse y marcharse.
Neji comenzó a empujar su silla de ruedas. No, el silencio era abrumador mientras navegaban por los pasillos; luego se acercaron a unas puertas correderas. Neji las abrió y Hinata vio que habían llegado al patio. Ya había dos personas allí, estas se volvieron hacia ellas cuando se abrió la puerta. Hanabi se encogió un poco cuando vio a Hinata, la pequeña llevaba su cabello en una larga trenza. Hiashi, con mirada estoica, frunció el ceño por una fracción de segundo.
—Bienvenida a casa —dijo Hiashi mientras se ponía de pie, Hanabi lo imitó.
Neji la empujó afuera y cerró la puerta detrás de él; la llevó hasta el borde de la plataforma donde estaba su padre. —Tsunade-sama ha decidido informar a Naruto sobre Sasuke Uchiha.
Hiashi suspiró pesadamente. —Tal vez podamos usar eso a nuestro favor —Hiashi miró a Hinata y por primera vez, desde que podía recordar, la miró con extrema tristeza—. Mira lo que te han hecho —dijo— este es el trabajo de ese hombre y sus cómplices.
—¿Padre?
Al oírla hablar, Hiashi hizo una mueca. —Imperdonable —Hiashi continuó— totalmente imperdonable. —Miró fijamente a Hinata, sus ojos se endurecieron—. No vamos a dejar que se salgan con la suya, Hinata, pero si vamos a hacer esto bien, tendrás que mejorar. Entonces podremos hacer que Orochimaru y sus cómplices paguen. Eso incluye a Sasuke Uchiha.
Su interior se sacudió.
—¿Sa-Sasuke? Él me salvó.
—Sí, estoy seguro de que crees que él te salvó. Muchos también creen lo mismo, pero no debemos tratarlo como si hubiera sido redimido. Todavía es un traidor y si realmente estaba de nuestro lado, ya habría regresado a la aldea.
—Asumiendo que está vivo —sentencio rotundamente Neji.
Hiashi lo miró con severidad. —Sí, bueno. Ha demostrado ser bueno para mantenerse oculto. Trataremos la situación como si estuviera vivo y trataremos su ausencia como culpa. Hasta que lo encontremos a él y a Orochimaru, nos prepararemos para que ninguno de nosotros vuelva a ser víctima de ellos.
—¿Por qué buscar Sasuke?
—Enviaron muchos equipos de búsqueda al escondite donde te encontraron, Hinata. Konoha quería averiguar algo sobre Orochimaru y lo que ha estado haciendo —Hiashi frunció el ceño—. Y qué hombre tan deplorable era. Encontraron muchos cadáveres, muchos tenían rasgos físicos similares a Naruto Uzumaki, otros tenían rasgos como los tuyos.
Dos chicos aparecieron en la mente de Hinata, pero no tuvo tiempo de analizar las imágenes mientras su padre continuaba.
—Pero lo más inquietante es lo que encontraron en lo que creían era la habitación de Sasuke Uchiha. Ten en cuenta, Hinata, todo el escondite fue aplastado, por lo que nuestros miembros del clan trabajaron incansablemente para ordenar los restos. Encontraron muchas, demasiadas fotografías, una era de Sasuke Uchiha y su familia, las otras eran todos tuyas, de varias etapas de tu vida.
Hiashi hizo una pausa, reflexionando sobre algo que nadie podía entender. Hanabi miró fríamente a su padre, fijándose en su comportamiento y en cada leve contracción de su cuerpo. Hinata trató de determinar en qué estaba pensando su padre, pero permanecer sentada por tanto tiempo la estaba agotando.
—No tengo dudas en mi mente —declaró Hiashi en voz baja— que la seguridad de nuestra familia ha estado en peligro por años. Los ataques a nuestro clan no fueron tratados adecuadamente por Konoha y la protección tuya, Hinata, ha sido aún más inadecuada. Ha sido mi propio error, lo admito, confié en que el Hokage tomaría las precauciones adecuadas para proteger a cualquier heredero del clan Hyūga. Esta es la segunda vez que un Hokage permite que seas secuestrada, Hinata, y al igual que la última vez, depende del clan Hyūga resolver las cosas. Ahora ven conmigo.
—Padre…
—Tío…
Hanabi y Neji dieron un paso hacia atrás cuando Hiashi se movió para sacar a Hinata de su silla. Antes de que pudiera entender que estaba sucediendo, Hinata estaba de pie, con el brazo de su padre alrededor de su cintura para sostenerla. Hiashi se alejó un par de pasos, las piernas de Hinata apenas se movieron para seguirle el ritmo.
—Quiero que ustedes dos miren esto —dijo Hiashi mientras las piernas de Hinata temblaban mientras se levantaba—. Nunca olviden este espectáculo. Nunca olviden lo que Orochimaru le ha hecho a tu hermana —hizo un gesto a Hanabi— a tu prima —le hizo un gesto a Neji—. Nunca olviden cómo se sintieron cuando despertaron luego del ataque del enemigo en nuestra propia casa. Y nunca olviden el miedo y la ansiedad que sintieron cuando se enteraron que Hinata fue raptada por el enemigo, por los peones de Orochimaru.
—Padre… —Hinata gimió, sus inestables piernas le dolían terriblemente—. Duele...
—Recuerda este dolor, Hinata —indicó Hiashi con simpatía—. Recuerda quién te hizo esto. Entrenarás duro y aprovecharás este dolor para vengarte de los que te lastimaron.
—Tío —Neji hablo, inquieto por la expresión de dolor en el rostro de Hinata— quizás esto es demasiado para ella.
—Hinata ha demostrado que puede sobrevivir a más que esto.
—Sí, pero ella acaba de salir del hospital.
—Tres meses es demasiado tiempo —dijo Hiashi sombríamente. Él comenzó a caminar hacia el centro del patio con Hinata haciendo muy poco para mantenerse al día.
Neji y Hanabi observaron con leve horror cómo Hinata gemía y protestaba. Tenía los brazos flácidos y sufría pequeños espasmos cuando intentaba agarrarse a la ropa de su padre. Hiashi caminó lentamente, tratando de darle a Hinata la oportunidad de usar sus piernas, lo que solo hizo que la caminata pareciera mucho más larga y tortuosa. Lágrimas de dolor y angustia cayeron por el rostro de Hinata, su cuerpo entero se sentía como si estuviera en llamas.
—Empuja a través del dolor —murmuró Hiashi alentadoramente—. Nunca te dejes sentir de esta manera otra vez.
Para cuando dejaron de caminar, Hinata estaba completamente flácida, con la cabeza inclinada hacia un lado y sollozaba en silencio.
—Recuerda esos rostros, Hinata. Recuerda lo que te hicieron.
Hinata levantó sus ojos para mirar frente de ella. Había dos maniquíes de paja montados en gruesos postes de madera. Uno tenía una imagen de un hombre pálido con una amplia sonrisa. El otro tenía la imagen de un hombre joven y estoico, con ojos y cabello oscuro. Hinata miró fijamente al segundo maniquí, su cuerpo fue consumido por la ardiente picazón, molesta e insufrible. Su respiración se detuvo por completo.
«Sasuke.»
—No necesito convencerte de lo detestable que es Orochimaru, pero no pienses ni por un segundo que Sasuke Uchiha es una víctima. ¿Sasuke Uchiha te salvó? ¿O se salvó a sí mismo una vez que el escondite de Orochimaru se derrumbó? Sería inocente si hubiera cambiado su camino, pero la realidad es que él solo estaba buscando una forma de escapar. Ni siquiera cooperó con los ninja de Konoha. No regresó a laaldea y nos ayudó a localizar a Orochimaru, Sasuke Uchiha no lo hizo. Pregúntale a quien sea. No se ha acercado a Konoha desde el día en que llegaste. Él no te salvó. Para él, no eres nada. Para él eras solo una garantía. Conviértelo en tu enemigo, Hinata. Dedícate no solo buscarlo, sino que también a hacerlo pagar. ¡Neji! ¡Hanabi!
Los dos se acercaron a Hinata y a Hiashi, miraron a los muñecos de paja frente a ellos.
—Lo mismo vale para ustedes dos —Hiashi declaró—. Consideren a Orochimaru y a Sasuke Uchiha como las mayores amenazas para el clan Hyūga. Hemos visto cómo este país trata a los traidores y a las amenazas. Ellos vagan libremente. Se convierten en Hokage. Ahora solo debemos confiar en el clan y defender al clan. ¿Entienden?
—Sí padre.
—Sí, tío.
—Hinata —dijo Hiashi suavemente— ¿entiendes lo que intentamos lograr?
Hinata no respondió. Además del dolor en su cuerpo, su mente estaba muy, muy lejos.
—Hinata —Hiashi la sacudió un poco—. ¿Entiendes lo que tenemos que hacer?
«Encontrar a Sasuke. Fortalecerse. Trae a Sasuke de vuelta.»
—Sí padre.
—Muy bien —Hiashi apretó a Hinata entre sus brazos—. Es hora de ir a la cama. Todos ustedes. Nuestro entrenamiento comienza mañana.
—Sí padre.
—Sí, tío.
—Sí...
Mientras caminaban hacia la casa, los ojos de Hinata permanecieron fijos en el muñeco de paja con la imagen del Uchiha. Ella quería atacarlo porque en la imagen, él no la estaba mirando. Miraba hacia un lado, ajeno a la locura que se arremolinaba dentro de la heredera. Y fue entonces cuando comprendió que la picazón no era solo una irritación. Era la locura que la consumía totalmente y él era la clave para que desapareciera.
«Encuentra a Sasuke. Obsesiónate por Sasuke. Haz lo que sea necesario para llegar a Sasuke.»
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Fin Capitulo Treinta
Notas: ¡Hola! ¿Cómo están? ¿qué tal les ha ido con la cuarentena? La mía ha estado bien ocupada, mi madre y mis hermanos menores vinieron a quedarse conmigo y mis abuelos… ahora me toco compartir mi habitación con mi hermana. Pero es lo que hay, no me puedo quejar porque igual me he divertido con ellos. Aparte de eso, estoy aburrida en mi casa y eso sería todo lo que tengo para contarles, está definitivamente tiene que ser la nota más aburrida que he escrito XD
Mis queridos, cuídense mucho y nos estaremos leyendo… la verdad es que ni idea para cuando, tuve que pedirle a otra amiga que me ayudara con estos capítulos, así que pliz tengan paciencia.
Guest Akari: Me alegra que te gustara el capitulo y la historia.
Guest Guest: Here is.
Naoko Ichigo
