Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de Juri . DP.

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¿Ella lo estaba mirando?

¿Algo en él finalmente se rompió y alucinaba? ¿Abusó de su Sharingan hasta el punto en que sus memorias estaban tomando forma física? Esto tenía que ser un truco de su mente porque la imagen frente a él se veía… diferente a los recuerdos que tanto se aferraba.

Esta versión de ella tenía el cabello hasta los hombros y era más delgada. Se paraba con confianza, con los hombros hacia atrás. Sus ojos claros lo miraban fijamente, buscándolo y evaluándolo, casi se perdió la mirada enloquecida que se gestaba en sus blanquecinos ojos.

—Sasuke —suspiró, con tono febril. Dio un paso más cerca, extendiendo ambas manos para tocar su rostro. Ella sonrió dulcemente—. Te encontré.

Los ojos de Sasuke se abrieron como platos, su cuerpo fue golpeado con dolorosa electricidad, se sentía eufórico. Lo recordaba todo con claridad, como se sentía tocarla, besarla, ser devorado por ella. Recordó su aroma, algo que nunca pensó que lo atraería tanto, ese aroma tan único de ella, que la acompañaba sin importar si había estado entrenando o no. Estaba inundándolo de deseo.

«Mierda.»

El deseo.

Lo físico, mental, emocional, la locura. Todo volvió a él con intensidad, sus pensamientos se nublaron, estaba desesperado. Quería recuperarlo todo. Él la quería de vuelta. Quería perderse de nuevo, pero...

—¡No!

Hinata lo miró fijamente, con la incredulidad plasmada en su rostro y sus manos flotando en el aire. Sasuke la observo, igualmente incrédulo, con el brazo extendido. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, le dolió el pecho y se le hizo un nudo en el estómago. La soltó y miró hacia otro lado, incapaz de ver como su rostro se arrugó en confusión y angustia.

—Nunca estuviste aquí —dijo en voz baja.

Él cerró la puerta.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hinata quedó paralizada, con el estómago completamente anudado. Permaneció allí mirando la puerta que se había cerrado con tanta firmeza frente a ella.

¿Qué había pasado?

¿Por qué hizo eso?

Después de meses de entrenamiento y todo el esfuerzo que hizo para encontrarlo, Sasuke simplemente… la rechazó. Después de todas las mentiras, los secretos, el dolor, los cambios, la tortura, Sasuke la echó como si no le importara. La convenció de que la amaba y que la deseaba y ahora la tiraba como basura.

.

«Nunca estuviste aquí.»

.

Hinata vio rojo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

El mundo de Sasuke estaba girando.

Esto no estaba bien.

Esto no estaba sucediendo.

Algo estaba muy, muy mal y él no estaba preparado.

Estaba viendo cosas. Estaba imaginando cosas de la peor forma e inmediatamente supo por qué. Una persona nunca debe usar genjutsu en sí misma, no imprudentemente. Sasuke nunca debería haber usado el Sharingan en sí mismo, no para verla, pero lo había necesitado. Ni siquiera sabía que funcionaría, pero había momentos en los que necesitaba sentirse mejor.

Cómo sucedió, no podía comenzar a comprender porque, al principio no había tenido acceso a un espejo, pero recordaba claramente usar este método de afrontamiento cuando estaba arreglando la vivienda. Ahora, sin embargo, todo lo que tenía que hacer era activar su Sharingan y usar un poderoso genjutsu mientras se miraba un espejo… era algo bueno para él, se sentía como un viaje en el tiempo.

También… se sentía un poco ¿intoxicado?

Claramente, se estaba empujando violentamente en recuerdos aleatorios, pero se sentían tan reales, como si los estuviera experimentando físicamente de nuevo.

Los primeros intentos fueron exquisitamente horripilantes, por decir lo menos. No podía controlar en qué recuerdos estaba metido y al principio, eran cosas que casi había olvidado.

Incluso entonces, volver a visitarlos era mejor que lidiar con el presente.

Pero luego noto el poder de la intención. Descubrió que, si tenía una emoción fuerte en mente o si estaba pensando en alguien con concentración, el recuerdo en el que se encontraba estaría relacionado con esa persona o emoción.

Por supuesto, él pensaba en ella.

Quizás, se volvió adicto a su nuevo mecanismo de afrontamiento.

Solía pasar horas en estos trances autoinducidos, escondido en cualquier lugar solitario.

¿Y por qué lo hacía?

¿Por qué?

Porque…

Toda esa sangre.

Era mucha sangre.

Ayuda... p-por favor...

Toda esa sangre.

Sus intestinos estaban ahí.

¿Ella se está moviendo?

¡Sasuke, por favor!

No hay forma de que ella…

L-lo siento... m-m-m-mucho.

Simplemente no había forma.

Se tambaleó hacia el baño, hiperventilando silenciosamente, luchando por evitar que sus extremidades cedan. Tanteando el interruptor de la luz, Sasuke miró su reflejo. Su rostro se había vuelto pálido y todo su cuerpo estaba empapado de sudor frío.

¿Esto era real?

¿Era este un efecto secundario de usar el Sharingan en sí mismo? ¿O genjutsu? ¿O ambos?

¿Incluso eso podría ser remotamente posible?

¿Hinata lo encontró allí? ¿Hinata lo encontró? ¿Ella lo estaba buscando? ¿Por cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo había estado despierta? ¿Por qué querría encontrarlo cuando finalmente se había escapado de él? ¿No sabía ella lo que significaba estar con él? ¿No sabía el peligro que corría al estar con él?

¿No lo odiaba después de todo lo que la hizo pasar?

Sasuke activó su Sharingan, mirando al desastroso joven que se reflejaba en el sucio espejo.

La Hinata de antes era solo una alucinación, un efecto secundario del mal uso de su Sharingan. Tenía que ser eso. Incluso si Hinata estaba… bien, ella no estaría… aquí.

Un fuerte estruendo provino del salón. Se apresuró a entrar en la habitación para encontrar que la puerta principal se había desprendido de sus bisagras. Vio a una persona parada allí. Esa persona estaba encorvada, con un brazo extendido y con los dedos juntos. La otra mano la tenía cerca de las costillas. Tenían la cabeza inclinada hacia abajo, el cabello ligeramente revuelto. La respiración pesada llenó la habitación, pero Sasuke no podía decir si era de él o de ella.

Ella…

De ninguna manera.

—Sasuke — dijo siniestramente la mujer. Ella levantó la cabeza y lo miró con amargura, las lágrimas brotaban de sus ojos.

Debido a que la luna se reflejaba en sus ojos, Sasuke casi no se dio cuenta de que era Hinata.

Hinata empujó violentamente su palma hacia adelante. Una masiva avalancha de chakra se dirigió hacia Sasuke. El aire abandonó su cuerpo y se elevó hasta golpear la pared. Perdió el conocimiento al caer al suelo, pero lo último que pensó fue…

«Es ella

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

El dolor sordo lo despertó.

Ese dolor sordo que abarcaba su cráneo.

Trató de levantar la mano para aliviar el dolor, pero sus brazos no se movían. Luchó para hacerlos funcionar, pero no importaba cuánto lo intentara, nada funcionaba. Al abrir los ojos, Sasuke vio que todavía estaba en la oscura habitación. La puerta estaba de nuevo en su lugar y algunos rayos de luz de luna se filtraban por los agujeros donde se astillo. Lentamente levantó la cabeza para evaluar la magnitud de su dolor y lamentó cada movimiento, era como una tortura.

—¿Te duele?

Sasuke miró a su alrededor con pereza hasta que sus ojos se posaron en la cama. Hinata estaba acostada allí, acurrucada en posición fetal, mirando a Sasuke con cansancio.

—No pensé que pudiera lastimarte —dijo en voz baja—. Hubo momentos en los que realmente quise hacerlo, pero nunca pensé que podría —ella sonrió—. Ese ataque pudo haber dolido.

Sasuke la miró. No creía que pudiera decir nada.

Hinata se sentó y Sasuke vio que ella estaba temblando.

—Fue extraño —dijo con voz temblorosa, todavía sonriendo— Fue... tan extraño. Entrené tan duro solo para llegar a este punto y... pensé que te había matado —ella reía—. Pensé que te había matado. ¿Puedes imaginarlo? ¿Para qué pasar por todo esto, si simplemente... simplemente murieras así? —rio histéricamente por un segundo—. Pero eso habría sido increíble.

Se quedó en silencio, su respiración se volvió más tranquila y sus ojos brillaron. Se movió lejos de él y suspiró suavemente.

—Ser conocida como la que mató a Sasuke Uchiha, bueno...

El silencio reino una vez más. Sasuke continuó mirándola, el dolor era un recordatorio de lo que fueron. Hinata ya no era la misma. No era completamente diferente, pero definitivamente no era la misma. Era como… estaba como…

—Sasuke —dijo Hinata mientras se sentaba—. ¿Qué quisiste decir cuando dijiste "nunca estuviste aquí"? —esperó unos segundos—. ¿Estabas diciendo eso para protegerme a mí o a ti?

Él no respondió.

Hinata giró la cabeza hacia un lado.

—Contéstame —exigió en voz baja.

—No quería molestarme —dijo con sinceridad; no podía hilar ningún pensamiento coherente.

De un movimiento, Hinata se bajó de la cama y se deslizo hacia Sasuke. Sintió un dolor agudo en la cabeza mientras ella lo tiraba hacia atrás, estaban muy cerca. Sus ojos ardían con ira y las venas del Byakugan amenazaban con estallar a través de su piel.

—No mientas —dijo en voz baja, casi con dulzura. Dos dedos se presionaron firmemente contra el pecho de Sasuke—. Arriesgaste tu vida para estar conmigo. Te aseguraste de que entendiera cómo te sentías y ahora lo entiendo. Te comprendo.

Fue… chocante escuchar eso de ella. Todo esto era extraño.

—¿Qué le hiciste a mis brazos? —preguntó.

Hinata lo miró fijamente por un momento, sus ojos nunca se suavizaron.

—Bloqueé tus puntos de chakra.

—¿Cómo?

Ella vaciló.

—¿Qué quieres decir con "cómo"?

Sasuke miró a la mujer frente a él con curiosidad. Entonces su expresión se volvió estoica.

—Estás aquí, ¿verdad? pruébalo.

Ella lo miró por un momento.

—Qué… —la cabeza de Hinata se inclinó ligeramente, sus ojos se suavizaron. Aunque no su agarre—. ¿Crees que no soy real o crees que no soy yo?

Sasuke no respondió.

Hinata no sabía cómo probarse.

Hubo un pequeño golpe en la puerta.

—¿Sasuke?

Los dos se miraron tratando de leer la expresión del otro. Hinata contempló muchas cosas. Sasuke la observó mientras retrocedía contra la pared, a la izquierda de la puerta. Mantuvo sus ojos en él todo el tiempo, curiosa, cautelosa y esperó.

—¿Sasuke? —la puerta se crujió y traqueteó—. ¿Qué pasó con la puerta?

Se produjeron algunos crujidos más antes de que una mitad de la puerta se abriera de golpe, chocando contra la pared creando un ruido sordo.

—¡Oh! —Aiya se inclinó y miró la puerta. —. ¿Qué fue eso? ¿Qué pasó con la puerta? ¿De dónde salió ese tronco? —miró a Sasuke. Estaba sentado en una silla frente a la puerta con los brazos colgando a los lados—. ¿Qué estás haciendo?

Se quedó mirando su entorno un segundo más.

—Regresaste.

—Sí —empujó la mitad inferior de la puerta, haciendo que cayera—, ¡oh! Está bien —entró y colocó una bolsa de plástico llena de recipientes para llevar sobre la mesa—. ¿Qué diablos has estado haciendo? Vine a dejar comida porque se me olvidó, así que no me preguntes.

Sasuke intentó mover los brazos, pero no pudo.

«Mierda.»

—Sólo piensa —su adrenalina estaba al máximo— la puerta era vieja —hizo todo lo posible para no mirar alrededor de la habitación—. Vete a casa. Está oscuro.

Aiya frunció el ceño y puso los ojos en blanco.

—Sí, de nada —murmuró. Ella lo miró de nuevo—. ¿Por qué estás sentado así?

—Realmente necesito que te vayas —dijo Sasuke con voz ronca—. Es una mala noche. Gracias por la comida —agregó como una ocurrencia tardía.

Aiya lo miró fijamente. Esto era muy confuso. Parecía estar bien al tenerla cerca antes, pero ahora tenía la sensación de que realmente no la quería allí. ¿Es porque olvidó la comida? O tal vez sus emociones empeoraron después de que ella se fue… pero entonces no debería dejarlo aquí solo, ¿verdad? Ella podría ayudarlo.

—¿Estás seguro de que no debería quedarme? —ella preguntó.

—Esta noche no —la cortó.

Y eso le dolió.

—Bien —apretó los labios—. Déjame usar el baño primero.

Antes de que Sasuke pudiera decir algo más, ella ya estaba marchando hacia el baño. Se quedó mirando la puerta, su respiración se aceleró y trató desesperadamente de que sus brazos funcionaran de nuevo.

—Detente —susurró una voz.

Los ojos de Sasuke se dirigieron a la mesa. Hinata estaba allí, con la cabeza apoyada en una mano y dos dedos de su otra mano levantados frente a su rostro. La intensidad de su mirada lo hundía. Un miedo salvaje estalló dentro de él, pero ella se paró antes de que pudiera abrir la boca para decir algo.

Se acercó a él, inclinándose para verlo a los ojos y luego miró la puerta del baño. Ella suspiró.

¿Por qué esa acción lo devastó?

Hinata acumuló chakra en la punta de sus dedos índice y medio antes de golpear rápidamente sus brazos. Una vez hubo terminado, se volvió y se fue sin decir una palabra.

Los brazos de Sasuke cobraron vida, pero ni siquiera pudo poner su cuerpo en movimiento antes de que Aiya saliera del baño.

—Está bien, bueno —dijo mientras se arreglaba el cabello—, supongo que, si no necesitas nada más, me pondré en marcha.

—Si —Hinata estaba casi en el bosque ahora—. Ya es tarde.

—Ya lo has dicho —sonrió Aiya—. ¿Quieres acompañarme a casa o algo así?

Sasuke la miró y luego se volvió al bosque. Hinata se había ido.

—Tengo que entrenar esta noche.

Sabía que Aiya había dicho algo, pero no la escucho, ya que estaba corriendo hacia los árboles. La cabeza le daba vueltas y el corazón se le oprimía dolorosamente en el pecho. Aceptaría la realidad si la alcanzaba. Si esto fuera real, no podría haber llegado muy lejos.

Estaba a punto de cambiar de dirección cuando finalmente la vio frente a él. Se esforzó más para alcanzarla, sus labios se separaron para decir algo, pero justo cuando estuvo lo suficientemente cerca para tocarla, ella se apartó.

Se detuvo rápidamente y miró hacia atrás. Sus pulmones ardían mientras trataba de entenderla. Se paró a varios metros de distancia, con su rostro pétreo y el Byakugan activado.

—Detente —dijo delirante—. Viniste hasta aquí. Te escuchare, ¿de acuerdo?

Hinata sonrió amargamente.

—¿Me buscaste siquiera?

Todo a su alrededor daba vueltas.

—Tú… —cerró los ojos, la cabeza le palpitaba—. No podía, estabas mejor —negó con fiereza, mirándola en busca de claridad—. No hubieras querido que te siguiera buscando.

Sus cejas se arquearon levemente y sus labios se fruncieron.

—¿Yo no quería? —ella gesticulaba con sus manos—. No, supongo que no.

—No te conocía… ¿por qué estás aquí?

Ella se rio, molesta.

—¿Por qué crees, Sasuke? Esto es lo que querías, ¿no? —lo miró con dureza, aunque su máscara se estaba rompiendo—. Estoy aquí porque finalmente obtuviste lo que querías, pero... —hizo un gesto en dirección a la cabaña—. Quiero decir, ni siquiera me buscaste —su voz se quebró mientras lo miraba—. ¿Ni siquiera pudiste mentir y decirme que al menos me buscaste?

—Yo… —miró en dirección a la cabaña—. Ella ni siquiera... —volvió a negar con la cabeza—. Espera. ¿Te vas a ir por eso?

—¿Por eso? —Hinata se rio—. Ni siquiera sabías si estaba muerta o no antes de seguir adelante, ¿se supone que debo estar de acuerdo con eso?

—¿Qué…? —entrecerró los ojos y dio un paso adelante—. ¿Me quieres ahora?

Se miraron el uno al otro durante unos segundos.

—Ya no te quiero más —saltó a los árboles. Sasuke corrió tras ella.

—¡Espera! —dijo en voz alta—. ¡Esto no tiene ningún sentido!

Hinata no dijo nada mientras saltaba de una rama a otra. Sasuke se las arregló para quedar solo a unos metros detrás y luchó por cerrar el último tramo. Sus pulmones ardían y su visión se nublaba por toda la sangre que bombeaba dentro de su cuerpo.

—¡Solo detente! —dijo, pero Hinata no lo escuchó. Activando su Sharingan, finalmente pudo cerrar la brecha. Él se abalanzó sobre ella.

Hicieron contacto y cayeron al suelo. Hinata se giró y lo pateó justo antes de que golpearan el suelo. Se acurrucó y rodó para ponerse de pie, mientras que Sasuke chocó con el tronco de un árbol, aterrizó sin gracia alguna y miró a Hinata con su Sharingan todavía activado.

—Esto fue un error —Hinata le devolvió la mirada, la histeria afloraba lentamente—. Esto... no debería haber venido aquí.

—Hinata —dijo con cuidado. Sus ojos se agrandaron—. No lo hagas.

Se lanzó a otra carrera porque ella huyó. Él habría ido tras ella a toda velocidad de todos modos. Y si ella no hubiera corrido, sus emociones no se hubieran vuelto caóticas.

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...Finalmente obtuviste lo que querías...

Estoy aquí…

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¿Cómo podía dejarla ir después de eso?

Con agonizante claridad, se dio cuenta de que su marca de maldición se había activado, corrió hacia ella y torpemente cayeron al suelo de nuevo. Hinata intentó separarse de él, pero Sasuke la sostenía firmemente por la cintura. Después de unos segundos, ella se las arregló para salir del agarre del Uchiha, logró pararse, pero Sasuke la tiró de nuevo al suelo. Lo pateó y lo tacleó, dándole dos golpes rápidos en un brazo antes de que él se apartara. Hinata se dio la vuelta para correr, pero Sasuke la atrajo hacia él con su brazo bueno y otra vez cayeron al suelo.

—Hinata —Sasuke bufó, las grandes manos se cerraron alrededor de ella— detente. —Ella luchó más, embistiendo con fuerza sus codos contra él. Sabía que podía hacer más que eso. Le estaba costando aceptar por qué lo hacía, sabía que ella quería lastimarlo—. Solo detente.

Ella se sintió devastada. ¿Por qué le dolía tanto que él siguiera adelante? ¿Porque pensó que eso nunca sucedería? ¿Porque se enorgullecía de pensar que nunca sucedería? Porque… ¿había algún sentimiento de amor que pudiera obtener de Sasuke? ¿Un amor tan profundo y retorcido que incluso su muerte le impediría querer a alguien más? ¿Estaba herido porque lo aceptó demasiado tarde?

—Esto no está bien —continuó luchando. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que dejó el grupo?—. Sasuke, todo esto está mal.

—Viniste por mí —luchó para volverla hacia él—. Tú me elegiste —insistió. Él sostuvo sus brazos detrás de su espalda, obligándola a sentarse a horcajadas sobre su regazo. Las manos gigantes en su espalda se abrieron ligeramente para permitir la entrada de la luz de luna. Sasuke resopló mientras miraba los brillantes ojos de Hinata—. Tú me elegiste.

—Obviamente no lo pensé bien —escupió con voz temblorosa.

Sasuke sonrió, el tomoe de su Sharigan giró.

—Bueno.

—Suéltame.

Su sonrisa desapareció y fue reemplazada por una mirada analítica.

—Sasuke —dijo Hinata con firmeza.

Su agarre sobre ella disminuyó gradualmente. Dejó caer las manos mientras la miraba, esperando su próximo movimiento. No pudo evitar preguntarse cuánto de su teatro fue solo para lograr que la siguiera.

Se preguntó si alguna de sus acciones estaba destinada a distraerlo de la realidad.

Debería estar paralizado por la confusión. Debería haber sido escéptico y no seguir a Hinata dado que ella no estaba actuando en la forma a la que él estaba acostumbrado. No debería haber luchado contra todos sus instintos y debió mantenerse alejado de esta Hinata. Todo esto le sucedía porque era adicto al sentimiento.

Cada emoción que ella le detonaba.

No debería estar en esta situación. Esto por sí solo era un gran indicador, si nada más, de que su relación no era sana.

Pero Hinata era demasiado adictiva.

—No puedo creer que me hayas encontrado —le sonrió con cansancio, los efectos de su marca de maldición desaparecieron. En su estado original, parecía más exhausto—. Estás loca.

—Yo... o-olvidé lo mucho que te odio —lo abrazó con fuerza, tratando de contener la respiración—. No puedo... m-me hiciste olvidar eso.

Él la retuvo, pasando las manos con firmeza sobre ella, asimilando su presencia, inhalando su aroma, volviendo a la locura.

Una vergüenza.

No se merecía esto.

—Sí —dijo— ahora eres como yo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Aiya se sentó en la mesa, golpeando nerviosamente su pie contra la pata de la otra silla.

No tenía idea de qué hacer. Intentó seguir a Sasuke, pero él era más rápido que cualquier un civil. Ella había esperado en el borde del bosque durante unos minutos, pero cuando él no regresó y ella no escuchó nada, lo único que se le ocurrió fue esperar.

Pero después de treinta minutos, no estaba segura de cuánto tiempo debería seguir esperando.

No había nada que pudiera hacer si Sasuke se iba por un tiempo. Incluso si estaba teniendo un colapso emocional, tal vez era capaz de permanecer en soledad debido a su entrenamiento ninja. Tal vez…

Se movió nerviosamente en su asiento durante unos minutos antes de aceptar el hecho de que necesitaba irse a casa. Si alguien iba a buscarla y se encontraban con Sasuke, toda esta situación podría volverse peor de lo que era.

Ella miró las dos mitades de la puerta principal con inquietud.

¿Pero cuál era su situación?

Aiya se puso de pie y se arrastró hacia la puerta y se detuvo cuando una sombra alcanzó la puerta, Sasuke pronto emergió por el hueco. Ella se animó. Él la miró.

—Mierda —dijo en voz baja—. Mira, Aiya, no vuelvas aquí.

—¿Qué? ¿De qué estás hablando?

—Arreglé las cosas con mi novia.

El estómago de Aiya cayó.

—¿De qué estás hablando?

Aiya vio como una joven entraba en la cabaña.

Sasuke, reconoció la crueldad, hubiera querido deshacerse de ella de una forma menos brutal, a diferencia de Hinata. Él prefería un genjutsu y un borrado de memoria.

Sasuke recordó a la gemela de Aiya, y decidió que ella tenía razón. No eran idénticas. Por lo que pensó que era justo que le hablara con la verdad.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Naruto se mordió las uñas distraídamente mientras se sentaba alrededor del fuego con todos los demás. Estaba extrañamente callado, pero nadie le estaba prestando atención. Todos los ojos estaban puestos en Tsunade, que estaba revolviendo una taza de té.

Aunque el impulso era fuerte, todos sabían que era mejor no preguntar si Tsunade había escuchado lo que Naruto les acababa de decir.

—Bueno.

Nadie respiraba. Nadie parpadeaba.

—Descansen un poco. Esta misión se completó, así que volveremos a casa por la mañana —ella miró hacia arriba, haciendo contacto visual con todos—. ¿Alguna pregunta?

Nadie dijo nada.

Sus ojos se posaron en Naruto, quien le estaba dando una mirada crítica.

—¿Qué?

—¿Por qué no vamos tras ella?

—Eso requiere un equipo completamente diferente —dijo Tsunade de manera uniforme.

—Estamos aquí —comentó Naruto—. No tiene ningún sentido que volvamos a la aldea.

—Naruto —Tsunade tomó un sorbo de su taza, exhalando después de un rato—. Me temo que no puedo seguir tratando esta situación como si Hinata no fuera parte importante.

Naruto entrecerró los ojos, realmente escéptico.

—Crees que se fue a propósito.

Tsunade se rio.

—Sí. Empecemos la explicación por ahí.

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Fin capitulo treinta y cinco

Notas: ¡Hola! ¿cómo están? Sí, se que me tarde, pero lamentablemente me quede sin beta para que revisara la historia, por lo que este capitulo esta sin revisar, de antemano les pido disculpas si algo esta extraño o hay muchas faltas ortográficas. No duden en enviarme un mensaje privado si es que notan esas faltas que a mi se me pasaron. Otra cosita, la autora original de la historia, Juju no ha actualizado más el fic, por lo que quedara en hiatus indefinidamente hasta que ella decida continuar.

Gracias por todo. Y espero nos podamos volver a leer en esta historia.

Naoko Ichigo