La milagrosa ciudad Kamado era un lugar sin duda particular, no solo era su inmensa belleza y propiedades únicas sino también por su ubicación. La ciudad se encontraba situada dentro de un inmenso valle, las montañas que la rodeaba servían al propósito de ocultar la ciudad, los cordones de montañas eran grandes y con bosques espesos, además de que los caminos eran enrevesados y confusos y se bifurcaban hacia zonas del bosque sin nada, rodear el cordón era algo casi imposible puesto que de un lado se encontraba el taiyo no yama, la gigantesca montaña de la cual sus eran los cordones montañosos que creaban el valle, y del otro solo había mar abierto.

Sin embargo, la llegada de personas a la ciudad no era algo extraño, al fin y al cabo, corría el rumor de que los enfermos que llegasen serian curados de sus males, por ello muchas personas al año viajaban hacia esta región, entre ellos ancianos y moribundos con sus familias. Pero claro, solo un pequeño porcentaje era capaz de llegar al final del viaje.

La ciudad era la cúspide de la prosperidad, pues sus protectores, los dos hermanos demonios se encargaban de proteger y cuidar de ella. La hermana, Nezuko-sama para todos con sus hechizos traía las lluvias y fertilizaba la tierra para que los arrozales fuera de los muros fueran abundantes y de altísima calidad, luego estaba el hermano, Tanjirou-sama, él era el protector y guardián de la ciudad, el había levantado la muralla que protegía la ciudad y sus ojos se repartían por toda ella vigilando a sus habitantes para mantenerlos seguros, pues no había lugar para criminales.

Pronto llegaría a la ciudad milagrosa una visita que pedía ayuda con su enfermedad, a pesar de no estar enferma

Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Una solitaria figura camino por los caminos del valle, esta iba vestida con un shitagide color negro, unos pantalones akama negros cerrados en los tobillos por un conjunto de cinturones y también utilizaba sandalias además de que cubriendo su cabeza tenía un sombrero de paja. También llevaba puesta una capa negra junto con una mochila casi bacía

Hacia solo unos días que había podido por fin encontrar la ruta correcta. Los caminos que la guiaron a través de las montañas para llegar fueron un infierno, perdió la cuanta de cuantas veces de perdió o llego a un callejón sin salida en el bosque.

Pero luego de todo ese recorrido del infierno pudo llegar, la milagrosa ciudad Kamado. La ciudad era enorme, no podía comparar en nada su pueblo natal con este lugar, ni siquiera había entrado todavía pero ya podía decir eso solo mirando las grandes murallas de piedra que protegían la ciudad. No tardó mucho en llegar a la entrada, allí había una gran afluencia de gente que atravesaban las enormes puertas de madera roja, eran principalmente campesinos, mercaderes y artesanos que volvían a sus hogares fuera de las paredes de la ciudad, pero no fuera de su protección.

Atravesó las puertas y siguió caminando hasta que llego hasta una plaza, ella miro asombrada, la gente se veía feliz y libre de preocupaciones, los niños corrían libremente jugando y riendo, toda la atmosfera era tranquilizadora. Se quitó el sombrero para ver mejor y así también dejando ver al mundo su rostro, su piel era blanca y muy bien cuidada, sus ojos eran de un color verde claro y debajo de cada uno había un pequeño lunar, por último, se cabello era largo de color rosa que se iba decolorando en un tono verde más oscuro que el de sus ojos en las puntas, este iba atado en un conjunto de tres trenzas, dos que pasaban por delante de sus hombros y la tercera por su espalda

"es muy bello" dijo Mitsuri con un suspiro, el aura de toda la ciudad era tranquilizadora, ya veía porque mucha gente dudaba de ella, la existencia de un lugar así en esta era de conflicto sería difícil de imaginar

Era apenas medio día por lo que todavía tenía mucho tiempo, inhalo un montón de aire inflando su ya de por si gran pecho con orgullo y determinación, se dispuso en ir en busca de la cura de todos los males cuando repentinamente una revelación llego a ella, no tenía idea de a dónde ir, ella había venido a la ciudad Kamado porque los rumores decían que aquí cualquier enfermedad podía ser curada, pero no sabía nada más que de eso.

Miro para todos lados buscando alguna señal de a donde debía ir, pero encontró nada, lo que si vio y que le pareció extraño era una estructura en medio de la plaza, se parecía a un pequeño santuario y que encima del mismo había la estatua de un ojo, este se veía muy normal salvo porque la pupila en lugar de ser redonda era alargada como la de un reptil o un gato

En si el santuario no le pareció extraño sino más bien lo que hacían las personas que pasaban junto a él, barias personas cuando pasaban al lado del santuario lo encaraban y hacían una reverencia. Mitsuri pensó que podría ser una costumbre local

"disculpa" la llamo repentinamente una voz detrás de ella a lo que la mujer pelirosa se giró algo sorprendida, vio que se trataba de otra mujer, esta se veía bastante joven tal vez dieciocho o diecinueve años de edad, su cabello era de color negro con las puntas siendo de un tono purpura idéntico al de sus ojos, iba vestida con un kimono de color purpura con diseños de flores y mariposas, por ultimo detrás de su cabeza llevaba puesto un broche para el pelo son forma de una mariposa de color morada además de que también era bastante baja de estatura. Iba aparentemente cargando con una bolsa

"disculpa si sueno ruda, pero, ¿no eres de por aquí verdad?" dijo la chica a lo que Mitsuri se puso nerviosa, no tenía idea de cómo los lugareños se sentirían con respecto a los extranjeros

"e-eh, y-yo no" dijo tratando de explicarse, pero se cortó al escuchar a la chica reír dulcemente, la vio riendo ligeramente mientras cubría su boca con su mano, "no debes preocuparte, los extranjeros son muy bien bienvenidos aquí en la ciudad Kamado" dijo a lo que la pelirosa suspiro aliviada, "menos mal, la verdad es que estoy un poco perdida" dijo rascándose la nuca con una sonrisa nerviosa

"ahh, conque es eso, no te preocupes, pasa mucho cuando es tu primera vez aquí" dijo la chica, "¿y a que has venido a la ciudad? Tal vez pueda darte alguna indicación" dijo

"¡ah si!" dijo mitsuri repentinamente recordando a lo que vino, "vine a…" comenzó, pero fue cortada por un enorme gruñido que vino desde su estómago, se quedaron en silencio por unos segundos con la pelimorada sorprendida por escuchar semejante ruido provenir de un cuerpo humano, mitsuri por su lado tenía la cara de un color tan rojo que se parecía a un tomate por la vergüenza

La más joven fue la primera en romper el hielo, "supongo que aún no has almorzado" dijo a lo que la pelirosa bajo la cabeza aún más avergonzada, "n-no" murmuro

La pelimorada se rio con ligereza y repentinamente se acercó a mitsuri, "acompáñame, cerca de mi hogar hay un restaurante realmente bueno" dijo

Mitsuri salió de su estado de vergüenza, "muchas gracias" dijo mientras se inclinaba

"no hay de que" respondió la otra chica, "soy shinobu por cierto, shinobu kocho" se presentó shinobu

"a-ah" tartamudeo Mitsuri al darse cuenta que nunca había dado su nombre, "soy mitsuri kanroji, un placer conocerte" dijo dando una pequeña reverencia

"es un placer igualmente, vamos" respondió shinobu mientras comenzaba a caminar en una dirección, mitsuri por su parte la siguió. Ambas pasaron junto al santuario y al igual que el resto de las personas la chica más joven se inclinó respetuosamente

La pelirosa se vio nerviosa por un segundo y para no parecer ofensiva también se inclinó, luego de eso el par de mujeres retomó su recorrido, habrían avanzado un pequeño tramo cuando shinobu finalmente se dio cuenta de que mitsuri parecía algo nerviosa

"¿sucede algo?" pregunto a lo que la mujer más alta desvió la mirada, "mmm… bueno, hay algo que no entiendo, ¿Qué sucede con aquel santuario?" dijo la pelirosa haciendo alusión con un gesto al santuario de la plaza en la que habían estado

"oh, entonces era eso" dijo la pelimorada en revelación, "es una costumbre local, veras, ese es un santuario de muchos, cada uno es uno de los ojos de Tanjirou-sama" explico la chica

"¿Tanjirou-sama?" pregunto mitsuri al mismo tiempo que inclinaba levemente la cabeza a un lado desconociendo el nombre

"es el protector de nuestra ciudad, Tanjirou-sama nos mantiene seguros tanto dentro como fuera de la ciudad, sus ojos le permiten ver toda lo que sucede dentro de estos muros para así apresar y castigar a los criminales" explico shinobu a lo que mitsuri soltó un "oh" de comprensión

Ambas siguieron su viaje a través de las calles en relativa paz, luego de alrededor de una hora de caminar llegaron a la casa de la pelimorada, la pelirosa se sorprendió levemente al ver que al frente de la casa había un cartel que decía "droguería"

Repentinamente de dentro de la tienda salieron un grupo de seis chicas, tres de ellas eran muy jóvenes y se parecían mucho la una a la otra, probablemente eran trillizas, la única manera en la que se podían distinguir era por los diferentes tipos de peinados que tenían y por los broches de mariposa de distinto color que usaban, por otro lado, las otras tres eran mayores, una de ellas tenía los ojos azules y su cabello negro estaba atado en dos colas de caballo laterales con un par de prendedores de mariposa de color azul, tenía también un gesto serio en su rostro. Otra tenia ojos de un color morado claro y el cabello atado en una cola de cabello lateral con un broche de mariposa color rosado, en su cara había una sonrisa, pero si te fijabas bien se veía algo forzada. La ultima tenía el pelo de color negro largo hasta la parte baja de la espalda y lo llevaba atado en dos colas de caballo laterales con prendedores de mariposa rosado claro, portaba una expresión alegre y serena. Todas ellas iban vestidas con kimonos de diferentes colores, pero todos tenían el mismo estampado de flores salvo por la que parecía ser la mayor que también usaba un haori que se parecía a las alas de una mariposa

"ara ara Shinobu-chan, trajiste una amiga a casa, que esplendido" dijo la mayor de todas aplaudiendo ligeramente y ladeando la cabeza en un gesto risueño

"Shinobu-neesan, ¿Quién es ella?" pregunto la chica de ojos azules con un tono entre inquisitivo y algo agresivo

"ya, ya aoi, no hay necesidad de ser agresivos" dijo Shinobu agitando su mano, "ella es kanroji mitsuri-san" dijo presentando a la pelirosa

"es un placer conocerte, yo soy kanae kocho" dijo la chica más grande, "esta chica de aquí es aoi kanzaki" dijo mientras señalaba a la chica de prendedores azules, "ella es kanao tsuyuri" dijo indicando a la chica de la cola de caballo lateral, "y ellas son las trillizas, naho, sumi, y kiyo" dijo agachándose mientras extendía sus brazos señalando a las tres chicas más jóvenes

"es un placer conocerlas a todas" dijo mitsuri dando una reverencia, de repente su estómago gruño con fuerza, no supo donde esconderse de la vergüenza, maldecía su estómago y su apetito

"oh cielos, cierto, ya es pasado el mediodía, es hora de almorzar" dijo kanae tapándose la boca con un gesto preocupado

"vamos al restaurante de iguro-san" dijo Shinobu, no hubo objeciones por parte de nadie por lo que inmediatamente el grupo se encamino al restaurante, por su lado mitsuri estaba agradecida por la amabilidad de estas personas, aunque también por dentro sintió pánico, no podía dejar que la vieran comer, seria además de vergonzoso, sinceramente incomodo

Tardaron muy poco tiempo en llegar al restaurante, se trataba de un restaurante bastante pequeño, una barra con nueve asientos y con tan solo unas telas en la entrada a modo de puertas. Entraron y lo primero que vieron fu al cocinero, era un hombre de alrededor de veinte a veintiún años, cabello negro largo hasta el cuello y ojos de diferente color, uno de ellos era amarillo mientras que el otro era de color turquesa, iba vestido con un atuendo de cocinero normal, aunque lo que más resaltaba de su apariencia aparte de sus ojos era las vendas que usaba para cubrir su boca y su mentón

"bienvenidas" dijo el hombre secando con un trapo uno de sus utensilios de cocina

"buenos días iguro-san" dijo kanae con una sonrisa

"lo mismo de siempre imagino" dijo iguro anticipándose al almuerzo de las chicas, de repente noto que había alguien más aparte de las seis chicas, "mis disculpas, no la note" dijo disculpándose el cocinero con una pequeña reverencia, mitsuri solo agito la mano perezosamente restándole importancia al asunto, "no hay necesidad de disculparse" dijo, "bien, entonces ¿Qué puedo preparar para usted?" preguntó el pelinegro, la pelirosa comenzó a ojear el menú y respondió "creo que comeré un tazón de udon"

El dueño del local asintió y se metió de lleno en su cocina para preparar los pedidos, mientras tanto sus clientes comenzaron a charlar entre ellos, mitsuri estaba agradecida a los cielos poder haberse encontrado a estas personas, se sentía increíblemente cómoda, tanto que casi hasta olvida al motivo por el cual había venido en primer lugar, luego de un tiempo su comida ya estaba listo.

Como había ordenado a ella le llego un gran tazón de udon bien caliente, a Shinobu y kanae le sirvieron a cada una un tazón de yakisoba, a kanao y aoi una bandeja de sashimi y las trillizas obtuvieron cada una un tazón de ramen, "que disfruten sus comidas" dijo iguro, era difícil decir si estaba feliz o algo más dadas sus vendas que hacían difícil leer sus expresiones faciales, aunque también el que sus ojos fueran tan grandes y estuvieran tan abiertos contribuían a aquello

"esta delicioso" dijo mitsuri con una mano en la mejilla, poco lo faltaba para desprender corazones de su ser

"me alegro de ello" dijo iguro con lo que parecía ser una expresión agradecida, de nuevo era difícil decir. De repente el pelinegro pareció notar algo, mitsuri desviaba la mirada de manera nerviosa y sus mejillas estaban ligeramente ruborizadas, pudo identificar qué era lo que pasaba al instante, "todavía no estas satisfecha" dijo

La pelirosa se sobresaltó al instante, su cara se tiño de un color rojo bastante profundo, "¡no! ¡no! ¡no!" grito mientras agitaba sus brazos avergonzada

"no hay necesidad de contener el apetito, preparare cuentos platos sean necesarios" dijo el pelinegro cerrando los ojos en un gesto de determinación

"así es, yo también tengo un gran apetito debes en cuando" dijo kanae, "come cuanto quieras" termino con una sonrisa amable de hermana mayor

Mitsuri se vio nerviosa pero aun así dijo casi en un susurro "quiero otro tazón", iguro asintió y retiro el tazón para luego volver a la cocina a preparar otro plato, poco sabía que tendría que hacer la misma acción barias veces

"fuu, estoy llena" dijo la chica de cabello rosado mientras palmeaba su estómago con una expresión satisfecha, a su lado tanto en la barra como en el piso se apilaban en columnas decenas de tazones y bandejas bacías, por su lado el resto de los ocupantes del lugar miraban con los ojos bien abiertos a la chica

"bueno… yo también tengo mucha hambre a veces" dijo kanae tratando de no sonar ofensiva

"m-mitsuri-san" llamo shinobu a la pelirosa, "quería preguntar, ¿Por qué viniste aquí?" pregunto en un intento de desviar el tema. Mitsuri abrió los ojos como platos, "¡cierto!" gritó, de repente adquirió una faceta tímida, "hum… e-en mi hogar corría el rumor sobre una tierra en la cual se podía curar cualquier enfermedad, v-vine para curarme" dijo desviando la mirada

"parece bastante sana para mi" dijo aoi en un tono extrañado y algo agresivo

"t-tengo una enfermedad que no se ve a simple vista" dijo mitsuri con la esperanza de que no siguieran preguntando, para su suerte su excusa fue lo suficientemente convincente

"entonces está buscando a Nezuko-sama" dijo repentinamente una de las trillizas. La pelirosa ladeo la cabeza confundida, "¿Nezuko-sama?, ¿y que paso con Tanjirou-sama?" pregunto

"Tanjirou-sama es el protector de la ciudad, Nezuko-sama es la fuente de la prosperidad y la cura de todos los males, ellos dos son los hermanos guardianes de esta ciudad" explico esta vez kanao, sorprendentemente mitsuri pudo distinguir por unos segundos como cuando la chica hablaba sobre ese tal Tanjirou su sonrisa se volvía autentica

"ah, y a kanao-nee también le gusta Tanjirou-sama" dijo una de las trillizas, la que tenía el pelo peinado en dos trenzas y los adornos de mariposa verdes, naho se llamaba si la pelirosa no mal recordaba. La cara de la susodicha se puso roja como un tomate, "¡naho!, ¡no bromees con eso!" le grito avergonzada, todos se rieron con ligereza, era divertido ver a alguien tan sereno como kanao gritar avergonzadamente y con la cara roja

"hum, quería preguntar" dijo la chica de cabello rosado llamando la atención de todos en el restaurante, "¿Quiénes son Nezuko-sama y Tanjirou-sama?, he oído mencionarlos mucho, pero no entiendo que son aparte de los guardianes de esta ciudad" pregunto

"es comprensible tu duda" dijo kanae, "aunque no sé muy bien que son, todas nosotras llegamos a esta ciudad luego de que nuestro pueblo natal fuera destruido por la guerra, todas somos parientas salvo por shinobu y yo que somos directamente hermanas" explico, "cuando nuestro pueblo fue destruido no tuvimos más opción que viajar, fue por pura casualidad que llegamos aquí" termino

"gracias a dios lo hicimos" complemento aoi, "aquí obtuvimos asilo y seguridad, también gracias a los conocimientos de nuestra familia sobre medicamentos pudimos establecer nuestro negocio para así ganarnos la vida" dijo esta vez con un gesto agradecido

"esta ciudad es de verdad un sueño" dijo mitsuri

"no siempre fue así" dijo repentinamente iguro a lo que todas lo miraron sorprendidas

"cierto, iguro-san tu naciste en esta ciudad, ¿era antes muy diferente de ahora?" pregunto shinobu con curiosidad

"lo era y mucho" dijo, de repente adquirió una mirada lejana, como si recordara algo, "antes este lugar no era una ciudad, de puro milagro se lo podía llamar pueblo. Antes no había la prosperidad que hay ahora, antes las sequias eran abundantes y los campos de arroz apenas producían pocos granos, también como era tan difícil llegar los mercaderes nunca venían y el crimen y los robos eran lo más normal del mundo, tanto que no te sorprendías si oías que un amigo o familiar fue asesinado en un asalto y para emporar no había médicos por lo que la gente moría de las más simples enfermedades" explico. "y luego de la nada aparecieron" dijo repentinamente su expresión camino a una diferente, más soñadora, claro, dentro de lo que se podía deducir de su rostro medio cubierto. "ellos llegaron buscando un lugar para esconderse, se quedaron y con sus poderes lo resolvieron todo, el hermano trajo orden y protección con su fuerza inigualable y la hermana con sus hechizos trajo la lluvia ya la fertilidad, de ahí el pueblo solo fue en ascenso, los enfermos se curaron y la economía se incrementó, más y más viajeros y mercaderes llegaron contribuyendo al crecimiento, seguimos creciendo hasta ser lo que somos ahora, el pueblo se renombro con el apellido de sus guardianes" termino

Se quedaron en silencio y la primera en romper el silencio fue mitsuri, "wow, casi parece como un cuento de hadas" dijo no cabiendo en su asombro

"te entiendo" le dijo el pelinegro, "nosotros tampoco lo podíamos creer en un principio" complemento, de repente la miro directamente, "por eso si buscas la cura para tu enfermedad debes ir Nezuko-sama" dijo

"muchas gracias a todos, de verdad no podría haber pedido mejor compañía y guía" dijo mitsuri completamente agradecida, de dentro de su capa saco un enorme monedero, "¿cuánto es por la comida?" le pregunto al dueño del lugar con una sonrisa

"nada, hoy la casa invita" respondió iguro, "¿estás seguro iguro-san?" pregunto aoi mientras miraba de reojo a las pilas de tazones

"lo estoy, fue bueno ver una cara nueva y también fue una comida agradable" dijo el pelinegro

"gracias por su amabilidad, pero tome esto, considéralo una propina" dijo la pelirosa sacando de su monedero un puñado de monedas de alto valor y dejándolas sobre la barra

"nosotras también nos iremos" dijo kanae con una sonrisa para luego pagar sus comidas. Todos salieron del restaurante.

"Nezuko-sama esta en el gran templo" dijo shinobu, "solo camina en esa dirección y lo veras, no tiene perdida" aclaro mientras señalaba en una dirección

"muchas gracias a todos" dijo mitsuri para luego dar una reverencia, dio media vuelta y corrió unos metros en la dirección que le habían indicado, de repente se giró, agito su mano en el aire en un gesto de saludo y gritó "¡hasta luego! ¡espero vernos en otra ocasión!"

"¡pasa por la tienda cuando quieras!" grito en respuesta kanae saludando igualmente con la mano, las trillizas hacían lo mismo, "hasta mañana iguro-san" saludo shinobu al pelinegro, "hasta mañana" respondió este

Luego de que el grupo de chicas se fuera iguro entro de nuevo a su local, miro las monedas sobre la barra, "es muy bonita", recordó su expresión al comer su comida, repentinamente su puso rojo, "en verdad que lo es" dijo para sus adentros

Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Mitsuri camino por alrededor de diez minutos cuando lo vio, en ese instante entendió porque shinobu le dijo que el templo no tenía perdida. El gran templo estaba asentado sobre lo que parecía ser barias capas de cimientos, el templo se veía como una bastante típico solo que tenía varios pisos y para entrar era necesario subir una enorme escalera de piedra.

La pelirosa se dirigió hacia el templo teniendo que atravesar todavía una gran porción de la ciudad, en su recorrido vio una que otra cosa que le llamo la atención

Lo primero fue un espectáculo callejero, se trataba de un hombre bastante musculoso y de cabello blanco haciendo malabarismo con cuchillos mientras al mismo tiempo hacia equilibrio en una caña de bambú que a su vez estaba sobre una plancha de madera sobre una pelota temari, el sujeto era extremadamente llamativo como para no verlo, usaba un quimono sin mangas con acama negro, también tenía un par de anillos dorados en los bíceps y una diadema adornada con brillantes cristales, por ultimo estaba acompañado de tres hermosas mujeres, algo extraño fue que luego de terminar su acto le dio un beso a cada una

Lo segundo fue una pareja de gemelos, eran bastante jóvenes y exactamente iguales, con el pelo largo y negro con puntas celestes, eran bastante normales, pero lo que le llamo la atención fue que a pesar de ser idénticos se distinguían muy fácilmente, uno se veía muy feliz y abierto mientras que el otro parecía ser más amargado y reservado, le dio gracia lo parecidos y diferentes que eran a la vez

Lo último fue casi llegando a las escaleras del templo, resultaba que había un trecho entre el inicio de las escaleras y los edificios de la ciudad, en ese espacio sin casas o tiendas se encontraban los campos de entrenamientos para los soldados y samuráis de la ciudad, allí había un grupo de estudiantes practicando pelear con espadas, uno de los estudiantes, bastante alto y con su cabello negro cortado en una especie de mohawk, peleaba no solo con una espada sino que también entre ataques usaba una ballesta, su contrincante era un sujeto bastante llamativo, tenía el pelo color amarillo con puntas rojas y ojos color amarillo y sorprendentemente también rojo además de cejas gruesas, si tuviera que asociarlo con algo diría que se parecía mucho a un búho por la forma de sus ojos. Los dos estaban siendo vistos, aparte de por un gran grupo de aprendices, por un hombre de cabello negro largo que mantenía atado en una cola de caballo, sus ojos eran azules y tenía una expresión entre aburrida y neutra

Luego de todo eso llego por fin a los pies de las escaleras del templo, comenzó a subirlas atravesando también una gran puerta torii. Las escaleras eran bastante largas por lo que le llevo un tiempo llegar a la cima

Ni bien llego la saludo la vista de un par de enormes puertas rojas, la entrada al templo, aparte de eso también había una persona, un hombre al cual el adjetivo "grande" le quedaba pequeño, ella no era exactamente baja, pero aun así este sujeto era demasiado alto, tenía el pelo negro corto.

Estaba de espaldas así que no pudo ver su rostro, aparentemente luego de unos segundos noto que estaba allí, de esa manera pudo ver que sus ojos no tenían pupilas, clara señal de que estaba ciego, y que también tenía una enorme cicatriz en la frente, también se dio cuenta de que estaba vestido como un sacerdote y en sus manos, las cuales estaban juntas, tenía un collar de cuentas. Se acercó y la verdad a mitsuri le dolía un poco el cuello de tener que mirar tan arriba, "¿vienes en busca de nuestra señora?" le pregunto el hombre a la chica a lo que esta respondió "s-si" tragando nerviosamente, este tipo era bastante intimidante

El hombre asintió y dijo "ve hasta la estatua y toda la campana"

"ah… gracias" dijo mitsuri algo confundida, el pelinegro asintió y así como apareció se fue rezando. La pelirosa estuvo algunos segundos en silencio intentando procesar lo que acababa de pasar, al final simplemente se encogió de hombros y entro al tempo.

Por dentro el templo se veía bastante normal, había barias columnas rojas que sostenían el techo y más a fondo una gran estatua dorada de buda con una mesa en frente, la chica avanzo observando todo el lugar hasta que por fin llego frente a la estatua, bajo la vista para ver que sobre la mesa había una pequeña campana ceremonial de color dorado. Siguiendo las indicaciones de aquel hombre tomo la campana y la hizo sonar una vez

Pasaron unos segundos sin que nada sucediera, incluso mitsuri sopeso la idea de tocar de nuevo la campana hasta que de repente, "alguien ha llegado" dijo una voz masculina

"ciertamente hermano, alguien ha venido, ¿qué será lo que busca?" respondió otra voz esta vez femenina, la chica de cabello rosado miro para todos lados con una expresión entre miedosa y confundida, pero no vio a nadie.

Trago nerviosamente y dijo gritando "¡mi nombre es mitsuri kanroji! ¡vine desde la provincia de omi para poder curarme de mi enfermedad!", no obtuvo respuesta, "¿por favor?" dijo temiendo haberse oído irrespetuosa. Pasaron otros segundos silenciosos sin que nada pasara, de repente escucho dos conjuntos de pasos, uno más pesados que otros, se giró en la dirección de donde provenía el sonido para ver que desde detrás de una de las columnas salían un par de personas.

Se trataba de un chico y una chica que a pesar de verse muy humanos había una serie de características que dejaban claro que no lo eran, unas eran más sutiles que otras como por ejemplo sus ojos, los de la chica eran rozados y los del chico rojos, aunque ambos tenían las pupilas verticales como las de un gato. Por otro lado, las señales más obvias eran dos, la primera era su color de piel que era blanco como el papel, luego cada uno tenía un cuerno en la frente, al chico le surgía desde el lado izquierdo de su frente, que curiosamente también tenía una cicatriz, mientras que a la chica del lado derecho. El chico tenía el cabello de un color rojo muy oscuro e iba vestido con un kimono blanco junto con un medio haori a cuadros verde y negro además de que también tenía una especie de bandera en el pecho con la imagen de una carta hanafuda, la chica tenía el pelo negro con puntas anaranjadas, usaba también un kimono solo que en lugar de ser blanco era de color rosa con varios diagramas y símbolos extraños, tenía también sobre el pecho la misma bandera que el chico

Además de eso ambos poseían rasgos y facetas similares delatando que eran hermano y hermana respectivamente. A la pelirosa le llego repentinamente la revelación, estos sin lugar a duda deban ser los guardianes de la ciudad, Tanjirou-sama y Nezuko-sama. Un sudor frio corrió por su nuca y en un instante se puso de rodillas, "l-l-lamento profundamente si s-soné irrespetuosa y-yo…" comenzó a decir, pero se cortó cuando la hermana levanto una mano con la palma abierta

"no hay necesidad de disculparse, no me has faltado el respeto ni a mí ni a mi hermano" dijo la chica con una mirada solemne, "has venido a sanar, ¿no fue eso lo que dijiste?" preguntó a lo que mitsuri asintió con vehemencia, la hermana miro de reojo a su hermano, "¿es cierto lo que dice, hermano?" le pregunto al chico.

Este la miro fijamente y sin pestañear con una mirada que parecía penetrar muy dentro de ella, mitsuri no pudo evitar encogerse ante su mirada, de repente dejo de mirarla y cerró los ojos, "dice la verdad" dijo, la chica asintió, "bien" dijo aparentemente meditando

"mi nombre es Nezuko Kamado, este es mi hermano Tanjirou Kamado" se presentó Nezuko a ella y a su hermano, "por favor acompáñanos" dijo mientras daba media vuelta sin dejar de mirar a la chica de pelo rosado. Mitsuri se paró rápidamente y se colocó justo detrás de los hermanos, aunque claro conservando distancia y agachando ligeramente la cabeza

El pequeño grupo se dirigió hacia los interiores del templo, caminaron por un rato hasta que finalmente llegaron a una habitación, en ella no había nada salvo por una mesa en el medio, todos se sentaron, obviamente Nezuko y Tanjirou estaban uno al lado del otro mientas que mitsuri se colocó al otro lado de la mesa, "Nezuko-sama, Tanjirou-sama les agradezco mucho por su tiempo" dijo tratando de romper el hielo

"no es necesario ser tan formal ahora" dijo Nezuko luego de un ligero suspiro, "por ahora solo llámame Nezuko"

"a mí también, solo dime Tanjirou" dijo Tanjirou. La pelirosa quedo un poco descolocada por unos segundos, antes la primera vez que los vio ambos desprendían un aura de majestuosidad increíble, se sentía en presencia de dioses, ahora eso había cambiado drásticamente, ya no se sentían tan altivos y poderosos e incluso ahora se veían más como una pareja normal de hermanos, fue, ciertamente, desconcertante, no ayudo que ambos se vieran y a la vez no humanos

"y entonces ¿Cuál es aquel mal del cual deseas sanar?" pregunto la chica de piel blanquecina, mitsuri se sobresaltó repentinamente, se había quedado tan absorta en sus pensamientos que se olvidó que estaba en frente de las personas que resolverían su problema, de repente se puso nerviosa, "hum… es difícil de explicar" dijo

"pues has tu mejor esfuerzo entonces" respondió Nezuko, por fuera parecía serena, aunque para sus adentros se preguntaba que enfermedad podría afligir a una persona que se veía tan sana, aunque tampoco hizo ningún prejuicio, a lo largo de los años había visto cientos de enfermedades algunas de ellas que no se podían ver a simple vista. Por su lado la chica de pelo rosado miraba a un lado intentando explicar su aflicción sin que sonara extraño

"¿Qué será tan vergonzoso para que alguien no pueda explicar su enfermedad?" le pregunto Tanjirou a su hermana mediante su lazo mental, al estar sus almas unidas podían compartir pensamientos con el otro cuando querían

"no la apures, algunas aflicciones son vergonzosas para algunas personas, tal vez pueda tratarse de alguna anormalidad física" respondió Nezuko a su hermano

"si es así lo esconde bastante bien" dijo el chico no pudiendo evitar hacer un pequeño gesto

De repente y sin que ninguno de los dos hermanos se lo esperase mitsuri rompió en llanto, cruzo los brazos frente a ella sobre la mesa y apoyó su cabeza sobre ellos a modo de almohada, "¡no puedo casarme!" grito entre desconsoladamente entre lagrimas

Los hermanos Kamado tenían un buen puñado de años a sus espaldas, trescientos años al fin y al cabo no era poco, durante todo ese tiempo habían visto y escuchado muchas cosas locas, pero esta respuesta se llevaba el premio a la más inesperada sin duda

"¿d-disculpa?" pregunto Nezuko completamente sacada de eje esperando haber escuchado mal, su hermano no estaba mejor, tenía los ojos bien abiertos y las cejas fruncidas en un gesto confundido y desconcertado

La pelirosa se enderezo de su posición mientras limpiaba una lagrima de la comisura de sus ojos, "hace unos meses iba a casarme, pero mi prometido cancelo el compromiso" dijo, "dijo que mi cabello era demasiado extraño y que no quería que nuestros hijos tuvieran ese color de pelo, también como mucho, como y como y nunca estoy llena, para estar satisfecha necesito comer tanto como tres luchadores de sumo" explico con gran tristeza

"b-bueno… eso es…. Ciertamente sorprendente" dijo la chica de piel blanquecina sin saber muy bien que contestar, "no solo es eso" dijo mitsuri, de repente miro al hermano y dijo "Tanjirou-sa… Tanjirou, ¿podría hacer un juego de fuerza con usted?" pregunto, el chico se vio confundido más que antes, aunque no se negó. Se acomodaron en una posición más cómoda y se tomaron de las manos para poder hacer en juego.

En el momento que la chica de pelo rosa comenzó a hacer fuerza Tanjirou abrió los ojos como platos, ella tenía una fuerza monstruosa, tanto que incluso a él le costó ganar el juego, "esa es una gran fuerza sin duda" dijo sorprendido

"a eso me refería, soy demasiado fuerte, ningún hombre me quiere para casarse conmigo" dijo mitsuri con un aire derrotado, pero luego de repente su ánimo subió, "p-pero usted puede cambiar eso ¿verdad?, Nezuko usted puede quitarme este feo color de cabello y esta fuerza y hambre monstruoso, ¿puede?" pidió esperanzada

La hermana se vio sobrecargada, nunca antes se le había presentado un caso así. Se quedó en silencio meditando el asunto mientras su hermano la miraba con preocupación y la pelirosa con anhelo. "yo… no puedo" dijo y la sonrisa de mitsuri callo al instante.

"podría si se tratase de algún mal o enfermedad, pero estas son capacidades naturales de tu cuerpo, no puedo hacer nada" explico. La pelirosa se vio derrotada y sus ojos perdieron el brillo, "ya veo, gracias por su tiempo" dijo y se estuvo por levantar, "desde mi punto de vista esas capacidades no son ningún problema o pega para una mujer", pero se detuvo de repente cuando Tanjirou hablo. Mitsuri lo miro sorprendida, incluso su hermana lo miro asombrada, el chico de piel blanca de encogió de hombros con los brazos cruzados y los ojos cerrados, "una persona se casa con aquel al que ama, en el amor no debería importar el físico o algo que lo haga diferente a los demás" dijo, "de hecho casarse con alguien excepcional debería ser un honor" continuo para luego mirar directamente a mitsuri la cual no cabía en su asombro por estar escuchando tales palabras, "no deberías repudiarte a ti o a algo que es parte de ti, esas capacidades tuyas solo te hacen más especial" termino

Las lágrimas comenzaron a fluir por los ojos de la chica de cabello rosado, "¿l-lo dices enserio?" pregunto

"absolutamente" respondió Tanjirou con una sonrisa sincera

Mitsuri no pudo sopórtalo más y rompió a llorar, salto sobre la mesa para abrazar al chico de piel blanquecina con fuerza, su abrazo hubiera aplastado a una persona normal, suerte que Tanjirou no era un ser humano común y corriente. El chico se vio descolocado, nunca antes alguien había hecho una cosa así con él. Comenzó a consolar torpemente a la chica sobre él, una cosa era consolar a su hermana cuando estaba triste y otra era consolar a una persona completamente ajena a él. A todo esto Nezuko se reía divertida viendo a su hermano luchando para saber que decir para consolar a su invitada, aunque tenía que admitir, ese discurso fue conmovedor, por unos segundos le hizo recordar los tiempos cuando todavía eran humanos.

Se puso a pensar en ello detenidamente, ahora que sus almas estaba unidad por el lazo de compartir la maldición de ser demonios, estaban de cierta manera casados ¿no?, de repente su cara se puso roja

Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

"luego de eso me iba air, pero se estaba haciendo tarde así que me ofrecieron dormir en el templo por la noche, y luego vine aquí para desayunar" termino de explicar mitsuri todo lo que había pasado en el templo con los dos hermanos

"mmm, bueno, ellos ciertamente te ayudaron de alguna manera" dijo iguro, en verdad la pelirosa había venido hacia tal vez una hora, se suponía que todavía no tendría que abrir la tienda, pero hizo una excepción. Mitsuri se rio con ligereza auténticamente divertida, "me siento tonta por haber pensado que algo como mi cabello o mi fuerza eran un problema" dijo. Los dos se rieron alegremente, en verdad disfrutaban la compañía del otro.

De repente descendieron a un silencio un poco incómodo, estuvieron así por algunos minutos hasta que iguro rompió el hielo, "tu cabello me pare bonito" dijo sonrojado y nervioso, Mitsuri se sonrojo por el cumplido y murmuro "g-gracias" mientras miraba para otro lado

"s-sabes" dijo repentinamente iguro llamando su atención, "si quieres puedes quedarte aquí en mi casa, también podría dejarte trabajar en el restaurante si quieres" dijo desviando la mirada al suelo, la pelirosa se alegró repentinamente y sus ojos parecieron brillar, "¡por supuesto!, ¡me encantaría!" respondió a la petición con mucha energía

Ese fue el comienzo de su relación, no fue sorpresa para nadie que tres meses después se cazaran y vivieran felices en el mismo hogar como esposo y esposa

Fin.