Buenas a todo el mundo. Deseo unas felices fiestas, una feliz navidad y un mejor 2021 que este año que se va a todo el mundo. Al final del capítulo pondré sobre varios asuntos incluyendo el motivo por el que Viento25 y yo hemos tardado tanto en terminar el capítulo 4.

Capítulo 4

El inicio del curso

El expreso de Hogwarts estaba preparado en el andén 9 y ¾ listo para partir en unas pocas horas, los empleados del ministerio habían trabajado en las últimas semanas para acondicionar y mejorar el medio de transporte con el que los alumnos llegaban al colegio, los hechizos defensivos y de protección se habían renovado, los asientos dentro del tren habían cambiado y en vez de una sola persona entregando dulces y golosinas se habían contratado a un par de personas más para vender a los alumnos que deseaban algún refrigerio durante el viaje.

Harold llegó junto a Lilith dos horas antes de que el tren saliera, habían quedado junto con sus aliados en que buscarían un compartimento y viajarían juntos, ya allí en la estación se encontraba Neville con su abuela, era increíble el cambio que el heredero Longbottom desde su primera vida, ahora era un joven seguro, fuerte, con su propia varita y dispuesto que era digno del apellido que llevaba.

- Buenas Neville ¿qué tal?

- Bien Harold ¿qué tal el resto del verano?

- Divertido, no he parado de estudiar, pero también me he divertido de varias formas.

El joven no iba a decir que había disfrutado torturando a sus parientes brutalmente, que no pensaran que les iba a olvidar en su estancia en Hogwarts.

- Mira, ya viene Susan.

Harold dijo aquello y vieron que en el punto de aparición de la estación estaban Amelia Bones junto con su sobrina, se dirigieron hacia ellos.

- Harold, Neville, es la hora, estoy nerviosa, por fin vamos a ir a Hogwarts.

- No te preocupes Susan, sin importar en que casa quedemos nos tendremos los unos a los otros.

- Bien dicho Neville - hablo Lilith interrumpiendo la conversación - deberíais ir subiendo al tren y buscando un compartimento amplio, tengo entendido que tu Susan quieres reunirte con tu amiga Hannah y me imagino que Daphne querrá estar con vosotros y con su amiga Tracey.

- Cierto, entonces nos vamos al tren.

Harold se despidió de Augusta y Amelia con un saludo y a Lilith le dio un suave beso en la mejilla, tras despedirse Susan y Neville subieron al tren, los tres llevaban su baúl encogido en un bolsillo por lo que no tuvieron que cargar con el hasta llegar a un de los compartimentos más lujosos que tenía el tren, no tuvieron que esperar mucho tiempo a que apareciera Daphne acompañada de otra muchacha.

- Heredero Peverell, heredera Bones, heredero Longbottom, quiero presentarles a Tracey Davis, heredera de la noble casa Davis.

- Heredera Davis, es un placer conocerla.

- Lo mismo digo heredero Peverell, pero por favor, llámame Tracey.

- Entonces te pido que me llames Harold.

- Eso haré Harold, cuanto tiempo Susan, Neville, creo que la última vez que nos vimos fue en la fiesta del séptimo cumpleaños de Neville.

- Bien cierto Tracey.

Al cabo de media hora llego Hannah Abbott, Susan presento a su amiga a Harold ya que era la única persona que no conocía. Tras eso Harold uso magia si varita en la puerta para que si alguien buscara a Harry Potter o a Harold Peverell pasara de largo y no se diera cuenta de que estaban ahí.

- Dime Harold ¿cómo es Lilith Peverell?

- Es una mujer magnífica Tracey, es muy inteligente y poderosa, no necesita varita para realizar magia, es más, puede usar distintos focos para canalizar su magia e incluso es capaz de usar magia sin varita del más alto nivel.

- Impresionante, pero claro, es una guardiana del conocimiento.

- ¿En qué casa creéis que quedareis? - pregunto Harold.

- Yo estoy entre Gryffindor y Huflepuff - hablo Neville el primero - considero que la valentía y la lealtad son muy importantes ¿tu Harold?

- No lo sé sinceramente, pero quiero proponer una cosa, que sin importar la casa en la que quedemos sigamos siendo amigos.

- Me parece bien.

Todos asintieron, estaban de acuerdo en que su amistad seguiría adelante sin importar la casa en la que quedaran, fue un viaje tranquilo, hablaron sobre las nuevas asignaturas, jugaron a diversos juegos y comieron dulces del carrito, durante el viaje Harold noto como Draco Malfoy, Ronald Weasley y Hermione Granger estaban buscándole, cada uno con un motivo, ya se encargaría de ellos y vería como eran de útiles en este mundo.

Cuando el tren llego a su destino Harold se fijó como la gente miraba a su alrededor, una suave sonda de legeremancia que nadie detectaría le hizo ver que muchos estaban deseando conocerlo, otra gente solo es que estaba nerviosa sobre todo los primeros años, los alumnos mayores estaban nerviosos ante los cambios realizados en el colegio y el nuevo sistema de clases, llego el momento de volver a cruzar miradas con Dumbledore y regresar a Hogwarts, decidió dejar el hechizo para que no le notasen hasta que fuera llamado por la profesora McGonagall.

Dumbledore miraba como los alumnos tomaban asiento en sus respectivas mesas, viendo la mente de algunos de los alumnos no le gusto lo que vio, estaban contentos y felices con los cambios, muchos pensaban que la educación sería mejor, que los cambios eran buenos, no lo eran, esos cambios solo perjudicaban su visión del mundo y la forma en la que tenía que ser el mundo mágico, vio como las puertas se abrían, busco con la mirada a Harry Potter y lo que vio no le gusto, allí estaba, pero al lado del muchacho estaban los hijos de aquellos que no estaban de su lado como los Greengrass, eso era un problema, miro para ver si veía a Ron Weasley, estaba demasiado lejos de Harry, era obvio sin mirar su mente que no había conseguido ponerse en contacto con el joven Potter, tuvo que cesar sus pensamientos cuando el sombrero seleccionador comenzó su canción, tras eso sería la selección, un sutil encantamiento sin varita hacia el joven Potter haría que quisiera Gryffindor, es por eso que espero con calma a que el muchacho fuera llamado.

- Harold Peverell Potter - dijo McGonagall con voz potente.

Los susurros llenaron el comedor ante el nombre del joven, la gente miraba al muchacho de pelo rojo y ojos verdes como si lo atravesasen con los ojos para saber como era, los profesores miraban curiosos, unos por saber si el muchacho sería como sus padres y otros por conocer como de poderoso era si había tenido el primer impulso mágico a los siete años.

Harold tomo asiento en la banqueta y se puso el sombrero seleccionador que le hablo en la mente.

- Vaya, esto si que es una sorpresa, el viajero eterno, el guardián del equilibrio, veo que ya ha tenido muchas aventuras señor Potter.

- Ha pasado mucho tiempo viejo amigo.

- Y esperaba que este momento nunca llegará, tus planes son terribles para este mundo, pero la alternativa es aun peor.

- Lo sé, bueno es hora de que digas la casa donde estaré, creo que esta vez sabes donde debo ir.

- En efecto muchacho, en efecto.

Dejaron de hablar mentalmente y el sombrero grito:

- ¡Slytherin!

Al instante las ropas del muchacho reflejaron el escudo de la casa Slytherin, al principio hubo silencio hasta que se escucharon varios aplausos provenientes de la mesa de las serpientes, Daphne y Tracey estaban dando la bienvenida al joven, tras ellas el resto de la casa siguió su ejemplo salvo, los aplausos siguieron de los amigos de Harold que ya se habían clasificado, los gemelos Weasley empezaron a tontear para diversión de todos.

- ¡No tenemos a Potter! ¡no tenemos a Potter! ¡no tenemos a Potter!

Los gemelos tuvieron que callar cuando una mirada de Dumbledore enojada los

intimido, el director no sabía que hacer, el encanto que había lanzado sobre el muchacho

había sido disipado al momento, noto como el anillo de la familia lo había protegido,

por suerte la poción de alquimia que tenía preparada haría que el joven fuera más débil

y de esa manera pudiera manipularlo.

Harold tomo asiento entre Daphne y Tracey, algunos otros Slytherin lo saludaron con

respeto y educación. Vio como las caras de los profesores eran una sorpresa ante su

clasificación en la casa de las serpientes, la mirada que más le divirtió fue la de Snape

que seguramente no se imaginaba al hijo de su odiado rival en la casa de la que era el

jefe.

- Bienvenido a la casa Slytherin heredero Peverell - dijo una mujer con la insignia de

prefecta - soy Polaris Grantesle, prefecta de la casa Slytherin.

Harold sabía que la muchacha era en verdad la hija de Rodolphus y Bellatrix Lestrange

y que se había cambiado de apellido para que no se la viese como la hija de los

mortifagos más despiadados de Lord Voldemort, en este mundo la muchacha había

nacido ya que su madre no había sido maldecida durante la guerra antes de saber que

estaba embarazada.

- Gracias prefecta Grantesle por la bienvenida, estoy seguro de que estar en la casa Slytherin va a ser impresionante y le puedo asegurar que la reputación de la casa no será empañada por mi nombre.

Las palabras de Harold agradaron a los alumnos de Slytherin de los cursos superiores, en sus mentes muchos veían al joven que había supuesto la caída del señor tenebroso y que un mestizo fuera ahora miembro de la casa algunas personas lo consideraban una ofensa.

Cuando la selección termino Harold vio como desde la mesa de Gryffindor las miradas hacía él eran de rabia por parte de algunos miembros, al que más se le notaba el odio era a Ron Weasley.

- Bienvenidos de nuevo a otro año en la escuela Hogwarts de magia y hechicería, como bien sabéis se han impuesto nuevos cambios para modificar la enseñanza en la escuela, espero que todos obedezcan las nuevas reglas y a los nuevos profesores.

Harold admitió que las palabras eran correctas, pero denotaban un ligero desdén hacía los cambios, el joven sabía que el director estaba furioso con los cambios realizados. Miro uno por uno a los profesores, preguntaba a un alumno mayor sobre ellos para que se pensaran que no sabía sobre el profesorado, aunque los conocía de sobra incluyendo a los profesores nuevos, algunos incluso eran protegidos de Lilith, algo que Dumbledore ignoraba.

El director siguió hablando hasta llegar a la canción sobre la escuela, este año no había piedra filosofal en Hogwarts, por lo que no dio el aviso sobre el pasillo en el tercer piso, esta vez Lilith Peverell había contactado con los Flamel y tras hacerles ver el posible peligro de que Voldemort buscara la piedra para recuperar su cuerpo habían escondido no solo la piedra, sino también a ellos, cuando Dumbledore se entero tuvo que usar toda su entereza para no dar un espectáculo delante de su antiguo mentor, aun necesitaba y ahora más, tener acceso al conocimiento y poder de los Flamel.

Los alumnos fueron llevados por los jefes de casa a las salas comunes, cuando llegaron a la sala común de Slytherin esta estaba preparada para realizar el examen de introducción que ahora tenían los alumnos, Harold tomo asiento en la posición que estaba preparada para los alumnos de primer año, vio como Draco Malfoy no dejaba de mirarlo al igual que gran cantidad de miembros de la casa, sabía sin leer la mente lo que estaban pensando, como tras el examen querían algunos alumnos intentar darle una lección en la prueba de inicio de la casa Slytherin.

Severus Snape miraba a los nuevos alumnos, sus ojos estaban centrados en el joven hijo de Lily, había intentado mirar la mente del muchacho a petición de Dumbledore, pero las defensas mentales que tenía eran increíbles, obviamente por la protección que proporcionaban los anillos, pero hubo un momento que el joven se fijó en él como si supiera lo que estaba haciendo. De todos modos no le extrañaba, si lo que había escuchado de la mujer que lo había criado y ayudado era cierto, está no dejaría que el joven fuera débil.

Harold fue el primero en terminar los dos exámenes, tanto el de conocimientos muggles como el de conocimientos mágicos, todos lo miraron cuando entrego los exámenes, los interrogantes del heredero de la casa Peverell eran muchos y variados, el joven se acercó al profesor Snape.

- Profesor Snape.

- Heredero Peverell.

Los siguientes alumnos en terminar para sorpresa de Snape fueron las señoritas Greengrass y Davis, las muchachas tras saludar fueron al lado del joven Peverell. Lentamente el resto de alumnos fueron terminando y se colocaron cada uno con los compañeros de su año.

- Bienvenidos a los nuevos alumnos a la casa Slytherin, esta casa se centra en su unidad y astucia contra todos aquellos que buscan atacar la casa de las serpientes, el resto de las casas nos miraran mal, nos juzgaran e incluso intentaran atacar o provocar que ataquemos, pero debemos demostrar unidad, toda disputa dentro de esta casa quedara en la sala común, fuera de esta sala seréis un grupo fuerte y unido, si alguien mancha el nombre de la casa Slytherin se las verá conmigo ¿entendido?

- ¡Si, señor! - dijeron los alumnos de primer año al unísono.

- Bien, lo siguiente es demostrar lo que valéis, los alumnos de cada año se enfrentaran en duelo para dictaminar quien es el mejor de cada año.

Los primeros años masculinos fueron los primeros en moverse al círculo central que ya estaba preparado, Snape creo una barrera para evitar cualquier daño al exterior.

Harold miro a sus rivales, Malfoy, Crabble y Goyle no eran difíciles, Zabini y Nott tenían más potencial que el joven Draco, otros años se hubieran dejado ganar por las advertencias de sus padres para que el joven Malfoy ganara debido al poder de su padre, pero este año sería diferente. Snape comenzó la cuenta atrás para empezar el duelo.

- 3, 2, 1, adelante.

A una velocidad sorprendente para parte de los alumnos Harold saco su varita y lanzo el primer hechizo.

- ¡Petrificus Totalus! - el hechizo se dirigió hacía Draco Malfoy y sus dos guardaespaldas, el poder del hechizo y que estaba en lengua parsel hizo que los tres jóvenes quedaran incapacitados al momento. Nott y Zabini intentaron atacar a la vez a Harold, pero este evadió los hechizos con gran agilidad, tras un par de minutos el joven volvió a atacar de nuevo con lengua parsel e incapacito a los dos muchachos rápidamente.

- El ganador masculino de primer año ha sido Harold Peverell.

Snape tras eso procedió a despertar a los alumnos, normal que no hubieran tenido oportunidad, el poder de los hechizos del muchacho eran claramente de cuarto año para arriba, si se agregaba la lengua parsel era normal que sus rivales no hubieran tenido oportunidad.

Los combates se sucedieron, en el primer año quien gano del lado de las mujeres fue Daphne Greengrass, siendo segunda Tracey Davis, los combates siguieron hasta que terminaron los del séptimo año, tras eso Harold levanto la mano para preguntar al profesor Snape.

- ¿Desea algo heredero Peverell?

- En efecto profesor Snape, me gustaría retar a los ganadores de segundo y tercer año tanto hombres como mujeres.

Snape miro a determinados alumnos que dieron un paso al frente, era cierto que no querían luchar contra un adversario tan hábil, pero la tradición marcaba que si un alumno de un curso inferior quería demostrar su valía debía derrotar a los campeones de los cursos superiores. Fue un combate intenso, los alumnos de años superiores atacaron rápidamente, pero de poco les sirvió ante la habilidad de Harold que los incapacito con varios hechizos lanzados de nuevo en lengua parsel.

- Bien señor Peverell, buen trabajo, es usted el campeón de primer, segundo y tercer año, un trabajo excelente.

- Gracias profesor.

- Ahora todos y cada uno a los dormitorios, mañana domingo me reuniré con los nuevos alumnos lo primero y luego con los alumnos de los años superiores en orden.

Los alumnos se fueron a sus habitaciones, Harold llego a la habitación de los alumnos de primer año y entro el primero como mandaba la tradición al haber ganado a sus compañeros, allí eligió la cama principal para rabia de Draco Malfoy que veía como el puesto que debería ser suyo le era arrebatado, tendría que escribir a su padre para que arreglara tal crimen, para él era un crimen que un mestizo fuera mejor que él.

Severus Snape tras dejar todo en orden en la casa Slytherin fue a ver al director, estaba seguro de que el viejo no estaría contento, pero no le importaba, por primera vez en años la casa Slytherin tenía un alumno prometedor y poderoso, cierto que era irritante que fuera el hijo de James Potter ese alumno, pero no le importaba, el poder del muchacho y la influencia de la casa Peverell era algo que no podía dejar pasar.

Albus Dumbledore esperaba ansioso a que Severus llegara, sabía que el hombre se dirigía hacia su despacho, había suministrado durante la cena un brebaje a Harry Potter para hacerlo débil para la prueba, no había sido una poción normal, sino una creación alquímica que solo conocía él, por lo que estaba seguro de que el muchacho recurriría su selección por el trato en Slytherin al ser derrotado y maltratado. La puerta se abrió al cabo de unos segundos.

- Albus.

- Pasa Severus, toma asiento, dime que tal la prueba de iniciación ¿cómo se ha dado?

- Dado que quieres saber sobre Potter le puedo decir que ha sido el mejor alumno, ya sea con las pruebas iniciales obligatorias como en la prueba tradicional de la casa Slytherin, es más, en la prueba ha derrotado a los campeones de segundo y tercer año.

- Vaya, parece que mis miedos estaban injustificados, cuando el sombrero lo colocó en Slytherin temí lo peor.

- No tienes que preocuparte, es bastante hábil y poderoso, es diestro con la varita para su edad y sus hechizos se pueden medir de segundo a tercer año en poder.

- Me alegra esa noticia, bueno Severus, si hay algo en lo que pueda ayudar dilo.

- Lo haré Albus, lo haré.

El profesor salió del despacho de director sabiendo que el hombre no estaba contento, podía fingir con oclumancia lo que quisiera, pero sabía la verdad. Era cierto nada más irse el profesor de pociones se fue a su habitación y allí descargo toda su irá, Dumbledore estaba furioso, sus planes para debilitar al muchacho habían empezado mal, de alguna manera el joven estaba protegido ante ese tipo de pociones, descansaría por la noche y por la mañana comenzaría a pensar en diversas maneras de atraer y debilitar al muchacho.

Harold antes de dormir había contactado mentalmente con Lilith y Ginebra para informar de sus clasificación y de lo que había pasado, de como Dumbledore había intentado debilitarlo, pero su magia lo había detenido, se había hecho inmune a ese tipo de pociones, tenía en sus conocimientos sus vidas pasadas para saber como contrarrestar al viejo, pero una cosa era clara, el director estaba siendo más precavido y a la vez más peligroso que en otros mundos, la poción era muy poderosa, pero a la vez no tenía rastro alguno de quien la había creado.

El día siguiente fue tranquilo para los alumnos, cuando Harold despertó fue el primero de su habitación, fue a la ducha y tras darse un buen baño se arregló y procedió a salir de la habitación, en la sala común solo estaban alumnos de los cursos superiores revisando varias notas, seguramente para informar a Snape de los cursos que iban a tomar, llego a la zona de los alumnos de primer año tras saludar a los alumnos de cursos superiores y tomo asiento en un sillón cómodamente. Tuvo que tardar unos minutos para ver como Tracey y Daphne eran las primeras de su año en aparecer.

- Buenos días Harold, te veo con buen aspecto y muy animado ¿listo para Hogwarts?

- Todo lo listo que se puede estar y con deseos de saber que me voy a encontrar querida Daphne ¿qué tal has dormido Tracey?

- Bien Harold, al principio tuvimos que soportar un poco los lamentos de Parkinson ante que su adorado Draco no fuera el líder, pero aquí Daphne la puso en su lugar.

- Bueno, lo primero es ir a desayunar, tras eso tenemos la reunión con el profesor Snape.

Los tres amigos salieron de la sala para ir al gran comedor, al llegar vieron como Neville, Susan y Hannah también llegaban en ese momento, tras un saludo cordial cada uno fue a las mesas de sus casas.

Fue un desayuno tranquilo, cuando Draco entro lo miro con despreció y odio, era cierto que algunos miembros de la casa lo miraban igual, pero no como Malfoy, no le importaba, si intentaban algo, lo mínimo que fuera no tendría piedad. Como desayuno el primero fue a la mesa de profesores.

- Profesor Snape, he terminado de desayunar, si acepta podemos tener la reunión,

- Sígame heredero Peverell - el jefe de la casa Slytherin dio unas instrucciones a los prefectos y continuaron su camino - mi despacho joven, adelante.

- Gracias profesor.

Harold tomo asiento y luego Snape, el profesor lo miraba intensamente, no estaba usando legeremancia, aunque el muchacho sabía que lo deseaba.

- Debo reconocer que no esperaba que el hijo de James Potter fuera seleccionado para la casa Slytherin, pero tienes muchos de los rasgos de tu madre, como el pelo y los ojos verdes.

- Gracias profesor, tengo entendido que usted fue a Hogwarts con mis padres, me gustaría que me hablara de ellos en algún momento si es posible.

- De tu padre te puedo contar poco, él y yo no éramos precisamente amigos, pero si puedo hablarte de tu madre, incluso de antes de venir a Hogwarts, fuimos amigos durante muchos años.

- Me encantaría.

- Pero hoy no, lo primero que debes saber que tu desempeño en las pruebas de iniciación y en la tradición de Slytherin han sido sobresalientes, no tienes que incorporarte a las clases introductorias.

Harold asintió de alegría.

- Tu habilidad en combate junto al uso de lengua parsel son de un nivel que tras hablar con el Baron Sanguinario no se ha visto desde los primeros años del colegio, cuando estaban los herederos de Slytherin.

- Cuando Lady Peverell se enteró de que habló lengua parsel me enseño, al principio ella pensaba que era debido al ataque del mago oscuro que asesino a mis padres, pero luego se dio cuenta de que estaba latente en mi sangre Peverell y cuando desperté ese poder pude usar magia parsel.

- Tiene sentido, son pocos los que lo saben, pero la casa Peverell está relacionada con los fundadores.

Tras unos minutos de conversación donde el profesor entrego los horarios a Harold y le informo de las reglas el muchacho salió del despacho.

Aquel domingo fue tranquilo para Harold, pero no para algunos alumnos, Draco Malfoy estaba en el despacho de su padrino Snape enfadado ante no poder dirigir como tenía que ser a los alumnos de primer año, odiaba como había sido derrotado por Potter, Peverell o como diablos se llamara, eso no quedaría así, cuando su padre llegará se solucionarían todos sus problemas. Al cabo de unos minutos la puerta del despacho se abrió, pero Draco Malfoy entonces se atemorizo, allí no estaba su padre, estaba su madre, si su madre estaba allí no era nada bueno, normalmente había sido su padre quien se había encargado de su educación, pero cuando se trataba de su madre esta era mucho más inflexible y severa, quiso decir algo, pero la primera en hablar fue su madre.

- No dirás nada, simplemente escucharas, no quiero que salga de tu boca ni una mísera vocal.

Draco asintió con miedo, la forma de hablar de su madre era aterradora, nunca antes había pasado tanto miedo, es verdad que otras veces su madre se había enfadado, pero el tono y la furia que tenía en su mirada no sabía que podían existir.

- Severus me ha contado lo que ha pasado, como perdiste en el duelo, no estoy furiosa por eso, estoy furiosa ya que has intentado que tu padre solucione tu ineptitud, fuiste advertido sobre la casa Peverell y no solo has demostrado ser débil, sino que has intentado sabotear los resultados de la tradición de la casa Slytherin.

- Narcisa, te puedo asegurar que tendré vigilado a Draco, ahora con las nuevas reglas tengo más tiempo disponible.

- Eso no va a hacer falta, pero se agradece, ahora hablare con Polaris para que este atenta y si es necesario se encargue de castigar a Draco si fuera necesario.

Al escuchar el nombre de su prima el joven contuvo un grito de miedo, su madre le daba miedo cierto, pero su prima era más creativa para causar dolor y sufrimiento.

- Bueno Severus, voy a hablar con mi sobrina.

- Esta en su cuarto, te estará esperando.

Cuando Narcisa se fue Severus dirigió unas palabras compasivas a Draco.

- Tienes que tener cuidado, la casa Peverell es una de las casas más poderosas que existen, no solo en poder político y financiero, al ser una guardiana del conocimiento la mujer puede tener acceso a un poderoso ritual antiguo con el que podrías perder tu magia, es por eso que tu madre está enfadada, antagonizar con la casa Peverell es un suicidio completo.

- No lo entiendo, es un mestizo, un don nadie, deberíamos ser superiores.

- No voy a volver a repetirme, ahora ese muchacho es mejor que tú en rango en la casa Slytherin, si quieres superarlo deberías dejar de pensar y decir que eres superior y prepararte para ser superior.

Draco se quedó sorprendido, normalmente su padrino siempre le ayudaba, siempre le apoyaba, pero ahora le decía que tenía que mejorar, no sabía que pensar.

En la habitación de Polaris la joven prefecta se preparaba para la visita de su tía, sabía que Narcisa había acudido seguramente a tratar con Draco, conocía a su primo y tras su derrota sabía que iba a cometer alguna estupidez. La mujer entro en la habitación de la muchacha.

- Diría que me alegro verte tía Narcisa, pero lo primero es saber si la estupidez de mi primo nos va a ocasionar problemas.

- De momento no, pero por eso estoy aquí para pedirte que te encargues de vigilarlo, sé que estas muy ocupada con tus T.I.M.O.S. pero te agradecería tu ayuda.

- No te preocupes tía, haré todo lo que este en mi mano.

Narcisa uso entonces la chimenea para salir de allí dejando a Polaris con sus pensamientos, debía reconocer que Harold Peverell era intrigante, eran pocos los alumnos tan poderosos en el primer año, si había alumnos inteligentes, pero de tanto poder y conocimientos eran muy raros, tendría que vigilar bien al joven y ver si podía usarlo en su beneficio.

Molly Weasley se encontraba en la Madriguera aquel día viendo por la ventana como su hija mejor estaba en el patio tranquilamente leyendo un libro de pociones, desde que Lilith Peverell había intervenido en la vida de su hija y de su hijo Bill las cosas habían cambiado, era cierto que para mejor, pero muchas veces los cambios para mejor tendían a ser problemáticos y debían ser cuidadosos, como Dumbledore decía Lilith Peverell era una persona de la que apenas se conocía nada y que usaba magia que el director rechazaba, si el director con sus años de experiencia y sabiduría decía que esa magia era peligrosa ella seguiría sus consejos, el problema es que con la intervención de la mujer, que había estropeado tantos de sus planes, algunos de sus hijos habían comenzado a alejarse, ya Bill y Charlie se habían alejado por sus trabajos, pero ahora los cambios que había en el mundo mágico ingles amenazaban según ella a todos sus hijos y temía que se alejaran aún más de ella. En ese momento la chimenea se encendió y vio que se trataba de Dumbledore.

- Albus, por fin, dime que tienes buenas noticias.

- Me temo que no Molly, primero debes saber que Ron no consiguió encontrarse en el tren con Harry.

- Maldita sea, que paso.

- Se por Ron que lo estuvo buscando, pero de alguna manera el mocoso evadió a tu hijo.

- Pero eso quiere decir que de alguna manera el muchacho sabía que íbamos a por él.

- Lo sé, es más, dado que el joven ha sido inmune a las pociones alquímicas que le he dado estaba claro que estaban preparados.

- ¿Qué podemos hacer?

- De momento observar, el muchacho ha quedado en Slytherin por lo que a Ron le va a ser muy difícil acercarse, es por eso que primero tu hijo deberá hacer amistad con el joven Longbottom, el muchacho tiene amistad con Harry y quizás esa sea una manera de tener contacto.

- Esta bien, escribiré a Ron para que sepa lo que tiene que hacer, otra cosa Albus, tienes preparadas las pociones para mis hijos.

- Tenerlas las tengo preparadas, pero no creo que sea bueno suministrarlas, si el joven Potter esta tan protegido, puede que haya ese tipo de protecciones o alguna contramedida para anular las pociones.

- No me gusta, Charlie al menos tiene un empleo decente allí en Hogwarts como profesor auxiliar, pero Bill está teniendo acceso a conocimientos que creo que pueden ser peligrosos.

- ¿No sabes de que conocimientos se tratan?

- No, por algún motivo dice que no puede, algo de un contrato de confidencialidad, es por eso que pienso que es peligroso, si no lo fueran no hubiese tenido que firmar el contrato.

- Investigaré para saber si puedo averiguar que está estudiando.

- Gracias Albus.

- No tienes que darlas, la casa Weasley ha sido una aliada del lado de la luz durante años, haré lo que este en mi mano para que continúen en el lado correcto.

La conexión Flu se cortó, Dumbledore se quedó pensativo, tendría que investigar mejor a Bill Weasley, apenas lo había visto desde que había comenzado a aprender de Peverell, pero una cosa si sabía seguro, el poder del joven había crecido desde que había empezado la enseñanza con esa mujer.

Ron Weasley acababa de ser contactado por su madre para informarle de lo que debía hacer, debía buscar la amistad de Longbottom para de esa manera estar cerca de uno de los amigos de Potter y poder acercarse al niño que vivió. Odiaba que Potter fuera a Slytherin, no debía ser así, tendría que ser un Gryffindor como él, estar en la casa de los valientes como sus padres y no en la casa de los magos oscuros que era Slytherin según el muchacho, era todo culpa de esa mujer de la que no dejaban de hablar su madre y Dumbledore, de Lilith Peverell, de no ser por ella ya sería el mejor amigo de Harry Potter.

Hermione Granger estaba aquel primer día en Hogwarts algo confundida, cuando se enteró que iba a ir a un colegio de magia le hizo mucha ilusión ver el mundo que se iba a encontrar, dado que había entrado casi al cumplir los 12 años tenía mucha suerte ya que había tenido un año para prepararse debido a que su cumpleaños era justo después de comenzar el curso, por lo que esperaba estar lista para el curso, su sorpresa llego cuando la profesora McGonagall visitó su casa de nuevo para informarle de los cambios que se estaban preparando en el colegio. Eran cambios curiosos, que ciertamente mejoraban la educación de la escuela y la integración en el mundo mágico, pero cuando se enteró de que gente como Dumbledore, una eminencia en el mundo mágico y el director de la escuela, no estaba muy a favor de los cambios comenzó a dudar, el director por lo que había leído era una figura respetable con gran poder y sabiduría, por lo que su opinión era muy importante según ella. Luego por otro lado estaba la expectación sobre Harry Potter o como ahora decía que se llamaba Harold Peverell, había leído muchos de los libros sobre el que iba a ser su compañero de curso, de su historia y de como era, estaba indignada, los libros por un lado habían sido retirados ya que no tenía nada que ver con la realidad, al principio no le gusto, pero al ver como era en verdad el joven estuvo de acuerdo en que esos libros eran mentiras, era un afrenta, los libros tenían que decir la verdad, si un libro era de cuentos o historias debían ser clasificados así, lo único que no le gustaba nada era que su compañero fuera elegido para Slytherin, era la casa de donde habían salido muchos magos oscuros incluyendo Voldemort, tendría que encontrar la manera de hablar con el muchacho, pero como Gryffindor no estaría bien visto que intentara hablar con un miembro de la casa Slytherin tenía entendido, esperaría a ver que pasaba y si tenía oportunidad.

Polaris Lestrange llego a su cuarto tras la cena y realizar sus deberes como prefecta de la casa Slytherin, había sido un día tranquilo, no había ningún alumno de la casa de las serpientes que se hubiera metido en problemas, increíblemente su primo Draco había estado muy calmado, era normal, después de la amenaza de su tía Narcisa dudaba mucho que el muchacho hiciera algo estúpido, pero ciertamente lo iba a tener vigilado todo lo que pudiera. La joven se desvistió tranquilamente cuando escucho un siseo proveniente de un rincón de la habitación, de pronto una fuerza invisible la empujo contra la cama, el siguiente siseo ato sus manos y piernas impidiendo que pudiera moverse y el último siseo la dejo completamente desnuda. La muchacha vio con incredulidad y furia como la figura de Harold Peverell se acercaba a ella con varita en mano.

- Vas a pagar por esto Peverell.

- No lo creo Lestrange, es más voy a hacer que sea para ti un momento inolvidable.

Polaris se sorprendió ante que el joven supiera su verdadero apellido, pero la sorpresa se convirtió en incredulidad cuando vio como el joven metía la cabeza entre sus piernas, al cabo de unos segundos sintió un siseo y noto como la lengua del joven comenzaba a deslizarse por su coño.

- Es hora de que sientas un placer como nunca has sentido Polaris, vas a ser mía, vas a ser mi esclava, mi juguete, cuando termine solo desearas sentir mi lengua dentro de ti.

Polaris se sorprendió ante el uso de parsel de esa manera, nunca se hubiera imaginado algo así, el placer comenzó a extenderse, quería resistir, pero la lengua del joven era cada vez más rápida, cada vez había más placer. Al cabo de cinco minutos y de varios orgasmos por parte de la joven prefecta, Harold se retiró con la cara llena de los jugos de la mujer.

- Espero que te haya gustado Polaris.

- Ha, ha sido magnífico - dijo jadeando - nunca me había sentido así.

- Esta vez ha sido gratis, pero si quieres que te lo vuelva a hacer, si quieres más adelante que te haga disfrutar y sufrir como nunca quiero algo de ti.

- ¿El qué? ¿qué quieres a cambio?

- Tu alma, tu cuerpo, tu mente y tu magia, quiero que me jures fidelidad, si quieres obtener poder y placer debes pagar el precio.

- Dame mi varita y tendrás el juramento, haré lo que me pidas.

Harold entonces deshizo las ataduras que aprisionaban a la joven, esta cogió la varita y la alzo.

- Yo Polaris Lestrange, juro por mi vida, mi magia y mi alma servir a Harold Peverell Potter por toda mi vida.

Una luz brillante ilumino a la joven, la magia había aceptado su juramento y si la traicionaba la joven moriría como una muggle.

- Bien Polaris, lo primero de todo es entender varias reglas.

- Dígame señor.

- La primera regla es que en público nos tratemos con respeto, como si fuésemos simples conocidos, nadie debe sospechar nuestro trato salvo quien yo quiera y diga.

La joven asintió, era obvio, si se sabía que Harold Peverell Potter ya era así con once años mucha gente lo condenaría.

- La segunda regla es que debes obedecer todo lo que ordene o que obedezcas todo lo que te ordenen si yo lo digo, habrá cosas que seguramente no quieras hacer, no me importa, si quieres obtener debes dar y yo pido obediencia absoluta - Harold vio como Polaris asentía - la tercera regla es que no importara el placer o el dolor que te cause o haga que te causen, si buscas alguna manera de librarte de mis yugo por ejemplo intentando suicidarte te puedo asegurar que no funcionara, es más, de intentar suicidarte te puedo asegurar que cuando termine contigo me pedirás que acabe con tu vida.

Polaris trago saliva ante la intensidad de las palabras de Harold, su tono de voz era frio y poderoso, su magia era palpable, sabía que el joven era capaz de hacer lo que le había dicho.

- Bien ahora es el momento de que comience tu primera prueba, vas a sentir placer y dolor, si aguantas te ofreceré tu primera recompensa.

- ¿Qué tengo que hacer?

- Lo primero es que conozcas a alguien.

Nada más decir esas palabras un portal se abrió en la habitación, eso supuestamente era imposible, nadie debería poder aparecer en el colegio, no sin el permiso de director que controlaba las salas, la figura de Lilith Peverell apareció ante los dos, la joven Polaris al ver en persona a la guardiana del conocimiento se sorprendió.

- Harold.

- Lilith.

- Veo que no pierdes el tiempo.

- Para nada.

Lilith entonces se acercó a la joven y con una mano acarició su rostro con suavidad.

- Señorita Lestrange, soy Lilith Peverell como bien sabe, pero para en privado deberás llamarme maestra.

- Si maestra Peverell.

- Bien, veo que sabes lo que tienes que hacer, pero veremos si resistes lo que te voy a hacer.

Nada más decir eso Lilith hizo crecer un enorme pene en su entrepierna, Polaris se quedó mirando el miembro con sorpresa, excitación y terror, era grande, grueso y venoso. Se abrió de piernas y al momento sintió como le entraba rápidamente, a pesar de los jugos que aun recorrían su vagina por el parsel el dolor fue intenso ante el tamaño, pero obviamente eso no importo a la mujer que siguió entrando y saliendo de su cuerpo con fuerza.

- Vaya, has aguantado bien las primeras embestidas - dijo Lilith dejando en miembro completamente dentro y susurrándole al oído - pero esto es solo el principio.

Nada más decir eso las embestidas fueran aún mayores, los gritos de placer y dolor de Polaris inundaban la habitación, durante casi media hora Lilith introducía y sacaba el pene de la vagina de Polaris a un ritmo que la joven nunca había sentido, tras eso eyaculo con fuerza dentro de la adolescente que quedo tumbada encima la cama sin querer moverse.

- Buen trabajo con la primera vez, pero ahora toca hacer algo que te va a causar gran cantidad de dolor, pero si eres capaz de aguantar, de seguir adelante con nosotros, obtendrás grandes recompensas.

Polaris no dijo nada, algo sabía que lo que le iba a pasar ahora no le iba a gustar, pero estaba dispuesta a todo. Fue Harold quien se movió y saco de un bolsillo una daga finamente labrada con runas en el mango, la joven retrocedió aterrada, una daga así solo podía ser para realizar algún tipo de ritual oscuro o prohibido, durante unos segundos quedo aterrada hasta que se recompuso y se colocó para que Harold hiciera lo que fuera necesario.

- Túmbate boca abajo Polaris e intenta no moverte por mucho que te duela.

La joven obedeció las palabras de Harold, al momento sintió el filo de la daga perforando su piel, no quería gritar, demostraría ser digna, notaba como los trazos parecían runas, el mismo poder de las runas inundaba su cuerpo, no sabía que función tendrían, pero algo le decía que por un lado sería algo bueno y por el otro algo terrible.

Las runas se grabaron en su piel, la sangre apenas brotaba, el dolor de la misma cauterización que aplicaba la daga al causar las runas era grande, pero increíblemente apenas había gritado.

- Has aguantado el dolor, has demostrado la entereza de soportar el sufrimiento que te he infringido, ha quedado claro que deseas ser una reina y has dado el primer paso para serlo.

- ¿Y ahora?

- Toca tu iniciación de la que se va a encargar Lilith.

La joven prefecta vio como Lilith se acercó a ella, la agarró del cabello y con fuerza la colocó a cuatro patas. La muchacha sintió como la punta del pene estaba en la entrada de su ano, noto como lentamente entraba dentro de ella, era doloroso, se mordió el labio para evitar el grito.

- Bien Polaris, estaré fuera unos minutos - tras eso Harold se dirigió a Lilith - ya sabes lo que tienes que hacer.

- Será un placer Harold.

La puerta se cerró, lo último que vio Harold fue a Lilith embestir brutalmente a Polaris introduciendo el pene de una solo vez en su culo, el grito de Polaris si no hubiera hechizos de privacidad se hubiera escuchado en todas las habitaciones.

El joven estuvo diez minutos fuera de la habitación completamente invisible para no ser descubierto, tras eso entro de nuevo, vio como Polaris estaba en la cama completamente tendida y jadeando, las lágrimas de su rostro, la sangre en la cama y la sonrisa de Lilith le hizo ver que había sido un momento lleno de dolor y placer para la joven.

- Gracias por todo Lilith, puedes volver a tus asuntos.

- Ha sido un juguete muy divertido, estoy deseando volver a probarla y ver si aguanta más o menos.

Lilith tras eso abrió un portal por el que abandono la habitación.

- Hola de nuevo Polaris ¿eres capaz de contarme que ha pasado?

- Si, si creo Lord Peverell - dijo la muchacha con dificultad - lo primero que tengo que decir es que, aunque para usted han sido minutos para mi han sido horas.

- Es cierto, cada minuto que he pasado fuera ha sido una hora para ti, como han sido diez minutos has estado teniendo sexo durante diez horas ¿qué más has notado?

- Dos de las runas que has grabado en mi cuerpo se han activado.

- ¿Qué han hecho esas runas?

- La primera ha provocado que por más que me follen el culo este siga siendo virgen, como si nunca me hubieran penetrado.

- Es cierto, esa runa se cancelará cuando yo me encargue de tu culo.

- La segunda runa provoca que cada vez que me follen el culo me duela más que la anterior, al principio creía que era que Lilith me follaba con más fuerza, pero tras la cuarta vez me di cuenta.

- Bien averiguado Polaris, es por eso que voy a activar unas runas extras de tu cuerpo, la primera runa provoca que tu magia crezca más fuertemente, pero debes saber que para eso tendrás que entrenar y mejorar para que se complementen.

- Gracias Lord Peverell.

- La segunda runa que he activado provocara que seas capaz de ver a otras personas con estas runas siempre que estén por debajo de nivel del tuyo, eso te permitirá usar a esas personas como quieras, pero ya te advierto que puede que esa persona tenga runas diferentes a las tuyas por lo que deberás investigar sobre las runas.

- Entendido Lord Peverell.

- Muy bien Polaris, descansa, mañana comienza el nuevo curso y quiero que me demuestres tu capacidad siendo la mejor de quinto año e incluso superando a los alumnos de los años superiores, ahora solo queda explicarte unas reglas que tendrás que seguir.

- ¿Qué reglas serían esas?

- La primera regla es que cada semana debes ser capaz de tener sexo anal siete veces, si en la noche del sábado al domingo de cada semana no has llegado a ese número Lilith se encargara de que llegues, si ese número fuera cero cuando llegase la noche del sábado, no solo no tendrás parsel en tu entrepierna, sino que se torturara con crueldad por tu incompetencia.

- Si, si señor - Polaris tartamudeo un poco ante el miedo causado.

- Por el contrario, si eres capaz de tener sexo anal siete veces antes de estar con Lilith recibirás una noche de placer, diversión y entretenimiento.

- Comprendido.

- Bien, otra regla que quiero que tengas en cuenta es que si alguien con nivel superior que vea tus runas quiere divertirse contigo lo tiene permitido, si quieres que eso no pase tendrás que mejorar y subir de nivel.

- Si Lord Peverell.

- Bien, ahora solo queda darte una misión, una misión que de cumplir te otorgare una bendición muy poderosa, pero de no cumplir sufrirás la maldición de no volver a disfrutar del placer sexual hasta que te redimas.

- ¿Qué misión es esa?

- Tendrás que someter a tu completa y absoluta voluntad a tu tía Narcisa Malfoy, tienes hasta después de Yule de plazo para completar tu misión, tendrás todo este tiempo para aprender lo que necesites para cumplir tu misión.

- Entiendo señor, no sé si podré completar lo que me pide, pero voy a esforzarme al máximo.

- Estoy seguro de que lo harás, sobre todo si quieres volver a disfrutar mi lengua de nuevo.

- Si señor.

- Bueno, ten buena noche Polaris.

Nada más decir eso Harold salió de la habitación, la joven quedó tumbada entre aterrada y sorprendida por todo lo que acababa de pasar, nunca se hubiera imaginado que pasaría algo así, cuando le habían pedido que vigilara a Harold Peverell no se imaginaba que iba a ser al revés.

Aquella noche Albus Dumbledore sopesaba con calma sus planes, desde el regreso del joven Potter al mundo mágico todo parecía ir en contra de él, los cambios en el colegio, que el muchacho no estuviera en las condiciones que quería, el alzamiento del lado neutral en el Wizengamot, todo culpa de Lilith Peverell, debía atraer a la mujer a su lado y que viera sus puntos de vistas y causas, de no ser así quizás debería encargarse de ella de algún modo. Sabía que Voldemort seguía vivo, el horrocrux de la frente del joven lo indicaba así, necesitaba al joven casado y comprometido con una familia del lado de la luz para sus planes, la joven Ginebra era perfecta, su pronto despertar de su núcleo mágico le hacía una pareja perfecta para el muchacho, de esa manera la descendencia que tuvieran sería poderosa, pero influenciada por una familia aliada suya. Decidió tras dejar algunos de sus pensamientos atrás preparar y planear algunas contingencias por si sus primeros planes no funcionaban o se complicaban. No iba a permitir que sus objetivos se estropearan, él era Albus Dumbledore y se convertiría en el mago más grande de todos los tiempos.

Gracias a todos los que habéis leído este capítulo por seguir aun con esta historia, siento haber tardado tanto pero han sido unos meses muy duros. Viento25 se contagió del Covid-19 en el trabajo y tuvo que estar aislada un tiempo donde no tenía ordenador. Cuando ya pudo volver a escribir la tragedia me golpeo con fuerza, mi padre ha estado ingresado varias veces este año por la vesícula, la última vez hubo que volver ya que se había contagiado de Covid y lamentablemente falleció a principios de noviembre. Entre la muerte de mi padre y de un par de familiares más me vi sin deseos de escribir durante un tiempo. Mi madre también cayó enferma y ha tenido que estar en UCI durante casi un mes, ahora va mejorando lentamente, pero el miedo está ahí. Es por eso que pido paciencia si tardo tanto en escribir, hay veces que se me viene el mundo encima y no me veo capaz de nada.

El capítulo 5 de la historia corresponderá al primer trimestre y las vacaciones de navidad, ese capítulo planeo que sea más largo que este que se acaba de publicar. De momento el resto de posibles historias de esta saga están paradas, si me cuesta escribir de una historia no veo recomendable empezar con otras. Gracias a todos por vuestros reviews, espero que me manden muchos comentarios y me digan que esta correcto y en que me he equivocado. Muchas gracias a todos.