El viaje de camino a la estación King's Cross estuvo tranquilo, pero también algo extraño: llegar en limusina a la estación y ser escoltados por un guardaespaldas (Gorila, como lo apodaron Severus y las chicas) hasta la plataforma 9 , ocasionó que las miradas se posaran en ellos.

—Creo que ya sé lo que sienten los famosos al tener un guarura detrás de ellos y en todo momento —comentó Alex, caminando por la plataforma

—¿Guarura? —preguntaron Severus y Lily confundidos

—Guardaespaldas —contestó Alex, rascándose un poco la mejilla—. Por cierto, Severus ¿cómo le hiciste para acostumbrarte a esto?

El chico solo soltó un suspiro y miró hacia otro lado. A pesar del poco tiempo que estuvo viviendo con su tío, Severus no lograba acostumbrarse a su nueva vida, pero lo que tampoco le sorprendió fue pasar poco tiempo con él. Desde que llegó, quien estaba más a cargo de él era Nathalie; cada vez que quería salir con Lily y Alex, era la mujer quien se aseguraba que el chofer (y también guardaespaldas) cuidará en todo momento a los adolescentes. Al hacerlo, llamaban mucho la atención en las calles y eso le desagradaba, pero no podía oponerse. Sí desde los once años deseaba irse a Hogwarts para alejarse de su padre muggle, ahora también para estar lejos de tanta vigilancia.

Faltaban diez minutos para que el tren partiera, por lo que en cuanto encontraron un compartimento solo para los tres y acomodaron sus baúles, bajaron del tren para hablar un poco más con los adultos, pero en cuanto bajaron escucharon voces cerca de donde estaban, voltearon y vieron a un grupo de alumnos (más o menos de su edad) hablando con un chico grande y corpulento a quien reconocieron enseguida, era Iván.

—De seguro están hablando con él sobre su transformación en supervillano —opinó Lily y se acercó a sus compañeros

Alex la siguió con la intención de asegurarse de que el chico no estuviera negativo y evitar la invocación del akuma. En cuanto a Severus, él tardó un poco más en decidirse si ir o no, se sentía culpable —a la vez de impotente— por no capturar el akuma.

—¿Realmente no recuerdas nada? —preguntó una chica de Ravenclaw de cabello rojizo, corto y alborotado

—Debiste verlo —dijo una chica de Slytherin de cabello largo hasta la cintura, negro y con mechas moradas—. Estabas completamente furioso ¡fue tan increíble!

—¡En serio, casi me pulverizas! —afirmó Kim

Iván miraba a sus compañeros de clase sin saber qué decir respecto a lo que le pasó durante el verano. De pronto su vista se detuvo en una chica bajita y algo robusta, con rastas de colores y un paliacate rosa atado en su cabeza; era de Ravenclaw y era la chica que le gustaba, Mylène. La chica al cruzar miradas con Iván, desvió la suya.

—Lo siento, de verdad no era yo —se justificó Iván

De repente se escuchó la risa de una chica, todos voltearon y vieron a una chica de cabello rubio y recogido en una coleta, de ojos azules acompañada de una chica pelirroja con diadema blanca, de ojos verdes y lentes con bordes color café y gris. Ambas chicas eran de Slytherin.

—Ya sabes lo que dicen: "Una vez monstruo, siempre monstruo" —dijo la chica rubia con una sonrisa de burla

Iván apretó los puños con fuerza a causa del enojo. Empujó a sus compañeros y se fue de ahí entrando al vagón más cercano.

—¡Perfecto, nos sentimos más seguros sin ti! —y volvió a reírse secundada por su amiga pelirroja

Todos los presentes miraron con molestia a la rubia, sobre todo Alex. Al ver a esa chica le hacía recordar a Pansy Parkinson, la Slytherin de su época.

«Se ve que es algo muy común en esas serpientes» pensó Alex con molestia.

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La ventana del viejo observatorio se abrió, revelando a Le Papillon parado en medio del lugar rodeado de mariposas blancas.

—¡Sí! —exclamó Le Papillon—. Los comentarios despectivos siempre lastiman. ¡Moléstate, Iván! Tu akuma te espera —y miró a la mariposa negra guardada en su bastón

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Alex iba a acercarse a la rubia para reclamarle sobre lo que le dijo a Iván, pero se detuvo al ver a Lily pasar junto a ella y dirigirse hacia la rubia.

—¿Cómo pudiste decirle eso a Iván, Bagnold? ¡Tú eres la que tiene Corazón de Piedra!

La rubia, de apellido Bagnold, miró a Lily con desdén antes de contestarle.

—Y como siempre la Sangre Sucia a la defensa de los demás —tanto Alex como Severus apretaron sus puños al escuchar esa palabra ofensiva para los hijos de muggles—. Solo porque en la radio dijeron algo sobre tus imágenes muggles sobre esos "superhéroes" no significa que tengas que sentirte grande

Lily apretó sus puños con tanta fuerza que sintió clavarse las uñas en las palmas de las manos.

—Eres una...

—¡Oh, cuidado, está molesta! ¡Va a rasgar su ropa y a convertirse en un enorme monstruo musculoso!

La pelirroja ya no pudo contenerse más. Levantó una mano para golpear a la rubia, pero alguien la sujetó de la muñeca impidiéndole hacerlo. La chica volteó y vio que fue Severus. Bagnold al ver al chico, su expresión cambió y se abalanzó sobre el azabache abrazándolo por el cuello.

—¡Sevie! ¡Mi héroe! —le dio un sonoro beso en la mejilla y siguió abrazándolo—. ¡Gracias por impedir que esa Sangre Sucia me pusiera una mano encima!

Severus agarró a la rubia por los hombros para quitársela de encima, pero lo abrazaba muy fuerte a tal punto de lastimarlo.

En cuanto a las primas... Lily miraba ceñuda a la chica y su mejor amigo, no soporto más y se alejó de ellos. Alex veía lo que pasaba sin entender nada, Lily llegó hasta ella y parecía que solamente le faltaba echar humo por las orejas.

—OK... Ya me perdí —admitió la latina confundida—. ¿Quién es esa y por qué abraza a Severus de esa manera?

—Se llama Chloé Bagnold. Es de Slytherin y es la sobrina de la Ministra de Magia, Millicent Bagnold. Está interesada en Severus solamente porque es el único chico (aparte de los Merodeadores) que no "mueren" por ella. Es ridícula ¿no crees, Alex? ¿Alex? —volteó a ver a su prima y se sorprendió mucho al verla—. ¡Alex! Oye ¿qué...?

La castaña miraba a Severus y a Bagnold con rabia. Tenía los puños fuertemente apretados al igual que la mandíbula y —si Lily no estaba viendo mal— temblando por el coraje. A la pelirroja le tomó unos segundos entender lo que le pasaba a su prima.

—¿Alex? —llamó Lily. La aludida solo gruñó como respuesta—. ¿Acaso tú... estás celosa?

Con eso fue suficiente para que Alex cambiará radicalmente de carácter y ahora se pusiera toda roja.

—¿¡Qué!? ¿¡Celosa!? ¿¡Yo!? ¡Ay no, como crees! —se llevó una mano al cuello en señal de nerviosismo—. ¿Por qué tendría que estar celosa? Para eso tendría que gustarme... —al decir eso se puso más roja (si es que era posible) y miró a Lily

Su prima la miró con una sonrisa pero lo que sorprendió a la latina es que a Lily no le sorprendía. La pelirroja rió ante su reacción.

—No es necesario que lo niegues, yo sé (y se nota) que te gusta Severus —Alex abrió mucho los ojos y la boca al escuchar eso. ¿Acaso era muy obvia?—. Y Metstli me lo confirmó después

«¡Bocona, la voy a...!»

—Por favor no te enojes con ella

—¿Eh?

—De verdad me alegra saber que alguien quiere a Sev. Nunca nadie se había fijado en él (y se atribuye a su mal carácter), pero siempre he creído que alguien pudiera ver más allá de eso. Y sobre todo, que alguien lo quiera por cómo es

—Lily...

—Tal vez te cueste algo de trabajo, pero ya verás que él te corresponderá

—¿No estás dando todo por hecho muy rápido?

—Solo soy optimista

Alex negó con la cabeza, pero tenía una sonrisa en sus labios. Se escuchó el silbido del tren, las chicas miraron el reloj de la estación y vieron que ya eran las once en punto, el tren ya iba a partir. Fueron rápido a despedirse de los padres de Lily y subieron rápido al vagón.

Caminaron hasta su compartimento y se sorprendieron de ver que sus cosas estabas afuera de este junto con Metstli, quien estaba acostada y de muy mal humor.

—¡Metstli! ¿Qué pasó? ¿Por qué estás aquí afuera? —preguntó Alex

La loba solamente señaló al compartimento con la pata. Las dos miraron y se sorprendieron al ver a Severus en compañía de Bagnold y su amiga pelirroja. Las dos se acercaron y abrieron la puerta bruscamente.

—¡Oye! ¿Quién te crees que eres para echarnos de aquí como si nada? —reclamó la latina

Bagnold al verla, soltó a Severus y se puso de pie con los brazos cruzados y expresión de superioridad, haciendo que Alex le recordará a Draco Malfoy.

—Se nota enseguida que no eres de por aquí. Soy la sobrina de la Ministra de magia y también la chica más guapa y popular de Hogwarts

—¿Y solo por eso te sientes superior a los demás?

—En especial ante los Sangre Sucia como tú y tu prima

—¡Chloé! —exclamó Severus, poniéndose de pie e interponiéndose entre las chicas—. ¡Ya basta! ¡No es necesario que seas así con los demás!

La chica miró al azabache sorprendida por su actitud, pero en seguida se le pasó y se le colgó del brazo.

—¡Ay, Sevie! ¡Tú siempre comportándote como un verdadero caballero, aún con chicas que no se lo merecen!

Alex apretó los puños con fuerza, conteniéndose de golpear a la rubia. Estaba por reclamarle cuando se escuchó pasos de alguien acercándose, todos voltearon y vieron pasar a Iván, todavía molesto con lo sucedido hace unos momentos. Alex recordó de golpe que el chico podía volver a ser akumtizado a a causa de las emociones negativas; así que miró molesta a la rubia y salió en busca de Iván para tratar de animarlo, dejando confundidos a todos incluida la loba.

Lo encontró al final del vagón en el que estaban, miraba por la ventana con una radio junto a él escuchando rock and roll a todo volumen. Tocó la puerta llamando la atención de Iván, el chico se sorprendió de verla, pero apagó la radio y le hizo un gesto con la mano para que pasara. Alex lo hizo y se sentó en el asiento enfrente de él.

—Hola —saludó Alex

—Hola —saludó Iván—. Tú eres la prima de Evans ¿no?, la chica de Gryffindor

—Sí, soy Alex Jones. Mucho gusto

—Lo mismo digo —dijo Iván y regresó la mirada a la ventana—. Yo soy Iván Bruel

Ambos se quedaron en silencio. Alex no sabía cómo ayudar a Iván para que no estuviera desanimado, entonces recordó la nota que leyó después de su primera batalla, y eso le dio una idea.

—Disculpa —dijo Alex con timidez para llamar su atención y así lo hizo, el chico volvió a mirarla— antes de que tuviéramos que abordar el tren, me pareció que miraste a una chica con unas geniales rastas de colores —ante esa mención, Iván se puso rojo y bajó la mirada apenado—. Si ella te gusta, deberías decirle. Por cierto, ¿cómo se llama la chica?

—Se llama Mylène Haprèle

—¿Haprèle? Es francés ¿no?

—Sí, pero ella nació y creció aquí en Reino Unido así que no la escucharas con acento francés

Alex sonrió por la actitud del chico, pudo darse cuenta que al momento de hablar sobre Mylène apareció un brillo en los ojos de Iván.

—¿Entonces? ¿Le dirás a Mylène lo que sientes por ella?

Iván la miró sorprendido y con un gran rubor en sus mejillas, pero de pronto se mostró cabizbajo.

—Sin emociones negativas, Iván, debes ser positivo —el chico la miró un poco molesto, por lo que Alex se apresuró a arreglar las cosas—. Tranquilo, estoy segura que ella siente lo mismo por ti, ve a hablar con ella.

—No, soy malo con las palabras

—Bueno, busca algo más. Podrías hacerle un dibujo o darle flores o...

—¿Podría escribirle una canción? —interrumpió Iván, mostrándose un poco más seguro gracias a las sugerencias

—¡Es una gran idea, Iván! —segundo Alex—. Escribirle una canción de amor solo para ella, eso le gustara. ¡Hazlo, Iván! ¡Ah! Y sé positivo —alentó la chica

Iván se mostró más animado con el apoyo de la chica. Tomó su mochila y sacó pergamino, pluma y tinta listo para escribir la canción, pero entonces reparó en que Alex seguía en el compartimento. Carraspeó y se rascó el cuello con nerviosismo.

—Uh ¿Alex?

—¿Sí?

—No quiero ser maleducado, pero... ¿podrías...? —y señaló a la puerta

La chica entendió la indirecta. Se puso de pie y se despidió de Iván, alentando más.

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En su guarida, Le Papillon golpeó el suelo con su bastón en señal de molestia.

—¡Ya no siento las emociones negativas! ¡Desaparecieron! Algo debió pasar para que esos sentimientos se fueran. Pero no hay problema —se dijo a sí mismo mirando el akuma guardado en su bastón—, en cualquier momento los sentimientos negativos de Iván volverán a aparecer y esta vez le devolveré su akuma

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Le costó mucho trabajo deshacerse de Chloé e irse con Lily y Metstli a buscar otro compartimento para ellos. Se acomodaron y se pusieron a hablar, aunque no le agradó el tema de conversación que Lily escogió.

—¡Lastima que ni tú ni Alex estuvieron conmigo cuando seguí a ese supervillano y presencie una verdadera lucha de superhéroes! ¡Ladybug y Chat Noir estuvieron increíbles!

—Sí... es una lastima... —entonces se le ocurrió una loca idea—. Oye, Lily

—¿Dime?

—¿Te gustaría ser una superheroína? ¿Combatir monstruos, supervillanos y todas esas cosas?

—¡Claro que sí! ¡Ni las peleas ni nadie me asusta! —respondió entusiasmada y con un puño arriba para conformar su respuesta—. ¿Por qué preguntas?

—¡Ah! No, nada

Ni Lily ni Metstli entendieron lo que quiso decir el azabache, pero no le dieron mucha importancia. Minutos después, llegó la señora con el carrito de dulces; la pelirroja y la loba se pusieron de pie y salieron del compartimento para comprar algo.

Severus iba a ponerse de pie para comprar también, pero entonces vio la bolsa de Lily semiabierta. Metió la mano al bolsillo de su pantalón y sacó la cajita oriental con el Miraculous. Plaga le había dicho que su Miraculous y el de Ladybug se necesitaban mutuamente por el balance, supuso que también incluía el hecho de que tendrían que ser hombre y mujer, pero no sabía si alguien más quisiera ser un superhéroe, así que no lo pensó más y metió la cajita en la bolsa de su mejor amiga mientras estaba distraída.

—¡Severus! —el chico se sobresalto pensando que había sido descubierto—. ¿Quieres un caldero de chocolate, una varita de regaliz? ¿O qué se te antoja? —preguntó Lily, aún junto al carrito de los dulces

El chico soltó un suspiro de alivio y se volvió hacia su amiga.

—Los calderos de chocolate suenan bien

—Esta bien

Estaban terminando de comprar cuando al fin los encontró la latina.

—¡Hasta que doy con ustedes!

Lily, Severus y Metstli voltearon al escuchar que alguien les hablaba.

—¿Dónde estabas? —preguntó Lily acercándose a su prima—. Nos desconcertaste cuando te fuiste de reprende después de discutir con Bagnold. Parecía que fuiste a alcanzar a alguien o algo así

—¡Ah! Fui a hablar con Iván —contestó Alex con calma

—¿Lo conoces? —preguntó Severus sentándose en su lugar, habían regresado al compartimento

—Apenas lo conocí —respondió Alex, aceptando una botella de cerveza de mantequilla que le ofreció Lily—. Se deprimió después de lo que esa rubia engreída le dijo y quise ir a animarlo

—Y como siempre ayudando a los demás —comentó Metstli a la vez que se llevaba una rana de chocolate al hocico—. Eso es algo que nunca vas a cambiar

—Haces como si eso sonará malo —dijo Lily

—No es malo —se defendió la loba—, es solo que hay personas que no saben apreciar la ayuda que se les ofrece y terminan molestándose más. Hay personas, como Alex, que simplemente quieren ayudar a las personas porque les gusta hacerlo y porque saben que es lo correcto

—Bueno eso no lo discuto —concordó la pelirroja

Las chicas se rieron por el comentario de Lily, pero Severus no. El chico se impresionó con las palabras de la loba sobre ayudar; entonces recordó las palabras que le había dicho también Ladybug con respecto a ser superhéroe:

«Cuando alguien es elegido para ser un héroe es natural que dude al principio, pero cuando finalmente descubre la razón de esto y que realmente tiene el potencial para el puesto, el héroe por fin asume su responsabilidad y nueva vida»

Él dudó si era apto para ese "trabajo", llegando a la conclusión de que no lo era y por eso guardó el Miraculous en el bolso de Lily, porque él creía que su mejor amiga —y amor secreto— era más apta para ese trabajo.

Sus cavilaciones fueron interrumpidas ante la sacudida del vagón en el que iban. Metstli cayó sobre el chico y Lily sobre su prima, los baúles se cayeron de los portaequipajes y la puerta del compartimento se abrió y cerró de golpe haciendo que las ventanas de esta se rompieran.

—¿¡Qué está pasando!? —preguntó Lily incorporándose y mostrando un poco de miedo

Alex sentó con cuidado a su prima, se levantó (esquivando los vidrios rotos), abrió la puerta y asomó la cabeza fuera del compartimento. Vio que sus vecinos hicieron lo mismo; Alex iba a salir, pero el vagón volvió a sacudirse y la latina cayó de sentón sobre el vidrio y se cortó las palmas de las manos.

—¡Alex! —exclamaron la loba y sus amigos

Severus se puso de pie y se acercó a la chica, la ayudó —sujetándola de las muñecas— a ponerse de pie y le revisó las manos; había cristales incrustados en sus manos y la sangre corría a través de esas heridas. El azabache sacó su varita y le curó con mucho cuidado las heridas hasta que solo quedaron unas cicatrices apenas visibles.

—¿Estas bien? —preguntó Severus, viendo a Alex a la cara

—S...sí, gracias —agradeció Alex poniéndose roja, a causa de la acción caballerosa del chico, y porque seguía tomándola de las manos

Lo que pareció un momento encantador para Alex, fue interrumpido por un ruido fuerte de una pared siendo derribada. Vieron por la ventana enfrente de su vagón, y tanto Alex como Severus vieron con horror que se trataba de Corazón de Piedra y en sus puños llevaba a Mylène y a Chloé.

—¡El supervillano regreso! —exclamó Lily totalmente emocionada

—¡Oye! ¿Cómo rayos es que esto te agrada? —preguntó Severus molesto ante la actitud de su mejor amiga

—¡Porque en cualquier momento aparecerán Ladybug y Chat Noir y lo derrotaran como la primera vez!

Ante la mención del superhéroe, Severus se tensó. Miró con disimulo la bolsa de la pelirroja y luego a ella. De pronto Lily gritó y se acercó al azabache.

—¿Ahora qué pasa? —preguntó Severus confundido por el cambio de actitud de la chica

—¿Dónde está Alex?

Severus miró detrás de él y vio con horror que de verdad la latina ya no estaba. De pronto, Corazón de Piedra gruñó y comenzó a caminar hacia el lado contrario de donde estaba la trayectoria del Expreso de Hogwarts. Al ver al supervillano comenzar a irse, Lily tomó su bolso y de este solamente sacó su videocámara y corrió a seguir al monstruo.

—¡Lily! —la llamó Severus, pero la chica ya se había ido

Vio que la pelirroja dejó el bolso, y soltando un gruñido, lo tomó y la siguió.

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Iván estaba nervioso, había seguido el consejo de Jones y le escribió una canción a Mylène. Estaba afuera de los baños del tren, esperando a que la chica de las rastas coloridas saliera de ahí. Se escuchó el pestillo abrirse y la chica salió de camino a su compartimento.

Cuando la chica salió, Iván la llamó y le cantó la canción que le compuso; pero lo único que logró fue que la chica se cubriera las orejas con las manos y saliera corriendo de ahí. Al verla irse, arrugó el pergamino, tiró la radio y lo rompió de un pisotón, se sentó en el suelo con una mano en la frente en señal de frustración.

—Sí, es exactamente lo que estaba esperando —dijo Le Papillon al volver al sentir los sentimientos negativos de Iván—. Sabes el camino, terrible akuma. Ve a buscar a tu presa. ¡Vuela y oscurece su corazón! —el akuma salió del bastón de Le Papillon y voló fuera de la guarida.

Al encontrarse Iván lejos de Londres, el akuma desapareció en un humo negro-púrpura y apareció cerca del Expreso de Hogwarts. Atravesó la ventana del compartimento y se fundió en el pergamino que tenía Iván en la mano; levantó la cabeza y el símbolo de mariposa morada apareció por segunda vez sobre su cara.

—Corazón de Piedra, esta es tu segunda oportunidad —dijo Le Papillon al chico—, y esta vez, será más fácil. Nadie te impedirá en conquistar a quien amas. A cambio, no olvides hacerme un pequeño servicio...

El símbolo de la mariposa desaparece del rostro de Iván, quien se muestra complacido por el trato. Una nube de energía negra y púrpura volvió a envolverlo y al disiparse, se transformó nuevamente en Corazón de Piedra. Al volverse a transformar, las personas que fueron transformadas igualmente despertaron y comenzaron a crear caos en Londres.

Corazón de Piedra se puso de pie, chocando su cabeza con el techo del vagón a causa de su gran altura; y sin importarle, caminó por todo el vagón en busca de Mylène, sin darse cuenta que cuatro Gryffindor vieron todo lo que sucedió.

Los cuatro chicos estaban petrificados por la sorpresa y el susto; escucharon durante el verano la noticia de un monstruo de piedra y dos "superhéroes" derrotándolo, pero ninguno de ellos lo creyó... hasta ahora.

—Canuto... dime que eso no pasó y que necesito lentes nuevos

—Odio decirlo Cornamenta... pero eso fue real

Los chicos que vieron todo, eran James Potter, Sirius Black, Remus Lupin y Peter Pettigrew, mejor conocidos como los Merodeadores.

Corazón de Piedra siguió buscando por todo el tren hasta que finalmente encontró a la persona que buscaba. Las personas del compartimento al verlo gritaron de horror, y antes de que pudieran siquiera sacar las varitas, el villano destruyó la puerta y agarró a Mylène con una mano.

—¡Suéltame! —exigió la chica

—¡Ya nunca más te dejaré ir, Mylène! —dijo Corazón de Piedra

Al escucharlo, la chica abrió mucho los ojos a causa de la sorpresa.

—¿I... Iván?

—¡Ya no soy Iván, soy Corazón de Piedra!

Salió del vagón y dio un par de pasos hasta que escuchó una voz que le resultó familiar.

—¡Qué horror! ¡El monstruo volvió!

—¡TÚ!

Corazón de Piedra derribó la pared del vagón y ante él estaba Chloé Bagnold, petrificada del susto. Con su mano libre tomó a la rubia, salió del vagón y caminó del lado contrario al tren.

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Alex corrió hacia las uniones de los vagones y vio pasar a Corazón de Piedra. De su bolso salió Tikki y también vio alejarse al villano; escuchó a su portadora gruñir y vio que apretaba los puños con fuerza.

—¿Estas bien? —preguntó Tikki

—No sé si pueda hacerlo —confesó Alex

—Sé que podrás hacerlo, recuerda que a nadie le sale las cosas bien a la primera —dijo Tikki con una sonrisa para animar a su portadora—. Aprendiste de tu error y esta vez podrás hacerlo

Las palabras de la kwani fueron suficiente para levantarle el ánimo a la latina.

—¡De acuerdo! ¡Tikki, motas! ¡Ha! —y se transformó en Ladybug

Subió al techo de los vagones y corrió por ellos para alcanzar a Corazón de Piedra. Llegaron hasta el final del tren y vio que el villano se detuvo; Ladybug tomó su yoyo y lo hizo girar, preparándose para atacar. Sin embargo, Corazón de Piedra pasó a Chloé a la mano donde sujetaba a Mylène y la extendió, en su cara apareció la silueta de una mariposa y de pronto de su mano apareció un portal púrpura con la misma forma de mariposa.

—¿Qué demonios... ? —se preguntó Ladybug. Corazón de Piedra volvió a sujetar a Chloé con la otra mano y atravesó el portal—. Tu no te vas —saltó del techo del vagón y atravesó también el portal sin darse cuenta que otras dos personas también lo hicieron.

Ladybug tocó tierra y se sorprendió de ver que estaban en Londres. Escuchó los gritos de auxilio de las chicas y, sin dudarlo, siguió al villano saltando de edificio en edificio con ayuda de su yoyo.

—¡Creo que no eres plenamente consciente de quién soy! ¿verdad? —dijo Chloé a Corazón de Piedra—. Mi tía es la Ministra de Magia, y traerá a todo el Departamento de Aurores ¡o sea, a toda la caballería!

—¡No olvides a los superhéroes! —exclamó Ladybug, llegando por atrás golpeándole la cabeza de Corazón de Piedra con las piernas, pero provocó que el villano creciera—. ¡No puede ser, lo olvide! —exclamó la heroína con horror al ver su error

—Super incompetente, querrás decir —dijo Chloé con sarcasmo

—¿Quieres a la caballería, eh? ¡Pues aquí viene! —exclamó Corazón de Piedra y de pronto llegaron los otros, rodeando a Ladybug—. ¡Atrápenla! —ordenó y los otros villanos atacaron a la heroína mientras él se alejaba del lugar con sus rehenes.

Ladybug esquivaba los ataques del ejército de Corazón de Piedra a la vez que buscaba con la mirada a su compañero.

—Chat Noir... ¿Dónde estás?

Cerca de donde combatía, Lily llegó (con videocámara en mano) a presenciar el combate, sin darse cuenta que Severus iba detrás de ella. Los dos habían seguido al villano hasta el final del tren y vieron con asombro hacerlo aparecer un portal morado con forma de mariposa e internarse en él, seguido muy de cerca por Ladybug.

—¡Increíble! ¡Ladybug también estaba en el tren! —exclamó Lily emocionada.

Entonces vio que el portal comenzaba a desaparecer, y sin dudar, lo atravesó. Severus también se sorprendió de ver a Ladybug en el tren, pero su sorpresa pasó a preocupación al ver a Lily entrar al portal.

—¡Ay, no puede ser! —sujetó con fuerza el bolso y también atravesó el portal justo cuando esté desaparecía.

Tocó tierra y al incorporarse se sorprendió de ver que estaba en el centro de la ciudad. Escuchó un estruendo y corrió hacia el origen del ruido; vio a Ladybug luchar contra los otros Corazones de Piedra y a Lily grabando peligrosamente cerca de ahí.

—¡Chat Noir! —llamó Ladybug. Severus se sobresaltó al escucharla—. ¡Si puedes oírme, me vendría bien un poco de ayuda!

Severus estaba inmóvil viendo la pelea. Quería ayudar, pero creía que si lo hacía solo empeoraría las cosas.

Ladybug continuaba luchando y buscando a su compañero; tenía el presentimiento de que el gato seguía con sus dudas sobre ser un héroe y por esa razón no se atrevía a aparecer.

«Chat, por favor... Te necesito»

Lily miró a todos lados también buscando al héroe felino y gruñó por lo bajo.

—¿Dónde está? —se preguntó—. ¿Qué está esperando?

El ruido de un auto chocando hizo que Severus se sobresaltará haciendo que tirara el bolso y prestará mayor atención a la lucha: uno de los villanos le arrojó un auto a Ladybug y ella logró esquivarlo, pero el vehículo rebotó en dirección a Lily. La superheroína arrojó su yoyo para protegerla, pero hizo que la pelirroja quedará atrapada entre el auto y la pared, y uno de los malos atrapó a Ladybug por detrás y con mucha fuerza.

—¡Suéltame, pila de rocas! —exigió la catarina, pero por respuesta el villano apretó su agarre

Lily buscaba un hueco entre el auto y la pared para escapar, pero no lo encontró. Severus estaba paralizado, sin saber qué hacer.

—¡AAAHHH!/¡AUXILIO! —gritaron a la vez Ladybug y Lily

Eso fue más que suficiente para que Severus reaccionará y que su mirada pasará de shock a determinación. Sacó del bolso de Lily la cajita oriental, de esta saco el anillo y se lo puso; al hacerlo una esfera de luz verde salió de esta, apareció Plaga y miró al chico.

—Creo que necesito a Chat Noir

—Sabía que volverías, chico —dijo Plaga con una sonrisa

—Bueno... aún no estoy seguro de esto, ¡pero Ladybug y Lily están en peligro y no puedo quedarme de brazos cruzados!

—¡Bien! ¡Ahora, di las palabras!

Severus asintió con una sonrisa.

—¡Plaga, las garras! —y se transformó en Chat Noir

Saltó al auto, tomó su bastón y lo extendió en un pequeño hueco entre la pared y el vehículo. Lily se sobresaltó al ver el bastón aparecer de repente junto a ella; miró hacia arriba y sonrió al ver al héroe. Recargándose en la pared, Chat Noir empujó su bastón haciendo que el auto se moviera lo suficiente para que la pelirroja pudiera salir.

—¡Muévete, rápido! —indicó el felino

Lily recogió su cámara y salió de ahí. Chat Noir encogió su bastón y saltó del auto aterrizando junto a la chica.

—¿Estás bien?

—Sí, muchas gracias

—Bien, ahora vete de aquí —se puso de pie y recogió el yoyo de Ladybug, se le había caído en cuanto el villano la atrapó—. Es demasiado peligroso —y se fue de ahí saltando de edificio en edificio con ayuda de su bastón.

Alcanzó a los otros Corazones de Piedra y divisó al que sujetaba a Ladybug, quien seguía forcejeando para liberarse. Saltó del edificio y aterrizó en la cabeza del villano dándole un fuerte golpe (la ventaja de estos villanos es que ellos no crecían al recibir un ataque), haciendo que liberara a la heroína en el acto. Atrapó al vuelo a la catarina al estilo princesa y trepó hacia otro edificio, bajando a Ladybug al tocar tierra.

—¿Estas bien? —preguntó Chat Noir

—Sí, gracias —respondió Ladybug con una sonrisa

—Escucha, yo... de verdad lamento haber tardado en llegar. Seguía sin estar seguro... —pero el héroe se interrumpió al ser abrazado de repente por Ladybug, tardó unos segundos en corresponderle, pero igualmente se veía confundido. La heroína se separó de él sin borrar su sonrisa—. No entiendo ¿por qué...?

—Porque me alegra que, a pesar de dudar mucho, finalmente decidiste seguir siendo un superhéroe

Chat Noir sintió que se ruborizaba, pero también sintió su corazón brincar al escuchar las palabras de Ladybug, pero de pronto el edificio donde estaban tembló. Los dos se asomaron y vieron que eran los otros Corazones de Piedra; se miraron y con una mirada de determinación y asentimiento de cabeza, los dos saltaron del edificio, armas en mano, y atacaron a los villanos.

Los dos lograban atacar a los villanos, pero no podían retenerlos porque eran demasiados. Ladybug trepó a un poste de luz para alejarse de ellos, vio a Chat Noir siendo rodeados por estos y lo sacó de ahí enredando su yoyo en el tobillo del felino colgándolo de cabeza.

—¿Estas bien, Chat Noir? —preguntó Ladybug

—Sí, aunque... —el héroe encogió su bastón y lo colocó en su espalda baja— Mi Lady, ¿ya te había dicho que pones mi mundo de cabeza? —y le guiñó un ojo a modo de coqueteo

Al principio Ladybug se sorprendió por como la llamó Chat Noir y el guiñó, pero después puso una expresión de «¿Qué?» ante esa nueva actitud del felino.

—¿Ahora me saliste bromista? —preguntó Ladybug con sarcasmo. Pero ni ella ni Chat Noir pudieron decir nada más porque de repente se vieron rodeados por los Corazones de Piedra—. ¿Qué dices si te saco a pasear? Tenemos que irnos de aquí ¡rápido!—arrastró con su yoyo a Chat Noir hasta llegar al tejado, lo soltó haciendo que él hiciera una pirueta en el aire.

Huyeron del lugar saltando entre los techos de los edificios.

—¡Oye! ¿No nos vamos a encargar de ellos? —preguntó Chat Noir, siguiendo a Ladybug

La catarina no le contesto de inmediato. Tomó su yoyo y lo abrió haciendo que se mostrará una pantalla y por ella ve donde se encuentra el verdadero Corazón de Piedra. Lo cerró y se concentró en su camino.

—No —finalmente respondió Ladybug. Los dos llegaron al puente de Westminster, donde había varios helicópteros de noticieros, patrullas y policías rodearon el área. Corazón de Piedra estaba sobre el Palacio de Westminster—. Si queremos salvarlos a todos, tenemos que enfocarnos en una sola cosa. Y es en la fuente —señaló hacia el supervillano

Entre los policías que tenían el lugar acordonado, se encontraban la primera ministra muggle, Margaret Kesteven y junto a ella se encontraban la Ministra de Magia, Millicent Bagnold y su hermano André. La primera ministra muggle tomó un megáfono y se dirigió al villano.

—¡Exigimos el regreso a salvo de las adolescentes!

—¡Tía! ¡Papi! —gritó Chloé

—¿Sabes qué? Con mucho gusto —dijo Corazón de Piedra y arrojó a Chloé por los aires hacia los adultos

Las dos ministras y André gritaron con horror. La rubia mientras descendía al suelo a alta velocidad, juntó sus manos en forma de oración y cerró los ojos.

—¡Si salgo de esto con vida, juro que seré buena con todos...! —de repente alguien la atrapó justo a tiempo. Abrió los ojos y vio que fue Ladybug—. No juré nada

—¿Qué? —preguntó confundida Ladybug

Soltó a Chloé y ésta corrió a abrazar a su padre y tía.

—¡Oh, mi pequeña princesa! —dice André con alegría

—¡Querida, estás a salvo! —dijo la ministra Bagnold

—¡Podemos atacar! —ordenó el jefe de la policía a sus oficiales

—¡No, alto! —exclamó Ladybug con los brazos extendidos—. ¡No lo ataquen! ¡Sólo empeorarán las cosas!

—¡No necesitamos superhéroes! —dijo el de jefe de policías—. ¡Ahora dejen que los profesionales se encarguen, ustedes fallaron!

Esas últimas palabras impactaron a los portadores de Miraculous. Estaban conscientes de que era su primera vez haciendo ese trabajo y era natural que cometieran errores ¿pero que se los echaran en cara de ese modo...?

Chat Noir iba a reclamarle el oficial (que irónicamente fue el que estuvo en su casa la noche que su madre desapareció y arrestaron a Tobías), pero entonces vio de reojo a Ladybug temblar. La miró y vio que estaba cabizbaja, su cabello cubría su rostro, pero aun así pudo ver algunas lágrimas escapándosele haciendo que se sorprendiera. Desde que se conocieron, fue Ladybug la que se mostraba optimista, supo cómo luchar como un verdadero superhéroe, y lo más importante, lo apoyó y lo animó a seguir con ese nuevo estilo de vida.

«Un equipo no significa nada si todos los integrantes no se ayudan» reflexionó Chat Noir

Tocó a Ladybug del hombro y la chica se sobresaltó, mirándolo confundida.

—Chat Noir...

—Tranquila, podremos con esto —dijo el felino con una sonrisa—. No lo muestras y mucho menos lo dices, pero tú también dudas si estas hecha para esto. ¿Y te digo algo? Lo estás —Ladybug abrió mucho los ojos, sorprendida por esas palabras—, porque sin ti, esa chica ya no estaría aquí —ambos héroes miraron a Chloé, aún siendo abrazada por su familia—. Y sin nosotros, no lo lograrán. Hay que probárselos, confía en mí ¿de acuerdo?

Ladybug se conmovió con las palabras de su compañero... y nuevo amigo, porque a partir de ahora es cómo vería a Chat Noir, además de su compañero de lucha: un amigo. Se limpió las lágrimas y asintió con una sonrisa.

—De acuerdo

De repente se escuchó un gruñido. Todos los prestes voltearon y vieron a Corazón de Piedra moverse de manera extraña, como si fuera a vomitar. Dio una última arcada con la cabeza levantada y de su boca salieron miles de mariposas negras formando un rostro gigante, y el supervillano cayó de espaldas inconsciente.

—¡Ciudadanos de Londres, escúchenme con atención! ¡Yo soy Le Papillon!

—¿Le Papillon? —preguntó confundido Chat Noir

—Si no me falla el francés, significa "La Mariposa" —aclaró Ladybug

—Bueno, eso explica porque los akumas tienen esa forma

—Ladybug, Chat Noir —ambos héroes pudieron más atención al ser nombrados—, entréguenme sus Miraculous: los aretes de Catarina y el anillo del Gato Negro, y todo volverá a la normalidad. Las personas ya han sufrido suficiente por su culpa...

Las palabras de Le Papillon fueron interrumpidos por unos aplausos. Chat Noir miró de dónde venían y se sorprendió de ver que era Ladybug quien lo hacía junto con una sonrisa sarcástica. Aplaudió un poco más y caminó hasta estar a medio camino del Puente Westminster.

—Buena esa, Papillon. —dijo Ladybug en español—. Muy buena, pero ni creas que cambiaremos los roles, porque sabes perfectamente quién es el supervillano. ¡Tú fuiste quién convirtió a personas inocentes en monstruos de piedra! —en este punto, la expresión de la heroína se volvió más seria y determinada—. ¡Le Papillon, no importa cuánto tiempo nos tome, pero te encontraremos y tú serás quien nos entregue su Miraculous!

Tomó su yoyo haciéndolo girar y corrió hacia el Palacio de Westminster. Enredó su yoyo en uno de los postes de luz para impulsarse y acercarse a la cabeza de Le Papillon creado por los akumas.

—Je vous libère du mal! (¡Los liberó del mal!) —exclamó Ladybug girando su yoyo y a una velocidad increíble capturaba a los akumas hasta que el rostro de Le Papillon desapareció, capturó a la última mariposa negra y aterrizó en una de las Torres del palacio ante la mirada de asombro de todo Londres—. Esta es una promesa para todos ustedes: No importa quién intente lastimarlos, ¡Ladybug y Chat Noir harán todo lo que esté en su poder para ayudarlos! —presionó el botón de en medio de su yoyo haciendo que se abriera como una catarina y liberó a todos los akumas purificados.

Los gritos de júbilo sonaron en toda la ciudad. Ciudadanos y autoridades por igual vitoreaban la llegada de sus nuevos héroes.

Chat Noir seguía de pie sin moverse, atónito ante todo lo que su compañera hizo; sin que se diera cuenta, un ligero rubor apareció en sus mejillas, sintió como su corazón se aceleraba y sentía las dichosas "mariposas en el estómago" de solo verla. Esto sorprendió al héroe, solamente sentía esto con una persona...

—Acaso... ¿estoy empezando a sentir algo por Ladybug? —se preguntó en voz alta sin poder creerlo

Los vítores fueron sustituidos por gritos de horror al ver que Corazón de Piedra se incorporaba. Al darse cuenta, Ladybug dio media vuelta y lo encaró y Chat Noir corrió hacia el palacio para auxiliar a la chica.

—¡Ayudenme, por favor! —suplico la Ravenclaw rehén

—¡Nunca alejaran a Mylène de mi! —exclamó el villano y se acercó al Big Ben—. ¡Vengan, Corazones de Piedra! —llamó el original a sus tropas y comenzó a escalar el reloj

Los otros villanos comenzaron a acercarse y a escalar el Palacio de Westminster. Chat Noir vio al enemigo acercarse y se volvió hacia su compañera.

—¡Se acercan! ¿Qué podemos hacer si no podemos atacarlos a todos?

—Lo sé —respondió Ladybug y miró hacia el Corazón de Piedra original—, pero sabemos dónde está el akuma

—Sí, en su puño cerrado, donde lleva a Mylène ¿y qué?

—También sabemos que está enamorado de ella... ¡Eso es! —se volvió hacia Chat Noir con una sonrisa—. No tenemos que separar a Mylène de Corazón de Piedra, al contrario, los uniremos más. ¡Son el uno para el otro, pero aún no lo saben! —fue hacia el Big Ben y comenzó a escalarlo con la ayuda de su yoyo, dejando atrás a un confundido gato negro.

—Uh... No entendí nada, pero aún así confió en ti. En cualquier caso, siento que podemos coordinarnos muy bien, tú y yo...

—Si ya terminaste tu ensayo de monólogo, o de actuación rompiendo la cuarta pared ¡vámonos! —Ladybug se había regresado y colgando de su yoyo de cabeza, al estilo Spiderman, al darse cuenta que su compañero no la seguía

—De acuerdo, no te enfades. Ya voy —dijo Char Noir con una sonrisa traviesa y siguió a la catarina con ayuda de su bastón

Los héroes escalaron hasta la punta del Big Ben, Corazón de Piedra se colgaba del mirador a la vez que era rodeado por helicópteros de la policía.

—¡Ayúdenme, por favor! —volvió a suplicar Mylène—. ¡Le temo a las alturas!

—¡No te preocupes, todo estará bien! —gritó Ladybug para tranquilizarla

Se escuchó el ruido de los otros villanos acercándose más.

—¿Cómo rayos vas a unirlos más de lo que ya están? —preguntó Chat Noir extendiendo su bastón listo para atacar

—Sencillo: usando nuestros poderes —contestó Ladybug. Tomó su yoyo con fuerza—. ¡Lucky Charm! —y tomó lo que su poder le dio, pero algo confundida, al igual que su compañero

—Estas bromeando ¿verdad?

—¿Un paracaídas? ¿Y qué voy a hacer con esto?

—¿Sabes lo que haces?

—Ya lo veremos —respondió Ladybug a la vez que se ponía el paracaídas. Lanzó su yoyo y lo enredó alrededor de Corazón de Piedra y Mylène—. Atento a su mano cerrada —y tiró de su yoyo acercando a Mylène y Corazón de Piedra, haciendo que se besen

Ante la sorpresa, Corazón de Piedra abrió su mano, soltando a Mylène y el pergamino donde estaba el akuma. La chica logró sujetarse del meñique del villano para no caer. Chat Noir saltó en cuanto se abrió el puño, se impulsó con su bastón y cuando estuvo cerca de su objetivo, lo golpeó con su bastón hacia Ladybug y extendió su arma justo a tiempo para no caer, clavándolo en el campanario.

—¡Lo tengo! —exclamó Ladybug atrapando la bola de pergamino con su yoyo y rompiéndolo, dejando en libertad el akuma—. Se acabó la Edad de Piedra, pequeño akuma —abrió su yoyo y lo hizo girar lista para atrápalo, pero de pronto Corazón de Piedra se destransformó volviendo a ser Iván y los dos adolescentes cayeron del mirador. Ladybug no dudó en saltar a auxiliarlos—. ¡Chat Noir, tú ve por Iván!

—¡Entendido! ¡Cataclysm! —saltó desde su bastón hasta el minutero del reloj, la tocó haciendo que se oxidará y se doblará hacia fuera a la vez que se impulsaba hacia arriba atrapando a Iván al vuelo y dos se encontraron a salvo de pie en la inmensa manecilla.

—¡Gracias! —agradeció el chico—. Peligros ¡pero a la vez asombroso!

—Uh... De nada

Mientras tanto, Ladybug atrapó a Mylène, lanzó su yoyo y atrapó el akuma, con la mano donde tenía el yoyo abrió el paracaídas. Tocaron tierra, Mylène cayó de rodillas y la heroína de pie junto a ella.

—¿Estás bien? —preguntó Ladybug hincándose junto a Mylène

—Sí, gracias —Se puso de pie con ayuda de la heroína

Ladybug presionó el botón de su yoyo y una mariposa blanca salió de él. Esta vez sí purificó al akuma.

—Adiós mariposita

—¡Mi Lady! —las chicas voltearon y vieron bajar del Big Ben deslizándose por un bastón plateado a Chat Noir e Iván. Los chicos tocaron tierra, el héroe encogió su bastón y se acercaron a las chicas—. ¿Las dos están bien?

—Sí, gracias Chat Noir

—Oigan —ambos héroes miraron a Iván—, muchas gracias por salvarnos. Pero tengo un par de dudas —los héroes se miraron y después otra vez a Iván—. Bueno... Mylène y yo íbamos de camino a la escuela en un tren por Escocia y no tengo idea de cómo regresar

—La otra chica, la rubia, es sobrina de la Ministra de Magia, así que pueden pedirle que los lleve. Y también hay otra chica, pelirroja y de ojos verde, que es su compañera; para que igual vaya con ustedes—dijo Chat Noir

—¿Conoces el Mundo Mágico?

—Uh... —Chat Noir se tensó, se estaba delatando— ¿que otra duda tienes? —preguntó para zafarse del problema

—¡Ah! Pues... ¿Cómo van a arreglar eso? —y apuntó hacia arriba

Todos miraron y Chat Noir sintió todo su cuerpo erizarse ¡olvidó por completo que usó su superpoder para derribar una de las manecillas del reloj para salvar a Iván! Se le escapó un maullido por el susto y se tiró de las orejas de gato con frustración.

—Vaya, a eso se le llama actuar antes de pensar —comentó Ladybug arqueando una ceja sarcásticamente

—¡Por favor, no te burles! —pidió Chat Noir—. ¡Esto es serio! ¿¡Cómo rayos voy a reparar eso!?

—Tu tranquilo y yo nerviosa, gatito —el héroe y los dos adolescentes la miraron sin entender lo que dijo, por lo que la heroína rodó los ojos con fastidio—. Quise decir: no te preocupes, gatito. Yo me encargo

—¿Y cómo rayos piensas hacer eso?

—Pues con magia, tontito

Los dos civiles y el héroe se sorprendieron con su declaración. ¿Acaso Ladybug era una bruja también? Y si era así, estaba a punto de romper el Estatuto Internacional del Secreto; el felino iba a decir algo, pero entonces vio que Ladybug recogió el paracaídas que su superpoder le dio.

«¿Ahora qué rayos...?» su pregunta sin terminar se respondió enseguida.

—¡Miraculous Ladybug! —exclamó la catarina arrojando al aire el paracaídas

Al estar en el aire, el paracaídas brilló y aparecieron millones de catarinas las cuales se esparcieron por toda la ciudad, regresando a los Corazones de Piedra a la normalidad y reparaban los daños causados durante la batalla.

—¡Increíble! —exclamó impresionado Chat Noir viendo a las catarinas pasando por el Big Ben y dejándolo como nuevo, y justamente sonaron las campanadas

—¡Lo es! —secundo Ladybug—. Es maravilloso, es hermoso. Es... ¡Miraculous!

De pronto las catarinas se dirigieron en el cielo y ahí apareció un círculo rosa por el cual las catarinas desaparecieron, sin que los héroes supieran que fueron a reparar los daños causados al Expreso de Hogwarts ante la mirada de asombro de los pasajeros.

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—¡Esto es solo el principio, Ladybug y Chat Noir! —dijo Le Papillon claramente molesto por la derrota—. Ambos habrán ganado la batalla pero yo ganaré la guerra. Algún día, tendré sus Miraculous y tendré el poder absoluto ¡y mi sueño secreto se hará realidad! —y la ventana el observatorio se cerró.

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La policía recogía todo lo que uso para acordonar el área, Ladybug hizo que Iván y Mylène hablaran entre ellos para aclarar todo, terminando en un abrazo entre ellos (Iván tardó un poco en reaccionar a causa de la sorpresa y el nerviosismo).

—¡Ah! Son el uno para el otro —comentó risueña la catarina

—Sí, es cierto —secundo el felino—, como nosotros —estiró el brazo con la intención de abrazar por los nombro a su compañera, pero de pronto su anillo sonó y Ladybug lo agarró de la muñeca

—¡Ups! ¡Tú Miraculous! Lástima, es hora de irnos —lo soltó y caminó lejos de él tomando su yoyo—. Au revoir, Chat Noir! —arrojó su yoyo hacia un poste de luz, saltó hacia el Palacio de Westminster y se perdió de vista.

Chat Noir la vio alejarse con una sonrisa.

—Ojalá sea muy pronto, Mi Lady —y con ayuda de su bastón se fue del lugar al lado de Ladybug

Se detuvieron para descansar, pero ambos héroes recordaron algo importante y que olvidaron pensar: ¿Cómo rayos regresarían al Expreso de Hogwarts? Su duda fue resuelta al momento en que sus Miraculous comenzaron a brillar y escucharon la voz de sus kwamis en su cabeza indicándoles que hacer.

Extendieron una mano al frente, sus Miraculous brillaron y frente a ellos apareció un portal circular rojo con motas negras (Ladybug) y un portal circular negro con la huella de un gato de color verde (Chat Noir). Se impresionaron, pero aún así lo atravesaron. Para su sorpresa, aparecieron en los baños del tren; se destransformaron y su respectivo kwami cayó en sus manos.

—¿Estás bien, Tikki?

—Sí, gracias. Estoy muy feliz y orgullosa de ti ¡finalmente dominaste tus poderes!

—Gracias, Tikki —guardó a su kwami en su bolso y salió del baño

—¿Estás bien, Plaga?

Antes de contestar, el kwami bostezo y se talló los ojos.

—Sí, chico. Me alegra que finalmente aceptaras tus poderes, y ya viste, te fue mejor que la primera vez. Ya verás que poco a poco vas a mejorar

—Parece que sí

—Y bueno ¿tienes algo de camembert contigo? ¡me muero de hambre!

—No, no tengo. Pero pronto llegaremos a Hogwarts y te daré un poco —y guardó a su kwami dentro de su camisa y salió del baño

El poco trayecto que quedaba se dedicó exclusivamente a los sucesos extraños (y emocionantes) del día tanto en el tren como en el Londres Muggle. Alex y Severus no comentaban mucho sobre eso, pero sí a la latina le llamó la atención ver que Lily no estaba, por lo que Severus le contó que ella se fue por el mismo portal que el villano y que "no pudo alcanzarla" para evitar que fuera.

A la latina no le gusto escuchar eso y Severus pedía en el fondo que la pelirroja si regresara con Iván y las chicas. Cuando las luces del tren se encendieron, los dos se pusieron los uniformes y alistaron sus cosas.

El tren se detuvo en la estación y todos los alumnos comenzaron a bajar; escucharon a Hagrid llamar a los de primer año, pero también se sorprendieron que el guardabosque llamará también a Alex; se acercaron al hombretón y les explicó que al ser Alex de nuevo ingreso (como los de primer año) sería seleccionada a su casa y por eso tenía que ir con ellos.

Se sintió muy apenada por ser la única mayor entre los de once años, pero no tuvo opción. Se despidió de Severus y se fueron por caminos diferentes hacia el castillo.

Antes de subir a un carruaje, Severus se encontró con Regulus Black, su mejor amigo de su casa, se subieron a un carruaje y con ellos dos chicas de Slytherin. Llegaron al castillo, las chicas se adelantaron dejando atrás a los chicos; los dos conversaban sobre lo que sucedió durante el verano y al mediodía, a Severus le sorprendió que Regulus se mostrara tan animado con los superhéroes, le recordaba a Lily. Y hablando de la pelirroja... cuando llegaron al vestíbulo del castillo, Severus fue rodeado del cuello de repente por unos brazos delgados y una cabellera roja el obstruía la vista. Era Lily.

La chica lo soltó y le sonrió, feliz de verlo sano y salvo; entonces se percató de Regulus y simplemente lo saludo con una cabeceada, a lo cual el menor de los Black correspondió con sequedad. Los tres adolescentes entraron al Gran Comedor y se sentaron en sus respectivas mesas, pero en cuanto Severus se sentó, Bagnold se le abalanzó abrazándolo con fuerza del cuello y sentándose entre él y Regulus.

Cuando todos los alumnos se sentaron, las puertas del Gran Comedor se abrieron y por ellas entraron los de primer año y Alex (quien atraía todas las miradas al ser la única mayor) guiados por la profesora McGonagall. La ceremonia de Selección comenzó; cuando fue el turno de la latina, el Sombrero tardó dos minutos en seleccionarla, hasta que finalmente la colocó en Gryffindor. Se quitó el sombrero y fue casi corriendo a sentarse junto a Lily.

La ceremonia terminó y dio paso a la cena. Alex y Severus tuvieron muchas dificultades para alimentar a sus kwamis sin que los descubrieran, sobre todo porque en la mesa de Gryffindor "desapareció" un plato lleno de galletas de chispas de chocolate y en la mesa de Slytherin un plato lleno de camembert.

Cuando la cena terminó, Dumbledore se puso de pie y el silencio se hizo en enseguida.

—Sean bienvenidos a un año más en Hogwarts. Muchos habrán notado que este año hemos tenido un verano muy inusual y un viaje por el Expreso de Hogwarts muy peligroso. Por lo general les advertiría sobre los tiempos oscuros ocasionados por Lord Voldemort —casi todos en el castillo se estremecieron al escuchar ese nombre— y sus mortífagos, pero tenemos un nuevo mal frente a nosotros. Por lo que he podido ver, estos males son ocasionados porque la persona responsable de esto usa los sentimientos negativos de sus víctimas y las transforma en monstruos —los alumnos murmuraron por un momento, pero Dumbledore pidió silencio y este volvió enseguida—. Tanto en los tiempos oscuros ocasionados por magos tenebrosos como con este nuevo mal, es necesario mantenernos unidos y sobre todo felices. Recuerden esto: La felicidad puede encontrarse, incluso en un oscuro momento, sólo no olviden encender la luz —finalmente el director los envió a dormir, y todos los alumnos salieron del Gran Comedor.

En los pasillos se hablaba una vez más de los eventos recientes. Ya que todo el mundo se había ido, Lily y Alex se acercaron a Severus y Regulus, el segundo se adelantó para dejar a su amigo hablar con las primas.

—Tal parece que este no va a ser un año tranquilo en Hogwarts —comentó Severus

—¿De verdad eso existe en Hogwarts? —preguntó Metstli en español con sarcasmo y Alex la agarró del hocico para callarla

Severus y Lily la miraron sin comprender lo que dijo, Alex alegó que no era nada importante.

—Lo importante ahora... —dijo Lily y sus amigos la miraron—. ¡Es que tendremos que estar atentos a los movimientos de Ladybug y Chat Noir!

—No va a dejar el tema en paz ¿verdad? —dijo Alex aunque ya conocía la respuesta

—Para nada —concordó Severus—. Este será un año con muchas sorpresas

—Eso parece

—Es mejor irnos a descansar, mañana comienzan las clases

—Tienes razón

Lily reaccionó de su fantasía con los superhéroes al escuchar la palabra "clases", por lo que se fue corriendo a la Torre de Gryffindor dejando atrás a las latinas. La loba corrió detrás de ella para detenerla, Alex se despidió rápido de Severus con la mano y corrió tras ellas, pero apareció Peeves arrojando cáscaras de plátano. Alex resbaló con uno y al caer se raspó la rodilla y las manos (otra vez) al momento caer.

Severus corrió a su lado y se hincó al frente de ella. Tomó sus manos con delicadeza (sin darse cuenta del gran sonrojo que aparecieron en las mejillas de la latina) y la ayudó a ponerse de pie, sacó su varita y la pasó varias veces por las heridas hasta que la limpió por completo. Se hincó frente a ella y también curó la rodilla; esta estaba más lastimada, del bolsillo interno de su túnica, sacó un pañuelo gris y envolvió la rodilla de la latina con esta; al terminar, se puso de pie y la tomó de las manos.

—No es mucho, pero creo que ayuda. ¿Estas bien, no estás lastimada de algún otro lado?

—¿Eh? ¡No! No, estoy bien. Gracias

—De nada, nos vemos mañana —se despidió Severus con un gesto de la mano y bajó a las mazmorras

—Vaya, vaya —dijo Plaga sacando la cabeza de la túnica de su portador y con una sonrisa burlona—, primera noche en el castillo y ya tienes novia

—Claro que no. Es solo una amiga... Ah, una amiga —sonrió con ese pensamiento y se encaminó a su Sala Común

Alex seguía de pie en el vestíbulo, sujetando contra su pecho sus manos y una expresión risueña en su rostro.

—No pensarás quedarte a dormir aquí ¿o sí? —dijo Tikki sacando la cabeza de la túnica de su portadora y con una sonrisa burlona

—¿Eh? ¡Ah, yo...!

Tikki rió, salió de la túnica y abrazó la mejilla de Alex. La kwami se posó en el hombro de la latina y las dos se encaminaron a la Sala Común de Gryffindor, sin darse cuenta que había una persona mayor y una criatura verde y pequeña ocultos en las sombras.

—Excelente elección, Maestro —dijo Wayzz

—Están hechos el uno para el otro —dijo el Maestro Fu acariciando su barba

Ese día dio inicio a Las Aventuras de Ladybug y Chat Noir.