"Ladybug y Chat Noir derrotaron al nuevo supervillano..."
"La ciudad de Londres está a salvo otra vez gracias a Ladybug y Chat Noir..."
"Los Aurores y oficiales muggle se alegran de tener como aliados a los grandes superhéroes..."
Los medios de comunicación muggles y mágicos estaban a rebosar de noticias sobre Ladybug y Chat Noir, todo Londres estaba feliz de tener a estos héroes protegiendo su ciudad y buscaban encontrar un modo de rendirles homenaje, así que de ambos mundos se mandó hacer una estatua de ellos.
La vida de superhéroe secreto era divertida, pero cuando se entrelaza con la vida escolar de unos adolescentes... Alex y Severus estaban exhaustos. Faltaban o llegaban tarde a clases y tenían que inventarse excusas para justificarse, pero gracias a que eran buenos estudiantes y cumplían con los deberes que les dejaban no se metían en problemas. No obstante, el correo de admiradores complicaba el que pudieran mantener sus identidades secretas, así que no tuvieron más opción que dejar de recibir el correo en el Gran Comedor; esperaban en sus habitaciones a recibirlas y leerlas, y finalmente iban a desayunar.
El día prometía ser tranquilo (y para los portadores, libres de akumas), hasta que a la hora del almuerzo...
—Oigan ¿qué el correo no fue en la mañana? —preguntó Metstli
Los tres adolescentes vieron que la loba miraba al cielo.
—¿Por qué...? —iba a preguntar Alex, pero cortó su duda al ver que Metstli señalaba al cielo con su pata.
Miraron al cielo y, en efecto, dos lechuzas pardas con cartas en el pico, volando directo a Hogwarts. Los cuatro miraron a las aves y alcanzaron a ver que llevaban un collar con el emblema del Ministerio de Magia.
—¿Serán para Dumbledore? —preguntó Lily
Metstli (usando su magia de brije) hizo potente su vista para ver a quién iba dirigido, y casi se cae en sus cuartos traseros al ver —en el lugar donde va el nombre del destinatario— un dibujo de catarina y una huella de gato
—En la ma... Alex
—¿Qué?
La brije le hizo señas para que se agachara para poder hablarle al oído. Alex lo hizo y la loba le habló en español.
—Son para Ladybug y Chat Noir
—¿¡Qué...!? —Metstli le tapó la boca con ambas patas, pero Lily y Severus la escucharon
—¿Qué pasa?
La latina se levantó y se alboroto un poco el cabello a causa del nerviosismo.
—Pues... Tal parece (según Metstli) esas cartas son para Ladybug y Chat Noir
—¿¡Qué!? —gritaron Lily y Severus a vez, la pelirroja emocionada y el azabache preocupado
—Bueno... Ya me voy —anunció la castaña
—¿Por qué? —preguntó Lily—. Si de verdad esas cartas son para ellos y vienen a Hogwarts ¡significa que nuestros héroes son alumnos o docentes de aquí!
A Severus y Alex les incomodaba el entusiasmo de Lily, pero no podían dejar que sus identidades se revelarán.
—Lo sé, pero...
—¡Es que quiero conocer a las criaturas mágicas de este país y Alex no quiere que vaya sola! —intervino la loba
—¡Sí, exacto! He, he. Así que... ¡Luego nos vemos! —y se fueron las latinas, casi corriendo
—Bueno, supongo que les contaremos después que pasó Sev... ¿Eh? —la pelirroja se había dado la vuelta, porque le estaba dando la espalda a su mejor amigo, y grande fue su sorpresa el ver que ya no estaba—. ¿Qué rayos...? ¡Sev! ¿Dónde estás?
El chico había aprovechado que las primas estaban hablando, para escabullirse y recibir la carta, lejos del castillo.
Alex y Metstli estaban en el borde del Bosque Prohibido, pero lo más apartado posible de los límites de Hogwarts. Y Severus se fue hacia las rejas del castillo.
—Espero que Lily no se haya molestado de que me desaparecí sin decir nada —dijo Severus, recargado en la reja, esperando a la lechuza
—Si ya últimamente te ha dado por desaparecer, no creo que por esto se enoje —dijo Plaga, quitándole importancia
Severus solamente rodó los ojos. Levantó la mirada y vio a la lechuza del Ministerio llegar; el ave se posó en su hombro y le tendió la carta que tenía en el pico. El azabache la tomó, le un pedazo pequeño del camembert de Plaga (a lo cual el kwami lo miró molesto) y se fue enseguida, de regreso al Ministerio.
Alex también recibió su carta, Tikki le dio la mitad de su galleta al ave y esta se fue sin esperar respuesta.
—Me pregunto ¿por qué el Ministerio de Magia les escribió a ti y a Chat Noir? —preguntó la loba, mirando con curiosidad el sobre
—Solo hay un modo de saberlo —contestó Alex
Alex y Severus abrieron sus cartas y leyeron en voz alta:
Ladybug/Chat Noir:
Por medio de la presente, nos complace invitarle a la revelación de la estatua de bronce, creado por el escultor squib Theo, la cual es la representación que la ciudad de Londres (muggle y mágica) da su gratitud al protegernos día a día junto a Chat Noir/Ladybug.
El evento se llevará a cabo este fin de semana en punto de las once de la mañana. En el centro de Hyde Park.
Esperamos contar con la presencia de nuestra/nuestro invitada/invitado de honor de manera puntual a la cita.
ATENTAMENTE
Margaret Kesteven / Primera Ministra Muggle
Millicent Bagnold / Ministra de Magia
Terminaron de leer la invitación, mostrándose sorprendidos. ¿Una estatua? ¿Para ellos?
—Se ve que la ciudad no repara en gastos —comentó Plaga, leyendo la invitación otra vez
—La verdad esto me sorprendió —reconoció Severus, revisando que el contenido del pergamino no fuera falso
—De verdad que eres muy extraño
—¿Por qué lo dices?
—Como Severus: eres muy desconfiado, serio, amargado (no me mires así, es la verdad), odias divertirte. En pocas palabras, estás en una actitud que dice "Odio a todo el mundo, muéranse"
—Qué lindo...
—Y como Chat Noir es todo lo contrario: demasiado confiado, optimista, te diviertes peleando con los akumas; hasta te la pasas coqueteando con Ladybug. Para esta actitud se podría decir que es tipo "Soy genial y sexy, soy un rey". Polos Opuestos, misma persona.
Severus frunció el ceño, guardó la carta y le dio la espalda a su kwami, pero sin irse.
—¿Recuerdas cómo era la casa donde vivía antes de irme a vivir con mi tío Gabriel?
—Cómo olvidar semejante lugar, no entiendo por qué vivías en esa casa que parecía estar deshabitada por años
—Pues esa "casa deshabitada" era "mi hogar" y lo digo en el sentido de que ahí estuve viviendo toda mi vida. —Se encaró a Plaga y el pequeño gato negro se dio cuenta de que su portador tenía brillosos los ojos, estaba conteniendo las lágrimas—. Nunca tuve una vida fácil; mi padre siempre nos maltrató a mi madre y a mí simplemente por tener magia y ella nunca quiso separarse de él. ¡Y justo cuando creí que podría vivir feliz estudiando aquí en Hogwarts, tenían que aparecer ese cuarteto de idiotas conocidos como Los Merodeadores!
Plaga se quedó sin habla ante la reacción de Severus; había tenido muchísimos portadores durante toda su vida y cada uno con sus propios problemas típicos de la época, pero nunca le había tocado uno como el de ahora.
El azabache no esperaba que su kwami dijera algo. Controlaba su respiración para contener el llanto; nunca se lo había dicho a nadie, ni siquiera a Lily. Se secó las lágrimas que lograron salir, pero de pronto sintió algo en su mejilla, como una patita muy pequeña; bajó la mirada y vio a Plaga acariciándole la mejilla en un gesto de querer consolarlo.
—Plaga...
—Lo siento, no era mi intención —dijo el kwami triste. Soltó la mejilla de su portador y se metió en la mochila de este
Severus se la descolgó y la abrió para ver qué hacía el pequeño gato; pero mal la abrió, Plaga salió cargando en su cabeza una caja de camembert.
—¡Un poco de queso te hará sentir mejor!
El azabache soltó una pequeña risa, Plaga realmente era un glotón que solamente pensaba en queso.
—Espero que ese escultor haga un buen trabajo y te ponga en tu mejor ángulo —comentó Metstli, viendo a la latina guardar la carta en lo más profundo de su mochila
—¡Cállate! ¡De por sí ya me está dando pena el simple hecho de que estén haciendo una estatua de nosotros! —dijo Alex sonrojada y abochornada
—¡No inventes! Todavía ni es el evento y ya te estás chiveando
—¿Chive...? —intentó repetir Tikki ya que no entendió la palabra
—Es una expresión mexicana que significa "avergonzar" —explicó Alex, con la cara menos roja
—Oh
—Si quieres luego le das clases de "jerga mexicana" o un diccionario, pero ahora hay que regresar al castillo. Tienes clases —dijo la loba con sarcasmo
—Ok, ya voy —respondió la latina, poniendo los ojos en blanco—. Escóndete Tikki —dijo a su kwami y esta se escondió dentro de su túnica
La kwami obedeció. Alex se colgó la mochila al hombro y regresó al castillo seguida por Metstli.
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Ya era fin de semana y con este la visita a Hogsmeade. A diferencia de otras visitas, esta vez fueron muy pocos alumnos, ya que prefirieron quedarse en el castillo junto a una radio mágica para escuchar la transmisión de la revelación de la estatua dedicada a Ladybug y Chat Noir. Todos en Hogwarts recordaron que el evento sería ese día; bueno, casi todos...
—Entonces ¿por qué no vas a buscarlo y lo invitas a Las Tres Escobas? —sugirió Tikki a Alex.
Las tres estaban en la habitación y la latina se debatía si invitar a Severus hacer algo juntos en Hogsmeade o no.
—Ay, ajá Tikki —contestó Alex sin ánimos—. ¿Se imaginan esa plática?
—"Hola Severus" —imitó Metstli a su humana—. "¿Te gustaría...? Bla... Bla... Agh..." Ni diciendo un trabalenguas la había escuchado hablar así
—Que linda ¿eh? Qué comprensiva, aunque muy cierto —admitió Alex, bajando la cabeza
—Tranquila Alex —intervino Tikki para evitar una discusión—. Si la única manera de que puedas hablar con él es si no lo ves, podrías enviarle una carta
—¡Buena idea, Tikki! —dijo Alex feliz
—¿Qué es buena idea? ¿Y quién es Tikki?
—¡AH! ¡Lily!
La pelirroja había ido a ver a su prima y entró a la habitación sin tocar, alcanzando a escuchar esa última parte de la conversación. Lo bueno es que Tikki estuvo fuera de la vista de la Gryffindor y logró esconderse a tiempo.
—Uh... Es...
—¡Se refería a mí! —intervino enseguida la loba—. Solo que de la emoción por mi sugerencia dijo muy rápido mi nombre y por eso entendiste otra cosa
—Sí, podría ser. Entonces... ¿De qué hablaban?
—Aquí la penosa quiere invitar a salir a la serpiente más amargada de Slytherin, pero no sabe cómo hacerlo sin que se le lengua la traba.
—¿Qué?
—Quiso decir "tartamudear"
—Ah. Podrías escribirle una carta. ¡No, ya sé! Un vociferador
—¿Vociferador? —repitieron las latinas sorprendidas por la sugerencia
—¿No es algo... llamativo? Además de que no quiero que todo Hogwarts se entere
—Últimamente le ha dado por revisar su correo en su habitación, como a ti. Así que solamente él lo escuchara
—Mh... Si lo pones así...
Lily sonrió, le alegraba mucho que su prima gustará de su mejor amigo, él también merecía ser feliz. Salió de la habitación de camino a la suya y regresó al de las latinas.
—¿A dónde...? —iba a preguntar Alex, pero Lily la cortó
—Esto —mostró un sobre rojo, pergamino y una pluma roja con detalles dorados
—¿Una vuelapluma?
—Será más fácil. Cuando termine de escribir en el pergamino, éste se guardará con magia en el sobre y anotará el destinatario
—¿Y qué más? ¿Aparecerá mágicamente en la habitación de Snape? —preguntó sarcásticamente Metstli
Lily sacó su varita y tocó con está dos veces el sobre.
—Ahora sí. Ahora solo piensa claramente lo que le quieres decir, solo no improvises a la mitad. ¿Lista? —señaló el escritorio donde dejó las cosas que trajo
Alex miró la vuelapluma (la cual seguía quieta), pero no hizo ni dijo nada.
—¡Agh! ¡Olvídenlo, no funcionará!
Lily y Metstli se miraron con complicidad. Lily tocó la vuelapluma con su varita y esta se paró en el pergamino lista para escribir. Alex brincó del susto al ver lo que hizo Lily, por lo que no tuvo otra opción más que hablar.
—Uh... ¿Hola? ¿Vociferador para Severus? —Lily y Metstli se llevaron una mano a la cabeza por eso—. Soy Alex y... uh... bueno... ¡Luego nos vemos! —y se alejó del escritorio, sentándose a la orilla de su cama. Lily y Metstli, arqueando una ceja exigiendo una explicación—. ¿Qué? ¿Qué creyeron que diría?: "Hola chiquito, soy Alexandra. Te quiero invitar a Las Tres Escobas, pero estoy tan loquita por ti que la única manera de hablarte sin trabarme es por una boba carta." Que ridículo ¿no?
Escucharon ruido de papel y las tres voltearon. Descubrieron que la vuelapluma escribió todo lo que dijo Alex, el pergamino se dobló y se guardó en el sobre rojo y la vuelapluma escribió el destinatario. Alex se levantó de la cama para tomar la carta, pero sólo logró rozarla con la punta de los dedos antes de que desapareciera
La latina se llevó las manos a la cabeza y entró en pánico. Se echó boca abajo en la capa y se quedó quieta pareciendo que se hubiera desmayado.
—Bueno... No es tan malo como parece —dijo Lily para tratar de animar a Alex, pero no funcionó—. Ok, sí lo es. Pero tarde o temprano tendrás que decirle, velo de este modo ¡no más secretos!
—La vuelapluma escribió todo lo que dije
—¿Y?
—Le dije "chiquito" —se incorporó y miró a la pelirroja—. No puedo permitir que lo escuche, Lily ¡si lo hace tendré que esconderme bajo una capa invisible por el resto de mi vida!
—Tranquila, lo recuperaremos —dijo la pelirroja a su prima—. Bueno, sabemos que fue a parar a la habitación de Sev y siendo fin de semana no creo que se quede mucho tiempo en esta, pero tampoco hay que confiarnos. ¿Dónde estará? Para saber si lo intentamos ahora o no
—Los fines de semana ayuda a Slughorn con algunas pociones y termina exactamente en veintidós minutos —respondió enseguida la latina
Lily y Metstli parpadearon dos veces por la sorpresa.
—Eso sonó de pin... acosadora
—Estas locas ¿sabías?
Alex solamente se pasó una mano por el cabello y sacó la lengua en gesto divertido. Las tres salieron de la habitación y llegaron a las escaleras, pero al terminar de bajarlas chocaron de golpe con alguien.
—¡Auch! ¡Perdón! ¿Estás...?
—Sí, estoy bien ¿y ustedes?
—¡Remus! —exclamaron las chicas al verlo. De pronto Alex tuvo una idea—. Remus, necesito tu ayuda. ¿Podemos hablar en privado en tu habitación o están tus amigos?
—Eh... No, no están arriba. Creo que están...
—Con que no estén me conformo —dijo Alex, agarrándolo de la muñeca—. ¡Ven, rápido!
—¡Oye! ¡Alex! —el ojimiel ya no pudo decir nada, sino que se vio arrastrado escaleras arriba.
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Severus salió de la oficina de Slughorn antes de tiempo, se estiró mientras caminaba y soltó un bostezo también.
—Hoy si fue pesado —dijo Severus a Plaga, quien se encontraba escondido en su mochila, pero no recibió respuesta. Se escondió detrás de una armadura, se descolgó la mochila, dejándola en el suelo y la abrió—. ¿Pero qué...? —Plaga estaba acostado dentro de una caja de camembert vacía, bostezando perezosamente y la mochila estaba llena de migajas—. ¡Plaga, eres un cerdo! —reclamó Severus
—Lo siento, sabes que amo el camembert —se excusó Plaga
—¡Pero eso no significa que ensucies mis cosas con ese queso apestoso! —Como única respuesta, Plaga eructo. Severus frunció la nariz asqueado—. A todo esto ¿qué hora es? —preguntó el azabache
Plaga se levantó con pereza de la caja de camembert y buscó en la mochila de su portador hasta dar con una caja aterciopelada negra, también con migajas de queso. Severus la tomó, le quitó el queso y la abrió; adentro tenía un reloj de bolsillo de oro blanco, uno de los tantos regalos de su tío Gabriel. Sacó el reloj y lo abrió para ver la hora, eran diez para las once.
—¡Ay no! ¡Vamos tarde! —guardó el reloj en su caja y está en la mochila cerrándola enseguida. Se la colgó y se metió a un aula en desuso, escondiendo su mochila en un cajón del escritorio que se encontraba al fondo—. ¿Listo para la transformación, Plaga?
—No, pero ya qué —respondió el kwami con indiferencia
Severus puso los ojos en blanco ante la respuesta.
—¡Plaga, las garras! —y se transformó en Chat Noir
Apareció su portal y fue a Londres, apareciendo dos calles antes de Hyde Park.
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Le costó trabajo convencer al merodeador (enfatizando mucho la situación por la que necesitaba su ayuda), pero finalmente Remus le prestó a la latina la Capa Invisible de James Potter y el Mapa del Merodeador, explicándole cómo usar el segundo (aunque Alex ya sabía, pero era mejor fingir que no) y salieron de la habitación. Mal terminaron de bajar las escaleras, Lily los abordó.
—¡Alex!
—¿Qué? ¿Por qué esos gritos?
—No podemos ir a recuperar la carta ahora —dijo la pelirroja en un susurro para que solo Alex y Remus la oyeran
—¿Por qué no? —preguntó Alex, frunciendo un poco el ceño
Lily solamente la tomó de la muñeca y la llevó hasta la chimenea, donde casi todos los leones (incluyendo a los tres merodeadores) escuchaban la radio.
—Ya falta poco para que inicie el evento —decía el locutor—. ¡Acaba de llegar Chat Noir! No vimos por donde llegó, pero aterrizó ágilmente a los pies de la estatua. Ahora solo falta que llegue Ladybug para comenzar...
Lily ya estaba sentada en el suelo, cerca de la radio, emocionada por el evento. Remus se sentó junto a sus amigos, quienes estaban igual de emocionados, mientras que Alex... Estaba pálida y con una expresión de horror ¡había olvidado por completo la revelación de la estatua!
—Alex —la aludida reaccionó y bajo la mirada. Era Tikki.
Se alejó de los demás para poder hablar con su kwami.
—Ya sé, ya sé. Soy una olvidadiza —dijo la latina—. Pero necesito ir a recuperar la carta
—Pero la ceremonia es en tu honor —le recordó Tikki
—El de Ladybug, pero hablando del de Alex, este está en juego. Solo entraremos rápido a la Sala Común, derecho a su habitación y recuperamos la carta —salió de la Sala Común y corrió directamente hacia las mazmorras—. Solo nos tomará cinco minutos, regresaremos antes de que digas "akuma"
Tikki ya no dijo nada, pero tampoco estaba muy convenida.
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En Hyde Park había mucha gente con cámaras fotográficas y video, reporteros en casi todos lados y autoridades para asegurarse de que todo estuviera en orden. Chat Noir llegó al parque aterrizando de pie justo al pie de la estatua, aún cubierta.
—Chat Noir, nos alegra que vinieras —dijo la Ministra muggle Kesteven a modo de saludo
—Ahora solamente falta Ladybug para poder empezar —dijo la Ministra de Magia, Bagnold
—Yo creo que no tardará en llegar —dijo el héroe
La gente empezó a proclamar a Chat Noir, por lo que este solamente sonrió y saludo a todos con las manos.
—Disculpa, Chat Noir —el aludido volteó y vio que se trataba del escultor squib, Theo Barbo—. ¿No sabes si tardara mucho Ladybug?
—Yo creo que no, pero por eso no te preocupes —respondió Chat Noir, sentándose en la base de la estatua—. Puedo manejar la situación. Después de todo, yo soy el líder ¿sabías?
«Si Ladybug me llegara a escuchar, me colgaría del Big Ben por la cola» pensó el gato, al darse cuenta de que había hablado de más.
—Es solo que quiero me que firme esta foto —dijo Theo, sacando de su chaqueta una fotografía de Ladybug, la cual se veía que era de periódico—. Ella es asombrosa, valiente y muy inteligente ante el modo en que salva al mundo
El escultor no se dio cuenta, pero ante cada cumplido que le hacía a Ladybug, Chat Noir se molestaba.
—Si comenzamos la ceremonia, tal vez ella venga —sugirió la Ministra Bagnold—. Además de que es muy extraño el hecho de que aún no llegue
—Creo que lo mejor es empezar ya —dijo la Ministra Kesteven—. No queremos que la gente se impaciente y se vaya sin ver la revelación de la estatua
—Por favor, señoras. Un minuto más por favor —pidió Theo a las Ministras—. Ella vendrá. Lo presiento
Lo que el escultor no sabía que es estaba muy equivocado.
Alex ya estaba en las mazmorras, oculta con la capa invisible, revisando el Mapa del Merodeador buscando a Severus en este.
—No está en el despacho de Slughorn ni en las mazmorras —dijo Alex en un susurro a Tikki—. A lo mejor se fue a Hogsmeade con Regulus Black
—Podría ser —opinó la kwami
Llegaron a un muro de piedra descubierto y lleno de humedad. Alex pasó la mano tratando de buscar una abertura para abrirla, pero no encontró nada.
—¿Cómo se pasara?
Tikki salió un momento de la capa para tocar la pared y descubrir cómo entrar.
—Es igual que con el cuadro de la Señora Gorda; por contraseña
—¿¡Qué!? ¡Me lleva! ¿Qué clase de contraseña usarán estas serpientes?
Alex se puso a pensar. Tikki rió por lo bajo y atravesó el muro de piedra. La latina vio que frente a ella se abrió una puerta de piedra disimulada en la pared, revelando un pasaje.
—¡Ta-ran! —dijo Tikki con una sonrisa
—¡Bien hecho Tikki! —felicitó la castaña—. Ahora, escóndete
La kwami lo hizo y Alex se acomodó la capa invisible. Lo bueno es que había visto en el mapa que no había ningún alumno de Slytherin en la Sala Común, por lo cual lograron entrar. Observaron el lugar y ambas se asombraron:
Era una sala larga, semi subterránea, con los muros y el techo de piedra basta. Varias lámparas de color verdoso colgaban del techo mediante cadenas. Enfrente de ellas, debajo de la repisa labrada de la chimenea, crepitaba la hoguera, y contra ella se recortaban las siluetas de sillones de cuero negro, sillas y mesas de madera tallada cubiertas de elaborados manteles. A pesar de las luces de las lámparas, la sala se extendía parcialmente bajo el Lago Negro, lo que le daba al lugar una luz verdosa. Tenía un ambiente bastante frío. Las paredes estaban decoradas con tapices que ilustraban las aventuras de Slytherins medievales famosos.
—Este lugar da miedo —comentó Tikki, semi ocultándose en la sudadera de Alex
—Bueno, que se podía esperar de ellos —dijo Alex—. Vamos a buscar el dormitorio ¡rápido! —Y se dirigió a unas escaleras, las cuales la condujeron a un pasillo que se dividía en dos—. ¡Por un ca...! ¿Por dónde?
De pronto se escucharon pisadas acercándose a donde estaban ellas. Alex se cubrió mejor con la capa y se pegó a la pared. Del pasillo de la izquierda llegaron unos alumnos de séptimo de Slytherin; en cuanto se fueron, Alex se fue por el pasillo por donde los chicos llegaron. Para alegría de la latina, había placas plateadas colgadas en la pared que indicaban donde estaban los dormitorios de los grados. Corrió hacia la que indicaba «Quinto» y se sorprendió de ver que eran individuales; recorrió el pasillo hasta encontrar la placa que decía «Severus Snape».
—Por fin llegamos —dijo Tikki, pero vio que su portadora no se movía—. ¿Qué pasa?
—Conociendo a Severus, habrá cerrado con magia su puerta —respondió Alex
Tikki volvió a salir de su sudadera y se metió en el picaporte de la puerta, se oyó un chasquido y esta se entreabrió.
—Listo —dijo la kwami
Alex se metió rápidamente a la habitación y se quitó la capa invisible. La verdad no le sorprendió de ver la habitación sencilla y ordenada de Severus, era más o menos parecida a la que tenía el Sev adulto ya como docente. Siguió observando el lugar hasta que finalmente dio con un escritorio y sobre éste había...
—¡Mi carta! —exclamó emocionada Alex. Tomó la carta de escritorio y la besó feliz de ver que seguía ahí, clara señal de que Severus aún no la había recibido. Cerró la puerta, insonorizó el cuarto y destruyó la carta, asegurándose de no dejar evidencia—. De acuerdo ya vinimos, ya vimos, ya vámonos —volvió a ponerse la capa y salió con cautela de la habitación de Severus y de la Sala Común de Slytherin—. ¡Ahora, directo a la ceremonia!
—¿Crees que lleguemos a tiempo? —preguntó Tikki, asomando su cabeza de la sudadera
—Pues claro. Solamente nos tardamos...—levantó el brazo para descubrir su reloj—. ¿¡Media hora!?
—¿¡Qué!? —exclamó Tikki, igual sorprendida—. Eso quiere decir que nos perdimos la ceremonia
—¡No puede ser!
Y si era posible. A las once y diez, las ministras ya no quisieron esperar más y comenzaron la ceremonia.
—A Londres le gustaría agradecer a quienes nos protegen todos los días de las fuerzas del mal —dijeron ambas Ministras. Cada una tomó el extremo de la tela que cubría la estatua y tiraron de ella para mostrarla—. ¡Ladybug y Chat Noir!
La estatua era de bronce y mostraba a Ladybug lanzando su yoyo y a Chat Noir en una pose felina. El héroe saludaba a los presentes con ambas manos; el único que no estaba alegre era Theo, ya que Ladybug no se presentó. El evento terminó y todos se fueron, los únicos que seguían en el parque, enfrente de la estatua eran el escultor y el héroe.
Chat Noir estaba por irse, pero entonces se percató de que Theo seguía triste mirando su obra, así que (como pocas veces había hecho en su vida) decidió ir a animarlo.
—¡Theo! —El aludido en cuanto volteo, vio que Chat Noir recargó su brazo en su hombro—. Realmente te quedó increíble. Solo tiene un pequeño error y sé que no destaca mucho por la posición de mi figura, pero soy más alto que Ladybug
—Ladybug no llegó —dijo Theo, ignorando las palabras del gato—. Yo solo quería decirle lo mucho que la amo —ante esa declaración, Chat Noir quitó su brazo y miró molesto al escultor—, y que di lo mejor de mí para hacer la estatua. Estoy seguro que si ella se tomara el tiempo para conocerme, vería que somos muy parecidos. ¡Cómo nos dedicamos a hacer lo que amamos!
Si las miradas mataran, Theo ya estaría tres metros bajo tierra. Chat Noir lo miraba con la misma fiereza que una pantera y movía los dedos como si se estuviera conteniendo de querer atacarlo con sus garras. Pero de pronto se calmó y en su cara apareció una media sonrisa, se le ocurrió una mejor idea.
—Oye, son lindos esos deseos —dijo el gato, rodeando los hombros de Theo con un brazo—, pero tengo que decirte que Ladybug y yo tenemos algo ¿sabes?
—¿Qué? ¿En serio? —preguntó Theo sorprendido
Chat Noir lo miró de reojo, sonriendo por completo.
—Claro, somos muy unidos —y cruzó los dedos para enfatizar lo dicho
Theo frunció el ceño, molesto. Apartó de un empujón a Chat Noir y se fue del parque enojado.
—¿Qué ve Ladybug en él? —se preguntó Theo, enojado y de camino a su taller
En cuanto lo perdió de vista, Chat Noir se fue del parque y, escondiéndose en un callejón, regreso a Hogwarts por el portal. Apareció en el aula en desuso que utilizó, desactivó la transformación, recuperó su mochila y salió de ahí de camino a su Sala Común.
—Me sorprendiste mucho hoy, chico—comentó Plaga, sacando la cabeza de la camisa de su portador
—¿Por qué lo dices? —preguntó Severus
—Porque nunca te había visto así. Y por lo que me contabas respecto a lo que sentías antes por la pelirroja y que nunca hiciste nada, esta vez si interveniste "afirmando" que tienes algo con Ladybug
Severus solamente movió su cara hacia otro lado, la cual estaba roja. Incluso él mismo se sorprendió de su actitud en el parque.
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—Algo especial ¿eh? —dijo Theo, todavía enojado, en su taller mirando la fotografía de Ladybug—. No tomas el amor en serio —desvió su mirada hacia un busto de Chat Noir que estaba junto a él—. Tú no la mereces ¡yo sí! —y golpeó el busto, tirándolo al suelo y este se rompió
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—Decepcionado por Ladybug y celoso de Chat Noir —dijo Le Papillon, en su guarida—-. Es el candidato ideal para sembrar el caos —Extendió una mano y una mariposa blanca se posó en está. La cubrió con la otra haciendo que absorbiera energía negativa y al abrir su mano la mariposa se volvió negra y voló de su mano—. Vuelo, mi pequeño akuma ¡y oscurece su corazón! —la mariposa salió de la guarida.
El akuma llegó al estudio y se fusionó en la fotografía de Ladybug que Theo tenía en su mano. Este levantó la mirada y en su rostro apareció el símbolo de una mariposa morada.
—Hola Copycat, yo soy Le Papillon. Deshazte de Chat Noir y podrás tomar su lugar. De ese modo, Ladybug será tuya para siempre
—Solo de pensarlo me hace ronronear —contestó Theo. Y de pronto fue cubierto por una energía negra y púrpura.
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—¡Todavía no puedo creer que Ladybug faltara al evento! —se lamentaba Lily a orillas del Bosque Prohibido estando con Alex, Metstli y Severus—. Aunque claro, no entiendo porque me quejo si no fui
—Eso sí —dijo Alex
Lily se recostó en el pasto. La sombra de los árboles los cubría y estos se movían suavemente haciendo que el sonido relajara a los tres amigos y a la brije. Aunque su tranquilidad se vio interrumpida.
—¡LILY!
La aludida y los demás se sobresaltaron. Voltearon hacia el origen del grito y vieron que era Mary Macdonald.
—¡Oye! ¿Qué te pasa? ¿Por qué esos gritos? —preguntó Lily enojada, poniéndose de pie y quitándose el pasto de sus pantalones de mezclilla.
—Tú eres fan de Ladybug y Chat Noir ¿verdad?
—Más de Ladybug, pero sí —Alex sonrió disimuladamente ante el comentario, mientras que Severus hizo un puchero—. ¿Por qué?
—¡No lo vas a creer! ¡Acaban de decir por la radio que Chat Noir entró al Museo Británico y se robó las Tablillas de Vindolanda! ¡A plena luz del día!
—¿¡QUÉ!? —exclamaron los cuatro
—¡Si no me creen vengan conmigo a escucharlo!
Ninguno de ellos tuvo que escucharlo dos veces. Llegaron al vestíbulo y vieron que todos los alumnos de Hogwarts iban casi corriendo al Gran Comedor, también entraron y escucharon todos los murmullos respecto a la noticia.
Lily entró al Gran Comedor para enterarse, mientras que Alex y Severus (aprovechando la multitud) se escabulleron y fueron a diferentes aulas en desuso.
—¡Plaga, tenemos que ir y aclarar este malentendido! —dijo Severus a su kwami en cuanto este salió de su camisa
—Me pregunto si este impostor dirá malos chistes de gato, como tú —comentó Plaga
—¡Ahora no es el momento para eso! ¡Plaga, las garras! —se transformó, apareció el portal y fue al Museo Británico
—Híjole —dijo Metstli, ya estando la latina, la kwami y ella solas en el aula—. Ya sabíamos que Chat Noir era un bruto, pero no pensé que tuviera esas malas mañas
—Mh... yo no creo eso —dijo Alex pensativa—. Sí, tal vez sea medio tarugo y muchas otras cosas, pero ladrón no es una de ellas
—¿Tarugo? —preguntó Tikki
—Tonto, bobo, idiota... Te lo explico después. ¡Tikki, motas! ¡Ha! —y se transformó en Ladybug, apareció su portal y fue al Museo Británico
Chat Noir fue el primero en llegar al lugar. Vio a muchos oficiales acordonar el área, aterrizó en el techo de la entrada y en cuanto los policías lo vieron, desenfundaron sus armas.
—¡Wow! Tranquilos chicos —pidió Chat Noir a los oficiales—. Esto es solo un malentendido. Ese ladrón es un impostor, yo soy el verdadero Chat Noir
El oficial Roger hizo un ademán con la mano para que sus oficiales bajaran las armas. Al ver que ya estaban calmados, el felino bajó del techo con ayuda de su bastón y se acercó al policía al mando.
—Si me permite mirar la escena del crimen, tal vez encuentre alguna pista. Ya sabe, tengo ojos agudos
—Claro, sígueme. Gracias por tu cooperación Chat Noir —y ambos entraron al museo
El héroe miró por todo el salón donde se exhibían las Tablillas de Vindolanda hasta que encontró en el suelo, cerca del lugar donde estaban las tablillas un palo de paleta mordido de la punta. Lo recogió y lo miró fijamente, pareciéndole familiar. De pronto escucho ruidos a su alrededor; miró a las entradas y vio que estaban cerrándolas con barrotes, lo estaban encerrando.
—¿Qué demonios...? —corrió hacia la puerta, pero no pudo salir a tiempo—. ¿¡Qué hace!? ¡Le digo que soy el verdadero Chat Noir! Soy más refinado que ese tipo
—El gato está en la jaula —avisó el oficial Roger por su radio—. Repito, el gato está en la jaula —y se fue del lugar
—¡Oiga! ¡Vuelva! ¡Le estoy diciendo que...! —pero el policía ya se había ido—. ¡Agh! —exclamó frustrado y empezó a caminar de un lado a otro enfrente de la puerta—. Tengo que salir de aquí y demostrar mi inocencia, pero me meteré en más problemas si escapo —se retuvo y recargó su frente en los barrotes—. Espero que Ladybug no sepa de esto
Y sucedió todo lo contrario: La heroína ya estaba en el Museo Británico. Aterrizó enfrente al lugar y vio a la Ministra Muggle en la entrada.
—Señora Ministra, esto es imposible. Créame que hay una explicación para esto
—El gato está encerrado, Ladybug —avisó el oficial Roger
—Pues ni crea que se quedará ahí... —iba a ir al museo, pero el oficial Roger se lo impidió
—Déjaselo a los profesionales, Ladybug. La situación está en buenas manos —afirmó el policía, pero eso no convenció a la catarina
Chat Noir solamente había tardado un minuto en descubrir quién era el impostor. Guardó la evidencia en su bolsillo y se acercó otra vez a los barrotes.
—Hasta aquí. ¡Cataclysm! —oxidó los barrotes y los rompió de una patada. Corrió hasta la entrada, pero vio que tenía un "comité de bienvenida"—. Gracias por su recibimiento, pero tengo que irme. Así que lo repetiré —tomó su bastón y lo extendió—. ¡Están cometiendo un gran error! —y enfrentó a los policías, logrando escapar
Ladybug movía su pie en señal de desesperación mientras que el oficial Roger se veía orgulloso de su labor, pero entonces sonó la radio del oficial y escucharon el aviso de que Chat Noir se escapó; así que la catarina y el policía entraron al museo y vieron a los demás policías derribados.
—Si es inocente ¿por qué está huyendo?
—Usted haría lo mismo si lo incriminaran por error ¿no?
Chat Noir logró perder de vista a los policías. Se escondió en el techo del museo y tomó su bastón.
—Suerte que Mi Lady me enseño hacer esto —presionó la huella del bastón, revelando una pantalla con fondo verde, el logo de Ladybug y abajo de este tres luces parpadeando.
Ladybug escuchó su yoyo sonar, vio que el oficial Roger estaba distraído y se alejó de ahí corriendo. Tomó su yoyo con la mano izquierda y con la derecha presionó el botón del centro, haciendo que su yoyo se deslizara hacia abajo, apareciendo una pantalla y en esta a su compañero.
—Chat Noir ¿qué pasa?
—Tú sí me crees cuando digo que soy inocente ¿verdad, Bugaboo?
—¿Bugaboo? ¿Enserio? Eso es muy empalagoso, incluso para ti. Además de que no estás en posición para estar jugando, esto es serio
—Lo sé. Por eso voy a encontrar al verdadero culpable y salvar mis bigotes... —de repente detrás de él apareció un helicóptero de la policía. Se puso de pie, todavía con Ladybug en la línea
—¡Chat Noir! ¿Dónde...?
—¡Te llamo después! Adiós, bugaboo
—¡No me digas...! —pero el gato cortó la comunicación—. ¡Agh! ¡Gato necio! —guardó su yoyo y salió del museo.
Chat Noir saltaba por los edificios, sin lograr perderlos. Hasta que de pronto vio la entrada del subterráneo y tuvo una idea. Saltó del techo, aterrizó en una patrulla y corrió hacia el subterráneo. Los policías salieron de sus vehículos para seguirlo, pero al entrar no lo encontraron.
El héroe se bajó del metro en cuanto llegó a su destino, se destransformó en el túnel y salió del lugar.
—Vaya, eso estuvo cerca —comentó Plaga, sacando la cabeza de la camisa
—Y que lo digas —concordó Severus, dándole a su kwami un pedazo de camembert—. Hay que buscar a ese impostor
—Si quieres mi opinión, es un akumatizado quien lo hizo. Y lo peor es que no sabemos quién es —dijo el pequeño gatito y se comió de un solo bocado su queso
—Ya lo sospechaba. E igualmente creo saber quién es —Severus sacó de su bolsillo el palo de paleta y se lo mostró a su kwami—. Dirás que no es gran cosa, pero recuerdo que lo vi esta mañana en la ceremonia. El escultor. —tiró el palo de paleta en un bote de basura y siguió caminando—. ¿Cómo no me di cuenta de sus celos?
—¿Los tuyos o los suyos?
—Ha ha. Muy gracioso. Hay que ir a buscarlo a su taller —se acercó a una cabina telefónica y antes de entrar se aseguró que no hubiera nadie—. ¡Plaga, las garras! —salió de la cabina y fue a buscarlo. Llegó a lo que parecía una bodega, se asomó por la ventana y vio varias esculturas de Ladybug—. Te encontré, Copycat —abrió la ventana y entró. Tomó su bastón y llamó a su compañera.
Ladybug se encontraba muy lejos del lugar. Escucho el timbre de su yoyo y respondió.
—Chat Noir ¿dónde estás?
—Encontré su guarida
—¿De quién?
—Del impostor, el Copycat
—¿De qué estás hablando?
—Si hubieras ido a la ceremonia esta mañana sabrías de qué hablo
—Ok, ya entendí. Pero dime dónde estás
—No. Es un negocio entre él y yo. Me puse en esta situación sólo y depende de mí salir de eso. —y cortó la llamada
—¿Qué...? ¿Chat? ¡Chat! ¡Tenía que ser! —activó el localizador y vio marcada con una huella de gato verde la ubicación del felino—. Hombres y su estúpido orgullo —y se encaminó hacia el lugar
Mientras Chat Noir buscaba al Copycat, cayó en la trampa de este, siendo encadenado al suelo. Trató de usar su Cataclysm para liberarse, pero Copycat apareció y desvío el ataque a una tabla de madera pudriéndola hasta desmoronarse.
—No entiendo que es lo que ve Ladybug en ti. Un bobo que cayó fácilmente en mi trampa —dijo Copycat con una sonrisa burlona
—Maldito... —dijo Chat Noir. Llevó su mano a su espalda baja para tomar su bastón, pero este ya no estaba—. ¿¡Pero qué...!?
—¿Buscas esto? —El héroe volteó y vio que el villano tenía su bastón—. ¿Cuál elijo? ¿El mío o el mío? —dijo con burla, mostrando otro bastón en su mano derecha. De pronto el arma de la izquierda sonó y Copycat contestó—. ¡Ladybug, rápido! ¡Atrapé al impostor en el taller de Theo Barbo!
—¡Llego en treinta segundos! —contestó la catarina, ya en camino
—¡No vengas, Ladybug! ¡Es una trampa! —intentó advertir el héroe, pero el villano corto la llamada
—Demasiado tarde, Chat Noir. Ladybug está en camino, como lo planeé
—No la engañaras. Ella me conoce bien
—Y yo también —y sacó de su bolsillo su fotografía de Ladybug—. De aquí en más, me amara a mí ¡No a ti!
—¿Amarme? —Entonces se le ocurrió una idea a Chat Noir—. ¡Claro, me ama! ¡Por esa razón podrá desenmascararte!
—Copycat, basta de hablar y tráeme el Miraculous de Chat Noir —ordenó Le Papillon
El villano guardó la foto en su bolsillo y de un rápido movimiento derribó a Chat Noir. Se sentó sobre el estómago del héroe y tomó su mano derecha. Estaba por tomar el anillo, cuando se escuchó el ruido de una ventana abriéndose y enseguida apareció Ladybug. Ambos gatos miraron a la catarina, pero con diferente expresión: el héroe aliviado de verla y el villano con adoración. Ladybug los miró y se sorprendió de verlos exactamente iguales.
—Órale. Sí es igualito a ti, Chat Noir —comentó Ladybug a Copycat
—Eso es porque soy yo —dijo el héroe
—¿Y el akuma? —preguntó Ladybug, ignorándolo
—En su anillo, obviamente —mintió Copycat—. Tómalo
Ladybug se hincó ante los gatos y tomó la muñeca de Chat Noir. Estuvo a punto de tomar el anillo, cuando vio que de este desaparecía el segundo dedo de la huella.
—¿Hasta tiene tus poderes? —preguntó sorprendida la catarina
—Una verdadera copia ¿verdad? —dijo Copycat
—Ladybug, espera —la aludida miró a Chat Noir—. Si no crees que soy el verdadero Chat Noir, pídele que te cuente sobre nuestra historia de amor. —la catarina se confundió ante eso—. Ow ¿te he mentido alguna vez, bugaboo?
—¿Qué parte de que no me...? —eso fue más que suficiente para que comprendiera. Miró al Chat del suelo y este le guiñó un ojo de manera coqueta. Miró al sentado y este la veía con ternura; soltó a Chat Noir y se acercó a Copycat.
—Espero que no le hayas hablado de nosotros
—¿De... qué?
—Que tú y yo hicimos una promesa
Ladybug miraba de manera coqueta al villano, sabiendo que este se pondría nervioso para responder.
—Sí, claro
—Nunca hicimos una promesa —se alejó de él y lo encaró—. ¡Copycat!
—¡Te amo, Ladybug! ¡Soy mejor que este remedo de gato!
—¡Oye, tu eres el remedo!
—Lástima, odio las mentiras. Chat Noir se la pasa enchinchándome, pero no me miente
—Gracias por el cumplido... ¡Oye! —Chat Noir logró quitarse de una patada a Copycat, mandandolo al otro extremo del taller.
—¡Ahora, quítales sus Miraculous! —ordenó enojado Le Papillon al villano
—¡Si no puedo tenerte, nadie lo hará! —exclamó enojado Copycat—. ¡Cataclysm!
—Yo no le pertenezco a nadie
—Aunque...
—No empieces, Chat Noir. ¡Lucky Charm! —el objeto cayó en sus manos y lo miró confundida—. ¿Una cuchara? ¿Qué se supone que hago con esto?
Copycat corrió hacia ellos, específicamente a Chat Noir, para atacarlo con su Cataclysm. Pero Ladybug se puso en medio, colocando las cadenas. Estas se oxidaron y desmoronaron liberando al héroe. Y este lo golpeó, mandando lejos al impostor.
—Buen trabajo, Mi Lady
—¿Y el akuma?
—La foto en su bolsillo —escuchó sonar su anillo y vio que solo le quedaban dos marcas—. Hay que hacerlo rápido
—¡Ha! Te destransformarás antes que yo —Copycat tomó los dos bastones y se abalanzó contra Chat Noir
El héroe esquivaba los ataques de las armas y veía muy difícil poder atacarlo sin su bastón, pero no se dejaría derrotar por un impostor. Ladybug se unió a la batalla, pero para su sorpresa, su oponente sabía combatir.
—¡Es muy bueno! —admitió la catarina
Los gatos se separaron al escucharla.
—¡No exageres! —reclamó Chat Noir
—Te dije que yo era mejor —presumió Copycat
Pero ese momento de distracción le costó, haciendo que Ladybug le arrebatara el arma de Chat Noir con su yoyo.
—¡Pero yo soy mejor que los dos! —presumió Ladybug, a la vez que le arrogaba el bastón a Chat Noir.
Ambos peleaban con sus bastones hasta que en una estocada los perdieron a la vez y pasaron a combate cuerpo a cuerpo. Ladybug los veía pelear, pero no estaba segura de cuál era el verdadero, así que solamente arrojó su yoyo y atrapó de la muñeca a uno de ellos.
—¡Oye, soy yo! —dijo Chat Noir
—¡Miente! ¡Yo soy el real! —dijo Copycat
—¡Agh! ¡Me desesperan! —exclamó fastidiada Ladybug—. ¡Los anillos! ¿Cuántas huellas les quedan?
Ambos anillos sonaron. A uno le quedaba solo una huella y al otro le quedaba cuatro. Ladybug soltó la muñeca de su compañero.
—¡Chat Noir, ataque de rasguños!
—Será un placer. Lo haré trizas ¡Nya! —y contraatacó a Copycat
Ladybug volvió a mirar la cuchara y después a su alrededor. Su visión le mostró el bastón de Chat Noir, una viga en el techo, su yoyo, y la cuchara. Tardó un segundo en comprenderlo, pero finalmente usó todo eso (además de una cinta canela) para hacer una caña de pescar y adivinó cómo usarla.
—Hora de pescar un akuma —dijo para sí misma Y se volvió hacia su compañero—. ¡Chat Noir!
El héroe la miró de reojo y vio la caña improvisada en sus manos. Ladybug le señaló con la miraba la viga y el gato no necesito más para entender. Copycat derribó a Chat Noir e iba a rasguñarlo, pero vio que este le sonreía con burla; el héroe abrió el cierre del bolsillo justo cuando Ladybug pasaba el "anzuelo improvisado" por la viga y atrapaba a Copycat por el cinturón. Lo levantó y ella subió también quitándole la foto. Cayó de pie y rompió la foto, liberando el akuma.
—No a la piratería, pequeño akuma —dijo Ladybug, abriendo su yoyo y lo hizo girar—. Je te libère du mal! —lanzó su yoyo y atrapó al bicho—. Catch! —abrió el yoyo y salió el akuma purificado—. Adiós mariposita. ¡Miraculous Ladybug! —exclamó lanzando al aire la cuchara.
Está brillo y aparecieron miles de catarinas devolviendo las Tablillas de Vindolanda y regresando todo a la normalidad. Copycat volvió a ser Theo Barbo, quién cayó de la viga y aterrizó en los brazos de Chat Noir. El héroe lo dejó en el suelo y se acercó a su compañera.
—Buena atrapada, gatito
—Gracias. Y me alegra que distinguieras al verdadero gato del falso
—Cuando supe cuál de los gatos enamorados, era el coqueto. Pues... estuvo re fácil
Chat Noir sonrió ante eso. Era bueno saber que el repentino impulso de decirle a Ladybug "bugaboo" le salvaría la cola. Sus pensamientos se cortaron cuando escuchó sonar su Miraculous, solo le quedaba la palma de la huella.
—Harías bien en ayudarlo, solo tiene roto el corazón —y se alejó de Ladybug yendo hacia la ventana—. Y somos dos —dijo para sí mismo y se fue
—¿Qué estoy haciendo aquí? —se preguntó Theo mirando su alrededor. Entonces se dio cuenta de la persona frente a él—. ¿Ladybug?
—Perdón por no ir esta mañana, Theo —se disculpó la heroína, devolviéndole la fotografía del periódico
El escultor sacó un bolígrafo de su chaqueta y se la tendió a Ladybug.
—¿Podrías firmarlo para mí, por favor?
—Claro que sí —tomó el bolígrafo y lo firmó. Le devolvió la foto y el bolígrafo con una sonrisa. La firma era un logo de catarina y un corazón—. Realmente tienes mucho talento. La escultura recrea muy bien
—Gracias Ladybug. Y no te preocupes, sé sobre Chat Noir y tú. No diré nada
—O... kay. Esta bien, gracias «¿¡Qué carambas le dijo ese gato!?» pensó enojada la catarina
Se despidió de Theo y regresó a Hogwarts.
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—¡No puedo creer que en realidad todo esto fue causado por un supervillano! —exclamó Lily, todavía sorprendida. Al día siguiente en El Profeta, se reveló la noticia del supervillano Copycat, haciendo énfasis en la inocencia de Chat Noir—. Y tampoco puedo entender porque Le Papillon transformó a alguien en Chat Noir
—Supongo que esa persona quería ser igual a él —comentó Severus
—¿Igual de presumidos? —pregunto sarcásticamente Alex
Severus solamente rodó los ojos. Llegaron al salón de Transformaciones y tomaron sus lugares.
—Cambiando de tema —dijo el azabache—. Como el fin de semana pasado casi nadie fue a Hogsmeade dijeron que se volverá hacer la visita el próximo
Las primas se miraron y antes de que Alex pudiera decir algo, Lily habló primero.
—¿Te parece bien que vayamos los tres a tomar algo a las Tres Escobas, Sev?
—Sí, suena bien
Alex gritó por dentro de la emoción. No era eso lo que tenía en mente, pero por algo se empezaban.
