El desayuno transcurría con normalidad en el Gran Comedor; conversaciones y el exquisito aroma de los alimentos preparados por los elfos domésticos se esparcían en el aire. Todos en el comedor estaban tranquilos, por lo que llamó la atención que de pronto Dumbledore se pusiera de pie y se colocará detrás del estrado con la figura de la lechuza enfrente. Los alumnos se dieron cuenta de su director y poco a poco fueron guardando silencio hasta que reinó la quietud en el Gran Comedor.
—Buenos días a todos —saludo el viejo director—. Hoy en la mañana recibí una solicitud algo... inusual —todos los alumnos y docentes se miraron confundidos y después regresaron la miraba a Dumbledore—. El diseñador de modas, Gabriel Agreste solicitó abrir un concurso de diseño aquí en Hogwarts y que cualquier estudiante puede participar. —los murmullos no se hicieron esperar. Las chicas estaban animadas mientras que los chicos se miraban confundidos ante tal petición. Dumbledore levantó una mano y el silencio regresó al Salón—. El tema para este concurso de diseño es de sombreros, específicamente los bombines —en cuanto terminó el anuncio regresos a su lugar y terminar su desayuno
En los pasillos, entre clase y clase, lo único que se escuchaba era sobre concurso de diseño. La mayoría de las chicas hablaban entre ellas pidiéndole consejos o intentando robar la idea creativa de la competencia; en cambio los chicos, se podían contar fácilmente los que realmente estaban interesados en la dinámica mientras que a la mayoría les parecía ridículo.
—¿Ustedes qué dicen? —preguntó Lily a Alex y Severus de camino a la clase de Runas Antiguas—. ¿Participarán?
—Ni loco —contestó enseguida Severus—. Ya tengo suficiente con que me fastidien por ser sobrino de un diseñador de modas, que hasta que tomó mi custodia ni lo conocía, como para ahora hace eso. Yo paso
—El colmo sería que te pidan modelar —comentó Metstli con burla—. Lo cual eso de seguro llegaría a pasar si es que se quedan sin modelos y tú fueras el último recurso
—¡Mira...!
—Basta los dos —dijo Alex, poniéndose en medio de su amigo y la loba—. Metstli ¿no quieres ir a ver si ya puso la marrana?
—Ta bien, ya me voy —contestó ofendida la loba y se fue a los jardines
—No sé qué le dijiste, pero me alegra que se fuera —dijo Severus
—¿De verdad ustedes dos no podrían intentar llevarse bien?
—¡Tu loba es quien empieza!
—¡Pero bien que le sigues!
—¿Ahora ustedes dos van a discutir? —intervino Lily. Alex y Severus se miraron y dejaron el asunto por la paz—. Volviendo al tema ¿tú sí participarás, Alex?
—No, gracias —contestó la latina—. Yo no soy diseñadora, así que no creo poder hacer un bonito bombín
—Que bueno que aceptes la derrota tan pronto, Jones —los tres adolescentes miraron al frente y se encontraron con Chloé Bagnold—. Porque se nota que tú no tienes sentido de la moda, así que por ende no podrías crear un magnífico bombín. Solo con ver lo que te pones cuando no usamos el uniforme... es ridículo, totalmente ridículo.
Alex apretó los puños con fuerza a la vez que sentía hervir su sangre.
—Tal vez tú sepas algo de moda —contestó la latina—. Pero tú no tienes la creatividad suficiente como para crear ese bombín
—Obviamente mi papi me lo compraría
—¿El diseño? Se supone que...
—Obvio no, la creatividad
Una gota de sudor les recorrió en la cabeza a los amigos. ¿Cómo alguien poder tan... lo que sea que fuera la rubia?
—De todas maneras —continuó Alex—. Te voy a demostrar que puedo hacer un excelente bombín sin ser una gran conocedora de la moda
—¡Ja! Eso ya lo quiero ver —contestó Bagnold
Movió su cabello en un gesto de superioridad y se fue con Sabrina detrás de ella. Al estar la pelirroja de lentes callada todo el tiempo, nadie reparó en su presencia.
La latina gruñó frustraba a la vez que alzaba los puños.
—¡Esa mocosa...!
—Ya la conoces ¿así que de qué te sorprendes? —dijo Lily—. Por cierto, ¿no que no querías participar?
Al escuchar a la pelirroja, Alex la miró confundida
—¿Eh?
—Parece que tu mal genio hablo por ti. Aceptaste entrar al concurso de diseño solo para llevarle la contraria a Bagnold
—...
Los tres se quedaron el silencio por unos momentos hasta que la latina grito.
—¿¡EH!? ¡NO PUEDO CREER LO QUE HICE!
—Y ustedes no me creen cuando les digo que los Gryffindor son muy impulsivos
—Ahora no, Sev
—¿Y AHORA QUÉ HAGO?
—Es lógico —Alex y Severus miraron a Lily—: diseñar el bombín
—Pero no soy buena para eso. —dijo Alex—. Ni siquiera sé dibujar
—Sé que podrás hacer algo estos días. —las primas miraron al azabache—. El concurso es el lunes, por lo tanto tienes todo el fin de semana para hacerlo. Y a pesar de no ser fechas de visita, podrás ir a Hogsmeade a comprar los materiales que necesites para el bombín. Estoy seguro de que será el mejor de todos —acompaño ese último comentario con un guiño
—Severus...
—¿Estas diciendo que Alex tiene posibilidades de ganar? —preguntó emocionada Lily
—Claro que sí —contestó el chico con una sonrisa
Alex sintió un agradable cosquilleo en el estómago y en su corazón al escucharlo. Antes de que apareciera una expresión soñadora en su rostro, puso una mirada de determinación: crearía un hermoso bombín que humillara a la rubia y le encantará a Severus.
Pero lamentablemente hay situaciones en la vida en la cual es más fácil decir las cosas que hacerlas y Alex lo estaba sufriendo. Al término de las clases, y un almuerzo rápido en el Gran Comedor, la latina estaba en los jardines de Hogwarts con la espalda recargada en un árbol, las piernas dobladas hacia su cuerpo recargando en estas una libreta acompañada por Metstli y Tikki tratando de diseñar el bombín.
—¿Qué tal este? —preguntó Alex por cuarta, mostrando un nuevo diseño
—Insisto: aprende a dibujar y después te metes en este tipo de cosas —contestó la loba apenas apartando la vista del libro que tenía enfrente
Alex dejó caer la cabeza contra sus rodillas a la vez que dejó escapar un quejido.
—Ayudaría más si les dieras tu apoyo a que la estés criticando todo el tiempo —reclamó Tikki a Metstli
—Pues eso se saca por dejarse provocar por la rubia oxigenada. Además de que eso de la moda no es su fuerte
—Si van a discutir ¿podrían hacerlo en otro lado? —pidió la latina, tachando con un plumón negro su cuarto intento de diseño—. Intento concentrarme
—Lo sentimos —se disculpó la pequeña kwami
—De verdad es difícil inspirarse bajo presión
—Alex, salvas al mundo bajo presión. Estoy segura que diseñar un bombín será pan comido
—Aunque no tanto si haces que se me antoje algo dulce
Tikki rió por el comentario.
La castaña siguió y siguió probando diseños para su bombín, pero ninguno lograba convencerla. Estaba por rendirse cuando de pronto llamó su atención una risa, volteó y vio que era su loba.
—¿Óra por qué la risa?
—¡Nada! —exclamó Metstli sobresaltada y cerrando su libro de golpe
Humana y kwami se miraron, conocían muy bien a la loba como para darse cuenta de que mentía. Entre forcejeos, Alex y Tikki le quitaron a Metstli lo que tenía, ganándose una mirada de reproche de su humana.
—¿Es en serio? —preguntó Alex molesta, mostrándole el pergamino que le quitó
—En mi defensa, yo no lo hice —dijo Metstli, levantando sus patas delanteras en señal de paz—, me lo pasaron los Merodeadores.
—¡Tenían que ser!
Lo que le quitó a Metstli fue un dibujo hecho por James y/o Sirius, el cual era de Severus... vestido de gallina y cacareando. Alex estuvo a punto de romper el dibujo, pero al ver las plumas se le ocurrió una idea. Finalmente rompió el dibujo, ignorando las quejas de la loba, tomó su libreta, un lápiz y empezó a dibujar. Ni Metstli ni Tikki dijeron nada, estaban en total silencio y al estar así debieron de haber escuchado las pisadas que se acercaban a ellas entre los árboles. Pasaron unos minutos hasta que por fin la latina bajo el lápiz y levantó su librera para mostrar el diseño: el bombín tenía detalles como si estuviera hecho de plumas y una de estas sobresalía del ala del sombrero.
No se dieron cuenta de que alguien sacó una fotografía hasta que escucharon el clic de una cámara; sin embargo, no vieron nada y siguieron con lo suyo.
Bagnold y Sabrina habían estado buscando a Jones después del almuerzo hasta que finalmente la vieron sentada recargada en un árbol a los límites del Bosque Prohibido. Se acercaron sigilosamente y cuando vieron que la castaña levantaba su cuaderno, Sabrina se acercó por detrás y le tomó una fotografía al diseño. No contaba con que la cámara hiciera ruido y Jones la escuchara, pero para su suerte logró esconderse y la latina no la vio. Regresó con la rubia y le entregó la cámara.
—¿Cuándo vamos... vas hacer el sombrero, Chloe?
—¿Qué? ¿Y arruinar estas uñas? ¡Claro que no! Papi le pagará a alguien para que lo haga
Y ambas chicas regresaron al castillo.
—¡Está bonito ese diseño, Alex!
—Gracias, Tikki
—¿Quién iba a decir que ese dibujo de Snape serviría de inspiración para el bombín?
Alex miró mal a la loba por eso.
—Después me comeré un pollito con esos dos —dijo Alex en español mientras recogía sus cosas
—¿Por qué? ¿No se supone que estás enojada con ellos? —preguntó confundida la kwami
—No, Tikki. Significa que voy a regañarlos
—¡Ah!
Ya con sus cosas listas, las tres regresaron al castillo.
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En su guarida, Le Papillon estaba a la espera de una nueva víctima.
—Es hora de encontrarles una nueva presa, mis leales akumas y terminar con Ladybug y Chat Noir. ¡Sus Miraculous pronto serán míos!
A Le Papillon no le tomó mucho tiempo encontrar a una nueva víctima. Un hombre que estaba pasando su sábado en el parque alimentando a los pichones lo echó un oficial, ya que al parecer estaba prohibido alimentar a las aves. Cabezabajo, el hombre se puso en pie y se fue del lugar, yéndose hacia el río Támesis.
—Pobre, Sr. Ramier. —dijo Le Papillon al sentir las emociones negativas del hombre—. Devastado por tanta injusticia. ¡Una presa elegida para mis akumas! —Extendió una mano y una mariposa blanca se posó en está. La cubrió con la otra haciendo que absorbiera energía negativa y al abrir su mano la mariposa se volvió negra y voló de su mano—. Vuela, mi pequeño akuma ¡y oscurece su corazón! —la mariposa salió de la guarida.
El Sr. Ramier estaba recargado en la barda del río Támesis con la cabeza gacha, haciendo que sobresaliera su llamador de aves, en el cual el akuma se fundió. El hombre levantó la cabeza y en su rostro apareció el símbolo de una mariposa morada.
—Sr. Pichon, yo soy Le Papillon. Ni ese oficial de policía ni ningún cuidador de parque tienen el derecho a evitar que cuide a sus amigos. En verdad ¿qué sería de Londres sin los pichones? ¿Qué sería de los pichones sin usted?
El Sr. Ramier rió, dando a entender que aceptaba el poder. Fue cubierto por una energía negra y morada; cuando esta se dispersó su apariencia cambio, usando un traje de cuerpo completo muy ajustado color gris/negro/rosado que se asemejaba a un pichón.
Empezó a aletear y gorjear como si en verdad fuera un ave y se fue del lugar corriendo a la vez que aleteaba.
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La visita a Hogsmeade estuvo movida, ya que Alex no fue la única que estuvo de tienda en tienda comprando los materiales necesarios para su bombín. Lily y Severus se ofrecieron a ayudar a la latina a conseguir los materiales; les tomó unas horas, pero por fin terminaron con las compras y fueron a relajarse a Las Tres Escobas.
—Ya quiero ver tu bombín terminado —dijo Lily emocionada
—Espero que se salga bien, aún no estoy muy convencida con eso —admitió Alex, pasando su dedo por la boca de la botella
—Estará bien, eres creativa —ánimo Severus antes de darle un sorbo a su bebida
Alex sintió que sus mejillas se ponían rojas a la vez que Lily le daba codazos en un gesto de burla. Estuvieron un rato más en el lugar hasta que Alex dijo que regresaría temprano al castillo para comenzar a elaborar su sombrero. Se despidió de sus amigos en la entrada del bar y se fue a Hogwarts.
—¡Ahora con más razón el bombín tiene que ser un éxito! —exclamó Alex motivada, iba sola con sus criaturas mágicas en el carruaje
—Solo para impresionar a Snape ¿verdad? —comentó Xóchitl
Alex no contestó, sino que solamente bajo la mirada y se veían sus mejillas rojas.
—Lo importante es que Alex esté motivada para hacer el sombrero —dijo Tikki—. Opino igual que Severus —humana y brije miraron a la kwami—, eres creativa y gracias a eso crearas algo increíble.
—Muchas gracias, Tikki
Llegaron al castillo, bajaron del carruaje y fueron directamente a la Torre de Gryffindor. Había gente en la Sala Común, algunos alumnos estaban haciendo sus bombines a la vez que veían el trabajo del otro. Alex pasó entre sus compañeros y subió a su habitación, sacó sus materiales y se puso manos a la obra.
El trabajo fue arduo, se pinchó los dedos un par de veces e incluso Tikki y Xóchitl le llevaron el almuerzo ya que la latina estaba muy enfrascada en su trabajo. A las dos de la tarde Alex terminó el bombín, lo revisó y fue cuando se dio cuenta de que le faltaba una pieza importante. Dejó en bombín en el escritorio y se puso a buscar en las bolsas del material y hasta en el suelo creyendo que se le había caído.
Tikki y Xóchitl se miraron confundidas por la actitud de Alex.
—Uh... ¿Qué estás buscando? —preguntó la kwami
—¡La pluma! —exclamó la chica preocupada a la vez que se ponía de pie—. ¡Olvide conseguir la pluma para el sombrero! ¡Debe tener al menos una!
Tomó su mariconera, Tikki entró rápido en el bolso y salió rápido de su habitación seguida por Xóchitl. Bajó las escaleras y estaba por llegar a la puerta cuando escuchó un fragmento de noticia que la hizo detenerse. Vio que varios alumnos estaban sentados alrededor de una radio, se acercó para escuchar mejor la noticia.
—Los pichones se han apoderado de Londres, por lo tanto bloquean el metro, los puentes y detienen el tráfico. Las autoridades están tomando muy en serio la situación en cuestión. Sí, en este momento me dicen que un tal "Sr. Pichón" está haciendo una declaración.
—¡Hola, pobres londinenses! Lo siento si esto alborota sus plumas, pero a partir de ahora, ¡Londres pertenece a los pichones!
Eso fue más que suficiente para la latina. Salió de la Sala Común y corrió hacia la primera aula vacía que encontró.
—Londres nos necesita. —dijo Alex, dejando salir a su kwami de su mariconera—. ¡Tikki, motas! ¡Ha! —y se transformó en Ladybug.
Apareció su portal y lo atravesó. Aterrizó en un tejado en el centro de Londres y empezó a correr y saltar por los techos en busca del nuevo villano akumatizado. En su camino, vio de pronto en el cielo parvadas de pichones con la forma de aviones.
—Ok... las cosas se están volviendo más y más raras.
—¿Quieres ir a alborotar sus plumas?
La heroína miró hacia su izquierda y se encontró con Chat Noir recostado de lado en el tejado. El héroe estornudo y cayó rodando hasta los pies de Ladybug.
—Va a sonar extraño, pero soy alérgico a las plumas de pichón —dijo Chat Noir poniéndose de pie y volviendo a estornudar
—¿Entonces como le haces para enviar cartas si no te puedes acercar a las aves?
—Dije de pichón. No sé porque solamente con esas aves
—Como sea, eso será conveniente
—Dímelo a mi —estaba por volver a estornudar, pero logró contenerse—. Los pichones no son nuestro único problema, cada escuadrón de cuidadores de parque desaparecieron sin dejar rastro
—¿Qué? ¡Tenemos que encontrar a ese Sr. Pichón tan rápido como podamos!
—¿Y sabes donde está descansando?
—No sé dónde podemos encontrarlo, pero sé donde él puede encontrarnos
Ladybug tomó su yoyo y empezó a correr y saltar por los tejados seguida por Chat Noir. Llegaron a un parque, el cual estaba solo. La heroína vio una gorra de policía en el suelo, la recogió y se la puso a su compañero y después ella se escondió detrás de un árbol ante la mirada de confusión del felino.
—Dices que se los cuidadores desaparecieron, entonces tú serás un cuidador. De ese modo él vendrá y podremos atraparlo
—¿Y por qué yo?
—Porque si los pichones se acercan, empezarás a estornudar y arruinarían el elemento sorpresa. Es mejor que te vean, crean que eres un cuidador y así puedas estornudar en paz —y se puso detrás del árbol
Chat Noir rodó los ojos. Le dio la espalda al árbol donde estaba su lady y se quedó quieto silbando el himno nacional*; no obstante, de pronto escuchó música cerca de donde estaba. Si no se equivocaba era la canción «Keep yourself alive» de su banda muggle favorita, además de los Beatles, Queen. En verdad empezaba a creer que el Miraculous del Gato Negro influenciaba en su personalidad, ya que de pronto le dieron ganas de bailar al escuchar la canción y así lo hizo.
Ladybug escuchó primero a su compañero silbar, pero después escucho pasos. Se asomó un poco y casi se cae al ver a Chat Noir bailando con bastón en mano.
—¿Qué haces? ¡Actua normal o no aparecerá!
—¿Qué? Estoy actuando normal
—Sí, cómo no. —vio a Chat Noir hacer girar su bastón en su mano, lo lanzaba al aire y lo atrapaba—. ¡Ponerte a bailar y jugar con tu bastón no es actuar normal! ¡Y ya déjalo que en una de esas no lo atrapas y te da en la cabezota!
—¡Claro que no! —contestó el felino arrojando su bastón al aire—. Ya te dije que tengo todo bajo... —abrió la mano esperando a que su arma cayera en su mano, pero esta no lo hizo— control —justo cuando levantó la mirada, el bastón cayó y le dio de lleno en la frente
Ladybug arqueó una ceja a la vez que se recarga con un brazo en el árbol.
—¿Decías?
Chat Noir estaba en cuclillas sobándose la frente con ambas manos. Ladybug rodó los ojos, recogió el bastón y se acercó a su compañero. Lo ayudó a levantarse y quitó las manos del felino de la frente.
—Sana, sana colita de rana. Sino sana hoy sanará mañana —dijo la heroína, sobando la frente de Chat Noir. El héroe no preguntó, sino que miraba a su compañera con curiosidad—. A veces puedes llegar a portarte como un niño, así que te estoy "curando" como a uno —tomó la mano de Chat Noir y le puso en esta su arma—. Ya deja de jugar y concéntrate —con eso último regresó a esconderse detrás del árbol.
Con ese gesto de parte de Ladybug, Chat Noir sintió un cosquilleo en su estómago a la vez de que un pequeño sonrojo aparecía en sus mejillas a pesar de traer la máscara puesta. Se acomodó la gorra de policía y tomando una postura seria se puso a caminar como si vigilara.
Pasaron varios minutos y el villano aún no aparecía.
—¿Dónde está? —se preguntó Ladybug—. Ya debería de estar aquí...
—¡Achú!
Chat Noir miró al cielo y vio una parvada de pichones ir hacia él. Ladybug escuchó aleteos y salió detrás del árbol para ver a la parvada capturar a su compañero. Lanzó su yoyo, atrapando el tobillo del felino. Los pichones emprendieron el vuelo y se llevaron con ellos a los héroes. Volaron por toda la ciudad hasta llegar al hotel Le Grand London; Ladybug desenrolló su yoyo a la vez que las aves soltaban a su compañeros y los dos cayeron de pie en la piscina cerrada.
—¡Achú! —Chat Noir se rascó la nariz y miró a su alrededor—. ¿Dónde está ese cerebro de pichón?
—Tiene que estar cerca —contestó Ladybug
Y tenía razón, volando cerca de ellos, con ayuda de sus pichones, el villano observaba a los héroes.
—Si de verdad deseas devolverle la ciudad a los pichones, entonces tendrás que librar a Londres de estas dos aves de mal agüero —ordenó Le Papillon
Sr. Pichón hizo sonar su llamador de aves y los pichones volaron sobre Ladybug y Chat Noir.
—De repente siento que me convertí en semilla para ave —comentó Ladybug
Los pichones giraron en torno a ellos creando un remolino de aves y posteriormente una cúpula. Ambos se cubrieron con los brazos para protegerse.
—¿No tendrás alguna brillante idea?
—¡Tú eres el gato! ¿No se supone que debes atraparlos?
Ante la confusión por estar rodeados de aves, más pichones llegaron desde arriba sosteniendo una jaula y la dejaron caer sobre ellos. En cuanto escucharon el ruido de la jaula caer, los héroes bajaron los brazos y vieron que estaban atrapados. Los pichones se detuvieron y se posaron en torno a la jaula, apareció el Sr. Pichón sobre una plataforma de pichones a la vez que gorjeaba.
—¡Hola. avecillas! —dijo Sr. Pichón—. ¡Oh, que cruel soy!
—¡Bravo! Ahora, toma sus Miraculous —ordenó Le Papillon
—¡Sus Miraculous! —exclamó Sr. Pichón—. ¡Dénmelos o enfrentarán la ira de mis temibles aves! —Hizo sonar el llamador y los pichones empezaron a saltar sobre la jaula, haciendo caer el techo lentamente. Otro grupo dio media vuelta y alzó la cola—. Contaré hasta tres, y entonces mis feroces aves los rociarán. Si quieren salir de ahí, solo tienen que darme sus Miraculous. Uno... dos...
—¡Chat Noir, los barrotes!
—¡Entendido! Cataclysm!
El felino pasó su garra por la jaula, oxidándolas al momento. Las paredes caen hacia los lados y se acercaban al Señor Pichón haciendo girar sus armas mientras caminaban.
—Mira eso, el pichón es en realidad una gallina —dijo Chat Noir con burla
El villano retrocedió hasta el borde de la azotea.
—¿Yo? No estoy huyendo —dijo Sr. Pichón—. ¡Estoy ganando altura para preparar mejor mi venganza! Yo yo mato dos pájaros de un tiro
Hizo sonar su llamador, gorjeo y se dejó caer hacia atrás. Ladybug y Chat Noir corrieron a observar. Sr. Pichón se elevó en una plataforma de pichones. La plataforma se deshace y los pichones forman un trono y el villano se sentó en él. Se alejó riendo y gorjeando.
—¡Feliz Navidad! —gritó el villano al tiempo que enviaba un grupo de pichones a capturar a Ladybug y Chat Noir.
—Pero todavía falta para eso —comentó Chat Noir a la vez que hacían retirada
Ambos héroes corrieron hacia las escaleras que bajan hacia el hotel y cerraron la puerta detrás de sí. Los pichones chocaron contra ésta y la deformaron. Ladybug y Chat Noir respiraron aliviados. Afuera, los pichones formaron un avión en el que transportaban al Señor Pichón.
—¡No he terminado con ustedes aún! —declaró el villano a la vez que se alejaba en una parvada de pichones en formación de avión
Ladybug y Chat Noir bajaron las escaleras del hotel, pero a la mitad del camino se escuchó un pitido. El felino se detuvo y recusó su anillo: había desaparecido una de las huellas.
—¡Tengo que irme antes de que mi identidad sea revelada!
—Nah. Como si no quisieras que te descubrieran, gatito
—Ja, ja. Muy graciosa
Llegaron al lobby y vieron al Sr. Bagnold algo alterado, atendiendo a sus huéspedes.
—¡Ladybug! ¡Chat Noir! ¡Mis clientes están aterrados, se irán sin pagar! ¿¿Se desharán de esos pichones por nosotros, verdad?
—¡Claro, pero antes tengo una... ligera emergencia! —dijo Chat Noir
Ladybug solamente lo miraba con una ceja arqueada y sonrisa burlona.
—¿Ligera emergencia? —repitió el Sr. Bagnold confundido al principio, pero después se dio una idea—. ¡Ah, ya veo! ¡Escolta a este hombre a la Suite Real! —ordenó a uno de sus botones. El empleado y Chat Noir entraron al elevador—. Está todo lo que necesitas y si necesitas algo, llámanos
—Ah, no. No necesito nada, gracias —dijo el héroe, pero entonces recordó algo—. Digo, claro. ¿Podrían traerme camembert? Gracias —la puerta del elevador se cerró y empezó a subir
El dueño del hotel miró confundido a la heroína, quien solamente hundió los hombros.
Mal salió del elevador, Chat Noir corrió hacia la habitación que le indicaron.
—¡Disculpe, lo siento, emergencia! —y cerró de un portazo
Tocaron a la puerta y el héroe abrió.
—¿Cómo quiere el caballero su camembert? —preguntó el botones
—¡Como sea! —contestó el felino y cerró la puerta
Volvieron a tocar y Chat Noir la abrió otra vez.
—Sin pasteurizar, madurado por dos años —dijo el botones con una charola de plata en las manos cerrada con tapa
—¡Gracias! —agradeció el héroe, recibiendo el queso y cerrando por tercera vez la puerta.
Justo a tiempo su miraculous dio un último pitido. Se destransformó y Plaga fue a parar a la cama.
—¡Estoy cansado! —se quejó el kwami estando acostado boca arriba—. ¡Pobre de mí! ¡No puedo mover mis bigotes!
Severus se acercó a la cama y dejó la charola cerca de Plaga.
—¿Quieres apostar? —preguntó el chico, destapando el queso
En cuanto Plaga lo vio, se levantó y abrazó el camembert.
—¡Mi precioso! —y como si no hubiera mañana, Plaga se devoraba el queso
—Rápido, Plaga. Aún no nos deshacemos de esas aves.
Mientras Chat Noir recargaba su miraculous, Ladybug subió al último piso del Le Grand London.
—Perfecto, tendré una mejor vista desde aquí —dijo la heroína.Se acercó a la ventana y vio a los pichones ir hacia un mismo lado—. Extraño, todos van en la misma dirección. Mejor los sigo
Se escuchó el timbre del elevador. Las puertas se abrieron mostrando a Chat Noir recargado en la pared, junto a los botones.
—Cuando quieras, Mi lady
La heroína rodó los ojos por la actitud de su compañero. Entró al elevador y Chat Noir presionó el botón del último puso. Regresaron a la azotea y vieron a los pichones. Los héroes tomaron sus armas y fueron tras ellos. Llegaron a un edificio de la época victoriana, era de tres pisos; en el último piso había una hilera de estatuas. En el segundo ventanas y en el último piso, enfrente de la entrada principal arcos. Ladybug y Chat Noir fueron a la entrada y se colocaron a un lado de la puerta; la heroína miró hacia adentro y vio al fondo del vestíbulo una jaula con prisioneros.
—Así que aquí es en donde el Sr. Pichón mantiene a todas las personas que capturó —dijo Ladybug
—The Royal Academy of Arts —dijo Chat Noir. El felino estuvo por estornudar de no ser porque su compañera lo contuvo—. Mi radar de pichones está en alerta roja
—O tu radar se dañó o el Sr. Pichón dejó a todos los prisioneros sin ninguna vigilancia.
—¡Le voy a mostrar a ese Cerebro de Ave de qué estoy hecho!
Avanzó unos pasos, pero Ladybug lo detuvo.
—¡Epa, gatito! Es demasiado fácil... Tengo un plan—la heroína salió hacia la explanada seguida por el felino.
Ninguno de los dos se dio cuenta de que un pichón los había visto. El ave entró a la Academia, hacia donde estaba el villano, quien lo recibió con gusto.
—¡Justo a tiempo! Estamos listos para recibirlos apropiadamente! —dijo Sr. Pichón mientras acariciaba al ave—. Caerán directo en nuestra trampa. Pronto tendrás tus Miraculous, querido Papillon
—No puedo esperar, querido Sr. Pichón
Ladybug y Chat Noir entraron por una de las ventanas de los pisos superiores de la Academia. Corrieron por los pasillos hasta llegar a las escaleras principales, donde estaba parado Sr. Pichón. Se ocultaron detrás de una exhibición.
—Si logramos destruir el llamador de aves, podremos capturar el akuma —dijo Ladybug—. Ok, tu lo distraes. Lo atraparé con el yoyo y lo llevaré al techo, en el proceso, ¡tomarás el llamador de aves!
—Vamos, el primer pájaro come al gusano —contestó Chat Noir
Ladybug tomó su yoyo y lo hizo girar. Los dos estaban por entrar en acción cuando de pronto vieron que del techo cayeron plumas. Levantaron la mirada y vieron a varios pichones posados en las lámparas del techo.
—Odio a esas aves —dijo Chat Noir—. Ah... Ah... AH... ¡ACHÚ!
Por la sorpresa, la catarina lanzó su yoyo haciendo que pasara cerca de Sr. Pichón. El villano siguió el trayecto del arma hasta ver a sus oponentes al otro lado de las escaleras.
—Y... nos fallo el elemento sorpresa —dijo Ladybug
Ambos héroes se lanzaron al ataque. Sr. Pichón se lanzó de espaldas por las escaleras y gorjeó para que los pichones lo atraparan. Los héroes saltaron y corrieron hacia él. Sr. Pichón corrió y al detenerse usó su llamador de aves para que los pichones formarán unos "guantes de boxeo" gigantes en sus manos.
—¡Acérquense! Así podré alborotar sus plumas —desafió Sr. Pichón
—Con mucho gusto —dijo Chat Noir
Sr. Pichón atacó extendiendo su guante hasta golpear a Chat Noir, lanzándolo contra la jaula. Hace lo mismo con Ladybug.
—¡Sácanos de aquí, Ladybug! —pidió uno de los prisioneros
La catarina se puso de pie y tomó su yoyo.
—Lucky Charm! —activó su poder y en su mano cayó...—. ¿Una moneda? No es momento de comprar algo —Miró a su alrededor y las señales le indicaron una viga del techo, una máquina dispensadora y la moneda—. O tal vez sí
Señor Pichón se acercaba, con una esfera de pichones sobre sí.
—¡No puedes comprarte para salir de aquí! —gritó el villano, lanzando su ataque y arrojando la esfera de aves a Ladybug.
La catarina corrió, se deslizó por el suelo esquivando el ataque, al tiempo que enredó su yoyo en la pierna de Sr. Pichón y saltó sobre la viga. Luego corrió hacia la máquina dispensadora y usó la moneda para obtener una bolsa de palomitas.
—¡Chat Noir! —llamó la heroína y lanzó al aire la bolsa
El felino lanzó su bastón, rompió la bolsa sobre el villano y las palomitas cayeron sobre él.
—¡La cena está servida, pichones! —exclamó Ladybug
Los pichones se abalanzaron sobre el villano por su comida. Aprovechando la oportunidad, Ladybug tiró de su yoyo, elevándolo hacia la viga donde enredó su arma. Gracias a que colgaba de cabeza, Sr. Pichón perdió su llamador de aves.
—¡Chat Noir, agarralo!
El felino obedeció y lo recogió son problemas, pero otra vez le cayeron plumas encima haciendo que reaccionara su alergia. Estornudó y sin querer lanzó el llamador de aves. Ladybug soltó a Sr. Pichón y corrió hasta el llamador, el villano cayó al suelo y corre tras ella. Chat Noir, luego de rascarse la nariz, corre también por el objeto. Los tres llegaron casi al mismo tiempo; Señor Pichón puso la mano encima primero, luego Chat Noir y después Ladybug, pero ella tomó la mano de su compañero con ambas manos y usándola para aplastar la de Sr. Pichón, rompió el llamador.
—¡Sí!
—¡Auch!
Al ver su llamador destruido, el villano gorjeo y cayó de espaldas.
—De vuelta al parque, pequeño akuma —dijo Ladybug, abriendo su yoyo y haciéndolo girar—. Je te libère du mal! —lanzó su yoyo y atrapó al bicho—. Catch! —abrió el yoyo y salió el akuma purificado—. Adiós mariposita. —sacó su varita, roja con motas negras, a excepción de la empuñadura que era totalmente negra, y apuntó a la máquina dispensadora—. ¡Accio moneda! —el Lucky Charm salió de la máquina directo a su mano—. ¡Miraculous Ladybug! —exclamó lanzando al aire la moneda.
Está brillo y aparecieron miles de catarinas reparando el llamador de aves y regresando a los cuidadores de parque a sus puestos de trabajo. El Sr. Pichón volvió a ser el Sr. Ramier.
—¡Ganamos! —exclamaron los héroes, chocando el puño
=
—¡Miserables pichones! —exclamó molesto Le Papillon—. ¡Miserables Catarina y Gato Negro! ¡Los destruiré a todos! —sentenció Le Papillon y la ventana de su guarida se cerró, sumiéndose en la oscuridad.
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Ladybug y Chat Noir se despidieron y tomaron caminos separados, pero antes de irse, la heroína recogió varias plumas de pichón, eran perfectas para su bombín. Regresó a Hogwarts y corrió hacia su habitación a terminar el sombrero.
El lunes llegó enseguida, era la presentación de los sombreros. El concurso se llevaría a cabo en el Gran Comedor, todos los alumnos ya estaban listos. Alex y Lily estaban en los lugares más apartados, pero aun así la gente podía verlas.
—Me alegra que tuvieras listo tu bombín —dijo Lily
—Yo igual —dijo la latina
En la entrada del Gran Comedor estaban el profesor Dumbledore, los cuatro Jefes de Casa y Severus a la espera del Sr. Agreste. Las puertas del vestíbulo se abrieron y dejaron paso a una mujer, que llevaba bajo el brazo un objeto enmarcado, a quien el azabache enseguida reconoció, miró detrás de ella buscando a alguien, pero lamentablemente no lo encontró.
—Buenos días a todos —saludó la mujer—. Soy la asistente ejecutiva del Sr. Agreste, Nathalie Sancoeur
—Buenos días, señorita —saludó Dumbledore. Miró detrás de la mujer esperando encontrarse con el Sr. Agreste, pero no lo vio—. Disculpe, pero ¿El Sr. Agreste no está con usted?
Nathalie le mostró a todos el objeto que llevaba en las manos, era un espejo.
—Gabriel Agreste —dijo Nathalie y en seguida en el espejo apareció la imagen del famoso diseñador de modas
—Buenos días a todos —saludó el Sr. Agreste desde el espejo—. Una disculpa por tener que realizar la evaluación de este modo, pero por cuestiones personales no puedo abandonar mi hogar
Severus suspiró con resignación, lo había visto venir ya que la única vez que su tío salió de la mansión fue cuando se conocieron y se lo llevó a vivir con él.
—Bueno, es algo extraño, pero es bueno saber que pensó en el espejo de sentido doble para poderse comunicar con nosotros —dijo Dumbledore—. Ahora pasaremos al Gran Comedor, donde están los alumnos con sus proyectos.
Severus y los adultos ingresaron al salón. Los alumnos al verlos y darse cuenta que quien organizó todo no estaba físicamente hizo que en el Gran Comedor empezarán los murmullos.
—¡Ah, ahí está el Sr. Agreste! —exclamó Bagnold emocionada—. Viene hacia acá —acomodó junto a su bombín
—¿En verdad tiene que hacer tanto escándalo por...? ¿¡Qué chihuahuas...!?
—Alex ¿qué sucede?
—¡El bombín de Bagnold!
Lily y Metstli miraron el sombrero y también exclamaron sorprendidas
—¡Esa rubia oxigenada se robo tu diseño! —exclamó molesta la loba
Severus y los adultos llegaron hacia donde estaba la rubia y su "amiga".
—Hola, Sr. Agreste. Soy Chloé Bagnold. Conoce a mi tía, Millicent Bagnold, la Ministra de Magia
—¡Mendiga ratera! —exclamó enojada Alex
—¿Quieres que nos encarguemos de ella? —preguntó Lily
—Yo con gusto le doy sus pataditas —dijo Metstli
—Creo que puedo encargarme de esto yo misma —contestó Alex
Severus y los adultos llegaron hacia donde estaban las primas y la loba. Gabriel Agreste frunció el ceño al ver el bombín de Alex.
—Muéstrame el sombrero de la Srta. Bagnold otra vez —ordenó el diseñador a Nathalie. La mujer obedece y Gabriel examina el bombín—. ¿Esto es una broma?
—¡Oh no! —exclamó Bagnold—. ¡Jones copió mi creación, que escándalo! ¿Cómo pudiste hacerlo? —y empezó a "llorar"
Severus miró a Lily buscando una explicación. Con gestos y señas la pelirroja le dijo que la rubia mentía, que el diseño era en realidad de su prima.
—Lamento esta situación, Sr. Agreste —dijo Alex con seguridad—. Pero puedo demostrarle que este bombín es mi creación original
Todos los presentes se volvieron hacia la latina.
—Adelante —dijo el diseñador
Alex tomó su bombín y lo mostró.
—Todo en mi bombín está hecho a mano. Desde el bordado de la banda a la costura del ala, soy quien creó todo. Y finalmente, el sombrero tiene una particularidad que solo un verdadero diseñador saber —puso de cabeza el bombín y mostró el bordado dorado de la banda—. Lo firme
Bagnold se sorprendió y tiró su sombrero por accidente, revelando que también tenía la firma. Esta vez lloro de verdad y salió corriendo del Gran Comedor.
—Esta es una creación muy refinada. Sus dedos ciertamente llevan la etiqueta de un gran diseñador de moda, Srta. Jones y me alegra que sea una de las mejores amigas de mi sobrino. Felicidades por su creación, es la ganadora
—¡Gracias, Sr. Agreste!
—Su bombín será usado en nuestra próxima campaña publicitaria
Severus se acercó a Alex y tomó con cuidado el bombín, rozando sus manos con la de la chica, provocando que la latina se sonrojara.
—Sabía que lo lograrias, Alex
—G... gracias, Severus
En cuanto tuvo más cerca el bombín, Severus estornudó. Las primas y la loba lo miraron sorprendidas.
—¿Son plumas de pichón? —preguntó el chico
—Eh... sí
—Ou... nunca se los dije, pero soy alérgico solo a las plumas de pichón... ¡Achú!
—Ya tengo material para molestarlo —susurró Metstli en español, pero Alex le cerró el hocico
—Tranquilo, no es nada. Salud —dijo Alex
—¡Achú! Gracias —dijo Severus
El azabache le entregó el sombrero a Nathalie. Ella y los adultos salieron del Gran Comedor.
A pesar de no ser diseñadora de modas, Alex estaba feliz porque su primer diseño fuera un éxito.
