Alex caminaba por la calle en compañía de Lily y Metstli de regreso a casa y al estar a unas casa de distancia vieron a los Evans regalando pasteles navideños a amigos y vecinos, a lo cual las chicas se acercaron a ayudar.
A todos Feliz Navidad
Tío, tía, les ayudáremos.
A repartir pasteles a los amigos.
Alice, Feliz Navidad a la familia.
Gracias Alex, también Feliz Navidad
Alix y su padre, Feliz Navidad
Familia Evans, nuestros mejores deseos.
Rose y Juleka felices fiestas
También Feliz Navidad
Alex, Feliz Navidad
Feliz Navidad Manon y Nadja
Feliz Navidad a los Merodeadores
Feliz Navi...
¿Quieres una foto?
Alex, es Navidad
Agh... Feliz Navidad, Bagnold
¿Lo repites? No te escuché
¡FELIZ NAVIDAD, BAGNOLD!
Chloé, la tregua de Navidad
Agh... ¡FELIZ NAVIDAD, JONES!
Pero te odio, así que no lo olvides
A todos Feliz Navidad
Siguieron repartiendo los pasteles navideños. Estaban por acabar cuando vieron un auto elegante estacionarse en la entrada y de éste bajó un hombre corpulento que recordaba a un gorila.
—¿No es el guardaespaldas de Severus? —preguntó Lily
—Sí, lo es —contestó Alex. De pronto soltó un gemido, llamando la atención de su prima y la loba—. ¡El regalo de Navidad para Severus! —se volvió hacia las chicas—. ¡Enseguida regreso, por favor que no se vaya! —y subió corriendo a su habitación
—¿Logró terminarlo? —preguntó Lily a Metstli
—Justamente anoche —contestó la loba
—¿Le adjunto una tarjeta o carta navideña?
—Sip
—¿Y... la firmó?
En eso Metstli se quedó callada, por lo que Lily solo suspiró y negó con la cabeza. Mientras tanto en el ático, Alex ponía patas arriba su habitación ya que había olvidado dónde dejó el regalo.
—¡No puede ser! ¡Esto es el colmo! ¿¡Dónde está!?
—¡Aquí está! —exclamó Tikki, jalando el regalo de un extremo. Su portadora lo había dejado en su escritorio debajo de varios pergaminos usados
—¡Sí! Gracias Tikki —agradeció a su kwami. Tomó el regalo y bajo corriendo las escaleras justo cuando el guardaespaldas se estaba yendo—. ¡Espere, por favor! —gritó la latina y el hombre se detuvo. Controló su respiración y le habló al adulto—. Buenas noches, señor. Si no es molestia ¿podría entregarle esto a Severus, por favor? —le entregó el regalo envuelto en papel navideño rojo y un lazo dorado y el hombre lo recibió—. Muchas gracias y Feliz Navidad
El guardaespaldas asintió, subió a su auto y se fue. Cuando lo perdió de vista, Alex regresó a la casa temblando; por querer entregar el regalo a tiempo olvidó ponerse un abrigo y estaba haciendo mucho frío. Entró a la casa y Lily le puso una frazada sobre los hombros.
—Que bueno que lo terminaste a tiempo y pudiste entregarlo, aunque fuera por "mensajería" —dijo Lily, haciendo comillas en mensajería
—A mí también me alegra —contestó Alex con una sonrisa—. Espero que Severus tenga una linda y feliz Navidad
—Yo también —la castaña vio que la expresión de su prima se volvía triste y no era para menos.
En su tiempo, Severus le confesó que nunca tuvo una buena Navidad, tanto dentro como fuera de Hogwarts. Lo único que lo alegraba en esas fechas era estar en compañía de su madre y de Lily, pero eso acabó cuando perdió a su madre y su amistad con Lily.
«No sé cuánto tiempo estaré aquí, pero haré lo posible para que Severus sea feliz, no sólo en Navidad» se prometió la latina.
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Desde que le llegó la carta de su tío Gabriel, diciéndole que pasaría la Navidad en la Mansión Agreste, Severus tenía dudas. Para empezar nunca había tenido un ambiente familiar amoroso y todo eso, él solamente conocía odio y violencia; esperaba que al menos en estas fechas el estar con su tío, Nathalie y su guardaespaldas fuera diferente y lo fue... al menos un poco.
Nathalie y "Gorila" fueron quienes lo recogieron de King's Cross y lo llevaron a casa. Al llegar esperaba al menos ver a su tío esperándolo en las escaleras con su porte serio de siempre, pero no estaba. Nathalie le dijo que estaba trabajando en su oficina y no quería que lo molestarán. Severus soltó un suspiro y subió a su habitación sin decir nada más.
Al menos en esas fechas podía salir de la mansión, visitar a la familia Evans e ir a cualquier parte con Lily y Alex. Unos días antes de Navidad, Nathalie busco a Severus a su habitación y le preguntó si quería ayudarla a adornar la mansión; la verdad esa petición sorprendió al chico, pero al final aceptó y le ayudó. Al ser muy grande el lugar tardaron varios días con la decoración hasta que finalmente en nochebuena terminaron.
—Por fin acabamos —dijo Severus a Nathalie recogiendo las cajas donde guardaban los adornos—. ¿Crees que le guste a mi tío?
—Sí —contestó Nathalie
Severus vio que empezaba a oscurecer y en todo el día no había visto a Gabriel.
—¿Sigue en su oficina? ¿Incluso en Navidad?
—Tranquilo, iré a buscarlo. Mientras ve a tu habitación a alistarte para la cena
«Solo espero que no me deje cenando solo como siempre» pensó Severus entre triste y molesto
Dejó la caja en el armario, regreso al vestíbulo para ir a su habitación y vio a Nathalie hablando con "Gorila", quien le tendió un regalo rojo con dorado. Susurro un gracias, les deseo feliz navidad a los adultos y su subió a su habitación.
En cuanto Nathalie perdió de vista al adolescente, fue a la oficina del Sr. Agreste. Entreabrió la puerta y lo encontró observando el cuadro de su esposa Emilie* , quien aparecía acompañada de sus hermanos, Eileen y Edward. Tocó la puerta y en cuanto escuchó "pase" entró a la habitación.
—¿Qué sucede, Nathalie? —preguntó Gabriel. No necesitaba voltear para saber que era su asistente
—Señor, si no es intromisión de mi parte, debería ir a ver a su sobrino. Esta es la primera Navidad sin su madre, además de ser un gran cambio para él debido a cómo vivía antes...
—Lo sé, Nathalie. Hablaré con él. Dame unos minutos más, por favor
—Sí señor —y sin más salió de la oficina
En su habitación, Severus daba vueltas enojado. Se sentía molesto y triste a la vez, pero sobretodo enojo consigo mismo, se sentía estúpido por creer por un momento que...
—Chico, cálmate por favor —pidió Plaga al ver a Severus de ese modo
El azabache se detuvo y encaró al kwami. El pequeño gato vio con tristeza que su portador intentaba contener las lágrimas, que no eran de tristeza sino de rabia.
—¡No puedo! ¡Ya te dije como era todo antes de conocerte! ¡Me siento un completo idiota! ¡POR UN MOMENTO CREÍ QUE AL FIN TENDRÍA UN HOGAR PARA ESTAS FIESTAS PERO NO ES ASÍ! ¡INCLUSO EN NAVIDAD SOLO PIENSA EN SÍ MISMO!
—Severus...
—¡ODIO LA NAVIDAD! ¡Plaga, las garras!
Sin que el kwami pudiera decir o hacer algo, fue absorbido por el anillo y transformó a Severus en Chat Noir. El héroe estaba por salir cuando recordó el regalo que le dio su guardaespaldas, lo tomó y salió de su habitación por la ventana.
La ciudad se ilumina
Sí, Navidad en Londres
Pero solo en la noche estoy
Familias unidas
Y brillantes regalos
Y Chat Noir solo esta noche esta
Yo también sueño con calidez y amor
Pero solo como un gato en la noche estoy
Soy un pobre felino
¿Por qué nadie tiene pena?
Chat Noir se siente solo esta noche
Chat Noir se siente solo esta noche
Si me voy, si me pierdo
¿Qué puede importar?
Al final, solo un gato en la noche soy
Su árbol me desespera
A polvo reduciré
Gato vengador de la noche soy
Gato vengador de la noche soy
¡Cataclysm!
¡No puedo! ¡No puedo!
Estar solo en el frío no me hizo bien.
Pensar en mi furia inútil fue
Me gustaría irme ya
De vuelta a mi hogar
Mañana será mejor, yo lo sé.
Vamos a casa. Plaga, garras fuera
¿Plaga? ¡Plaga!
Quisiera ayudarte
Sí, ayudarte a transformar.
Pero mírame, no lo puedo evitar.
Fatigado estoy
Mi barriga hambre tiene
Estoy débil, no puedo avanzar.
—¿¡Plaga!? ¡No! ¿Qué hice? ¡Espera, enseguida te ayudo!
Severus buscó en sus bolsillos algo de comer para su kwami, pero lamentablemente no encontró nada. En su lugar sintió un paquete envuelto, recordó que era el regalo que le entregaron; lo abrió y encontró un gorro de Santa Claus rojo con dibujos de copos de nieve bordados en hilo blanco. Lo puso en el suelo y cobijó a Plaga en el afelpado blanco de este; de pronto se dio cuenta de que había algo en el interior del gorro, algo verde con plateado y cuidadosamente doblado; con cuidado de no tirar a su kwami, lo sacó y al desdoblarlo se dio cuenta de que era una bufanda verde oscuro con detalles de copos en hilo plateado. Lo observó con cuidado y vio que en uno de los extremos había dos letras eses bordadas cuidadosamente que parecían serpientes plateadas.
—Cayó algo de la bufanda —dijo Plaga
Severus bajó la mirada y vio en el suelo un sobre rojo con una estrella. Se puso la bufanda, recogió el sobre, lo abrió y de este sacó una tarjeta navideña, la cual tenía un breve mensaje escrito.
—«Feliz Navidad. Deseo de corazón que te la pases muy bien. Abrazos. Alex» —leyó el azabache—. Que linda —guardó la tarjeta en el sobre y este en el bolsillo trasero de su pantalón—. Ven, volverás a levantarte, Plaga —tomó el gorro con cuidado y se escucharon campanadas—. ¿Oíste? Es Navidad —se levantó—. Feliz Navidad, Plaga
—Feliz Navidad, Severus —dijo Plaga
Con dificultad, el kwami voló del borde al pompón del gorro, asomando su cabecita. Severus rió, debía reconocer que Plaga se veía adorable así; se puso el gorro y abrazándose a sí mismo emprendió el camino de regreso a la mansión. No se dio cuenta que la tarjeta navideña se cayó de su bolsillo.
También a Gabriel se le hacía difícil esa Navidad, pero sabía que Nathalie tenía razón. Recogió el regalo para su sobrino y fue a su habitación a buscarlo. Tocó la puerta, pero no obtuvo respuestas, así que simplemente entró al cuarto.
—¿Severus? —observó el lugar, pero no había señales de su sobrino. Entonces noto la ventana abierta—. ¿¡Severus!? —se acercó a la ventana y vio huellas de zapato en el marco—. ¡Severus!
Al escuchar los gritos de su jefe, Nathalie y "Gorila" fueron a ver qué sucedía. Gabriel al escucharlos llegar, volteó y les ordenó que fueran a buscar de inmediato a su sobrino. "Gorila" subió a su auto y salió a la calle a buscarlo, Nathalie se puso enseguida en contacto con las amistades de Severus; preguntó por él y todos le daban respuestas negativas, pero le aseguraban que ayudarían a buscarlo.
La noticia llegó a la familia Evans. Los señores Evans dijeron que buscarían en el vecindario en auto, mientras que Lily iría a revisar los lugares que solía frecuentar con el chico mientras él estuvo en Cokeworth. A Petunia no le interesó y fue a encerrarse a su habitación. Alex dijo que iría a buscarlo en la Calle de la Hiladera y Metstli dijo que se quedaría en casa por si recibía alguna noticia. Salieron y en cuanto Alex perdió de vista a su familia se ocultó en un callejón.
—¡Hay que encontrar a Severus, rápido! —dijo Alex a Tikki entre preocupada y asustada—. ¡Tikki, motas! —se transformó y fue rápidamente a la Hiladera
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No sabía cuánto tiempo llevaba caminando, y tampoco sabía que tanto se había alejado de la mansión, por lo que empezó a creer que se perdió y lo peor es que cada vez sentía más frío. Plaga miraba preocupado a su portador, una cosa era resistir el frío de las mazmorras y otra MUY DIFERENTE el de la naturaleza. Severus se dio cuenta de eso y trató de distraer a su kwami.
—No te preocupes, Plaga. Te encontraré algo de comer. No te prometo que sea camembert, pero...
—¡Ho! ¡Ho! ¡Ho! —escucharon de pronto humano y kwami—. ¡No hay que ponerse caprichosos! Santa Claus tiene suficientes regalos para todos
Ambos voltearon y vieron a un hombre vestido de Santa Claus entregando juguetes a un par de niños, pero estos empezaron a quejarse de sus regalos y a tirar de la barba del bonachón.
—¡Oigan, ustedes! —les gritó Severus a la vez que Plaga se escondía en el pompón del gorro. El chico caminó hacia el hombre y lo ayudó a levantarse, después se encaró a los niños—. ¿Por qué hicieron eso?
—¡Porque no es el verdadero Santa Claus! —contestó uno de los niños
—Puede que no lo sea ¿pero qué diría el verdadero Santa Claus si supiera de su conducta?
Eso pareció funcionar, ya que los niños bajaron la mirada.
— El joven tiene razón —dijo un hombre, que al parecer era el padre de los pequeños—. Ahora, discúlpense por lo que hicieron
—Lo sentimos, Santa Claus
—Tranquilos, niños. Feliz Navidad
La familia se fue, dejando solos a Severus y Santa.
—Muchas gracias por la ayuda, jovencito
—No es nada, señor... ¡Achu!
Severus había olvidado que estaba desabrigado, que lo único que tenía era el gorro y la bufanda que Alex le regaló. Lo último que quería para "empeorar" su noche era enfermarse. De pronto sintió algo sobre sus hombros, volteó y vio que el hombre lo había abrigado con una frazada.
—Gracias —agradeció Severus, cubriéndose mejor
—De nada, debes tener frío vestido así —dijo el hombre. Además de sus regalos, el chico solamente iba vestido con una camisa azul marino, pantalones negros y zapatos igual negros—. Todavía tengo chocolate caliente, eso te ayudará a entrar en calor
—Sí, gracias. Eso caerá muy bien —escuchó un pequeño carraspeo cerca de su oreja, volteo y vio a Plaga asomándose—. Pero ¿tendrá un poco de camembert?
—¡Tienes suerte! Es lo que tengo de relleno en mi sándwich —Santa abrió su almuerzo y sacó el pedazo que queso más grande que encontró—. ¡Toma! Creo que es el queso más apestoso que he olido — y le dio el queso
—Este queso está perfecto, gracias —agradeció Severus y sin que Santa viera, le dio rápido el camembert a Plaga
—¡Ho! ¡Ho! ¡Ho! Cada quien su gusto —dijo Santa.
El hombre subió a su trineo e invitó a Severus a sentarse también. El chico lo hizo, Santa le pasó un vaso con chocolate y ambos brindaron. El bonachón tomó su bebida con calma, pero el azabache en cuanto dio el primer sorbo se dio cuenta de que tenía más frío de lo que pensó y se tomó rápido la bebida. Jadeó satisfecho al sentir el calor de vuelta en su cuerpo, pero entonces se percató de la mirada de sorpresa del hombre por lo que se sonrojó apenado.
—¡Ho! ¡Ho! ¡Ho! En verdad tenías frío. Y dime ¿qué haces aquí afuera y solo en Navidad?
Severus bajó el vaso y la mirada. No se sentía cómodo diciéndoselo a un desconocido, pero necesitaba desahogarse de algún modo. Así que le contó, en palabras simples, su situación con su tío.
—Vaya, sí que es un gran cambio. Es comprensible tomando en cuenta que nunca se habían visto hasta que decidió cuidar de ti, lo cual se entiende de que no sepa cómo tratar a un adolescente. No obstante, intenta comprenderte ¿no? Además, en estos momentos debe estarse preguntando dónde estás y preocuparse mucho por ti. Ahora que respiraste aire fresco y reflexionaste un poco ¿no crees que sería bueno regresar a casa?
Severus meditó lo dicho por unos momentos, después sonrió y asintió al hombre.
—Sí, tiene razón
—¡Eso es bueno! —dijo Santa, poniéndose de pie—. ¡Una familia reunida junto al árbol, eso es el espíritu de la Navidad! —pasó junto a Severus y se sentó en la parte del conductor—. Te llevaré en mi trineo —se puso su gorro, pero este se estropeó a causa de la nieve
Severus sonrió y entonces tuvo una idea. Le pidió a Plaga que se escondiera en la bufanda, se quitó su gorro y se lo ofreció al hombre.
—De acuerdo, pero use esto. La amiga que me lo dio estaría feliz de ver que Santa Claus lo tenga
—¿Un regalo? ¿Para mí?
—Todo el mundo tiene derecho de tener un regalo de Navidad ¿no?
—Gracias, chico
El hombre aceptó el gorro y se lo pudo. Tomó las riendas y con un suave movimiento de estas comenzaron a andar.
La familia, amigos y conocidos de Severus seguían buscando al chico por toda la ciudad, pero no había rastros de él. Ladybug llegó a una plaza donde había un gran árbol de Navidad y una cabina de teléfono destruída:
Solo existe un poder
Que cause tal destrucción.
El Cataclysm de Chat Noir, sin dudar.
Y esta tarjeta
Del cielo no cayó.
Pero sí del regalo de Sev.
Desaparece Severus
Y aparece Chat Noir.
Seguro busca su protección
La sola explicación
A esta cuestión
Es que un supervillano
Está tras Severus
Él cuenta conmigo
Lo protegeré
Porque es a quien amo en secreto.
Haré lo que pueda
Siempre te ayudaré
Tú eres a quien amo en secreto
Si lo tengo que ocultar.
A tu lado estare
Tú eres a quien amo en secreto
¿Pero qué es lo que harías
Si supieras la verdad?
Es por eso que te amo en secreto.
—¿Quién pudo haber sido akumatizado en Nochebuena? —se preguntó Ladybug. Miró a su alrededor buscando alguna otra pista y la encontró en el suelo cerca de donde ella estaba—. ¿Huellas? —tomó su yoyo y siguió el rastro
Severus y Plaga estaban recostados en la parte de atrás del trineo. Cuando vio que ya estaban a unas cuadras de la mansión, le pidió al kwami que volviera a esconderse y se sentó.
—¿Y usted, señor? ¿Dónde pasará la Navidad?
—¿Yo? ¡Pues en todo Londres, claro! ¡Incluso el mundo entero!
—Esta solo ¿verdad? Bien, esto es lo que haremos: Regréseme a casa y se quedara a cenar. Ayúdeme a traer el espíritu de la Navidad, señor. Por favor
—Bien, de acuerdo. Pero no puedo quedarme mucho tiempo. ¡Es que tengo mucho que hacer en Nochebuena!
—Gracias, Santa Claus
Llegaron a la mansión Agreste. Severus y Santa Claus se bajaron, el chico tocó el timbre y enseguida apareció la cámara de seguridad seguida por la voz de Gabriel Agreste.
—¿Severus?
—Eh... Hola, tío
La cámara pasó del adolescente a su acompañante.
—¿Y quién es usted? —preguntó Gabriel
—¿Qué no es obvio? ¡Soy Santa Claus!
—Claro ¡y yo soy el conejo de pascua! ¿¡No se avergüenza de molestarnos en Nochebuena?! ¡Váyase o enviaré a mi guardaespaldas!
—¡Tío, espera! —intervino Severus—. ¡Te equivocas!
—¡No, él tiene razón! —dijo una voz. Voltearon y vieron que era Ladybug, con arma en mano—. ¡Tu tío descubrió su plan! ¡Este hombre es un supervillano bajo el control de Le Papillon!
—Espera ¿¡Qué!? —exclamó sorprendido Severus
—¡Todos ustedes están locos! —exclamó Santa Claus y corrió hacia su trineo
Estaba por subir, cuando de pronto el yoyo de la catarina le cortó el paso.
—¡No, Ladybug! —exclamó Severus poniéndose en medio—. ¡Detente! ¡Este hombre no está akumatizado!
—Sé reconocer a un akumatizado. —contestó Ladybug—. Créeme
—¡Arre!
Los jóvenes voltearon y vieron irse a Santa. Ladybug pasó junto a Severus, quien no pudo detenerla.
—¡Regresa a tu casa, estarás a salvo! —ordenó la heroína y fue tras Santa Claus
—¡No, espera! —exclamó Severus, pero Ladybug ya se había ido—. Plaga...
—¡Severus!
Se escucharon las rejas de la mansión abrirse y el azabache vio acercarse a Nathalie y "Gorila". Miró sobre su hombro preocupado y con pesar siguió a los adultos al interior de la mansión.
Ladybug ya estaba cerca del "sospechoso". Lo ató con su yoyo por detrás y lo tiró del trineo. Estaba por volver a atacar, cuando el hombre se incorporó y le reclamó.
—¿¡Estás loca!? ¿¡Qué te pasa!?
En su guarida, Le Papillon apareció y la ventana se abrió.
—Sin darte cuenta, me acabas de dar el mejor regalo de Navidad, Ladybug —dijo el malvado con una sonrisa triunfante—. ¡Un pobre inocente acusado erróneamente y el espíritu de una fiesta despreciada! —extendió una mano y una mariposa blanca se posó en está—. ¡Es todo lo que mi akuma necesita... —la cubrió con la otra haciendo que absorbiera energía negativa y al abrir su mano la mariposa se volvió negra y voló de su mano— para oscurecer su corazón! —y la mariposa salió de su guarida
Una vez dentro de la mansión, Severus corrió escaleras arriba, pero lo detuvo Nathalie.
—Severus ¿a dónde vas?
—A mi cuarto, es obvio. Ya que mi tío no quiere celebrar la Navidad
—Te equivocas. Tu tío fue a verte, pero saliste. —con un gesto, la mujer le indicó al guardaespaldas que fuera con el adolescente—. Le diré que lo estás esperando, pero esta vez asegurándonos de que estés en tu cuarto
"Gorila" sujeto a Severus del hombro y lo llevó a su habitación.
Volviendo con la heroína, Ladybug se sorprendió con la actitud del hombre y más porque no contraatacó.
—Usted... ¿No es un supervillano? —preguntó confundida Ladybug
—¡Por supuesto que no! —contestó molesto Santa Claus—. ¡Lees demasiados cómics, niña! —dijo, poniéndose de pie
—Lo siento —se disculpó la heroína y se acercó a Santa—. ¡De verdad creí...!
—¡Aléjate! Ya has hecho suficiente —exclamó el hombre y se alejó de la heroína
Ladybug bajo la mirada apenada y se fue del lugar con ayuda de su yoyo.
—Ya nadie respeta el espíritu de la Navidad —refunfuñó Santa Claus, subiéndose a su trineo—. Ya no creen en mí...
No se dio cuenta de la aparición del akuma, que se fundió en su gorro. Levantó la cabeza y en su rostro apareció el símbolo de una mariposa morada.
—Yo creo en ti —le dijo una voz en su cabeza—. Mi querido Santa Atroz, yo soy Le Papillon. Te acusaron injustamente de ser un supervillano. En ese caso, es lo que serás a partir de ahora. A cambio, ya que fui bueno todo el año, te pediré dos regalos: los Miraculous de Ladybug y Chat Noir
—Y los tendrás. Feliz Navidad para ti, Papillon —contestó Santa Claus y fue cubierto por una energía negra y morada.
Ladybug estaba una cuadra de donde dejo a Santa Claus, de pronto escuchó una voz detrás de ella:
¡Ladybug!
¿Crees que aceptare
El que te burles de mí?
¿Crees que te dejare
Acusarme así?
Yo soy Santa Atroz
Maravillosamente cruel
¡Te voy a asustar!
¡A todos horrible Navidad!
Le arrojó un regalo a Ladybug, el cual explotó y dejó escapar unos murciélagos. Atacaron a la heroína, dándole la oportunidad al villano de huir.
Severus estaba en su cuarto leyendo, dejó a un lado el libro, ya que no podía concentrarse y se levantó del sillón. De lento se escucharon cascabeles que se acercaban y un hombre que parecía Santa Claus en su trineo atravesó la ventana y entró a la habitación.
—¿¡Santa Claus!?
—¡No exactamente!
Yo soy Santa Atroz
Maravillosamente cruel
¡Te voy a asustar!
¡A todos horrible Navidad!
Dejó caer un regalo, el cual liberó unas tarántulas. "Gorila" se hizo a un lado y el chico retrocedió.
—No te preocupes, Severus —dijo Santa Atroz—. No te haré nada, te lo debo. Me diste un regalo y no lo olvidaré. Al contrario, te vengare. ¡Nos vendaré a ambos! —y salió de la habitación.
—¡No, alto! —exclamó Severus, pero el villano ya se había ido
—¡Será la venganza de la Navidad! —exclamó Santa Atroz y con eso empezó a traer sustos a los ciudadanos de Londres
"Gorila" salió asustado de la habitación, dejando a Severus solo, aprovechando la oportunidad.
—¡Plaga, las garras! —se transformó en Chat Noir y fue tras el villano, lo cual no fue difícil de seguir debido a su canción.
¡Les deseo una horrible Navidad a todos!
Yo soy Santa Atroz
Maravillosamente cruel
¡Te voy a asustar!
¡A todos horrible Navidad!
Ladybug tardó un rato en encontrarlo, pero finalmente dio con el villano. Aterrizó en un tejado y corrió tras él de techo en techo.
—¡Solo somos tú y yo, Santa Atroz! —dijo Ladybug
—¡Nosotros y él, mi Lady! —dijo Chat Noir, apareciendo de repente junto a su compañera
—¿Chat Noir? ¿Dónde estabas? ¿Qué pasó con Severus?
—Es... Una larga historia. Los gatos también tienen sus pequeños secretos.
Ladybug negó con la cabeza a la vez que sonreía con resignación. Los héroes tomaron sus armas y con estas saltaron hacia el trineo de Santa Atroz.
—¿Quién va a entregar los regalos a los niños esta noche, Santa Atroz? —preguntó retóricamente el felino
—¡Ya no pasará! —contestó el villano—. ¡Adiós a los regalos y al espíritu de la Navidad! ¡Debieron ser buenos!
Santa Atroz sacó un regalo de la bolsa que colgaba de su espalda y lo lanzó hacia Chat Noir. El regalo explotó y arrojó del trineo al héroe.
—¡Me porté bien todo el año! —exclamó Chat Noir mientras caía
—¡Parece que no lo suficiente! —exclamó Ladybug
La heroína saltó al auxilio de su compañero, lo atrapó y con su yoyo se sujetó al trineo. Al sentir el tirón del peso, Santa Atroz se asomó y vio a sus rivales colgados de su transporte, a lo cual les sonrío con malicia.
—¿Qué tal un pequeño paseo en trineo, mis pequeños duendes? ¡Sujétense! —y aceleró.
Comenzó a moverse violentamente de un lado a otro, tratando de derribar a los héroes.
—¡No creo que de este modo consiga su licencia para trineos!
—¡No es momento para tus bromas, gatito!
Esquivaron chimeneas y corrieron por los tejados y los héroes no se soltaban. Santa Atroz comenzaba a armarse del viaje, así que decidió intervenir.
—¡Hora de abrir sus regalos, niños! —dijo el villano y les arrojó a los portadores obsequios explosivos que a duras penas lograban esquivar
—¡Yo detengo el trineo! —indicó Ladybug—. ¡Tú ve por Santa Atroz!
—¡Ok!
Ladybug tiró de su yoyo y los héroes regresaron al trineo. La catarina fue a la parte de enfrente a detener a los renos, mientras que Chat Noir luchaba contra el villano. En la pelea, Santa Atroz estuvo por caer del trineo, pero el felino lo rescató a tiempo; no obstante, esa acción le costó, ya que el villano lo tiró del trineo.
—¡Ah! ¡Ladybug!
La heroína volteó y vio a su compañero caer.
—¡No otra vez!
Saltó del trineo, atrapó a Chat Noir y enredó su yoyo en un poste de luz para columpiarse y detener la caída. En esa columpiada, los héroes volaron por los aires y entraron por una ventana. Los dueños de la casa se apartaron a tiempo y vieron a los intrusos chocar contra el suelo; los dos bocabajo, pero Chat Noir encima de Ladybug.
—¿Ladybug? ¿Chat Noir?
Los aludidos voltearon y vieron nada más y nada menos que a los Merodeadores. Detrás de ellos dos adultos mayores, uno de ellos muy parecido a James Potter. Habían entrado a la residencia Potter.
—¡Vaya Navidad! No creí que hubieras invitado a los superhéroes a pasar Navidad, Cornamenta —dijo Sirius con una sonrisa burlona
—No lo hice, pero me alegra ver que vienen de visita —contestó James, igual sonriendo
—Odio arruinarles la emoción —interrumpió Remus—, pero parece que los dos están ocupados
El ojimiel señaló a la ventana, donde vieron pasar al villano en su trineo. Chat Noir se acomodó ahora estando sentado y mirando a la ventana.
—¡Hay que detenerlo pronto o seguirá arruinando la Navidad!
—Y lo haremos, chaton. Pero antes ¿podrías quitarte de encima? Los huesos pesan
Chat Noir bajo la mirada y vio que estaba sentado encima de su Lady. Apenado, se levantó rápido ante las risas de James y Sirius. El gato corrió hacia la ventana para irse, pero la catarina lo detuvo sujetándolo por la cola.
—¡Espera, tengo otra idea! ¡Lucky Charm! —Ladybug invocó su poder y este le dio una caja grande de regalo
—Oye... Espero que no esté dando a entender que mejor empaquemos y nos vayamos
Ladybug miró la caja y después a su alrededor. Le pasó el Lucky Charm a Chat Noir y se acercó a los señores Potter.
—Disculpen, necesitamos cosas para envolver. Cinta, tijeras... Todo eso
—Le pediré a uno de mis elfos —contestó el Sr. Potter
Llamó al elfo y le pidió lo que solicitó la heroína. En un abrir y cerrar de ojos el elfo regresó con el encargo. Al ver los objetos, el poder de Ladybug resaltó todo, dando a entender que era justo lo que necesitaba.
—¿Y ahora cuál es el plan? —preguntó Chat Noir
—Vamos a prepararle un regalo a Santa Atroz —contestó Ladybug
Tanto el felino como los habitantes de la casa miraron confundidos a la heroína, pero Chat Noir estaba más acostumbrado a las ideas locas y raras de su Lady y solo le quedaba confiar en ella, como siempre.
Santa Atroz seguía entregando horribles regalos. Pasó cerca del Big Ben y entonces vio un destello; voló hacia dónde provenía y vio un regalo colgado cerca del reloj. Se acercó para destruirlo, pero entonces vio un dibujo de sí mismo y vio de pie cerca de este a Chat Noir:
¿Soy yo?
Santa Atroz, se acabó.
Nos rendimos, ganaste
Nadie vendrá al rescate.
Te damos nuestro Miraculous.
Pero antes ten
Un regalo para ti
Porque en Nochebuena, incluso tú debes tener.
¿Un regalo?
¿Para mí?
¡No lo escuches!
¡Eso es una trampa!
¡A todos asustas!
¡Eres realmente cruel!
¡Pero todos merecen regalos en esta Navidad!
Santa Atroz tomó el regalo, pero enseguida este tembló. Se abrió de golpe y de este salió ¿¡Ladybug!?
—¡Feliz Navidad!
Atrapó con su yoyo al villano y vio una voltereta por el trineo. Fue la señal que necesito Chat Noir para actuar.
—¡Cataclysm!
Usó su bastón como puente. Saltó de este directo hacia Santa Atroz, y con la mano cargada con su poder le quitó el gorro. También hizo una voltereta por el trineo, cruzándose con Ladybug y entregándole el gorro.
—Joyeux Noël, mi lady
—Joyeux Noël, chaton
Destrozó el gorro y de este salió el akuma.
—No más pesadillas antes de Navidad, pequeño akuma —dijo Ladybug, abriendo su yoyo y haciéndolo girar—. Je te libère du mal! —lanzó su yoyo y atrapó al bicho—. Catch! —abrió el yoyo y salió el akuma purificado—. Adiós mariposita. ¡Miraculous Ladybug! —exclamó lanzando al aire la caja de regalo.
Está brillo y aparecieron miles de catarinas reparando los daños y dejando en el suelo sin problemas el trineo y sus pasajeros.
—¡Ganamos! —dijeron triunfantes Ladybug y Chat Noir chocando el puño
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—Ladybug, Chat Noir. Puede que tengan una Feliz Navidad —dijo Le Papillon—. ¡Veremos el próximo año quien tendrá los mejores regalos! —sentenció y la ventana de su guarida se cerró, sumiéndose en la oscuridad.
En cuanto se aseguraron de que Santa Claus estuviera bien, y Ladybug volviera a disculparse, los héroes se desearon mutuamente Feliz Navidad y se fueron por caminos separados hacia sus casas.
Chat Noir entró a su habitación por la ventana sin problemas y se destransformó.
—Vaya, esta sí que ha sido una Navidad muy movida ¿no crees? —dijo Plaga, yendo por queso
—Ya lo creo —dijo Severus, recostándose en el sofá—. No era lo que esperaba de celebrar de manera diferente la Navidad
De pronto se escuchó que tocaban la puerta. Plaga se ocultó rápido y Severus indicó que pasaran. Se abrió la puerta y dejó ver a Nathalie.
—Tu tío quiere verte —dijo la mujer
El azabache se puso de pie y siguió a Nathalie hacia el estudio. Entro y vio a su tío observando el cuadro de los hermanos Prince. Severus se le acercó con cautela.
—Severus, no puedo aceptar que desaparezcas. —dijo Gabriel todavía con la vista en el cuadro—. No soportaría perderte —dijo eso mirando a su sobrino
Severus abrió mucho los ojos. No se esperaba semejante confesión de su tío, y más cuando la mayoría del tiempo se mostraba frío y distante con él.
Se escuchó el timbre de la puerta. Nathalie, usando la cámara de vigilancia, revisó quién era y entonces le habló al adolescente.
—Tienes visitas
Severus y Gabriel, este con su usual expresión indiferente, se sorprendieron. No esperaban a nadie. Los tres fueron a la puerta principal, Nathalie la abrió, mostrando a las visitas.
—Me tomé la libertad de informarles que Severus estaba sano y salvo, señor. —dijo la mujer—. Estaban muy preocupados por su amigo
La expresión de asombro del azabache pasó de asombro a felicidad al ver a las personas que estaban a su puerta: La familia Evans, Alex, Regulus Black, Chloé Bagnold, algunos chicos que vivían en la Hiladera, con quienes hizo amistad y conservo aún estando en Hogwarts, Santa Claus e incluso estaban Lucius Malfoy y su prometida Narcisa Black.
Apartó la mirada de ellos y se volvió hacia Gabriel.
—Por favor, tío. Es el espíritu de la Navidad
—Muy bien, pasen
Todos entraron y los amigos de Severus lo llenaron de abrazos y felicitaciones.
—Feliz Navidad, Severus —felicitó Nathalie con una sonrisa
Gabriel la escuchó y le agradeció con una sonrisa ante ese gesto hacia su sobrino.
Todos pasaron a la mesa, la cual ya estaba servida para todos sin problemas.
A todos Feliz Navidad
—Feliz Navidad, mamá —deseó Severus mirando por la ventana.
Esa había sido la mejor Navidad de su vida.
Una Navidad Miraculous.
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Hola
Sé que ya pasó Navidad, pero quería cerrar el año con un nuevo capítulo.
¡Feliz Año Nuevo! Espero que este 2019 este lleno de salud, buenos deseos, trabajo/estudios.
Saludos y Felices Fiestas
Ichigo Snape
