—Chico ¿qué nadie te ha dicho que los excesos y obsesiones son malos para la salud?

—Me lo dice quien tiene una gran adicción al camembert

Severus y Plaga estaban en la habitación del primero en las habitaciones de Slytherin. Se acercaba la luna llena y, desde que estaba en tercer año, el azabache estaba planeando cómo seguir a los Merodeadores para intentar (otra vez) descubrir qué le pasaba a Lupin cada noche de luna llena. Llevaba un tiempo sospechando lo que podría tener el chico ya que analizó e investigó los síntomas que el castaño mostraba en esas fechas. Podría revelar el secreto de los Merodeadores, pero unas simples sospechas y anotaciones no eran suficientes, necesitaba evidencias.

Plaga había notado esa obsesionada actitud de su portador por hundir a esos chicos que siempre lo molestaban, pero estaba llegando a un punto que empezó a preocuparlo.

—No metas mi amado queso en esto —el kwami se comió de un bocado el pedazo que tenía en las patitas y continuo—, Además, por lo que veo el problema es con Potter y Black ¿Lupin que te hizo?

—Nada...

—¿Entonces? ¿Es sólo porque es amigo de esos dos? Porque igual podrías desquitarte con ese gordito miedoso, que en mi opinión ese chico es solo una rata cobarde

Severus no dijo nada, no quería admitir que Plaga tenía razón al decir que Lupin y Pettigrew no le hacían nada. El problema es que esos dos en verdad no hacían nada: ni lo molestaban y tampoco le ponían un alto a Potter y a Black; era por eso que igual quería desquitarse con ellos.
Dejó las anotaciones que consiguió en la biblioteca, se recargó en el respaldo de su silla, colgando su cabeza hacia atrás y se pasó la mano por el rostro. Aunque no lo aparentaba por su actitud despreocupada y que le gustara molestarlo, Plaga a veces actuaba como su conciencia, voz de la razón, sentido común o lo que fuera. Y eso lo podía demostrar en ese curso porque desde que regresaron a Hogwarts se alejó de las malas influencias de su casa y ayudó a su mejor amigo Regulus a alejarse de ellos también y encontrar una "mejor forma" de enorgullecer a su familia.

Volteó la cabeza hacia la derecha, topándose con el reloj de pared. Soltó un mohín al ver la hora, tenía que ir a casa de su tío para sus clases de esgrima y chino. Se acomodó en el asiento, recogió los papeles de su escritorio, tomó su mochila exclusiva para sus clases extracurriculares, indicó a Plaga que se ocultara dentro de su ropa y salió de su habitación de camino a la oficina de Dumbledore. Al ser actividades fuera de la escuela, tenía que ir y regresar bajo la supervisión del director.

Salió de las mazmorras y empezó a subir las escaleras sin fijarse por donde iba y eso le costó.

—Vaya, vaya. Miren quien esta aquí

«Y hablando de los idiotas, ya parecieron»

Severus levantó la vista y se encontró con los Merodeadores. James y Sirius lo miraban con superioridad, Peter con una sonrisa burlona y Remus se mantenía lo más alejado posible. El azabache arqueó una ceja, dio media vuelta para irse por otro camino a la oficina de Dumbledore, pero un tirón de su mochila se lo impidió; cayó de sentón y las cosas que la mochila salieron de esta.

—¿Qué tanto llevas ahí, Quejicus? —preguntó Sirius, recogiendo el libro de chino y James el de esgrima

Ambos chicos los hojearon, se miraron y se rieron.

—De por si no se te entiende ni una palabra, Snape. Y ahora con el chino mucho menos —dijo con burla Sirius

—¿Esgrima? ¿Qué? ¿Quieres mejorar tus movimientos para los duelos, Quejicus? —preguntó con burla James—. Sigue soñando. Ni siquiera esto te ayudará

Severus se puso de pie, sacó su varita y con un movimiento rápido de esta recuperó sus cosas y las regresó a su mochila. Se la colgó del hombro, guardó su varita, les dio la espalda a la vez que les enseñaba el dedo medio de la mano derecha, una vez más dispuesto a irse, pero otro tirón por detrás lo detuvo.

—Deberían darte unos golpes en las manos por semejantes señas, Quejicus —dijo James

—El mismo grasiento de siempre a pesar de que sus ropas son diferentes. —dijo Sirius—. Mejoró tu economía ya que no usas esas túnicas viejas y feas que vestías desde primer año y hasta ahora usas un elegante anillo plateado

Instintivamente Severus bajó la mirada hacia su mano derecha, exactamente hacia su miraculous. El hecho de que Black lo mencionara le dio mala espina, sabía que intentarian quitárselo para molestarlo y si los villano de Le Papillon no podían hacerlo menos dejaría a esos idiotas. Otra vez les dio la espalda para irse, pero una mano sujetando su muñeca derecha lo detuvo, volteó y vio que se trataba de Black. Cerró con fuerza el puño derecho para evitar que le quitara el anillo. Sirius sonrió con burla al ver lo que intentaba hacer, apretó su agarre de la muñeca del Slytherin para que este abriera la mano y quitarle la joya.

Severus hizo una mueca al sentir la presión en su muñeca, pero no cedería. Tratando de que ninguno de los Merodeadores lo viera, metió la mano izquierda en su túnica, sacó su varita y de un rápido movimiento atacó a Black para que lo soltará. El ojigris salió disparado de espaldas chocando contra James y Severus aprovechó para irse de ahí; sin embargo, Potter y Black fueron tras él seguidos por Lupin y Pettigrew.

—De verdad eres el favorito de esos tontos —comentó Plaga, asomando la cabeza de la túnica de su portador

—Y es lo que odio —contestó Severus

Dio vuelta en una esquina y casi chocaba contra la profesora McGonagall.

—¡Por Gryffindor! Se puede saber ¿por qué corre, Sr. Snape?

—Uh...

En ese momento llegaron los Merodeadores y se detuvieron de golpe, chocando entre ellos al ver a su jefa de casa. Severus se paró junto a la profesora y miró con burla a los cuatro Gryffindor.

—Bueno, eso responde mi pregunta. —dijo la mujer—. Sr. Lupin, explíqueme ahora mismo que sucedió esta vez. Y que sea la verdad, no encubra a su amigos

Remus miró a sus amigos y ellos con la mirada pedían que no hablara. El castaño suspiró y miró a su profesora.

—No pasó nada, solo nos topamos con Snape y él empezó a correr...

—¡Vaya prefecto mentiroso! —exclamó Plaga desde su escondite. Su portador se puso pálido, casi tornándose blanco y los demás miraron a su alrededor buscando el origen de la voz—. ¡Potter y Black querían robarle su anillo a Severus y él se defendió y huyó de ustedes...!

El Slytherin metió una mano en la túnica y le tapó la boca a su kwami (que más bien le cubrió la cabeza y sin dejarlo respirar) para callarlo. McGonagall no encontró el origen de la voz, pero le creyó. Regaño a sus alumnos de Gryffindor quitándole diez puntos a cada uno y los envió de vuelta a su Sala Común. Potter y Black miraron con odio a Severus y se fueron de ahí. La profesora le indicó al azabache que se podía ir y ella se fue por otro pasillo.

En cuanto perdió de vista a la mujer, Severus corrió y se metió a La primer aula vacía que encontró y sacó de su túnica a Plaga.

—¿¡Estas loco!? ¡Te iban a descubrir, tonto glotón! —le regañó Severus

—¡Pies disculpa por preocuparme por ti! No lo hago, te enojas. Lo hago, también ¡Ya decídete!

—Cuando nos conocimos me dijiste que NADIE podía saber de ti y de repente te pones a gritar así ¡tú eres el que debería decidirse!

—¡Ok, ya! Perdón

Severus suspiró, entendía las intenciones de Plaga, pero también debía el kwami entender que no podía dejar que nadie supiera de él sino descubrirán que él, Severus, era Chat Noir y de ese modo Le Papillon podría encontrarlo y quitarse su miraculous.

—No importa, gracias por defenderme de todos modos. Vamos, ya se me hizo tarde gracias a esos idiotas y cuando llegue a casa mi tío

Plaga volvió a esconderse, Severus salió del aula y fue a la oficina de Dumbledore.
En la Sala Común de Gryffindor. Remus se sentó en un sillón desocupado, invocó un libro y a puso a leer. Peter sacó del bolsillo de su túnica dulces que consiguieron de las cocinas, antes de encontrarse con Snape, se sentó en una butaca junto al fuego y empezó a comer. James vio a Lily platicando con sus amigas y se acercó a la pelirroja para coquetearle, como siempre. Sirius vio al grupo de chicas esperando ver a Jones con ellas, pero se sorprendió de ver que no estaba con ellas.

Resignado, subió a su habitación y se recostó boca arriba en su cama con las manos detrás de la cabeza. Otra vez Snape se había salvado de una buena broma y también recordó que se acercaba al luna llena y el Slytherin estaba tras ellos, de nuevo, para intentar descubrir el secreto de Remus. En verdad odiaba a Snape y más por entrometido, necesitaba quitárselo de encima de alguna manera... Una idea cruzó de repente por su mente y sonrió; lo único que necesitaban era darle un enorme susto a Quejicus para que de ese modo los dejara en paz y no se metiera donde no llaman. Sin embargo, entró un impedimento a su idea: sus amigos no estarían de acuerdo con él. Remus, obviamente, Peter... bueno, él los seguiría de todos modos y James, sería de las pocas veces en las cuales se opondría a una idea para broma.

—Lo que no sepan los chicos, no les dañará —dijo Sirius para sí mismo

Esa luna llena prometía ser una muy diferente.

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Esa noche sería luna llena, Lupin no asistió a clases.

—Como cada mes —susurró Severus para sí mismo al ver a los Merodeadores sin su amigo

—Escuche a Black decirle a Mary que fue a ver a su madre porque se enfermó —explicó Lily

Alex no comentaba nada, ella sabía el secreto de castaño, pero tampoco lo iba a revelar sin el consentimiento de éste, además de que no le ha comentado nada a Remus de que conoce su secreto, de hacerlo no sabía cómo explicarle que lo sabía.

Severus no se creyó esa excusa y más porque a mitad de la clase de Historia de la Magia Black le pasó una nota citándolo en la noche a ir al Sauce Boxeador:

Si tanto quieres saber qué es lo que hacemos todas las noches de luna llena, ven hoy a las once en punto para enterarte.

Ven solo

S. B.

Por lo general, no accedería a una invitación como esta y mucho menos siendo por parte de alguno de los Merodeadores ya que podría ser una trampa, pero la curiosidad lo inquietaba y —sin que alguna de sus amigas lo viera al igual que los amigos del ojigris— le pasó la respuesta a Black de que iría esa noche.

—¿Te has dado cuenta de que esto grita "¡Mala idea!" por todos lados? —le dijo Plaga en cuanto salieron de la clase y el chico fue al baño—. Tú siempre en guardia con esos cuatro y ahora accedes a una invitación de ellos como si nada. ¿Eres masoquista o qué?

—Plaga, escóndete antes de que alguien llegue y te vea —dijo Severus, mirando a todos lados asegurándose de que no hubiera nadie—. Y ya sé que parece una mala idea...

—¿Parece?

—Pero es mi única oportunidad de saber que hacen en estas noches y demostrarles a todos que los Merodeadores no son tan buenos como creen

—Tú de verdad necesitas una novia. Si Ladybug viera que tanto haces siendo civil, ahora con mayor razón te rechazaría

Severus se molestó por el comentario y castigo a Plaga no dándole camembert en todo el día. Como supuso, el kwami se molestó y más de una vez trató de rebelarse ante los demás habitantes de Hogwarts como reprimenda por quitarle su amago queso. Eso sirvió como lección para Severus de que nunca debían quitarle su amado queso a Plaga.

Remus caminaba a prisa hacia el Sauce Boxeador acompañado por la Sra. Pomfrey. Estaba cayendo la tarde y se le había hecho tarde para ir a la Casa de los Gritos. Alex lo vio alejarse con la sanadora desde la ventana de su habitación, sintiéndose mal por él, desando poder prepararle la poción Matalobos para que no sufriera, pero el remedio aun no se inventaba y no podía quitarle el crédito a su creador, además de meterse en más problemas.

Tikki estaba en el escritorio de su portadora con un plato de galletas de chispas de chocolate junto a ella. Desde la clase de DCAO (que Gryffindor y Slytherin compartían) estaba inquieta y era porque Plaga le avisó sobre la incursión que haría su portador esa noche influenciado por Black. Después de lo que su amigo le dijo, y lo que su portadora le contó acerca del secreto de Remus, tenía el presentimiento de que las cosas se pondrían feas esa noche.

—Si estás preocupada ¿por qué no los acompañas esta noche? —sugirió Tikki

—¿Y cómo les explicaría a los chicos que conozco el secreto de Remus? —preguntó Alex, volviéndose hacia su kwami

—Podrías decirles que al estudiar las criaturas mágicas reconociste los síntomas de Remus y que quieres ayudar

—De todos modos no me dejarían, me echarán alegando que es peligroso

—Correrían a Alex. No a Ladybug

La castaña miró sorprendida a Tikki. Era la primera vez que la alentaba a usar sus poderes fuera de usarlos para enfrentar a los akumas.

—Tikki ¿estás segura? ¿No hay problema?

—Claro que no

—¡Eres la mejor!

Tomó a la kwami y le acarició su cabecita. Tikki se escondió en su sudadera y la chica iba a salir de su habitación para ir a la Casa de los Gritos, pero en cuanto abrió la puerta se topó de frente con Lily, quien fue a invitarla (o más bien obligarla) a ir a una pijamada con sus compañeras de curso y que no quería estar sola. Alex no tuvo más opción que aceptar y Tikki se preocupó mucho.

«Espero que no pase nada malo» pensó la kwami.

Severus ya estaba listo para ir a su encuentro con los Merodeadores. Se abrochó bien la chamarra, guardó su varita y ocultó a Plaga en una de las bolsas internas de su ropa. Abrió con cuidado la puerta de su habitación y al asegurarse de que no hubiera nadie salió de esta y sin problemas salió de su Sala Común.

—Por favor regresemos —pidió Plaga, asomando la cabeza—, no vale la pena meterte en problemas por esos tontos

—Si hubieras estado conmigo desde mi primer año lo entenderías —contestó Severus sin mirar al kwami—. Ahora escóndete

El pequeño gato suspiró y volvió a esconderse. Severus salió del castillo sin problemas, había tenido la buena suerte de no encontrarse con ningún profesor o compañero prefecto. Llegó al Sauce Boxeador, el árbol agitaba las ramas como si fueran látigos. Recordó las indicaciones de Black: sacó su varita y evitó una rama hacia el nudo del árbol y lo apretó; como el ojigris le dijo, el Sauce Boxeador se quedó inmóvil de inmediato. Aprovecho eso y entró en el hueco que había entre las ramas del árbol.

—¿¡Qué hiciste qué!? —gritó James a Sirius

Ambos amigos estaban todavía en su habitación. Peter se fue con Remus (en su forma animaga de rata y oculto entre las ropas de su amigo) y después ambos azabaches bajarían ocultos con la capa invisible de Potter.

Sirius miraba a su mejor amigo sin expresión alguna, ya que supuso esa reacción por su parte. Había visto a Snape salir del castillo desde la ventana de su habitación y no pudo ocultar la risa por su acto. James le preguntó por qué se reía y Sirius ya no pudo ocultarselo. El de lentes al escuchar eso no pudo evitar golpear a su "hermano" y después sujetarlo del cuello de la camisa y zarandearlo por semejante estupidez.

—James, tranquilo. No es para tanto...

—¿¡Cómo que no es para tanto, Sirius!? ¡No solo acabas de exponer el secreto de Remus, sino que acabas de poner en peligro a Snape!

—¡Por eso lo hice! —tomó las manos de James y de un tirón se soltó del agarre en su ropa—. ¡Lo hice para proteger el secreto de Remus! Desde hace un par de años que Snape tenía metida su ganchuda nariz en esto y fue para que deje de molestar

—¡Pero ese no es el modo!

James dio media vuelta y se encaminó a la puerta.

—¿Adónde vas?

—¡A impedir tu estupidez!

Cerró de un portazo, ignorando los gritos de Sirius.

«Espero llegar a tiempo» pensó con desesperación James corriendo lo más rápido que podía.

Severus estaba a mitad de camino en el túnel que estaba oculto entre las raíces del Sauce Boxeador, no sabía hacia dónde iba, pero sería el primer secreto que descubriría esa noche. Con la luz de su varita pudo ver que el túnel empezaba a elevarse, y luego a serpentear, calculó que al frente había una abertura por la cual salir de este y efectivamente, lo vio. Llegó y tocó la madera, que servía de puerta, para abrirla.

—¡Snape!

El aludido miró sobre su hombro y vio llegar a Potter. Se sorprendió ver el rostro del chico, reflejaba ¿miedo? ¿preocupación? Pero ¿Por qué?

—Potter, hasta que uno de ustedes aparece...

—Snape, debemos salir de aquí

—¿Por qué? ¿Qué hay al otro lado del túnel? ¿Acaso es otra de sus bromas? Porque si es así los voy a...

De repente se escucharon unos gritos. Eran desgarradores y les pusieron a ambos chicos los pelos de punta. Severus se volvió lentamente hacia la madera, estiró una mano, abrió la puerta improvisada y asomó la cabeza. Se veía una habitación, muy desordenada y llena de polvo. El papel se despegaba de las paredes. El suelo estaba lleno de manchas. Todos los muebles estaban rotos, como si alguien los hubiera destrozado. Las ventanas estaban todas cegadas con maderas.

—Snape ¿qué haces? No...

El Slytherin ignoró al Gryffindor y empezó a subir para entrar a la habitación. Pero de pronto el grito se volvió a escuchar y Severus se quedó quieto con medio cuerpo dentro. Vio en la esquina un cuerpo hecho ovillo que se retorcía de dolor y se arañaba a sí mismo. Lo que fuera que estuviera ahí volteó la cabeza hacia donde estaba Severus y el chico palideció al reconocer a la persona que se estaba transformando en hombre lobo.

—Lupin...

Remus soltó otro grito y este poco a poco dejó de escucharse humano a ser de animal. Severus estaba inmóvil viendo asustado como el chico más tranquilo y sensato de los Merodeadores se convertía en una bestia. Estaba tan concentrado en ver la transformación que no reparó en la rata que pasó corriendo asustada junto a él y James tampoco la noto, porque igual veía la transformación de su amigo. En cuanto la transformación terminó, el hombre lobo se volvió hacia el chico y aulló. James, que todo el tiempo se había quedado quieto, al escuchar a Lunatico aullar, reaccionó y de un tirón por la chamarra, regreso a Severus al túnel.

—¡Corre!

Los dos corrieron como podrían por el túnel ya que estaban a doblados casi a la mitad por la pequeña altura del lugar.

—¡Un hombre lobo! ¡Querían matarme! ¡Ustedes son unos dementes!

—¡Nosotros no lo sabíamos! ¡Esto solo fue idea de Sirius, lo juro! ¡Por eso vine a salvarte!

—¿¡Salvarme!? ¿¡SALVARME!? ¡SOLO QUIERES PROTEGER EL SECRETO DE LUPIN Y TAMBIÉN TE ACABAS DE DAR CUENTA DE QUE TU BROMA ES UNA LOCURA...!

—¡DEJA DE RECLAMAR Y APRESÚRATE!

Los dos finalmente salieron hacia el Sauce Boxeador. James quitó la rama que estaba en el nudo del árbol para evitar que el licántropo los alcanzara, pero fue tarde, la bestia estaba detrás de ellos. James apuntaba al hombre lobo con su varita y Severus hizo lo mismo. El animal los miraba y enseñaba los colmillos, de repente corrió hacia ellos y saltó hacia Severus. Antes de que el chico dijera algun hechizo, James se le abalanzó y lo apartó de enmedio, rodando los dos por el suelo y quedando James sobre Severus.

El de lentes se puso de pie y se pudo delante del ojinegro para protegerlo.

—Potter ¿qué haces? ¡Ese ya no es Lupin! ¡Te va a matar!

—Tranquilo, sé lo que hago

El hombre lobo atacó de nuevo. James corrió hacia la bestia y Severus lo llamó, pero los gritos de miedo pasaron a asombro al ver a Potter transformarse en un ciervo y detener al licántropo con su gran cornamenta. Ambos animales estaban a la par, pero de un rasguño el licántropo derribó al ciervo y se volvió hacia el humano. Severus seguía apuntándole con su varita, pero no sabía qué hechizo usar. El hombre lobo corrió hacia él, pero fue derribado por detrás por algo enorme y de color negro. Al principio Severus creyó que se trataba de un oso, pero en cuanto el animal se incorporó vio que se era un gran perro negro.

El can se acercó al ciervo y lo ayudó a ponerse de pie. Ambos animales hablaron entre ellos, o eso le pareció a Severus que hacían, y después el perro fue contra el licántropo y el ciervo con el humano. Se detuvo delante del azabache, se agachó y con su cabeza señaló su espalda, Severus enseguida entendió.

—¿Estás loco, Potter? ¡No voy a montarte! ¡Y para colmo eso fue lo más extraño que he dicho en mi vida! —Cornamenta bufó, tomó con el hocico la manga de la chamarra del chico y tiró de esta. No tenían tiempo para discutir—. ¡Está bien! ¡Ya voy! —exclamó Severus

El chico montó al ciervo, se escuchó un chillido de dolor, Canuto estaba en el suelo herido y el licántropo se acercaba cautelosamente a Severus y Cornamenta. El ciervo dio media vuelta y se adentro al Bosque Prohibido.

—¿Y ahora cuál es el plan, Potter? Black está lastimado y Lupin viene por nosotros. Sí, es obvio que ese enorme perro sea Black. Sabía que era tu perro faldero, pero no pensé que literalmente fuera uno

Cornamenta se movió bruscamente y Severus casi se caía, el ciervo se "rió" y siguió con su camino. Llegaron al claro donde se impartía la clase de CCM. Cornamenta iba a adentrarse más en el bosque, pero de repente apareció frente a ellos el hombre lobo. El ciervo retrocedió por el susto y casi tiraba al chico. Se volvió a mover y esta vez sí tiró a Severus y con un rápido movimiento de cabeza le indicó que se fuera. Se volvió hacia el licántropo y lo atacó.
Severus se alejó de la pelea, ocultándose detrás un árbol viejo y viendo la pelea entre los animales.

—¿¡Vez!? ¡Por algo existe ese dicho que dice "La curiosidad mato al gato"! ¡Literalmente casi sucede eso! —exclamó histérico Plaga, viendo la pelea

—¿¡Y cómo rayos querías que supiera que Black se pasaría de la raya enviándome al escondite de un hombre lobo!? —exclamó Severus

Plaga iba a contestarle, pero de pronto se escuchó un gemido. Portador y kwami voltearon y vieron al ciervo acostado en el suelo y malherido. El licántropo ignoró al animal y se volvió hacia donde se ocultaba Severus. El chico retrocedió, tropezó con una raíz y cayó al suelo, estando ahí siguió retrocediendo. Cornamenta se puso de pie con dificultad y fue a auxiliar al azabache. La bestia derribó el árbol, donde antes Severus estaba escondido, y este cayó sobre Cornamenta. Volvió a ser James y grito de dolor, el árbol le cayó sobre las piernas y no podía quitárselo de encima.

La bestia escuchó la segunda voz humana y se volvió hacia esta. James se puso pálido al ver al hombre lobo acercársele lentamente.

—¡Remus, no! ¡Por favor! ¡Soy yo, James! ¡Recuerda! —gritaba el de lentes desesperadamente
Severus se puso de pie y dio media vuelta para irse, pero no se movió. Potter se merecía un castigo por todo lo que le hizo desde que ingresaron a Hogwarts, pero dejarlo a merced de un hombre lobo, que para colmo era uno de sus mejores amigos, no era el modo. Apretó los puños tratando de decir que hacer.

James seguía intentando quitarse el tronco de encima. Por las prisas de ir a salvar a Snape había olvidado su varita y ahora el azabache se había ido; no podía reprochárselo, él mismo se lo pidió. Lunático ya estaba a unos pasos de él, relamiéndose los colmillos por la presa que tenía en frente. James cerró los ojos esperando el ataque del lobo, pero esto no pasó, sino que escuchó un golpe seco y el chillido del animal. Abrió los ojos y grande fue su sorpresa al ver a Snape de pie cerca de los árboles y con una piedra en la mano, la cual le arrojó a Lunatico, dándole en la cabeza.

—¡Snape! ¿¡Qué demonios haces!? ¡VETE DE AQUÍ!

Lunatico gruñó al ojinegro y corrió hacia él. James siguió gritándole que se fuera, pero su rival no lo hizo. Severus abrió su chamarra y de esta salió una pequeña criatura negra que parecía ser un gato.

¡Plaga, las garras! —exclamó Severus

James se asombró al ver que el anillo de plata que Snape portaba absorbió al gatito. Cerró los ojos ya que una luz verde cubrió al Slytherin. Cuando está desapareció, abrió los ojos y grande fue su sorpresa por lo que vio: donde antes estaba parado Snape ahora se encontraba el famoso héroe Chat Noir. Eso quería decir que... ¿¡Snape era Chat Noir!?

El licántropo había quedado aturdido por la luz, en cuanto desapareció y vio a Chat Noir se abalanzó sobre el héroe. El felino al verlo se puso el guardia. La bestia saltó, pero Chat Noir saltó sobre él, esquivando el ataque y el hombre lobo chocó contra un árbol. El animal se incorporó, sacudiendo su cabeza y mientras Chat Noir sacaba su bastón.

—Oye, espera ¿eso es de plata? —preguntó preocupado James

—No lo sé —contestó el héroe sin mirar al chico

Lunático fue contra Chat Noir otra vez. Una vez más el héroe saltó y está vez le dio un fuerte golpe en la cabeza al lobo con el bastón haciendo que cayera de lado e inconsciente.

—¡Remus! ¡Oye! ¿Qué te pasa? ¡Tampoco era para que lo golpearas de ese modo

Chat Noir ignoró sus quejas. Guardó su bastón y se acercó al inconsciente licántropo para revisarlo.

—Ya deja de lloriquear, solo está noqueado

—¿Seguro?

—Sí, Potter

—Gracias... Uh...

Los dos se quedaron en silencio y el ambiente se volvió tenso. Severus no tuvo otra opción más que transformarse enfrente de Potter, ya que el hacer la rutina de siempre de ocultarse y salir a pelear hubiera costado tiempo y el hombre lobo ya estaba cerca del chico y tenía que quitárselo de encima. James no sabía que decir; el chico al que él y sus amigos siempre molestaban resultó ser el héroe que hacía meses había aparecido e incluso en varias ocasiones los había salvado a ellos y ahora arriesgó su identidad para salvarlo. Lo que más le sorprendió fue que al ser Chat Noir su personalidad era totalmente diferente a cuando era Snape, pero ahora por la situación el héroe estaba serio y así podía darse cuenta de que era la misma persona.

El de lentes quería decir algo, pero no sabía que. Se movió y le dolieron las piernas, olvido que aún tenía el tronco sobre estas. Gracias a sus poderes, Chat Noir escuchó el quejido de Potter y vio el tronco sobre este. James miró al héroe y se preocupó al ver la seriedad en esos ojos negros y alargados como de felino que siempre mostraba un brillo de juego y despreocupación ahora revelando la seriedad que lo caracterizaba cuando no tenía la máscara.

Chat Noir le dio la espalda al licántropo y se acercó al chico.

Cataclysm —dijo el héroe, activando su poder

—Oye... ¿Q... qué haces? —preguntó medio asustado James

Chat Noir no le contestó, sino que comenzó a moverse más rápido y levantó la mano con su poder. James se asustó más ¿Acaso él sería capaz de lastimarlo con su poder? Tenía razones de sobra que lo justificarían. Otra vez cerró los ojos y se cubrió con los brazos. Se escuchó el sonido del uso del poder y el olor de madera podrida. Lentamente James bajó los brazos y abrió los ojos, donde antes estaba el tronco ahora solo había un montón de astillas podridas. Miró a su izquierda y vio a Chat Noir incorporarse, usó su poder para quitarle el tronco de encima.

—Podría habértelo quitado con el bastón, pero me pareció mejor darte un buen susto haciéndote creer que te atacaría —contestó Chat Noir con una sonrisa burlona

«Sí, es Snape» pensó James

El Gryffindor trató de ponerse de pie, pero no pudo ya que el tronco le lastimó las piernas; afortunadamente no se las rompió, pero lo dejó muy lastimado. El héroe le tendió una mano para ayudarlo a levantarse, James la aceptó; no obstante cuando se incorporó no lo sostuvieron y casi se caía de no ser porque Chat Noir lo sujeto de la cintura y el chico se sostuvo abrazándolo por el cuello. Los dos se pusieron rojos por la posición en la que estaban y agradecían que no hubiera nadie más porque sino se prestaría a malos entendidos. El sonido de un pitido los hizo reaccionar, era el miraculous del héroe.

—Tengo que llevarte a la enfermería antes de que me destransforme —dijo Chat Noir

Sentó con cuidado a James en el suelo, le dio la espalda y se hincó enfrente de su rival. El de lentes entendió lo que el azabache felino quería hacer. Con algo de pena pasó sus brazos por el cuello del héroe y este lo sujetó de las piernas. Una vez acomodado el chico, se levantó y empezó a caminar.

—¡Espera! No podemos dejar a Remus

—Tampoco podemos llevarlo al castillo. Recuerda que ahora es un hombre lobo y así no podemos ayudarlo. Tendremos que decirle a Dumbledore...

—¿¡Qué!? ¡Olvídalo!

—¡Esto no es algo que se tenga que tomar a la ligera! Sí te hace sentir mejor, no dire nada de que tú y Black son animagos no registrados. Supongo que Pettigrew también lo es

—Sí, Peter se transforma en rata. Ahora que lo pienso, con todo lo que pasó no lo vi

—Sí era una rata pues con mayor razón lo ignoré. Aunque tampoco vi a ningún roedor

Los dos se quedaron en silencio y, al igual que en el claro, estaban en un incómodo silencio. Chat Noir estaba preocupado por haber revelado su identidad a quien menos esperaba y temía que el chico lo delatara con los demás o peor, que llegara a ser akumatizado y le dijera a Le Papillon quien era.

—Oye...

—¿Qué?

—Tranquilo, no le diré a nadie quién eres. Si te sirve consolación, dejaré que me borres la memoria

Chat Noir se detuvo y miró sobre su hombro a James. El chico le sonreía con compresión y en sus ojos se pudo ver que decía la verdad. Estaba considerando la oferta de usar Oblivate en él, pero el problema es que nunca había usado ese hechizo y no quería dañar al chico por más que lo odiara.

—Espero que en verdad mantengas la boca cerrada, cervatillo. Porque sí podría bórrate la memoria, pero de por sí ya tienes la mente dañada, modificarla con magia quedaría peor aún si te lo lanza alguien tan diestro en la magia como yo

—Ha, ha. Muy gracioso... vaya, nunca creí que llegaría a decirte eso

Chat Noir rió por ese último comentario. Reanudó su andar y los dos volvieron a quedar en silencio, pero ahora no tan tenso.

—Oye

—¿Qué?

—¿Puedo preguntarte algo? No tienes que darme detalles, con solo decir Sí o No está bien...

—No —James miró confundido al felino—. No conozco la identidad de Ladybug. Cuando nos conocimos acordamos nunca revelarla para protegernos entre nosotros. A pesar de ser súper héroes no estamos exentos de ser akumatizados y de llegar ese día no solo nosotros mismos estaríamos en peligro, el otro también.

—Increíble. Pero ¿cómo supiste que te iba a preguntar eso?

—Era obvio

—Oh

De pronto James recordó algo y empezó a reírse llamando la atención del héroe.

—Sabía que estabas loco, pero no creí que tanto

—Es algo que me imaginé

—¿Y eso es...?

—La reacción de Sirius cuando descubra que eres Chat Noir. Es tu fan número uno

—¿Qué? ¿En serio?

—Sí

—De verdad es una pena que no lo pueda decir. Yo también quiero ver su cara, pero ya es bastante peligroso que tu lo sepas

—Lo sé, y trataré de no dejarme llevar por mis emociones negativas.

—Gracias, Potter

—James

—¿Eh?

—Sé que esto no nos volverá amigos y mucho menos los mejores, pero si te hace sentir mejor y con más confianza, puedes llamarme por mi nombre

—Eso tendría que ser estando a solas

—Lo sé

—Entonces... tu puedes llamarme Severus

—¿Sev?

—No, eso solamente Lily y Alex

—Y hablando de Lily...

—¡No te ayudare a conseguir una cita con ella! Eso tienes que hacerlo por ti mismo, empezando por no ser un idiota, cabeza dura, engreído...

—Ok, ya entendí

Chat Noir se rió por la reacción de James. Nunca pensó que llegaría el día en que podría hablar con Potter de manera civilizada, mucho menos que la clave fuera su miraculous.

«Con esto ya no sé si decir si mi poder es de mala suerte» pensó el héroe

—¡James!

Ambos azabaches miraron al frente y vieron correr hacia ellos a Sirius. Estaba herido, pero no se veían que fueran de alto riesgo, se les acercó con una sonrisa. Se detuvo de golpe al ver quien cargaba a su amigo.

—No... puede... ser... ¡Chat Noir! Pero ¿qué haces aquí?

El héroe y el de lentes se tensaron, olvidaron pensar una coartada por si alguien les preguntaba.

—Él... pues...

—Estaba haciendo un patrullaje por los terrenos del castillo. Últimamente varios alumnos de esta escuela han sido akumatizados y quería asegurarme de que todo estuviera bien —contestó rápido Chat Noir—. Ya saben: Demoilustrador, Horrificadora, Princesa Fragancia...

—¡En verdad eres el mejor! No sé porque no te dan crédito como a Ladybug —comentó Sirius

—Cada quien tiene a su favorito, Canuto —contestó James

—Por cierto ¿qué pasó con Quejicus? ¿Salió corriendo como la serpiente cobarde que es?

James sintió las garras de Chat Noir clavárseles en las piernas y lo escuchó gruñir por lo bajo. Ahora que sabía quién se ocultaba detrás de la máscara, entendía porque se molestaba de que le dijera eso.

—Te equivocas, Sirius —el aludido y el héroe miraron sorprendidos al de lentes—. Yo le dije a Snape que se fuera. Cuando lo hizo debió encontrarse con Chat Noir y llegó a tiempo a salvarme

—¿Y dónde está el murciélago grasiento?

—Seguramente le pediste que se ocultara en algún lugar y después irían por él ¿verdad, Chat Noir?

—Sí. Es cierto

—Es extraño que defiendas tanto a Snape

—¡Y como no! Esta vez te pasaste, Sirius

—Ya te explique...

El sonido del anillo de Chat Noir llamó la atención de los presentes.

—Tengo que irme, estoy a punto destransformarme

Sirius ayudó a James a bajarse de la espalda del héroe. Una vez abajo, pasó el brazo de su "hermano" sobre su hombro y lo sujetó de la cintura.

—Oye, si está sonando tu anillo es porque usaste tu poder. ¿Por qué...?

—Yo te explico después, Sirius. Ahora se tiene que ir —James se volvió hacia Chat Noir—. Gracias por salvarme... y de verdad lo siento

—¿Eh? ¿Por qué te disculpas?

El gato y el ciervo ignoraron al perro, eso era algo que solamente quedaría entre ellos.

—Lo veremos después. —dijo el héroe mientras tomaba su bastón—. Adiós —y con la ayuda de su arma se adentró al Bosque Prohibido

Sirius miraba intercaladamente a su mejor amigo y por donde se había ido el héroe. Tenía demasiadas preguntas que hacerle a Cornamenta.