En cuanto perdió de vista a Potter y Black, Chat Noir suspiró de alivio y regresó sobre sus pasos.

Garras fuera —susurró el héroe y se destransformó

—¡Y tu me regañas de hacer cosas que no! —gritó enojado Plaga—. ¡Ahora Potter sabe que eres Chat Noir! Entendería muy bien que Ladybug lo supiera ¿¡Pero Potter!? ¿¡Tu enemigo escolar!?

—¿Y qué querías que hiciera? No podía hacer lo de siempre: Irme para poder transformarme y regresar. —contestó Severus, pasándose una mano por el cabello en señal de frustración—. Lupin estaba a unos metros de Potter y él atrapado como estaba no iba a poder defenderse. Además de que me pareció que olvidó su varita

—Ay chico... —Plaga se palmeó la cara con una de sus patitas y después miró a su portador—. Será mejor asegurarnos de que Potter, de verdad, no vaya a decir nada

—Lo sé, ahora escóndete

Plaga regresó al interior de la chamarra. Severus salió del Bosque Prohibido. Regresó con cautela a Hogwarts pensando no encontrarse a nadie, pero grande fue su sorpresa al ver que en la entrada del castillo lo esperaban los dos Gryffindor.

—¿Qué hacen aquí? —preguntó Severus, sin poder ocultar su sorpresa y confusión—. Creí que estarían en la enfermería

—Esa era la idea —contestó Black—. Pero James quería esperarte

—¿Qué?

—Bueno... —el Slytherin vio que un leve rubor apareció en las mejillas del de lentes— a pesar de que Chat Noir te salvó, no pude evitar preocuparme por ti.

Ahora fue turno de Severus de ruborizarse levemente. Esa, de verdad, se estaba volviendo la noche más extraña de su vida y eso que al principio creyó que sería la última por lo de Lupin-lobo.

—Gra... gracias, Potter

Sirius miró con sospecha a ambos azabaches ¿qué demonios había pasado en el bosque?

—Como sea. Cornamenta, tenemos que llevarte a...

Black se cayó de golpe al momento de volverse para caminar. James y Severus miraron y sintieron que el alma se les iba a los pies al encontrarse de frente con Filch y la Sra. Norris.

—Vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? —dijo el celador con una sonrisa de triunfo—. No solamente han mal influenciado al prefecto de su casa, sino que ahora también a alguien de otra cosa y precisamente de Slytherin. Esto les costará caro a los tres...

—Gracias, Argus. Yo me encargo

Si encontrarse al celador ya era malo, ahora ver que el director estaba ahí solamente empeoraba las cosas.

—Chicos, por favor síganme —indicó Dumbledore

Si decir nada, los tres adolescentes siguieron al anciano hasta su oficina. Entraron después del director, Sirius ayudó a James a sentarse en la silla. Severus y Black se quedaron de pie a cada lado de Potter. Dumbledore tomó asiento y analizó con la mirada a sus alumnos, quedándose unos minutos en silencio, que fue una tortura para los tres azabaches.

—¿Y bien? —preguntó Dumbledore—. ¿Ninguno va a decirme que sucedió esta noche?

Los adolescentes empalidecieron. No sabían qué hacer o decir y mucho menos James y Severus.

—Sr. Snape ¿sería tan amable de explicármelo usted? Es prefecto y ustedes siempre dicen la verdad

—Uh... —miró de reojo a James y este le dio a entender que podía decirle la verdad sobre lo que hizo Sirius—. Señor lo que pasa es que quería saber qué es lo que Potter, Black, Lupin y Pettigrew suelen hacer todas las noches de Luna llena, así que...

Dumbledore levantó una mano, interrumpiendo al chico. Se puso de pie, rodeó el escritorio y se plantó ante sus alumnos.

—Así que ya conoce la condición del Sr. Lupin —Severus asintió—. Y supongo que lo supo de la manera difícil, o sea, lo vio transformarse —Severus volvió a asentir. Dumbledore suspiró algo cansado—. Sr. Snape, le prohíbo que le cuente a alguien sobre la condición del Sr. Lupin. Usted sabe cómo la sociedad trata a los hombres lobos. A pesar de ser un problema mensual, nadie se molesta en conocerlos, tratándolos como monstruos sanguinarios y cerrándoles las puertas de la educación y el trabajo, por eso hice todo lo posible para que él tuviera una oportunidad de estudiar y tener una vida normal. Me decepciona que le haya contado a sus amigos y estos se le unieran...

—¡Remus no traicionó su confianza! —interrumpió James—. Él siempre hizo lo posible para que no supiéramos su secreto. Nosotros mismo lo hicimos y decidimos acompañarlos en esto para que no estuviera solo. Tiene razón, es solo un problema mensual, la mayoría del tiempo es un chico normal, es el sentido de común del grupo

Severus se sorprendió de escuchar esas palabras venir de Potter. Debía admitir que Alex tenía razón: solo se necesita conocer a la gente para así poder juzgarlas. Dumbledore miró serio al Gryffindor, pero después está pasó a ser una sonrisa de comprensión.

—Me alegra ver que el Sr. Lupin encontró excelentes amigos

James y Sirius sonrieron con orgullo. Dumbledore se volvió hacia Severus.

—Joven Snape

—Descuide, profesor. No le diré a nadie

—Me alegra oírlo. Lamentablemente, por lo que veo, las cosas se salieron de control más de lo que pensé. Sr. Potter ¿qué le pasó?

James miró a Severus de reojo y después se volvió hacia el director. Le contó todo (obviamente omitiendo el secreto del ojinegro). Severus y Sirius se sorprendieron de que James delatara a Black de que fue su idea convencer a Snape de ir al Sauce Boxeador. Terminó de contar todo y ser quedaron en silencio unos minutos. Dumbledore se pasó una mano por la barba. Volvió a sentarse y miró a sus alumnos.

—Esto es muy grave. Sr. Black, lo que hizo fue demasiado peligroso. A pesar de la enemistad que siempre han tenido, el engañar a un compañero para que hiciera semejante imprudencia y exponer así el secreto de su amigo, quien confía en usted ciegamente, es algo que no puede pasarse por alto.

Sirius miró a James y vio que el chico lo miraba con seriedad, pocas veces lo había visto con esa expresión y con eso fue más que suficiente para darse cuenta de que esta vez había ido demasiado lejos.

—Fue una suerte que Chat Noir pasara por ahí —continuó el director—. ¿Por qué no vino con ustedes para asegurarse de que regresaran al castillo?

—Iba a perder sus transformación y además tenía que regresar a Snape, al menos a los límites del Bosque Prohibido —contestó rápido James

—Espero poder verlo pronto para agradecerle. —Dumbledore volvió a levantarse, pero está vez se quedó en su lugar—. Llevaremos al Sr. Potter a la enfermería, yo me encargaré de inventar una excusa a la Sra. Pomfrey. Mientras, cincuenta puntos menos a cada uno por lo de esta noche y los tres estarán en detención en cuanto el Sr. Potter se recupere ¿quedo claro?

—Sí, profesor —contestaron los tres alumnos

—Bien, ahora vamos

Sirius volvió a ayudar a James a andar. El camino hacia la enfermería estuvo en silencio, el ojigris cuidaba a su mejor amigo y más de una vez lo vio intercambiando miradas cómplices con Snape y eso comenzaba a desagradarle. Llegaron a la enfermería, Madame Pomfrey atendió a James, Dumbledore le "explicó" lo sucedido y después director y alumnos salieron de la enfermería.

—¿Qué le hiciste? —preguntó desafiante Sirius a Severus

—No sé de qué estás hablando —contestó el Slytherin—. Además, ustedes no tienen derecho a portarse como "las víctimas" en este asuntos. ¡Ustedes me arrojaron a las garras de un...!

—¡Cállate! —Sirius revisó que no hubiera nadie y se volvió hacia su némesis—. Si dices algo a alguien sobre el problema peludo de Remus...

—¡Que tierno! Le pusieron nombre a la maldición de Lupin ¡Que grandes amigos son!

—¡Cállate, Snape! Te lo juro, si le dices a alguien lo de Remus, te voy a...

—¿Qué? ¿Matarme? Claro, esta noche te fallo

Sirius metió una mano a su bolsillo para sacar su varita, pero en ese momento salió Madame Pomfrey. Regaño a ambos adolescentes por el "escándalo" y mandó al ojigris a su Sala Común. Sirius le lanzó una mirada de odio a Snape antes de irse. El Slytherin iba a hacer lo mismo, pero la sanadora lo detuvo diciéndole que James quería hablar con él, algo que sorprendió al chico.

Entró a la enfermería y se acercó a la cama donde estaba Potter, quien estaba acostado mirando al techo. El de lentes escuchó pasos y volvió la cabeza hacia su lado derecho, sonrió al ver que se trataba de Severus y eso desconcertó bastante al azabache. Madame Pomfrey fue a su habitación para dejarlos solos, no sin antes advertirle a Snape que debía regresar a su habitación lo más pronto posible ya que era muy tarde. La puerta se cerró y ambos adolescentes se quedaron en silencio sin saber que hacer o decir.

—¿Se van a quedar así toda la noche o van a decir algo?

Severus se tensó mientras que James se sentaba en su cama. Reconoció esa voz enseguida; era la que había gritado en defensa del ojinegro cuando McGonagall los encontró en los pasillos.

—¿Qué fue eso? Salió de tu chamarra. ¿Es esa criatura que te ayudó a transformarte en Chat Noir? —preguntó de golpe el Gryffindor

Severus suspiró. Abrió su chamarra, dejando salir a Plaga. Este salió y se quedó flotando junto a su portador, a la altura de sus ojos. James veía fascinado a la pequeña criatura, nunca en su vida había visto algo así.

—Cierra la boca que se te van a meter las moscas, Potter —comentó con burla Severus

James la cerró a la vez que se ruborizaba por la vergüenza. Plaga se rió por la reacción de Potter, a lo que el chico hizo un puchero.

—Vaya, parece que es cierto la frase que dice "todo se parece a su dueño"

—Bueno, casi. Al menos yo no me la pasó comiendo queso apestoso todo el día —contestó Severus

—¿Eh?

—Bueno, lo primero. Él es Plaga, mi kwami

—Hola, cuatro ojos

—Ha, ha... ¿Kwami? Nunca había escuchado de ellos

—Y en realidad no deberías —dijo Plaga—. Se supone que nadie debería de saberlo. Pero bueno, eso pasa cuando tienes que salvar a alguien y no tienes tiempo de ocultarte para transformarte y proteger tu identidad

—Así que por eso te delataste conmigo

—Exacto. Y bueno, Plaga junto con mi miraculous —levantó la mano derecha, mostrando el anillo—, puedo transformarme en Chat Noir

—¡Por esa razón atacaste a Sirius! Para evitar que te lo quitara

—Duh. Si los villanos de Le Papillon no han podido hacerlo, no iba a dejar que un arrogante Gryffindor lo hiciera

—Lo cual hubiera sido muy graciosos

—Ha, ha

—Esto sí que es una locura, chico —dijo Plaga—. Desde que te conozco siempre te veo discutir con él, ahora están teniendo una conversación civilizada y normal

Ambos azabaches se miraron sorprendidos por las palabras del pequeño gato negro, aunque en realidad era la segunda, la primera fue de camino de regreso al castillo, antes de encontrarse con Sirius.

—En verdad esta es la noche más extraña que he vivido —comentó James

—Lo mismo digo

—Y... ¿cómo fue que obtuviste a Plaga? ¿Crees que yo pueda tener uno? ¿De verdad no sabes la identidad de Ladybug?

—Oye, oye, oye. Tranquilo. No tengo idea de como Plaga llegó a mi vida, pero lo agradezco

—Tranquilo, chico. No te vayas a poner empalagoso, lo único que lograras es que me dé hambre

—Plaga, tú siempre tienes hambre

—Y hablando de eso...

Severus rodó los ojos. Metió la mano al bolsillo de su chamarra, saco una caja de queso camembert y le dio un pedazo al glotón kwami.

—Ahora entiendo porque últimamente hueles mal, Severus. Creí que era por estar haciendo pociones

—Créeme, huelen mil veces mejor que ese queso

—¡No te metas con mi precioso manjar de lactosa!

Severus y James se rieron y después se miraron sorprendidos. Desviaron la mirada apenados; el día anterior se odiaban a muerte y se trataban como si fueran lo peor del mundo y ahora... conversaban y reían como si fueran amigos de toda la vida... Amigos.

«Podríamos intentarlo» pensaron a la vez los chicos

Volvieron a mirarse e iban a decir algo, pero en eso llegó Madame Pomfrey (Plaga apenas tuvo tiempo de esconderse) y echó a Severus de la enfermería. Con una mirada y asentimiento de cabeza, ambos azabaches quedaron que seguirían esa conversación en otro momento.

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—¿¡Ahora sí me vas a explicar que rayos pasó anoche con Snape!?

—¡Callate, Sirius! ¿Quieres que Madame Pomfrey los eche de aquí?

A primera hora de la mañana, Dumbledore llevó a Remus a la enfermería. La sanadora se preocupó al ver que el chico tenía un golpe en la cabeza y que se notaba que fue provocado por un palo; Dumbledore "explicó" cómo se lo pudo haber hecho aunque eso no convenció a la mujer. Una hora después aparecieron en la enfermería Sirius y Peter.

—También serían tan amables, alguno de los dos, de explicar ¿de qué rayos están hablando? ¿Qué pasó anoche? —preguntó Remus

Ante eso, Sirius desvió la mirada y James miró serio al ojigris.

—Lo que pasa, es que anoche Sirius tuvo la "brillante idea" de decirle a Se... Snape que fuera al Sauce Boxeador...

—¿QUÉ HIZO QUÉ?

—¡Remus, no grites!

—¿CÓMO QUIERES QUE NO GRITE, SIRIUS? ¡LO QUE HICISTE FUE LO MÁS PELIGROSO Y ESTÚPIDO QUE SE TE HA OCURRIDO EN LA VIDA...!

—¿Qué es este escándalo? —llegó Madame Pomfrey y miró mal a Sirius y Peter—. Les pedí que se comportarán y no alterarán a mis pacientes, pero parece que no entienden. ¡Fuera, los dos!

Peter salió casi corriendo de la enfermería. Sirius trató de convencer a la mujer que les dejara más tiempo y prometiendo que no harían nada, pero ella no se lo permitió. Madame Pomfrey cerró la puerta en las narices de ambos chicos y se volvió hacia sus pacientes.

—Ahora, no sé que estuvieron hablando con sus amigos, y tampoco me interesa, pero quiero que los dos estén tranquilos y descanse. Sobretodo usted, Sr. Lupin

Revisó a los chicos y regresó a su oficina. En cuanto la puerta se cerró, Remus se bajó de su cama, fue a la de James y tomó a su amigo del cuello de la pijama.

—Ahora mismo me vas a explicar que sucedió anoche y quiero TODA la verdad

James soltó un suspiro, tomó las manos del castaño para que lo soltara y lo miró a los ojos. Le contó con detalle lo que sucedió la noche anterior (obviamente omitiendo el secreto de Severus y modificando las conversaciones que tuvo después con él)

—Gracias al cielo que Chat Noir apareció de repente —comentó Remus un poco aliviado

—Fue lo mismo que Snape y yo pensamos —contestó el azabache

—James, yo... perdón por lo de anoche...

Se interrumpió porque su amigo le dio un pequeño golpe en la frente.

—Remus John Lupin ¿cuántas veces tenemos que decirte que no tienes porque disculparte? Estando en tu forma peluda no eres consciente de tu alrededor y sigues los instintos de un animal, así que no hay problema.

—Muchas gracias, James —dijo Remus con una sonrisa, pero esta enseguida desapareció y bajó la cabeza—. Me preocupa que Snape...

—Él no dirá nada

—¿Eh? Pero... ¿cómo puedes estar tan seguro, James?

—Uh... bueno...

—Porque yo se lo prohibí —Ambos chicos voltearon y vieron entrar al director—. Me alegra ver que ambos estén bien. Por cierto, Sr. Lupin, me entere que sus amigos conocen su estado —Remus palideció al escuchar eso—. Al principio me moleste porque creí que usted se los contó, pero después de la firme declaración del Sr. Potter de que él y sus amigos lo descubrieron y que lo aceptan tal y como es me hizo dar cuenta de que consiguió leales y queridos amigos cuando usted creyó que nunca los tendría

—Es lo que más me alegra. No solo tener la oportunidad de estudiar, sino de tener amigos

James y Albus sonrieron.

—Bueno, solamente queda hablar con el joven Snape y aclararle todo

—Descuide, profesor. Nosotros lo haremos

Albus y Remus miraron sorprendidos a James, muy pocas veces lo habían visto y escuchado actuar con madurez. Lo que sea que sucedió la noche anterior, tuvo un gran cambio en el azabache.

—De acuerdo, Sr. Potter. En cuanto les den el alta hablen con él

—Sí, profesor

Mientras Dumbledore hablaba con los chicos en la enfermería, había otra conversación unos pisos abajo y no era tranquila y madura. Sirius estaba interrogando a Severus, otra vez, para sonsacarle la "verdad" de la noche anterior. Recibió la misma negativa del Slytherin y el ojinegro se fue de ahí, dejando a Black más enojado y paranoico que antes. Tenía que averiguar qué fue lo que pasó en el Bosque Prohibido con James y Snape para que ahora se traten decentemente. Estaba convencido que su enemigo escolar le hizo algo a su "hermano", pero después recordó que Chat Noir estuvo con ellos y suponía que el Slytherin no se atrevería hacer algo enfrente de un héroe ¿o lo hizo antes de que apareciera?. Esta situación lo iba a enloquecer.

—No le creo a Snape y James no está en condiciones para decirle la verdad —dijo Sirius para sí mismo, saliendo de las mazmorras—. Así que solamente me queda preguntarle a alguien más. Espero que reciba mi lechuza

Y con ese pensamiento se encaminó a la lechucería.

Severus iba a la biblioteca para hacer sus deberes. Al estar tan concentrado en descubrir el secreto de los Merodeadores (además de sus múltiples "actividades extracurriculares") las aplazó y comenzaban a juntarse.

—¡Snape!

El aludido se detuvo y se volvió. Hacia él se acercaba un Gryffindor del equipo de Quidditch que no conocía ni su nombre y no le interesaba.

—¿Sí?

—Toma —el chico sacó un pergamino enrollado de su bolsillo y se lo tendió al azabache—. El capitán me pidió que te lo diera, lo cual se me hace muy extraño ya que ustedes...

—Gracias —lo cortó Severus, arrebatándole el pergamino

El chico lo miró molesto y se fue de ahí. En cuanto el chico se perdió de vista, Severus volvió su vista al pergamino en su mano y lo miró con una ceja arqueada.

—¡Que lindo! ¡Ya se volvieron los mejores amigos! —dijo Plaga con burla, asomando su cabeza de la ropa de su portador

—Cállate —contestó el chico. Abrió la nota y le dio una rápida leída—. Sigue en la enfermería y que quiere hablar conmigo. Lupin está dormido, así que podremos hablar en privado y tú también

—¿Será buena idea ir? ¿Y si Black está ahí? Casi te golpea, maleficia o lo que sea hace rato en ese interrogatorio.

—Me aseguraré primero para saber si está o no y ya de eso depende si hablo con Potter o no.

Guardó la nota en su bolsillo, regresó a Plaga a su escondite y fue a la enfermería. Al llegar, entreabrió la puerta y revisó si no había rastros del mayor Black.

—Solo estamos Remus y yo. Puedes entrar, Severus —El aludido se tensó sorprendido por ser descubierto. Abrió la puerta y entró a la enfermería a la vez que Plaga se dejaba ver—. Todavía me parece increible tu... ¿mascota?

—Solo dejalo en kwami, niño —contestó Plaga, cruzándose de brazos y rodando los ojos

Ante ese gesto, James se rió y portador y kwami se miraron confundidos y arqueando una ceja a la vez.

—En verdad se nota que vives con Severus, ya hasta haces las mismas expresiones que él

—¿Para que me llamaste, Po... James? —se corrigió rápido al ver la expresión del ojicastaño

—Solo quería saber si los dos estan bien —contestó James, encogiéndose de hombros—. Y saber si Sirius no te ha molestado

—Siempre me hostiga para molestarme, eso no es novedad. Pero otra vez me acusó de hechizarte o hacerte algo para que "seas amable" conmigo.

—Bueno, no puedes culparlo. Si la situación hubiera sido al revés (que él descubriera tu secreto y no yo) también estaría preocupado y sospecharía de porque de repente se tratan bien

—Ya sabes porque no podemos decirle la verdad

—Lo sé, por eso hago lo que sea para que deje el tema de una vez

—Bueno, si eso era todo. Nos vamos

—¡Espera!

—¿Qué?

—Oye... ¿hay alguna posibilidad de que pueda preguntarte algunas cosas sobre Chat...?

—No —James bajó la mirada y Severus estaba seguro que de haber estado en su forma animaga el chico hubiera bajado las orejas—. Eso sería mejor en un lugar en donde estemos totalmente a solas —dijo esto último mirando hacia Remus, la puerta de los aposentos de Madame Pomfrey y la entrada de la enfermería

Una sonrisa apareció en el rostro de James, a la vez que le brillaban los ojos y Severus estaba seguro de que Potter estaría más fastidioso que nunca... y no por molestar sino por curiosidad.

De repente se escuchó el ruido de un picoteo.

—Viene de ahí —señaló Plaga y ambos humanos miraron

Afuera de la ventana que estaba entre la cama de James y Remus había una lechuza gris con una carta atada a la pata.

—Que extraño, es la lechuza de Sirius —contestó James

El chico iba a levantarse para dejar entrar al ave, pero Plaga se le adelantó y la abrió. La lechuza se posó a los pies de la cama, mirando a Severus, y le tendió la pata con la carta. Ambos azabaches se miraron confundidos ¿por qué Black le enviaría una carta? Con desconfianza, Severus tomó la carta y el ave se fue sin esperar respuesta. El Slytherin observó la carta y enseguida entendió porque le llegó. No era para él, Severus, era para Chat Noir.

—Ahora sí es extraño. ¿Por qué Sirius te escribiría una carta?

—Porque no es para mi yo civil. Es para Chat Noir —le vio la vuelta a la carta para que Potter y Plaga vieran el destinatario, el cual efectivamente decía Chat Noir

Severus abrió la carta y leyó su contenido. Ante cada palabra su expresión pasaba a ser de fastidio y al terminar soltó un bufido.

—Black es más terco que una mula ¿verdad?

—¿Por qué?

—Le está pidiendo a Chat Noir contar su versión de lo que pasó anoche

—¿Qué ese pulgoso no tiene nada mejor que hacer? —se quejó Plaga

—Es el más impulsivo y rebelde de los cuatro, así que no es de extrañar esa actitud —contestó James

—¡Pero ya harta!

—Quejarte no resolverá nada, Plaga —dijo Severus—. Será mejor ir a hablar con él. Tal vez a Chat Noir si lo escuche

—¿Ahora? —preguntó James

—Sí, ahora. Me espera en los límites del Bosque Prohibido

—Entonces ve

—Vamos Plaga

—Si esto no resulta, ahora sí deberías lanzarle algún hechizo de borrado de memoria a ese perro —comentó el kwami, acercándose a su portador

—Y con él no me preocuparia dañarle el cerebro, se ve que no lo usa

—Oye...

—Solo bromeo, James. Bien ¡Plaga, las garras! —y se transformó en Chat Noir

El felino miró al de lentes y vio que tenía una sonrisa de oreja a oreja y un gran brillo en los ojos.

«Parece un niño descubriendo a Santa Claus o algo así» pensó incómodo por la expresión del otro

—¡Ahora que no estamos en peligro y ya se me pasó el asombro ESTO ES LO MÁS GENIAL QUE HE VISTO EN MI VIDA!

—¡Callate, vas a despertar a Lupin!

—Perdón, pero tampoco te preocupes. Remus acaba muy agotado en estos días y no despierta hasta casi dos días después

—Eso explica sus ausencias después de luna llena. Bueno, hora de ir a lidiar con Black

Caminó hacia la ventana abierta y se paró en el alféizar, tomó su bastón para irse, pero algo tiró del cinturón que hacía de cola. Volteó y vio a Potter sentado en la orilla de la cama, sujetándole.

—¿Qué?

—Héroe o civil, por favor tenle paciencia a Sirius

—Un modo dulce de decir que trate de no matarlo

—Exacto

—Lo intentare

—Gracias... Chat Noir

James le sonrió y soltó la cola-cinturón. Chat Noir extendió su bastón y se fue a buscar a Black.

Como lo sospechó el héroe, Sirius le preguntó sobre la noche anterior y le insistió en que, si Snape le había hecho algo a James, que no lo encubriera y le dijera la verdad. Más de una vez el felino se contuvo de arañarlo, golpearlo con su bastón o hechizarlo, pero finalmente solamente le gritó que era un paranoico, además de reprenderlo por la estupidez de engañar a un compañero para ir a la guarida de un hombre lobo.

—Casi podría considerarse un asesinato y eso es algo que no voy a tolerar. Me enferman las personas como tú —dijo Chat Noir

Sirius se quedó helado por las palabras de su héroe, quien sin más se fue de lugar.

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En su guarida, Le Papillon sintió nuevas emociones negativas.

—Dolor, tristeza... heridas causadas por las palabras de quien más admiras. Y lo peor es que solamente quiere hacer lo correcto —extendió una mano y una mariposa blanca se posó en está, la cubrió con la otra haciendo que absorbiera energía negativa y al abrir su mano la mariposa se volvió negra y voló—. Vuela, mi pequeño akuma ¡y oscurece su corazón! —y la mariposa salió de su guarida

Sirius caminaba lentamente hacia la enfermería, aún dolido por las palabras de Chat Noir. Estaba consciente de que lo que le hizo a Snape estuvo mal... se detuvo de golpe. Snape, todo era culpa de Snape; si no hubiera metido su narizota en donde no lo llamaban... una idea cruzó su mente y la expresión de enfado se transformó en una sonrisa de superioridad. El akuma, que estaba a unos metros de Sirius dio media vuelta al perder las emociones negativas.

—¿Qué pasa? ¿Por qué sus emociones cambiaron? —se preguntó desconcertado Le Papillon—. No hay problema, sus emociones pueden volver a cambiar. Mantente cerca, akuma

Y lo que dijo el villano fue cierto, las emociones cambiaron... pero de otra persona. Sirius había regresado a la enfermería, pero de camino escuchó pasos detrás de él y un olor que le pareció familiar: Snape iba también a la enfermería. Sonrió con burla y aceleró el paso. Entró y vio despiertos a sus amigos. James le preguntó si había aclarado las cosas con respeto a la noche anterior y el ojigris dijo que sí, pero lo demás de que dijo preocupo al de lentes y al ojimiel.

—Chat Noir me dijo que Snape intentó matar a Remus después de que te rescato, James, y te llevo de regreso a los límites del Bosque Prohibido. Lo bueno es que llego a tiempo y salvo a nuestro amigos...

—¡Eso es mentira, Canuto! —exclamó molesto James—. ¡Chat Noir te dijo lo mismo que Snape y yo! ¿Por qué cambias sus palabras? Creí que lo admirabas...

—¡Claro que sí! Lo que me dijo es la verdad...

—¡Sirius eso es mentira!

—¡Entonces qué fue lo qué pasó anoche! ¿Por qué esa obsesión de defender a Snape!

—¡Porque él me salvó anoche!

—¿¡Qué!? ¡Dijiste que fue Chat Noir...!

—¡ÉL ES CHAT NOIR!

Los tres Merodeadores gimieron ante las palabras de James. Estuvieron en silencio unos segundos hasta que fue cortado por las carcajadas de Sirius.

—¡Cornamenta, ahora si te luciste! Que buena broma. Snape, el chico más tenebroso y raro de Hogwarts, es el grande y genial superhéroe Chat Noir. Se nota que te golpeaste la cabeza; además de que estas desesperado por protegerlo...

—James ¿estás seguro de lo que dices? —preguntó Remus

—Sí, se transformó enfrente de mi

—No puedo creerlo...

—Yo menos

Los tres Merodeadores miraron a la puerta y James sintió que su corazón se detenía al ver al aludido parado en la puerta y con una clara expresión de enfado y decepción en sus ojos.

—Severus yo...

—¡Confíe en ti! ¡Prometiste que no dirías nada! ¡ SABES QUE ES PELIGROSO QUE ALGUIEN MÁS SEPA MI SECRETO!

—¡No fue mi intenciòn...!

—¡Mentiroso!

—Severus —los presentes miraron a Remus, quien se levantó de su cama y caminó hacia el Slytherin—. James no lo hizo a propósito, se le escapó en medio de la discusión con Sirius...

—¡Nadie pidió tu opinión, licántropo! De hecho, a nadie le interesa tu raza. Debí acabar contigo cuando pude y de ese modo habría un monstruo menos

—¡Severus! —exclamó James

El ojinegro salió de la enfermería, ignorando los gritos de Potter. Sirius iba a ir tras èl, pero lo hicieron de lado con un empujón. Remus se había levantado de su cama y salió corriendo de la enfermería. Sus amigos lo llamaron, pero este no contestó. James, con dificultad, se pudo puso de pie y se acercó a su "hermano", dándole un golpe en la cabeza y sujetándolo del cuello de su camisa.

—¿ALGUNA VEZ EN TU VIDA PENSARAS LAS COSAS ANTES DE ACTUAR?

—James, no fue...

—¿NO FUE TU INTENCIÓN? ¡PUES GRACIAS POR ACLARAR ESO! —soltó a Sirius y caminó hacia la salida.

Antes de que el mayor de los Black le preguntara a dónde iba, Potter le dijo que iba a buscar a Snape a aclarar todo.

Mientras tanto, Le Papillon se debatía por las emociones negativas que sentía: ira o tristeza... finalmente se decidió por el segundo, ya que esos eran más fáciles de manipular puesto que la persona se encontraba vulnerable.

Remus llegó al patio del castillo, estaba desierto. Se sentó en la fuente y sacó de su bolsillo una fotografìa; eran él, James, Sirius y Peter en tercer año. La tomaron después de que descubrieran su condición. A pesar de tener grandes amigos, se estaba engañando: nadie aceptaba a los hombres lobo y la reacción de Snape era la prueba. Al estar cabizbajo no notó la mariposa negra que se le acercó y se fundió en su fotografía; levantó la cabeza y en su rostro apareció el símbolo de una mariposa morada.

—Lobizón, yo soy Le Papillon —le dijo una voz en su cabeza—. No importa lo que hagas, no importa como trates a la gente, ellos siempre creerán que eres un monstruo. Si ellos quieren seguir creyendo eso ¿quienes eres tú para impedirlo? Bien dicen que uno crea sus propios monstruos y yo te doy el poder para serlo. A cambio, me traerás los Miraculous de Ladybug y Chat Noir.

—Será un placer, Le Papillon

Remus se levantó, guardó la fotografía infectada en su bolsillo y al hacerlo fue envuelto en una energía negra y morada.

James encontró a Severus en la biblioteca y trató de hablar con él, pero el chico no lo escuchaba. La discusión se volvió tan intensa que sin darse cuenta subieron la voz y la Sra. Pince los echó de la biblioteca.

—¡Severus!

—¡No me llames por mi nombre, Potter!

—¡Por favor, escuchame!

—¡No!

—¡SUFICIENTE!

Plaga salió de su escondite y flotó entre ambos humanos.

—¡Cualquiera que los escuché discutir creería que son pareja!

Los dos azabaches se sonrojaron por eso.

—¡No somos pareja! —exclamaron James y Severus

—Como sea, vamonos Plaga...

De repente hubo una explosión detrás del Slytherin, una de las paredes del pasillo fue destruido y por ella entró una criatura que parecía un hombre lobo, pero vestía un pantalón de cuero negro al igual que un chaleco del mismo color y textura. En sus muñecas tenía unos brazaletes de púas, el pelo de su cabeza estaba alborotado, sus escleróticas eran amarillas y sus ojos rojos.

—Te encontre, Snape. ¿Dices que soy un monstruo? ¡Pues tu deseo se cumplio!

—¿Lupin?/¿Remus?

—El cachorro Remus Lupin se fue. ¡Ahora soy Lobizón!

Se abalanzó contra los azabaches. Olvidando el dolor de sus piernas, James tackleó a Severus para quitarlo de enmedio y en consecuencia se lastimó más las piernas.

—Potter

—Estoy bien, busca un lugar donde transformarme y ayuda a Remus...

—James —los chicos miraron al villano—. Si lo que dijiste de Snape es cierto, entonces que se enfrente a mí ahora mismo

—Espera, Lobizón —intervino Le Papillon—. Antes de ejecutar tu venganza tienes que...

—Ir por los Miraculous, lo sé. Y creo saber dónde está el de se ese gato negro

—¿¡Qué? ¿¡Dónde!?

—Lo tiene...

Un grito en el pasillo interrumpió al villano. Gracias al escándalo, alumnos y profesores se acercaron a ver qué pasaba y al ver a Lobizón se desató el caos. Severus aprovechó eso para tomar a James y llevárselo del lugar. Entró a un aula vacía y sentó al de lentes.

—De ustedes cuatro, el único que creí que podría ser akumatizado era Pettigrew, por cobarde.

—¡Oye!

—Solo digo. —abrió su chaqueta y su kwami salió—. Hay que detener a Lupin antes de que muerda a alguien...

—Este no es el Lupin que enfrentaste anoche —le recordó Plaga—, este está siendo controlado por Le Papillon. Quien sabe que clase de poderes le dio

—Y tampoco sé dónde puede estar el akuma...

—Sus bolsillos —interrumpió James

—¿Qué?

—Puede que el akuma esté en una fotografía que siempre lleva consigo de nosotros cuatro

—¡Que tierno!

—¡Luego te burlas!

—Ok. ¡Plaga, las garras! —Se transformó en Chat Noir y le habló a James—. Quédate aquí —salió del aula a enfrentarse al villano

—Tengo que ayudarlo de algún modo. Esto fue en parte mi culpa —dijo el de lentes para sí

Se levantó y al mover un pie golpeó algo. Bajó la mirada y vio que era la mochila de Severus, entonces tuvo una idea.

Alex, Metstli y Lily estaban en el patio cuando de pronto escucharon una explosión seguida de gritos. Entraron al castillo y vieron a los profesores y prefectos llevar a los alumnos a sus Salas Comunes debido a un ataque de akuma cerca de la biblioteca. En medio del alboroto, Alex se separó de Lily y entró a un aula vacía.

—Desde lo de Horrificadora, no había ataques de akuma dentro de Hogwarts —comentó la latina

—Hay que apresurarnos, se ve que es muy violento

¡Tikki, motas! —y se transformó en Ladybug

Salió con cuidado de su escondite y fue a la biblioteca. Ahí, Chat Noir no lo tenía fácil, no solo porque su oponente era fuerte, sino que tenía que evitar que gritara a los cuatro vientos su verdadera identidad.

«En cuanto esto termine, le daré una paliza con mi Cataclysm»

Lobizón embistió al héroe hacia una ventana, los dos la atravesaron y cayeron a uno de los patios interiores del castillo. El villano estaba sobre el felino y estuvo a punto de quitarle su anillo de no ser porque lo golpeó el yoyo de Ladybug.

—¿Estás bien, Chat Noir?

—Tú sí que sabes llegar en el momento justo, Mi Lady

—Ni creas que ese bicho te salvará, Sn..

El héroe le arrojó su bastón y le dio de lleno en la cara. Ladybug se sorprendió por esa actitud de su compañero, a lo cual este solo se encogió de hombros.

—Hay que sacarlo de Hogwarts antes de que lastime a alguien

—Entonces sígueme, gatito

Los portadores salieron a los terrenos del castillo. Chat Noir guió a su compañera hacia el Sauce Boxeador, usarían el túnel que los llevaría hasta la Casa de los Gritos y ahí pelearían ya que también era peligroso llevar la pelea a Hogsmeade. Estaban a unos metros del árbol, pero de repente apareció Lobizón y les cortó el paso.

—¿Iban a algún lado? —preguntó con burla el villano

—Rayos... —dijo por lo bajo Chat Noir

—¡Lobizón! ¡Ya deja de jugar y tráeme sus Miraculous! —ordenó Le Papillon

—Creo que ya fue suficiente de jugar al lobo, a la caperucita roja y su mascota. —Lobizón abrió las manos y sacó las garras, listo para atacar—. ¡Denme sus Miraculous! Será divertido saber quien es Ladybug, ya que Chat Noir sé quien es...

—¡Oye, peludo! ¿Me buscabas?

Los héroes y el villano miraron hacia el castillo y vieron que se acercaba a ellos... ¿Severus Snape?

—¿¡Qué!? —exclamaron sorprendidos Chat Noir y Lobizón

—¡Vete de aquí, es peligroso! —advirtió Ladybug

—¡Lupin, detente! —gritó el recién llegado—. Lamento lo que te dije, no era mi intención. Sé que no fue tu culpa sino de Black, pero también fue mía por escucharlo aun con todas las bromas que me ha hecho

—¿Es Remus Lupin? —preguntó Ladybug a su compañero—. ¿Qué fue lo que...? —se cortó porque recordó la "broma" que Sirius y Remus le contaron a ella y sus amigos en tercer año al descubrir la verdad sobre el ojigris y la rata de Pettigrew.

«¡Sirius Black vete dando por muerto!»

—Parece que James se equivocó —murmuró para sí el villano—. Bueno ¡ahora te mostraré que tan monstruoso puedo ser! —saltó sobre los héroes y fue tras el azabache

Ladybug sujetó a Lobizón de una pata con sus yoyo y le pidió a Chat Noir que se llevará al chico. El héroe asintió; se acercó al chico, lo cargó en brazos y fue hacia el Bosque Prohibido. Una vez lejos de la vista de su Lady y el villano, se volvió hacia el azabache.

—¿Potter?

—Debido a la situación no es fácil engañarte, ¿verdad?

—Pero ¿cómo...?

—No sé porque tenías una poción Multijugos en tu mochila, pero la tome y encontré un cabello tuvo en uno de los tirantes

—¿Husmeaste en mi...?

¡Lucky Charm!

—Al parecer las cosas se intensificaron si Ladybug tuvo que usar su poder

—Tengo que ayudarla. Tú esperas aquí

—Pero vine a...

—¡Te quedas o te rompo las piernas otra vez!

—Está bien, ya entendí

Con una última mirada de advertencia, Chat Noir regresó al combate. Vio a Ladybug esquivando los ataques de Lobizón usando su yoyo para defenderse con la mano derecha, en la izquierda tenía un frasco cilíndrico pequeño con cinco agujeros en la parte de arriba. Tomó su bastón y de un golpe alejó al villano de la catarina.

—¿Estás bien, Mi Lady?

—Sí

—¿Qué te dio tu poder?

—Aún no lo sé... ¡Aguas!

A tiempo, Chat Noir esquivó el ataque de Lobizón. Pero al hacerlo, chocó con Ladybug haciendo que el frasco cayera de su mano. Rodó en el suelo en dirección al villano, lo pisó y el contenido del recipiente salió como humo cubriendo a Lobizón. Este estornudo a causa del polvo, pero después empezó a rascarse. Al parecer el Lucky Charm hizo aparecer polvos pica-pica.

—No era lo que espera, pero funciona —comentó Ladybug

—Nunca creí que tu poder pudiera darte también artículos de broma —comentó Chat Noir

—Mientras está distraído, hay que buscar el objeto akumatizado

—Permíteme, Bugaboo

—Que no me digas así

El felino ignoró la queja de la catarina. Con cuidado se acercó a Lobizón y acercó una mano hacia su bolsillo, pero al hacerlo el villano se dio cuenta, lo tomó de la muñeca y lo derribó quedando él sobre el héroe.

—¡Chat!

—¡Ahora tu Miraculous es mío!

—¡Primero intenta tocarlo! ¡Cataclysm!

Lobizón soltó al héroe y retrocedió. Chat Noir se levantó y extendió su mano. Vio que entre él y el villano estaba el frasco de pica-pica; tomó su bastón y con un golpe de esté lo arrojó al villano. Lobizón se cubrió de pies a cabezas del polvo y empezó a rascarse con desesperación. Ladybug arrojó su yoyo a los pies del villano haciéndolo caer. En ese momento de distracción, Chat Noir tocó el bolsillo de Lobizón y este se deshizo y salió una mariposa negra.

No volverás a lastimar a nadie, pequeño akuma —dijo Ladybug, abriendo su yoyo y haciéndolo girar—. Je te libère du mal! —lanzó su yoyo y atrapó al bicho—. Catch! —abrió el yoyo y salió el akuma purificado—. Adiós mariposita. ¡Miraculous Ladybug! —exclamó lanzando al aire el frasco

Está brillo y aparecieron miles de catarinas reparando los daños causados en el castillo. Lobizón volvió a ser Remus; el chico se incorporó confundido, Chat Noir miró al chico sintiéndose mal por lo que le dijo.

—¡Ganamos! —exclamó Ladybug acercándole su puño al felino para chocarlos, pero él la ignoró—. ¿Chat? ¿Qué tienes?

El felino no le contestó. Se acercó a Remus y se hinco frente a él. Remus levantó la mirada y se sorprendió de ver al héroe frente a él.

—¿Qué? ¿Chat Noir? ¿Ladybug?

—¿Cómo te sientes? —preguntó la heroína

—Bien...

—No lo estas —la catarina y el ojimiel miraron al felino—. Sé que aún no te sientes bien por lo que pasó la otra noche y para que terminaras akumatizado es porque las cosas no terminaron bien

—Tienes razón —admitió Remus—. Snape me odia por lo que pasó. Sirius insiste en que le hizo algo a James para que ahora se lleven bien y para colmo, James gritó que tu eras...

—Lo que sea que haya pasado entre ustedes tres, es necesario que lo hablen. Tratare de hablar con Severus para que los escuche ¿te parece?

—Sí, gracias Chat Noir

Los Miraculous de los héroes sonaron y tuvieron que irse. Remus en cuanto los perdió de vista regresó al castillo. Chat Noir vio alejarse al chico, soltó un suspiro y fue a buscar a Potter. Estaba a unos metros cuando vio que el de lentes recuperó su apariencia; se destransformo y estaba por decirle algo, pero Potter le gano.

—Te dije que Remus es una excelente persona, a pesar de su condición

—Sí, ya lo note

—Deberías darle una oportunidad

—Tampoco pidas imposibles tan pronto, cervatillo

James rodó los ojos por el apodo. Severus lo ayudó a ponerse de pie y ambos regresaron al castillo.

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—Está vez Chat Noir frusto mis planes y estuve a punto de descubrir quién era en realidad. ¡Pero algún día, su Miraculous será mío y el de Ladybug también! —sentenció Le Papillon y se cerró la ventana de su guarida

Finalmente, Severus y los tres Merodeadores pudieron hablar "civilizadamente". Aclararon todo y lograron hacer una "tregua", si eso podía decirse a que James prometió nunca más volverle a hacer bromas a Severus e intentar no atacarse en cuanto se vieran. Remus prometió por su parte intentar llevarse bien, a pesar de lo que pasó. Y en cuanto a Sirius... decidió que ignoraría a Snape cuando se lo encontrara —con sus amigos o solo— para evitar la "tentación" de hacerle algo.

Para sorpresa de los Merodeadores, Severus aceptó los términos. Los chicos pensaron que finalmente podrían dejar el tema de lo sucedido en la Casa de los Gritos en paz: sin embargo, eso no sucedió ya que recibieron una enorme reprimenda de parte de Lily y Alex por lo mismo. Ninguno de los cuatro chicos podía explicar cómo es que las primas lo supieron, pero decidieron no averiguarlo.

Si había algo de lo que Severus estaba seguro, es que desde que recibió su Miraculous, su vida había dado un cambio radical, más allá de convertirse en sus superhéroe.