Tenía que admitirlo, le daba curiosidad. Al igual que a Evans y Snape, le daba curiosidad Jones. Recordaba la expresión que puso la pelirroja al ver a la castaña y descubrir que tenía una prima y precisamente la chica que había aparecido misteriosamente a finales del curso anterior. Lo que también atribuyó fue que la chica se mostrara muy interesada en Snape e hiciera cualquier cosa para protegerlo y agradarle al azabache. Y no había que olvidar que su mejor amigo, Sirius Black mostraba un singular interés en esa chica extranjera, más que a cualquier otra chica de Hogwarts.

Observaba a las primas sentadas en el patio de la escuela leyendo un libro. No sabía cuánto tiempo estuvo ahí sin moverse sino hasta que alguien le llegó por atrás y le hablo.

—¿Sabes, Potter? Deberías saber que ni Lily ni Alex se interesarán en un mujeriego como tú. Mucho menos si te la pasas espiándolas.

El de lentes volteó y se encontró con Severus Snape. Sin pensarlo, lo tomó de los hombros con un brazo mientras que con el otro le tapaba la boca y se lo llevó de ahí ignorando el forcejeo y murmullos del otro. Hasta que se encontró lejos de las primas, y de cualquier otro alumno, soltó un suspiro de alivio y por fin liberó al Slytherin.

—¿¡Qué demonios fue eso, Potter!? —preguntó enojado Severus, alejándose unos pasos del Merodeador

—¡Perdón! Pero es que no quería que las chicas nos vieran —se disculpó James

—Ellas no nos vieron, pero si medio Hogwarts por tu actitud de secuestrador

El Gryffindor se ruborizó y pasó una mano por su despeinado cabello alborotándolo más. El Slytherin esperaba una explicación del león por esa extraña actitud, pero este no dijo nada así que volvió a hablar.

—¿Ya me dirás qué rayos te pasa, Potter?

—Bueno…

—¿Bueno?

—Solo estaba viendo a Jones. Es todo

—¿Qué? ¿Cambiaste a Lily por Alex?

—¡Claro que no! Lily es la única… —al darse cuenta de eso último, el Merodeador se puso pálido y señaló con un dedo a Snape—. ¿¡Cómo demonios sabes que me gusta Evans!?

Severus se encogió de hombros antes de contestar.

—Soy observador. Además, cada vez que te topas con ella le coqueteas. Y creo que por eso siempre me molestas ¿verdad? Para alejar a Lily a mí y ya no ser tu "competencia".

Con esa última declaración, un ligero rubor apareció en las mejillas de Potter y apartó la vista de su compañero de clase con vergüenza. Severus observó las reacciones del chico, confirmando sus sospechas. Volvió a suspirar y le posó una mano sobre el hombro, llamando la atención del de ojos castaños.

—Tranquilo, ya no veo a Lily de ese modo. La veo como una hermana a la cual cuidar y proteger de pretendientes idiotas y prepotentes

—Ja, ja. Muy gracioso. —James sonrió tranquilo, pero enseguida la curiosidad apareció en sus ojos—. Espera ¿ya no amas a Evans? ¿A quién amas ahora?

La pregunta tomó por sorpresa a Severus. Una vez procesada la información, quitó la mano del hombro de Potter, un leve rubor apareció en sus pálidas mejillas y apartó la mirada apenado. Eso confirmó la sospecha de James, quien sonrió con burla y comenzó a molestarlo, pero ahora como lo haría con Sirius, Remus y Peter.

—¡Quejicus está enamorado! ¡Quejicus está enamorado!

—¡No me digas así! ¡Y deja de picarme el brazo!

El rubor de Severus aumentó y las bromas de James también. De la túnica del ojinegro salió Plaga y flotó sobre ellos.

—El gatito-murciélago está enamorado de una catarina

—¡Plaga!

Severus atrapó al kwami con las dos manos para callarlo, pero James escuchó eso y parpadeó un par de veces; soltó una exclamación incrédula a lo que acababa de oír llamando la atención de portador y kwami.

—¿¡Estas enamorado de Ladybug!?

—¡Sh! ¡Cállate! —gritó Severus tapando la boca de James con las dos manos.

Potter vio la expresión de Snape; estaba totalmente rojo, resaltando el color debido a su piel pálida. De todas las personas de Hogwarts, el chico frente a él era el último de quien hubiera pensado que podría enamorarse… o que al menos dejara ver sus emociones.

Al ver que el Gryffindor estaba quieto y en silencio, con cuidado le quitó las manos de la boca. Ya era bastante malo que el Merodeador supiera que era Chat Noir, ahora que supiera que sentía algo por su compañera heroína…

«Solo le estoy dando herramientas para que se burle de mí» pensó Severus frunciendo el ceño

James vio su expresión y levantó las manos en señal de paz.

—Tranquilo, no voy a reírme ni nada. Solo es… extraño —Severus encaró una ceja. James se dio cuenta de que no se explicó bien y siguió—. Es que… eres de los que casi nunca dejan ver sus emociones y el saber que estás enamorado… es bueno. Muchos llegan a pensar que no tienes corazón

—Gracias por eso último —dijo con sarcasmo Severus

—Y gracias a eso puede esconder muy bien su identidad como Chat Noir —dijo Plaga, comiendo camembert—. Volviendo a lo que estaban hablando, no entiendo porque los humanos se complican la vida con eso del amor. ¡Lo único que necesitan es un buen queso para alegrar su vida!

Severus y James se miraron con una ceja arqueada, ambos estaban de acuerdo en que no compartían la "idea de felicidad" del pequeño gato negro.

—Entonces ¿ahora te gusta Alex?

—La verdad no estoy seguro. Admito que me parece interesante, pero no sabría decir si es enamoramiento u otra cosa. Otro problema es… —se calló de repente para no hablar de más, pero al parecer el Slytherin estaba más informado de lo que creía

—A Black también le gusta y no quieres tener problemas con tu "hermano"

—¿Cómo…?

—La discreción no existe para él

—Eso no lo discuto. En fin, solo quiero averiguar qué es lo que siento en realidad por Jones.

Severus miró al de lentes y volvió a suspirar.

—Está bien, te ayudaré

—¿En serio?

—Sí, pero no abuses de tu suerte Potter

James se abalanzó sobre Severus abrazándolo por los hombros

—¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!

—¡Te dije que no abusaras de tu suerte! ¡Suéltame!

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La noticia de que llegaría a Hogsmeade un circo se extendió en Hogwarts emocionando a los alumnos debido a que el próximo fin de semana sería la visita al pueblo. Los alumnos de primero y segundo estaban tristes y molestos ya que no podrían ir a disfrutar de la función. Aprovechando que James pudo separarse de sus mejores amigos, fue a buscar a Severus.

—¿Qué opinas? ¿Es buena idea invitarla al circo?

Al azabache todavía le parecía extraño dar consejos de amor, en especial a James Potter, quién lo ha molestado desde que entraron a Hogwarts, pero sí de ese modo podía asegurarse de que no lastimara a una de sus mejores amigas, entonces estaba bien para él.

—No sé si le gusten debido a que ama a los animales y en esos lugares suelen maltratarlos. Pero como se supone que no la conoces bien, pues no se molestará con eso…

—¿Eso es un sí o uno no? —preguntó fastidiado James por no darle una respuesta directa

—Sí

—Gracias, solo tenías que responder eso

Severus frunció el ceño. Con esa actitud del Merodeador comenzaba a arrepentirse de ayudarlo.

Fue difícil, pero después de clases, Severus llevó a James a los terrenos de Hogwarts. Sabía que a las chicas les gustaba ir a la orilla del Lago Negro a mojarse los pies y era en un punto donde se perdían de vista, así que era el lugar perfecto para que pudiera invitar a Alex.

Una vez visualizaron a las chicas, los chicos salieron de su escondite y se acercaron a ellas. Caminaban en silencio, pero a medio camino James comenzaba a arrepentirse. Esa actitud le parecía extraña a Severus debido a que él, junto a Black, eran de los chicos más populares de la escuela y también eran conocidos como Don Juanes.

—¿Sabes qué? Mejor veo a Jones en otro momento

—¿Qué? ¿El famoso jugador de Quidditch, James Potter, tiene miedo de invitar a una chica?

—¡Mejor cierra la boca, gatito!

—¿¡Cómo me llamaste, Bambi!?

—¡Ese insulto no cuenta si no tengo idea de qué significa!

—¡Ahora es doble por ignorante!

Ambos chicos comentaron a forcejear, sin darse cuenta que se acercaban a las primas. Ellas al escuchar la pelea, se levantaron y vieron a James Potter peleando con Severus. La verdad eso no era nuevo, pero sí el hecho de ver solamente a esos dos y al esto muggle.

Se secaron los pies con magia y se pusieron los calcetines. Al estar ocupadas vistiéndose, no se dieron cuenta de que los chicos llegaron junto a ellas sino hasta que James chocó con Alex y la arrojó al agua.

—¡Alex! —exclamó Lily

Al escucharla, los chicos se detuvieron. Severus se acercó al lago, viendo a la castaña sentada en el agua y empapada por completo.

—¡Lo siento, Alex! —dijo Severus, tendiéndole una mano

La latina lo miró con un leve rubor y aceptó la mano del chico. Severus la levantó, la sacó del agua y la secó con un movimiento de varita.

—De verdad lo siento, Alex —se disculpó otra vez Severus. Se acercó a James y lo tomó del brazo—. ¿Cómo podrías perdonarnos? —hizo un gesto de estar pensando y después le dio un codazo en el brazo al de lentes—. ¿Tienes una idea, Potter? — James estaba tieso y sin responder. Severus estaba comenzando a perder la paciencia, así que continuó—. ¿Qué te parece ir al circo este fin de semana? Dicen que tiene una gran exhibición

Les chasqueó los dedos a la cara a James para que reaccionara y contestará eso.

—Uh... se dicen que traen animales tanto del mundo mágico como del no mágico

—¡Qué gran idea! —dijo emocionada Lily y se volvió hacia su prima —. ¿Verdad, Alex? Amas a los animales

—¡Ah, sí! —contestó la latina, sin quitarle la mirada de encima al Slytherin—. Soy súper fan de los zooanimales. ¡Digo! De los mamifezoo ¡No, de los amaniles!

A este punto, Lily le tapó la boca a su prima para callarla y dejara de avergonzarse. Severus no sabía porque de repente la castaña se puso nerviosa, así que siguió con la invitación.

—Genial. Así que, ¿digamos que nos reunimos a las cuatro de la tarde? —preguntó el azabache a las chicas y después se volvió hacia el Gryffindor—. ¿Está bien para ti, Potter? —El merodeador solamente asintió. Severus regresó su atención hacia las chicas—. Así que, a las cuatro ¿cierto?

—Las cuatro... Sí, está bien —confirmó Alex, pero ella ya estaba perdida en las nubes

Severus tomó a James del cuello de su túnica y se lo llevó del lago, dejando solas a las primas. Una vez perdidos de vista los chicos, Lily se plantó frente a su prima, moviendo la mano enfrente de su cara para "despertarla".

—Uh... ¡Whoho! ¡Tierra llamando a Alex! Te das cuenta de que el chico por el que estás perdidamente enamorada te acaba de invitar a salir ¿verdad?

—Sí... —esas palabras hicieron que la latina "despertara" sintiendo ese golpe de realidad como un balde de agua fría—. Espera ¿¡qué!? ¡Ay no! ¡No así, no ahora, no hoy! ¡Tengo que arreglar mi cabello! ¡No tengo un atuendo adecuado para usar! —se volvió hacia la pelirroja y la tomó de los hombros—. ¡Ayúdame, Lily! ¡No podré hacerlo sola!

—Tranquila, Alex —dijo Lily, quitando las manos de su prima de sus hombros y mirándola cariñosamente—. La cita es hasta el fin de semana, así que tenemos tiempo suficiente para planear todo ¿de acuerdo?

Alex suspiró aliviada y agradeció a su prima. Cerca de los invernaderos, Severus y James tenían una conversación mas o menos parecida.

—Todavía no puedo creer que el gran James Potter se quedara mudo solo por pedir una cita

—¡Deja de burlarte! Sigo procesando lo que acaba de pasar. ¿Cómo hiciste eso?

—Como te lo dije, tienes que ser tú mismo

—Claro, por supuesto. Excepto que, para ti, es muy fácil ¡tú la conoces! Nunca había tenido esa dificultad con las chicas

—Eso se nota. Ahora estás siendo ridículo, estarás bien. Y cuando estés a solas con Alex en el circo, tú...

—¡Whoa! ¡Whoa! ¡Whoa! ¿Cómo que "a solas con Alex"? ¡Ah no, no, no, no! ¡Vas a venir conmigo! ¡No vas a dejarme solo con ella! ¡Ah, ah!

Severus se palmeó la frente y enseguida suspiró resignado.

—Está bien, lo haré. Pero solo porque quiero verte comportarte como un verdadero tonto ante Alex

—Que gracioso

Finalmente llego el fin de semana y por ende la cita al circo. Este se encontraba a las afuera del pueblo debido a su carpa; por fuera no parecía gran cosa, pero por dentro era inmenso. Varias jaulas mostraban animales de casi todo el mundo —mágico y no— atrayendo la atención de los espectadores que venían a pasarla bien, incluso tenían entre sus números artísticos criaturas raras y únicas.

En la entrada del circo, Alex esperaba a que llegara Severus para su cita. Con cuidado, se llevó una mano a su oreja y encendió el comunicador de diadema que llevaba. Lily le había escrito a su padre pidiéndole comunicadores portátiles y discretos, y el adulto le había conseguido un par de radio comunicadores con diadema, con los cuales la latina podría disimular con su cabello el micrófono y Lily arregló lo demás para que pareciera una diadema común y corriente. Al principio habían tenido dudas respecto a esos aparatos de comunicación muggle ya que Hogsmeade era un pueblo totalmente mágico y la magia del ambiente podría hacer que los comunicadores no funcionaran; pero para alivio de las chicas (de Alex más que de Lily) estos funcionaron.

¡Probando! ¡Uno, dos! ¡Uno, dos! ¿Me copias, Alex?

—Sí, alto y claro. Pero no estoy segura de que pueda hacer eso... incluso así

¡Claro que puedes! ¡Solo se tú misma!

—Sí recuerdas cómo acabo la última vez ¿no?

FLASHBACK

Lily le daba ánimos para hablar con Severus y pedirle una cita. Siguió al chico para preguntarle... pero no se dio cuenta a donde llegó sino hasta que los chicos comenzaron a gritarle. ¡Se había metido al baño de chicos!

Salió como alma que lleva el diablo sin darse cuenta, por su bien, que Severus la vio irse confundido por lo que hizo.

FIN DEL FLASHBACK

—Metstli no deja de burlarse de mi por eso

Bueno, eh... Se tú misma y fíjate por donde vas

—Entendido

Alex miraba a su alrededor buscando a Severus. Estaba muy nerviosa; su época o no, era su primera cita en mucho tiempo y no sabía qué hacer. Siempre había soñado con poder salir con el azabache en su tiempo, pero debido a la diferencia de edad, y porque eran alumna y profesor, era más que imposible poder hacer cosas "normales de pareja" y verse con esa oportunidad en el pasado hacía que se le acelerara el corazón.

—¿Dónde estará? —se preguntó Alex en voz alta

—Más de una vez me dijiste que no querías interferir en asuntos sentimentales debido a que tendrás que regresar a tu época tarde o temprano. Así que ¿por qué te contradices en este momento? —preguntó Tikki

—Una sola cita no hará daño, además porque en mi tiempo no puedo hacer esto con él ¡así que pienso aprovecharlo! —con cuidado empujó a la kwami de vuelta a su bolso—, ¡Y escóndete, Tikki! No importa lo que pase ¡hablare con él sin ninguna dificultad!

¡Así! Me gusta escucharte decir eso —dijo Lily emocionada

La latina tenía que admitir que le sorprendió que la pelirroja no escuchara toda su conversación con Tikki, pero también se alegró. Miró por todos lados, buscando una larga cabellera negra; vio una a lo lejos, pero en cuanto el chico se volteó vio que tenía ojos grises en lugar de negros, además de darse cuenta que un chico de cabello castaño y ojos dorados estaba con él. Eran Sirius Black y Remus Lupin.

El primero en darse cuenta de la presencia de la castaña fue Remus, quien la saludó con la mano y Alex le correspondió. Al darse cuenta de que su amigo saludaba a alguien, Sirius miró hacia esa dirección y una sonrisa apareció en su rostro. Al verla, la latina enseguida la reconoció como la "sonrisa de Don Juan" y un suspiró escapó por sus labios.

«Parece ser que Sirius en verdad era todo un engreído» pensó Alex con pesar

—¡Jones! ¡Que agradable coincidencia!

Lo que faltaba, el "gran" Sirius Black —escuchó Alex mascullar a Lily

—¿Qué haces aquí sola, Jones? ¿Dónde dejaste a tu prima Evans y al grasiento de Snape?

—En primer lugar, no le digas así a Severus. —contestó Alex enojada—. Y en segundo lugar, con tal de que me dejes en paz, estoy esperando a alguien

—¿Tienes una cita, Alex? —preguntó Remus

—Sí

—Pues tal parece que te dejaron plantada, Jones. Así que ¿por qué no vienes conmigo y con Remus?

Alex estaba por contestarle, cuando Lily le advirtió que alguien se acercaba. Logró quitarse al merodeador coqueto de encima diciendo que su cita ya estaba llegando. Sirius no le creyó, iba a decirle algo, pero Remus lo tomó del brazo y se lo llevó de ahí despidiéndose de Alex.

La latina miró hacia donde le indicó su prima. Alcanzo a ver una cabellera negra ¿alborotada? Al ver acercarse más al chico, grande fue su sorpresa al ver que se trataba de James Potter y no de Severus.

—¿Qué rayos…? —activó su comunicador y le habló a la pelirroja—. Es Potter ¿Dónde está Severus?

Ni idea. Yo tampoco me lo esperaba

James llegó ante la castaña y la saludó. Alex respondió el saludo, todavía confundida por ver al padre de su mejor amigo llegar y no a su futuro profesor.

—Disculpa James, sonara extraño, pero ¿Severus no vino contigo?

—Eh…

Detrás de los árboles, Severus estaba escondido observando todo y hablaba con James con unos comunicadores de diadema.

Después de que el de lentes le estuvo rogando para que no lo dejara solo en esa cita, le escribió una carta a Nathalie pidiéndole unos comunicadores. A pesar de que a la asistente de su tío le pareció extraña esa petición, la mujer le envió un par de radio comunicadores con diadema. Gracias a que los aparatos eran negros, Severus pudo ocultar el de James sin problemas, además de que el cabello del Gryffindor siempre estaba alborotado.

El Slytherin encendió su comunicador y le habló a Potter.

Dile que estarán mejor sin mí

—Estarán mejor sin mí —dijo James exactamente cada palabra

—¿Uh?

En los árboles, Plaga salió y se acostó sobre la cabeza de Severus, interesado en la situación.

—¡Oh, al final, esta historia es mucho más interesante de lo que pensé que sería! ¡Sube el volumen un poco!

—¡Plaga, cállate y escóndete!

—¡Quiero decir, sin él! —dijo rápido James—. ¡Claro! No necesitamos a Snape para ir al circo

¡Claro que sí, tonto! —dijo Lily

—¡Claro que sí, to…! —dijo Alex, pero se detuvo antes de soltar el insulto de su prima—. Quiero decir ¿no se suponía que iba a venir? ¿No quieres esperarlo?

Dile que quieres estar solo con ella —dijo Severus

—Más tarde —contestó James

—¿Qué dijiste? —preguntó Alex

—Eh… ¡tienes razón! Vamos a esperarlo —contestó rápido el Gryffindor

¡No! ¿Qué estás diciendo? ¡No me esperen, no voy a ir! —contestó enojado Severus

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Mientras tanto, en el circo, en la atracción donde los espectadores podían observar e interactuar con los animales, Sirius y Remus fueron a la parte de los animales no mágicos y vieron a uno de los cuidadores dándole de comer a una pantera negra. El ojigris estaba aburrido, así que comenzó a alardear de que él podría correr más rápido que la pantera a lo cual el cuidador negó rotundamente diciendo que era más que imposible. Sirius estuvo a punto de decir que como un perro no habría problema, pero Remus le pellizco el brazo para asegurarse de que no hablara de más. No obstante, el mayor Black ya había ocasionado el daño haciendo enojar al cuidador cuanto él y Remus se fueron y esa prueba fue que Le Papillon sintió emociones negativas y, por ende, consiguió una nueva víctima.

De su guarida, la ventana se abrió, estando el villano listo para atacar a un nuevo civil inocente.

—A veces, tenemos que dejar que el animal dentro de nosotros hable —dijo con malicia el villano—. ¡Me encanta está idea! —extendió una mano y una mariposa blanca se posó en está, la cubrió con la otra haciendo que absorbiera energía negativa y al abrir su mano la mariposa se volvió negra y voló—. Vuela, pequeña y maléfica akuma ¡y toma el control de ese cuidador del circo! —y la mariposa salió de su guarida.

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James y Alex se quedaron de pie cerca de la taquilla del circo esperando a Severus. Los dos estaban en un silencio incómodo. La chica revisó su reloj dándose cuenta que llevaban diez minutos esperando y ya la función había comenzado.

—Vaya, parece que se está tomando su tiempo —comentó Alex. Bajó su brazo y suspiró con resignación—. No vendrá ¿cierto? ¿Es eso?

James no la miró por vergüenza, además de percatarse del malentendido que se había hecho el día que la invitó a salir puesto que fue Severus quien lo hizo ya que él, James, se quedó petrificado como un completo idiota.

Repite después de mí —le dijo Severus—: Sí, vendrá. Pero antes quiero aprovechar para decirte que…

—Sí, vendrá. —repitió James, mirando fijamente a la castaña—. ¡Pero antes quiero aprovechar para decirte que…!

¡Que te amo, Alex!

—Decirte que… —las palabras se le atoraron a James en la garganta y en lugar de decir lo que el azabache le dijo, salieron otras— ¡amo a una chica y no sé como decírselo!

¡Potter! ¿¡Qué estás haciendo!?

—¿En serio? —preguntó animada Alex, teniendo una idea de quién era la chica—. ¡Genial! Si quieres, puedo ayudarte

—¿Harías eso? —preguntó James

¿Tú? ¿Ahora eres una especialista en declaraciones de amor? —preguntó burlonamente Lily—. ¡Muero por escuchar eso!

—"Muero por escuchar eso" —repitió Alex molesta

—¿Qué? —preguntó James

Alex se dio cuenta de lo que hizo y volvió su atención hacia el chico.

—Eh… muero por escuchar el nombre de la chica afortunada

—¡Oh sí!

Dile: eres tú —dijo Severus

—Es… —de nuevo se le atoraron las palabras a James y se le vino a la mente el nombre de cierta compañera suya—. ¡Tu prima, Lily!

—¿¡QUÉ!? —exclamaron a la vez Severus, Lily y Alex

El chico confundido, la pelirroja horrorizada y la latina emocionada.

—¿Lily? ¡Wow! ¡Es genial! «Era obvio, pero mejor le sigo el juego»

¡No, no, no, no! ¡Es todo menos genial! —exclamó Lily

De pronto recordó que Severus le había gritado que a James Potter le gustaba después del incidente del Sauce Boxeador y que el azabache no quiso decirle más. Sentía que se estaba poniendo pálida y las palabras de Alex tampoco ayudaban.

—¡Te preparé una cita con ella!

¿¡Harás qué!? ¿¡Qué te pasa!? ¿¡Esto es una broma!? ¡Ni siquiera me pediste mi opinión! ¡Ah, ah! Una cita con el engreído y prepotente James Potter ¡Olvídalo! —tomó el comunicador con fuerza y casi gritando le contestó a su prima—. ¡No! ¡Ni en sus sueños!

—Se pondrá triste si te rehúsas —contestó Alex

—¿Qué dijiste? —preguntó James

—Dije que… sería triste si rechazaras esta cita

Lily gruñó deseando golpear a Alex por estar haciendo cosas sin su consentimiento.

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El cuidador estaba tan concentrado observando a su pantera que no se dio cuenta de la mariposa negra que se le acercó y se fundió en su brazalete de colmillo. El hombre levantó la cabeza y en su rostro apareció el símbolo de una mariposa morada.

—Animan, yo soy Le Papillon —dijo una voz en su cabeza—. Te estoy ofreciendo los poderes para vengarte, a cambio de un pequeño servicio.

—Será un gran placer, Le Papillon —contestó el cuidador y fue envuelto en una energía negra y morada.

Tomó la apariencia de una pantera negra, a excepción de sus ojos que se volvieron morados y conservaba su brazalete. Olfateó el aire buscando el aroma del chico que se había metido con su amada pantera; lo olfateó hasta la entrada del circo.

—¡Oye, niño! —Sirius y Remus voltearon al igual que las demás personas. La gente entró en pánico al ver a la pantera y salieron huyendo de ahí mientras que los dos Gryffindor veían asustados al animal—. ¿Aún quieres competir? Comienza a correr, te daré ventaja.

Detrás de Animan fueron llegando los demás animales del circo y el caos reinó el lugar. Sirius y Remus huyeron de ahí siendo perseguidos por Animan.

Ninguno de los chicos se fijaba por donde iba, ni siquiera se dieron cuenta que pasaron ante James y Alex. Ambos Gryffindor vieron confundidos al par de Merodeadores y ¿¡una pantera negra!? De pronto escucharon detrás de ellos varios ruidos. Voltearon y grande fue su sorpresa al ver más animales ir hacia ellos. James tomó a Alex de la mano y los dos corrieron, alejándose del lugar.

A pesar de encontrarse escondidos entre los árboles, Lily también huyó. Severus se ocultó mejor entre la vegetación y dejo salir a Plaga.

—Tenemos que hacer algo —dijo el azabache a su kwami, quien solamente soltó un suspiró de resignación—. ¡Plaga, las garras! —y se transformó en Chat Noir

James y Alex siguieron corriendo, mezclándose con la gente. En medio de esa confusión, la latina logró soltarse del de lentes; James la llamó, pero debido a que era llevado por la multitud, no pudo regresar a buscar a la chica.

Alex logró llegar a los árboles y se escondió detrás de estos.

—Alex ¿por qué no escuchaste a Lily? —preguntó Tikki, saliendo de su escondite

—No pude evitarlo —contestó la latina—. No quería que James se pusiera triste

—Hablaremos de eso más tarde. ¡Es hora de pasar a la acción!

¡Tikki, motas! ¡Ha! —y se transformó en Ladybug

En algún momento de la persecución, Sirius y Remus se separación siendo el ojigris perseguido por Animan hasta que este rebasó al adolescente, cortándole el paso y acercándose a él como si el chico fuera su presa.

—¡Perdiste, niño! —dijo Animan—. ¿Qué piensas de las panteras ahora?

—¿Qué ellas son más rápidas? —preguntó Sirius a la vez que retrocedía con cautela

De repente apareció Ladybug interponiéndose entre Animan y Sirius.

—¿Ah sí? —preguntó desafiante la heroína—. Y tú ¿qué piensas de las catarinas?

Igualmente apareció de la nada Chat Noir, parándose junto a su compañera.

—¿Y de otros gatos negros? —preguntó desafiante el héroe

—La cadena alimenticia está a mi favor —contestó el villano

—¡Animan! —hablo Le Papillon en la cabeza del villano—. Toma sus joyas ¡Los Miraculous! ¡Y entrégamelos!

—¡Sino quieres ser aplastado, aléjate de aquí! —dijo Ladybug a Sirius—. ¡Ya!

El chico le hizo caso enseguida, corriendo al otro lado. Animan corrió hacia su presa, pero Ladybug lo atrapó con su yoyo.

—Chat Noir, solo lleva un brazalete. ¡El akuma debe estar ahí!

—Sostenlo, se lo quitare…

El héroe ni siquiera intento acercarse al villano debido a que los animales del circo aparecieron detrás de Animan.

—¡Atrápenlos! —ordenó el villano a los animales

—¿Corremos? —sugirió Chat Noir

—Yo creo que sí —concordó Ladybug

La catarina soltó su yoyo y ambos héroes huyeron de la estampida.

–¡Propongo que los regresemos a sus jaulas! —gritó el felino

—¡No! ¿En serio? —contestó sarcásticamente la catarina—. ¿Y crees que ellos aceptarán? Solo así ¿sin decir nada?

En su camino se atravesaron James Potter y Lily Evans siendo perseguidos por un Graphorn. Saltaron sobre el animal y siguieron huyendo de la estampida que tenían detrás de ellos.

—¡Digo que nos separemos! —sugirió Ladybug

En seguida ambos héroes se fueron por su lado. La catarina fue por James y Lily, los regresó al circo y los metió en la primera jaula vacía que encontró.

—¡Quédense aquí, estarán a salvo! —dijo la heroína a los adolescentes

Cerró la puerta y los dejó encerrados.

James y Lily se miraron confundidos y después incómodos ante la situación.

—Uh… ¿cómo te va, Evans? —preguntó Potter

La pelirroja soló suspiró y se palmeó la frente.

Chat Noir corrió hacia un árbol y lo trepó para mantenerse alejado de los animales. Ladybug llegó junto a él y se dio cuenta de lo complicada que era la situación.

—¡Son demasiados! ¡No podremos atraparlos a todos!

—¡Bien! ¿Pero qué propones? —preguntó Chat Noir

Vieron a la pantera acercarse hacia ellos y empezar a trepar el árbol. Saltaron de este hacia los otros y se alejaron lo más que pudieron de los animales. Una vez a salvo, la heroína le contestó.

—Regresemos al plan A: Si logramos romper su brazalete, podremos capturar el akuma y todo volverá a la normalidad

—Suena como una súper idea. Obvia y básica, pero ya es algo

Ladybug rodó los ojos por el comentario. Regresaron al buscar a Animal, pero se sorprendieron al ver que el villano ya no estaba, lo único que había en el lugar era el yoyo de la heroína.

—¿Qué? Pero… si es irrompible

Chat Noir se hincó para escoger y revisar el arma.

—Míralo bien, no está roto

Se lo devolvió a su compañera y se puso de pie.

—Entonces ¿cómo se liberó?

—No lo sé, pero tenemos que encontrar a Black… —al ver la cara de desconcierto de su compañera, se corrigió enseguida—. Ah… ¡el chico! Antes de que sea devorado

Ladybug probó su yoyo para asegurarse de que estuviera bien; al ver que no tenía ningún daño lo lanzó y comenzó a trepar por los árboles, seguida por Chat Noir, hasta llegar a Hogsmeade. Saltaron por los techos buscando a Sirius, hasta que el felino lo vio cerca de la Casa de los Gritos siendo acorralado por Animan.

—Ahora solo somos tú y yo, niño —dijo amenazante el villano, preparándose para atacar a su presa

Sirius retrocedió hasta que tropezó con una piedra y cayó de espaldas. Animan aprovechó el verlo indefenso para atacar, pero algo lo atrapó por el tobillo. Miró sobre su hombro y vio a Ladybug.

—¡No escaparas de mí esta vez! —dijo la heroína, tomando con fuerza su yoyo

Chat Noir se acercó a Sirius y lo ayudó a levantarse.

—Ve a esconderte en el primer edificio que encuentres ¡rápido!

—Gracias, Chat Noir —agradeció Black

El felino le dio una palmada en la espalda y vio al chico correr.

—¡Jamás me atraparán! —exclamó Animan

Se envolvió en energía negra y morada. En donde antes se encontraba la pantera, apareció un águila real, liberándose del yoyo de Ladybug y volando, huyendo de sus captores.

—¡Así es cómo escapó antes! —dijo Chat Noir, sentándose en la valla de la Casa de los Gritos

—Parece que su poder es transformarse en cualquier tipo de animal. —señaló Ladybug—. Como si de un animago se tratase, pero con más opciones. Pero ahora ese no es el problema ¿Dónde habrá ido Sirius Black?

Como respuesta, Chat Noir tomó su bastón, lo activó y le mostró en la pantalla un mapa y en este un icono de huella de gato moviéndose. La heroína miró sorprendida el bastón y después a su compañero.

—No creerás que eres la única con curiosidad respecto a lo que nuestras armas pueden hacer ¿o sí?

—¡Que buen gatito! —felicitó la catarina, rascándole la barbilla al felino como a un gato real—. ¡Vamos!

La señal del localizador llevó a los héroes al último lugar que se les hubiera ocurrido: el pub Cabeza de Puerco. Entraron con siguió y vieron al dueño del local atendiendo a un agotado y asustado Sirius Black.

—¡Vaya! Así que son ustedes ese par de locos con disfraces peleando con ese otro demente de las mariposas

—Buenas tardes a usted también —contestó irritado Chat Noir por el recibimiento

Ladybug ignoró eso y se acercó al mayor Black.

—¿Estás bien? —preguntó la heroína, posando una mano sobre el hombro del chico

—Ahora lo estaré, gracias a ustedes

—Pues yo no al estar con tres adolescentes siendo perseguidos por ese extraño animago, maledictus ¡o lo que sea! —dijo molesto el dueño del pub—. ¡Así que vayan a poner en peligro otro local que no sea el mío!

Ladybug y Chat Noir miraron molestos al anciano. La catarina ayudó al joven a ponerse de pie y fueron hacia la puerta.

—Como si a este lugar vinieran muchas personas —masculló el felino

El anciano lo escuchó y le gritó al héroe, pero Chat Noir ya había cerrado la puerta y no lo escuchó. Con cautela fueron por la parte de atrás de los edificios hasta llegar a las Tres Escobas. Ladybug tocó la puerta y enseguida la abrió una mujer joven atractiva.

—Hola, Madame Rosmerta

—Sirius Black ¿ahora en que te…? ¿Ladybug? ¿Chat Noir? ¿Qué está pasando?

—Disculpe la molestia, Madame —dijo Ladybug—. Pero necesitamos su ayuda. Un súpervillano viene por este chico y necesitamos un lugar seguro para ocultarlo.

La mujer vio a los jóvenes y enseguida se reflejó la duda en su rostro. Sirius comenzó a rogarle a la dueña de la taberna, pero está se mostraba reacia; con eso, la catarina estaba considerando el ir a otro lugar. En cuanto al felino, escucho pasos acercarse a ellos, Animan los estaba rastreando y pronto los encontraría así que debía hacer algo pronto.

—Madame Rosmerta —llamó el héroe—. Entendemos que este preocupada, pero de verdad necesitamos su ayuda. Solo queremos que esconda a este chico mientras Ladybug y yo nos enfrentamos al villano.

La dueña de la taberna vio a los portadores mirándola con insistencia y suplica. Suspiró y se hizo a un lado para dejarlos pasar; cerrando la puerta a tiempo ya que en ese momento pasó Animan.

Llevó a los jóvenes a un reservado del bar y fue a la barra para traerles comida y bebida. Mientras esperaban, Ladybug le hizo un gesto a Chat Noir para hablar en privado.

—Tal parece que estaremos a salvo por un rato. Una pantera no podrá entrar —dijo el felino

—Una pantera no ¿pero qué pasará si se transforma en un animal más pequeño? —pregunto la catarina

—Tienes razón. Pero tenemos una pequeña ventaja sobre él: sabemos exactamente dónde está su presa

—Animan tiene un buen sentido del olfato, eventualmente lo encontrará. Pero tenemos algo de tiempo para prepararle una sorpresa

Afuera del local se escuchó caos. Los héroes y Sirius se asomaron por la ventana y vieron el desastre en el que estaba el pueblo mágico debido a los animales fuera de control.

—¡Tenemos que detener a Animan antes de que Hogsmeade se vuelva una verdadera jungla! —exclamó preocupado Chat Noir

La puerta del reservado se abrió y entró Madame Rosmerta con una charola en la cual traía tres jarras de cerveza de mantequilla y sándwiches. Dejó todo en la mesa y Sirius se acercó enseguida a comer y beber, todos esos problemas le habían dado hambre.

Los portadores de Miraculous solamente tomaron la cerveza de mantequilla. Mientras lo hacían, Ladybug vio que Sirius llevaba una chaqueta de piel de dragón, entonces se le ocurrió una idea. Dejó la jarra y se acercó al Gryffindor.

—Espéranos aquí, estarás a salvo. ¿Podrías prestarme tu chaqueta, por favor?

Sirius tragó su bocado de sándwich y miró curioso a la heroína.

—¿Para qué lo necesitas? —preguntó el mayor Black y enseguida puso su mejor expresión coqueta—. ¿Acaso quieres un recuerdo de este galán?

La catarina puso los ojos en blanco por el comentario mientras que el felino fulminaba con la mirada al animago, conteniendo un gruñido felino. Al ver la reacción de sus salvadores, Sirius hundió los hombros y le dio la prenda de ropa a la chica.

—Gracias. Ahora, vámonos Chat Noir —caminaron hacia la puerta y antes de salir, Ladybug se volvió hacia Rosmerta—. Comprobaré que todas las puertas y ventanas estén cerradas. Gracias una vez más por su ayuda

—Por nada, Ladybug y Chat Noir

Los héroes salieron del reservado y cerraron la puerta. La heroína fue a la parte de atrás del local, por donde entraron, y colgó en un perchero la chaqueta. Fueron a la puerta principal y se asomaron por la ventana para ver si Animan andaba por ahí. Chat Noir estaba tan concentrado en buscar al enemigo que no se dio cuenta de que Ladybug fue a la barra a buscar algo y regresó sino hasta que sintió liquido rozándole el cabello. Volteó y vio a su compañera con una botella de vidrio y atomizador en la boquilla de esta.

—¿Qué es esa cosa?

—Un ambientador. Es para ocultar nuestro olor de Animan

—Gracias. Siempre quise oler como… —olfateó el aire y miró a su compañera encarando una ceja—. ¿Perfume de brisa marina? —miró sobre el hombro de Ladybug y vio una pequeña caja de cartón en la barra. Fue hacia allá, la tomó y se la mostró—. ¿No podemos intentar atraerlo adentro de esto?

—Si se transforma escapará. Necesitamos algo más grande

Regresaron a la parte de enfrente buscando algo. Entonces para su asombro, y buena suerte, cerca de Las Tres Escobas había un autobús de tres plantas y de color morado: El Autobús Noctambulo. Era un transporte de emergencia del mundo mágico, así que alguien debió de haberlo llamado para irse del pueblo después del caos, pero al parecer el conductor y cobrador al ver lo que pasaba, huyeron despavoridos abandonando el vehículo.

—¡Eso servirá como una jaula suficientemente grande! —exclamó Ladybug

—¡Excelente idea! —concordó Chat Noir—. ¿Pero cómo haremos para que entre…?

De pronto sus orejas de gato se movieron, Animan estaba cerca. Tomó a Labybug del hombro para ocultarse. El felino se concentró en escuchar al villano acercarse, pero entonces sintió una mirada sobre él. Vio a su compañera y se sorprendió al ver la expresión de su rostro: como su estuviera tratando de contener una sonrisa y decir algo.

—¿Qué? —preguntó Chat Noir

—Creí que tus orejas de gato eran solo un complemento del traje, no creí que se movieran de verdad. —contestó Ladybug—, ¡Te viste muy adorable!

Chat Noir se ruborizó y se aplastó las orejas de gato. Se escuchó el sonido de un águila real; los héroes se asomaron con cuidado por la ventana y vieron a Animan volando en círculos enfrente al local.

—¡Está funcionando! ¡Olfateó el olor de Sirius…!

Ladybug sintió algo extraño cerca de su cuello, como una respiración. Bajó la mirada y vio a Chat Noir ¿olfateándola? Eso le pareció extraño a la vez que incómodo.

—Chat… bajas un poco más tu rostro y te daré un golpe que no olvidarás

El felino tardó en prestar atención a las palabras de su compañera. Cuando ella se movió, un dulce olor, que no era del ambientador, se desprendió de ella. No pudo evitar cerrar los ojos y olfatear, no sabía si era floral o de golosina; pero tampoco se había dado cuenta de que estaba demasiado cerca de ella hasta que Ladybug le habló. Abrió los ojos y vio que estaba de frente a ella y a unos centímetros de su cuello, de bajar su cara estaría cerca de…

Se ruborizó, alcanzando el tono del traje de la heroína y se apartó bruscamente de ella. Ladybug también se ruborizó, pero levemente, y fue hacia la parte de atrás de Las Tres Escobas, seguida de un abochornado Chat Noir.

Escucharon ruidos detrás de la puerta, de pronto un pequeño insecto rojo pasó por esta hasta donde estaba colgada la chaqueta. Ladybug aprovechó y atrapó a Animan en la caja de cartón.

—¿Una catarina? Excelente elección —dijo la heroína

No obstante, tal como lo predijo, Animan se transformó. Los héroes corrieron siendo perseguidos por una pantera negra. Salieron del local por la puerta de enfrente y lo llevaron hacia el Autobús Noctambulo, cerrándose las puertas tras el villano.

Animan miró el vehículo y no vio a simple vista a sus presas. Avanzó con cautela hasta la parte de enfrente del autobús, en la planta de arriba se encontraban escondidos Ladybug y Chat Noir. Ya casi cerca de asiento del conductor, los héroes saltaron y regresaron a la parte de atrás; pero para su mala suerte la puerta estaba cerrada.

—¿Y el botón de las puertas? —preguntó Ladybug buscándolo—. ¡No me salgas que esta en el panel del conductor!

Mientras su compañero mantenía a raya a Animan con su bastón, la heroína regreso a la parte de enfrente y presionó todos los botones del panel.

¡Tenía que ser! ¡Las llaves no están y por ende nada funciona!

Chat Noir saltó sobre Animan y se acercó a su compañera.

—¿Y ahora qué?

Como si las cosas no estuvieran mal, el villano se transformó, está vez en un oso pardo. De un solo golpe de su pata, derribó a Chat Noir y este soltó su bastón yendo a parar a los pies de Ladybug.

—¡Toma su Miraculous! —ordenó Le Papillon—. ¡Su anillo!

Animan rugió y se abalanzó sobre el felino. La catarina le pasó de una patada su bastón a su compañero, lo extendió golpeando el mentón del villano quitándoselo de encima. Ladybug lo ató con su yoyo, pero Animan se transformó en catarina para soltarse. Chat Noir le lanzó su bastón, pero al ser insecto esquivó el ataque haciendo que el arma rebotará contra el vidrio y volviera a manos de su dueño.

El villano volvió a ser una pantera y se veía agotado.

—Parece que todas esas transformaciones lo están cansando —observó Ladybug

—En ese caso, dejemos que se fatigue. Será más simple capturar su akuma. —dijo Chat Noir yendo hacia el panel del conductor—. ¡Cataclysm! —y tocó el panel

El Autobús Noctambulo comenzó a sonar y abrir sus puertas como loco. Ladybug y Chat Noir saltaron sobre Animan y salieron del vehículo rápidamente, dejando al villano atrapado.

—No es realmente una jaula, pero servirá —dijo la catarina

Animan miró con furia a sus presas y se transformó de nuevo en oso tratando de romper las puertas.

—Parece ser que nuestro amigo se esta volviendo escandal-oso —bromeó Chat Noir

—Tú eres el escandaloso —le siguió la broma Ladybug—. Ya se está desgastando

Los dos miraron al autobús y vieron a Animan transformarse sin parar, tratando de escapar.

—¿Lista para liberar su akuma?

Animan fue a la parte de en medio del vehículo, regresó a ser una pantera y se recostó exhausto.

—¡Funcionó! —exclamó emocionada la heroína

Pero su alegría se desvaneció al escuchar un rugido que nunca había escuchado. Vieron el Autobús Noctambulo y para su asombro y horror Animan se había transformado, no solo en un dinosaurio, sino en un velociraptor. Con sus fuertes garras y dientes destrozo las puertas, liberándose de su jaula.

—¡Oye, eso es trampa! —reclamó Chat Noir—. ¡Es una especie extinta!

—El velociraptor puede haberse extinguido hace mucho tiempo. Pero, técnicamente, sigue siendo un animal —aclaró Ladybug

Animan rugió y se acercó lentamente a sus presas mostrando sus colmillos y garras amenazadoramente.

—Mi lady, si nos quedamos aquí dos especies más se extinguirán: ¡el gato y la catarina!

Dieron media vuelta y corrieron. Lamentablemente, no tenían mucha ventaja debido a que el velociraptor, como su nombre lo indicaba, era muy rápido. Entonces se le ocurrió una loca idea a Ladybug. Se detuvo y encaró a Animan, quien también se detuvo. Al ver que su lady no lo seguía, Chat Noir paró y vio a su compañera.

—¿¡Qué rayos tratas de hacer!?

La catarina no le contestó. Ella extendió un brazo hacia el velociraptor y le habló con calma.

—Tranquilo… Tranquilo. Quédate donde estas. No te haré nada

El velociraptor se acercaba lentamente a la heroína. Chat Noir la miraba sin poder creer lo que ella hacía, jalándose las orejas de gato. De todas las ideas locas que la había visto hacer, esa era la peor. Se dio cuenta de que Animan esperaba el momento para abalanzarse sobre la chica, así que corrió hacia ella, tiró de los lazos sueltos de su diadema y la apartó a tiempo de Animan, llevándola hasta los tejados.

—¿¡Se puede saber en qué demonios estabas pensando!? —gritó el felino a la catarina—. ¡Eso fue lo más peligroso y estúpido que vi en mi vida!

—¡Oye, solo intentaba hacer algo para obtener su akuma!

—¡Sí, pero eso fue una reverenda…!

Ladybug no supo que quiso decir Chat Noir, porque de pronto detrás de su amigo una energía negra y morada apareció. El felino volteó y ambos miraron asustados que Animan pasó de un velociraptor a un tiranosaurio rex. Chat Noir iba a gritar, pero Ladybug le tapó la boca con una mano y con la otra rodeó sus brazos para dejarlo quieto.

—No hables y no te muevas —le susurró la catarina a su amigo en el oído

Animan miró fijamente donde, hace unos momentos para él, se encontraban los héroes. Al no verlos dio media vuelta y se alejó para buscarlos. Lentamente Ladybug soltó a Chat Noir, tomó su yoyo, escribió en él lento para que no se escuchara el tecleo y le mostró a su compañero lo que escribió:

Según los paleontólogos, la visión del T-Rex se basa en el movimiento, así que al quedarnos quietos fuimos "invisibles" para él. Además, también es peligroso que nos escuche.

Chat Noir terminó de leer y miró a su compañera con una sonrisa.

—Entiendo ¡Bien pensado, mi lady…!

El felino inconsciente alzó la voz y enseguida se cubrió la boca con las manos, pero ya era tarde. Animan lo escuchó.

—¡Bien hecho, Chat Noir! —reprendió Ladybug—. ¿No quieres gritar más fuerte? ¡Creo que no te escucharon hasta…!

La heroína interrumpió su regaño al ver al T-Rex detenerse detrás de su compañero. Chat Noir se volvió lentamente, gracias a sus agilidades felinas, y vio a Animan observándolos fijamente. El felino quitó sus manos de la boca y los bajo despacio, pero al hacerlo, tocó sin querer su cascabel haciéndolo sonar. Los portadores de Miraculous miraron el cascabel y después a Animan.

El villano ya estaba seguro que estaban ante él. El T-Rex rugió y los héroes se cubrieron las orejas. Animan lanzó una mordida hacia sus enemigos, pero ellos lograron esquivar el ataque; aterrizaron en su cabeza y al momento que el dinosaurio hizo levantó la cabeza, los portadores de Miraculous se deslizaron por su espalda.

«Yabba-Dabba-Doo» pensó con gracia Ladybug

Al llegar a la cola, Animan la levantó y los héroes salieron volando por los aires. El T-Rex abrió el hocico para comérselos de un bocado; pero la heroína tomó su yoyo con una mano, a su compañero del otro y con su arma los apartó a tiempo al momento de lanzar su arma a uno de los tejados y tirar de este justo antes de que Animan cerrara sus fauces.

Los héroes se escondieron detrás de unos cubos de basura y el villano se alejó de donde ellos estaban para buscarlos. Ladybug tomó de nuevo su yoyo y activó su poder.

¡Lucky Charm! —en su mano cayó...—. ¿Un gato hidráulico?

—¡Que mal! Animan no tiene neumáticos reventados —comentó sarcásticamente Chat Noir

Ambos asomaron con cuidado la cabeza para ver al villano, quien se estaba acercando a la Casa de los Gritos. Ladybug observó al villano con cuidado y reparó en algo que les ayudaría.

—Sus patas delanteras son pequeñas.

—Sí. Y probablemente no sea bueno en ese deporte muggle llamado básquetbol. ¿Y qué? ¿Cuál es tu punto?

—Si trepas hasta su cabeza no podrá atraparte, atraerás su atención ¡y así podré derribarlo!

—Suena bien ese plan. —se acercó a Ladybug, estando a unos centímetros de su rostro y le dijo con voz coqueta—. Soy muy bueno atrayendo la atención

La catarina puso una mano en la cara de su compañero y lo alejó a la vez que podía los ojos en blanco. De pronto apareció detrás de ellos Animan. Los héroes salieron de su escondite y corrieron por la calle. Se separaron y aprovechando la confusión del T-Rex, Chat Noir trepó al animal y se colocó en su cabeza. Animan se sacudió tratando de quitarse al felino de encima; en eso, Ladybug le ató las patas y lo derribó. Chat Noir saltó a tiempo de la cabeza del T-Rex y aterrizó junto a su compañera, quien miraba intercaladamente a Animan y el gato hidráulico.

—Que extraño. No tuvimos que usar esto. ¿Por qué será?

—Imagino que es porque somos muy fuertes —contestó Chat Noir caminando hacia Animan para quitarle el brazalete

Ladybug miró al dinosaurio y después a su Lucky Charm y entonces entendió para qué lo usaría.

—¡Chat Noir, espera! —llamó la catarina. El felino ya estaba llegando a la cabeza de Animan, pero este de pronto abrió sus fauces y otro poco mordía al héroe de no ser porque su compañera lo apartó a tiempo tirando de su cola—. ¡Ya sé qué hacer!

—¿De qué estas…? ¡Espera! ¿¡Qué haces!?

Ladybug corrió directamente hacia Animan. El villano abrió el hocico y la heroína… ¿¡saltó hacia ella!? Al ver que el T-Rex se comía a su amada, Chat Noir sintió una horrible opresión en el pecho, como su algo le estrujara el corazón. El horror paso enseguida a furia y enfundo su bastón.

—¡Vas a lamentar lo que hiciste! —amenazó Chat Noir

Corrió hacia Animan dispuesto a atacar, pero se detuvo al escuchar ruidos extraños proviniendo del villano. Poco a poco su hocico se abrió y, para sorpresa y alivio del felino, salió Ladybug de una pieza.

La heroína fue hacia el brazo de Animan, le quitó el brazalete, lo rompió y liberó al akuma.

Suficientes referencias a Jurassic Park, pequeño akuma —abrió su yoyo y lo hizo girar—. Je te libère du mal! —lanzó su yoyo y atrapó al bicho—. Catch! —abrió el yoyo y salió el akuma purificado—. Adiós mariposita. —se acercó a Animan y con mucho cuidado recuperó el gato hidráulico—. ¡Miraculous Ladybug! —exclamó lanzando al aire la herramienta.

Está brillo y aparecieron miles de catarinas, regresando al circo a los animales y reparando los daños causados por esto. Animan volvió a ser el cuidador. Ladybug fue hacia Chat Noir y le acercó el puño para chocarlo como siempre.

—¡Ganamos! —No obstante, Chat Noir no secundó el gesto, sino que estaba con la miraba en el suelo y no podía verle el rostro debido a su cabello—. ¿Chat Noir? ¿Estás…?

El felino abrazó a su compañera y ella pudo darse cuenta de que su compañero estaba temblando y lo comprobó al escucharlo.

—¡Ladybug! Creí que te había perdido

La heroína se quedo quieta unos segundos y después correspondió el abrazó. Chat Noir al darse cuenta, se separó rápido de ella con un leve rubor en sus mejillas que casi no se alcanzaba a apreciar debido al antifaz. Antes de que alguno de los dos dijera algo, el anillo de Chat Noir sonó.

—Mejor me voy.

Dio media vuelta, pero su compañera lo tomó de la muñeca. Miró sobre su hombro y vio a Ladybug sonriéndole con culpa.

—Perdóname por darte ese horrible susto, Chat Noir

—Tranquila, es un gaje del oficio ¿no?

—Tienes razón

Soltó a Chat Noir y este se fue. Ladybug se acercó al cuidador para asegurarse de que el hombre estuviera bien. Una vez comprobado, ella también se fue del lugar.

—¡Arruinaron todo una vez más, Ladybug y Chat Noir! —exclamó furioso Le Papillon—. ¡Así no es como se suponía que debía ser! Un día, les prometo ¡seré yo el que este en la cima de la cadena alimenticia y los aplastaré! —sentenció Le Papillon y la ventana de su guarida se cerró, sumiéndose en la oscuridad.

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Después de ese largo ajetreo, todos los estudiantes de Hogwarts regresaron al castillo. Estaban formados esperando su turno para subir a los carruajes; Alex estaba al final de la fila exhausta por todo lo sucedido. Tikki se asomó con disimulo y le habló a su portadora.

—Alex ¿no estas olvidando algo?

—¿Uh? Mh… No lo creo ¿por qué?

—¿Segura? ¿No olvidaste a una chica pelirroja de ojos verdes y a un chico de cabello negro alborotado con lentes redondos?

3…

2…

1…

Alex gritó y se llevo las manos a la cabeza.

—¡Olvide por completo a Lily y a James! —dio media vuelta y corrió hacia el circo—. ¡Ella va a odiarme!

—Y ella ni siquiera sabe que también eres Ladybug quien la encerró en una jaula con James

—¡Agh! De saberlo me mata. Debo intentar arreglarlo.

Siguió corriendo hasta llegar a la dulcería Honeydukes. La puerta del local se abrió y de ella salieron ¿James y Lily? ¿Riendo? Poco a poco aminoro la velocidad hasta detenerse a unos pasos de ellos. Los dos Gryffindor la vieron y James le ofreció un caldero de chocolate. Alex negó con la cabeza y se volvió hacia su prima.

—¿Qué esta sucediendo?

—Ladybug nos encerró en la misma jaula toda la tarde —contestó la pelirroja. Miró de reojo a James y se sonrojó antes de seguir—. Y me di cuenta de que no es tan arrogante, engreído e inmaduro como yo creí

—Nos dimos cuenta de que tenemos mucho en común —dijo James a la chica y se volvió hacia la castaña—. ¿Sabes que, Alex? La chica de la que te hable…

—Ah, sí

—En realidad eras tú

—¿Eh?

—Quiero decir que eso era lo que creía, pero después de quedarme con Lily toda la tarde…

—¡Sí, bueno! No tenemos que decirle todo ¿de acuerdo?—intervino Lily

—¡Ah, sí! Disculpa

—Lo más divertido, y no me lo vas a creer, es que en el circo mientras yo te ayudaba ¡Severus estaba ayudando a James!

—¿¡Qué!? —exclamó asombrada la latina—. ¿¡Severus estaba en el circo!?

—Sí, es asombroso ¿no?

—Por cierto, Lily me dijo que estás enamorada de alguien de nuestro curso ¿cierto?

—¿¡Eh!?

—¡No tiene idea de quién es! ¡Lo prometo! —aclaró enseguida Lily—. ¿Ves como no tomo decisiones por los demás?

Alex suspiró aliviada.

—¡Pero si gustas, puedo ayudarte! —se ofreció James. La pelirroja le dio un pisotón para callarlo—. ¡Agh! ¡Claro, si lo conozco!

—¡James!

—De acuerdo, finge que no dije nada. ¡pero cuentas conmigo para hablarle de ti!

—¡JAMES!

Alex se inquieto por saber que James conocía su situación amorosa. Pero también le alegraba saber que, de un modo poco común y adelantado a su momento, ayudó a que James y Lily se unieran y así asegurar el nacimiento de su mejor amigo.