Hola nuevamente. Saco provecho del momento para traerles otro capítulo de esta historia. A ver si esto les gusta xD.

Encuentro

El día había pasado exageradamente lento para Homura. Apenas había pasado un par de horas desde la última vez que vio a Kyouko y a Takeru, pero daba la impresión de que habían pasado semanas. La sensación de pesadez y apatía era horrible, y Homura en ese momento no deseaba levantarse de la cama. Acababa de llamar a sus padres, dándoles su reporte periódico sobre cómo iba de salud. Era el precio a pagar a cambio de que la dejaran estudiar en Mitakihara, pues que sus padres antes hubieran preferido tenerla cerca para así estar al pendiente de todos sus signos. No podía culparles, si eso se daba porque ellos se preocupaban bastante.

Pese a todo, la vida en soledad en su apartamento tenía sus ventajas: Nunca tendría que esperar a que el baño esté disponible, aparte ella misma era la que ponía los horarios de descanso, de modo que no tendría que chocar con otra persona. Era eso justamente lo que necesitaba, y hasta el momento le iba bastante bien.

Todavía le faltaba bañarse y cenar. Pretendía acostarse temprano. Realmente no le gustaba despertarse tarde, y menos cuando le tocaría un nuevo día de clases, así que se levanta, pasando por alto todo su abatimiento y procede a hacer todo lo que le hacía falta.

Cuando ya estaba a mitad de su cena, escucha que algo caminaba en su balcón. Voltea a mirar. No encuentra nada. Tal vez se trata de su imaginación, por lo que decide ignorar aquello y seguir comiendo, disfrutando también la sensación de frescor que envolvía todo su cuerpo gracias al baño.

Mira su teléfono y lo toma. Revisa los movimientos de todos sus contactos, viendo que Kyouko había actualizado su estado, diciendo que ese fin de semana ella y su hermana participarían en la misa que el padre de ambas daría el fin de semana. Fuera de ello, sólo habían imágenes de cachorritos con mensajes conmovedores para cualquier ocasión. Nada fuera de lo que más veía la chica de lentes, así que deja nuevamente el teléfono sobre la mesa.

Nuevamente escucha unos pasos en el balcón. Esta vez eran varios, por lo que Homura no tuvo la oportunidad de dejarlo pasar. Sea lo que sea que hacía eso, posiblemente estaba atrapado en el balcón, por lo que tenía que ir allí y ver qué estaba pasando. Pero iba a paso lento, siempre ante la posibilidad de que, quizás, esa cosa podría lastimarla de alguna manera.

Finalmente llega hasta el balcón, y una vez allí abre con cuidado la puerta, monitoreando con la mirada el sitio, cuando nota un extraño gato, posiblemente el mismo que había visto aquella tarde. Al parecer intentaba salir de allí, pero no encontraba la manera de hacerlo.

─ ¿Estás perdido, pequeño? ─ Homura se agacha para ver el gato más de cerca, notando cuán extraño era su aspecto ─ ¿Dónde están tus dueños? ¿Y por qué no tienes un collar?

Homura levanta entonces el gato, pero en el mismo momento en que llega a tocarlo, algo empieza a ocurrir.

¿Hmm? Supongo que ahora finalmente puedes oírme?

Homura se asusta, pero no suelta el gato. No se podía creer que aquella criatura le acabara de hablar, aquello era sencillamente imposible. Mira nuevamente al animal, el cual le devolvía la mirada con ojos rojos.

─ Por un momento me pareció que hablabas, gatito.

Pues no. Yo no hablo, sino que me comunico por telepatía, lo que implica que sólo ciertas personas pueden oírme ─ Homura ahora sí suelta el gato, completamente asustada ─. Parece que te asusta saber que tengo una capacidad de comunicación bastante más cercana a la tuya que aquellos animales a los que llamas gatos. Los humanos son bastante impresionables. Siempre es lo mismo.

Homura cierra de golpe la puerta del balcón y se aleja, dejando al gato por fuera. Algo tenía que haber en la comida, o quizá se excedió con su medicación, pues no era posible que un gato fuera capaz de hablar... o comunicarse con ella de cualquier manera. Como sea, se queda en el sofá un buen rato, respirando hondo y lento para asegurarse de que todo estaba bien. Mira nuevamente hacia el balcón, preguntándose si aquel gato se había ido, pero se encuentra con que el gato estaba todavía allí, mirándola fijamente a través del enorme cristal de la puerta. Era una escena un tanto perturbadora, y Homura no fue capaz de sostenerle la mirada mucho tiempo. Debía haber algún truco tras todo eso. Alguien del edificio de al lado tenía que estar jugándole una broma pesada.

Desgraciadamente te equivocas, humana ─ escucha nuevamente la "voz" del gato, como si no hubiera distancia alguna entre ambos ─. Es comprensible que te cueste aceptar que no soy un gato ordinario como los que seguramente ves en la calle, pero no vas a ser capaz de anular ese hecho simplemente mirando hacia otro lado.

Homura levanta lentamente la vista, y el gato sigue allí. Si esa criatura realmente era capaz de comunicarse con ella por vía telepática, no debería tener problema en "oír" sus pensamientos, su vocabulario mental.

¿Quién eres tú?

Soy una forma de vida que se hace llamar Kyubey ─ la cosa sí le responde, acrecentando la sorpresa de Homura ─. Nuestro encuentro es meramente casual, así que no pienses que estoy aquí especialmente por ti. Simplemente llevo todo el día merodeando por los alrededores, cuando un trozo de orilla cedió en cuanto pisé y caí a este lugar, por lo que ahora no puedo salir.

Eso significaba que aquella cosa sí había estado atrapada, justo como Homura había pensado en un principio. Pero seguían habiendo detalles que no le terminaban de convencer, agujeros que hacía que no pudiera ver de forma clara el cuadro que había ante ella.

¿Por qué ahora es que me dices estas cosas y no antes?

Simplemente porque no podía ─ responde el ser con una calma que resultaba perturbadora ─. Como acabo de decir, puedo comunicarme de forma telepática contigo, pero eso sólo es posible si tengo contacto directo contigo, pues de ese modo establecemos un enlace. Ya te habría hablado desde antes si hubiese contado con esa opción desde un principio.

¿Qué...? ¿O sea que por tocarte... a partir de ese momento puedo oírte? ─ Homura todavía no terminaba de procesar la información recibida.

Efectivamente. No es algo común que los de mi especie tengan contacto con los humanos. Cosas así pasan usualmente una vez vez cada varias décadas. De hecho, ya venía tardando un poco, pues la última vez que algo así pasó fue hace casi dos siglos ─ Homura frunce el ceño, y Kyubey ya sabía el por qué ─. Los de mi especie poseemos una mente unificada, por lo que todos sabemos sobre las movidas y la suerte de todos.

¿Y qué hacen ustedes aquí? ¿Qué están buscando para estar aquí?

No lo sabemos ─ la respuesta de Kyubey deja más descolocada a la chica ─. Hemos estado por eones viajando por el Universo, en busca de algo que posiblemente teníamos definido en un principio, pero con el paso de las generaciones se ha ido perdiendo tanto la imagen como el nombre de eso que buscamos. Parece que estamos entonces en una búsqueda absurda y sin sentido, si nosotros mismos no sabemos qué queremos en realidad, pero seguimos en una eterna búsqueda, tratando de cumplir la gran misión y propósito de mi especie.

Homura no comprendía nada ¿Ese gato es un extraterrestre? Era demasiado increíble para ser verdad, además que jamás había escuchado de avistamientos de criaturas así en la historia. No estaba para nada segura de si creerle o no, pues nada le garantizaba que estaba diciendo realmente la verdad. Tal vez se trataba de algún plan que tuviera para dañarla, pero luego descartó la idea, pues si era un viajero del espacio, entonces no tendría ningún problema para hacerle lo que quisiera, y una puerta de vidrio no le significaría ningún obstáculo. Tal vez simplemente trataba de congraciarse con ella para que le saque del balcón, que era mucho más factible. Pero sea cual sea lo que esa criatura quiera realmente, Homura pretendía ser cauta ante él, sin importarle que esa cosa fuera capaz de contactar con su mente.

Lentamente se vuelve a acercar a la puerta del balcón, pendiente de cada movimiento que pretendiera hacer el ser que se hacía llamar Kyubey. Se detiene a apenas unos cuantos pasos, insegura de lo que iba a hacer.

¿Cómo sé yo que no harás algo extraño si te saco de ahí?

Muy buena pregunta. La verdad es que no tengo nada conmigo que sirva para probarlo ─ responde Kyubey tranquilamente ─. Perfectamente tienes la opción de dejarme aquí esta noche, pero tarde o temprano deberás abrirme. Es la mejor alternativa que posees, incluso en la circunstancia más desfavorable, ¿no crees?

Odiaba admitirlo, pero esa cosa tenía razón. Tarde o temprano debía sacarlo de allí. No enía la opción de dejarlo allí, encerrado para siempre. Dejando salir un suspiro bastante largo, Homura se decide finalmente a abrir nuevamente la puerta del balcón, y la criatura entra rápidamente, ante la inquisidora mirada de la chica.

─ ¿Qué es lo que pretendes hacer aquí?

Merodeaba de manera casual ─ responde el gato alienígena ─. Había dado por sentado de que los humanos de esta zona no tenían nada interesante para ver después de que me dediqué por varios días y no encontrar nada resaltante, algo que nos diera una pista para recordar el verdadero objeto de nuestra búsqueda. Pero como ya dije, los humanos de este lugar no han demostrado tener nada interesante que mostrar.

Homura no sabía si sentirse aliviada u ofendida por aquello. Pero de lo que sí estaba segura era que, tomando en cuenta lo que la criatura dijo, tanto ella como sus vecinos habían estado siendo observados, quién sabe por cuánto tiempo exactamente. Eso obviamente no le agradaba, sentía que con eso violaban su espacio personal, aunque cabía la posibilidad de que la criatura no tuviera idea de qué significaba eso, al menos en el sentido en que ella lo comprendía.

¿Entonces no lograste nada al buscar aquí?

En efecto ─ Kyubey se sienta a un lado de la mesa, siempre mirando a Hommura ─. Ha sido un proceso métodico, que ha llevado su tiempo, aunque eso es algo a lo que mi raza se ha acostumbrado ya, luego de generaciones tras otras, y no lo digo solamente por este planeta, sino por otros.

¿Eso significa que sí existe vida inteligente en otros mundos?

No son tan comunes como podrías llegar a pensar. La evolución de los seres vivos resulta en un proceso extraño y complejísimo en que rara vez se da una progresión como el de este planeta ─ responde Kyubey, logrando fascinar un tanto a Homura ─. Hay planetas que llevan albergando vida más tiempo del que lleva el Sistema Solar existiendo, y todavía hoy siguen siendo algunas colonias bacterianas las formas de vida más complejas presentes. La evolución requiere de ciertas condiciones bastante especiales que no se dan en cualquier planeta, y aunque esos detalles pueden servir en el futuro para ustedes, para mi especie ha resultado en algo tan repetitivo que no le solemos dar importancia alguna la mayoría de las veces.

Eso es porque no ven el lado novedoso de esos hallazgos ─ dice Homura mentalmente mientras se ajusta los lentes y toma asiente frente a Kyubey ─. Se armaría un revuelo para el recuerdo si aquí se llegara a saber algo así.

No hizo ninguna falta que Kyubey le respondiera nada en ese instante. Homura pensaba que era raro, sin lugar a dudas, pero el hecho de que esa cosa posea tales conocimientos sobre lo que todavía esperaba a ser descubierto por los telescopios de los humanos, junto con ese propósito de búsqueda desconocido, hacía que simplemente no pudiera quitarle el ojo de encima. En un determinado punto, Kyubey da un salto a la mesa, quedando de ese modo la mirada de ambos a la misma altura.

¿Te interesaría ayudarme en esta búsqueda que lleva a cabo los de mi especie?

─ ¿Estás loco? ─ refuta Homura con extrañeza ─ ¿Cómo pretendes que te ayude con la búsqueda de algo que tú mismo no sabes qué es? No hay manera de que les ayude en ese sentido, si ni siquiera estoy segura de que coincidamos en muchos estándares y formas de pensamiento, como por ejemplo la legalidad y la socialización...

No necesito que lleves a cabo nada especialmente peligroso, tanto a nivel físico como el mental ─ dice Kyubey sin inmutarse para nada ─. No es mi intensión hacer que corras riesgo alguno. Sólo necesito que pongas a prueba cierta habilidad que puedo concederte, pero te advierto que tienes que saber usarlo ¿De acuerdo?

─ ¿Y eso qué tiene que ver con la dichosa búsqueda?

Hemos tenido desde siempre esta habilidad singular para ofrecerla a los seres inteligentes de turno. Algo tendrá que ver con nuestra búsqueda, aunque nosotros mismos no veamos la conexión existente.

Aquel razonamiento no solo había resultado bastante lógico y certero, sino que hacía que Kyubey se posicionara mejor en su intento por convencer a Homura. Eso la chica lo comprendía perfectamente, así como también sabía que un ofrecimiento tan tentador de parte de una criatura procedente de quién sabe cuántos millones de años luz de distancia resultaba excelente. Tal vez demasiado. Pero ahora que habían profundizado hasta este punto, Homura sentía que lo más conveniente sería aceptar. Todavía no estaba del todo seguro de las verdaderas intenciones de Kyubey, pero sí comprendía que tenía que mantenerlo cerca para poder saberlo.

─ Muy bien. En ese caso acepto tu trato ¿Qué tengo que hacer, Kyubey?

No me esperaba que tan pronto aparecería un humano con semejante disposición ─ dice Kyubey con fingida emoción ─. En ese caso te diré lo siguiente: pon el dedo índice de tu mando izquierda sobre el centro de tu frente, y pon el dedo índice de tu mano derecha sobre tu frente, y así trata de quedarte por un raro, hasta que te diga que ya posees esa habilidad tan espectacular.

Homura no estaba muy segura de que aquel ofrecimiento pudiera resultar gratuito. Tenía sus dudas, pero sabía que de nada le iba a servir retroceder en ese momento. Ni siquiera tenía la opción. Lo que podía hacer, lógicamente, era poner en marcha las instrucciones que Kyubey le iba señalando paso a paso, rogando mentalmente que no tuviera que arrepentirse por la decisión que acababa de tomar.

─ ¿Cómo puedo estar segura de que no estás mintiendo? ─ expresa su duda mientras esperaba la señal de Kyubey.

El que me creas o no es algo que debes decidirlo tú misma ─ es la simple respuesta del ser ─. Hace mucho tiempo que los de mi especie hemos perdido todo rastro de lo que ustedes suelen señalar como sentimientos, por lo que hemos todo impulso mental que nos lleve a decir mentiras. Incluso la necesidad de supervivencia no nos resulta un aliciente suficiente para ello. Pero si resultara al contrario, y estoy mintiendo en esto que te digo, perfectamente te estaría mintiendo en todo lo demás, ¿no te parece?

Se notaba que Kyubey movía bastante bien sus piezas. Homura aprieta sus labios, y pocos segundos después formula su siguiente pregunta.

─ ¿Qué es exactamente lo que me vas a dar, y qué se supone que haré con eso?

Eso descúbrelo por ti misma, que ahora puedes hacerlo.

Homura se separa del ente y se mira, no notando nada en un principio. Por un momento tuvo la sensación de que Kyubey le estuvo gastando una mala broma, pero antes de decirle nada, finalmente nota algo, un delgadísimo y opaco filamento que rodeaba su dedos meñique izquierdo. No recordaba tener aquello, y en el acto intenta quitárselo, sólo para descubrir que no podía tocarlo.

─ ¿Qué está pasando? ¿Qué es eso que tengo en la mano?

Es una conexión de alma y corazón, lo que ustedes los humanos conocen como hilo rojo del destino ─ Homura voltea a ver a Kyubey, claramente teniendo problemas para comprender lo que dijo Kyubey ─. Eso es lo que voy a pedirte que hagas: Usa esa habilidad que te acabo de conferir, y luego necesito que me digas tus conclusiones respecto a ello.

─ ¿Qué? ¿Simplemente eso?

Kyubey asiente, y Homura no comprende lo que estaba pasando ¿Qué sentido tiene andar husmeando en el corazón de la gente para saber con quién está cada quien destinado? Una vez más mira su dedo, sintiendo que existía algo más allá que simplemente revisar un hilo invisible en la mano de la gente, pero cuando levanta la vista y se decide a hablar con Kyubey, se encuentra con que no estaba. La había dejado con todas sus dudas sin prácticamente aclarar ninguna.

CONTINUARÁ...


Muy pronto comenzará lo verdaderamente importante de esta historia, el verdadero toque que pretendo darle a nivel general, y ustedes lo van a ver desde la primera fila. Y todavía así seguirán comiéndose la cabeza con algunas preguntas que me tardaré un poco en responder. Bueno, mejor los dejo, así que me despido.

Hasta otra