Tercer capítulo de esta historia, donde comienza lo importante. Puella Magi Madoka Magika no me pertenece y bla bla. Vamos, que no me haría falta estar aquí si yo fuese el dueño xD.

Relato

Kyouko llega a la escuela sin demasiadas ganas. Asistir a clases nunca había sido algo de su expreso agrado, y menos cuando, como ese día, tocaba presentar exámenes. Veía el comienzo de la jornada con gran pesimismo sin haber puesto todavía un pie en el interior del edificio.

La cosa ya pintaba mal en ese punto, pero el cuadro sólo empeora al encontrarse con Miki Sayaka, chica con la que tenía un conflicto personal. La propia Kyouko admitía que la culpa en un principio era suya, pero también contaba el hecho de que Sayaka parecía ver a Kyouko como una enemiga en todo sentido. Había metido la pata la primera vez que se encontraron, sí, pero Kyouko tenía la impresión de que se la estaba acusando de algo terrible, como asesinato o algo parecido.

Si no fuera por la presencia de un profesor cerca, claramente el paso coincidente de Kyouko y Sayaka iría más allá de simplemente larzarse malas miradas, aunque igual la atmósfera alrededor de ambas resulta bastante tensa. Como sea, Kyouko pudo seguir su camino, cuando se encuentra con Hitomi (si no mal recordaba la pelirroja), amiga de Sayaka. No tenía ganas de saber personalmente si era más fácil o no tratar con esa chica de cabello verde, simplemente quería pasar de largo, pero da la casualidad de que a Hitomi se le caen unas cosas, y justo a mitad del camino de Kyouko. Parecía que ese día se había levantado con el pie equivocado.

─ Buenos días, Sakura-san ─ bueno, al menos Hitomi de entrada no muestra el mismo desprecio de Sayaka hacia Kyouko ─. Lo siento mucho, he sido muy torpe al dejar que se me cayeran las cosas...

─ No importa, ya te ayudo...

Realmente no quería, pero se notaba que Hitomi necesitaba ayuda, y encima la saludó de manera civilizada, por lo que Kyouko, impulsada por su buena samaritana interior que siempre se impone en momentos así, ayuda a aquella chica a recoger sus cosas. Fue proceso rápido, y eso lo agradecía internamente.

─ Muchas gracias por tu ayuda, Sakura-san. Esto realmente es muy importante para mí...

─ No importa. Se supone que hay que ayudar a los demás, ¿no? Simplemente cumplo con lo que mi padre me enseña sobre eso.

─ Eso es algo muy bueno. Me alegra saber que no eres para nada como Sayaka-san había dicho una vez.

─ ¿Sayaka habló alguna vez de mí? ─ se extraña Kyouko, a lo que Hitomi palidece un poco antes de asentir ─ Déjame adivinar... Dijo que soy una chica malhablada y estúpida que no mide consecuencias a la hora de hablar con la gente, ¿me equivoco?

─ P-pues... algo parecido dijo ¿Cómo es que...?

─ Digamos que Sayaka y yo nos conocimos de mala manera. Fue hace una semana ─ Kyouko se rasca la cabeza con nerviosismo antes de seguir ─. Claro que no fue la primera vez que la veo, pero sí la primera vez que nos dirigimos la palabra. Sé que fue mi culpa, pero Sayaka reaccionó de muy mala manera, y todavía ahora parece que me guarda mucho rencor...


Flashback

─ Muy bien, quiero que se junten en grupos de dos para la siguiente actividad que van a realizar ─ avisa Saotome-sensei, y los alumnos de la clase empiezan a juntarse.

Kyouko estaba hecha un manojo de nervios. Homura no había venido a clases por hacerse un chequeo médico, así que tenía que buscarse a alguien más para juntarse, pero veía que todos se estaban agrupando rápidamente, dejándola rezagada.

"Mierda, tengo que encontrar a alguien que haga equipo conmigo... ¿Pero quién sería tan idiota como para aceptar ayudarme, con lo pésima que soy?"

Casi con desesperación se levanta de su asiento, buscando con la mirada a alguien que tenga la misma mala suerte que ella buscando pareja, y termina encontrando a una chica de cabello corto azul con la que, hasta el momento, no había tenido la oportunidad de hablar. Parecía solitaria y melancólica. Estaba claro que tenía sus defensas bajas contra el intento que pudiese hacer Kyouko para hacer equipo con ella. Era justo lo que necesitaba, así que toma sus cosas y va a juntarse con ella.

─ Hola, ¿quieres hacer equipo conmigo? No tengo a nadie para esta actividad ─ dice la pelirroja sudando de nervios y con una mano en el pecho, apretando el crucifijo bajo su uniforme como si su vida dependiera de ello.

─ Claro, no hay problema ─ responde la chica, apenas alzando la mirada.

Kyouko mentalmente alza un puño en señal de triunfo, y de inmediato se sienta al lado de la chica, muy emocionada por conseguir a alguien que la auxilie.

─ Me llamo Sakura Kyouko. Es un gusto.

─ Miki Sayaka ─ responde la chica con muy pocos ánimos.

Kyouko deja de sonreír por un momento. Parecía que la chica tenía algún problema, uno que no parecía dispuesta a compartir por iniciativa propia. En ese caso, y tratando de no abusar del espacio personal de Sayaka, trata de desviar un poco el tema.

─ ¿Sabes? Yo estoy trabajando ─ ahí sí logra que Sayaka la mire ─. Estoy con mi padre, que es un pastor de iglesia. Él no es como la mayoría, pues él trata de llegar a la gente con sermones con un estilo propio. Puede llegar a ser divertido intentarlo.

─ Eso suena bien ─ dice Sayaka mientras regresa su mirada a la mesa, como si su superficie tuviera algo interesante.

─ ¿Y qué me dices tú?

─ Pues... mi padre es banquero.

─ ¿Ehhh? ¿Eres la hija de un ser vil, demoníaco y sin sentimientos?


Fin del flashback

─ Supongo que te diste cuenta después que el padre de Sayaka-san en realidad se encarga de dirigir la instalación de bancos en los parques, ¿no? ─ dice Hitomi alzando una ceja.

─ El problema es que me di cuenta demasiado tarde. Metí bien hondo la pata, pero creo que a Sayaka le habría servido más corregir y aclarar el malentendido que golpearme a mitad de la clase ¡Si hasta ese día sólo escuchaba esa palabra para señalar a dueños de bancos, de manipuladores retorcidos de la capacidad monetaria de millones de personas, no de un maestro de obras, o lo que sea el hombre ese! ─ Kyouko se lleva una mano al rostro, donde había recibido aquel primer golpe ─ Quise disculparme en un principio, pero Sayaka terminó dejándome bien claro que me odia.

─ Es que Sayaka-san está pasando por una etapa muy difícil, Sakura-san.

─ Claro, pero yo también voy a mitad de la pubertad a una edad muy tardía, y no ando noqueando a todo aquel que no comprende lo que digo a la primera... Bueno, pasó una vez, pero fue con un chico que no entendía que no me gustan los manoseos, y menos con alguien a quien ni siquiera conozco.

─ No me refiero a eso, Sakura-san ─ Hitomi se aclara la garganta un momento antes de seguir ─. Sayaka-san está pasando por un momento terrible. Una de nuestras amigas... murió hace unos días, y eso claramente nos pegó de una manera terrible. Sayaka-san, aunque no quiera admitirlo, es bastante sentimental para eso, por lo que el impacto fue especialmente fuerte para ella.

─ Eso no lo sabía...

Hitomi asiente, y acto seguido frunce los labios, dando a entender que había algunas cosas más para decir.

─ Y eso no es todo... Hace poco se enteró de que Kamijo-kun y yo estamos saliendo...

─ ¿Kamijo Kyousuke? ¿El niño bonito músico? ¿Qué le ves a ese muchacho para que te fijes en él?

─ He, se nota que no te es muy fácil evitar impresionarte, Sakura-san.

─ Mmm... Lo siento, la discreción no es precisamente mi fuerte ─ gruñe Kyouko algo sonrojada ─. Pero mejor dime qué tiene el que salgas con él.

─ ¿Hmm? ¿No sabías que a Sayaka-san le gusta Kamijo-kun? ─ ver a Kyouko alzando una ceja fue la única respuesta que Hitomi recibió ─ Eso es extraño. Sayaka-san jamás procuró guardar eso en secreto. De hecho, le parecía motivo de orgullo el hecho que le gustara él y no algún otro chico.

─ La mayoría de los demás chicos de la escuela son unos perdedores, así que ahí puedo entenderla... Supongo que, teniendo ese luto tan horrible tomó de muy mala manera saber que ustedes estaban juntos, ¿no?

─ Así es. Siente que estoy pasando página demasiado rápido, que le resto valor al asunto, como si no me importara lo que le pasó a nuestra amiga, aparte que también piensa que me acerqué a Kamijo-kun a traición, solamente para lastimarla, cuando eso no es verdad ─ Hitomi baja por un momento la mirada, y luego vuelve a elevarla ─. A mí también me ha gustado desde hace tiempo, y pensé que declararme ante él sería la mejor forma para evitar seguir sufriendo... Después de lo que pasó, tenía mucho miedo e incertidumbre junto con el obvio dolor. Me hice a la idea de que la vida es demasiado corta, que en cualquier momento podría ser mi hora, y por esa razón quise confesar mis sentimientos. No quería tener ninguna razón para arrepentirme, y entonces se dieron las cosas. Kamijo-kun me correspondió, y Sayaka-san se disgustó mucho en cuanto se enteró.

Kyouko frunce el entrecejo ante aquel relato. No le ayudaba directamente a acabar con su conflicto con Sayaka, pero sí era cierto que eso le permitía conocer el contexto que condicionaba el estado de humor de Sayaka. No era para nada lo que esperaba, pero era algo para avanzar y evitar empeorar la situación existente entre ambas.

La campana empieza a sonar, anunciando de ese modo el inicio de las clases, y Kyouko decide alejarse rápidamente de Hitomi. No quería involucrarla con ella y hacer que Sayaka las viese juntas. Aquello haría que la peliverde quedara en tan malos términos con Sayaka como la propia Kyouko, y esa era una molestia que prefería ahorrarle.


En clases

Homura había pasado casi desapercibida durante casi toda la primera mitad de las lecciones impartidas por Saotome-sensei. Participaba bastante menos que de costumbre, y hasta ese punto no había respondido ninguna de las preguntas formuladas, lo cual extrañaba muchísimo a las poquisimas personas que trataron de prestarle atención, esperando que fuese ella quien aclarara las dudas de la mayoría de sus compañeros, y más cuando sus intervenciones subían la moral de todos los estudiantes de cara al examen que tendrían en la próxima clase.

La verdad es que ella misma estaba prestando poca atención a las clases. Su mente se encontraba en el día anterior, el aquel momento en que conoció a aquella criatura conocida como Kyubey. Sus dudas la golpeaban desde dentro, una y otra vez.

"No sabe qué está buscando... ¿Qué está esperando entonces que yo encuentre?"

Pero aquella era una duda que nadie le podía responder. De hecho, se exponía a hacer el total ridículo si trataba de relatar lo que había ocurrido sin ninguna prueba a mano. Levanta la vista, contemplando la maraña de hilos rojos que se extendían por todo el suelo, muchos saliendo por la puerta cerrada del salón, otros precipitándose por la ventana, pero para Homura ninguno tenía sentido.

Kyouko estaba sentada a dos asientos de ella, y Homura se dedica a mirarla, comprobando la presencia de otro de esos dichosos hilos. Al primer segundo no daba la más mínima impresión de tener nada de especial, pero de pronto ve que el hilo se tensaba ligeramente a ratos. Según todo el estudio que Homura había realizado, eso significaba que la persona conectada con Kyouko estaba cerca, posiblemente en el mismo salón, por lo que podría encontrar fácilmente a la persona al otro lado del hilo, y es que, pese a que todos los hilos parecían enredados en el suelo, a Homura se le hacía muy sencillo diferenciar unos de otros. Pero al descubrir quién estaba al otro lado, por un momento tiene la sensación de haber cometido un error.

─ ¿Miki-san?

Sayaka llega a escuchar la voz de Homura, por lo que voltea, pensando que la estaba llamando o algo así. Homura, tratando de enmendar su error, baja la mirada a sus apuntes, haciéndose como que no había pasado absolutamente nada. La movida funciona, y Sayaka regresa su atención a la clase.

Homura en cambio estaba más absorta que antes dentro de sí misma que antes. Aquello era una completa locura. O Homura estaba necesitando una nueva revisión con el oftalmólogo, o es que Kyubey había querido hacerse el gracioso con ella ¿Qué clase de locura era esa, pensar que Kyouko y Sayaka, enemistadas desde el mismo primer día que se conocieron, estaban hechas la una para la otra?

Era demasiado irreal. Tal vez le daba demasiadas vueltas al asunto, al punto de empezar a ver cosas que simplemente no estaban allí. Sólo le quedaba esperar a encontrarse nuevamente con Kyubey para luego...

¿Qué te parece esa habilidad tan singular que te he concedido?

Homura casi se sobresalta. Era sin duda la voz de Kyubey, pero no podía estar allí, alguien podría verlo. Por otro lado, Homura no podría mirar a los lados sin llamar exageradamente la atención. No quería creer que había escuchado a una criatura real, ni que tenía un contacto telepático con nada ni con nadie. Aprieta los dientes. También para ella el día había comenzado muy lejos de lo que consideraría bien.

CONTINUARÁ...


Y aquí lo tienen, un capítulo más para darle forma a esta historia. Esto va a servir para complementar el cuadro, además que no pretendo darle a Homura el protagonismo exclusivo de esta historia. Los dejo por ahora, con ganas de más, pero ya saben que volveré.

Hasta otra